Navegando por
Categoría: duendes

El Jikininki, el duende devorador de cadáveres de Japón

El Jikininki, el duende devorador de cadáveres de Japón

 

El Jikininki, el duende devorador de cadáveres de Japón

 


El Jikininki (食人鬼)es un duende devorador de cadáveres humanos. Es un tipo de gaki, es decir, un espíritu condenado a sufrir hambre y sed debido a las faltas cometidas en vida.son los espíritus de los humanos avariciososegoístas o impíos que son malditos después de la muerte para buscar y comer cadáveres humanos

El monstruo devorador de cadáveres representado en “Jikininki” es la intersección de dos fuerzas culturales prominentes en el Japón rural (la trascendencia desinteresada de la naturaleza humana, propia del budismo zen, y las antiguas religiones populares, como el sintoísmo, basadas en los espíritus de la naturaleza y el culto a los antepasados) y, además, parece simbolizar el temor a perder tanto las tradiciones globales del budismo zen como las tradiciones rurales a causa del trato egoísta y los deseos materiales.

 

Lafcadio Hearn recogió la siguiente historia que describe perfectamente la naturaleza atormentada del Jikininki:

Había una vez un sacerdote budista que se perdió en una montaña y buscó desesperadamente refugio. Después de días enteros sin dejar de caminar, se topó con una ermita habitada por un monje ermitaño. A pesar de la desesperación con la que el sacerdote pidió refugio, el monje le indicó severamente que no solía recibir a nadie en su ermita, pero que cerca estaba el hogar de un hombre rico que no dudaría en acogerlo.
El sacerdote llegó a la casa mencionada por el monje y fue recibido por la familia que habitaba allí. En el interior había muchas personas reunidas en una habitación, pero el hijo del dueño dirigió al sacerdote a un cuarto contiguo y lo obsequió ropajes y alimentos.
Al caer la noche, el joven se dirigió de nuevo con el sacerdote: “Al llegar a mi hogar te has topado con muchas personas porque mi padre falleció. Pero como ahora es de noche, mi familia y yo abandonaremos la casa, y te quedarás solo”. El sacerdote prometió cuidar el cadáver y rezar por su alma toda la noche, para que la familia partiera sin preocupaciones.
Mientras transcurría la noche, el sacerdote oraba a la entrada de la habitación del cuerpo del padre. De repente, escuchó unos ruidos extraños, así que se apresuró a investigar y encontró a una horrible criatura devorando el cadáver desde la cabeza. Horrorizado, el sacerdote salió corriendo y logró llegar a una aldea donde relató lo sucedido.
Además de contar su terrible experiencia, preguntó a los aldeanos el por qué el monje de la ermita no había hecho ningún rito funerario para el fallecido, a lo que los aldeanos respondieron que en esa montaña no había ninguna ermita y ningún monje, así que seguramente fue una aparición.
Entre asustado y extrañado, el sacerdote se dio a la tarea de buscar al monje y, como si este lo hubiera escuchado, apareció en medio de la nada. El ermitaño le pidió disculpas por la forma tan grosera en que lo había recibido aquella primera ocasión en que se vieron, y también se disculpó por la forma tan horrible y despiada en que devoró el cadáver de aquel hombre. El monje explicó que en vida siempre olvidaba hacer ritos funerarios, así que se convirtió en un Jikininki y estaba condenado a comer cadáveres. Pidió al sacerdote orar por su alma y desapareció en la penumbra.

 

¿QUIERES SABER MÁS DE MITOLOGÍA?

LINKS 

DRAGONES:

DUENDES, DIABLOS Y ESPÍRITUS FAMILIARES 

GUÍA DE LOS SERES MITOLÓGICOS ESPAÑOLES 

EL PADRE LOBO Y LAS BRUJAS EN HORTSAVINYÀ

HOMBRES LOBO Y OTROS DEPREDADORES DE LA MITOLOGÍA 

DE VENEFICIS 

 

BIBLIOGRAFÍA

Cavanagh, N., James, S., & Walter, S. (2017). The Fate of a Materialistic Buddhist: A Cultural Editioin of «Jikininki» by Lafcadio Hearn. Digital Literature Review4, 77–92. https://doi.org/10.33043/DLR.4.0.77-92

Explorando las Criaturas Mitológicas: Un Viaje a Través de la Literatura de Pablo Ruiz Osuna. Con David Parcerisa (Rimbel35).

