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Mes: enero 2025

Explorando las Criaturas Mitológicas: Un Viaje a Través de la Literatura de Pablo Ruiz Osuna. Con David Parcerisa (Rimbel35).

Explorando las Criaturas Mitológicas: Un Viaje a Través de la Literatura de Pablo Ruiz Osuna. Con David Parcerisa (Rimbel35).

Explorando las Criaturas Mitológicas: Un Viaje a Través de la Literatura de Pablo Ruiz Osuna. Con David Parcerisa (Rimbel35).

 

En mi reciente entrevista con David Parcerisa, exploramos diversas criaturas mitológicas que han sido objeto de mis investigaciones y publicaciones. A continuación, presento un análisis detallado de estas entidades legendarias, relacionándolas con mis obras y aportaciones al estudio de la mitología ibérica.

1. Vampiros: La Sombra de la Noche

Aunque los vampiros no han sido el foco principal de mis publicaciones, su presencia en la mitología ibérica es innegable. Estas criaturas nocturnas, asociadas con el miedo a lo desconocido y el anhelo de inmortalidad, han inspirado numerosas leyendas en la península. En futuras investigaciones, planeo profundizar en las particularidades de los vampiros en el contexto ibérico, explorando sus orígenes y las variaciones regionales de sus mitos.

2. Hombres Lobo: La Dualidad Humana

La figura del hombre lobo, símbolo de la lucha interna entre la civilización y la bestialidad, es central en mi libro Hombres Lobo: Y Otros Depredadores de la Mitología. En esta obra, coescrita con Sonia Gupta y Elisa Rivero Bañuelos, exploramos las leyendas de transformaciones humanas en lobos y otras criaturas, rastreando historias desde la Península Ibérica hasta diversas culturas alrededor del mundo. El lobo ha formado siempre una parte indisoluble del ser humano, encarnando nuestras ambiciones y miedos más atávicos. Desde los cofrades encomendados al dios lobo Vaélico, pasando por los berserker vikingos y la aterradora bestia de Gevaudan, hasta los perros fantasmales que, según dicen, aún campan por los ranchos tejanos. Este libro es el resultado de nuestra caza de leyendas, cuyas pruebas gráficas ha ilustrado el brillante Ion Ander Art.

3. Hadas: Luces y Sombras del Mundo Feérico

Las hadas, comúnmente vistas como seres mágicos y benevolentes, poseen un lado oscuro y enigmático que he abordado en mis investigaciones. En Guía de los Seres Mitológicos Españoles, coescrito con David Reñé Quiles, dedicamos secciones a estas entidades, desentrañando sus orígenes y relatos asociados en la tradición española. Este libro pretende rescatar las leyendas y cuentos que hasta hace unas pocas décadas aún podían escucharse en pueblos y villas de las zonas rurales de nuestro país. ¿Sabía que en nuestro país también existían relatos sobre una antigua raza de gigantes? ¿Conocía usted la historia del Herensuge, el dragón de siete cabezas? ¿Sabe usted cómo desencantar un hada? ¿Quiere ganarse el favor de la diosa Mari y descubrir junto a ella los secretos de la madre naturaleza? ¿Sabe cómo derrotar a un hombre lobo? ¿Y convertirse en uno? Estos solo son algunos de los secretos que encontrará en este volumen.

4. Gigantes: Ecos de Antaño

Los gigantes, presentes en múltiples mitologías, simbolizan fuerzas primordiales y desafíos titánicos. Aunque su mención en la entrevista fue breve, en mis obras he recopilado historias sobre estos seres colosales, destacando su relevancia en el folclore ibérico y su influencia en la cultura popular. En Guía de los Seres Mitológicos Españoles, exploramos las leyendas de gigantes en la península, rescatando narrativas que han perdurado en la tradición oral de diversas regiones. También lo hacemos en nuestra reciente obra  Gigantes tras las huellas del pueblo antiguo 

5. Dragones: Guardianes del Saber Ancestral

Los dragones han sido símbolos de poder y misterio en diversas culturas. En mi libro Dragones: Serpientes, Lagartos, Dragones y Otros Engendros de la Mitología Ibérica, coescrito con Ion Ander Ramírez, recuperamos historias ancestrales sobre estas criaturas en la península. Desde el gran dios Sugaar, al poderoso cuélebre, o el ponzoñoso basilisco, una lectura repleta de aventuras le está esperando.

