Navegando por
Categoría: mundo mágico

El Veturnættur

El Veturnættur

 

 

El Veturnættur

 

Buenas noches a todos. Os traemos esta colaboración con Nuestras Fiestas y Misterios Del Mundo. Hoy con la festividad de Veturnættur y adjuntamos el texto original de su página de facebook:

 

El Veturnættur o Noche de Invierno se celebra el momento final de la cosecha y el paso del verano al invierno. En este momento, los campesinos realizaban la matanza de los cerdos y otras reses que no se podían mantener durante los meses oscuros, ya que la falta de pastos frescos lo hacian inviable, y esto se tomaba como una bendición que daba la cosecha. Es así pues, un tiempo en que se celebraba todo el esfuerzo que había comportado las labores de la recolección que ya había tocado su fin ese año. Los campesinos recogían a todas las reses que estaban en pasturas a los establos acompañados de graneros ya llenos. Dado que el trabajo en el campo ya había tocado su fin, se aprovechaba estos meses fríos y oscuros para hacer aquellas tareas en el hogar que no pudieron realizarse. Estas podían consistir en reparar aquellas partes de la casa dañadas durante el año, ampliar partes de la misma, hilando el lino y la lana obtenido ese año, y planeando y organizando aquellas tareas para el año siguiente. Es decir, se preparaba conveniente el invierno en ciernes.

No podemos constatar una fecha exacta de la Noche de Invierno. En la tradición islandesa, caía entre el 12 y 15 de octubre, o por lo menos uno de los días a mediados de octubre, dependiendo de la bonanza del tiempo. Se sugiere que el nombre anglosajón Winterfyllith, «Luna Llena de Invierno», podría haber sido la fecha de dicha festividad, y algunos paganos góticos la han tomado como referencia a la primera luna llena después del equinocio de otoño (o el fin de semana más cercano). Las Sagas Islandesas describen festejos en los que era costumbre los juegos con pelota sobre lagos helados que ya se daban en estas tierras por esas alturas del año, algo que difícilmente podríamos realizar los paganos en algunas latitudes. Asi se practicaban las Hoenir Rida, es decir, las carreras de esquis o patines, sobre el hielo en honor a este dios. O combates rituales de Glima o Holmgangr (duelo con armas, pero sin derramamiento de sangre), las Hestaat o hestavig, carreras de caballos o luchas de marañones, en las que se cruzaban grandes apuestas, el tiro con arco, las peleas rituales en el agua (una diversion y lucimiento de la clase noble ante su pueblo), al parecer rememorando el mitico combate entre Heimdall y Loki, en el que ambos trataron de ahogarse, mutuamente, el deporte consiste en aguantar la zambullida del contrario el maximo tiempo posible, teniendo este que soltarte en cuanto le palmees la pierna. Sobre el juego de pelota sobre los lagos helados, pudo haberse tratado del knattleikr una especie de beisbol o crikett que se jugaba por equipos, donde se golpeaba la pelota de crin cosida con cuero, con unas mazas o bastones.

Hablando respecto a los Elfos y las Hadas (Disas), se puede destacar que es una de las festividades de recuerdo y ceremonia a nuestros ancestros familiares el cual el nombre más antiguo de este rito fue llamado Álfablót (Sacrificio a los Elfos) o Dísablót (Sacrificio a las Hadas). Por consiguiente, podemos interpretar y ver una equivalencia entre el Samhain Céltico el cual dicha fecha se celebraba con banquetes el reencuentro con los ancestros familiares y tenia tambien conexiones con el mundo feerico celta. Volviendo a la tradición nordica, hay un fuerte paralelismo con la celebración del Jól-Yule, sin embargo en la Noche de Invierno su énfasis es más próximo a la finalización de la cosecha (En el que hemos recibido la ayuda de los Elfos y las Hadas o entidades de los ancestros, por llamarlas de modo comprensible), en cuanto que el Jól o el Yule es una celebración bien entrado el invierno el cual tiene más conexión con el mundo oculto y el culto a los dioses y diosas mas especifico. Este día se recibe con alegría a toda la familia la cual se reune con los ancestros familiares, y se debe entender así, ya que los nordicos y germanos, (los llamados pueblos de tradicion nordico-gotica), buscaban esos días los recuerdos felices y no el dolor de su pérdida.

Estos días se da uno de los fenómenos que sólo se dan pocas veces en el año, en cual podemos incluir en los solsticios y equinocios. Este es un momento de inflexión en el paso del verano al invierno, de la luz a la oscuridad; fenómeno que no dejaba indiferente a unos pueblos en armonía con la naturaleza tales como los paganos nórdicos que al igual que los celtas, marcaban el paso del tiempo y el ritmo de sus vidas por los ciclos lunares y solares. Es después de esta fechas cuando se inicia la Caza Salvaje y Odin o a veces Hel comienza a cabalgar por las praderas ya segadas, es tiempo de oscuridad y peligros afuera de la seguridad de las moradas, Duergos, Trolls y fantasmas se aproximan a los asentamientos de los seres humanos. Entonces, aunque la Noche de Invierno es vista como una fiesta de alegría, también es una fiesta que se practica con solemnidad ya que marca la advertencia del principio del tiempo en que las almas de los espíritus salvajes están libres; y es durante el Jól-Yule y proximidades de Ostara cuando tienen mucha más actividad. Durante esta época, Ódin es reconocido bajo su aspecto de Dios de los Muertos y Señor de la Caza, Skadi domina como Dama Etona del Invierno y señora de los Varg, los lobos o alimañas carniceras de los bosques. Aquellos que deseen interpretar al cazador como Ullr y Freyr Ingvi o como Njórd el que domina los vientos como señores del paso de Verano-Invierno, pueden consagrarlos en estas fechas. Es una epoca de recogimiento y de agradecer a los Dioses sus dones, mientras la naturaleza permanece en letargo y las criaturas oscuras tienen su tiempo propicio.

Los antiguos se refirieron también a esta fiesta como el Freysblót o Sacrificio a Freyr. La Saga de Gísla nos narra que «Þórgrímr celebró una fiesta de la cosecha en el Veturættur, saludo al invierno y realizó un sacrificio en honor de Freyr”. Evidentemente Freyr Yngvi Froði es el señor de los Elfos, sobretodo de los Landvættir y Huldufólk (Elfos de la Tierra) los cuales se le relaciona con los difuntos y con la prosperidad de los campos. Por ello, él es uno de los señores de la fiesta, pero a pesar, de la importancia vital de la fertilidad de los campos y de la actividad beneficiosa de los elfos, también se vio a Odin como otro de los señores de esta época. Es tiempo de agradecer a los elfos y demas entidades sobrenaturales de la naturaleza, sus atenciones para con los humanos, todo el grano y fruto que no se ha recogido, toda res extaviada, se da por perdida, o mas bien, ofrecida a los Alfar y Disir. Es muy similar a lo que hacian los celtas, que consideraban que todo fruto en esta epoca, pertenecia a Cailleach. Es la epoca de ofrecer sacrificios en las piedras marco, talladas con las figuras de los protectores Landvaettir, y de consagrar las aguas y manantiales.

Referente al otro nombre, Dísablót o sacrificio de las Hadas y espiritus de los antepasados, también fue usado para nombrar esta etapa, ya que al parecer las mujeres tuvieron un rol esencial en esta fecha “La abuela Álfhildr de Starkaðr bendijo a las hadas y a la Húsfreyja , explicándole a Sigvatr que debía marchar del lugar porque se estaba celebrando una bendición a los elfos no pudiendo estar ningún hombre, y temiendo la ira de Odin abandonó el lugar”. Esta leyenda nos lleva a entender de que las Matronas o espiritus de la Muerte y el destino (ligadas tambien a las Nornas),y los espiritus de la Fertilidad tuvieron la potestad sobre esta festividad. Es creencia que en estas fechas se honrraba la fertilidad de la mujer, incluso muchas jovencitas que habian tenido su primera menstruacion eran presentadas en sociedad con gran pompa y celebracion. Ellas servian por vez primera el cuerno de hidromiel a los hombres de la casa, y acabado el rito, todos ellos guardaban silencio, y la Husfreya, se adelantaba y usando kenningars poeticos como “la flor se ha abierto”, “la mies ha dado fruto” o otros muy similares, hacia saber a todos, que la joven habia dejado de ser niña, y a partir de esa noche,devia ser vista por todos como una mujer nordica de pleno derecho.

