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Categoría: Vampiros

EL vampiro en el folklore Europeo

EL vampiro en el folklore Europeo

EL vampiro en el folklore Europeo

 

“Le vampire littéraire est une figure surnaturelle, véritable manifestation de la peur de l’homme face à la mort” Jarrot 1999: 63)

No sabéis lo duro que ha sido para mi condensar la información que quería daros en este post porque tengo muchas cosas que me gustaría contaros acerca de esta figura que de siempre me ha gustado mucho. Obviamente no voy a poder decir todo lo que quiero decir, pero lo voy a intentar hacer lo mejor que pueda… voy a hablar acerca del vampiro en el folklore Europeo, cómo era concebido antes de que la literatura formara la imagen del vampiro que todos conocemos. Ahora ya sin más os dejo con el vídeo.

El terror a la noche ha hecho a lo largo de los tiempos, que el miedo a lo desconocido y a los seres de la noche sea el punto de partida donde anclar el mito del vampiro. Si a esta concepción primitiva del miedo a la noche le añadimos la incomprensión de la muerte y el miedo a ella, podemos aproximarnos un poco más al terror que debieron sentir los primeros pobladores (y no tan primeros) respecto a los hechos que no eran comprensibles. Desde aquí podemos afirmar que los primeros seres que aterrorizarán al hombre van a combinar el miedo a la muerte y la sangre, porque no olvidemos que la sangre representa la vida, y el retorno de los muertos. Además la creencia en los espectros es una constante en la antropología. El hombre siempre ha creído que el mundo de los vivos y el de los muertos interactúan entre sí, un planteamiento que consuela pero que a la vez producía mucho miedo. Así que estos muertos pueden ser benévolos u hostiles. En las culturas tradicionales se ha creído que quien poseyera el poder sobre la sangre del enemigo tendía el poder sobre su persona, y así de esta manera, el chupador de sangre o el demonio que devora en la noche estará presente en muchas culturas. La creencia en los muertos no ha dejado de atribuirles el poder de retornar de ella muerte y de tomar de los vivos la esencia vital de su existencia, la sangre. Y de aquí viene el mito del vampiro.

En la antigüedad vemos la presencia de estos seres. En Grecia estaba La Lamia, un personaje mítico convertida en un terrible monstruo que devoraba niños y que está más relacionado con las brujas. Estaban las Empusas, que se dice tomaban la forma de bellas damas y tenían relaciones con hombres a los que les extraían la fuerza vital hasta hacerles fallecer.

En el siglo XVIII, Europa vivia la ilustración, una era marcada por el auge del racionalismo y excepticismo hacia lo sobrenatural. Pero en zonas rurales las creencias en vampiros seguían siendo muy fuertes. La ilustración promovía el cuestionamiento de las antiguas creencias, pero esto no fue uniforme en todas las áreas de Europa.

Las epidemias como la peste contribuyeron a este fenómeno. Hay lugares en donde se desencadenaban muertes repentinas que las personas no podían explicar. A menudo éstas eran interpretadas como resultado de intervenciones sobrenaturales. La falta de comprensión de los procesos de descomposición también jugaban un papel importante en todo esto.  Para evitar el contagio de la enfermedad, las personas eran enterradas apresuradamente sin certificar su muerte clínica. Cuando enterraban a ciertos cadáveres en las fosas comunes se daban cuenta de que los que ya estaban enterrados se conservaban intactos y con un hilo de sangre en la boca. Esto es lo que potenció la superstición popular del vampiro y de ahí que comenzara la leyenda. En algunas áreas de Europa se viene haciendo hasta hace pocos años, y quizá se siga haciendo en áreas rurales. La hinchazón o la aparición de sangre en la boca eran vistos como señales de vampirismo. Las personas que se apoyaban en las creencias y el folklore local se aferraban a estas explicaciones que de otro modo les resultaban inexplicables.

Se cita la práctica de canibalismo en periodos de hambrunas, guerras y epidemias como uno de los condicionantes en la aparición del mito. Ante el horror de estas prácticas, lasgente preferían refugiarse en el mito antes que reconocer la realidad de lo que estaba pasando, así que fue necesario inventar una razón para los ataques de los vivos y los cadáveres desmembrados y también con asuntos de mal de ojo o la súbita muerte de los animales. ¿Qué mejor chivo expiatorio podían tener que el vampiro, al igual que la bruja en lugares como España.

Calmet en su obra nos habla de que en ese tiempo hablar de todo aquello produciría rechazo por la mentalidad de la ilustración, pero que todo lo que aquellas personas comentaban tenía mucho sentido y no podía ser descartado como simples ilusiones.

La muerte entra dentro del ámbito de los llamados ritos de iniciación. Arnold van Gennep encuentra tres momentos distintos en estos ritos: los ritos antes de morir, en los que había que librar al que iba a morir de sus pecados, los ritos cuando el óbito se producía y los ritos del funeral. Si no se hacía bien ninguna de estas etapas, la muerte era mala y el difunto se convierte en un peligro para todos. Por lo tanto una buena muerte no era cosa fácil pero era importante.

En la tradición Europea un hombre puede estar condenado desde su nacimiento a volver de la tumba tras su muerte como por ejemplo: por ser el séptimo hijo varón de una familia, muerte prematura o violenta, incumplimiento de rituales funerarios y religiosos, como maldición por acciones criminales o sacrílegas. En Bulgaria, cualquier cadáver bajo el que caminara una gallina o un gato o cualquier moribundo que no hubiera recibido el aceite de la extremaunción se transformaba en un vampiro.

Además de estos futuros vampiros bien definidos, encontramos vampiros potenciales. Entre ellos se encontraban los pelirrojos, los hermanos que vinieron al mundo durante el mismo mes, los individuos que fueron hombres lobo durante su vida, los malhechores, los que rompieron juramentos, los ahorcados, los que nunca comieron ajo, los que tenían mal de ojo, los que juraban al servicio del diablo y los enterrados al atardecer.” Se decía que los enterrados después del mediodía mataban a sus familiares. Se abrían paso hacia las casas a través de la chimenea, donde torturaban, desfiguraban, estrangulaban o asfixiaban a las personas.

Además, se decía que también tenían la capacidad de transformarse animales. Las formas animales más comunes eran el perro, la cabra, el cuervo y el caballo aunque también se afirmaba que estos espectros también aparecían como pulgas, piojos y garrapatas, parásitos que, por supuesto, son vampíricos.  De algunos pueblos eslavos y germanos viene la creencia de las dos almas, se decía que una de sus almas —el alter ego— era capaz de abandonar el cuerpo durante un tiempo y causar daño a otras personas y se podía transformar en animal.

Aquí es donde viene a adquirir importancia el término “revenant” del francés. Este término va a designar a estos muertos que volvían de las tumbas. Revenant es el participio del verbo “revenir” que significa retornar, regresar o volver. No se trata solo de designar que alguien que murió se aparece a los vivos (el tradicional fantasma) sino de algo más aterrador: alguien que, pese a estar muerto viene, o mejor dicho, vuelve con su cuerpo físico para agredir a los vivos. En castellano la palabra “reviniente” aunque sea similar, no recoge esos matices del término francés en su totalidad. En nuestra lengua, palabras como fantasma o espectro siempre van a llevar consigo ese significado de inmaterialidad que no es el que buscamos nosotros. Sin embargo, la expresión muerto o cadaver sería en español entonces la más asociada para referirnos a este fenómeno del “revenant”, el aspecto corporal del fantasma, que después de haber muerto regresa y bebe la sangre de sus víctimas. Así que vemos que para los precristianos estas apariciones eran totalmente físicas.

