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Mes: agosto 2024

Hefesto, el dios de la forja de la mitología griega

Hefesto, el dios de la forja de la mitología griega

Hefesto, el dios de la forja de la mitología griega

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Canta. Musa de voz clara, a Hefesto, célebre por su talento, el que, con Atenea la de ojos de lechuza, enseñó espléndidos oficios a los hombres sobre la tierra, hombres que antes habitaban en grutas en los montes como fieras.
Ahora, instruidos en los oficios por Hefesto, célebre por su destreza, pasan cómodamente la vida, hasta el día que cumple el año, en sus propias moradas.
¡Séme, pues, propicio, Hefesto, y concédeme virtud y prosperidad.

Himno homérico a Hefesto

 

Hefesto, en la mitología griega, (Ἥφαιστος Hêphaistos, quizá de φαίνω phainô, ‘brillar’) es el dios del fuego y la forja, así como de los herreros, los artesanos, los escultores, los metales y
la metalurgia.
Era adorado en todos los centros artesanales de Grecia, especialmente en Atenas. Su equivalente aproximado en la mitología etrusca era Sethlans y en la romana era Vulcano.
Hefesto era hijo de Hera, con Zeus o sin él.era, mortificada por haber alumbrado una descendencia imperfecta, no tardó en arrojarlo del Olimpo. Hefesto cayó en el mar, donde, como cuenta su mismo personaje en la Ilíada, dos diosas del mar, la nereida Tetis (madre de Aquiles) y la oceánide Eurínome, lo recogieron y lo cuidaron en la isla de Lemnos, y allí creció hasta convertirse en un maestro artesano.

Hefesto nunca perdonó a su madre y para vengarse fabricó un gran trono de oro con magia, logrando que, cuando Hera se sentara en el trono, fuera incapaz de levantarse. La diosa cayó en la trampa de su hijo y quedó atrapada. Los demás dioses le rogaron que deshiciera el maleficio. Sin embargo, Hefesto aun lleno de ira, se negó marchándose. Los dioses quisieron convencerlo de volver al Olimpo para liberar a su madre, pero se rechazaba continuamente la petición; hasta que el astuto Dionisio -en quien tenía absoluta confianza- logró embriagarlo y llevarlo de vuelta al Olimpo, en una mula y acompañado de una multitud de seres.

Hefesto, ya en el Olimpo, no liberó a su madre del trono hasta que le concedieron su deseo: la mano de Afrodita, diosa del Amor. Los dioses aceptaron, Afrodita también y Hera fue liberada. Así es como Hefesto se convirtió en uno de los doce dioses olímpicos y en el único en volver al Olimpo luego de haber sido exiliado.

Mientras que los demás dioses olímpicos son perfectos, Hefesto tiene la particularidad de sufrir una discapacidad física y realizar trabajo manual. La versión popular del mito dice que Hera lo tiró al mar desde el Olimpo para ocultarlo cuando nació con cojera. Tanto es así, que caminaba con la ayuda de un bastón o ayudándose de sus autómatas. En algunas vasijas pintadas, sus pies aparecen a veces al revés. En el arte, se le representa cojo, sudoroso, con la barba desaliñada y el pecho descubierto, inclinado sobre su yunque, a menudo trabajando en su fragua.

Entre sus numerosas creaciones encontraríamos  al gigante de Talos, la bella Pandora, o Las Kourai Khryseai (Κουραι Χρυσεαι, ‘doncellas doradas’), que eran dos autómatas de oro con la apariencia de jóvenes mujeres vivas. Se decía que poseían inteligencia, fuerza y el don del habla.

Una de las mejores escenas de Hefesto trabajando en su forja nos la ofrece Virgilio en «La Eneida»:

Virgilio, Eneida VIII, 416 ss. 

Junto a la costa sicana y a la Lípara eolia una isla se alza erizada de peñascos humeantes, bajo la cual truenan la gruta y de los Cíclopes los antros etneos corroídos de chimeneas y se oyen los golpes que arrancan gemidos a los yunques y en las cavernas rechinan las barras de los cálibes y el fuego respira en los hornos, de Vulcano morada y tierra de Vulcano por su nombre.

Aquí baja entonces el señor del fuego de lo alto del cielo. El hierro trabajaban los Cíclopes en su vasta guarida, Brontes y Estéropes y Piragmón con el cuerpo desnudo. Ocupados estaban en terminar, en parte ya pulido, un rayo de los muchos que lanza el padre por todo el cielo a la tierra; otra parte estaba aún sin acabar. Habían añadido tres puntas retorcidas de lluvia, tres de nube de agua, tres del rojo fuego y del alado Austro. Fulgores horríficos y trueno y espanto añadían ahora a su trabajo y las iras a las llamas tenaces. En otro lado preparaban a Marte su carro y las ruedas veloces, con las que a las ciudades provoca y a los hombres; y la égida terrible, arma de la enojada Palas, se esforzaban en cubrir de escamas de serpientes y de oro, y las culebras enlazadas y la misma Gorgona en el pecho de la diosa haciendo girar sus ojos sobre el cuello cortado.

MATRIMONIO CON AFRODITA 

La relación entre Afrodita y Hefesto es una de las más interesantes y complejas de la mitología griega, especialmente por la dicotomía que representa: Afrodita, la diosa del amor, la belleza y el deseo, unida en matrimonio con Hefesto, el dios del fuego, la forja y la artesanía, pero también considerado físicamente menos atractivo y con una deformidad en sus pies.