Explorando las Criaturas Mitológicas: Un Viaje a Través de la Literatura de Pablo Ruiz Osuna. Con David Parcerisa (Rimbel35).

Explorando las Criaturas Mitológicas: Un Viaje a Través de la Literatura de Pablo Ruiz Osuna. Con David Parcerisa (Rimbel35).

 

En mi reciente entrevista con David Parcerisa, exploramos diversas criaturas mitológicas que han sido objeto de mis investigaciones y publicaciones. A continuación, presento un análisis detallado de estas entidades legendarias, relacionándolas con mis obras y aportaciones al estudio de la mitología ibérica.

1. Vampiros: La Sombra de la Noche

Aunque los vampiros no han sido el foco principal de mis publicaciones, su presencia en la mitología ibérica es innegable. Estas criaturas nocturnas, asociadas con el miedo a lo desconocido y el anhelo de inmortalidad, han inspirado numerosas leyendas en la península. En futuras investigaciones, planeo profundizar en las particularidades de los vampiros en el contexto ibérico, explorando sus orígenes y las variaciones regionales de sus mitos.

2. Hombres Lobo: La Dualidad Humana

La figura del hombre lobo, símbolo de la lucha interna entre la civilización y la bestialidad, es central en mi libro Hombres Lobo: Y Otros Depredadores de la Mitología. En esta obra, coescrita con Sonia Gupta y Elisa Rivero Bañuelos, exploramos las leyendas de transformaciones humanas en lobos y otras criaturas, rastreando historias desde la Península Ibérica hasta diversas culturas alrededor del mundo. El lobo ha formado siempre una parte indisoluble del ser humano, encarnando nuestras ambiciones y miedos más atávicos. Desde los cofrades encomendados al dios lobo Vaélico, pasando por los berserker vikingos y la aterradora bestia de Gevaudan, hasta los perros fantasmales que, según dicen, aún campan por los ranchos tejanos. Este libro es el resultado de nuestra caza de leyendas, cuyas pruebas gráficas ha ilustrado el brillante Ion Ander Art.

3. Hadas: Luces y Sombras del Mundo Feérico

Las hadas, comúnmente vistas como seres mágicos y benevolentes, poseen un lado oscuro y enigmático que he abordado en mis investigaciones. En Guía de los Seres Mitológicos Españoles, coescrito con David Reñé Quiles, dedicamos secciones a estas entidades, desentrañando sus orígenes y relatos asociados en la tradición española. Este libro pretende rescatar las leyendas y cuentos que hasta hace unas pocas décadas aún podían escucharse en pueblos y villas de las zonas rurales de nuestro país. ¿Sabía que en nuestro país también existían relatos sobre una antigua raza de gigantes? ¿Conocía usted la historia del Herensuge, el dragón de siete cabezas? ¿Sabe usted cómo desencantar un hada? ¿Quiere ganarse el favor de la diosa Mari y descubrir junto a ella los secretos de la madre naturaleza? ¿Sabe cómo derrotar a un hombre lobo? ¿Y convertirse en uno? Estos solo son algunos de los secretos que encontrará en este volumen.

4. Gigantes: Ecos de Antaño

Los gigantes, presentes en múltiples mitologías, simbolizan fuerzas primordiales y desafíos titánicos. Aunque su mención en la entrevista fue breve, en mis obras he recopilado historias sobre estos seres colosales, destacando su relevancia en el folclore ibérico y su influencia en la cultura popular. En Guía de los Seres Mitológicos Españoles, exploramos las leyendas de gigantes en la península, rescatando narrativas que han perdurado en la tradición oral de diversas regiones. También lo hacemos en nuestra reciente obra  Gigantes tras las huellas del pueblo antiguo 

5. Dragones: Guardianes del Saber Ancestral

Los dragones han sido símbolos de poder y misterio en diversas culturas. En mi libro Dragones: Serpientes, Lagartos, Dragones y Otros Engendros de la Mitología Ibérica, coescrito con Ion Ander Ramírez, recuperamos historias ancestrales sobre estas criaturas en la península. Desde el gran dios Sugaar, al poderoso cuélebre, o el ponzoñoso basilisco, una lectura repleta de aventuras le está esperando.

