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LA LEYENDA DE LA BESTIA DE GEVAUDAN/THE LEGEND OF THE BEAST OF GÉVAUDAN

LA LEYENDA DE LA BESTIA DE GEVAUDAN/THE LEGEND OF THE BEAST OF GÉVAUDAN

LA LEYENDA DE LA BESTIA DE GEVAUDAN/THE LEGEND OF THE BEAST OF GÉVAUDAN

 

Los bosques frondosos de la Francia profunda encerraban a una criatura que es
la protagonista de esta historia. Nos ubicamos concretamente en el condado de
Gevaudan entre 1764 y 1767. El número de víctimas que causó esta bestia no
está determinado aunque se dice que la mayoría habían sido parcialmente
devoradas. Pero vamos a situarnos:
Era un momento muy delicado para el país porque acababa de ser derrotado por
Inglaterra y Prusia en la Guerra de los 7 años y había perdido la mayor parte de
sus colonias. La crisis económica suponía tiempos de hambre y pobreza para las
clases más bajas. En cambio, el rey Luis XV y la nobleza gozaban de poder y
además se preocupaban más de asuntos de la corte que alimentar al pueblo, lo
que daría lugar al estallido de la Revolución de 1789.
El 30 de junio de 1764 apareció el cadáver de una joven de apenas 14 años,
llamada Jeanne Boulet. Fue la primera víctima documentada de la bestia. Su
cuerpo apareció parcialmente devorado, con las ropas por completo rasgadas.
Aquel debía ser un incidente aislado, nada de lo que preocuparse. Los seis
meses siguientes fueron una auténtica pesadilla para los habitantes de la región.
Los ataques aumentaron y, poco más de un mes después, el 8 de agosto,
aparecía otra niña degollada y con el cuerpo desnudo y parcialmente
devorado. A principios de septiembre ya se contabilizaban seis víctimas más,
todas con el cuello prácticamente devorado y marcas de importantes mordeduras
en el tórax y extremidades. Dos cazadores aseguraron que habían disparado
al animal no una sino dos veces, incluso que lo vieron caer pero que las dos
veces se levantó y después salió cojeando a esconderse en el bosque.
Lo raro era que ninguno de los supervivientes era capaz de identificar al animal.
Los campesinos de aquella época estaban perfectamente familiarizados con los
lobos, pero todas las descripciones de los testigos presenciales apuntaban a una
criatura diferente. Los relatos de cazadores que habían visto al animal
aseguraban que era excepcionalmente inteligente para ser un lobo, y que cazaba
abalanzándose sobre sus presas y golpeándolas con las garras, algo que no
hacen los lobos. La bestia mató a tres integrantes de la misma familia de este
modo, primero a un niño de ocho años, después a su padre, y por último al
hermano mayor, de 16. El estado de histeria era tal que los niños se les
obligó a confinarse a sus casas y nadie salía al exterior si no era bien
preparado. La situación se hizo tan insostenible que se vio obligado a intervenir al
gobernador de la región, el conde de Montcan. Este hombre organizó a los
dragones del rey junto con su capitán, Duhamel, para combatir a la bestia junto
con los campesinos de la región. El conde le hizo venir para que rastreara la zona
y acabara de una vez con la bestia. Este tenía fama de altanero, pero de ser
eficaz.