En la Saga de Egil Skallagrimsson, el Dísablót fue celebrado con un gran baquete y con mucha bebida , es por tanto una gran fiesta y reunion social, un festejo donde todos los clanes amigos se unen y hermanan. A pesar de que la descripción de malestar y rechazo de Sigvatr para viajar al otoño a su hogar, esto nos puede llevar a la conclusión que dicha fiesta suele ser un asunto familiar. La Saga de Gísla menciona que Þórgrímr invitó a mucha gente al banquete de la Noche de Invierno, en cuanto la Saga de Egil nos lo muestra como un evento apropiado para invitar a una persona de alta reputación como podría ser un Rey, el cual presidiría el banquete como cuando Bárðr invitó a Eirik Hacha de Sangre y la Reina Gunnhildr. También podemos constatar la invitación de mucha gente en la Saga de Víga-Glúms, pero en este caso los invitados eran amigos allegados y parientes familiares, en cuanto a la Saga de Egil, los invitados de menor rango eran colocados fuera de la casa y sólo se les ofrecía Skyr (Un yogur agrio vikingo para beber, no confundir con el Skýr Islandés contemporáneo, que es un producto lácteo entre yogur y queso que parece más un queso de untar dulce). Con todo, es una fiesta donde se honrra al visitante, y como tal se contemplan todas las reglas de hospitalidad, cama, comida y posada no se niegan a nadie en estas noches. Se contaran ciertamente historias acerca del “Gongumadr” el errante que premia o castiga a los anfitriones según su comportamiento, asimilable a Odin, Tyr, Freyr o cualquier otro dios en transito

 

SI TE GUSTA LA MITOLOGÍA Y QUIERES AYUDAR A CRECER A NUESTRO BLOG… CONSIGUE NUESTRO LIBRO :

Las damas blancas (parte 1)

Las damas blancas (parte 1)

 

 

Las damas blancas (parte 1)

 

by LaVolpeCimina

Con anterioridad, en este blog hemos dedicado un espacio para tratar sobre las llamas apariciones o presagios de muerte. Hemos hablado sobre la procesión de almas, la santa compaña o la mítica Rolda. Ahora bien, valda decir que existen un sinfín de tradiciones recurrentes que hablan de unas bellísimas mujeres de tez pálida como la fría nieve. Al parecer el encuentro con estas misteriosas entidades tiene funestas consecuencias, aunque, en algunos casos, pueden resultar entidades benevolentes.

El hecho es que las damas blancas pertenecen al folklore europeo y así se atestigua en una amplia tradición leyendística Por ejemplo, en Escocia y Alemania se conoce así a unos seres sobrenaturales que se consideraban ligados a la suerte de ciertas familias. Así, según una leyenda que circula por Berlín y otros lugares, una dama blanca, mujer vestida de blanco, con máscara y guantes negros, hace su aparición a
medianoche y a veces al mediodía; se dice que la aparición anuncia a quienes la ven la muerte del cabeza de familia o de un personaje importante. Fue vista por primera vez en 1486 en Plassenburg, y en otras ocasiones; incluso se dice que fue vista por Napoleón en la campaña de Rusia, y se dijo que la aparición anunció en 1.888 la muerte de Guillermo I. Con variantes, se encuentra también en Yugoslavia y en Países Bajos. De todos modos, no son ni cuentos ni leyendas ni motivos sólo de ámbito europeo. En América, por ejemplo, esta actuación espectral es concordante con el mismo patrón de “La llorona”, entidad fantasmagórica que aparece en los primeros años del México colonial anunciando desgracias.

¡Hemos recopilado algunas de estas leyendas que esperamos que disfrutéis!

 

SENHORA DAS NEVES

Andava uma rapariga a guardar ovelhas e a chorar. Apareceu-lhe uma mulher, que era a Senhora das Neves, e perguntou-lhe o que tinha. A rapariga disse que a mãe lhe não tinha dado pão. A mulher tornou-lhe que fosse pedir pão à mãe, que esta tinha uma arca cheia de pão. Enquanto a mulher lhe ficou a guardar as ovelhas, a rapariga foi e contou à mãe. Esta mandou-a à arca e efectivamente estava cheia de pão. A
rapariga tirou para si e voltou para o monte; as ovelhas estavam lá, mas a mulher não. No terceiro dia tornou a aparecer à rapariga e disse-lhe que fosse ter com a mãe para esta madar fazer uma casa de oração, que o dinheiro apareceria. É esta a origem da actual igreja da Senhora das Neves. (Foi um velho que me contou isto em 1890, mas não me soube dar mais explicações)..

 

El auxilio de la dama blanca

Cuando se dio cuenta de que se había perdido, Joaquín dejó rodar por sus mejillas dos gruesas y silenciosas lágrimas. El manojo de espárragos que aprisionaba en la mano se fue aflojando poco a poco hasta caer suavemente sobre la hierba. Ya era sol puesto. La niebla, ahora espesa, parecía haberse tragado todo el panorama de los alrededores. La indecisión lo desalentó. Fue a sentarse en una pequeña roca que había allí cerca, al lado de un cerro poco prominente. No pasó mucho tiempo, cuando el niño se dio cuenta de un cambio atmosférico. El viento había cesado y una luz que cada vez se hacía más y más intensa invadió un punto en lo alto del cerro. Joaquín, sin comprender, abrió los ojos. En aquel momento quiso oír una música celestial y lejana. A pocos pasos de él, entre el resplandor de la luz ya cegadora, apareció una señora vestida de blanco, con un manto azul. El niño abrió la boca de asombro… Sus ojos no pestañearon. A los pocos segundos oyó que le decía:
– SOY TU MADRE DEL CIELO.
Joaquín era un niño sensible. Aquella voz, aquellas palabras, lo invadieron de ternura. Repentinamente se arrodilló. De nuevo la voz de la Señora, una voz que parecía tener eco:
– VEN -le dijo-.
Como un sonámbulo, Joaquín se levantó lentamente, atraído por la voz y la figura. Cuando llegó a su lado, la Señora lo cubrió con su manto azul, en un abrazo tierno. El niño no sabía qué decir, se tragaba las palabras. Pero ahora sentía un gozo infinito. Un calor de nido le recorría todo el cuerpo. Luego, en su imaginación infantil, le parecía estar en el lecho de plumas de Dª Julia, su maestra de escuela, y pensaba
con alegría si no estaría ya en el cielo. Permanecía inmóvil, por miedo a que el más mínimo movimiento hiciera desaparecer la visión. De repente ocurrió algo extraordinario. Empezaron a caer copos de nieve, espesos y abundantes. Lo más extraño era que a él no le tocaban. En esa pequeña circunferencia había como un fuego que los derretía. Joaquín no sentía ningún frío. El calor que emanaba la Señora le hizo
entrar en una dejada somnolencia. Cerró los ojos y se durmió profundamente.