6. Duendes y Espíritus Familiares: Entidades del Hogar

En Duendes, Diablos y Espíritus Familiares, profundizo en las historias de seres que habitan en los hogares y bosques, influyendo en la vida cotidiana de las personas. Este libro busca rescatar y preservar las narrativas sobre estos entes, destacando su importancia en la mitología ibérica y su papel en las tradiciones populares.

Duendes, diablos y espíritus familiares (Tapa blanda)

 

7. Reflexiones sobre la Inteligencia Artificial: Más Allá de la Mitología

Aunque mi enfoque principal ha sido la mitología, también he explorado temas contemporáneos como la inteligencia artificial. En La Personalidad Jurídica de los Autómatas Inteligentes, analizo las implicaciones legales y éticas de los avances tecnológicos, ofreciendo una perspectiva crítica sobre el futuro de la interacción entre humanos y máquinas.

Reflexión Final

Mi pasión por la mitología y el folclore me ha llevado a explorar y documentar estas criaturas en mis libros, con el objetivo de preservar y difundir nuestro rico patrimonio cultural. A través de mis obras, invito a los lectores a adentrarse en un mundo donde lo fantástico y lo real se entrelazan, ofreciendo una ventana a las creencias y narrativas que han moldeado nuestra historia colectiva.

 

 

 

Los elfos de las minas 

Los elfos de las minas 

  Los elfos de las minas 

imagen de: https://es.pinterest.com/pin/11681280278864725/

 

De la gran familia de los duendes, podemos destacar por su singularidad y extrañeza los conocidos como «elfos de las minas». Estas criaturas usualmente tomaban la forma de ancianos diminutos que hacían bromas y advertían a los mineros sobre peligros, los guiaban hacia tesoros o castigaban sus transgresiones. Vivían en lo profundo de las minas, especialmente aquellas que guardaban joyas y metales preciosos.  Podían llegar a alguna clase de «trato» o acuerdo con los humanos, siempre que estos últimos guardaran un profundo respeto a dicha alianza y no les ofendieran en modo alguno.

Knockers

Imagen del Story Pin

En Inglaterra y Escocia se cree en unos genios de la mina llamados knockers (golpeadores). Los mineros afirmaban que se trataba de las almas en pena de los judíos, que habían sido llevados a Roma a trabajar en las minas(Mazadiego Martínez & Puche Riart, 1999).

Se les llama «pequeños mineros» debido a su estatura enana, que es de aproximadamente dos pies. Tienen un aspecto venerable y están vestidos como mineros, con una prenda adornada y un delantal de cuero alrededor de la cintura. Este tipo no suele molestar a los mineros, pero merodean en los túneles y realmente no hacen nada, aunque fingen estar ocupados en todo tipo de labores, a veces excavando mineral y, otras veces, poniendo en cubos lo que han excavado. A veces arrojan guijarros a los trabajadores, pero rara vez los lastiman, a menos que los trabajadores primero se burlen de ellos o los maldigan… Los gnomos mineros son especialmente activos en las excavaciones donde ya se ha encontrado metal o donde hay esperanzas de descubrirlo, y provocan que los mineros trabajen con más vigor.(Agricola, 1549: 77-79).

Supuestamente, los «pequeños mineros» se reunían debajo de la casa donde los niños eran especialmente buenos. Si escuchaban y estaban muy quietos después de haberse ido a la cama, y se suponía que debían estar durmiendo, quizás podrían escuchar a sus pequeños amigos martilleando con sus pequeñas herramientas. Es sorprendente cuántos habitantes de los pueblos mineros aún cuentan cómo eran arrullados por el golpeteo rítmico desde las profundidades. Si la roca era especialmente dura y el golpeteo inusualmente fuerte, a los niños se les decía que los Tommyknockers debían haber estado usando herramientas dobles la noche anterior  (James, 1992: 153).