Cuando el número de víctimas fueron preocupantes, las autoridades
pusieron una recompensa de 2.000 libras a quien obtuviera la cabeza de la
bestia. En ese momento, la iglesia, y más concretamente el obispo de Mende ya
había bautizado a la bestia como “la plaga enviada por Dios para castigar a los
hombres”.
El capitán y sus dragones no lograron nada, además, el pueblo se quejaba ya que
se decía que las tropas estropeaban las cosechas con sus caballos y no pagaban
alojamiento ni comida en las posadas donde se refugiaban.
En uno de esos días, Duhamel se encontró en frente a la bestia y en su diario
escribió: “Tiene el pecho de la anchura del de un caballo, el cuerpo como el de un
leopardo y el pelaje rojo con una línea negra. Al verlo llegarás como yo a la
conclusión de que el monstruo es un híbrido. Su padre es claramente un
león. Lo que es su madre aún está por ver”.
Entonces, el consejero del rey Luis XV, Clement Charles Francois L’Averdy,
decidió apartar a Duhamel y los dragones y contratar los mejores cazadores
de Francia. Si ellos no podían con aquella bestia inmunda, estaba claro que era
el mismísimo diablo. El nombre de uno de ellos dio una verdadera esperanza al
pueblo. Se trataba de Denneval. A estas alturas, ya se ofrecía una importante cifra
de dinero por la cabeza de esta bestia, lo cual provocó una gran motivación por
encontrarla.
Mientras la bestia sigue libre, continuaba atacando. Sin embargo, Denneval no
tuvo más suerte que Duhamel, y el Rey tuvo que enviar a François Antoine,
a que se hiciera cargo de la cacería mayor. Con él viajaban seis hombres de la
Guardia Real, y pronto recibieron el aviso de que la bestia había sido vista cerca
de la abadía de Chazes. Acudió con 40 hombres y por fin consiguieron abatir al
monstruo. La celebración fue inmensa. Aquel lobo no parecía tan excepcional
pero sí era grande, pesaba cerca de 60 kilos, y su hocico era enorme, como en
las descripciones de la víctimas que sobrevivieron a sus ataques.
Antoine se despidió de todos y se lleva la bestia disecada a Versalles y recibió un
preciado obsequio por parte del rey. El condado de Gevaudan tuvo unos meses
de paz, pero pronto se confirmaría que aquella no era la bestia real ya que pronto
volvieron otra vez los asesinatos.
En junio de 1767 un renombrado cazador de la zona, Jean Chastel, asegura que
ha abatido definitivamente a la bestia en el bosque de Tenazeire. Sin
embargo, cabe destacar que Chastel tenía fama de pertenecer a una familia de
brujos, acusada a su vez de diferentes crímenes y, sobre todo, de ejercer poderes
sobre animales para azuzarlos contra los hombres. ¿Era él en el fondo el
responsable de la bestia? Nunca lo sabremos. Sin embargo, el objetivo de
Chastel era matar a la bestia para probar que nadie en su familia era culpable de
los asesinatos de esta bestia.

La alegría invadió todo el área y Chastel es bendecido y honorado por
todos, pero hay que tener en cuenta que durante aquellos 3 años se
mataron en la región hasta 120 lobos inocentes.
A la hora de la autopsia, en Clermont Ferrand, se detecta que la bestia estaba
llena de heridas incluso de balas, y en su estómago encontraron huesos, tanto de
oveja como de humano. El error que cometieron fue a la hora de conservarla, ya
que cuando la bestia fue trasladada a Versalles, estaba podrida y hedionda. La
corte esperaba ver a un ser imponente y en buen estado, por lo que echan de la
corte a Jean Chastel y cuando regresa a Gevaudan es premiado con una
cantidad miserable. Los restos del animal ya no se conservan debido a un
incendio provocado.

Puedes escuchar esta historia aquí: 

ENGLISH

The dense forests of deep France hid a creature that is the protagonist of this story. We are specifically situated in the county of Gévaudan between 1764 and 1767. The number of victims caused by this beast is not certain, though it is said that most had been partially devoured. But let’s set the scene:

It was a very delicate time for the country, having just been defeated by England and Prussia in the Seven Years’ War, losing most of its colonies. The economic crisis meant times of hunger and poverty for the lower classes. Meanwhile, King Louis XV and the nobility enjoyed power and were more concerned with court affairs than feeding the people, which would lead to the outbreak of the Revolution in 1789.

On June 30, 1764, the corpse of a young girl, barely 14 years old, named Jeanne Boulet, was found. She was the first documented victim of the beast. Her body was found partially devoured, her clothes completely torn. This was thought to be an isolated incident, nothing to worry about. But the following six months were a nightmare for the inhabitants of the region.

The attacks increased, and just over a month later, on August 8, another girl was found beheaded, her body naked and partially devoured. By early September, six more victims had been recorded, all with their necks practically devoured and significant bite marks on their chests and limbs. Two hunters claimed they had shot the animal not once but twice, even seeing it fall, but both times it got up and limped back into the forest.

What was strange was that none of the survivors could identify the animal. The peasants of that time were well acquainted with wolves, but all eyewitness accounts pointed to a different creature. Hunters who had seen the animal claimed it was unusually intelligent for a wolf, and that it hunted by pouncing on its prey and striking with its claws, something wolves do not do. The beast killed three members of the same family in this way: first an eight-year-old boy, then his father, and finally the older brother, who was 16. The hysteria was such that children were forced to stay indoors, and no one went outside unless well prepared. The situation became so untenable that the governor of the region, the Count of Montcan, was forced to intervene. He organized the king’s dragoons along with their captain, Duhamel, to fight the beast alongside the region’s peasants. The Count summoned Duhamel to track the area and finally rid them of the beast. Duhamel was known to be arrogant but efficient.

As the number of victims became alarming, the authorities placed a 2,000-livre reward for whoever brought back the beast’s head. By this time, the church, particularly the Bishop of Mende, had already labeled the beast as «the plague sent by God to punish mankind.»

