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Mes: febrero 2025

El FENÓMENO del DOBLE o el VUELO del ESPÍRITU – BILOCACIÓN y DOPPELGANGER 

El FENÓMENO del DOBLE o el VUELO del ESPÍRITU – BILOCACIÓN y DOPPELGANGER 

El FENÓMENO del DOBLE o el VUELO del ESPÍRITU – BILOCACIÓN y DOPPELGANGER

“Vendrá la muerte y tendrá tus ojos”. Hay un poema de Pavese que empieza con ese verso. 

La palabra doppelganger es un vocablo alemán para definir el doble malvado de una persona viva. La palabra proviene de doppel, que significa ‘doble’ y gänger: ‘andante’. Se traduce algo así por ‘el que camina al lado’ y evoca la imagen de un gemelo oscuro que camina en paralelo a nuestra existencia, un reflejo distorsionado de nuestra propia esencia. El término se utiliza para designar a cualquier doble de una persona comúnmente a raíz de la literatura y los cuentos en referencia al gemelo malvado, aunque también muy relacionado con el fenómeno de la bilocación o la salida del doble que voy a explicar a continuación.

El concepto del doppelgänger apareció por primera vez en una novela romántica alemana de 1796, escrita por Jean Paul Richter, Siebenkäs, en la que un hombre infelizmente casado acude a su doble quien le aconseja que finja su propia muerte.

Pero aunque ese concepto surgiera en ese momento, en el folklore Europeo se contaban historias sobre dobles sobrenaturales que aparecían en un lugar minutos antes de que llegase la persona a quien se esperaba. Estos dobles provocaban gran confusión cuando, al presentarse el individuo auténtico, los testigos le aseguraban que llevaba ya un rato allí, comportándose con total normalidad. En este caso, también se podría explicar como un fenómeno de déjà vu, al tener la sensación de haber vivido ya ese episodio, o como ya hemos nombrado, el conocido fenómeno de la bilocación. De hecho, la persona que se puede bilocar puede trascender los diferentes planos o mundos y experimentar dos ubicaciones al mismo tiempo. De esto veremos un claro ejemplo más adelante.

El significado de este fenómeno es, sin duda, funesto desde incluso la antigüedad, pues en las leyendas nórdicas y germanas aquel que tuviese la mala suerte de encontrarse con su doble debía temer por su propia vida o la de un ser querido, pues se trataba de un augurio de muerte. «El que ve a su doble debe morir», según explicaba Strindberg. 

Esto contiene una imagen de: Graphite Portraits Distort and Intertwine Subjects to Visualize Metaphors of the Body

Todo esto tiene su explicación. En el sustrato de creencias paganas de Europa, el alma raramente se presentaba como una entidad única, sino que tenía varias partes. Si el alma fuera un único elemento, no podría explicarse la universal experiencia del viaje de la consciencia fuera del cuerpo sin que el cuerpo muriera. Aunque ya después bajo el cristianismo, estas creencias se unificaron y se comenzó a creer que solo había una única alma. El alma para los germanos en concreto (aunque esto se aplica a otras culturas en la antigüedad) estaba dividida en tres partes: El Hamr, el Hugr y la Filgja. Era esta última parte, la filgja, la que acompañaba siempre a la persona incluso desde antes del nacimiento. En griego se la identifica con el daimón, en la cultura egipcia se le entendía como Ka, y en el cristianismo puede entendérsele como el ángel de la guarda. Se decía que en los momentos de enfermedad o muerte ésta aparecía para anunciar la desgracia. No se tiene muy claro si esta conciencia es una conciencia que es exterior a nosotros o que está dentro de nosotros como si fuese nuestro yo supraconsciente o una intuición que viene de nosotros mismos y no de una información exterior. Mi teoría es que nosotros tenemos acceso en esa parte de nuestra alma a información que se nos manifiesta del exterior, por tanto, no es 100% de fuera ni 100% de dentro. 