6. Duendes y Espíritus Familiares: Entidades del Hogar

En Duendes, Diablos y Espíritus Familiares, profundizo en las historias de seres que habitan en los hogares y bosques, influyendo en la vida cotidiana de las personas. Este libro busca rescatar y preservar las narrativas sobre estos entes, destacando su importancia en la mitología ibérica y su papel en las tradiciones populares.

Duendes, diablos y espíritus familiares (Tapa blanda)

 

7. Reflexiones sobre la Inteligencia Artificial: Más Allá de la Mitología

Aunque mi enfoque principal ha sido la mitología, también he explorado temas contemporáneos como la inteligencia artificial. En La Personalidad Jurídica de los Autómatas Inteligentes, analizo las implicaciones legales y éticas de los avances tecnológicos, ofreciendo una perspectiva crítica sobre el futuro de la interacción entre humanos y máquinas.

Reflexión Final

Mi pasión por la mitología y el folclore me ha llevado a explorar y documentar estas criaturas en mis libros, con el objetivo de preservar y difundir nuestro rico patrimonio cultural. A través de mis obras, invito a los lectores a adentrarse en un mundo donde lo fantástico y lo real se entrelazan, ofreciendo una ventana a las creencias y narrativas que han moldeado nuestra historia colectiva.

 

 

 

EL vampiro en el folklore Europeo

EL vampiro en el folklore Europeo

EL vampiro en el folklore Europeo

 

“Le vampire littéraire est une figure surnaturelle, véritable manifestation de la peur de l’homme face à la mort” Jarrot 1999: 63)

No sabéis lo duro que ha sido para mi condensar la información que quería daros en este post porque tengo muchas cosas que me gustaría contaros acerca de esta figura que de siempre me ha gustado mucho. Obviamente no voy a poder decir todo lo que quiero decir, pero lo voy a intentar hacer lo mejor que pueda… voy a hablar acerca del vampiro en el folklore Europeo, cómo era concebido antes de que la literatura formara la imagen del vampiro que todos conocemos. Ahora ya sin más os dejo con el vídeo.

El terror a la noche ha hecho a lo largo de los tiempos, que el miedo a lo desconocido y a los seres de la noche sea el punto de partida donde anclar el mito del vampiro. Si a esta concepción primitiva del miedo a la noche le añadimos la incomprensión de la muerte y el miedo a ella, podemos aproximarnos un poco más al terror que debieron sentir los primeros pobladores (y no tan primeros) respecto a los hechos que no eran comprensibles. Desde aquí podemos afirmar que los primeros seres que aterrorizarán al hombre van a combinar el miedo a la muerte y la sangre, porque no olvidemos que la sangre representa la vida, y el retorno de los muertos. Además la creencia en los espectros es una constante en la antropología. El hombre siempre ha creído que el mundo de los vivos y el de los muertos interactúan entre sí, un planteamiento que consuela pero que a la vez producía mucho miedo. Así que estos muertos pueden ser benévolos u hostiles. En las culturas tradicionales se ha creído que quien poseyera el poder sobre la sangre del enemigo tendía el poder sobre su persona, y así de esta manera, el chupador de sangre o el demonio que devora en la noche estará presente en muchas culturas. La creencia en los muertos no ha dejado de atribuirles el poder de retornar de ella muerte y de tomar de los vivos la esencia vital de su existencia, la sangre. Y de aquí viene el mito del vampiro.

En la antigüedad vemos la presencia de estos seres. En Grecia estaba La Lamia, un personaje mítico convertida en un terrible monstruo que devoraba niños y que está más relacionado con las brujas. Estaban las Empusas, que se dice tomaban la forma de bellas damas y tenían relaciones con hombres a los que les extraían la fuerza vital hasta hacerles fallecer.

En el siglo XVIII, Europa vivia la ilustración, una era marcada por el auge del racionalismo y excepticismo hacia lo sobrenatural. Pero en zonas rurales las creencias en vampiros seguían siendo muy fuertes. La ilustración promovía el cuestionamiento de las antiguas creencias, pero esto no fue uniforme en todas las áreas de Europa.