Captain Duhamel and his dragoons achieved nothing, and the townspeople complained, saying that the troops were ruining crops with their horses and not paying for food or lodging in the inns where they stayed.

On one of those days, Duhamel encountered the beast and wrote in his diary: «Its chest is as broad as a horse’s, its body like a leopard’s, and its fur is red with a black stripe. Seeing it, you’ll come to the same conclusion as I did—that the monster is a hybrid. Its father is clearly a lion. What its mother is remains to be seen.»

At that point, King Louis XV’s advisor, Clement Charles Francois L’Averdy, decided to dismiss Duhamel and the dragoons and hire the best hunters in France. If they couldn’t handle this vile beast, it was clear that it was the devil himself. One of those hunters brought real hope to the people. His name was Denneval. By this time, a large sum of money was being offered for the beast’s head, which led to great motivation to find it.

While the beast remained free, it continued to attack. However, Denneval had no more success than Duhamel, and the King had to send François Antoine to take charge of the major hunt. He traveled with six men from the Royal Guard and soon received word that the beast had been spotted near the Abbey of Chazes. He arrived with 40 men and finally managed to kill the monster. The celebration was immense. This wolf didn’t seem so exceptional, but it was large, weighing nearly 60 kilos, and its snout was enormous, matching the descriptions from the survivors.

Esto contiene una imagen de:

Antoine bid farewell to everyone, taking the stuffed beast to Versailles, and received a precious gift from the king. The county of Gévaudan experienced months of peace, but it was soon confirmed that this was not the real beast, as the murders quickly resumed.

In June of 1767, a renowned local hunter, Jean Chastel, claimed to have definitively killed the beast in the forest of Tenazeire. However, it should be noted that Chastel had a reputation for belonging to a family of witches, accused of various crimes, especially of using powers over animals to incite them against humans. Was he the one truly responsible for the beast? We will never know. However, Chastel’s goal was to kill the beast to prove that no one in his family was responsible for the beast’s murders.

Joy swept through the region, and Chastel was blessed and honored by all, but it’s important to remember that during those three years, up to 120 innocent wolves were killed in the region.

During the autopsy in Clermont Ferrand, it was discovered that the beast was full of wounds, even bullets, and its stomach contained both sheep and human bones. The mistake was in preserving the body because, by the time the beast was transported to Versailles, it was rotten and foul-smelling. The court had expected to see an imposing creature in good condition, so Jean Chastel was expelled from court and, upon returning to Gévaudan, was rewarded with a meager sum. The remains of the animal are no longer preserved due to an intentional fire.

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Cómo convertirse en hombre lobo/How to Become a Werewolf

Cómo convertirse en hombre lobo/How to Become a Werewolf

 Cómo convertirse en hombre lobo/How to Become a Werewolf

 

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El «gen» lupino 

Desde la más temprana antigüedad han existido tradiciones y creencias sobre cómo los humanos podían transformarse en hombres lobo. Una de las tradiciones más antiguas habla de un pueblo enemigo de los romanos: los neuros.

Los neuros tenían fama de magos y de transformarse en hombres lobo. Dicen que ninguno de los neuros deja de convertirse en lobo por varios días, una vez al año. En el siglo V a. C., Heródoto afirmaba lo siguiente de esta comunidad en relación a la hechicería: «Estos individuos al parecer son hechiceros, pues según los escitas y los griegos que están establecidos en Escitia, una vez al año todos los neuros se convierten en lobos durante varios días y después vuelven a recobrar su forma primitiva» (Heródoto, Historia, IV).

Heródoto también señala que la creencia en la existencia de hechiceros que pueden transformarse en lobos y luego volver a su apariencia humana fue retomada en el siglo I d. C. por Mela: «Cada uno de los neuros tiene un momento determinado en el que si vuelan se pueden convertir en lobos y después en lo que antes eran. El Dios de todos, en lugar de estatuas, les consagran espadas y tahalís y sacrifican hombres en vez de animales» (Mela II, 14-15).

Elíade afirmó en este sentido que: «Numerosas tribus indoeuropeas y turcomongólicas tenían como epónimos a los animales de presa, especialmente el lobo, y se consideraban descendientes de un antepasado mítico teriomorfo» (1999, pp. 63-64).

La iniciación a través de los cultos de las cofradías guerreras

Tampoco podemos olvidar la existencia, en la antigüedad remota, de cultos a divinidades lupinas en los que sus devotos creían poder alcanzar o canalizar el poder de esa deidad a través de la transformación en hombres lobo.