A este mismo fenómeno se le conoce como “fetch” en el folklore irlandés.

Un fetch es generalmente tomado como augurio de la muerte de su original, pero John Banim cuenta que, si el doble aparece por la mañana en vez de por la tarde, es un signo de prosperidad y larga vida.

Su etimología además es algo oscura. El hecho de que su significado se traduzca por “el que busca” o “el que trae” sugiere que puede ser originalmente el nombre usado para definir a un psicompompo que acompaña al inframundo a las almas orientándolas en la hora de su fallecimiento. Sin embargo, la palabra puede provenir de fæcce, según dos viejos glosarios ingleses. En ambos textos, fæcce es glosada para mære, que es un espíritu asociado con la muerte y las pesadillas. 

Existen, además, figuras muy comunes en el folclore europeo relacionado con los dobles o el desdoblamiento:

  • Está el fenómeno de la teriantropía que es la habilidad de un hombre para transformarse en un animal… Que de esa hablaremos en el próximo vídeo 😉
  • Y está la idea de que el dopplegänger está muy estrictamente relacionado con la idea de las las brujas. La brujería se conformó sobre un sustrato de creencias y prácticas paganas que recogían prácticas de la chamanidad europea. Ciertas mujeres decían marchar en espíritu, dejando el cuerpo en la cama, a reunirse con las comitivas espectrales femeninas. Todas estas prácticas se basaban en los estados alterados de conciencia, frecuentemente obtenidos mediante el sueño. El doble, además, es un cuerpo no sujeto a las limitaciones del mundo físico, con capacidades como tornarse invisible o maleable, atravesar paredes, volar grandes distancias en un instante o pasar por el ojo de una cerradura. Por eso se decía que las brujas podían salir del cuerpo y podían entrar por las chimeneas e incluso por la cerradura de las puertas. La creencia popular siempre refleja que aquello que le suceda al doble, afecta de igual forma al cuerpo físico. Esto suponía una creencia opuesta al dogma de la Iglesia, en el que el alma es incorpórea y no puede ser marcada de ninguna forma.

Además el doppelganger actual de la literatura se basa en la creencia antigua de que este doble astral era totalmente corpóreo. En el catolicismo nos ha llegado la creencia de este alma que es completamente intangible, mientras que en el folklore Europeo estas apariciones o dobles si que tenían cierta corporeidad.

Esta experiencia de ver a tu doble era una aberración de las leyes universales tal como eran entendidas en otras épocas. Una persona no podía existir por duplicado sin la intervención de poderes ocultos o, por qué no, malignos, según la opinión de la iglesia. Y esto se debía al carácter indivisible de la unión entre individuo y alma. Por eso, según he observado y según me cuadra, mas tarde en la literatura surge esta imagen del doppelganger, que tiene su base en el folklore Europeo acerca de esta concepción del alma. 

Los doppelgängers han figurado entonces en diversos ámbitos de las ficciones y las creencias mitológicas de distintas culturas a lo largo de la historia. En los relatos folclóricos de la antigüedad se dice que los dobles no tienen sombra ni reflejo, el cual a su vez presenta una fuerte relación con otro de los mitos que ya hemos visto anteriormente: el del vampirismo.

Leyendas de personajes célebres:

Existen leyendas muy célebres sobre la naturaleza fatídica de la aparición del doppelgänger. Se cuenta que Abraham Lincoln, antes de ser elegido presidente de Estados Unidos, vio en el espejo no un reflejo de su figura, sino dos. Otro ejemplo célebre, sucedido en el siglo XVII, es el del escritor Izaak Walton, quien estaba de viaje en París mientras su esposa embarazada reposaba en Londres. Walton vio a la doble de su esposa sosteniendo a un niño muerto en brazos. Muy afectado, hasta el punto de que sus amistades parisinas temían por su salud mental, Walton envió un mensajero a Inglaterra; este retornó con las noticias de que su mujer había sufrido un aborto natural y se encontraba muy enferma. Por otro lado, Percy Bysshe Shelley, marido de Mary Shelley, dijo haber visto a una persona idéntica a sí mismo en 1822; semanas después se dice que falleció ahogado. 

