Hace unos días tuve la suerte de sentarme a charlar con Xavier Vidal en su programa-podcast Tres Siete Cuadrado. El resultado es el episodio de YouTube titulado «¿De dónde vienen los DRAGONES? ¿Leyenda o realidad?»
En este programa hacemos una viaje al pasado para hablar de los orígenes y evolución del mito de los dragones.
El Jikininki, el duende devorador de cadáveres de Japón
El Jikininki (食人鬼)es un duende devorador de cadáveres humanos. Es un tipo de gaki, es decir, un espíritu condenado a sufrir hambre y sed debido a las faltas cometidas en vida.son los espíritus de los humanos avariciosos, egoístas o impíos que son malditos después de la muerte para buscar y comer cadáveres humanos
El monstruo devorador de cadáveres representado en “Jikininki” es la intersección de dos fuerzas culturales prominentes en el Japón rural (la trascendencia desinteresada de la naturaleza humana, propia del budismo zen, y las antiguas religiones populares, como el sintoísmo, basadas en los espíritus de la naturaleza y el culto a los antepasados) y, además, parece simbolizar el temor a perder tanto las tradiciones globales del budismo zen como las tradiciones rurales a causa del trato egoísta y los deseos materiales.
Lafcadio Hearn recogió la siguiente historia que describe perfectamente la naturaleza atormentada del Jikininki:
Había una vez un sacerdote budista que se perdió en una montaña y buscó desesperadamente refugio. Después de días enteros sin dejar de caminar, se topó con una ermita habitada por un monje ermitaño. A pesar de la desesperación con la que el sacerdote pidió refugio, el monje le indicó severamente que no solía recibir a nadie en su ermita, pero que cerca estaba el hogar de un hombre rico que no dudaría en acogerlo.
El sacerdote llegó a la casa mencionada por el monje y fue recibido por la familia que habitaba allí. En el interior había muchas personas reunidas en una habitación, pero el hijo del dueño dirigió al sacerdote a un cuarto contiguo y lo obsequió ropajes y alimentos.
Al caer la noche, el joven se dirigió de nuevo con el sacerdote: “Al llegar a mi hogar te has topado con muchas personas porque mi padre falleció. Pero como ahora es de noche, mi familia y yo abandonaremos la casa, y te quedarás solo”. El sacerdote prometió cuidar el cadáver y rezar por su alma toda la noche, para que la familia partiera sin preocupaciones.
Mientras transcurría la noche, el sacerdote oraba a la entrada de la habitación del cuerpo del padre. De repente, escuchó unos ruidos extraños, así que se apresuró a investigar y encontró a una horrible criatura devorando el cadáver desde la cabeza. Horrorizado, el sacerdote salió corriendo y logró llegar a una aldea donde relató lo sucedido.
Además de contar su terrible experiencia, preguntó a los aldeanos el por qué el monje de la ermita no había hecho ningún rito funerario para el fallecido, a lo que los aldeanos respondieron que en esa montaña no había ninguna ermita y ningún monje, así que seguramente fue una aparición.
Entre asustado y extrañado, el sacerdote se dio a la tarea de buscar al monje y, como si este lo hubiera escuchado, apareció en medio de la nada. El ermitaño le pidió disculpas por la forma tan grosera en que lo había recibido aquella primera ocasión en que se vieron, y también se disculpó por la forma tan horrible y despiada en que devoró el cadáver de aquel hombre. El monje explicó que en vida siempre olvidaba hacer ritos funerarios, así que se convirtió en un Jikininki y estaba condenado a comer cadáveres. Pidió al sacerdote orar por su alma y desapareció en la penumbra.
Cavanagh, N., James, S., & Walter, S. (2017). The Fate of a Materialistic Buddhist: A Cultural Editioin of «Jikininki» by Lafcadio Hearn. Digital Literature Review, 4, 77–92. https://doi.org/10.33043/DLR.4.0.77-92
Catherine Deshayes – La Voisin La HECHICERA más FAMOSA y TERRIBLE de París
Catherine Deshayes – La Voisin La HECHICERA más FAMOSA y TERRIBLE de París
Situándome en la esplendorosa Francia del Rey Sol, os contaré uno de los episodios más oscuros de la historia de la brujería: el llamado Asunto de los Venenos. Este escándalo salpicó a muchas personas cercanas al monarca, acusadas de ser cómplices e instigadoras de múltiples actos brujeriles y criminales. Fue uno de los casos más sensacionales de la Francia del siglo XVII, ya que implicó a diversas adivinas, miembros de la aristocracia e incluso a la corte, todos acusados de brujería y envenenamiento.
Todo comenzó en 1672 con la muerte del oficial Godin de Sainte-Croix. En su domicilio se hallaron cartas de su amante, la marquesa de Brinvilliers, en las que confesaba haber envenenado a varios miembros de su familia con la ayuda del propio Sainte-Croix. El motivo: disputas por la herencia. Para ello había utilizado agua tofana, un veneno líquido, transparente e insípido, cuya composición exacta sigue siendo desconocida, aunque se sospecha que contenía arsénico y cimbalaria. La marquesa huyó a Londres y luego a los Países Bajos, pero en 1676 fue detenida en un convento por un agente disfrazado de sacerdote. Llevada de nuevo a Francia, fue forzada a confesar sus crímenes, condenada a muerte, decapitada y su cuerpo quemado. Su juicio desató una oleada de investigaciones que daría lugar al célebre Asunto de los Venenos.