En el monte Soracte, al norte de Roma, se desarrolló un culto al lobo que ilustra un ritual de paso de hombres a lobos, si bien no con todas las connotaciones positivas que veremos más adelante. En el territorio ocupado por la tribu itálica de los faliscos, llamaban a sus sacerdotes Hirpi Sorani, los lobos de Sorano. Una vez al año, los faliscos se reunían en el monte Soracte y encendían una gran hoguera de pino hasta que se consumía en brasas. Entonces, los sacerdotes atravesaban las brasas candentes tres veces para llevar ofrendas al dios Sorano, asimilable a Apolo. Al parecer, era un ritual de gran jolgorio en el que los caminantes ni se quemaban ni sentían dolor, lo que se puede entender como un proceso de purificación.

Según Bueno (1985), estas cofradías se relacionan con la llamada religiosidad secundaria propia del Neolítico y principios del Bronce, donde los númenes tienen una dualidad humana y animal, aunque con clara ascendencia de la religiosidad primaria paleolítica. Un claro ejemplo de ello son los famosos berserkir, ya citados con anterioridad. Estos legendarios guerreros del norte de Europa causaron pavor entre las filas romanas durante décadas. De acuerdo con las crónicas, se presentaban al combate entre incesantes alaridos, aullando y protegidos solo por pieles de lobo u oso. Atacaban con la furia de un animal salvaje, sin ningún tipo de reparo ante los ataques enemigos, de forma que ni las heridas de gravedad los frenaban. Tomaban un brebaje mágico que los comunicaba con los espíritus y los dioses. Esta transición despertaba en ellos el poder oculto, preparándolos para el combate venidero. En determinado momento, normalmente tras la caída del sol, se convertían en animales. Los investigadores creen que tal brebaje se obtenía hirviendo el hongo Amanita muscaria (Fericgla, 2017). Dicha infusión produce alucinaciones y estados de euforia descontrolada, lo que explicaría al menos el anormal vitalismo de los berserkirs.

Por el consorcio o pacto luciferino 

La creencia en que los poderes de Lucifer estaban detrás de la transformación de hombres y mujeres en licántropos permaneció con posterioridad a la Edad Media. En su tratado de brujería vasca, Lancre advierte que es el demonio quien dota a los hombres lobo de capacidades sobrehumanas e inimaginables (2004, p. 22):

Se ha observado que las pieles de los hombres lobo son siempre de tres o cuatro colores, para que corran mejor y muestren que sus maestros les dan una ropa heterogénea, madre de la inconstancia. El Diablo despoja de su peso y su firmeza las cosas que tiene en su poder, en especial a las almas que posee, manteniéndolas siempre en la inconstancia, en movimiento y ligereza perniciosa.

Por «herencia» o nacimiento

En algunos lugares también se ha gestado la idea de que los hombres lobo surgirían “por nacimientos ocurridos en fechas extraordinarias: fechas señaladas del calendario litúrgico, o ser el séptimo o noveno hijo del mismo sexo que los anteriores” (Freán, 2019, p. 49). En la Península Ibérica, la más conocida es la que hace víctima del infortunio al último hijo de una serie interrumpida de siete varones. El maleficio, una vez que ha causado efecto, se eliminaría por medio de una sangría o quemando la piel de lobo. Esta se documenta en una vieja leyenda de Ahigal, Cáceres, en la que un joven cazador logró matar a un lobo. Le cortó una pierna y se la llevó hasta el pueblo. Al sacar la garra, se había convertido en una mano de hombre.

Maldición

En aquellos casos en los que uno se ha convertido en hombre lobo en contra de su voluntad, es porque un hechicero poderoso y malvado ha creado la terrible transformación a través de la energía maligna de una maldición.[1] (Steiger, 2012, p. 13)

[1] In those instances wherein one has become a werewolf against his or her will, it is because a powerful and evil sorcerer has created the terrible transformation through the malignant energy of a curse.

Véase el caso de Normandía en donde quienes sufrirían esta condena serían los malditos cuyos cuerpos, tras haber sido atormentados en sus tumbas, saldrían de las mismas experimentando la transformación; o el del ruso wawkalak, cuya conversión en lobo le vendría impuesta por el diablo como castigo, si bien, en esta curiosa instancia, la criatura no cometería acciones terribles movida por el instinto animal, y permanecería al lado de quienes lo conocieron en su forma humana, que cuidarían la nueva bestia (Barin-Gould, 1865, pp. 92-98).