Origen del matrimonio

El matrimonio entre Afrodita y Hefesto fue más una imposición que una elección por amor. Según varias fuentes, incluyendo «La Ilíada» de Homero y la «Teogonía» de Hesíodo, Zeus decidió casar a Afrodita con Hefesto, en parte para resolver el problema de los celos y la disputa entre los dioses que competían por la mano de la hermosa diosa. Así, el matrimonio fue visto como un arreglo más que como una unión basada en el amor.

Infidelidades de Afrodita

La relación entre ambos estuvo marcada por las infidelidades de Afrodita, siendo su amante más famoso Ares, el dios de la guerra. Esta infidelidad está detallada en el Canto VIII de la «Odisea», donde se narra cómo Hefesto, al descubrir el romance entre Afrodita y Ares, urde una trampa: crea una red invisible y resistente que coloca sobre su cama. Cuando Afrodita y Ares están juntos, son atrapados por la red y expuestos al escarnio de los demás dioses.

Según Robert L. Fowler en su obra «Early Greek Mythography: Volume 2» (2000), esta historia «subraya la relación irónica entre los dioses de la pasión y la técnica, donde la maestría de Hefesto es burlada por la naturaleza indómita del deseo» (p. 215). La infidelidad de Afrodita y la humillación pública de Hefesto evidencian una relación desequilibrada en términos de poder y afecto.

Contraste de personalidades

El contraste entre ambos personajes es notable: Afrodita es el epítome de la sensualidad y la belleza, mientras que Hefesto, aunque extremadamente talentoso, es presentado en la mitología como cojo y poco agraciado físicamente. Algunos estudiosos interpretan esta relación como un símbolo de la tensión entre la belleza externa y las cualidades internas, o incluso como una crítica a la superficialidad del deseo frente a la solidez del trabajo y la creatividad. Como señala Jenny Strauss Clay en «The Politics of Olympus: Form and Meaning in the Major Homeric Hymns» (1989), «la unión entre Afrodita y Hefesto refleja una paradoja, donde la apariencia no siempre se alinea con el valor interno» (p. 167).

 

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HOMBRES LOBO Y OTROS DEPREDADORES DE LA MITOLOGÍA 

 

BIBLIOGRAFÍA

Miriam Valdés Guía « Las Cecrópidas como imagen representativa de las madres en Atenas arcaica y clásica », ‘Ilu. Revista de Ciencias de las Religiones, 2023.

https://es.wikipedia.org/wiki/Hefesto

Jenny Strauss Clay en «The Politics of Olympus: Form and Meaning in the Major Homeric Hymns» (1989),

Desmitificando la brujería tradicional

Desmitificando la brujería tradicional

 

DESMITIFICANDO LA BRUJERÍA TRADICIONAL 

 

Hoy tenemos una nueva colaboración en el blog de Gisela. Viene a hablarnos un poco de mitos y realidades de la brujería tradicional.

Queridos seres del mito:

Hoy os voy a hacer un adelanto sobre un tema que siempre ha generado tertulias y mucha confusión: la brujería.

¿Es la brujería maligna? ¿Qué se sabe de ella? La figura de la bruja ha sido conocida popularmente desde hace siglos. En el Canon Episcopi, un documento eclesiástico, algunos obispos defendían que la bruja era una invención, es decir, no existía en la realidad. Sin embargo, con el tiempo, esta idea cambió. La bruja pasó a ser vista como un personaje de carne y hueso, adoradora del diablo y, por lo tanto, un ser maligno, que curiosamente siempre se representaba bajo la imagen de una mujer. Incluso hoy en día, hablar de este tema genera respeto, y a veces, rechazo. Como practicante de esta antigua religión, os vengo a ofrecer una breve introducción a la brujería.

Cuando oímos hablar sobre este tema, nuestra mente a menudo lo asocia con prácticas de magia negra o magia inferior. Desde tiempos inmemoriales, las personas han intentado comprender y manipular las fuerzas invisibles que gobiernan el mundo, y de estos esfuerzos surgió la magia.

 

Para entender mejor este tema, es importante que primero comprendamos qué es la magia. En las antiguas culturas mesopotámicas, egipcias y griegas, la magia estaba estrechamente entrelazada con la religión y la ciencia. Los sacerdotes y chamanes, considerados los primeros practicantes de la magia, realizaban rituales para comunicarse con los dioses, proteger a las comunidades y asegurar cosechas abundantes. Estas prácticas mágicas estaban profundamente vinculadas con la naturaleza y los ciclos del universo, reflejando un deseo humano fundamental de control y comprensión.

Con el tiempo, la magia fue evolucionando y diversificándose, adaptándose a los contextos culturales y religiosos de cada época. En la Edad Media, por ejemplo, la magia comenzó a ser vista con sospecha por la Iglesia, que la asociaba con la herejía y el diablo. Esto llevó a la persecución de aquellos que practicaban la magia, especialmente mujeres, que fueron acusadas de brujería.

Aunque esto es solo un breve resumen, pues la magia es un tema extenso que podría llenar muchos artículos más, espero que estas líneas ayuden a comprender mejor la conexión entre la brujería y su percepción a lo largo de la historia.

Antiguamente, se consideraba herejía cualquier creencia o conducta que no se ajustara a las normas sociales o religiosas establecidas. Al principio, la bruja solía ser una mujer señalada por sus vecinos por diversos factores: por ser soltera o viuda, por ir al bosque y, sobre todo, por no asistir a la iglesia. También se consideraba brujas a aquellas mujeres cuyo conocimiento superaba el de los hombres, como las parteras, las curanderas y las conocedoras de las propiedades medicinales de las plantas. La brujería es un tema que da para muchos escritos, aquí os dejo una breve introducción. Y por ello, os dejo por aquí un video en el que explico brevemente lo que es la brujería. En este pequeño video abordo la confusión común en torno a la brujería tradicional y las creencias erróneas que se han difundido sobre ella en los últimos años. La brujería no es un concepto oscuro, sino una fuente de crecimiento personal y un despertar espiritual profundo. Es una antigua religión que aún hoy se mantiene como una corriente espiritual poderosa, aunque de difícil acceso debido a su antigüedad y complejidad.