Kobold

imagen de: https://es.pinterest.com/pin/351912465043038/

Aunque hay mucha deliberación sobre el origen de los kobolds, se cree que descienden de los antiguos kobaloi griegos, criaturas parecidas a duendes que a menudo eran invocadas por los seguidores del dios Dionisio y los pícaros. Incluso entonces, eran conocidos como bromistas y embaucadores, que simultáneamente ayudaban al dios Dionisio en sus actividades báquicas.

El Kobold es exactamente el mismo ser que el Nis danés, el Brownie escocés y el Hobgoblin inglés. Realiza los mismos servicios para la familia a la que se adhiere.

Cuando el Kobold está a punto de entrar en algún lugar, primero prueba la disposición de la familia de esta manera: trae astillas y aserrín a la casa, y arroja suciedad en los recipientes de leche. Si el dueño de la casa se asegura de que las astillas no se dispersen y que la suciedad permanezca en los recipientes, y bebe la leche de ellos, el Kobold se queda en la casa mientras haya un miembro de la familia vivo.

El cambio de sirvientes no afecta al Kobold, que permanece allí. La criada que se va debe recomendar a su sucesora que lo cuide y lo trate bien. Si no lo hace, las cosas le van mal hasta que también se ve obligada a dejar el lugar. (KEIGHTLEY, 1892)

Hödeken.

Otro Kobold o espíritu doméstico se instaló en el palacio del obispo de Hildesheim. Se le llamaba Hödeken o Hütchen, que significa «Pequeño Sombrero», debido a que siempre llevaba un pequeño sombrero de fieltro que le cubría gran parte del rostro. Tenía una disposición amable y servicial, y a menudo advertía al obispo y a otros sobre lo que estaba por suceder, además de asegurarse de que los vigilantes no se quedaran dormidos en sus puestos.

Sin embargo, era peligroso ofenderlo. Uno de los pinches de la cocina del obispo solía lanzarle suciedad y salpicarlo con agua sucia. Hödeken se quejó al jefe de cocina, quien solo se rió de él y dijo: «¿Eres un espíritu y tienes miedo de un niño pequeño?» «Ya que no quieres castigar al niño,» respondió Hödeken, «en unos días te mostraré cuánto miedo me da él,» y se marchó muy ofendido. Poco después, encontró al niño dormido junto al fuego, lo estranguló, lo desmembró y lo puso en la olla sobre el fuego. Cuando el cocinero lo reprendió por lo que había hecho, Hödeken exprimió sapos sobre toda la carne que estaba en el fuego, y poco después arrojó al cocinero desde el puente al profundo foso. Finalmente, la gente tuvo tanto miedo de que incendiara la ciudad y el palacio, que el obispo lo exorcizó y lo desterró.

Uno de los principales hechos de Hödeken fue el siguiente. Había un hombre en Hildesheim que tenía una esposa de conducta ligera, y una vez, cuando iba a emprender un viaje, le habló a Hödeken y le dijo: «Amigo mío, cuida de mi esposa mientras esté fuera y asegúrate de que todo esté en orden.» Hödeken aceptó, y cuando la esposa, después de la partida de su marido, hacía venir a sus amantes y se disponía a divertirse con ellos, Hödeken siempre se interponía, adoptando formas aterradoras para ahuyentarlos; o, cuando alguno de ellos se acostaba en la cama, lo lanzaba al suelo con tal fuerza que le rompía las costillas. Así les iba, uno tras otro, mientras la mujer los introducía en su cámara, de modo que nadie se atrevía a acercarse a ella. Finalmente, cuando el marido regresó a casa, el fiel guardián de su honor se presentó ante él lleno de alegría y dijo: «Tu regreso me es muy grato, pues así puedo librarme de la tarea y la inquietud que me impusiste.» «¿Quién eres tú?» preguntó el hombre. «Soy Hödeken,» respondió, «a quien, al partir, encomendaste el cuidado de tu esposa. Para complacerte, la he vigilado esta vez y la he mantenido libre de adulterio, aunque con gran esfuerzo y sin descanso. Pero te ruego que nunca más me encargues su cuidado, pues preferiría vigilar y responder por todos los cerdos de Sajonia que por una mujer así, pues fueron tantos los artificios y tramas que ideó para engañarme.» (KEIGHTLEY, 1892: 256).