(“Un caso muy curioso es el que recoge William of Newburgh que quizá es el más relevante de todos. Un hombre cruel sospechaba que su mujer le era infiel. Una noche, subido a una viga del techo en el dormitorio del matrimonio pudo verificar sus sospechas. De la impresión, este se cayó al suelo y murió a la noche siguiente, negándose a confesar sus culpas y comulgar. Tras ser enterrado en el cementerio, comenzó a salir por las noches (seguido de una jauría de perros) y deambulaba por las calles. Pese a que todos se quedaban en sus casas cerrando las puertas por miedo a este ser, nada pudieron hacer para evitar que este revenant asolara las casas del lugar. Tanta era la desolación, que en Domingo de Ramos, el párroco del lugar convocó a los clérigos, sabios y autoridades para decidir cómo poner remedio a esta calamidad. Cuandoo fueron a ver cómo estaba el cadáver se dieron cuenta de que estaba hinchado de horma animal y su rostro estaba rojizo. En ese momento asestaron un golpe al cuerpo inmóvil y de la herida salió abundante sangre, por lo que entendieron que aquel cadáver había chupado la sangre de muchos. Tras esto, arrastraron el cadáver fuera de la ciudad y elevaron una pira y le extrajeron el corazón. Una vez consumido el cuerpo por las llamas, acabó la peste que había asolado el lugar.”

Aunque ahora os voy a enumerar los tipos de Vampiros según cómo atacaban en el folclore y veréis que no todos chupaban la sangre:

El Invocador: aquel que llama a sus víctimas a viva voz. Aquel que escuchara su nombre por parte de este significaba que iba a morir en poco tiempo. A este invocado se le desenterraba, se le cortaba el cuello y se le echaba agua bendita (aquí vemos como el cristianismo ya se mezcla con estas creencias paganas).

El visitante: Este mataba a los individuos llamando a su puerta. Por ejemplo está el caso de un hombre que escuchó que llamaron a la puerta y al abrir y encontrar la presencia del vampiro murió. También se cuenta el caso de una pareja en la que el chico falleció. La chica todas las noches recibía una visita de su amado y se veían  en el umbral de la puerta. La puerta aquí si nos fijamos es simbólica, actúa como un umbral que da hacia otro mundo.

Neutoter: Estos son los que dan muerte a 9 personas de su alrededor, a sus seres más queridos generalmente.

Aparecido: Este se da cuando la persona viva pierde energía vital a la hora de pasar por ciertos lugares como cementerios, bosques o ciertas encrucijadas o lugares donde estaba alguien enterrado.

Pesadilla: En la antigüedad, la pesadilla era una entidad que abarcaba muchas realidades diferentes: el doble de la bruja que venía y se sentaba pesadamente sobre el pecho de su víctima. Está estrechamente vinculada al aparecido, pero se distingue de él en un aspecto: ataca a los durmientes, mientras que el aparecido se lanza sobre los viajeros y transeúntes. Estrangula a los hombres y los aplasta e incluso chupa la sangre de los vivos. Aquí encontramos ejemplos del Mora checo, el Alp alemán y el ludak lapón.

Masticador: Se le conocía como Nachzehrer. En este caso se sentían ruidos al masticar que provenían de las tumbas, como si el muerto estuviese devorando a alguien. No abandona su sepulcro sino que causa la muerte a distancia a través de magia simpática: al mismo tiempo que devora su mortaja, los que estuvieron en vida cerca de él, se consumen. Se dice también que de noche se transformaba en un cerdo para viajar y que en ocasiones subía al campanario a hacer sonar las campanas condenando a muerte a todo aquel que las escucharse. (también podríamos comparar esto con el efecto de la caza salvaje, ya que todo aquel que la ve, acaba muriendo en poco tiempo).

Tipos de vampiros que fueron surgiendo:

Varkolac: Espectro formado por un cadaver y un demonio. Se refieren al hombre lobo y a la animación de un cadaver por una entidad maléfica. Estos regresarían a casa de sus víctimas en varias semanas o meses después de fallecer y la victima se sentiría agotada y comenzaría a consumirse lentamente. El vârkolac era particularmente peligroso porque podía reducir su tamaño a voluntad para entrar en las habitaciones a través de los agujeros de las cerraduras. También se decía que era el séptimo o noveno hijo de la misma pareja, y poseía la capacidad de transformarse en un animal cuando lo deseaba.

Vourdalak.

Los vourdalaks son, según el folclore local, cadáveres que se levantan de sus tumbas para chupar la sangre de los vivos. En este sentido, se comportan como todos los tipos de vampiros, pero tienen otra característica que los hace aún más aterradores. Los vourdalaks prefieren chupar la sangre de sus parientes más cercanos y de sus amigos más íntimos; una vez muertos, las víctimas se convierten ellos mismos en vampiros. Se ha afirmado que pueblos enteros de Bosnia y Hungría se han transformado de esta manera en vourdalaks.

Broucolacas

Se decía que regresaba de su tumba porque había dejado algún negocio o trabajo por acabar porque había sido maldito en vida o por haber cometido un acto impuro o no haber sido enterrado correctamente. Caminaban o cabalgaban, hacían ruidos con sus huesos, aterrorizaban a los vivos y desaparecían al tercer canto del gallo. Cuando se abrían sus tumbas, se los reconocía de inmediato porque estaban tumbados boca abajo.

Strigoï

El término rumano strigoï tenía dos significados: “bruja”, cuando se refería a mujeres vivas, y “revenant”, cuando designaba a hombres que parecían muertos o cadáveres que no se pudrían, ya fuera porque poseían dos almas —una buena que abandonaba el cuerpo en el momento de la muerte y una mala que permanecía— o porque el alma había vuelto a habitar su envoltura carnal seis semanas, seis meses o siete años después de la muerte. De esto ya hice un vídeo que lo dejaré por aquí ()

Pero sí que os contaré un relato sobre un strigoi que nos cuenta Alexandra Chereches: “Su familia encontró la ropa con la que el hombre fue enterrado, fueron al alcalde y pidieron permiso para desenterrarlo. Como solo habían pasado 6 semanas de que lo enterraron, las autoridades no querían hacerlo a menos que fuese un caso importante. Para ello llevaron a un caballo a la tumba y decían que si el caballo pasaba por encima de la tumba era que no era strigoi, pero si por el contrario no quería pasar, significaba que era un strigoi y efectivamente pasó esto último. Cuando lo desenterraron estaba de lado y con sangre en la boca. Con lo cual le sacaron el corazón y lo quemaron.” La relación del caballo con el mundo del más allá es clara aquí. Es un animal funerario y psicopompo. El caballo lleva al difunto al más allá realiza la ruptura de nivel, el paso de este mundo a los otros mundos, y por esto desempeña también un papel de primer orden en determinadas clases de iniciación masculina (los Mannerbunde)

Moroiu

El moroiu era un espíritu pesado y engorroso. Nacía de un niño que había muerto antes de ser bautizado o que había nacido muerto. Muchos de estos individuos eran hijos ilegítimos a quienes sus madres habían matado y enterrado fuera del cementerio. Siete años después del nacimiento, el alma de un niño así gritaba desde la tumba: “¡Bautismo, bautismo!”. Si alguien lo escuchaba y pronunciaba la fórmula ritual del bautismo, le daba un nombre y arrojaba un trozo de tela como regalo hacia el lugar desde donde se escuchó el grito, el niño era bautizado y ya no sería un moroiu. Si su grito no era escuchado o si el rito no se realizaba, el niño se transformaba en vampiro.

Kroijak: (bulgaria) muerto que tras permanecer 40 días en su tumba durante los cuales los huesos se iban solidificandose, iba adquiriendo un poder mágico y luego salía de su tumba para absorver la sangre de los vivos.

Stafia

A diferencia de los revenants, no tenían cuerpo ni cola y estaban atados a este sitio apareciendo solo donde su cuerpo había sido enterrado. Las víctimas de asesinato y los suicidas también podían convertirse en stafia. La stafia también se presentaba en forma de animal (cerdo, perro, gato, carnero, macho cabrío, cabra, caballo, etc.). Aparecía por la noche en casas, sótanos e iglesias, en puentes, en manantiales abandonados, en lugares desiertos, en cruces de caminos y en el bosque.

 

Podríamos decir que todos estos individuos tenían muchos puntos en común y muchas diferencias.