Conocemos muy poco de ella y lo que sabemos es confuso y erróneo. Si os ha gustado, no os olvidéis de comentar para poder ofreceros más contenido de este estilo.

Os animáis a recorrer este camino indómito? Si queréis saber más sobre este tema, dejarlo por escrito en comentarios y estaré encantada de contestar vuestras dudas.

Un abrazo enorme, Gisela.

El Aquelarre de Astaris.

 

Enlace al vídeo:

 

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La ‘’dona d’aigua’’, el ser feérico en la mitología catalana/The «dona d’aigua,» the fairy being in Catalan mythology.

La ‘’dona d’aigua’’, el ser feérico en la mitología catalana/The «dona d’aigua,» the fairy being in Catalan mythology.

La ‘’dona d’aigua’’, el ser feérico en la mitología catalana/The «dona d’aigua,» the fairy being in Catalan mythology.

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SPANISH

Hoy contamos con la ayuda inestimable de  Gisela Zarco Huertas  quien se une al equipo mitológico de nuestro blog. Os dejamos con la increible historia de la «dona d’aigua»:

La ‘’dona d’aigua’’ o aloja, también conocida como goja, es un ser femenino de
la mitología catalana. Se trata de una criatura feérica de gran belleza, con ojos
claros y cuerpecito de mujer. A veces se les atribuyen alas de mariposa o
libélula. Aparecen desnudas, o con un sutil vestido que deja entrever su silueta,
o vestidas con túnicas de color blanco o dorado. Son eternamente jóvenes,
aunque no inmortales y pueden vivir más de mil años. Estas hadas, ninfas o
genios (djinn) favorecen la fertilidad y son dadores de la vida, relacionadas con
la reencarnación de la tierra y la naturaleza. Este grupo de espíritu femeninos
se asocia a la brujería, representando su aspecto femenino. En general, son
benévolas, pero eso no significa que debamos de confiar ciegamente en su
buen carácter; es esencial mantener precaución y respeto al establecer una
relación con las dones d’aigua.
Aunque la etimología de la palabra ‘’goja’’ nos indica que proviene del catalán
antiguo, significando ‘’doncella joven’’ o ‘’niña’’, estas criaturas habitan en
aguas gélidas y dulces como manantiales, riachuelos, fuentes de los bosques,
saltos de agua y pozos, igual que las náyades, ninfas de origen griego.
Aparecen bajo las cascadas, peinándose su larga melena con un peine dorado.
Son difíciles de ver, ya que pueden aparecer y desaparecer en cuestión de
segundos. Una creencia mágica y supersticiosa sugiere que les goges (dona
d’aigua) suelen aparecer en noches de luna llena, en lugares con cuevas y
grietas profundas. Durante las noches de plenilunio, estos espíritus femeninos
organizan bailes acompañados de cantos atrayentes y envolventes. Desde las
profundidades de la tierra, donde se encuentra el palacio de les goges, emana
una tenue luz rosada y azul. Otra tradición popular afirma que es posible verlas
cuando salen de noche a lavar su ropa. Según la creencia, quien tenga la
suerte de hacerse con una de las prendas de las goges gozará de prosperidad,
abundancia y fertilidad toda su vida. Sin embargo, esto no es tan fácil, ya que,
si atrapan a quien intente robar sus prendas, será transformado en piedra o,
pero aún, su cuerpo será petrificado en cera y quedará a merced de las goges
hasta la muerte. No todo es trágico para el mortal que desee tener una relación
sentimental con una dona d’aigua, ya que estas pueden enamorarse. Sin
embargo, aunque su belleza puede enloquecer al humano, sus celos y
desconfianza son aún más peligrosos. Las goges pueden llevar a un hombre a
la locura, haciéndole creer que es su marioneta. La unión entre una dona
d’aigua y un humano tenía una condición: el hombre, consciente o no de que
se había casado con una dona d’aigua, no podía revelar su secreto; de lo

contrario, la aloja desaparecía de su vida. Es bien sabido que existe una
oportunidad de verlas sin ser hechizados, y es durante la víspera de San Juan,
otro de los mitos más populares sobre este tema. En esa noche, podemos
verlas, aprovechar su poder para realizar magia, obtener deseos y descubrir los
secretos de la naturaleza, de las plantas y del Otro lado.
Para estos espíritus, la relación con el tiempo es distinta a la de los humanos;
suelen prestar especial atención a las fases de la luna, especialmente a la luna
llena. Solo aquel que decida pasar una noche entera en sus palacios de grietas
profundas se dará cuenta, al salir, de que habrán pasado muchos años en el
mundo exterior.

La cantina de los encantos en Banyoles es
un mito, como muchos otros que se ubican
en la Cataluña vieja, donde unas mujeres de
agua (dones d'aigua) con aspecto feérico
llenan las leyendas de este lugar. En
Banyoles, se las conoce como "les goges", o
también como alojas, encantadas, hilanderas,
o bajo el nombre de Maria Enganxa, una
mujer de agua que habita dentro de los
depósitos subterráneos de agua, como los
aljibes, esperando que algún niño se asome
para atraparlo con su largo gancho y
arrastrarlo al fondo del pozo, de donde nunca
saldrá. Otros nombres de origen catalán para
estos seres son paitides y llufes, entre otros.
La melodía de sus cantos es tan seductora
como peligrosa, ya que aquellos que son
atraídos por sus dulces voces corren el
riesgo de ser absorbidos por el agua,
mientras se escuchan las risas malévolas de las goges, dándoles la
bienvenida 1 .