En España la tradición es algo distinta. Aquellos que sufren la transformación lo hacen por una fada (encantamiento) de alguien o por un mal heredado por generaciones. Por ejemplo, en tierra de Asturias,  lvarez recuerda que la transformación en hombre lobo se da modo de castigo o maldición por un comportamiento tenido por inmoral(Álvarez Peña, 2004, p. 53):

Este mismo motivo es el que se encuentra en las leyendas asturianas de hombres lobo recogidas en Quirós, Riosa, Cangas de Narcea, Balmonte, Ibias, Tinéu…, donde durante la Cuaresma un hombre come carne (rompe el tabú cristiano), y por eso su madre o su padre le maldicen diciendo “Quiera Dios te vuelvas llobu y asina te fartes de carne durante siete años.

ENG

The «Lupine Gene»

Since ancient times, there have been traditions and beliefs about how humans could transform into werewolves. One of the oldest traditions speaks of a people who were enemies of the Romans: the Neuri.

The Neuri were famous for being sorcerers and for transforming into werewolves. It was said that none of the Neuri went a year without transforming into a wolf for several days. In the 5th century BC, Herodotus claimed the following about this community in relation to witchcraft: «These individuals apparently are sorcerers, for according to the Scythians and the Greeks settled in Scythia, once a year all the Neuri turn into wolves for several days and then regain their original form» (Herodotus, History, IV).

Herodotus also noted that the belief in the existence of sorcerers who could transform into wolves and then return to human form was echoed in the 1st century AD by Mela: «Each of the Neuri has a designated time when, if they take flight, they can turn into wolves and then back into what they once were. Their god, instead of statues, is offered swords and baldric belts, and men are sacrificed in place of animals» (Mela II, 14-15).

Eliade stated in this regard: «Numerous Indo-European and Turco-Mongolic tribes had predatory animals, especially the wolf, as their eponymous ancestors and considered themselves descendants of a mythical therianthropic ancestor» (1999, pp. 63-64).

Initiation through the Cults of Warrior Brotherhoods

We must also remember the existence, in remote antiquity, of cults to lupine deities in which their devotees believed they could attain or channel the power of that deity through transformation into werewolves.

On Mount Soracte, north of Rome, a wolf cult developed that illustrates a ritual of men transforming into wolves, although not with all the positive connotations we will see later. In the territory occupied by the Italic tribe of the Falisci, their priests were called Hirpi Sorani, the wolves of Sorano. Once a year, the Falisci gathered on Mount Soracte and lit a large pine bonfire until it turned into embers. The priests then walked across the burning embers three times to offer gifts to the god Sorano, who was comparable to Apollo. Apparently, this was a joyful ritual in which the walkers neither burned nor felt pain, which can be understood as a process of purification.

According to Bueno (1985), these brotherhoods are related to what is known as secondary religiosity, typical of the Neolithic and early Bronze Age, where the numina have a dual human and animal nature, although with clear roots in primary Paleolithic religiosity. A clear example of this are the famous berserkers, already mentioned earlier. These legendary warriors from northern Europe struck fear into Roman ranks for decades. According to chronicles, they would enter battle with incessant howls, protected only by wolf or bear skins. They attacked with the ferocity of a wild animal, showing no regard for enemy attacks, and not even severe wounds could stop them. They consumed a magical potion that connected them with spirits and gods. This transition awakened their hidden power, preparing them for the upcoming battle. At a certain point, usually after sunset, they transformed into animals. Researchers believe that this potion was made by boiling the Amanita muscaria mushroom (Fericgla, 2017). This infusion produces hallucinations and uncontrollable euphoria, which would explain at least the berserkers’ abnormal vitality.

By Luciferian Pact or Covenant

The belief that Lucifer’s powers were behind the transformation of men and women into lycanthropes persisted beyond the Middle Ages. In his treatise on Basque witchcraft, Lancre warns that it is the devil who grants werewolves unimaginable and superhuman abilities (2004, p. 22):

«It has been observed that the skins of werewolves are always of three or four colors, to allow them to run faster and to show that their masters give them heterogeneous clothing, mother of inconsistency. The Devil strips away the weight and firmness from the things in his possession, especially the souls he controls, keeping them always in inconsistency, in harmful movement and lightness.»

By «Inheritance» or Birth

In some places, there is also the idea that werewolves would be born «from births occurring on extraordinary dates: specific dates on the liturgical calendar, or being the seventh or ninth son of the same sex as the previous ones» (Freán, 2019, p. 49). In the Iberian Peninsula, the most well-known is the belief that the last son in a sequence of seven boys would be cursed with the misfortune of becoming a werewolf. Once the curse took effect, it could be removed through bloodletting or by burning the wolf skin. This is documented in an old legend from Ahigal, Cáceres, where a young hunter managed to kill a wolf. He cut off a leg and brought it back to the village. When he took out the claw, it had turned into a human hand.