Emilie Sagee.

Cuando se aborda el tema de los doppelgängers, frecuentemente sale a relucir el nombre de Emilie Sagee, que vivió sobre el 1845, sobre todo por lo extraño y tenebroso que resultó su caso. Esta mujer había estudiado para convertirse en docente, y a pesar de resultar una excelente pedagoga, prácticamente cambiaba de escuela cada año.

Durante los 16 años que ejerció como maestra pasó por un total de 19 colegios. Las razones eran tan simples como increíbles: Emilie vivía atormentada por su doppelgänger, que la seguía a donde quiera que iba. Esta “gemela maligna” frecuentemente se presentaba ante los alumnos realizando imitaciones de sus movimientos. Sin embargo, Emilie nunca pudo verla.

La historia dice que cuando la doppelgänger entraba en escena, Emilie Sagee pasaba por una especie de trance. Como este fenómeno se iba haciendo cada vez más frecuente, el terror en los alumnos no hacía más que crecer y los reportes terminaban obligando a los directivos de las escuelas a despedir a Emilie. Cuando la profesora regresaba de su trance, aseguraba recordar las cosas que su doppelgänger había realizado como si hubieran sido sus propias acciones.

Uno de los eventos más extraños fue que mientras las alumnas estaban solas en un salón, apareció la doble de la profesora en una de las sillas, pero la verdadera Émilie Sagée se encontraba en el jardín recogiendo flores, ya que la podían ver las alumnas desde la ventana del aula. Parece ser que intentaron tocar a la doble, pero al hacerlo ésta se desvaneció.

 Guy de Maupassant.

La leyenda dice que el escritor francés alguna vez se encontró con su doppelgänger, mismo que le habría dictado un relato.

Esta historia giraba en torno a un hombre que había sido poseído por un espíritu maligno, cuya cordura era devorada poco a poco hasta que terminó volviéndose loco. La leyenda es interesante pues la salud mental del propio Guy de Maupassant empezó a deteriorarse poco a poco, supuestamente por la sífilis, hasta que terminó muriendo en un asilo mental tras varios años de sufrimiento.

Catalina II de Rusia.

También recordada como Catalina la Grande, esta emperatriz rusa existió durante el siglo XVIII. Cierta noche, su séquito fue a despertarla con premura pues la habían visto saliendo de los aposentos para dirigirse a la sala del trono.

Catalina se dirigió a investigar personalmente y terminó encontrándose frente a frente con su doppelgänger sentada en el trono. Inmediatamente ordenó a los guardias que atacaran al “fantasma”, pero fue en vano pues desapareció. Poco tiempo después, Catalina murió de un ataque fulminante de un derrame cerebral cuando se disponía a tomar un baño.

María de Jesús de Ágreda.

Durante el siglo XVII, cuando exploradores franciscanos buscaban poblaciones a las que convertir al catolicismo en Nuevo México, se encontraron con grupos indígenas que ya practicaban la religión. Estos pobladores aseguraban que habían sido instruidos por una mujer vestida de azul.

Una investigación minuciosa del caso llegó hasta María de Jesús de Ágreda, una monja española que jamás había dejado su convento. La leyenda dice que tenía la habilidad para controlar a su doppelgänger y, gracias a esto, podía manifestarse en otro lugar. La monja llegó a ser acusada de brujería, pero salió libre de toda culpa y su poder, la bilocación, hoy en día se considera un don.

Como la bilocación de lord Byron, que no se contempló a sí mismo, pero supo que muchas personas atestiguaban su presencia en la corte inglesa mientras, en realidad, él estaba en el extranjero, convaleciente de una enfermedad tropical. Cuando llegaron a sus oídos las extrañas historias sobre su doppelgänger, lord Byron se limitó a decir: «Espero que mi otro yo se comporte como un gentleman». 