Las epidemias como la peste contribuyeron a este fenómeno. Hay lugares en donde se desencadenaban muertes repentinas que las personas no podían explicar. A menudo éstas eran interpretadas como resultado de intervenciones sobrenaturales. La falta de comprensión de los procesos de descomposición también jugaban un papel importante en todo esto.  Para evitar el contagio de la enfermedad, las personas eran enterradas apresuradamente sin certificar su muerte clínica. Cuando enterraban a ciertos cadáveres en las fosas comunes se daban cuenta de que los que ya estaban enterrados se conservaban intactos y con un hilo de sangre en la boca. Esto es lo que potenció la superstición popular del vampiro y de ahí que comenzara la leyenda. En algunas áreas de Europa se viene haciendo hasta hace pocos años, y quizá se siga haciendo en áreas rurales. La hinchazón o la aparición de sangre en la boca eran vistos como señales de vampirismo. Las personas que se apoyaban en las creencias y el folklore local se aferraban a estas explicaciones que de otro modo les resultaban inexplicables.

Se cita la práctica de canibalismo en periodos de hambrunas, guerras y epidemias como uno de los condicionantes en la aparición del mito. Ante el horror de estas prácticas, lasgente preferían refugiarse en el mito antes que reconocer la realidad de lo que estaba pasando, así que fue necesario inventar una razón para los ataques de los vivos y los cadáveres desmembrados y también con asuntos de mal de ojo o la súbita muerte de los animales. ¿Qué mejor chivo expiatorio podían tener que el vampiro, al igual que la bruja en lugares como España.

Calmet en su obra nos habla de que en ese tiempo hablar de todo aquello produciría rechazo por la mentalidad de la ilustración, pero que todo lo que aquellas personas comentaban tenía mucho sentido y no podía ser descartado como simples ilusiones.

La muerte entra dentro del ámbito de los llamados ritos de iniciación. Arnold van Gennep encuentra tres momentos distintos en estos ritos: los ritos antes de morir, en los que había que librar al que iba a morir de sus pecados, los ritos cuando el óbito se producía y los ritos del funeral. Si no se hacía bien ninguna de estas etapas, la muerte era mala y el difunto se convierte en un peligro para todos. Por lo tanto una buena muerte no era cosa fácil pero era importante.

En la tradición Europea un hombre puede estar condenado desde su nacimiento a volver de la tumba tras su muerte como por ejemplo: por ser el séptimo hijo varón de una familia, muerte prematura o violenta, incumplimiento de rituales funerarios y religiosos, como maldición por acciones criminales o sacrílegas. En Bulgaria, cualquier cadáver bajo el que caminara una gallina o un gato o cualquier moribundo que no hubiera recibido el aceite de la extremaunción se transformaba en un vampiro.

Además de estos futuros vampiros bien definidos, encontramos vampiros potenciales. Entre ellos se encontraban los pelirrojos, los hermanos que vinieron al mundo durante el mismo mes, los individuos que fueron hombres lobo durante su vida, los malhechores, los que rompieron juramentos, los ahorcados, los que nunca comieron ajo, los que tenían mal de ojo, los que juraban al servicio del diablo y los enterrados al atardecer.” Se decía que los enterrados después del mediodía mataban a sus familiares. Se abrían paso hacia las casas a través de la chimenea, donde torturaban, desfiguraban, estrangulaban o asfixiaban a las personas.

Además, se decía que también tenían la capacidad de transformarse animales. Las formas animales más comunes eran el perro, la cabra, el cuervo y el caballo aunque también se afirmaba que estos espectros también aparecían como pulgas, piojos y garrapatas, parásitos que, por supuesto, son vampíricos.  De algunos pueblos eslavos y germanos viene la creencia de las dos almas, se decía que una de sus almas —el alter ego— era capaz de abandonar el cuerpo durante un tiempo y causar daño a otras personas y se podía transformar en animal.

Aquí es donde viene a adquirir importancia el término “revenant” del francés. Este término va a designar a estos muertos que volvían de las tumbas. Revenant es el participio del verbo “revenir” que significa retornar, regresar o volver. No se trata solo de designar que alguien que murió se aparece a los vivos (el tradicional fantasma) sino de algo más aterrador: alguien que, pese a estar muerto viene, o mejor dicho, vuelve con su cuerpo físico para agredir a los vivos. En castellano la palabra “reviniente” aunque sea similar, no recoge esos matices del término francés en su totalidad. En nuestra lengua, palabras como fantasma o espectro siempre van a llevar consigo ese significado de inmaterialidad que no es el que buscamos nosotros. Sin embargo, la expresión muerto o cadaver sería en español entonces la más asociada para referirnos a este fenómeno del “revenant”, el aspecto corporal del fantasma, que después de haber muerto regresa y bebe la sangre de sus víctimas. Así que vemos que para los precristianos estas apariciones eran totalmente físicas.