 

¿QUIERES SABER MÁS DE MITOLOGÍA?

LINKS 

DRAGONES:

DUENDES, DIABLOS Y ESPÍRITUS FAMILIARES 

GUÍA DE LOS SERES MITOLÓGICOS ESPAÑOLES 

EL PADRE LOBO Y LAS BRUJAS EN HORTSAVINYÀ

HOMBRES LOBO Y OTROS DEPREDADORES DE LA MITOLOGÍA 

DE VENEFICIS 

Duendes de las selvas amazónicas

Duendes de las selvas amazónicas

Duendes de las selvas amazónicas

El shapshico

imagen de Jean Baptiste

 

En la jungla hay espíritus que pueden causar un daño serio. Uno de ellos es el shapshim o chullachaqui, que posee un jardín en la selva y es muy celoso de él. Es el guardián de las plantas y los animales. El siguiente relato de José Huaniri sugiere que el shapshico es un espíritu encarnado en un animal. La aparente contradicción entre ser un animal y ser invisible se resuelve al tratarse de un espíritu incorporado, que puede tener ambas propiedades simultáneamente:

«Este shapshico tiene su jardín en la selva. Si cortas un árbol en su jardín, te lastima. Es un hombrecillo que vive allí, un animal, un pequeño demonio. El shapshico usa proyectiles. El sanador extraerá el proyectil (virale) y te calmarás. No puedes ver a un shapshico ni hablar con él.» (TKU 871194)

Leyenda del shapshico

La intensa oscuridad del bosque, los eternos caminos trazados por los machetes, la espesa maleza que impide el paso a los pálidos transeúntes de la noche, la monotonía de la luna, el aullar de los otorongos y la leve sensación de conocer el mismo Hades acompañaron a José durante el largo recorrido hacia la cocha. Era de noche y José esperaba llegar con los primeros rayos del sol a las espesas aguas de la cocha Typishca. El camino fue pesado, pero tenía que pescar para poder alimentar a su familia. Atrás, en su humilde casa de madera, quedaron sus hijos y su mujer, orando al dios ausente. Para José, sus únicos compañeros durante la travesía fueron su arpón y la malgastada tarrafa que heredó de su abuelo.

Marchaba sin mirar atrás, con algunos tragos de aguardiente para disipar el miedo, pues se decía que aquella cocha estaba maldita.

En el trayecto se encontró con algunos mashos inertes en el suelo. La sangre de aquellos seres de la noche hedía, invadiendo su nariz con su olor putrefacto. En respuesta al nauseabundo olor, José se tapó la nariz usando la sucia manga de su camiseta. Aquellos desdichados mashos habían sufrido una muerte extraña. Tenían el estómago abierto y se podían apreciar sus vísceras. Este incidente le llamó mucho la atención y prosiguió su camino, pensando en aquella abominable escena.

Los efectos del aguardiente habían desaparecido y aún le quedaban tres horas de caminata cuando, súbitamente, un sonido desgarrador invadió sus oídos.

«Una mujer, estoy seguro, pobre de ella», se dijo José.

Continuó avanzando por el sendero que días antes había trazado con Andrés, el mayor de sus hijos. La noche se volvía más densa. El miedo se apoderaba de él. La desesperación por llegar a su destino invadía su alma. De pronto, sintió nostalgia, pero no una nostalgia propia de los viajeros por su tierra natal. La de José era diferente; sentía como si una parte de su alma pidiera regresar y abrazar a su familia. Sí, sentía nostalgia por su familia, sentía que, si esa fuera su última noche sobre el estrepitoso suelo amazónico, querría pasarla al lado de ellos. Pero, como dije antes, José tenía que pescar para poder sobrevivir y llevar comida a su hogar.