Isabel I de Inglaterra.

La última en el linaje de los Tudor que tuvo la oportunidad de gobernar Inglaterra aseguraba haber visto a su doppelgänger recostada en sus aposentos, como si estuviera muerta.

Isabel creyó que la aparición había sido un presagio sobre su propia muerte. Tal vez tenía razón, pues poco tiempo después murió.

Carne Rasch.

En el año de 1906, durante una sesión del Parlamento Británico, uno de los parlamentarios presentes observó a Sir Frederick Carne Rasch observando un acalorado debate. Sin embargo, se suponía que Carne Rasch debía estar metido en la cama recuperándose de una fuerte gripe. A este miembro del parlamento le pareció oportuno saludar a Rasch, pero no obtuvo respuesta, aquel personaje simplemente se mantuvo sentado.

Lo perdieron de vista un instante y poco tiempo después se había ido. Investigó entre los demás miembros presentes, que también lo habían visto sentado en la misma silla, pero nadie observó cuando salió del recinto. Después de eso Rasch dijo haber estado en cama todo el tiempo y que nunca estuvo allí.

El doble malvado en la literatura.

Desde los albores de los tiempos la máscara ha sido utilizada por los seres humanos como símbolo del «otro” y, al mismo tiempo, de su ser más profundo. De las sagradas ceremonias de iniciación hasta las mascaradas del carnaval medieval, la máscara sigue en pie hoy en día como esa imagen del «doble» del otro yo o del «lado oscuro» del que el hombre intenta continuamente alejarse y al mismo tiempo, casi inconscientemente, también acercarse.

Pero, si en la época arcaica se experimentaba e integraba la máscara y por tanto el «otro» mediante rituales iniciáticos colectivos e individuales, en la edad moderna las cosas cambian significativamente: El ser humano al final no es una unidad perfecta en sí mismo, sino también una multiplicidad de almas y máscaras, pero que en este caso se experimenta no como un enigma, si no más bien como una maldición. 

En el tratamiento del doppelgänger en la literatura podríamos hacer una distinción, entre el doble literal (que se parece físicamente al personaje) y el doble psicológico (es decir, el individuo que tiene «dos caras» o dos personalidades).

El romanticismo sobretodo se interesa por el fenómeno del doble como materialización del lado oscuro y misterioso del ser humano (lo que Jung llamará “la sombra”) En “Los Elixires del Diablo”, de Hoffman, Medardo, el protagonista, sufre la persecución de un Doble que en ocasiones es corpóreo, pero otras veces parece una parte escindida de la psique del propio Medardo. 

En su relato «La sombra», Hans Christian Andersen también narraba la historia de un hombre cuya sombra empieza a desarrollar una personalidad propia hasta el punto de terminar sustituyéndolo por completo. El ejemplo más obvio de un doppelgänger en literatura es el Dr. Jekyll y el Sr. Hyde en la novela de Robert Louis Stevenson. El Dr. Henry Jekyll es un hombre en conflicto con su ser interior más oscuro, y decide, a través de una serie de experimentos, dejar libre a ese lado en la forma de Edward Hyde, una criatura siniestra y  malvada. Finalmente, Hyde se vuelve tan fuerte que el Dr. Jekyll no puede controlar sus transiciones, por lo que se envenena para evitar que Hyde cometa más asesinatos en la ciudad.

Dostoyewsky por su parte, aborda en su obra El doble el desdoblamiento de la personalidad desde un punto de vista que ya podemos definir como psicológico, adentrándose en las oscuridades del pensamiento humano.