Ahora vamos a ver diferentes métodos para protegerse o deshacerse de ellos y protección:

Para que el alma de este revenant pudiese descansar, se tenían que llevar a cabo una serie de ritos:

-entre los celtas una de las prácticas más extendidas era enterrar el cuerpo cabeza abajo, así como también coloca hoces o guadañas cerca de la tumba, para evitar que los demonios poseyeran el cuerpo o para apaciguar al muerto y que no se levantara de su ataúd.

-En Grecia se ponía una cruz de cera entre los labios del cadáver, así como una pieza de cerámica con una inscripción cristiana para evitar que se convirtiera en vampiro o vrykolakas.

– Cortarles los tendones de los talones y las venas de las rodillas para que ya no pudieran mantenerse en pie

-En Europa oriental era frecuente introducir un diente de ajo en la boca u objetos punzantes como las zarzas en cada uno de los nueve orificios corporales. Alemania se colocaba un limón en la boca del sospechoso de ser un vampiro.

-Los gitanos también introducían espino en un calcetín del muerto, le clavaban una estaca de espino en las piernas o rodeaban la tumba con una barrera de plantas espinosas como las zarzas

-estaca en el corazón

-Poner tornillos en las plantas de los pies.

-enterrarle en un cruce de caminos para producir su confusión

-decapitación (germana y eslavas) la cabeza se ponía alejada del cuerpo y se veía como un acto de acelerar la marcha del alma. También se le ataban las piernas.

-incineración del cadaver y rociar la tumba con agua hirviendo. También en entre los rumanos, eslavos y gitanos usaban las cenizas para preparar bebidas que suministraban a los familiares a modo de cura.

-repetir el funeral con agua bendita

-rituales de magia: en Bulgaria se practicaba un ritual consistente en el embotellamiento del vampiro llevado a cabo por personas que se dedicaban a ello. Se servía de una botella que tuviera la estampa de un santo, así como un alimento que le guste al vampiro. Eso lo atraía a su interior y el vampiro quedaba atrapado allí. La botella era arrojada al fuego para destruirla con el vampiro dentro.

Numerosos objetos y sustancias, que varían de región en región, son mencionados en las leyendas sobre vampiros por su efecto apotropaico o protector contra ellos.  En Europa se cree que una rama de rosa silvestre o de espino pueden dañar al vampiro, así como el ajo o el azufre. Otros métodos comunes en Europa incluían esparcir semillas de mostaza o semillas de amapola sobre el tejado de la casa a proteger o en la tierra de una tumba sospechosa de contener a un vampiro para mantenerlo ocupado durante toda la noche contando los granos caídos. También se decía que se debe colgar ajo alrededor del cuello de los niños para protegerlos. El ajo se consideraba eficaz contra los hechizos y hacía huir a los demonios, como todas las plantas con olor fuerte. Incluso se colgaba sobre la puerta de las casas de campo una rueda de hilar antigua porque se creía que el muerto solo podía entrar después de haber dado tantas vueltas alrededor de la casa como la rueda había dado.

Más tarde, con el Romanticismo se descubriría un nuevo concepto de belleza que se apoyaría en esa fascinación por la muerte y lo corrupto y de ahí fue apareciendo la literatura vampirica, comenzando por John William Polidori con su The vampyre en 1819, Sheridan le Fanu con Carmilla o Bram Stocker con su famoso “Drácula”, que presentan a este personaje que bebe de todas las fuentes de la maldad. Así que vemos que a partir de este personaje se romperá con la interpretación del vampiro del folclore popular como hasta ahora hemos visto y creará un nuevo arquetipo del que surgirá el vampiro clásico de la literatura.

Espero que os haya gustado mucho este posty que os haga querer saber más acerca de esta figura.

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BIBLIOGRAFÍA:

The Secret History of Vampires – Claude Lecouteux

El vampiro en la Europa Medieval – Eugenio Olivares Merino

De cadáveres desenterrados y corazones quemados: los muertos vivientes en la literatura oral rumana – Alexandra Chereches y Violeta Catalina Badea

Vampiros, mito y realidad de los no.muertos. Miguel G. Aracil.

LAS HARPIAS: La jauría de ZEUS

LAS HARPIAS: La jauría de ZEUS

LAS HARPIAS: La jauría de ZEUS

Imagen de: Ignis art

 

Las harpías o arpías fueron tenidas en la mitología griega y latina como genios
maléficos, o espíritus violentos y destructivos que personificaban a la tempestad.
Tienen un carácter raptor que de hecho está asociado directamente a su
etimología que ha dotado a estos seres del papel de mensajeras del dios infernal
que vienen a raptar a los mortales para devorar su alma.
Virgilio también nos contaba que se encontraban a la entrada del infierno como
mensajeras de Hades. Clebert menciona que la decoración de ciertas tumbas
griegas las representa revoloteando, llevando el alma del difunto entre sus garras
simbolizando esa llevada hasta el inframundo. Se conforma por lo general de
cabeza de mujer, cuerpo femenino o de ave pudiendo tener incluso patas de ave
de presa. Se dice que su olor es pútrido y que se esparcía por el lugar donde
pasaban trayendo inmundicia y enfermedades al lugar. De hecho es su carácter
repugnante, devorador y aéreo las relaciona con los infiernos. La fisionomía de
estos seres es algo variable. En ocasiones se conciben como monstruos alados
con cara de mujer horrible, cuerpo de pájaro y zarpas de león, en otros casos
como monstruos alados de rostro de vieja y cuerpo de buitre. En ocasiones puede
mostrar un largo cuello e incluso patas de cuadrúpedo.
La traducción del término griego de su nombre sería algo como “arrebatar” o
“hacer presa”, por eso se las consideraba raptoras de niños, raptoras de las
almas de los difuntos y personas desaparecidas. Ovidio de hecho las describía
como buitres humanos. Habitualmente suele confundirse con la sirena-pájaro, que
desde la Antiguedad ya era descrita como un ser compuesto por rostro femenino
y cuerpo de ave, diferenciándose de la arpía medieval por la ausencia de cola de
serpiente o escorpión.
De hecho se cuenta, que las sirenas antes de ser concebidas como seres del
mar, eran en la mitología unas doncellas normales que acompañaban a
Perséfone. Cuando Perséfone fue raptada en el inframundo, Demeter, su madre,
estaba tan furiosa que contactó con las harpías, hijas del viento y la tormenta, y
dio órdenes para hacer justicia. Las arpías descendieron y enfrentaron a las
sirenas porque no pudieron proteger a Persefone. Dijeron que por ese fallo iban a
sufrir y les lanzaron una maldición condenándolas a vivir como criaturas de doble
naturaleza al igual que ellas pero claramente con sus diferencias.
Chevalier afirmaba que las arpias simbolizan a las pasiones viciosas y figuran la
disposición a los vicios y provocaciones de la maldad. Para Sáenz Rodríguez, las
arpias pasaron a la Edad Media como las alegorías de los vicios de culpa y
castigo: codicia, fraude y falsedad.

Según Homero, las arpías eran diosas o genios furiosos del temporal que lloraban
con el buen tiempo y cantaban con la tormenta. Solo el viento del Norte y soplo
del espíritu, podía ahuyentarlas. En la leyenda de los Argonautas son Furias con
forma híbrida de doncella y ave de rapiña, raptoras que secuestraban a niños y
adultos con sus garras.
De acuerdo con este mismo autor, nos cuenta que lloraban con el buen tiempo y
cantaban con la tormenta. Solo el viento del Norte podía ahuyentarlas. Del texto
de Virgilio podemos destacar este pasaje:
“No hay monstruo más aciago que ellas ni peste alguna más cruel o castigo de los
dioses nació de las aguas estigias. Rostros de doncella en cuerpos de ave,
nauseabundo el excremento de su vientre,
manos que se hacen garras y rasgos siempre pálidos de hambre”

El carácter sanguinario de la lamia y de la arpía griega se relaciona con las
creencias en las brujas del mundo antiguo, las strigae de Ovidio. Las strigae eran
espíritus nocturnos que adoptaban la forma de pájaro-animal nocturno y se
nutrían de la sangre de infantes. De hecho se las relaciona directamente con las
brujas si bien refiriéndose y tratándolas como un espíritu nocturno, no como una
persona de carne y hueso.
Las arpías fueron tenidas en la mitología griega y latina como genios maléficos,
divinidades del viento asociadas a la tempestad, si bien su carácter raptor –
asociado a su etimología– dotó a estos seres del papel de mensajeras del dios
infernal que vienen a raptar a los mortales para devorar su alma.