Juan y Vicenta habían sido acogidos en una huerta de los alrededores. Con las primeras luces del nuevo día salieron a buscar el niño . Sus ojos escudriñaban con avidez el paisaje, creyendo adivinar su figura en cualquier bulto aparente. La esperanza no les abandonó. Con pasos cansados llegaron a un lugar donde se divisaba el cerro de la aparición. Juan fue el primero que se fijó en aquella mancha roja que destacaba de los campos.
– ¡Es él, es su chaleco rojo! ¡Es Joaquín… !
El tono de su voz parecía resucitar. Fueron corriendo, él y ella, abandonando el cansancio. Joaquín estaba dormido con la cabeza apoyada entre los brazos. Su semblante inspiraba serenidad, parecía un ángel. La emoción de sus padres lo despertó. Las preguntas se multiplicaron, pero él tan sólo acertaba a decirles:
– Vi una señora que me tapó con su manto y me dormí. No tuve frío, de verdad,
no tuve

     La Dama blanca d’Aubinyà

En el pasado gobernó en estas tierras un obispo injusto y opresor. Nada hacía cambiar su actitud, ni siquiera las advertencias de ser castigado por la Dama Blanca, una hermosa mujer siempre vestida de blanco. Una noche, al pasar con sus soldados por el río Aubinyà, el obispo vio a una misteriosa mujer al pie de una cascada. Deslumbrado por su belleza, la siguió entre las aguas y (supuestamente) desapareció para siempre. Poco después un lobo muy feroz empezó a atacar los rebaños de los alrededores. Parecía imposible cazarlo, hasta que el síndico de Andorra consiguió abatir la bestia, pero cayó enfermo al instante. Entonces apareció la Dama Blanca afirmando que el obispo, convertido en lobo, había causado la enfermad del síndico. Ella no podría salvar al moribundo, pero prometió que desde ese momento protegería para siempre el Principado

 

¿Quieres saber más sobre mitología y ayudar a crecer a este blog?  ¡Adquiere en nuestra página nuestro libro!

Bibliografía

https://www.grandvalira.com/sites/default/files/files/Llegenda%20La%20dama%20blanca%20d’Aubinya.pdf

Martos Núñez, Eloy, La casa encantada: estudios sobre cuentos, mitos y leyendas de España y Portugal : seminario interuniversitario de estudios sobre la tradición, Junta de Extremadura, Editora Regional de Extremadura, 1997, pp. 100-110.

A. Limpo Píriz: Olivenza Antología esencial. P. 310-2, texto de m. Dolores
Mira.

 

El temible ojáncano

El temible ojáncano

 El temible ojáncano

imagen de: Rodolfo Gorrín

Uno de los representantes más conocidos de estos seres es el ojáncano, que tiene su hábitat entre las tierras de Cantabria y Asturias
(aunque allí le llaman ijancano). «Es el mito masculino, fiero, malhumorado, gigantesco, siempre pensando en destruir cabañas, en
derrumbar árboles y puentes, en entorpecer las camberas y los senderos con grandes peñascos»

Parece que son inmunes a prácticamente cualquier ataque, pues su inmenso tamaño y resistencia antinatural los convierte en un adversario
temible. Si por desventura cruzas tu camino con uno de ellos puede que la única opción que te quede para salvar tu vida sea huir. No es posible usar la fuerza bruta con ellos, pues cuentan con la fuerza que contaban los primeros hombres de la Edad de Oro.

El más fuerte de los varones de nuestra raza apenas alcanzaría a provocarle pequeñas laceraciones en la piel. Si las leyendas son ciertas,
es capaz de despedazar un oso con sus manos desnudas. Ante un ser de tales capacidades físicas, no parece que la confrontación sea lo
más adecuado.

Por ventura no existe ser de este mundo ni del venidero, terreno o subterráneo, de los cielos y los mares, dios o mortal, que no tenga
una debilidad que explotar. El ojáncano teme a un ser ancestral de mucho menor tamaño, pero mayor en las artes arcanas, la xana. Esta suele rescatar a los humanos del ataque del cíclope si se le presenta ocasión, venciéndolo con suma facilidad mediante el uso de sus artes arcanas.
Si no puedes contar con la ayuda de la xana y si tus piernas no te permiten escapar, aún te queda una última oportunidad para salvar
tu vida. En su frondosa barba, se encuentra un único pelo canoso. Si consigues tirar de él con suficiente fuerza como para arrancarlo, el
monstruo se debilitará hasta que le sobrevenga la muerte.

Paralelamente existen versiones que cuentan la existencia de ojáncanos bondadosos, nacido uno cada cien años, a los que se les podía incluso acariciar y ellos agradecidos avisaban de la llegada de los ojáncanos malos. Este monstruo es considerado el ser más popular de la mitología de Cantabria.

Hay una leyenda de una anjana que se encontró a un ojáncano un frío día de invierno, cuando la nieve caía sin parar. Atacado los lobos, consiguió espantarlos, pero le habían dañado su único ojo, por lo que vagaba perdido en medio de la ventisca, asustado y ciego. La anjana se acercó a él, le tomó de la mano y se lo llevó a vivir con ella. Desde entonces, fueron amigos y permanecieron unidos, sacándole la anjana a pasear los días soleados.

¿QUIERES SABER MÁS?. ADQUIERE NUESTRO LIBRO. A LA VENTA EN ESTE BLOG.

FUENTES :

https://mitologiaiberica.fandom.com/es/wiki/Oj%C3%A1ncano

RUIZ OSUNA, PABLO Y REÑÉ QUILÉS, David  » Guía de los seres mitológicos españoles » Circulo rojo, 2o20.

 

La mitología en el videojuego : Resident evil Village

La mitología en el videojuego : Resident evil Village

La mitología en el videojuego : Resident evil Village

Fuente: Videojuego Resident evil Village

Hace ya algunas semanas tuvo su debut un nuevo juego de la mítica saga de «Resident evil». Para aquellos que no estén familiarizados con la saga (la cual cuenta con decenas de videojuegos a sus espaldas) podemos decir someramente que se trata de unos juegos del llamado género «survival horror». La historia básicamente gira entorno a una compañia farmaceutica, Umbrella, la cual ha hallado una forma de, según ellos, detener el envejecimiento humano y, por lo tanto, alcanzar la inmortalidad.  Como no podía ser de otro modo, el experimiento resulta en una catástrofe sin precedentes.

La Corporación Umbrella, inyecta su medicamento revelación «el virus T» a los sujetos de prueba pero, para su sorpresa, los resultados son que todos ellos sufren una extraña mutación que les convierte en muertos viventes. Por supuesto, y como no podía ser de otro modo, lejos de detener el experimento continúan con sus malas praxis.

Pues bien, así llegamos a el nuevo juego de la saga «Resident Evil Village» . En este nuevo capítulo de la serie conoceremos los orígenes de la creación de la corporación Umbrella, y de cómo hallaron la fórmula de su virus letal.  Aunque para lo que nos interesa en este blog vamos a hacer referencia a dos puntos. El primero es el análisis de la aparición de unos nuevos enemigos llamados «lycans» que recuerdan a la versión cinematográfica que tenemos sobre los hombres lobo.

En relación a este particular, ya hemos hablado en este blog y en nuestro libro sobre los orígenes del mito del hombre lobo y su diferenciación con la visión moderna. La principal diferencia con las versiones antiguas del mito es el proceso de trasnformación. Y es que en muchas tradiciones alrededor de Europa, la transformación es más psíquica que física. El cambio no es tan espectacular. No se convierte el afectado por la maldición (si es que es una maldición) en un críptido gigantesco de dos metros, sino que el afectado o bien se coniverte en un lobo (anda a cuatro patas) o únicamente presenta cambios menores.

En las tradiciones en que sí encontramos la mencionada transformación, esta se presenta de forma muy distinta  a la que vemos en  las películas. Ello es así dado que en las antiguas tradiciones animistas, se creía que los seres humanos tenían un alma animal que residía en su interior de forma latente. Las personas que eran capaz de despertar ese espíritu eran capaces de controlar algunas de las caracteristicas del dios animal como en este caso el lobo. Así la metamorfosis era directamente arrancándose la piel, pues el lobo ya estaba en el interior. Tú eras el lobo, pero esta parte de tu alma permanecía dormida en tu interior. De hecho, uno de los nombres que recibían aquellos que podían despertar el poder del lobo era «pieles vuelta».

