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Mes: marzo 2022

Quesintuu y Umantuu. Las sirenas del Perú como fusión de la mitología precolombina y las tradiciones europeas

Quesintuu y Umantuu. Las sirenas del Perú como fusión de la mitología precolombina y las tradiciones europeas

 

Quesintuu y Umantuu. Las sirenas del Perú como fusión de la mitología precolombina y las tradiciones europeas

imagen de: m.bonanza.com

La etimología del término deriva, de la palabra púnica SIR, que significa canto o bien del vocablo semítico SEIREN, “hembra que fascina con sus cantos”. Se las consideraba depredadoras de almas porque tenían la facultad de atraer a otras almas a la perdición produciendo una agonía ante la muerte. Hemos podido establecer con anterioridad cuan funestas consecuencias tenía el encuentro con las sirenas y todo ello a pesar de que son pocas las adaptaciones modernas tanto literarias como cinematográficas que guardan relación con el mito original de la sirena.

Las sirenas en el Perú presentan una feminidad voluptuosa y sensual indiscutible. Sensualidad y peligro tentador se aúnan entonces en un analogía colonial que nos remite a un tercer elemento relacionado con los anteriores, la música. Y es que uno de los poderes que tienen estos seres son su poderoso canto que parece hipnotizar y embelesar a cuantos le oyen, tal y como sucede por ejemplo con los Yacuruna 

Por supuesto, con el tiempo también han aparecido otro tipo de «sirenas». Se trataría de seres que una vez fueron humanos y que, mediante algún sortilegio, maldición o a causa de una muerte trágica acaban malditos y se transforman en sirenas. La historia en estos casos es muy similar con el resto de arquetipos del hada. Esta permanece en un mismo lugar durante siglos (por ejemplo en el mismo lugar en el que feneció) hasta que alguien consigue romper el hechizo redimiéndolas de su destino.

Tampoco faltan historias de amor entre nuestra especie y el de las sirenas, si bien, por unas razones o por otras, nunca termina bien para el enamorado/a. Tal vez la unión entre ambos sea imposible o, quizá, se trate de un poder imposible de controlar y asimilar por los humanos. ¡Quien sabe!

Os dejamos algunas leyendas para que las disfrutéis:

 

Leyenda 1

Cuentan que antiguamente Huacachina era un pozo, junto a un algarrobo.

Cerca de este lugar vivía una joven princesa incaica. Que era conocida por todos como Huacca-China (la que hace llorar). Era una princesa de verdes pupilas, áurea cabellera y que cantaba de una manera extraordinaria hasta el punto que todo aquel que escuchaba su melodía lloraba, porque ella tenía un secreto y es que su corazón quedo enamorado de un feliz varón.

La princesa buscaba un rincón donde llorar y al hallarse libre, cavaba ante el árbol un hueco donde hundir el dulce nombre de su amor. Cierta vez en el hueco que había abierto en la arena, ante el algarrobo, se llenó de agua tibia y sumergió su blanca desnudez. Cuando salió del baño, se envolvió en la sabana y al verse en el espejo, descubrió un espía, un cazador, que al ver su belleza, quedó prendado de sus encantos, viniéndose como un sátiro, hacia ella.

La princesa huyó seguida obstinadamente por el cazador entre las dunas y breñas en las cuales iba dejando trozos desgarrados de su manto, que por momentos dejaban ver su desnudez. La sabana quedó enredada en un zorzal y la princesa quedó desolada sin fijarse en nada. Entonces la sabana abierta se hizo arenal. Siguió huyendo la princesa con su espejo en alto, cuando quiso dar un salto tropezó y de su puño falto de fuerzas, se escapó el espejo. Y ocurrió una conmoción, pues el espejo roto se volvió una laguna y la princesa se transformó en una sirena que en las noches de luna sale a cantar su antigua canción.

Los Comatraneros (ciudadanos de la zona) sostienen que existe una corvina encantada, la cual dicen haberla visto, pero más que calan las redes nunca llegan a apresarla. También hay una leyenda de la vieja que toca su cajita para aumentar de ese modo el caudal del agua y es la explicación que da la gente para ese extraño sonido de los cerros cuando lo bate el viento.

                                                 Leyenda 2

Es otro de los “encantos”, personaje mágico de la amazonía. Dicen que vive solitaria, pero siempre en busca de compañero, en las profundidades de los ríos y cochas, que sube a la superficie por medio de las muyunas o remolinos. Entonces, en una playa solitaria o en un barranco cercano de agua, canta con dulce acento lastimero y si algún joven la escucha, será atraído hacia ese lugar y terminará rindiéndose ante ella. Seducido por los encantos y la ternura de la sirena, el hombre lo abandonará todo y se marchará con ella para siempre.

Los familiares del desaparecido dirán entonces: se habrá ahogado, pero el cuerpo jamás será encontrado y si se consulta con un buen chaman ayahuasquero; seguro les dirá que la sirena lo ha encantado y lo llevó a vivir con ella, a su reino de las profundidades.