Por fin llegó a la cocha y empezó a preparar sus cosas para la faena, pero de pronto apareció un demonio con grandes cuernos y rabo caprino. Era como le habían contado sus antepasados. Tenía el cuerpo alargado pero de proporciones gnómicas, y el color rojo carmesí de su piel resaltaba entre la oscura noche. De inmediato, José comenzó a vomitar desde lo más profundo de sus entrañas el pango que su mujer le había preparado con tanto amor.

«¿Qué quieres de mí, maldito?», dijo José.

«Tu sangre. Quiero devorar tus tripas y hacer un festín con tus extremidades», dijo violentamente aquel monstruo que había escapado del averno.

«Tendrás que venir por mí, demonio», dijo José con voz temerosa.

«¿Qué? ¿No sabes quién soy, humano? Soy el shapshico, y esta será tu tumba.»

Valiéndose del viejo arpón, José se abalanzó contra el demonio. Aquel intento de salvar su vida no sirvió de nada. El demonio esquivó la estocada y lo golpeó violentamente. La sangre escarlata brotaba de su pálida cara. La luz del alba comenzaba a aparecer entre los árboles de cedro. Era casi la hora de cerrar la puerta del averno, cuando los demonios regresan a la eterna guarida de sus miserables vidas, de modo que el shapshico desapareció, no sin antes advertirle que si lo encontraba de nuevo lo mataría sin titubear.

El pescador regresó a casa fatigado, pero con la recompensa de haber tenido una buena jornada. «No hay nada mejor que ver a la familia esperando en la puerta tu llegada», pensó José. Pero esa felicidad se tornó efímera cuando recordó que pronto tendría que regresar nuevamente a aquella cocha maldita.

Pues el alimento se acabará pronto, y con arpón y tarrafa en mano, José emprenderá nuevamente el viaje a los confines de lo desconocido… a la cocha del shapshico.

Mayantu

According to legend, deep in the Amazon rainforest of Peru, lurks the Mayantu, a reptilian, goblin-like creature with a scaly body and the face of a toad. The creature is shown in a dark, dense jungle setting, surrounded by thick foliage, towering trees, and mist. Its body is covered in dark, slimy scales, with a grotesque toad-like face, wide mouth, bulging eyes, and sharp teeth. The atmosphere is eerie and foreboding, with shadows and dim light filtering through the jungle canopy, creating an ominous, mysterious scene.

 

El Mayantu simboliza a la fuerza espiritual de la selva, es un ente que vaga entre dos planos dimensionales: el físico y el espiritual, para manifestarse adquiere una forma pseudo animal que ocasiona la confusión, pero las personas que lo han visto, de no haberlo hecho hubieran perecido por alguno de los inciertos peligros que refugia la selva amazónica, puesto que es un duende anfibio reptiloide, que ayuda a hombres necesitados, sólo a aquellos que no representan peligro o detrimento para la vida silvestre, ya que es un ser protector de la biodiversidad ecológica generada en el caldo biológico de la Amazonía

Leyenda tradicional del Mayantu:

Mi abuelo cuenta lo que sucedió en un tiempo cuando la Amazonia no estaba muy poblada y los españoles aún no habían llegado a la selva. Solo los aborígenes habitaban esta vasta selva, que respiraba aires de tranquilidad y misticismo, porque ellos protegían y cuidaban cada elemento de la naturaleza, como el agua, los árboles y los animales.

Un día, muy dentro de la selva, los indígenas yaguas estaban celebrando sus fiestas típicas. Todos estaban reunidos en su maloca, desde los más grandes hasta los más pequeños. Las mujeres danzaban para el pueblo. El curaca, que era el jefe máximo, se encargaba de velar por el bienestar de su comunidad junto con otros hombres valientes, y ellos eran los únicos que podían ver al mayantú, el demonio de la selva. Este les daba instrucciones sobre cómo cazar, pescar y curar.