Pero hablemos ahora de la gran protagonista de esta historia: Catherine Deshayes, más conocida como La Voisin.
Nacida cerca de París en 1640, Catherine se casó con Antoine Monvoisin, un joyero con el que tuvo una hija. Cuando su esposo cayó en la ruina, Catherine, que desde niña había aprendido el arte de la adivinación, asumió el sustento familiar. Comenzó entonces a ejercer como quiromante, leyendo el futuro en los rostros y manos de sus clientes. Además, practicaba abortos clandestinos, lo cual era un delito en aquella época.
A finales de la década de 1660, La Voisin ya era una adivina rica y célebre, con una clientela formada por miembros de la aristocracia. Atendía consultas a diario y celebraba fastuosas fiestas nocturnas en su jardín para entretener a la alta sociedad. Se dice que en su propiedad fueron hallados los restos de hasta 2.500 fetos, supuestamente quemados en un horno y enterrados en el mismo jardín donde celebraba sus banquetes. Pese a todo, Catherine se mostraba como una cristiana devota, asidua a misa y a la confesión.
Los deseos de sus clientes iban desde provocar el amor de una persona hasta causar la muerte de familiares para heredar. Su negocio fue ampliándose: comenzó a vender amuletos, pociones, ungüentos afrodisíacos y a organizar misas negras. En ellas, los asistentes invocaban a Satán para ver cumplidos sus deseos. En algunos rituales, una mujer desnuda servía de altar viviente y se colocaba un cáliz sobre su vientre; se sacrificaba un niño o se usaba su sangre para llenar el cáliz. La Voisin contaba con numerosos colaboradores, como su amante Adam Lesage o el sacerdote Etienne Guibourg, conocido por elaborar un veneno llamado Avium rifus, que supuestamente provocaba la muerte entre carcajadas.
La Voisin se convirtió en el epicentro del Asunto de los Venenos, suministrando venenos de todo tipo a una extensa red de clientes. Entre los ingredientes de sus preparados se incluían huesos de sapo, dientes de topo, sangre humana y polvo de restos humanos.
Su clienta más influyente fue Madame de Montespan, amante oficial de Luis XIV. Mujer autoritaria, celosa y ambiciosa, recurrió a los servicios de La Voisin para asegurarse el afecto del rey. Poco después de una misa negra organizada por la hechicera, Montespan fue oficialmente reconocida como amante real. A partir de entonces, acudió repetidamente a La Voisin para mantener el favor del monarca.
Cuando Luis XIV mostró interés por María Angélica de Fontanges en 1679, Montespan, presa de los celos, pidió a La Voisin que los asesinara. Aunque al principio dudó, finalmente accedió. Se dice que el 5 de marzo de ese año, La Voisin intentó entregar en mano un veneno al rey en la corte, pero aquel día no se admitieron peticiones, frustrando así su intento.
Las numerosas muertes por envenenamiento en París llevaron al rey a crear una corte especial: la Chambre Ardente, encargada de investigar crímenes de brujería y envenenamiento.
La Voisin fue finalmente arrestada, interrogada y encerrada. Aunque existía orden de tortura, no se ejecutó, pues se temía que delatara a figuras importantes. Nunca mencionó a Madame de Montespan, sabiendo que una acusación de regicidio podría costarle una muerte aún más brutal. La identidad de muchos de sus clientes y su implicación en intentos de asesinato solo se conocieron tras su ejecución.
Catherine Deshayes, La Voisin, fue condenada a morir en la hoguera y ejecutada el 22 de febrero de 1680 en la Place de la Grève. En julio de ese mismo año, su hija confesó la implicación de Madame de Montespan, lo que otros acusados también confirmaron. Sin embargo, la amante real nunca fue deshonrada públicamente, en un intento por proteger la imagen del rey.
La escritora Madame de Sévigné relató así su ejecución en una carta a su hija:
“A las cinco en punto fue atada, vestida de blanco: una especie de atuendo para ser quemada. Estaba muy roja, y se veía cómo empujaba con violencia al confesor y al crucifijo. En Notre-Dame se negó a pronunciar la multa honorable, y en la Grève luchó con todas sus fuerzas para no bajar del carro. La bajaron por la fuerza. Fue atada al poste, sentada y sujeta con un hierro, luego cubierta con paja. Maldijo mucho, empujó la paja hacia atrás cinco o seis veces, pero el fuego creció, desapareció de la vista y sus cenizas se dispersaron en el aire”.
El Asunto de los Venenos implicó a 442 sospechosos; se emitieron 367 órdenes de arresto, de las cuales 218 fueron ejecutadas. Hubo 36 ejecuciones, 23 condenas al exilio y muchos otros murieron por tortura o suicidio. Algunos detenidos nunca fueron juzgados, sino encarcelados de por vida sin proceso.
Tiempo después, el rey ordenó quemar todos los documentos del caso para que cayera en el olvido. Lo que no sabía era que existían copias, gracias a las cuales hoy podemos conocer este oscuro episodio de la corte del Rey Sol.
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