 

En cuanto a la botánica, los seres feéricos mantienen una relación profunda.
El árbol es representado como la conexión entre el mundo celeste y divino con
el mundo terrenal y mundano. Cada árbol tiene su propia ninfa y un genio
tutelar; por ello, el árbol es el hogar de los espíritus elementales.

 

El olmo, el roble, el tejo y el sauce son morada de los elfos, al igual que el pino,
el laurel, el cerezo, el nogal, el manzano, el abedul y el ciprés. El limonero, por su
parte, es el favorito de las hadas. Cuando un árbol llega al fin de su vida, los
espíritus feéricos realizan un ritual para trasladar al genio a un nuevo brote. La
filosofía de estos espíritus se basa en que nada finaliza y nada muere; todo es
un ciclo que evoluciona y renace en cada nueva fase. Este ciclo es considerado
el símbolo de la vida  .
Las dríadas son hadas del panteón griego, representadas como pequeñas y
bellas mujeres, siempre sonrientes, pero algo peligrosas. Su existencia está
vinculada a la vida del árbol que eligen como hogar.
Las hamadríades, en particular, son ninfas de los robles. La diosa Diana era
frecuentemente confundida con las dríadas, debido a la similitud en el nombre
(Diana en plural es;diana;), y de ahí se originaron las janas y las hadas.
En el siglo XVI, Paracelso dividió a la planta en tres cuerpos: el cuerpo físico, el
alma (clissus), que representa la fuerza, y el espíritu o cuerpo cósmico (leffas).
Los filipinos creían que sus difuntos se reencarnaban en árboles, ofreciéndoles
ofrendas y vistiendo al árbol con la ropa del fallecido. Antiguamente, los árboles
ejercían un poder divino y eran considerados muy sagrados. Por ello, quien se
atreviera a maltratar o deforestar un árbol era severamente castigado por el
espíritu elemental tutelar del árbol, perdiendo la vista, la salud, o incluso la vida.
El saúco, un árbol considerado hogar de seres feéricos, tiene una leyenda que
advierte que es mejor no acercarse a él al anochecer. Si se desea obtener su
fruto o arrancar alguna ramita, primero debe pedirse permiso a los elfos que
habitan en él. Una tradición popular en Alemania recomienda que, antes de
podar una rama, se recite en voz alta una oración tres veces: ;Frau Ellhorn, dame
un poco de tu madera y yo te daré de la mía cuando crezca en el bosque;, y
luego escupir tres veces.
A los recién nacidos no se les debe dormir en una cuna hecha de madera de
saúco, ya que las hadas podrían llenarlos de moratones y mordeduras. Si se
recogen las flores de saúco en San Juan, se dice que poseen poderes
excepcionales. En las tierras gallegas, las flores se usan para curar
inflamaciones del cuerpo, ahuyentar malos espíritus y tratar enfermedades
dermatológicas. Para expulsar el mal de ojo de un rebaño, se debe tocar a cada
animal con una rama de saúco.
Tener una ramita de saúco encima era considerado
un amuleto de protección contra hechizos y brujería.
Para mayor protección, se recomendaba clavar
hojas de saúco en puertas y ventanas. Publio
Hurtado nos cuenta que en Extremadura se
utilizaban las bayas de saúco para hacer
horóscopos y las ramas también servían como

 

amuletos de protección para alejar a bandidos y ladrones.
Cuando se acerca la primavera, las hadas protegen a las prímulas, conocidas
popularmente como ;primaveras del jardín' por ser la primera flor en florecer con
el cambio de estación. En el oeste de Inglaterra, se les llama 'llaves de paloma',
ya que se cree que abren el tesoro oculto de las hadas. Otros nombres
populares incluyen ;flor llave;, ;ramo de llaves; o ;llave de la señora;.
Oberón, rey de las hadas, utilizaba el pensamiento como filtro de amor.
Finalmente, la Digitalis obscura, conocida en España como dedalera o ;calzones
de zorra;, es una flor de alta toxicidad que contiene digitalina, un potente
estimulante del corazón, lo que hace su uso muy peligroso. En Galicia, recibe el
nombre de ;bilitroques;, y su primer brote ocurre cerca de las fechas de San
Juan. Allí se utiliza para adornar los hogares y para protegerse de las bruxas o
meigas.
Los espíritus feéricos no se limitan a trabajar en una sola planta. Cuando las
macetas están muy cerca unas de otras, los elementales pueden trasladarse
de una a otra con facilidad. Así, cuando una planta comienza a crecer, se
originan los espíritus naturales asociados a ella. Cuando la flor brota, las hadas
específicas de esa flor aparecen junto con ella, encargándose del color y la
estructura. Al podar una flor, las hadas la acompañan y permanecen en ella
durante unas horas.
Los espíritus feéricos dan forma a la naturaleza. En el ámbito del elemento
tierra, encontramos a los gnomos y duendes, que son asistidos por los del
elemento aire, como las hadas y los silfos; las ondinas y nereidas se asocian
con el agua, y las salamandras con el fuego.
Los duendes, elfos y gnomos, como describe el folklore de América y
Sudamérica, son representados con rasgos de ancianos extravagantes. Las
ondinas y nereidas son figuras femeninas desnudas, siendo las ondinas algo
más altas y encontrándose a menudo jugando en cascadas, estanques, ríos y
lagos. Las hadas y silfos, en los cuentos de fantasía, son hermosas doncellas
con alas de colores vivos. Estas alas no son para volar, ya que ellas flotan por
su propia voluntad. Se sienten atraídas por los hombres que tienen el don de
acceder conscientemente a su reino y comunicarse con ellas. Geoffrey Hodson
cree que ;las formas de elfos, hadas y dríadas son resultado de las leyes por
las cuales fue construido el Cosmos;. Se recomienda el libro The Coming of the
Faires de Sir Arthur Conan Doyle y Fairies de E.L. Garner para visualizar la
apariencia de un hada al materializarse  .