El otro punto interesante a tratar es el hecho de la fusión entre ciencia y mitología que da como resultado esta nueva «mitología de la ciencia». De hecho, el juego  plantea un escenario en que todo es posible dado que se ha conseguido por un experimento ciéntifico. Existen zombies por el virus, hombres-lobo por el virus, e incluso madre Miranda es inmortal y puede volar por la infección. Resulta curioso que una de las formas de transformarse en hombre lobo en la antiguedad (según se decía) era mediante la ingesta de una bebida misteriosa. Como véis queridos amigos, el mito nunca decae y siempre vuelve bajo caprichosas formas.

 

¿Quieres saber más y ayudar con este blog?  Adquiere nuestro libro en esta página

La santa Compaña(parte 1)

La santa Compaña(parte 1)

La santa compaña

 

 

De cuantas tradiciones existen en España en torno a la muerte, quizá la más famosa de todas ellas sea la Santa compaña. La Santa Compaña (Fairy Host en Irlanda; sluagh en Escocia; toili en Gales), es también conocida en Galicia y Asturias occidental como a compañía, a compañía das ánimas, a procesión das ánimas, ensamio, estadea, estandaiña, estandinha, estantigua, estantiga, hoste, hueste, antaruxada, huestia, hostilla, rolda, ronda, a visión, as divisas, o enterro, as da noite, o home do oso, a facha, as luces, as xans, pantalla, a pastoriña, a semuldanza, visita, y con otras denominaciones más. Definida, en síntesis, la Compaña es una procesión nocturna de almas o difuntos que portan luminosas luces (antorchas o velas), y que acarrean el féretro de un vecino cuya próxima muerte anuncian de esta forma[1].

 

Cuenta la leyenda que cuando cae la noche, un grupo de almas en pena patrulla en procesión por los caminos y bosques solitarios. Esa procesión de almas malditas porta luceros o cirios dependiendo de la leyenda. No debe encontrarte, pues son huestes enemigas que buscan hacer el mal. Si por desventura cruzaras tu camino con ellas, recuerda no cruzar tu mirada ni aceptar nada que te ofrezcan. Puede que no sea suficiente con tal precaución, por lo que el viejo conjuro universal de protección, el círculo, será tu mayor defensa si no se quiere pasar a formar parte de la Compaña[2].

Existe la excepción de la persona que no muere a causa de un encuentro con la Compaña, mas debe servirles de por vida:

Donde yo nací había una mujer, María a camiseira se llamaba, que salía con la Santa Compaña. Venían a buscarla y tenía que levantarse y marchar. Avisaba que iba a haber una muerte, pero nunca, nunca especificaba el nombre del difunto.

Cuentan que una vez, yendo con la Santa Compaña, llegó a la casa de una vecina con la que mantenía una excelente relación. Al empezar a subir la escalera del piso, intentó volver atrás, pero los del acompañamiento la abofetearon sin miramientos. Tantas bofetadas le dieron para que siguiese hasta donde tenía que ir, que le arrancaron los dientes[3].

Como puede verse, la persona en cuestión no muere en algunas circunstancias, pero pierde su voluntad y debe cumplir cualquier orden que la Huestia le dé. Si no la cumpliera, la Compaña bien podría decidir retirar su indulto. En otro relato, el obligado a llevar la cruz, el maldito que debe acompañar a la Santa Compaña puede librarse de ese cometido. Sin embargo, parece que la solución es moralmente reprochable, pues conviene que sea otro quien deba llevar la cruz en su lugar:

En Penaverde anduvo con las de la noche un cuñado mío. Se murió en Barcelona. Le pasaron la cruz. Él sabía quién se la había pasado, pero no podía descubrirlo… Cada vez que salían las de la noche, él tenía que salir con la cruz. La mujer no sabía cuándo se marchaba porque el cuerpo siempre estaba en la cama. Para la mujer constaba que su marido estaba con ella. Tenía que salir cuando iba a haber un muerto… Él ya sabía cuándo tenía que salir… Nunca hablaba con las de la noche, iba delante con la cruz…, no veía más que las luces; tocaban la esquila. Mi cuñado no sé a quién le consiguió pasar la cruz, pero se la pasó a otro[4].

 

En otra tradición no se trata únicamente de ceder la cruz al propio desdichado con el que se encuentren, pues además necesitarán un cubo de agua bendita y el hisopo:

Un padre y su hijo, que ya era un hombre hecho y derecho, regresaban de noche de un viaje y tuvieron la desgracia de tomar, sin darse cuenta, un camino que pasaba cerca del atrio de una iglesia. Su descuido los llevó a encontrarse en una curva con la Santa Compaña, que, como todas las noches, salía a las doce para hacer su ronda. Vieron aterrados las luces verdosas de los hachos que portaban las almas en pena y oyeron el murmullo de las plegarias.

Intentaron huir, pero no lo consiguieron. El padre, ya viejo y débil, tropezó y cayó al suelo, donde quedó sin fuerzas para valerse. El hijo llegó un poco más lejos, pero mejor le hubiera sido caer al lado de su padre para ahorrarse graves contratiempos. Ninguno de los dos tuvo saber ni ánimos para trazar un círculo en el suelo, dibujar una cruz en el medio y meterse dentro, como es costumbre para defenderse de las cosas de otro mundo.

El padre, de bruces en el camino, sintió cómo los difuntos de la Santa Compaña le pisaban el cuerpo y lo dejaban baldado. Con mucho esfuerzo levantó la cabeza y buscó a su hijo con la mirada. Mas como era de noche, no logró verlo. Escuchó. Supuso que lo había llevado la Santa compaña para portar la cruz, el cubo de agua bendita y el hisopo. Luego perdió el conocimiento.

Volvió en sí al amanecer. Le dolía el cuerpo, estaba cansado y sin fuerzas. Quiso ponerse en pie y las piernas no le sostenían. Al cabo, mal como pudo, casi a rastras, pálido como un difunto, llegó a su casa. Su hijo todavía no había vuelto.

Al hijo lo encontraron los vecinos. Apareció dormido al pie del crucero de la parroquia, abrazado al fuste. El padre apenas tardó tres días en morir. El hijo aguantó un poco más, pero no mucho. Nadie le sonsacó ni lo más más mínimo, porque el que anda con los difuntos no puede revelar ni lo que ve ni lo que le ordenan hacer. Tampoco puede girar la cabeza para ver quién viene detrás. Por eso nunca ninguno da explicaciones. El único recurso que le queda al que va con la hueste es, si se da la oportunidad, ponerle en la mano a un desventurado que encuentre en el camino la cruz, el cubo de agua bendita y el hisopo. Así se libra de esa obligación y se la pasa al otro. De todas maneras, desde que se libera de esa carga poco tarda en morir, porque ya está acabado. Al no dormir de noche va perdiendo vigor y se va consumiendo más y más cada día.

¿Quieres saber más? Descubre en nuestro libro: cómpralo  aquí en nuestro blog.

 

 

 

Bibliografía

[1] Alberro, M.: «La Santa Compaña en el NO de la Península Ibérica y en otros países célticos como Irlanda, Escocia y Gales», Revista de Folklore 336, n.º Tomo 28b. (2008): 183–87, <http://www.cervantesvirtual.com/obra/revista-de-folklore-200/>.