(“Un caso muy curioso es el que recoge William of Newburgh que quizá es el más relevante de todos. Un hombre cruel sospechaba que su mujer le era infiel. Una noche, subido a una viga del techo en el dormitorio del matrimonio pudo verificar sus sospechas. De la impresión, este se cayó al suelo y murió a la noche siguiente, negándose a confesar sus culpas y comulgar. Tras ser enterrado en el cementerio, comenzó a salir por las noches (seguido de una jauría de perros) y deambulaba por las calles. Pese a que todos se quedaban en sus casas cerrando las puertas por miedo a este ser, nada pudieron hacer para evitar que este revenant asolara las casas del lugar. Tanta era la desolación, que en Domingo de Ramos, el párroco del lugar convocó a los clérigos, sabios y autoridades para decidir cómo poner remedio a esta calamidad. Cuandoo fueron a ver cómo estaba el cadáver se dieron cuenta de que estaba hinchado de horma animal y su rostro estaba rojizo. En ese momento asestaron un golpe al cuerpo inmóvil y de la herida salió abundante sangre, por lo que entendieron que aquel cadáver había chupado la sangre de muchos. Tras esto, arrastraron el cadáver fuera de la ciudad y elevaron una pira y le extrajeron el corazón. Una vez consumido el cuerpo por las llamas, acabó la peste que había asolado el lugar.”

Aunque ahora os voy a enumerar los tipos de Vampiros según cómo atacaban en el folclore y veréis que no todos chupaban la sangre:

El Invocador: aquel que llama a sus víctimas a viva voz. Aquel que escuchara su nombre por parte de este significaba que iba a morir en poco tiempo. A este invocado se le desenterraba, se le cortaba el cuello y se le echaba agua bendita (aquí vemos como el cristianismo ya se mezcla con estas creencias paganas).

El visitante: Este mataba a los individuos llamando a su puerta. Por ejemplo está el caso de un hombre que escuchó que llamaron a la puerta y al abrir y encontrar la presencia del vampiro murió. También se cuenta el caso de una pareja en la que el chico falleció. La chica todas las noches recibía una visita de su amado y se veían  en el umbral de la puerta. La puerta aquí si nos fijamos es simbólica, actúa como un umbral que da hacia otro mundo.

Neutoter: Estos son los que dan muerte a 9 personas de su alrededor, a sus seres más queridos generalmente.

Aparecido: Este se da cuando la persona viva pierde energía vital a la hora de pasar por ciertos lugares como cementerios, bosques o ciertas encrucijadas o lugares donde estaba alguien enterrado.

Pesadilla: En la antigüedad, la pesadilla era una entidad que abarcaba muchas realidades diferentes: el doble de la bruja que venía y se sentaba pesadamente sobre el pecho de su víctima. Está estrechamente vinculada al aparecido, pero se distingue de él en un aspecto: ataca a los durmientes, mientras que el aparecido se lanza sobre los viajeros y transeúntes. Estrangula a los hombres y los aplasta e incluso chupa la sangre de los vivos. Aquí encontramos ejemplos del Mora checo, el Alp alemán y el ludak lapón.

Masticador: Se le conocía como Nachzehrer. En este caso se sentían ruidos al masticar que provenían de las tumbas, como si el muerto estuviese devorando a alguien. No abandona su sepulcro sino que causa la muerte a distancia a través de magia simpática: al mismo tiempo que devora su mortaja, los que estuvieron en vida cerca de él, se consumen. Se dice también que de noche se transformaba en un cerdo para viajar y que en ocasiones subía al campanario a hacer sonar las campanas condenando a muerte a todo aquel que las escucharse. (también podríamos comparar esto con el efecto de la caza salvaje, ya que todo aquel que la ve, acaba muriendo en poco tiempo).