Sin embargo, la mujer del curaca estaba empeñada en conocer al mayantú, aunque su marido le había advertido que era peligroso, pues el encuentro era solo para hombres. Pero ante tanta insistencia de su mujer, el curaca accedió y le dijo que a la medianoche irían muy adentro del monte y que ella debía estar preparada porque el mayantú era muy feo, y que tan solo sentir su presencia podía crear un mal aire y propiciar la muerte.

Llegó el momento indicado y el curaca comenzó a llamar al mayantú en su idioma yagua. De repente, el mayantú se acercó emitiendo estruendosos sonidos. El curaca, al sentir su presencia, se postró y le dijo que estaba a su disposición para recibir sus instrucciones. De pronto, su mujer, que había estado escondida entre los follajes y hojarascas, salió de su escondite. Cuando el mayantú se percató de su presencia, dio un grito espantoso que hizo que la mujer cayera desmayada al suelo. Mientras tanto, el mayantú le recriminaba al curaca por haberle hecho enfadar al traer a su mujer, y se alejaba diciendo que nunca más regresaría y que, por eso, tendrían que sufrir.

El curaca se levantó y corrió hacia donde estaba su mujer desmayada. Hizo unos rezos invocando a los espíritus de los árboles para que le ayudaran a vivir, pero ellos se negaron; invocó a los espíritus de las aguas y también se negaron; por último, invocó a los espíritus de los animales, pero tampoco accedieron a su petición.

La sacha runa (madre del monte), que se encontraba cerca, oyó los gritos desesperados del hombre y le dijo que su mujer ya no viviría, y que si quería tener de vuelta al mayantú, debía sacrificar a su mujer y regar su sangre por todo el monte. El curaca se negó y regresó a su pueblo, donde estaba su tribu. Desesperados, le dijeron que llevaban dos días sin comer porque no podían cazar, ya que no encontraban ningún animal; que muchos de los suyos estaban muriendo, pues ya no sabían cómo curar sus enfermedades, y, lo que era peor, no sabían qué había sucedido con el mayantú.

Entonces, el curaca les contó la verdad y ellos no esperaron más. Hicieron tal como la sacha runa había indicado y regaron la sangre de la mujer por todo el monte, invocando el regreso del demonio. De repente, el mayantú se apareció transformado en hombre, y les dijo que seguiría enseñándoles cómo cazar, pescar y curar sus enfermedades, con la condición de que cuidaran el bosque.

Desde entonces, esta tribu de la Amazonia peruana celebra cada mes de febrero el día del mayantú, realizando una gran fiesta de disfraces de diablos, agradeciéndole y prometiéndole su obediencia.

El Supay

A depiction of the mythical Mayantú, a demon spirit of the Amazon jungle, as described in folklore. The Mayantú has large horns, a caprine tail, and crimson red skin. It has a humanoid but elongated and gnomic body, standing ominously in a dark, dense jungle at night. The figure appears fearsome with glowing eyes, partially hidden in the shadows, surrounded by towering trees, vines, and mist. The atmosphere is eerie, with only a sliver of moonlight piercing through the thick jungle canopy, highlighting the demon’s grotesque features and creating a sense of dread.

 

supay en el idioma quechua se refiere a un demonio o duende. Es un
espíritu al que le gusta hacer bromas, y sobre todo, hacer extraviar a los
que andan por el bosque al que protege en sus dominios.

Supay es un tipo de entidades espirituales dentro de la mitología Inca. De acuerdo al diccionario quechua-castellano de 1560 del fraile Domingo de Santo Tomás, el término en su forma original era neutral y podía ser utilizado para referirse a un espíritu moralmente bueno.Supay es comúnmente descrito con una apariencia «demoníaca», pues tenía largos cuernos, ojos vidriosos y penetrantes, un rostro felinico poblado de largos colmillos y largas orejas. Supay también tiene la habilidad de transformarse en un hombre inca apuesto o mujer inca muy bella. Estas habilidades lo volvían un ser muy peligroso para aquellos que no le mostraban respeto.