 

[2] «Si alguien se encuentra con la Compaña y no se previene, es atraído inexorablemente por la misma y ha de unirse a la procesión de muertos. El peligro para los infortunados que se topan de noche con la Compaña es que sus miembros les seduzcan y atraigan para que se unan a ellos. Y una vez dentro de sus filas, ya no tendrán forma alguna de poder escapar. Por ello, en el caso de encontrarse con una Compaña, en Galicia recomiendan hacer lo siguiente:

  • no mirarlos directamente, simular que no se les ha visto, y apartarse calladamente de su
  • trazar un círculo en el suelo con la Estrella de Salomón dentro, y colocarse en su
  • en casos inopinados, o extremos, tirarse inmediatamente al suelo boca abajo, y mantenerse así hasta que hayan pasado todos los miembros de la procesión.

En Asturias recomiendan que, al encontrarse por la noche con una huestia, y para evitar que se lo lleven a uno consigo, se haga también algo parecido a lo de Galicia:

  • el primer paso, y el fundamental, es evitar por todos los medios el entrar a formar parte de la comitiva.
  • dibujar en el suelo el Círculo de Salomón, meterse dentro del mismo, y no mirar a la huestia ni salirse del círculo hasta que hayan pasado todos los espíritus». Alberro, M.: «La Santa Compaña en el NO de la Península Ibérica y en otros países célticos como Irlanda, Escocia y Gales», cit. pág 183.

 

[3] Mariño Ferrero, Xosé Ramón: Leyendas, mitos y creencias de Galicia, 1.a ed. (Pontevedra: Elago Ediciones, 2008), pág 129.

 

[4] Fraga Liste, Enrique: «Costumbres heterodoxas en Galicia», Revista AEPE 36–37 (1986): 189–96, <https://cvc.cervantes.es/ensenanza/biblioteca_ele/aepe/pdf/revista_36-37_19-20_89/revista_36-37_19-20_89_22.pdf>. (191)

 

 

¡Envíanos tu leyenda!

¡Envíanos tu leyenda!

¡Envíanos tu leyenda!

Buenos días a todos.

Hace un tiempo decidimos crear este blog para la conservación y recuperación de leyendas de España y, también, del resto del mundo. La idea era que, con el tiempo, este blog tuviera un espacio en internet en que las personas pudieran conocer los mitos de alrededor del mundo.

Si quieres, estimado lector, puedes enviarnos una leyenda que se explicara en tu pueblo o ciudad natal. Intentaremos investigar al respecto e incluirlas en nuestro blog o en futuras publicaciones como hicimos con nuestro libro «Guía de los seres mitológicos españoles»  el cual, por cierto está recaudando fondos para una segunda edición.

Adquiérelo Aquí: https://guiadelosseresmitologicos.com/adquiere-nuestros-libros/

La leyenda del malvado duende Todín

La leyenda del malvado duende Todín

La leyenda del malvado duende Todín

 

 

Los trasgos son insidiosos y excéntricos; ocupan la cúspide de su escala de valores molestar y perturbar la paz. Cuando pueden rompen y arrojan objetos, provocan pesadillas e inquietan a los desdichados que se cruzan en su camino. Las leyendas así lo atestiguan, pues siempre que aparece el trasgo, la amargura anida en los corazones de sus víctimas.

He añadido una curiosa leyenda de un trasgo algo perturbadora. Aunque en la leyenda se refiere a él como un duende, a mi juicio esta leyenda debe encontrase entre la de los trasgos

Érase una vez un joven pescador llamado Andrés, de sonrisa franca y rostro agradable, de fuertes brazos que trabajaba incansablemente para el sostén de su familia y que convivía con el mar y la soledad. Era hombre de pocas palabras y todos los atardeceres embarcaba en su lancha rumbo al océano y a sí mismo. Un día, ya muy entrada la noche, larga su red cerca de la playa del Osmo, en Corme, y observa que, en el umbral de la urna del mismo nombre, había una hoguera y que a su alrededor danzaban, dando vueltas y más vueltas, unos extraños pequeños seres, semejantes a los hombres, de tez blanquecina, ojos verdosos y vestimenta de chillones colores rojos y verdes.

Uno de ellos, al percibir la presencia del pescador, se encamina hacia él y, desde la orilla, entre el rumor del agua, le pregunta su nombre.

―Me llamo Andrés ―le contesta nervioso y temblando de pies a cabeza.

―Yo soy el duende Todín ―le dice mientras se acerca a la barca, moviéndose como pez a través de las aguas.

Andrés, asustado, no soltaba palabra; entre tanto, lo observaba fijamente; pero al cabo de un rato comenzó a tranquilizarse cuando vio que aquel extraño ser, de mirada vivaracha pero serena, parecía inofensivo.

De pronto, el duende lo coge de un brazo, se sienta frente a él, remira rectamente a los ojos y le dice:

―No temas, me caes bien y quiero ayudarte.

La noche avanzaba y la conversación entre ellos se hacía ininterrumpida y amena. Andrés no tardó en darse cuenta de lo endiabladamente inteligente y tortuoso que era Todín y presentía que una amistad, aunque extraña, estaba naciendo. Al amanecer, con los primeros rayos de la aurora, el pescador recoge la red y queda admirado al observar que estaba repleta de los más variados peces.

―Ya sabes ―le dice el duende―, cuando quieras tener una abundante pesca, te acercas a esta playa, me llamas tres veces y, mientras hablamos amistosamente, tu red se llenará de peces.

―De acuerdo, ya te buscaré ―dijo el pescador, guiñando un ojo.

Andrés, como era prudente, no quería abusar de la magnanimidad del duende y procuraba ir solo a la playa del Osmo cuando la pesca en otros lugares escaseaba o el mar de estas atlánticas costas se enfurecía.

Pasó el tiempo y, un día, Todín le confiesa que es un ser muy poderoso, ya que posee tres monedas de oro con poderes mágicos, pero solo se las daría a una buena persona, y él se lo parecía.

―Quiero compartir contigo, mi buen amigo, ―le dice el astuto duende― este poder mágico que tengo gracias al designio de mis antepasados.

A decir verdad, Andrés era desconfiado. No creía en regalos en apariencia desinteresados. Aunque trabajaba hasta la saciedad todas las noches del año, por experiencia sabía que de la pobreza no era fácil escapar. Era un pobre pescador, como lo fue su padre y había sido su abuelo.

Todín le introdujo en la urna, iluminada por velas aromáticas en candelabros de oro con forma de búhos de la buena suerte. Sobre mesas ovaladas había esmeraldas en bandejas de marfil y enormes caracolas llenas de perlas. Abre un cofre de madera de ébano y saca tres monedas.

La primera que le mostró era la moneda de la salud. En una de sus caras tenía tallada una ninfa con un cáliz entre sus manos, y le dice:

―Con ella vivirás muchos, muchos años, conocerás a los nietos de tus nietos e ignorarás el dolor.

La segunda era la de las riquezas. En ella se veía un cofre lleno de las más variadas joyas; y le comunica:

Todo lo que ambiciones lo tendrás.

La tercera era la de la sabiduría. En su dorso se percibía una serpiente; y le explica:

―Nada ignorarás y serás sabio. El que goza de la sabiduría está en posesión de la verdad.

―La verdad para mí es algo muy sencillo ―responde el pescador―: es lo que está bien; lo demás, si no es falso, me lo parece.

Andrés permaneció en silencio durante un buen rato y, por fin, con aire resignado y con voz suave, le preguntó:

―¿A cambio de qué?

Sin hacerse rogar, responde el duende:

―En trueque de tu alma.

De nuevo guardó un prolongado silencio, no había motivo para tener miedo, y no tenía; se trataba simplemente de expresar un deseo y, además, él era sincero por naturaleza, como suele ocurrir con la gente de la costa.

―De acuerdo, acepto el canje, si me das otra moneda más ―expresa Andrés.