Lo que se conoce con respecto a las strigae también mejora mucho nuestra
comprensión del papel que desempeñaron estas oscuras tropas de espíritus
malignos a la hora de conformar el concepto del aquelarre y las visiones
diferentes de la brujería a lo largo del tiempo.
El la mitologáa griega las arpáas serían hijas de Taumante y Electra, y por tanto
las hermanas de la diosa Iris, la mensajera de los Dioses. Había tres arpías
famosas cuyos nombres eran Aelo (viento furioso), Ocipete (la rápida en el vuelo),
que no eran del todo malvadas y solían dedicarse a rescatar algunas almas
torturadas de ciertos demonios. Por último estaba Celeno (oscura) que según la
leyenda era la más malvada de todas las harpías y que disfrutaba torturando y
amenazando y siempre tenía sed de muerte. Las harpías están ligadas a dos
mitos bastante conocidos:
En una de las más famosas leyendas, aparecen ligadas al mito de Fineo, rey de
Tracia que tenía el don de la profecía. Tras haber revelado ciertos secretos, Zeus

lo relegó a una isla con un festín del que no podía disfrutar, dado que las Arpías
robaban su comida antes de que pudiera tomarla. El castigo se prolongó hasta la
llegada de Jasón y los Argonautas, que acudieron a Fineo en busca de consejo,
solicitando éste a cambio que le liberasen de las arpías. Fueron Zetes y Calais,
los hijos alados de Bóreas, los encargados por Jasón para expulsarlas,
trasladándolas finalmente a las islas Strofadas. Hay otra teoría que cuenta que
fue Iris, hermana de las harpías quien le pidió a los hijos de Bóreas que las
dejaran en paz y que estos cedieron.
Otro héroe que se enfrenta a las arpías fue el troyano Eneas. Este se topó con las
Harpías cuando fue ne busca de comida en las Estréfades (islas donde vivían las
arpias) camino de Italia, robando aquellas repetidamente el banquete que los
troyanos se hallaban preparando. Celeno los maldijo diciendo que acabarían tan
hambrientos que devorarían sus mesas antes de que el día terminase. Los
troyanos huyeron asustados.

¡Espero que os haya gustado!

 

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La leyenda de Strigoi/The Legend of the Strigoi

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La leyenda de Strigoi/The Legend of the Strigoi

imagen de: https://es.pinterest.com/pin/66498531985498724/

 

ESPAÑOL

Llegando a la época oscura del año, vengo aquí a hablaros sobre la figura del strigoi del
folklore rumano. La creencia en los espectros es una constante en la antropología. El
hombre siempre ha creído que el mundo de los vivos y el de los muertos interactúan entre
sí. Y así, los difuntos, entrando en una primera sistematización, pueden ser benévolos u
hostiles. En todas las culturas del mundo existe la creencia en unos seres que, habiendo
fallecido, vuelven al reino de los vivos para atormentar y, en ocasiones, traer la muerte a
familiares y vecinos.
En Rumanía, la imagen de vampiro que conocemos está mucho más lejos de la edulcorada
que presenta el Drácula de Stoker y mucho más próxima a los mitos populares, más
apegados a la tierra y relacionados con las respuestas que el hombre del campo querría dar
a los desastres de la naturaleza o a los misterios que su vida encerraba. A día de hoy,
sobretodo en lugares de montaña, sigue siendo una criatura que causa pánico a muchas
personas y que se llama strigoi.
Las leyendas de los “no muertos” en lugares como Rumanía han pasado de generacion en
generación en las frías noches invernales. Pero de puertas para afuera nadie habla del
strigoi aunque todos son conocedores de su existencia.
Podría pensarse que ya en pleno siglo XXI estas figuras del folklore estarían ya
arrinconadas en el desván de la historia y que solamente podrían servir como argumento en
la ficción o en la literatura, pero no es así.
Los strigoi son figuras a medio camino entre la vida y la muerte que regresan al mundo de
los vivos con diferentes objetivos. Algunos vuelven para aocsar y horrorizar a las víctimas
mientras que otros volvían para dar ayuda o consuelo a sus familiares.
En italiano strega significa bruja y derivan de la palabra latina strix, que designa a una
pequeña ave vampírica. De forma similar, de acuerdo con la mitología rumana y albanesa,
una striga es una especie de bruja-vampiro que se desliza en los cuartos de los pequeños y
absorve su fuerza vital. Son criaturas que cazan humanos, sobretodo niños pequeños para
alimentarse de su sangre, y según el folklore se pueden convertir en animales o volverse
invisibles. Además ese concepto repetido de chupar la sangre de las víctimas también se
puede relacionar con el hecho de quitar la energía del otro para disponer de más existencia.
Físicamente son monstruos gigantescos, y a pesar de su tamaño, se mueven tan rápido que
el ojo humano no alcanza a verlos, trepan por cualquier superficie a velocidades increíbles
y también se dice que emplean a menudo sus formas de murciélago.
En la cultura popular rumana están los strigoi vivos y muertos. Los strigoi muertos son casi
siempre hombres muertos sólo aparentemente o cadáveres que no llegan a pudrirse bien
por haber tenido dos almas -la buena abandona el cuerpo en el momento de la muerte,
mientras que la mala se queda allí- bien porque sus almas han regresado al cuerpo a los
nueve días, a las seis semanas, a los seis meses o a los siete años después del óbito. Tienen
la misma apariencia que la que tuvieron en vida; también pueden crecer más, tener los ojos
rojos, uñas como sierras, cola peluda y una boca grande. Los strigoi vivos son gente del
pueblo, tienen una identidad precisa.

Esto contiene una imagen de: Vampire

A veces su parte mitad de arriba del cuerpo es humana y la parte mitad de abajo tiene
forma de caballo. Esto es debido a que el caballo es un animal funerario y psicopompo por
excelencia. El caballo era el que llevaba al difunto al más allá, realiza la ruptura de nivel,
el paso de este mundo a otros mundos y por eso desempeña también un papel de primer
orden en determinadas clases de iniciación masculina.
El siglo XIV pasa por ser el momento en que se produce la primera oleada de casos de
vampirismo, sobretodo en Prusia Oriental, Silesia y Bohemia. Este fenómeno que no tenía
más que hasta la fecha un carácter anecdótico, se generalizó al tiempo que se constataba
que las expectaculares manifestaciones vampíricas coincidían con las grandes epidemias
de peste. Para evitar el contagio las víctimas de la enfermedad eran enterradas
apresuradamente sin certificar su muerte clínica. El hecho de que unos días más tarde al
abrir los panteones familiares y encontrar cadáveres perfectamente conservados y con
sangre en la boca, fue lo que propició la superstición popular de que éstos eran vampiros
que producían los desastres que ocurrían y se atribuyó a esos cuerpos una existencia física
después de la muerte, así como una esencial dependencia de la sangre de la que
supuestamente se alimentaban.
Alexandra Chereches nos dice lo siguiente acerca del strigoi:
“En algunos relatos puede chupar la sangre como ya decía, pero no solo se dedica a eso
sino que también atrae las malas cosechas, genera enfermedades y epidemias y le quita la
leche a las vacas, así que está muy ligado a comunidades rurales y boscosas. Es peludo,
puede tener los ojos claros, cola y normalemente suelen ser las mujeres quienes más se
ligan a los seres infernales.”
Pero, ¿quién se convertía en strigoi? Aquellos malditos que la tierra vomitaba de sus
entrañas: asesinos, herejes, suicidas, etc. Aunque la leyenda de cómo aparecen estas
criaturas va cambiando según la zona. A veces se contaba que el séptimo varón de una
serie de hermanos tendría la maldición del strigoi, otras veces se decía que a causa de un
mal enterramiento, el esptíritu del difunto se convertiría en un strigoi ya que no encontraría
paz ni descanso y también otras veces se entiende por una maldición que aparece siendo el
hijo de un hereje o una adúltera o incluso por el hecho de nacer con la placenta. El médico
debia conseguir quitársela al bebé antes de que este la agarrase y se la comiese y de esta
manera ya no se convertiría en un strigoi. Además se contaba que estos strigoi de
nacimiento también tenian el poder de echar mal de ojo.
El temor a estos personajes malignos es tan grande que hay muchas narraciones populares
que contienen medidas apotropaicas para tratar de engañarlos en la tumba e impedirles que
regresen o llevar a cabo enterramientos con cuidado de que todas las medidas fuesen
correctas para que no se convirtiese. Una forma de protegerse de ellos es esparcir semillas
y clavos en la habitación donde uno duerme. Estas criaturas obsesivas no pueden seguir su
camino sin antes contar las semillas, pero como hay clavos, terminará pinchándose y
perdiendo la cuenta y tendría que empezar a contar otra vez y así hasta que el amanecer les
haga retirarse. También se les colocaba ajos en las tumbas y cuando un strigoi salía de la
tumba para atacar a alguien, tras identificarlo, se acudía a la tumba, se le clavaba una