ENG

Today, we are fortunate to have the invaluable assistance of Gisela Zarco Huertas, who is joining the mythological team of our blog. We leave you with the incredible story of the «dona d’aigua»:

The «dona d’aigua» or aloja, also known as goja, is a feminine being from Catalan mythology. She is a fairy-like creature of great beauty, with bright eyes and a woman’s delicate figure. Sometimes, she is described as having butterfly or dragonfly wings. They appear either naked, or dressed in a subtle gown that outlines their silhouette, or wearing white or golden robes. They are eternally youthful, though not immortal, and can live for over a thousand years. These fairies, nymphs, or genies (djinn) are associated with fertility and are life-givers, connected to the reincarnation of the earth and nature. This group of female spirits is linked to witchcraft, representing its feminine aspect. Generally, they are benevolent, but this does not mean one should blindly trust their good nature; it is essential to maintain caution and respect when establishing a relationship with the dones d’aigua.

Although the etymology of the word «goja» suggests it comes from Old Catalan, meaning «young maiden» or «girl,» these creatures inhabit cold, fresh waters such as springs, streams, forest fountains, waterfalls, and wells, much like the naiads, nymphs of Greek origin. They often appear under waterfalls, combing their long hair with a golden comb. They are difficult to see, as they can appear and disappear in mere seconds. A magical and superstitious belief suggests that les goges (dona d’aigua) tend to appear on full moon nights, in places with caves and deep crevices. During these full moon nights, these female spirits organize dances accompanied by alluring and mesmerizing songs. From the depths of the earth, where the palace of les goges is located, a soft pink and blue light emanates. Another popular tradition claims that it is possible to see them when they come out at night to wash their clothes. According to legend, whoever is lucky enough to obtain one of the goges’ garments will enjoy prosperity, abundance, and fertility for the rest of their life. However, this is no easy feat, for if they catch anyone trying to steal their garments, that person will be turned to stone or, worse yet, their body will be petrified in wax and left at the mercy of the goges until death. Not everything is tragic for mortals who wish to have a romantic relationship with a dona d’aigua, as they can fall in love. However, although their beauty may drive a human mad, their jealousy and distrust are even more dangerous. The goges can drive a man insane, making him believe he is their puppet. The union between a dona d’aigua and a human came with a condition: the man, whether knowingly or not, who married a dona d’aigua could not reveal her secret; otherwise, the aloja would disappear from his life. It is well known that there is an opportunity to see them without being enchanted, and that is on the eve of Saint John, another of the most popular myths on this topic. On that night, one can see them, take advantage of their power to perform magic, make wishes, and discover the secrets of nature, of plants, and of the Other side.

For these spirits, their relationship with time differs from that of humans; they pay special attention to the phases of the moon, especially the full moon. Only those who choose to spend an entire night in their deep crevice palaces will realize, upon leaving, that many years have passed in the outside world.

The Cantina of the Enchantments in Banyoles is a myth, like many others located in old Catalonia, where water women (dones d’aigua) with fairy-like appearances fill the legends of this place. In Banyoles, they are known as «les goges,» or also as alojas, enchanted women, spinners, or by the name Maria Enganxa, a water woman who lives within underground water reservoirs, like cisterns, waiting for a child to peek in so she can snatch them with her long hook and drag them to the bottom of the well, from where they will never escape. Other Catalan-origin names for these beings include paitides and llufes, among others. The melody of their songs is as seductive as it is dangerous, for those who are lured by their sweet voices risk being absorbed by the water, all while hearing the malicious laughter of the goges, welcoming them in.

Regarding botany, the fairy beings maintain a deep relationship with trees. The tree is seen as the connection between the celestial and divine world with the earthly and mundane world. Each tree has its own nymph and a tutelary spirit; thus, the tree is the home of elemental spirits.

Elms, oaks, yews, and willows are the dwellings of elves, as are pines, laurels, cherry trees, walnut trees, apple trees, birches, and cypresses. The lemon tree, in particular, is the favorite of fairies. When a tree reaches the end of its life, the fairy spirits perform a ritual to transfer the genius to a new sapling. The philosophy of these spirits is based on the belief that nothing ends and nothing dies; everything is a cycle that evolves and is reborn in each new phase. This cycle is considered the symbol of life.

The dryads are fairies of the Greek pantheon, represented as small, beautiful women, always smiling, but somewhat dangerous. Their existence is linked to the life of the tree they choose as their home. Hamadryads, in particular, are nymphs of oak trees. The goddess Diana was often confused with the dryads due to the similarity in name (Diana in plural is «dianas»), and from this originated the janas and fairies.

In the 16th century, Paracelsus divided the plant into three bodies: the physical body, the soul (clissus), which represents strength, and the spirit or cosmic body (leffas). The Filipinos believed that their deceased ancestors reincarnated in trees, offering them gifts and dressing the tree with the clothes of the deceased. In ancient times, trees held divine power and were considered very sacred. Therefore, anyone who dared to harm or deforest a tree was severely punished by the tree’s tutelary elemental spirit, losing their sight, health, or even their life.