Curse

In cases where one has become a werewolf against their will, it is because a powerful and evil sorcerer has created the terrible transformation through the malignant energy of a curse. [1] (Steiger, 2012, p. 13)

Véase el caso de Normandía en donde quienes sufrirían esta condena serían los malditos cuyos cuerpos, tras haber sido atormentados en sus tumbas, saldrían de las mismas experimentando la transformación; o el del ruso wawkalak, cuya conversión en lobo le vendría impuesta por el diablo como castigo, si bien, en esta curiosa instancia, la criatura no cometería acciones terribles movida por el instinto animal, y permanecería al lado de quienes lo conocieron en su forma humana, que cuidarían la nueva bestia (Barin-Gould, 1865, pp. 92-98).

In Spain, the tradition is somewhat different. Those who suffer the transformation do so as a result of a «fada» (enchantment) from someone or due to a curse inherited through generations. For example, in the land of Asturias, Álvarez recalls that the transformation into a werewolf happens as a punishment or curse for immoral behavior (Álvarez Peña, 2004, p. 53):

This same motive is found in Asturian werewolf legends collected in Quirós, Riosa, Cangas de Narcea, Balmonte, Ibias, Tinéu…, where during Lent, a man eats meat (breaking the Christian taboo), and for this reason, his mother or father curses him, saying, «May God turn you into a wolf so you can gorge on meat for seven years.»

 

SI QUIERES SABER MÁS…..

 

BIBLIOGRAFÍA

Álvarez Peña, A. (2004). Mitología gallega. Ed. Picu Urriellu.

Zarco Huertas, G. (2024). El padre lobo y las brujas en Hortsavinyà. Amazon.

Rivero Bañuelos, E., Gupta Román, S., & Ruiz Osuna, P. (2022). Hombres lobo: y otros depredadores de la mitología. Tapa blanda.

Steiger, B. (2012). The Werewolf Book. Visible Ink Press.

Steiger, B. (2006). Monsters Among Us. Glade Press, Minnesota..

Lancre, P. (2004). Tratado de brujería vasca. Descripción de la inconstancia de los malos ángeles y demonios (Trad. E. Barberena). Editorial Txalaparta. (Trabajo original publicado en el s. XVII).

 

 

LYCAÓN . EL PRIMER HOMBRE LOBO GRIEGO

LYCAÓN . EL PRIMER HOMBRE LOBO GRIEGO

LYCAÓN . EL PRIMER HOMBRE LOBO GRIEGO

 

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redactado por boadicea_battlecrow

Hijo de una ninfa y un mortal autóctono de Arcadia, Licaón (Λυκάων en griego) llegó a ser
un sabio y respetado rey de esta región. Fue muy querido por el pueblo, pues gracias a su
afán religioso llevó a las gentes a abandonar la vida más salvaje y campestre que llevaban
hasta entonces. Se le atribuye también una mente culta y un fanatismo religioso tan grande
que incluso le llevó a realizar sacrificios a Zeus en el altar que instauró en Licosura, ciudad
que había fundado. Este altar estaba dedicado al Zeus Liceo.
Sin embargo Licaón no solo destacaba por sus virtudes y sus buenas acciones, pues
paradójicamente fue un rey de lo más macabro, llegando a sacrificar extranjeros que
llegaban a sus tierras en el altar de Zeus. Esto, unido a su fanatismo religioso, le granjeó
muy mala fama y llegó a oídos del dios, quien viendo lo que estaba haciendo se indignó.
No hay que olvidar que para los griegos la hospitalidad era uno de los pilares
fundamentales de la sociedad, que demostraba respeto y acogida a los de otros pueblos,
algo así como la sagrada hospitium de los pueblos íberos, que no debían romper bajo
ningún concepto. Todo ciudadano que se acogía a esta hospitalidad debía ser atendido y
bien recibido, no se podía matar o tratar mal a un extranjero al que previamente se le había
prometido hospitium.
Podríamos decir que era similar al hecho de ‘acogerse a sagrado’ en la Edad Media.
Dicha condición de «hospiciano» dotaba a estos extranjeros de protección por parte del
anfitrión. No fue así con Licaón… Lejos de aquella hospitalidad, Licaón ofrecía una
muerte en sacrificio a los forasteros y peregrinos que allí paraban.
Conocedor Zeus de estas atrocidades quiso hacerse pasar por un transeúnte y pedir allí
cobijo, para comprobar si esto que hacía el rey era cierto. Pero alertado Licaón por señales
divinas y las habladurías de sus súbditos, rechazó su idea inicial de sacrificar a aquel
extraño. En su lugar, se dice que mandó cocinar la carne de un esclavo o de una de sus
anteriores víctimas, de tal modo que ofrecería un buen trato al dios brindándole hospicio y
comida. Lo que en realidad quería el rey con esta treta era saber si ciertamente aquel era
Zeus u otro dios que se había presentado en su palacio, pues el canibalismo era
considerado un gran pecado y un dios no podía cometerlo.
Como era de esperar, Zeus no soportó tal ofensa y condenó a Licaón a sufrir por sus
crímenes y crueldades. Transformó al rey en un lobo e incendió su palacio, condenándole
eternamente a a aullar y delirar sin consuelo. Así relata Ovidio su metamorfosis: "El terror
golpeó y huyó, y en las llanuras silenciosas está aullando en sus vanos intentos de hablar;
él delira y enfurece, y sus codiciosas mandíbulas, deseando su acostumbrada matanza, se
vuelven contra las ovejas, todavía ansiosas por su sangre. Su vestimenta se separa en el
pelo peludo, sus brazos se convierten en piernas; y como lobo tiene los mismos mechones
grises, la misma cara dura, los mismos ojos brillantes, la misma mirada feroz”.
Otras versiones del mito se habla de Licaón y su gran cantidad de hijos (nombran hasta
50), estos serían impíos e irrespetuosos, demasiado orgullosos y habrían cometido
fechorías y sacrificios. Según el autor griego Pseudo-Apolodoro, Zeus bajó enfadado a
poner fin a esto y fueron los hijos quienes, matando a su propio hermano lo ofrecieron
como comida (hay versiones que dicen que mataron a un criado).