estaca y se le sacaba el corazón o algún órgano para poder contar con la certeza de que no
iba a volver a aparecer. De igual manera, se le cortaba la cabeza y se le ponía a los pies o
lo bastante lejos de los hombros para que no volviese a molestar. También se habla de
volver a desenterrar al cadaver y poner estacas o clavos en las extremidades de éste para
que no regrese. Algunos rumanos dicen que el té hecho con las cenizas del corazón de un
strigoi curaría a esa persona atacada por él. También hay otras técnicas dependiendo de la
zona como son: envolver el cuerpo en un tallo de zarzamoras, o introducir algún tipo de
objeto punzante en la boca, así como colocar zarzamoras en los ojos, la nariz y en los oídos
al morir, también insertar piedras o cristales, poner mirra, quemar los genitales, pinchar al
strigoi con agujas.

La tradición también era untar la nariz, el pecho y las plantas de los pies con una mezcla de
polvo de escopeta, ajo y mirra, para prevenir que el muerto regrese. Se ungían las cruces
de estos con miel y harina para que si volvían se les viesen las huellas. Este tipo de rituales
genera en nuestra época muchos problemas ya que a veces los aldeanos quieren desenterrar
los cadáveres que estan malditos, lo cual conlleva problemas de todo tipo sin obviar los
enfrentamientos con las autoridades.
Algunas leyendas Rumanas también nos cuentan lo siguiente:
“Cuando ha muerto alguien, y si poco después vuelve a perecer otro pariente del muerto,
ya no se espera a que pase el tiempo acordado para desenterrar a este, sino que en muchas
regiones desde Moldavia hasta Rumanía, es costumbre que el muerto que falleció en
último lugar se desentierre a las seis semanas y si nos lo encontramos boca abajo se dice
que es un strigoi y enseguida se le clava una estaca de tejo o de roble en el corazón o se le
arranca el corazón y con él se ungen todos los miembros de la familia, ya que haciendo
esto se cree que están protegidos.”

Alexandra también contaba en sus estudios de los strigoi es que las mujeres tienen un
papel protagonista, pero también había hechiceras o curanderas que buscaban aliviar a las
victimas que sufren debido a estos seres. De este modo, se le pide ayuda a mujeres que son
viudas y sin hijos porque así ellas captan el mal para ellas mismas, ya que su condición de
viudas y sin hijos hace que no tengan modo de transmitir la maldición a otros cercanos a
ellas.
Para terminar, os dejo con esta última cita que alguien dijo haciendo referencia a las
últimas palabras de Bram Stocker antes de morir:
“Sus últimas y desesperadas palabras fueron: «¡Strigoi! ¡Strigoi!» Y mientras su cuerpo
temblaba y señalaba hacia un rincón de la habitacion. Queria que los que le acompañaban
en aquel momento final vieran lo que él estaba viendo: «¡Strigoi! ¡Strigoi!»

 

ENG

Reaching the dark time of the year, I come here to speak to you about the figure of the strigoi from Romanian folklore. The belief in specters is a constant in anthropology. Humanity has always believed that the world of the living and the dead interact with each other. Thus, the deceased, entering an early classification, can be either benevolent or hostile. In all cultures around the world, there exists a belief in beings who, having died, return to the realm of the living to torment and, at times, bring death to family and neighbors.

In Romania, the image of the vampire we know is much closer to popular myths, more connected to the land and related to the answers that rural people sought to explain natural disasters or the mysteries of their lives, rather than the softened version presented by Stoker’s Dracula. To this day, especially in mountain areas, it remains a creature that instills panic in many people, and it is called a strigoi.

The legends of the «undead» in places like Romania have been passed down from generation to generation on cold winter nights. However, outside the home, no one speaks of the strigoi, even though everyone is aware of their existence. One might think that in the 21st century, these folklore figures would have been relegated to the attic of history, serving only as fiction or literary material, but that is not the case.

The strigoi are figures halfway between life and death who return to the world of the living with different purposes. Some return to haunt and terrorize their victims, while others return to help or comfort their families.

In Italian, strega means witch, and it derives from the Latin word strix, which refers to a small vampiric bird. Similarly, according to Romanian and Albanian mythology, a striga is a type of vampire-witch that slips into children’s rooms to drain their life force. These creatures hunt humans, especially small children, to feed on their blood. According to folklore, they can turn into animals or become invisible. The concept of sucking the victim’s blood can also be related to draining another’s energy to sustain one’s own life.

Physically, they are enormous monsters, and despite their size, they move so quickly that the human eye cannot see them. They climb any surface at incredible speeds, and it is also said that they often use their bat forms.

In Romanian popular culture, there are living and dead strigoi. Dead strigoi are almost always dead men who only appear dead or whose corpses do not decompose properly, either because they had two souls—the good one leaves the body at the moment of death, while the bad one remains—or because their souls return to the body nine days, six weeks, six months, or seven years after death. They look just like they did in life; they may also grow taller, have red eyes, nails like saws, a hairy tail, and a large mouth. Living strigoi are people from the village with a distinct identity.

Sometimes their upper half is human, while the lower half takes the form of a horse. This is because the horse is a funerary and psychopomp animal par excellence. The horse was the one that carried the deceased to the afterlife, performing the transition from this world to others. That is why it also plays an important role in certain types of male initiation.

The 14th century marks the first wave of vampirism cases, particularly in East Prussia, Silesia, and Bohemia. This phenomenon, which had previously been anecdotal, became widespread as it was noted that spectacular vampiric manifestations coincided with major plague epidemics. To avoid contagion, victims of the disease were hastily buried without confirming clinical death. A few days later, upon reopening family tombs and finding perfectly preserved corpses with blood in their mouths, popular superstition took hold, believing that these were vampires responsible for the disasters, assigning these bodies a physical existence after death and a dependence on blood, which they supposedly fed on.

Alexandra Chereches tells us the following about the strigoi:

“In some stories, it can suck blood as I mentioned, but it doesn’t just do that; it also brings bad harvests, generates diseases and epidemics, and takes milk from cows, so it’s very connected to rural and forested communities. It’s hairy, may have light-colored eyes, a tail, and it’s usually women who are most associated with these infernal beings.”

But who becomes a strigoi? Those cursed souls that the earth spits out: murderers, heretics, suicides, etc. However, the legend of how these creatures appear changes depending on the region. Sometimes it was said that the seventh son in a family of brothers would be cursed with the strigoi fate. Other times, a bad burial would cause the deceased’s spirit to become a strigoi, as it would not find peace or rest. In other instances, it was believed that being born to a heretic or adulteress, or even being born with the placenta, could bring about the curse. The doctor had to remove the placenta before the baby grabbed it and ate it, preventing it from becoming a strigoi. Additionally, it was said that these naturally born strigoi could also cast the evil eye.