Otro ejemplo de un doppelgänger se puede encontrar en «William Wilson» de Edgar Allan Poe. El narrador relata su tiempo en la escuela donde entró en contacto con otro estudiante, también llamado William Wilson, cuya apariencia y habilidades idénticas crean una rivalidad . Este doble se convierte en una pesadilla para el narrador, quien es visitado por el oscuro y misterioso William Wilson sin importar a dónde vaya.  Esta vez, sin embargo, en un esfuerzo por destruirlo de una vez por todas con su espada, el narrador se encuentra frente a un espejo, sangrando, y se da cuenta de que el doppelgänger estaba dentro de sí todo el tiempo.

En su largo ensayo sobre el Doppelganger Dimitris Vardoulakis sostiene que el doppelgänger es mucho más que un “motivo literario”; sino que es una respuesta desde el romanticismo alemán a la preocupación por la identidad.

El yo, la conciencia y la identidad han sido temas que han intrigado a la filosofía durante aquellos tiempos. Y en ese contexto, la figura del Doppelgänger ha permitido indagar los límites de la subjetividad humana.

En el psicoanálisis de Freud también se menciona con respecto a estos dobles. En el psicoanálisis freudiano, la supuesta visualización de un doppelgänger por parte del paciente se observa como un aspecto en particular de su personalidad contra la cual el paciente está luchando por controlar. El supuesto doppelgänger, en este caso, presenta numerosas similitudes con el paciente, que reconoce sus similitudes pero también encuentra que su doble tiene comportamientos que el original considera, en cierto modo, extremos. De este modo, se manifiesta distintos aspectos de la psique que quizá fueron reprimidos en algún momento por el individuo. 

 

Como ya vemos, la figura del Doppelganger actual ha pasado por muchos filtros. Su posible origen puede venir desde la concepción que se tenía del alma en la antigüedad, pareciéndose a algunos fenómenos del folklore IndoEuropeo, pasando por leyendas e historias sobre estas apariciones que se han ido dando a lo largo del tiempo y que han dado inspiración a la literatura y que más tarde hoy en día se analiza mucho bajo la perspectiva psicológica e incluso científica! 

 

El caso es que encontrarse con su doble perfecto desde siempre ha supuesto uno de los miedos que siguen latentes; y no hablo solo del miedo a lo que hay fuera sino también a veces a lo que hay dentro de nosotros. Nuestra visión del mundo ha cambiado mucho, pero no nuestro cableado interno propenso a interpretar lo que vemos no como lo que es, sino como lo que podría significar su presencia. Un tigre no es un tigre, sino algo que puede atacarnos. Un trueno no es un trueno, sino la señal de que ocurren fenómenos que escapan a nuestro control. Y el doble perfecto de uno mismo… ¿Qué sentirías te encontrases de repente con tu doppelgänger? No importa cuánto aprendamos sobre el mundo; los viejos miedos funcionan con mecanismos propios. Y no hay nada más aterrador que, parafraseando a Nietzsche, uno mire a la imagen de uno mismo, y que esa imagen le devuelva la mirada.

PUEDES ESCUCHAR ESTE POST AQUÍ:

 

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Nueva colaboración de Eyra Lundberg

Nueva colaboración de Eyra Lundberg

Buenos días a todos:

Nuestra colaboradora, Eyra Lundberg, ha participado en el programa Ecos del Abismo, donde reflexionó sobre la práctica tradicional de la brujería, desvelando mitos y prejuicios preconcebidos. Allí demostró sus conocimientos junto a dos grandes referentes del mundo brujeril: Solitud of Alanna y Cardo Espino. Pudimos apreciar los puntos en común que a veces existen entre el cristianismo y la brujería tradicional, algo que muchos han negado (quizá sin razón), cuando la evidencia muestra el uso de santos en la brujería tradicional y de hechizos que recuerdan a salmos cristianos.

También tuvimos la oportunidad de escuchar el maravilloso testimonio de estos tres practicantes de la brujería tradicional, que nos invita a reencontrarnos con nuestro pasado mítico.