Tipos de vampiros que fueron surgiendo:

Varkolac: Espectro formado por un cadaver y un demonio. Se refieren al hombre lobo y a la animación de un cadaver por una entidad maléfica. Estos regresarían a casa de sus víctimas en varias semanas o meses después de fallecer y la victima se sentiría agotada y comenzaría a consumirse lentamente. El vârkolac era particularmente peligroso porque podía reducir su tamaño a voluntad para entrar en las habitaciones a través de los agujeros de las cerraduras. También se decía que era el séptimo o noveno hijo de la misma pareja, y poseía la capacidad de transformarse en un animal cuando lo deseaba.

Vourdalak.

Los vourdalaks son, según el folclore local, cadáveres que se levantan de sus tumbas para chupar la sangre de los vivos. En este sentido, se comportan como todos los tipos de vampiros, pero tienen otra característica que los hace aún más aterradores. Los vourdalaks prefieren chupar la sangre de sus parientes más cercanos y de sus amigos más íntimos; una vez muertos, las víctimas se convierten ellos mismos en vampiros. Se ha afirmado que pueblos enteros de Bosnia y Hungría se han transformado de esta manera en vourdalaks.

Broucolacas

Se decía que regresaba de su tumba porque había dejado algún negocio o trabajo por acabar porque había sido maldito en vida o por haber cometido un acto impuro o no haber sido enterrado correctamente. Caminaban o cabalgaban, hacían ruidos con sus huesos, aterrorizaban a los vivos y desaparecían al tercer canto del gallo. Cuando se abrían sus tumbas, se los reconocía de inmediato porque estaban tumbados boca abajo.

Strigoï

El término rumano strigoï tenía dos significados: “bruja”, cuando se refería a mujeres vivas, y “revenant”, cuando designaba a hombres que parecían muertos o cadáveres que no se pudrían, ya fuera porque poseían dos almas —una buena que abandonaba el cuerpo en el momento de la muerte y una mala que permanecía— o porque el alma había vuelto a habitar su envoltura carnal seis semanas, seis meses o siete años después de la muerte. De esto ya hice un vídeo que lo dejaré por aquí ()

Pero sí que os contaré un relato sobre un strigoi que nos cuenta Alexandra Chereches: “Su familia encontró la ropa con la que el hombre fue enterrado, fueron al alcalde y pidieron permiso para desenterrarlo. Como solo habían pasado 6 semanas de que lo enterraron, las autoridades no querían hacerlo a menos que fuese un caso importante. Para ello llevaron a un caballo a la tumba y decían que si el caballo pasaba por encima de la tumba era que no era strigoi, pero si por el contrario no quería pasar, significaba que era un strigoi y efectivamente pasó esto último. Cuando lo desenterraron estaba de lado y con sangre en la boca. Con lo cual le sacaron el corazón y lo quemaron.” La relación del caballo con el mundo del más allá es clara aquí. Es un animal funerario y psicopompo. El caballo lleva al difunto al más allá realiza la ruptura de nivel, el paso de este mundo a los otros mundos, y por esto desempeña también un papel de primer orden en determinadas clases de iniciación masculina (los Mannerbunde)

Moroiu

El moroiu era un espíritu pesado y engorroso. Nacía de un niño que había muerto antes de ser bautizado o que había nacido muerto. Muchos de estos individuos eran hijos ilegítimos a quienes sus madres habían matado y enterrado fuera del cementerio. Siete años después del nacimiento, el alma de un niño así gritaba desde la tumba: “¡Bautismo, bautismo!”. Si alguien lo escuchaba y pronunciaba la fórmula ritual del bautismo, le daba un nombre y arrojaba un trozo de tela como regalo hacia el lugar desde donde se escuchó el grito, el niño era bautizado y ya no sería un moroiu. Si su grito no era escuchado o si el rito no se realizaba, el niño se transformaba en vampiro.

Kroijak: (bulgaria) muerto que tras permanecer 40 días en su tumba durante los cuales los huesos se iban solidificandose, iba adquiriendo un poder mágico y luego salía de su tumba para absorver la sangre de los vivos.

Stafia

A diferencia de los revenants, no tenían cuerpo ni cola y estaban atados a este sitio apareciendo solo donde su cuerpo había sido enterrado. Las víctimas de asesinato y los suicidas también podían convertirse en stafia. La stafia también se presentaba en forma de animal (cerdo, perro, gato, carnero, macho cabrío, cabra, caballo, etc.). Aparecía por la noche en casas, sótanos e iglesias, en puentes, en manantiales abandonados, en lugares desiertos, en cruces de caminos y en el bosque.