Cordial, pero con una cordialidad que parecía fría, distante; porque intuía que no era él quien dominaba la situación, Todin le responde:

―No te preocupes, tengo muchas, la del amor, que ningún rayo la podrá destruir ni toda el agua del mar apagarlo; la del poder…

―Solo quiero, además de las tres primeras, la moneda de la caridad ―responde el pescador.

Perplejo, lleno de desesperación y furioso ante tan inesperada petición, se quedó petrificado de rabia; mas, intentando disimular su enojo, replicó el duende, profundamente sorprendido:

―¿Por qué la moneda de la caridad? Esa es la única que no tengo.

Lamenta no poder concederle esa moneda e intenta, una y otra vez, convencerlo de las cualidades de las otras que le había ofrecido, pero sus tentativas resultaron inútiles y sus argumentos terminaban en rotundos fracasos, a pesar de que sus palabras golpeaban en los oídos del obstinado pescador, con tenacidad e ininterrumpidamente, como agua en la roca.

―No insistas, no podrás convencerme ―responde Andrés―, puede parecer soberbia o tal vez ingenuidad, pero esas tres monedas sin caridad humana no me interesan; lo nimio, a menudo, es lo importante.

Agradeció su gentileza lo mejor posible y se despidió de inmediato y, bogando a ritmo lento, se aleja en su lancha hacia altamar, mientras con voz clara pero serena, le dice:

Tres monedas me ofreciste para que te entregue el alma. Aunque viviera mil años,

los reyes me envidiaran,

los hombres me conocieran

y los sabios me encumbraran; no quiero cambiar de vida

ni tampoco trocar mi alma.

Ni la salud, ni riquezas,

ni sabiduría tanta,

son lo bastante importantes ni son suficiente paga

para dejar estos mares, por vida, dinero y fama.

Si no tienes caridad,

el vivir no importa nada, la riqueza enorgullece, la sabiduría ufana[1].

Esta leyenda difiere de cuantas he podido consultar. Aquí el trasgo tiene un comportamiento completamente distinto. Esta vez, lejos de perturbar y molestar a los habitantes de una casa, Todín busca la ruina del incauto que caiga en sus argucias. He encontrado leyendas referidas a los seres elementales que insinúan que tratar con ellos conlleva la perdición, pero esta es la única que he encontrado referida en estos términos a los trasgos.

¿Quieres saber más? Esta es solo una de las leyendas recogida en nuestro libro «Guía de los seres mitológicos españoles» cómpralo aquí:

https://es.ulule.com/2-edicion-guia-de-los-seres-mitologicos-espa-oles/

Bibliografía

[1] Cousillas Rodríguez, Manuel: «Los duendes en la literatura española», op. cit. pág. 66-68.

 

 

Leyendas de vampiros ( parte 1)

Leyendas de vampiros ( parte 1)

Leyendas de vampiros ( parte 1)

Buenas noches a todos. Abrimos una nueva sección en que iremos recopilando leyendas sobre el mundo de los vampiros. Esperamos que este espacio sirva para que todo este saber pueda preservarse. Hoy os traemos dos leyendas extraídas del tratado de Agustín Calmet y que analizamos en nuestro libro.

Durante la llamada «epidemia vampírica», Don Agustín Calmet recogió multitud de episodios vampíricos en su tratado, de los que recojo los que me han resultado más ilustrativos:

Leyenda 1

Hace alrededor de quince años que un soldado que estaba de guarnición, hospedado por un campesino , en la frontera de Hungría, vio entrar en la casa, cuando estaba sentado a la mesa con su anfitrión, a un desconocido que se sentó también a la mesa con ellos.

El dueño de la casa fue extrañamente asustado de ello, lo mismo que el resto de la reunión. El soldado no sabía qué pensar, ignorante como estaba de la cuestión. Pero, habiendo muerto el amo de la casa al día siguiente, el soldado se informó de lo que era. Le dijeron que era el padre de su huésped, muerto y enterrado hacía más de diez años, quien así había venido a sentarse a su lado, y le había anunciado y causado la muerte.

El soldado informó primeramente al regimiento, y el regimiento lo hizo saber al cuartel general, que comisionó al conde de Cabreras, capitán del regimiento de infantería Alandetti, para que informase del hecho. Habiéndose trasladado al lugar con otros oficiales, un cirujano y un auditor tomaron declaración a todas las personas de la casa, que atestiguaron de manera uniforme que el re‑viviente era el padre del dueño de la casa, y que todo lo que el soldado había dicho y referido era la verdad exacta, lo que fue también atestiguado por todos los habitantes del lugar.

En consecuencia, se hizo desenterrar el cuerpo del espectro, y se le encontró como el de un hombre que acabase de expirar, y su sangre como la de un hombre vivo. El conde de Cabreras hizo que le cortasen la cabeza, antes de volverlo a depositar en la tumba. Se informó además de otros re‑vivientes semejantes, entre otros de un hombre muerto hacía más de treinta años, que había vuelto en tres ocasiones a su casa y siempre a la hora de la comida: la primera vez había chupado la sangre del cuello a su propio hermano; la segunda, a uno de sus hijos; y la tercera, a un criado de la casa; los tres habían muerto al instante. Basándose en esta declaración el comisario hizo desenterrar al hombre y, encontrándolo como al primero, con la sangre fluida como la tendría un hombre vivo, ordenó que con un clavo de gran tamaño le atravesasen las sienes, y que después lo colocasen de nuevo en la tumba.

Hizo quemar a un tercero, enterrado hacía más de dieciséis años, y que había chupado la sangre y causado la muerte a dos de sus hijos. El comisario habiendo hecho su informe al cuartel general, se envió luego a la corte del emperador, que ordenó que enviasen oficiales de guerra, de justicia, médicos y cirujanos, y algunos sabios para examinar las causas de tan extraordinarios acontecimientos. Quien nos ha referido estas particularidades las había conocido del señor conde de Cabreras en Freiburg im Breisgau en 1730[1].

LEYENDA 2

Hace alrededor de cinco años que un cierto heiduque habitante de Médreïga, llamado Arnold Paul, fue aplastado por la caída de un carro de heno. Treinta días después de su muerte, cuatro personas murieron súbitamente y de la manera que mueren, según la tradición del país, los que son perturbados por los vampiros. Se acordaron entonces que este Arnold Paul había contado a menudo que, en los alrededores de Cassova y en las lindes de la Serbia turca, había sido atormentado por un vampiro turco (pues también creen que los que han sido en vida vampiros pasivos se convierten en activos después de su muerte, es decir, que los que han sido chupados chupan también a su vez); pero que había encontrado el medio de curarse, comiendo tierra del sepulcro del vampiro y frotándose con su sangre; precaución que no le impidió, sin embargo, llegar a serlo después de su muerte, porque fue exhumado cuarenta días después del entierro, y encontraron en su cadáver todas las marcas de un archi vampiro. El cuerpo estaba bermejo; los cabellos, las uñas y la barba se habían renovado; y las venas estaban todas llenas de sangre fluida, que rezumaba de todas las partes del cuerpo en el sudario en el que había sido envuelto. El hadnagi o baile del lugar, en presencia del cual se hizo la exhumación, y que era un hombre experto en vampirismo, hizo clavar, según la costumbre, en el corazón del difunto Arnold Paul una estaca muy aguda, con la que le atravesaron el cuerpo de parte aparte, lo que le hizo dar, según dicen, un espantoso grito, como si estuviese aún con vida. Hecho lo cual, le cortaron la cabeza y lo quemaron. Después se usó el mismo procedimiento con los cadáveres de las otras cuatro personas muertas de vampirismo, por miedo de que fuesen a matar a otros a su vez

¿Quieres saber más? Adquiere nuestro libro: https://es.ulule.com/2-edicion-guia-de-los-seres-mitologicos-espa-oles/

Bibliografía

[1] Calmet, Agustín: Tratado sobre los vampiros, op. cit. pág. 44-45.