En otras versiones se dice que, mientras Zeus mató con sus rayos a padre e hijos, la
piadosa Gea (madre Tierra), frenó la mano del dios y consiguió salvar al hijo menor,
Nyctimus y fue este quien sucedió a su padre en el trono. Durante su reinado ocurrió el
diluvio universal (la versión griega del mito), siendo provocado por todas las acciones de
Licaón y sus hijos, como un castigo ejemplar.

Se habla también de más de un personaje mítico llamado Licaón. De uno de ellos, también
convertido en lobo, se dice que volvía a tomar su forma humana si durante varios años no
había comido carne de otros humanos.
Se inicia así la leyenda de los hombres-lobo o licántropos.
Hay que tener en cuenta que ya la raíz de su nombre ‘lika’ ya viene de la palabra griega
λύκος (‘lykos’) que se traduce como ‘lobo’.

Este mito de los hombres lobo es originario de Europa y se relaciona en gran medida con la
magia negra y las transformaciones al ingerir ciertas sustancias, dormir cubierto con piel de
lobo o tener comportamientos salvajes como dormir desnudo a la luz de la luna. En
ocasiones también se creía que ser el séptimo hijo no bautizado de una familia
desencadenaba esta transformación. Pero en la mayoría de creencias y relatos la
metamorfosis se debe a la ruptura de alguna norma social o del mundo civilizado,
convirtiendo a la persona en más bestia que hombre.
Esto fue lo que, según el mito, le ocurrió a Licaón, pues perdió su civismo al romper el
sagrado hospicio.

Hoy en día los licántropos van muy relacionados con el mundo y la imaginería vampírica,
siendo enemigos en muchas películas y vistos como seres enfrentados.

 

LOS HOMBRES LEOPARDO

LOS HOMBRES LEOPARDO

LOS HOMBRES LEOPARDO

En el continente africano, con su amplia variedad de peligrosos depredadores, no faltarían historias sobre metamorfosis. Una de las más famosas es la del leopardo.

El explorador Du Chaillu narró algunas de las leyendas que le fueron relatadas en sus viajes por tierras africanas. En una ocasión se encontró con que su amigo Akondongo, líder de una comunidad, le confió sus preocupaciones: ese mismo día, dos de sus hombres habían aparecido muertos, atacados por un leopardo. Sin embargo, no podían capturarlo dado que “era un hombre que se había transformado en un leopardo y luego se había convertido en un hombre de nuevo” .