 

Podríamos decir que todos estos individuos tenían muchos puntos en común y muchas diferencias.

Ahora vamos a ver diferentes métodos para protegerse o deshacerse de ellos y protección:

Para que el alma de este revenant pudiese descansar, se tenían que llevar a cabo una serie de ritos:

-entre los celtas una de las prácticas más extendidas era enterrar el cuerpo cabeza abajo, así como también coloca hoces o guadañas cerca de la tumba, para evitar que los demonios poseyeran el cuerpo o para apaciguar al muerto y que no se levantara de su ataúd.

-En Grecia se ponía una cruz de cera entre los labios del cadáver, así como una pieza de cerámica con una inscripción cristiana para evitar que se convirtiera en vampiro o vrykolakas.

– Cortarles los tendones de los talones y las venas de las rodillas para que ya no pudieran mantenerse en pie

-En Europa oriental era frecuente introducir un diente de ajo en la boca u objetos punzantes como las zarzas en cada uno de los nueve orificios corporales. Alemania se colocaba un limón en la boca del sospechoso de ser un vampiro.

-Los gitanos también introducían espino en un calcetín del muerto, le clavaban una estaca de espino en las piernas o rodeaban la tumba con una barrera de plantas espinosas como las zarzas

-estaca en el corazón

-Poner tornillos en las plantas de los pies.

-enterrarle en un cruce de caminos para producir su confusión

-decapitación (germana y eslavas) la cabeza se ponía alejada del cuerpo y se veía como un acto de acelerar la marcha del alma. También se le ataban las piernas.

-incineración del cadaver y rociar la tumba con agua hirviendo. También en entre los rumanos, eslavos y gitanos usaban las cenizas para preparar bebidas que suministraban a los familiares a modo de cura.

-repetir el funeral con agua bendita

-rituales de magia: en Bulgaria se practicaba un ritual consistente en el embotellamiento del vampiro llevado a cabo por personas que se dedicaban a ello. Se servía de una botella que tuviera la estampa de un santo, así como un alimento que le guste al vampiro. Eso lo atraía a su interior y el vampiro quedaba atrapado allí. La botella era arrojada al fuego para destruirla con el vampiro dentro.

Numerosos objetos y sustancias, que varían de región en región, son mencionados en las leyendas sobre vampiros por su efecto apotropaico o protector contra ellos.  En Europa se cree que una rama de rosa silvestre o de espino pueden dañar al vampiro, así como el ajo o el azufre. Otros métodos comunes en Europa incluían esparcir semillas de mostaza o semillas de amapola sobre el tejado de la casa a proteger o en la tierra de una tumba sospechosa de contener a un vampiro para mantenerlo ocupado durante toda la noche contando los granos caídos. También se decía que se debe colgar ajo alrededor del cuello de los niños para protegerlos. El ajo se consideraba eficaz contra los hechizos y hacía huir a los demonios, como todas las plantas con olor fuerte. Incluso se colgaba sobre la puerta de las casas de campo una rueda de hilar antigua porque se creía que el muerto solo podía entrar después de haber dado tantas vueltas alrededor de la casa como la rueda había dado.

Más tarde, con el Romanticismo se descubriría un nuevo concepto de belleza que se apoyaría en esa fascinación por la muerte y lo corrupto y de ahí fue apareciendo la literatura vampirica, comenzando por John William Polidori con su The vampyre en 1819, Sheridan le Fanu con Carmilla o Bram Stocker con su famoso “Drácula”, que presentan a este personaje que bebe de todas las fuentes de la maldad. Así que vemos que a partir de este personaje se romperá con la interpretación del vampiro del folclore popular como hasta ahora hemos visto y creará un nuevo arquetipo del que surgirá el vampiro clásico de la literatura.

Espero que os haya gustado mucho este posty que os haga querer saber más acerca de esta figura.

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BIBLIOGRAFÍA:

The Secret History of Vampires – Claude Lecouteux

El vampiro en la Europa Medieval – Eugenio Olivares Merino

De cadáveres desenterrados y corazones quemados: los muertos vivientes en la literatura oral rumana – Alexandra Chereches y Violeta Catalina Badea

Vampiros, mito y realidad de los no.muertos. Miguel G. Aracil.

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