The fear of these malicious figures is so great that there are many popular stories containing protective measures to trick them in the grave and prevent them from returning. A way to protect oneself is to scatter seeds and nails in the room where one sleeps. These obsessive creatures cannot continue their path without first counting the seeds, but since there are nails, they will prick themselves, lose count, and have to start over until dawn forces them to retreat. Garlic was also placed in tombs, and when a strigoi emerged from the grave to attack someone, after identifying it, people would go to the grave, drive a stake through its heart, or remove some organ to ensure it would not reappear. They would also cut off its head and place it at the feet or far enough away from the shoulders so it would not return. Some regions would dig up the body and drive stakes or nails into its limbs to prevent it from returning. Some Romanians say that tea made from the ashes of a strigoi’s heart would cure a person attacked by one. Other techniques depending on the region included wrapping the body in bramble stems, inserting a sharp object in the mouth, or placing brambles in the eyes, nose, and ears upon death. Other methods included inserting stones or crystals, applying myrrh, burning the genitals, or pinning the strigoi with needles.

The tradition was also to anoint the nose, chest, and soles of the feet with a mixture of gunpowder, garlic, and myrrh to prevent the dead from returning. The crosses on their graves were smeared with honey and flour so that if they returned, their footprints would be visible. These kinds of rituals create many problems in our time because villagers sometimes want to dig up cursed bodies, leading to all kinds of issues, not to mention conflicts with authorities.

Some Romanian legends also tell us the following:

“When someone has died, and shortly after another relative of the deceased dies, there is no waiting for the agreed time to exhume the body. In many regions from Moldova to Romania, it is customary to exhume the last deceased person after six weeks. If they are found lying face down, they are said to be a strigoi, and a stake of yew or oak is immediately driven into their heart, or the heart is removed and used to anoint all family members, as doing so is believed to protect them.”

Alexandra also notes in her studies on strigoi that women play a leading role, but there were also witches or healers who sought to relieve the victims suffering due to these beings. Thus, help was sought from women who were widows and childless, as they could absorb the curse themselves since their status as widows and childless meant they could not pass the curse on to others close to them.

Finally, I leave you with this last quote from someone referencing Bram Stoker’s final words before his death:

“His last, desperate words were: ‘Strigoi! Strigoi!’ And as his body trembled, he pointed toward a corner of the room. He wanted those with him at that final moment to see what he was seeing: ‘Strigoi! Strigoi!’”»

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DE VENEFICIS 

El soldado y el vampiro

El soldado y el vampiro

 

El soldado y el vampiro 

CAST

A un cierto soldado se le permitió ir a casa con un permiso. Caminó y caminó, y después de un tiempo comenzó a acercarse a su pueblo natal. No muy lejos de ese pueblo vivía un molinero en su molino. En tiempos antiguos, el Soldado había sido muy íntimo con él: ¿por qué no iba a ver a su amigo? El Molinero lo recibió cordialmente y de inmediato sacó licor; y los dos comenzaron a beber y a charlar sobre sus vidas y actividades. Todo esto ocurrió hacia el anochecer, y el Soldado se quedó tanto tiempo en la casa del Molinero que se hizo completamente de noche.

Cuando propuso irse al pueblo, su anfitrión exclamó:

“¡Pasa la noche aquí, soldado! Ya es muy tarde, y quizás te encuentres con algún peligro.”

“¿Cómo es eso?”

“¡Dios nos está castigando! Un terrible brujo ha muerto entre nosotros, y por la noche se levanta de su tumba, vaga por el pueblo y hace cosas que asustan incluso a los más valientes. ¿Cómo podrías tú no tenerle miedo?”

“¡Ni un poco! Un soldado es un hombre que pertenece a la corona, y ‘la propiedad de la corona no puede ahogarse en el agua ni quemarse en el fuego’. Me voy: estoy tremendamente ansioso por ver a mi gente lo antes posible.”

Se puso en marcha. Su camino pasaba frente a un cementerio. En una de las tumbas vio un gran fuego ardiendo. “¿Qué es eso?” pensó. “Vamos a ver.” Cuando se acercó, vio que el Brujo estaba sentado junto al fuego, cosiendo botas.

“¡Hola, hermano!” gritó el Soldado.

El Brujo levantó la vista y dijo:

“¿Qué haces aquí?”

“Pues, quería ver qué estás haciendo.”

El Brujo dejó su trabajo a un lado e invitó al Soldado a una boda.

“Vamos, hermano,” dijo, “vamos a divertirnos. Hay una boda en el pueblo.”

“¡Vamos!” dijo el Soldado.

Llegaron al lugar de la boda; allí les dieron de beber y los trataron con la mayor hospitalidad. El Brujo bebió y bebió, se regocijó y se regocijó, y luego se enfureció. Echó a todos los invitados y parientes de la casa, sumió a la pareja de recién casados en un sueño, sacó dos frascos y un punzón, perforó las manos de la novia y el novio con el punzón, y comenzó a extraer su sangre. Después de hacer esto, le dijo al Soldado:

“Ahora vámonos.”

Bueno, se fueron. En el camino, el Soldado dijo:

“Dime, ¿por qué extrajiste su sangre en esos frascos?”

“Pues, para que la novia y el novio mueran. Mañana por la mañana nadie podrá despertarlos. Solo yo sé cómo devolverles la vida.”

“¿Cómo se hace eso?”

“A la novia y al novio hay que hacerles cortes en los talones, y luego verter parte de su propia sangre en esas heridas. Tengo la sangre del novio guardada en mi bolsillo derecho, y la de la novia en mi bolsillo izquierdo.”

El Soldado escuchó esto sin dejar escapar ni una sola palabra. Luego el Brujo comenzó a jactarse nuevamente.

“¡Lo que yo desee,” dijo, “eso puedo hacer!”

“Supongo que es totalmente imposible vencerte,” dijo el Soldado.

“¿Por qué imposible? Si alguien hiciera una pira de ramas de álamo temblón, cien cargas de ellas, y me quemara en esa pira, entonces podría vencerme. Solo tendría que estar atento al quemarme; pues serpientes y gusanos y diferentes tipos de reptiles saldrían de mi interior, y cuervos, urracas y grajos vendrían volando. Todos estos deben ser atrapados y arrojados a la pira. ¡Si siquiera un solo gusano escapara, entonces no habría remedio; en ese gusano me escabulliría!”

El Soldado escuchó todo esto y no lo olvidó. Él y el Brujo hablaron y hablaron, y finalmente llegaron a la tumba.

“Bueno, hermano,” dijo el Brujo, “ahora te haré pedazos. De lo contrario, contarías todo esto.”

“¿De qué estás hablando? No te engañes; sirvo a Dios y al Emperador.”

El Brujo rechinó los dientes, aulló en voz alta y saltó sobre el Soldado, quien desenvainó su espada y comenzó a blandirla con golpes contundentes. Lucharon y lucharon; el Soldado estaba casi al final de sus fuerzas. “¡Ah!” pensó, “estoy perdido, y todo por nada.” De repente, los gallos comenzaron a cantar. El Brujo cayó muerto al suelo.

El Soldado sacó los frascos de sangre de los bolsillos del Brujo, y se dirigió a la casa de su propia gente. Cuando llegó allí, y saludó a sus parientes, dijeron:

“¿Viste algún disturbio, Soldado?”

“No, no vi ninguno.”

“¡Pues tenemos un terrible problema en el pueblo. Un Brujo ha comenzado a acosarlo!”

Después de hablar un rato, se acostaron a dormir. A la mañana siguiente, el Soldado se despertó y comenzó a preguntar:

“¿Me dijeron que había una boda en alguna parte por aquí?”

“Hubo una boda en la casa de un rico mujik,” respondieron sus parientes, “pero la novia y el novio han muerto esta misma noche, de qué, nadie lo sabe.”

“¿Dónde vive este mujik?”

Le mostraron la casa. Hasta allí fue sin decir una palabra. Cuando llegó, encontró a toda la familia llorando.

“¿De qué lloran?” dice él.

“Tal y tal es la situación, Soldado,” dicen ellos.

“Puedo devolverles la vida a los jóvenes. ¿Qué me darán si lo hago?”