The elder tree, considered a home for fairy beings, has a legend that warns against approaching it at nightfall. If one wishes to harvest its fruit or break off a branch, permission must first be asked from the elves who inhabit it. A popular tradition in Germany recommends that before pruning a branch, one should recite aloud three times: «Frau Ellhorn, give me some of your wood, and I will give you some of mine when it grows in the forest,» and then spit three times.

Newborns should not be laid to sleep in a cradle made of elderwood, as fairies might leave them covered in bruises and bites. If elderflowers are gathered on Saint John’s Day, they are said to possess exceptional powers. In the Galician lands, the flowers are used to heal body inflammations, ward off evil spirits, and treat skin diseases. To remove the evil eye from a flock, one must touch each animal with an elder branch.

Carrying a small branch of elder was considered an amulet of protection against spells and witchcraft. For greater protection, it was recommended to nail elder leaves to doors and windows. Publio Hurtado tells us that in Extremadura, elderberries were used to make horoscopes, and the branches also served as protective amulets to ward off bandits and thieves.

As spring approaches, fairies protect the primroses, commonly known as «spring flowers» for being the first to bloom with the change of season. In western England, they are called «dove keys» because they are believed to open the hidden treasure of fairies. Other popular names include «key flower,» «bouquet of keys,» or «lady’s key.»

Oberon, the king of fairies, used pansies as a love potion. Finally, Digitalis obscura, known in Spain as foxglove or «fox pants,» is a highly toxic flower that contains digitalin, a potent heart stimulant, making its use very dangerous. In Galicia, it is known as «bilitroques,» and its first bloom occurs around Saint John’s Day. There, it is used to decorate homes and to protect against witches or «meigas.»

Fairy spirits are not limited to working with a single plant. When flowerpots are placed very close to each other, elementals can easily move from one plant to another. Thus, when a plant begins to grow, the natural spirits associated with it are born. When the flower blooms, the fairies specific to that flower appear along with it, taking care of its color and structure. When a flower is pruned, the fairies accompany it and remain with it for a few hours.

Fairy spirits shape nature. In the realm of the earth element, we find gnomes and goblins, who are assisted by those of the air element, such as fairies and sylphs; undines and nereids are associated with water, and salamanders with fire.

Goblins, elves, and gnomes, as described in the folklore of America and South America, are depicted with the features of eccentric old men. Undines and nereids are nude female figures, with undines being slightly taller and often found playing in waterfalls, ponds, rivers, and lakes. Fairies

Bibliografía

Rackham. A. (1921). Sabrina Rises, Attended by Water-Nymphs. De la obra Comus de John
Milton.

1 Almoina, P. (marzo, 2004). La cantina dels encants. Les Goges. Recuperado a través del enlace:
https://web.archive.org/web/20070311011038/http://la_cantina_dels_encants.lamevaweb.info/post/6
1/1033

Callejo, J. (2015). Sabiduría ancestral de las plantas. Editorial Almuzara.
Cicely Mary B. (1940). El elfo del saúco.

Hodson, G. (2003). El reino de los dioses. Editorial Kier

Cómo convertirse en hombre lobo/How to Become a Werewolf

Cómo convertirse en hombre lobo/How to Become a Werewolf

 Cómo convertirse en hombre lobo/How to Become a Werewolf

 

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El «gen» lupino 

Desde la más temprana antigüedad han existido tradiciones y creencias sobre cómo los humanos podían transformarse en hombres lobo. Una de las tradiciones más antiguas habla de un pueblo enemigo de los romanos: los neuros.

Los neuros tenían fama de magos y de transformarse en hombres lobo. Dicen que ninguno de los neuros deja de convertirse en lobo por varios días, una vez al año. En el siglo V a. C., Heródoto afirmaba lo siguiente de esta comunidad en relación a la hechicería: «Estos individuos al parecer son hechiceros, pues según los escitas y los griegos que están establecidos en Escitia, una vez al año todos los neuros se convierten en lobos durante varios días y después vuelven a recobrar su forma primitiva» (Heródoto, Historia, IV).

Heródoto también señala que la creencia en la existencia de hechiceros que pueden transformarse en lobos y luego volver a su apariencia humana fue retomada en el siglo I d. C. por Mela: «Cada uno de los neuros tiene un momento determinado en el que si vuelan se pueden convertir en lobos y después en lo que antes eran. El Dios de todos, en lugar de estatuas, les consagran espadas y tahalís y sacrifican hombres en vez de animales» (Mela II, 14-15).

Elíade afirmó en este sentido que: «Numerosas tribus indoeuropeas y turcomongólicas tenían como epónimos a los animales de presa, especialmente el lobo, y se consideraban descendientes de un antepasado mítico teriomorfo» (1999, pp. 63-64).

La iniciación a través de los cultos de las cofradías guerreras

Tampoco podemos olvidar la existencia, en la antigüedad remota, de cultos a divinidades lupinas en los que sus devotos creían poder alcanzar o canalizar el poder de esa deidad a través de la transformación en hombres lobo.