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Bibliografía

Revilla Orías, Paola, «Quesintuu y Umantuu: Sirenas y memoria andina», RUNA XXXIII (2),2012,  pp 133-155,

http://leyendas-peru.blogspot.pe/2011/06/la-sirena-de-huacachina-ica.html

http://leyendas-peru.blogspot.pe/2012/10/la-sirena.html

 Sarah Ellen, una vampira en el Perú

 Sarah Ellen, una vampira en el Perú

 

              Sarah Ellen, una vampira en el Perú

imagen de : Victoria Frances – ArtAskAgency

A través de las épocas encontramos que uno de los mitos que gozan de mayor salud en pleno siglo XXI es el mito del vampiro El motivo, sin duda, sería el mismo que en otras tradiciones culturales, es decir, un irresistible poder de fascinación estético y conceptual derivado de la liminalidad ontológica que lo hace oscilar entre lo humano y lo sobrenatural, lo vivo y lo muerto, lo seductor y lo siniestro, lo cotidiano y lo extraño. Y es que como se ha dicho más de una vez:

el vampiro personificaría la simbiosis entre lo bello y lo ominoso, aparente antítesis que, como es bien sabido, está en la base del sentimiento romántico identificado hasta la actualidad, en gran medida, con las veleidades que articulan la esencia de lo gótico

Sin embargo, esta vez no se trata de un strigoi de algún castillo misterioso de Rumanía. Esta vez tenemos una vampiresa de un lugar tan distante de la europa del este como es el país andino. Lo que uno se puede preguntar es, ¿Vampiros en Perú? ¿Cómo es esto posible?. Vayamos pues a conocer su historia:

Según la tradición, esta mujer inglesa fallecida y sepultada el 9 de junio de 1913 en la ciudad costera de Pisco, habría sido acusada de vampirismo debido a su inclinación por las prácticas rabdomantes, ocultistas y esotéricas. Otra versión en 1893 fue acusada de vampirismo y brujería, luego asesinada por sus propios vecinos y prometió regresar de la muerte luego de cien años para vengarse. Una última versión, quizá la más enigmática , afirma que fue el mismísimo Drácula quien la sedujo, convirtiéndola en su amante vampira.

Por supuesto y dada las características propias de una historia gótica de vampiros, la historia no acaba aquí. Según se dice, Sarah no pudo descansar en suelo brítanico (No querían emitir el certificado de defunción para ella) por lo que su marido Roberts viajó a la localidad de Pisco (Perú) para darle cristiana sepultura.

La tradición habla acerca de extrañas desapariciones y muertes en extrañas circunstancias ya durante la travesía en barco hacía el país andino. La idea de que aquella mujer podía maldecir a cuantos se acercaran a su ataud se extendió e, incluso, las propias autoridades de la región se aprovecharon de dicha situación. Por ejemplo, la dictadura de Alberto Fujimori utilizó este mito como psicosocial, congregando a legiones de curiosos en su tumba la noche anunciada. Esto produciría decenas de reportajes televisivos y de prensa, de medios peruanos y extranjeros.

En 1993, la mayoría de los ciudadanos de Pisco vigilaron su tumba e incluso pusieron puestos de vigilancia en el interior de la necrópolis. Absolutamente todo el pueblo se concentró en la plaza, armados de crucifijos y agua bendita, para luchar contra la “Vampira” si ésta llegaba a salir de su tumba y así poder defenderse de su ira. Aparte de los ciudadanos, vinieron de otras provincias una gran aglomeración de chamanes y brujas que realizaron rituales para evitar que la mujer vampiro pudiese salir de su tumba, y en el caso de que ésta llegara a salir, no tuviera poder suficiente para maldecirlos con su mal.

Con el tiempo, la historia de Sarah Ellen había pasado a la tipica habladuría local hata que, en 2007, un terremoto en la localidad dejó la tumba de la «vampira» al descubierto. Este suceso detonó en un sinfín de historias sobre el personaje, pues la gente recordaba esa tradición de su retorno para vengarse. Incluso no faltaron aquellos que decían que su cadaver se encontraba en perfecto estado de conservación, o que la vampira había vuelto…

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María Díez Cobo, Rosa, «La vampira santificada: el mito peruano de Sarah Ellen», Entropía, 2020, 1(1), 193-204,

https://creepypasta.fandom.com/es/wiki/Sarah_Hellen

Vallejo Sameshima, Miguel Ángel, «El mito de la vampiresa Sarah Ellen en la obra de José Donayre: tres soportes góticos que fundan
un fantástico criollo peruano», TRADICIÓN, Segunda época 2019 N° 19 pp. 61-69.

la Giganta de los Mallos de Riglos

la Giganta de los Mallos de Riglos

La Giganta de los Mallos de Riglos

imagen de: behance.net

 

En la Hoya de Huesca, al sur del Pirineo, se alza una impresionante formación rocosa. Unas verticales paredes conglomeradas esculpidas por el tiempo que conforman un entorno natural único. Los Mallos de Riglos son un rincón de aventura y escalada, pero también un espacio de leyenda.

Cuenta la leyenda que en Foz de Escalete, una pequeña aldea de la zona, vivía una extraña y solitaria anciana. Diferente al resto. Tenía una gran estatura, casi gigante, y entre los vecinos tenía fama de bruja. Ella era hilandera y solía mojar el lino en las limpias aguas del río Gállego. A sus espaldas decían que era amiga de los seres malignos y tenebrosos que merodeaban en el bosque. Sin embargo, nunca había hecho mal a nadie. Amaba la naturaleza y los animales que vivían en ella.

Un día, cansada de la gente y del rechazo que siempre le habían mostrado, decidió abandonar el pueblo y refugiarse en la naturaleza. Ahí se sentía libre y segura. De la nada, hizo aparecer dos moles de roca de un tamaño inmenso. Las levantó en el aire y con una fuerza sobrehumana las clavó junto al río Gállego. Se dice que desde entonces se refugia y oculta en ellas, lejos de las personas.

Nadie volvió a verla hasta la noche de San Juan. Cuentan las gentes del lugar que cada 23 de junio, cuando llega la medianoche, se le puede ver sentada en O Pisón, el más grande de los mallos. Ahí descansa tranquila. A veces remoja el lino con el que hila en las aguas del río y otras se peina cuidadosamente su largo cabello blanco.

 

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