Entre las tribus de Gabón, las autoridades coloniales descubrieron que en la región existía una sociedad religiosa temida por los nativos africanos. Se trataba de un culto de caníbales que de vez en cuando emergían de entre las selvas y praderas para desatar el pánico y realizar sus extraños rituales . Era una sociedad secreta mistérica que creía en la magia de sangre y en el sacrificio y caza rituales.  Los miembros se vestían con pieles de leopardo y acechaban a los viajeros para darles muerte. Según sus creencias, el canibalismo ritual fortalecería tanto a los miembros de la sociedad como a toda su tribu . Ejemplo de cuanto decimos era la Borfima, una especie de remedio medicinal que curaba todo mal y confería capacidades milagrosas a quien lo ingiriera. Según lo recogido por Beatty en su crónica de los juicios (1915), la Borfima se componía, entre otros ingredientes, de la clara de un huevo, la sangre, la grasa y otras partes de un ser humano, la sangre de un gallo y unos pocos granos de arroz. Aquellos que querían formar parte de la sociedad secreta ingerían este brebaje que los preparaba para las incursiones en busca de carne humana…

A veces detrás de un mito o leyenda se oculta una verdad escalofriante: la maldad humana. Y es que nuestra especie, al igual que las fieras salvajes, es capaz de mostrar un comportamiento sádico y cruel. Esta vez no fue necesaria la participación de ningún ser sobrenatural para que se desatara la barbarie, sino un grupo fanático, supersticioso y cruel capaz de cometer terribles y macabros crímenes por la obsesión de conseguir un único objetivo: poder.

 

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La mitología en el videojuego : Resident evil Village

La mitología en el videojuego : Resident evil Village

La mitología en el videojuego : Resident evil Village

Fuente: Videojuego Resident evil Village

Hace ya algunas semanas tuvo su debut un nuevo juego de la mítica saga de «Resident evil». Para aquellos que no estén familiarizados con la saga (la cual cuenta con decenas de videojuegos a sus espaldas) podemos decir someramente que se trata de unos juegos del llamado género «survival horror». La historia básicamente gira entorno a una compañia farmaceutica, Umbrella, la cual ha hallado una forma de, según ellos, detener el envejecimiento humano y, por lo tanto, alcanzar la inmortalidad.  Como no podía ser de otro modo, el experimiento resulta en una catástrofe sin precedentes.

La Corporación Umbrella, inyecta su medicamento revelación «el virus T» a los sujetos de prueba pero, para su sorpresa, los resultados son que todos ellos sufren una extraña mutación que les convierte en muertos viventes. Por supuesto, y como no podía ser de otro modo, lejos de detener el experimento continúan con sus malas praxis.

Pues bien, así llegamos a el nuevo juego de la saga «Resident Evil Village» . En este nuevo capítulo de la serie conoceremos los orígenes de la creación de la corporación Umbrella, y de cómo hallaron la fórmula de su virus letal.  Aunque para lo que nos interesa en este blog vamos a hacer referencia a dos puntos. El primero es el análisis de la aparición de unos nuevos enemigos llamados «lycans» que recuerdan a la versión cinematográfica que tenemos sobre los hombres lobo.

En relación a este particular, ya hemos hablado en este blog y en nuestro libro sobre los orígenes del mito del hombre lobo y su diferenciación con la visión moderna. La principal diferencia con las versiones antiguas del mito es el proceso de trasnformación. Y es que en muchas tradiciones alrededor de Europa, la transformación es más psíquica que física. El cambio no es tan espectacular. No se convierte el afectado por la maldición (si es que es una maldición) en un críptido gigantesco de dos metros, sino que el afectado o bien se coniverte en un lobo (anda a cuatro patas) o únicamente presenta cambios menores.

En las tradiciones en que sí encontramos la mencionada transformación, esta se presenta de forma muy distinta  a la que vemos en  las películas. Ello es así dado que en las antiguas tradiciones animistas, se creía que los seres humanos tenían un alma animal que residía en su interior de forma latente. Las personas que eran capaz de despertar ese espíritu eran capaces de controlar algunas de las caracteristicas del dios animal como en este caso el lobo. Así la metamorfosis era directamente arrancándose la piel, pues el lobo ya estaba en el interior. Tú eras el lobo, pero esta parte de tu alma permanecía dormida en tu interior. De hecho, uno de los nombres que recibían aquellos que podían despertar el poder del lobo era «pieles vuelta».

El otro punto interesante a tratar es el hecho de la fusión entre ciencia y mitología que da como resultado esta nueva «mitología de la ciencia». De hecho, el juego  plantea un escenario en que todo es posible dado que se ha conseguido por un experimento ciéntifico. Existen zombies por el virus, hombres-lobo por el virus, e incluso madre Miranda es inmortal y puede volar por la infección. Resulta curioso que una de las formas de transformarse en hombre lobo en la antiguedad (según se decía) era mediante la ingesta de una bebida misteriosa. Como véis queridos amigos, el mito nunca decae y siempre vuelve bajo caprichosas formas.

 

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