La leyenda de Lantarón

La leyenda de Lantarón

La leyenda de Lantarón

Centrándonos en el caso de nuestro país, ya encontramos vestigios de la creencia en sirenas desde época precristiana. Por entonces ya circulaban leyendas sobre sirenas y su versión masculina, los tritones. Era célebre la historia de Lantarón, rey del mar, figura asociada por muchos como el Neptuno ibérico[1]. Lantarón, según se creía, poseía figura humana con manos y pies unidos por membranas. Su piel era verde y negra, pudiendo adoptar tonalidades fosforescentes gracias a su poder sobrenatural.

Esta enigmática deidad permitía a los humanos casarse con una de sus súbditas, siempre y cuando el intrépido humano cumpliera un estudiado ritual. En primer lugar, debía capturar la sirena con la que quisiera casarse (procedimiento que en las leyendas figura como tarea casi imposible) y después, nada más capturarla, darle un beso. Tras el contacto, la sirena perdía sus características anatómicas y pasaba a ser una mujer humana. Para que el efecto fuera permanente, el humano debía esconder el espejo de nácar de la sirena, pues de lo contrario volvería a su antiguo ser.

Probablemente esta leyenda pueda leerse en clave simbólica. En los pueblos antiguos el matrimonio se representaba como un rapto, pues la mujer pasaba a formar parte de la familia del hombre. Se puede comprobar cuanto digo a través de una antigua tradición romana. La noche anterior al matrimonio, el marido entraba en casa de la novia y la «secuestraba» de forma simbólica. Así se representaba el abandono de la familia materna en favor de la familia paterna.

En este caso, la simbología también está presente. La única manera de que el matrimonio entre humano y sirena funcione es que esta abandone su medio, su mundo, para ir a vivir al mundo de los hombres. La mejor manera de evidenciar ese compromiso es renunciar a todo lo que la diferencia: su naturaleza ictícola

¿Quieres saber más y ayudar a crecer este blog?

Adquiere nuestro libro. El crowdfunding de la segunda edición ya está en marcha en este enlace 

 

 

 

Bibliografía

 

[1] Guerrero Salazar, Susana y Emilio A. Núñez Cabezas: «Aves fabulosas, sirenas y otros monstruos marinos de las leyendas tradicionales», Isla de Arriarán: Revista Cultural y Científica 16 (2000): 259–68, <https://dialnet.unirioja.es/ejemplar/138197>. (262-263)

RUIZ OSUNA Pablo y REÑÉ QUILES, David «Guía de los seres mitológicos españoles»

EL MITO DEL GIGANTE EN ESPAÑA(Parte 1)

EL MITO DEL GIGANTE EN ESPAÑA(Parte 1)

EL MITO DEL GIGANTE EN ESPAÑA

Imagen de Rodolfo Gorrin

Nuestras lindes son ricas en historias y leyendas sobre los gigantes. Las tradiciones son numerosas y muy heterogéneas; se pueden diferenciar distintos tipos de gigantes.

Los mitos de gigantes en nuestro país gozan de una larga tradición. Ya las fuentes romanas atestiguan la creencia de un poderoso gigante en la zona de Gibraltar[1]. Este, con su fuerza, propiciaba el naufragio de las embarcaciones, lo que provocaba la muerte de los pobres incautos que caían en sus redes.

Posteriormente, queda atestiguada la creencia en los gigantes en nuestro país a través de una multitud de mitos que he podido recopilar. He procedido a dividirlos en dos grupos bien diferenciados. Un primer grupo guarda especial similitud con el mito griego del cíclope Polifemo. A esta clase de seres los he denominado «ciclópeos». Suelen presentar descripciones monstruosas: un solo ojo, varios brazos, pies redondos…

El segundo grupo englobaría una raza anterior de «súper‑humanos» con capacidades majestuosas, ya sea el uso de la magia, una tecnología superior, velocidad y fuerza descomunales, etc. A este último grupo lo he bautizado con el nombre de «Los antiguos constructores» para diferenciarlos del primer grupo.

 

 

 1-Los antiguos constructores, Los Mouros

 

En Galicia se cuentan historias de unos antiguos pobladores anteriores a los humanos llamados «mouros»[2]. No guardan relación alguna con ninguna tribu norteafricana[3], sino con una antigua raza de gigantes constructores anteriores al ser humano. Sus costumbres son distintas a las de los humanos, como lo son las de los animales de especies distintas. No son cristianos, sino que participan de un sistema de creencias asociadas al paganismo. Según se cuenta, guardan reposo durante el día y permanecen despiertos durante la noche[4].

Esta antigua raza dista mucho de las historias sobre gigantes del mundo helénico. Los mouros son una civilización en decadencia por su número, pero las pistas indican que, de haber existido alguna vez, fueron un pueblo avanzado e inmensamente rico. «Son dueños de los tesoros de Galicia, de fabulosas joyas y piedras preciosas, siendo de oro hasta los yugos de sus bueyes, las guarniciones de sus monturas y sus aperos de labranza»[5].

Imagen de: https://salik.biz/articles/69617-svidetelstva-o-russkom-velikane-i-neizvestnyi-geografii-ostrov-gde-zhivut-ispoliny.html

El mundo de los mouros es predominantemente subterráneo, aunque sus apariciones se hagan en la superficie. El mundo habitado por ellos es paralelo al de los humanos, y los puntos de encuentro son lugares muy marcados desde el punto de vista espacial: lugares con restos de construcciones, sitios «no naturales»[6].

Cualquier actividad que realizan es próspera, pues casi la práctica totalidad de sus herramientas, así como de sus productos, son de oro. Son capaces de encontrar los tesoros ocultos en la madre tierra y suelen custodiarlos en sus antiguas construcciones, los dólmenes y megalitos[7].

Su lista de capacidades o «poderes» resulta amplísima. En primer lugar, dominan por completo uno de los cuatro elementos. Pueden modelar a su voluntad el elemento tierra sin ninguna dificultad. No es extraño verlos cargando toneladas de piedra como si se tratara de un mero fardo de trigo de unos pocos gramos. El conocimiento de su elemento, la tierra, llega hasta tal punto que pueden hacer y desaparecer a su antojo entradas y salientes en la tierra en tan solo un instante. Le basta una sola palabra a modo de sortilegio para desarrollar esa magia ancestral[8].

También pueden volverse invisibles si lo desean para huir de la presencia de los humanos, de los que han aprendido a desconfiar. Su poder es tal que pueden cambiar a voluntad su forma física por la etérea en cualquier momento sin ninguna dificultad. Esta es la razón por la que el contacto con esta antigua raza (si existió alguna vez) resulta harto complicado.

 

 Lo que has leído es un pequeño extracto de nuestro libro «Guía de los seres mitológicos españoles». La segunda edición está en preventa aquí:https://es.ulule.com/2-edicion-guia-de-los-seres-mitologicos-espa-oles/

 

2-Gerión, ¿mito autóctono o propaganda griega?( Texto escrito por Elisa Rivero Bañuelos)

 

Como hemos visto, en España no estamos faltos de gigantes. Pero hay uno que se pierde en los anales del tiempo, en la obtusa protohistoria en la que los mitos y la realidad se confunden.

 

Gerión y Ortro. Ánfora de figuras negras datada en ca. 540 a. C., Biblioteca Nacional de Francia.

Hablamos de Gerión, el mítico rey tricéfalo. Es poco lo que sabemos sobre la historia de la Península Ibérica antes de la llegada de los romanos. Obviando por un momento lo que nos cuenta la arqueología, apenas hemos heredado un puñado de nombres y mitos de manos de los griegos.

Gerión, Habis y Argantonio son los tres antropónimos que nos vienen a la cabeza cuando pensamos en la civilización más antigua de nuestro territorio: Tartessos.