En el monte Soracte, al norte de Roma, se desarrolló un culto al lobo que ilustra un ritual de paso de hombres a lobos, si bien no con todas las connotaciones positivas que veremos más adelante. En el territorio ocupado por la tribu itálica de los faliscos, llamaban a sus sacerdotes Hirpi Sorani, los lobos de Sorano. Una vez al año, los faliscos se reunían en el monte Soracte y encendían una gran hoguera de pino hasta que se consumía en brasas. Entonces, los sacerdotes atravesaban las brasas candentes tres veces para llevar ofrendas al dios Sorano, asimilable a Apolo. Al parecer, era un ritual de gran jolgorio en el que los caminantes ni se quemaban ni sentían dolor, lo que se puede entender como un proceso de purificación.

Según Bueno (1985), estas cofradías se relacionan con la llamada religiosidad secundaria propia del Neolítico y principios del Bronce, donde los númenes tienen una dualidad humana y animal, aunque con clara ascendencia de la religiosidad primaria paleolítica. Un claro ejemplo de ello son los famosos berserkir, ya citados con anterioridad. Estos legendarios guerreros del norte de Europa causaron pavor entre las filas romanas durante décadas. De acuerdo con las crónicas, se presentaban al combate entre incesantes alaridos, aullando y protegidos solo por pieles de lobo u oso. Atacaban con la furia de un animal salvaje, sin ningún tipo de reparo ante los ataques enemigos, de forma que ni las heridas de gravedad los frenaban. Tomaban un brebaje mágico que los comunicaba con los espíritus y los dioses. Esta transición despertaba en ellos el poder oculto, preparándolos para el combate venidero. En determinado momento, normalmente tras la caída del sol, se convertían en animales. Los investigadores creen que tal brebaje se obtenía hirviendo el hongo Amanita muscaria (Fericgla, 2017). Dicha infusión produce alucinaciones y estados de euforia descontrolada, lo que explicaría al menos el anormal vitalismo de los berserkirs.

Por el consorcio o pacto luciferino 

La creencia en que los poderes de Lucifer estaban detrás de la transformación de hombres y mujeres en licántropos permaneció con posterioridad a la Edad Media. En su tratado de brujería vasca, Lancre advierte que es el demonio quien dota a los hombres lobo de capacidades sobrehumanas e inimaginables (2004, p. 22):

Se ha observado que las pieles de los hombres lobo son siempre de tres o cuatro colores, para que corran mejor y muestren que sus maestros les dan una ropa heterogénea, madre de la inconstancia. El Diablo despoja de su peso y su firmeza las cosas que tiene en su poder, en especial a las almas que posee, manteniéndolas siempre en la inconstancia, en movimiento y ligereza perniciosa.

Por «herencia» o nacimiento

En algunos lugares también se ha gestado la idea de que los hombres lobo surgirían “por nacimientos ocurridos en fechas extraordinarias: fechas señaladas del calendario litúrgico, o ser el séptimo o noveno hijo del mismo sexo que los anteriores” (Freán, 2019, p. 49). En la Península Ibérica, la más conocida es la que hace víctima del infortunio al último hijo de una serie interrumpida de siete varones. El maleficio, una vez que ha causado efecto, se eliminaría por medio de una sangría o quemando la piel de lobo. Esta se documenta en una vieja leyenda de Ahigal, Cáceres, en la que un joven cazador logró matar a un lobo. Le cortó una pierna y se la llevó hasta el pueblo. Al sacar la garra, se había convertido en una mano de hombre.

Maldición

En aquellos casos en los que uno se ha convertido en hombre lobo en contra de su voluntad, es porque un hechicero poderoso y malvado ha creado la terrible transformación a través de la energía maligna de una maldición.[1] (Steiger, 2012, p. 13)

[1] In those instances wherein one has become a werewolf against his or her will, it is because a powerful and evil sorcerer has created the terrible transformation through the malignant energy of a curse.

Véase el caso de Normandía en donde quienes sufrirían esta condena serían los malditos cuyos cuerpos, tras haber sido atormentados en sus tumbas, saldrían de las mismas experimentando la transformación; o el del ruso wawkalak, cuya conversión en lobo le vendría impuesta por el diablo como castigo, si bien, en esta curiosa instancia, la criatura no cometería acciones terribles movida por el instinto animal, y permanecería al lado de quienes lo conocieron en su forma humana, que cuidarían la nueva bestia (Barin-Gould, 1865, pp. 92-98).

En España la tradición es algo distinta. Aquellos que sufren la transformación lo hacen por una fada (encantamiento) de alguien o por un mal heredado por generaciones. Por ejemplo, en tierra de Asturias,  lvarez recuerda que la transformación en hombre lobo se da modo de castigo o maldición por un comportamiento tenido por inmoral(Álvarez Peña, 2004, p. 53):

Este mismo motivo es el que se encuentra en las leyendas asturianas de hombres lobo recogidas en Quirós, Riosa, Cangas de Narcea, Balmonte, Ibias, Tinéu…, donde durante la Cuaresma un hombre come carne (rompe el tabú cristiano), y por eso su madre o su padre le maldicen diciendo “Quiera Dios te vuelvas llobu y asina te fartes de carne durante siete años.

ENG

The «Lupine Gene»

Since ancient times, there have been traditions and beliefs about how humans could transform into werewolves. One of the oldest traditions speaks of a people who were enemies of the Romans: the Neuri.

The Neuri were famous for being sorcerers and for transforming into werewolves. It was said that none of the Neuri went a year without transforming into a wolf for several days. In the 5th century BC, Herodotus claimed the following about this community in relation to witchcraft: «These individuals apparently are sorcerers, for according to the Scythians and the Greeks settled in Scythia, once a year all the Neuri turn into wolves for several days and then regain their original form» (Herodotus, History, IV).