Nos alegra enormemente ver que cada vez más personas se interesan por el folclore tradicional.

 

Aquí os dejamos su intervención:

Las selkies , las hadas foca de la mitología celta y nórdica

Las selkies , las hadas foca de la mitología celta y nórdica

Las selkies , las hadas foca de la mitología celta y nórdica

 

En la mitología celta y nórdica, los selkies (también conocidos como silkies, sylkies o selchies) o selkie folk, que en escocés significa “gente de las focas”, son criaturas míticas capaces de transformarse de foca a humano al desprenderse de su piel. Estas figuras aparecen en los relatos tradicionales y la mitología de las Islas del Norte de Escocia. Los relatos populares a menudo se centran en selkies femeninas forzadas a relacionarse con humanos después de que alguien les roba y oculta su piel de foca, reflejando así el motivo narrativo de la doncella cisne. La leyenda narra que, si un humano encuentra la piel de un selkie, puede dominarlo, pues este obedecerá al dueño de su piel. Sin embargo, si el selkie logra recuperar su piel, huirá al mar de inmediato. En casos en los que el humano que lo sometió fue cruel, el selkie puede buscar venganza de manera implacable.

Se dice que las selkies hembras suelen abandonar el mar en noches de luna llena o durante celebraciones. Si encuentran a un hombre que les agrada, pasarán la noche bailando y bebiendo con él, pero al amanecer regresarán al océano. Si el hombre espera con paciencia junto al mar durante varias lunas llenas, podría ganarse el afecto de la selkie, quien decidiría quedarse con él.

Las selkies que se convierten en esposas humanas son conocidas por ser excelentes compañeras, aunque su melancolía por el mar nunca desaparece. Muchas historias trágicas cuentan cómo un pescador roba la piel de una selkie para obligarla a quedarse con él. Tras años de matrimonio, suele ser un hijo fruto de la unión quien encuentra accidentalmente la piel escondida. La madre, al recuperarla, no puede resistir el impulso de regresar al mar, abandonando a su familia. En algunos relatos, sin embargo, se dice que la selkie vuelve ocasionalmente para jugar con sus hijos en las olas.

A continuación, os explicaré la leyenda de Kópakonan.

Kópakonan, conocida como la “mujer foca”, es una figura emblemática en la mitología de las Islas Feroe. La leyenda narra que todas las focas en su momento fueron personas que decidieron dejar la tierra para sumergirse en las profundidades del mar (enfundadas en su magnífica piel de foca).

La leyenda cuenta que las focas son seres humanos que, habiendo decidido vivir en el mar, se revisten con pieles de foca. Una vez al año, en la víspera del Día de Reyes, estas criaturas emergen a tierra firme, se despojan de sus pieles y celebran bailando en cuevas cercanas al pueblo de Mikladalur, en la isla de Kalsoy.

Según la tradición, un joven de Mikladalur, al conocer esta costumbre, decidió espiar a las mujeres focas durante su celebración. Quedó cautivado por la belleza de una de ellas y, con el propósito de retenerla, le robó su piel de foca. Privada de su medio para regresar al mar, la mujer se vio obligada a permanecer en tierra, casándose con el joven y teniendo hijos con él. Sin embargo, siempre anhelaba volver al océano. El hombre guardaba la piel en un baúl cerrado con llave, la cual llevaba siempre consigo. Un día, al olvidar la llave en casa, la mujer encontró su piel, se la puso y retornó al mar, dejando atrás a su familia.

Enfurecido por su partida, el hombre organizó una cacería masiva de focas. Esa noche, soñó con su esposa advirtiéndole que, si llevaba a cabo la matanza, todos los hombres de Mikladalur estarían condenados a morir en el mar. Ignorando la advertencia, procedió con la cacería, lo que desencadenó la maldición de Kópakonan:

“Todos los hombres de Mikladalur están condenados a morir en el mar”.