El concepto de Tartessos es a día de hoy aún confuso. Para no entrar en debates, diremos que Tartessos fue un pueblo que se desarrolló en el suroeste de la Península Ibérica entre los siglos VIII y IV a.C., asentado en la cuenca del Guadalquivir y extendido más tarde hacia el Guadiana. Su economía se basaba en la ganadería y la explotación minera de la serranía, cuyo excedente exportaban a través de la Fachada Atlántica primero y por el Mediterráneo después. Su desarrollo cultural y económico tan sobresaliente solo se pueden entender bajo el influjo de los pueblos con los que comerciaban y que fundaron sus emporios en las costas tartesias: principalmente los fenicios, aunque también los griegos.

Gerión, Habis y Argantonio representan efectivamente la evolución y consolidación de lo que los griegos entendían por civilización. Es por ello que debemos tomar estos mitos con cautela, interpretados siempre desde la óptica griega, pero sin negarles un poso de autenticidad indígena.

Según esta interpretación, Gerión simbolizaría la ganadería, Habis la agricultura y la urbanización, y Argantonio la minería y el comercio.

Una vez puestos en situación, nos centraremos en el gigante. La leyenda la recoge por primera vez Estesícoro (s. VI a.C.) en su poema Gerioneida. Dice que Gerión era hijo de Calírroe y Crísaor, nieto de medusa. Tenía tres cuerpos gigantescos con sus tres cabezas, seis brazos, seis piernas y alas. Gerión habitaba con sus bueyes en la isla Eritea, en las gadeiras. Su pastor Euritión y su

perro de dos cabezas Orto cuidaban la vacada. Arribó Heracles a las Gadeiras con su décimo trabajo. Para robar los bueyes, dio muerte a pastor y perro. Alguien alertó al dueño, que se dispuso a enfrentar a Heracles a pesar de los ruegos de su madre, Calírroe. Gerión argumentó que es mejor combatir con gloria que vivir con deshonor. Heracles se escondió y le atacó por sorpresa. Derribó el casco de una de las cabezas y la atravesó con una flecha. Finalmente, le dio muerte y se llevó los bueyes al continente. Escritos posteriores dicen que lo mató con una flecha emponzoñada con veneno de la hidra, o que de su sangre nació el drago de la facultad de Bellas Artes de Cádiz. Pausanias nos cuenta que Gerión tenía una hija, Eritea, que engendró con Hermes al héroe Nórax, fundador de Nora (Cerdeña).

 

La ascendencia de Gerión lo carga ya con el yugo del monstruo, de lo horrible, haciendo la hazaña de Heracles aún más heroica. No es por tanto invento de Roma el exagerar las filas enemigas al hacer recuento.

Como en otros tantos pasajes de la mitología griega, el occidente se nos presenta como un mundo peligroso cargado de riquezas: pingües bueyes, oro y riquezas sin parangón, manzanas doradas… siempre custodiadas por criaturas terroríficas. Algunos autores razonan que fueron los fenicios, primeros en explotar estas costas, quienes difundieron la leyenda negra para disuadir a la competencia. Los trabajos de Heracles serían por tanto publicidad para empujar a sus comerciantes y oikistés al mar, hacia un occidente ya limpio de monstruos.

Cuánto queda de la realidad y cuánto ha sido tergiversado en el mito, no podemos saberlo.

Bibliografía

[1] “Díaz Rodríguez, Enrique: «Mitos, cultos y leyendas (I). Aproximación a las creencias religiosas en la zona del Estrecho y otras aproximaciones», Aljaranda: Revista de Estudios Tarifeños 19 (1995): 9‑14, <https://dialnet.unirioja.es/buscar/documentos?querysDismax.DOCUMENTAL_TODO=Mitos%2C+cu ltos+y+leyendas+%28I%29.+Aproximación+a+las+creencias+religiosas+en+la+zona+del+estrecho+y+ot ras+aproximaciones>.

[2] «Os mouros galegos son considerados, na sociedade rural, os antigos poboadores do noso territorio, pero non os devanceiros. Nós somos oscristiáns, eles son os xentís. Nós somos a xente, eles son os mouros. Eles, a diferenza de nós, saen de noite e dormen de día, viven debaixo da terra, debaixo da auga, dentro de rochas, en covas e en casas e pazos baixo osouteiros, mentres nós vivimos na superficie. É un xeito de construí-la nosa identidade por alterida de, por oposición» VV. AA., Os mouros e as mouras: máxicos enigmáticos da mitoloxía popular, pág. 16.

[3] Este error es muy común. A pesar de los intentos de los folcloristas, aún se puede encontrar tamaña equivocación en trabajos especializados.

[4] «Os mouros galegos son considerados, na sociedade rural, os antigos poboadores do noso territorio, pero non os devanceiros. Nós somos oscristiáns, eles son os xentís. Nós somos a xente, eles son os mouros. Eles, a diferenza de nós, saen de noite e dormen de día, viven debaixo da terra, debaixo da auga, dentro de rochas, en covas e en casas e pazos baixo osouteiros, mentres nós vivimos na superficie. É un xeito de construí-la nosa identidade por alteridade, por oposición. O pobo tende a distancialos, poisAsentos dos Mouros (Castroverde) Burato dos Mouros (Pico Sacro) Casa dos Mouros (Candeán, Vigo) aínda que os dota de estruturas sociais, necesidades, crenzas relixiosas e preocupacións propias da humanidade actual, faino dende un punto de vista épico». VV. AA., Os mouros e as mouras: máxicos enigmáticos da mitoloxía popular, op. cit. pág 17.

 

[5] Pena Graña, Andrés: «Túmulos, mouros, enanos, gigantes, salvaje caza. La etnografía gallega vista como registro arqueológico no intervencionista», De Culturas, lenguas y tradiciones. II Simposio de Estudios Humanísticos, 2006, 229–46, <https://ruc.udc.es/dspace/handle/2183/12776>.

[6] Álvarez Vidaurre, Ester: «Leyendas, mitos y creencias populares: otras vías de aproximación al fenómeno megalítico», Cuardernos de Arqueología de la Universidad de Navarra 11 (2003): 91–108, <https://dialnet.unirioja.es/ejemplar/94115>, pág. 91-108.

[7] «Es creencia generalizada la de que los dólmenes, menhires y otras construcciones megalíticas esconden tesoros enterrados. Muchas veces se considera que son las riquezas de aquellos que los construyeron y habitaron (gigantes, gentiles, mouros, hadas, enanos…). Estos tesoros están en su mayor parte encantados, de manera que resulta imposible hacerse con ellos. Suelen estar guardados y protegidos por un hechizo, maldición, animales (gatos, liebres) o seres sobrenaturales (espectros, fantasmas). Las riquezas enterradas bajo estos monumentos adoptan diferentes formas según zonas». Álvarez Vidaurre, Ester: «Leyendas, mitos y creencias populares: otras vías de aproximación al fenómeno megalítico», op. cit. pág. 99.

[8] «No folclore galego é frecuente a referencia a mouros que entran ou semeten, ou abren a terra: “para min que iles aínda viven aquí subterráneamente solo qui lesteñen palabras que abren a terra e péchana». VV. AA.: «Os mouros: notas sobre a permanencia do mito no folclore», op. cit. pág. 43.

Remesal Rodríguez, José. 1979. Gerion, Habis, et, Arganthonios. Le peupleme protohistorique d’Andalousie.

Rodríguez Somolinos, Helena. 1989. “La» Gerioneida» de Estesícoro y la» Biblioteca» de Apolodoro”. Actas del VII Congreso Español de estudios clásicos. https://www.academia.edu/2012456/La_Gerioneida_de_Estes%C3%ADcoro_y_la_Biblioteca_de_Apolodoro

error: Content is protected !!