Herodotus also noted that the belief in the existence of sorcerers who could transform into wolves and then return to human form was echoed in the 1st century AD by Mela: «Each of the Neuri has a designated time when, if they take flight, they can turn into wolves and then back into what they once were. Their god, instead of statues, is offered swords and baldric belts, and men are sacrificed in place of animals» (Mela II, 14-15).

Eliade stated in this regard: «Numerous Indo-European and Turco-Mongolic tribes had predatory animals, especially the wolf, as their eponymous ancestors and considered themselves descendants of a mythical therianthropic ancestor» (1999, pp. 63-64).

Initiation through the Cults of Warrior Brotherhoods

We must also remember the existence, in remote antiquity, of cults to lupine deities in which their devotees believed they could attain or channel the power of that deity through transformation into werewolves.

On Mount Soracte, north of Rome, a wolf cult developed that illustrates a ritual of men transforming into wolves, although not with all the positive connotations we will see later. In the territory occupied by the Italic tribe of the Falisci, their priests were called Hirpi Sorani, the wolves of Sorano. Once a year, the Falisci gathered on Mount Soracte and lit a large pine bonfire until it turned into embers. The priests then walked across the burning embers three times to offer gifts to the god Sorano, who was comparable to Apollo. Apparently, this was a joyful ritual in which the walkers neither burned nor felt pain, which can be understood as a process of purification.

According to Bueno (1985), these brotherhoods are related to what is known as secondary religiosity, typical of the Neolithic and early Bronze Age, where the numina have a dual human and animal nature, although with clear roots in primary Paleolithic religiosity. A clear example of this are the famous berserkers, already mentioned earlier. These legendary warriors from northern Europe struck fear into Roman ranks for decades. According to chronicles, they would enter battle with incessant howls, protected only by wolf or bear skins. They attacked with the ferocity of a wild animal, showing no regard for enemy attacks, and not even severe wounds could stop them. They consumed a magical potion that connected them with spirits and gods. This transition awakened their hidden power, preparing them for the upcoming battle. At a certain point, usually after sunset, they transformed into animals. Researchers believe that this potion was made by boiling the Amanita muscaria mushroom (Fericgla, 2017). This infusion produces hallucinations and uncontrollable euphoria, which would explain at least the berserkers’ abnormal vitality.

By Luciferian Pact or Covenant

The belief that Lucifer’s powers were behind the transformation of men and women into lycanthropes persisted beyond the Middle Ages. In his treatise on Basque witchcraft, Lancre warns that it is the devil who grants werewolves unimaginable and superhuman abilities (2004, p. 22):

«It has been observed that the skins of werewolves are always of three or four colors, to allow them to run faster and to show that their masters give them heterogeneous clothing, mother of inconsistency. The Devil strips away the weight and firmness from the things in his possession, especially the souls he controls, keeping them always in inconsistency, in harmful movement and lightness.»

By «Inheritance» or Birth

In some places, there is also the idea that werewolves would be born «from births occurring on extraordinary dates: specific dates on the liturgical calendar, or being the seventh or ninth son of the same sex as the previous ones» (Freán, 2019, p. 49). In the Iberian Peninsula, the most well-known is the belief that the last son in a sequence of seven boys would be cursed with the misfortune of becoming a werewolf. Once the curse took effect, it could be removed through bloodletting or by burning the wolf skin. This is documented in an old legend from Ahigal, Cáceres, where a young hunter managed to kill a wolf. He cut off a leg and brought it back to the village. When he took out the claw, it had turned into a human hand.

Curse

In cases where one has become a werewolf against their will, it is because a powerful and evil sorcerer has created the terrible transformation through the malignant energy of a curse. [1] (Steiger, 2012, p. 13)

Véase el caso de Normandía en donde quienes sufrirían esta condena serían los malditos cuyos cuerpos, tras haber sido atormentados en sus tumbas, saldrían de las mismas experimentando la transformación; o el del ruso wawkalak, cuya conversión en lobo le vendría impuesta por el diablo como castigo, si bien, en esta curiosa instancia, la criatura no cometería acciones terribles movida por el instinto animal, y permanecería al lado de quienes lo conocieron en su forma humana, que cuidarían la nueva bestia (Barin-Gould, 1865, pp. 92-98).

In Spain, the tradition is somewhat different. Those who suffer the transformation do so as a result of a «fada» (enchantment) from someone or due to a curse inherited through generations. For example, in the land of Asturias, Álvarez recalls that the transformation into a werewolf happens as a punishment or curse for immoral behavior (Álvarez Peña, 2004, p. 53):

This same motive is found in Asturian werewolf legends collected in Quirós, Riosa, Cangas de Narcea, Balmonte, Ibias, Tinéu…, where during Lent, a man eats meat (breaking the Christian taboo), and for this reason, his mother or father curses him, saying, «May God turn you into a wolf so you can gorge on meat for seven years.»

 

SI QUIERES SABER MÁS…..

 

BIBLIOGRAFÍA

Álvarez Peña, A. (2004). Mitología gallega. Ed. Picu Urriellu.

Zarco Huertas, G. (2024). El padre lobo y las brujas en Hortsavinyà. Amazon.

Rivero Bañuelos, E., Gupta Román, S., & Ruiz Osuna, P. (2022). Hombres lobo: y otros depredadores de la mitología. Tapa blanda.

Steiger, B. (2012). The Werewolf Book. Visible Ink Press.

Steiger, B. (2006). Monsters Among Us. Glade Press, Minnesota..

Lancre, P. (2004). Tratado de brujería vasca. Descripción de la inconstancia de los malos ángeles y demonios (Trad. E. Barberena). Editorial Txalaparta. (Trabajo original publicado en el s. XVII).

 

 

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