Esta leyenda refleja la relación entre los humanos y la naturaleza en la cultura feroesa, destacando temas como el amor, la libertad y las consecuencias de las acciones humanas. La figura de Kópakonan ha sido inmortalizada en una estatua situada en Mikladalur, que rinde homenaje a esta historia y se ha convertido en una atracción turística significativa en las Islas Feroe.

La leyenda de Kópakonan comparte similitudes con otros mitos de seres cambiantes en las tradiciones nórdicas y celtas, como los selkies, criaturas capaces de transformarse de foca a humano al despojarse de su piel. Estas narraciones suelen explorar la dualidad entre la vida terrestre y la marina, y las complejas interacciones entre humanos y seres sobrenaturales.

No solo tenemos constancia de estas leyendas en la mitología celta y nórdica que nos dan a conocer a estos seres capaces de transformarse o que tienen un nexo con el mar y las focas. Las doncellas cisne en la mitología nórdica y germánica son seres sobrenaturales que tienen la habilidad de transformarse de cisne a humano. Al igual que las selkies, si un humano roba su vestimenta de plumas, la doncella queda obligada a permanecer en forma humana. En estas historias podemos encontrar cómo el hombre esconde la vestimenta de plumas para casarse con la doncella y retenerla a su lado. Pero, si la doncella logra encontrar su vestimenta original, sin duda se dirigirá a su verdadero hogar, el mar.

imagen de: Jeff Leland Davis

Otros seres extraños son los espíritus acuáticos de la mitología escocesa, los kelpies. Estos habitan en lagos y ríos, y a menudo se representan como caballos que pueden transformarse en humanos. Son muy peligrosos, pues se sabe que atraen a los viajeros hacia el agua para ahogarlos. No obstante, otras historias los presentan como seres benignos. En el folclore de las Islas Orcadas, los finfolk son seres marinos con habilidades mágicas y la capacidad de cambiar de forma. Habitan en un reino submarino llamado Finfolkaheem y pueden adoptar formas humanas para interactuar con los mortales. Al igual que las selkies, las historias de los finfolk exploran la relación entre humanos y seres del mar, a menudo con advertencias sobre los peligros de tales encuentros. Estas leyendas comparten temas comunes con las historias de las selkies, como la transformación, la interacción entre humanos y seres sobrenaturales, y la tensión entre la vida terrestre y la marina.

Es curioso cómo la mitología de la mujer foca, especialmente en las leyendas celtas y de los pueblos inuit, tiene una conexión profunda con el chamanismo, sobre todo en la idea de la transformación entre el mundo humano y el animal. En muchas tradiciones chamánicas, el chamán es capaz de transformarse en animal o invocar su espíritu. Esto es similar a la historia de las selkies, quienes pueden cambiar entre su forma de foca y su forma humana quitándose o poniéndose su piel. En el chamanismo, esta capacidad se ve como un modo de adquirir sabiduría, poder o habilidades específicas del animal. En los mitos de las mujeres foca, muchas veces un humano roba su piel para impedir que vuelva al mar, lo que representa la pérdida de su verdadera identidad o de su conexión con su esencia. En el chamanismo, algo similar ocurre cuando un chamán pierde su espíritu auxiliar o su vínculo con el mundo espiritual, lo que puede provocar enfermedad o debilidad. Recuperarlo es clave para su poder. Las focas, al moverse entre el agua y la tierra, representan seres liminales que existen entre dos mundos.

En muchas culturas chamánicas, el chamán es también un mediador entre el mundo de los humanos y el de los espíritus, viajando entre ambos en un estado de trance. En algunas tradiciones inuit, las focas son consideradas espíritus guardianes o tótems de los chamanes. En los viajes chamánicos, el chamán puede recibir ayuda de un animal espiritual, que le brinda protección y conocimiento, como la mujer foca que guía o seduce a los humanos hacia el mar, es decir, hacia lo desconocido.

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