“¡Toma lo que quieras, incluso la mitad de lo que tenemos!”

El Soldado hizo como el Brujo le había instruido, y devolvió la vida a los jóvenes. En lugar de llanto, comenzó a haber felicidad y regocijo; al Soldado lo trataron hospitalariamente y fue bien recompensado. Luego, ¡media vuelta, de cara! se dirigió al Starosta, y le dijo que reuniera a los campesinos y que prepararan cien cargas de madera de álamo temblón. Bueno, llevaron la madera al cementerio, sacaron al Brujo de su tumba, lo colocaron en la pira y le prendieron fuego, toda la gente alrededor en un círculo con escobas, palas y atizadores. La pira se envolvió en llamas, el Brujo comenzó a arder. Su cuerpo estalló, y de él salieron serpientes, gusanos y todo tipo de reptiles, y volaron cuervos, urracas y grajos. Los campesinos los derribaron y los arrojaron al fuego, ¡sin permitir que siquiera un solo gusano escapara! Y así el Brujo fue completamente consumido, y el Soldado recogió sus cenizas y las esparció al viento. Desde entonces, hubo paz en el pueblo.

El Soldado recibió el agradecimiento de toda la comunidad. Se quedó en casa algún tiempo, disfrutando a fondo. Luego regresó al servicio del Zar con dinero en el bolsillo. Cuando terminó su servicio, se retiró del ejército y comenzó a vivir a sus anchas.

ENG

A certain soldier was allowed to go home on furlough. Well, he walked and walked, and after a time he began to draw near to his native village. Not far off from that village lived a miller in his mill. In old times the Soldier had been very intimate with him: why shouldn’t he go and see his friend? He went. The Miller received him cordially, and at once brought out liquor; and the two began drinking, and chattering about their ways and doings. All this took place towards nightfall, and the Soldier stopped so long at the Miller’s that it grew quite dark.

When he proposed to start for his village, his host exclaimed:

“Spend the night here, trooper! It’s very late now, and perhaps you might run into mischief.”

“How so?”

“God is punishing us! A terrible warlock has died among [Pg 319]us, and by night he rises from his grave, wanders through the village, and does such things as bring fear upon the very boldest! How could even you help being afraid of him?”

“Not a bit of it! A soldier is a man who belongs to the crown, and ‘crown property cannot be drowned in water nor burnt in fire.’ I’ll be off: I’m tremendously anxious to see my people as soon as possible.”

Off he set. His road lay in front of a graveyard. On one of the graves he saw a great fire blazing. “What’s that?” thinks he. “Let’s have a look.” When he drew near, he saw that the Warlock was sitting by the fire, sewing boots.

“Hail, brother!” calls out the Soldier.

The Warlock looked up and said:

“What have you come here for?”

“Why, I wanted to see what you’re doing.”

The Warlock threw his work aside and invited the Soldier to a wedding.

“Come along, brother,” says he, “let’s enjoy ourselves. There’s a wedding going on in the village.”

“Come along!” says the Soldier.

They came to where the wedding was; there they were given drink, and treated with the utmost hospitality. The Warlock drank and drank, revelled and revelled, and then grew angry. He chased all the guests and relatives out of the house, threw the wedded pair into a slumber, took out two phials and an awl, pierced the hands of the bride and bridegroom with the awl, and began drawing off their blood. Having done this, he said to the Soldier:

“Now let’s be off.”

Well, they went off. On the way the Soldier said:

“Tell me; why did you draw off their blood in those phials?”

“Why, in order that the bride and bridegroom might die. To-morrow morning no one will be able to wake them. I alone know how to bring them back to life.”

“How’s that managed?”

“The bride and bridegroom must have cuts made in their heels, and some of their own blood must then be poured back into those wounds. I’ve got the bridegroom’s blood stowed away in my right-hand pocket, and the bride’s in my left.”

The Soldier listened to this without letting a single word escape him. Then the Warlock began boasting again.

“Whatever I wish,” says he, “that I can do!”

“I suppose it’s quite impossible to get the better of you?” says the Soldier.

“Why impossible? If any one were to make a pyre of aspen boughs, a hundred loads of them, and were to burn me on that pyre, then he’d be able to get the better of me. Only he’d have to look out sharp in burning me; for snakes and worms and different kinds of reptiles would creep out of my inside, and crows and magpies and jackdaws would come flying up. All these must be caught and flung on the pyre. If so much as a single maggot were to escape, then there’d be no help for it; in that maggot I should slip away!”

The Soldier listened to all this and did not forget it. He and the Warlock talked and talked, and at last they arrived at the grave.

“Well, brother,” said the Warlock, “now I’ll tear you to pieces. Otherwise you’d be telling all this.”

“What are you talking about? Don’t you deceive yourself; I serve God and the Emperor.”

The Warlock gnashed his teeth, howled aloud, and sprang at the Soldier—who drew his sword and began laying about him with sweeping blows. They struggled and struggled; the Soldier was all but at the end of his strength. “Ah!” thinks he, “I’m a lost man—and all for nothing!” Suddenly the cocks began to crow. The Warlock fell lifeless to the ground.

The Soldier took the phials of blood out of the Warlock’s pockets, and went on to the house of his own people. When he had got there, and had exchanged greetings with his relatives, they said:

“Did you see any disturbance, Soldier?”

“No, I saw none.”

“There now! Why we’ve a terrible piece of work going on in the village. A Warlock has taken to haunting it!”

After talking awhile, they lay down to sleep. Next morning the Soldier awoke, and began asking:

“I’m told you’ve got a wedding going on somewhere here?”

“There was a wedding in the house of a rich moujik,” replied his relatives, “but the bride and bridegroom have died this very night—what from, nobody knows.”

“Where does this moujik live?”

They showed him the house. Thither he went without speaking a word. When he got there, he found the whole family in tears.

“What are you mourning about?” says he.

“Such and such is the state of things, Soldier,” say they.

“I can bring your young people to life again. What will you give me if I do?”

“Take what you like, even were it half of what we’ve got!”

The Soldier did as the Warlock had instructed him, and brought the young people back to life. Instead of weeping there began to be happiness and rejoicing; the Soldier was hospitably treated and well rewarded. Then—left about, face! off he marched to the Starosta, and told him to call the peasants together and to get ready a hundred loads of aspen wood. Well, they took the wood into the graveyard, dragged the Warlock out of his grave, placed him on the pyre, and set it alight—the people all standing round in a circle with brooms, shovels, and fire-irons. The pyre became wrapped in flames, the Warlock began to burn. His corpse burst, and out of it crept snakes, worms, and all sorts of reptiles, and up came flying crows, magpies, and jackdaws. The peasants knocked them down and flung them into the fire, not allowing so much as a single maggot to creep away! And so the Warlock was thoroughly consumed, and the Soldier collected his ashes and strewed them to the winds. From that time forth there was peace in the village.

The Soldier received the thanks of the whole community. He stayed at home some time, enjoying himself thoroughly. Then he went back to the Tsar’s service with money in his pocket. When he had served his time, he retired from the army, and began to live at his ease.

 

 

El esqueleto vampiro

El esqueleto vampiro

El esqueleto vampiro

Imagen del Story Pin

imagen de: Talyn Woods

SPANISH

Un hombre y su esposa, partiendo de un pueblo Seneca, viajaron durante dos días para cazar. Habiendo construido una cabaña, el hombre comenzó a cazar. Cuando obtuvo suficiente reserva de carne, comenzaron el viaje de regreso. Empacaron toda la carne que pudieron llevar y dejaron el resto en la cabaña. Al partir por la mañana, después de viajar todo el día llegaron a una cabaña donde encontraron a todas las personas muertas. La última persona en morir fue el dueño de la cabaña. La gente del pueblo había colocado el cuerpo en un estante en una caja de corteza que habían hecho. Cuando el hombre y su esposa llegaron ya era de noche. El esposo pensó que era mejor pasar la noche allí que continuar el viaje. Recogió una cantidad de madera con la que hizo fuego. La mujer comenzó a cocinar, asando carne y haciendo una torta de maíz molido, que colocó bajo las cenizas calientes para hornear. El hombre se acostó a descansar un rato y se quedó dormido. Mientras cocinaba, la [459]mujer escuchó un ruido detrás de ella, cerca del lugar donde yacía su esposo; sonaba como el ruido que se hace al masticar carne. Empezó a pensar en el cadáver en el estante y recordó que el hombre muerto era un mago. Poniendo más madera y avivando el fuego, miró hacia la litera, donde vio un chorro de sangre goteando. De esto supo de inmediato que su esposo había sido asesinado por el hombre muerto.

El pan debajo de las cenizas estaba horneado. Entonces habló, diciendo: «Debo hacer una antorcha y traer algo de agua». Preparó una antorcha de corteza de nogal tomada de la cabaña, haciéndola lo suficientemente larga como para durar hasta que pudiera correr a casa. Tomando el balde, salió a hurtadillas, pero una vez fuera de la puerta, rápidamente soltó el balde y corrió por el bosque con todas sus fuerzas. Ya había recorrido más de la mitad del camino a casa cuando el hombre muerto, el vampiro, descubrió que se había ido. De inmediato salió corriendo, gritando, y corrió tras ella. Ella lo escuchó y supo que la seguía. El sonido de los gritos se acercaba cada vez más y por un tiempo, completamente paralizada por el miedo, apenas podía moverse, pero al final, habiendo recuperado su fuerza, corrió. De nuevo el vampiro gritó, y la mujer cayó al suelo de miedo y agotamiento; pero se levantó de nuevo y corrió, hasta que finalmente llegó a la vista de un lugar cerca de su propio pueblo donde había un baile. El esqueleto devorador de hombres que la perseguía estaba ganando terreno, y su antorcha casi se había apagado; pero, corriendo adelante, cayó en la cabaña donde se estaba llevando a cabo el baile, y luego se desmayó. Cuando recobró el sentido, contó lo que le había ocurrido a ella y a su esposo.

Por la mañana, un grupo de hombres fue a la cabaña, en la que encontraron los huesos de su marido, de los cuales se había comido toda la carne. Bajando la caja de corteza, miraron el esqueleto del muerto y encontraron su cara y sus manos ensangrentadas. El jefe dijo que no estaba bien dejar a los muertos de esa manera; por lo tanto, cavaron un hoyo, en el que enterraron el esqueleto devorador de hombres y se llevaron los huesos del otro hombre a casa. El jefe lo hizo enterrar y ordenó que a partir de entonces todos los muertos fueran enterrados en la tierra. Al principio colocaban a los muertos en andamios, pero la gente solía ver cosas que les asustaban, porque los muertos se levantaban y corrían tras los vivos. Entonces se decidió construir cabañas de corteza para los muertos y colocarlos en estanterías. Este plan no funcionó bien, como muestra la historia anterior. Hace unos cien años, dice el relator, se inició el actual sistema de entierro en la tierra. Antes de que se adoptara el sistema de entierro, solían colocar el cadáver en el suelo, en una cámara como una habitación excavada en la ladera de una colina. Si el difunto estaba casado, el marido o la mujer debía velar con el cadáver en este lugar, y cada diez días durante un año los amigos llevaban comida al velador. Si el observador sobrevivía el año, salía y quedaba libre para volver a casarse. Sin embargo, el observador moría a menudo en la excavación, porque estaba oscura y asquerosa.

Una vez, un hombre que se fue con el cuerpo de su esposa escuchó, después de un tiempo, un ruido ocasional de crujidos y comida. La siguiente vez que sus amigos vinieron con comida, les contó esto. Acto seguido celebraron un consejo y el jefe envió varios hombres a la excavación para determinar la causa del ruido. Descubrieron que los cuerpos habían sido devorados y que un profundo agujero conducía al suelo, que debió haber sido hecho por una gran serpiente. Después de esto, Séneca dejó de enterrar de esta manera y enterró a sus muertos como lo hace actualmente.

Cuando era costumbre colocar los cuerpos en las cabañas de corteza, el marido o la mujer debía permanecer en la cabaña y cuidar de los muertos durante un año. Al final de este período se sacaban los huesos y se fijaban a un poste en posición erguida, y se realizaba una gran danza alrededor de ellos.

 

ENGLISH

 The Vampire Skeleton

A man with his wife, starting from a Seneca village, went from it two days’ journey to hunt. Having built a lodge, the man began hunting. When he had obtained a sufficient store of meat, they started for home. They packed all the meat they could carry and left the rest at the lodge. Setting out in the morning, after traveling all day they came to a cabin in which they found all the people dead. The last person to die was the owner of the lodge. The people of the village had put the body on a shelf in a bark box which they had made. When the man and his wife came it was already dark. The husband thought it better to spend the night there than to continue the journey. He gathered a quantity of wood with which he made a fire. The woman began to cook, broiling meat and making a cake of pounded corn, which she placed under the hot ashes to bake. The man lay down to rest a while and fell asleep. While cooking the woman heard a noise behind her, near the place where her husband lay; it sounded like the noise made in the chewing of flesh. She began to think about the corpse on the shelf and remembered that the dead man was a wizard. Putting on more wood and making the fire blaze up, she looked toward the bunk, where she saw a stream of blood trickling out. From this she knew at once that her husband had been killed by the dead man.

The bread under the ashes was baked. She then spoke, saying, “I must make a torch and bring some water.” Thereupon she prepared a torch of hickory bark taken from the lodge, making it long enough to last until she could run home. Taking the pail, she stole out, but once outside of the door she quickly dropped the pail, and ran through the woods with all her might. She had gotten more than halfway home when the dead man, the vampire, found that she was gone. At once he rushed out, whooping, and ran after her. She heard him, and knew that he was following her. The sound of the whooping came nearer and nearer, and for a while, unnerved completely by fear, she could scarcely move, but at last, having regained her strength, she ran on. Again the vampire whooped, and the woman fell down from fear and exhaustion; but she arose again and ran on, until finally she came within sight of a place near her own village where there was a dance. The pursuing man-eating skeleton was gaining on her, and her torch was almost gone; but, running ahead, she fell into the lodge in which the dancing was in progress, and then fainted. When she came to her senses, she told what had occurred to her and her husband.

In the morning a body of men went over to the cabin, in which they found the bones of her husband, from which all the flesh had been eaten. Taking down the bark box, they looked at the skeleton of the dead man and found his face and hands bloody. The chief said it was not right to leave dead people in that way; therefore they dug a hole, in which they buried the man-eating skeleton, and took the bones of the other man home. The chief had him buried and ordered that thereafter all dead people should be buried in the ground. At first the dead were put on scaffolds, but the people used to see sights which frightened them, for the dead would rise and run after the living. Then it was resolved to build bark lodges for the dead and to put them on shelves therein. This plan did not work well, as the foregoing story shows. About one hundred years ago, says the relator, the present system of earth burial was begun. Before the burial system was adopted they used to put the corpse on the ground, into a chamber like a room dug into a hillside. If the deceased was married, the husband or wife had to watch with the corpse in this place, and every ten days for a year friends brought food to the watcher. If the watcher lived through the year, he or she was then brought out and became free to marry again. The watcher often died in the excavation, however, for it was dark and foul.

Once a man left with the body of his wife heard, after a time, an occasional noise of craunching and eating. The next time his friends came with food he told them of this. Thereupon they held a council, and the chief sent several men into the excavation to ascertain the cause of the noise. They found that the bodies had been eaten, and that a deep hole led down into the ground, which must have been made by a great serpent. After that the Seneca ceased to bury in this way and put their dead into the ground as they do at present.

When it was the custom to place bodies in the bark lodges the husband or wife had to remain in the lodge and look after the dead for a year. At the end of this period the bones were taken out and fastened to a post in an erect position, and a great dance was held around them.

BIBLIOGRAFÍA

  • Hewitt, J.B.N. ((1918)). Seneca Fiction, Legends, and Myths. Annual Report of the Bureau of American Ethnology to the Secretary of the Smithsonian Institution.

 

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