Leyenda tradiconal del Supay

Cajocuma es un caserío ubicado a orillas de la quebrada que lleva su nombre. Esta quebrada desemboca en el río Tigre. En este pueblo vivía Omar con su mujer Claudia y sus dos pequeños hijos. Cada día, él se levantaba muy temprano para ir a su chacra, que estaba a dos horas del pueblo. El caserío estaba rodeado por la majestuosa vegetación de la zona, y las casas estaban construidas separadas unas de otras, con un espacio libre de aproximadamente cincuenta metros entre ellas, cubierto de grama y muchos árboles frutales.

Omar regresaba antes del atardecer todos los días con algún racimo de plátano y carne fresca del monte. Después de un breve y reconfortante descanso bajo el árbol de lupuna, que desde hace mucho tiempo yacía acostado imponente en la mitad del camino hacia la chacra de Omar, probablemente debido a una fuerte tormenta que lo había obligado a abandonar sus alturas y quedar relegado para siempre en el suelo del bosque.

En aquella época hubo una escasez de alimentos. La cocha a la que solían ir a pescar se estaba secando, y los peces salían de ella buscando un lugar más amplio. Por eso, Omar decidió ir de pesca a otra cocha en compañía de su vecino Luis, un hombre mayor, de aspecto vehemente, que al igual que Omar también era pescador. El lago al que deseaban ir estaba a unos cuatro días del pueblo, navegando por un pequeño riachuelo y a una hora de viaje surcando el río. Debían partir pronto, ya que la situación se complicaba cada vez más porque la cocha se secaba rápidamente. El día anterior prepararon todo para el viaje: redes, arpones, mucha fariña y todo lo indispensable para este tipo de travesía.

Cuando salieron, la mañana estaba despejada, y parecía que nada fuera de lo común sucedería. Después del largo viaje, ambos tenían amplias sonrisas dibujadas en sus rostros, pues los peces ya se metían en la red. «Es buen momento, porque nadie más conoce esta cocha,» dijo Omar sonriente, mientras Luis se disponía a subir los peces a su canoa.

El lugar estaba deshabitado. Muchos árboles imponentes se alzaban alrededor del lago.

—»Luis, vamos por un poco de carne fresca para salar», dijo Omar. «Hay muchos sajinos por estos lugares, veshito.»

—»Vamos antes de que el sol caliente más», contestó Luis.

En el campamento que ambos habían levantado muy cerca de la orilla, dejaron sus cosas junto a algunas quirumas que encontraron por ahí, y se internaron en el bosque. La selva por donde se movían era muy tupida; solo se oían algunos monos gritando, pájaros cantando y su quieta respiración.

—»Shh… puedes verlos. Allá, entre esos arbustos…», dijo Omar mientras se preparaba para disparar el arma que llevaba consigo.

—»Con mucho cuidado, no los vayas a espantar, veshito», respondió Luis.

Se oyó el retumbante sonido en la inmensidad de la selva, y al instante estaban tras un pequeño grupo de sajinos que se movían velozmente entre la abundante vegetación. En la intensa cacería, se toparon con las huellas de un jaguar que también seguía los pasos de los animales, al igual que ellos… pero continuaron hechizados por la caza.

De repente, hubo una profunda pausa que pareció durar una eternidad, hasta que llegaron a un claro y volvieron a la realidad. El sol se ocultaba rápidamente, y el anochecer estaba por llegar. Se asustaron, pues sabían que, debido a la distancia, no llegarían a tiempo a su campamento y no querían pasar la noche en la selva, a merced de las fieras.

Abandonando todo deseo de continuar con la caza de los sajinos, comenzaron la ardua tarea de regresar a salvo al campamento.

—»Debemos encontrar el arroyo que desemboca en la cocha donde está el campamento, veshito», sugirió Luis.

—»Vamos, Luis, es por acá», le dijo Omar, señalando con el dedo en la dirección donde creía que estaba el campamento. «Si nos apuramos, llegaremos a tiempo.»

Omar iba delante a paso acelerado, y Luis le seguía de cerca, moviéndose entre la maleza y los árboles que encontraban a su paso.

—»No vayas tan rápido», dijo Luis, ya cansado por el largo trayecto que habían recorrido, mientras se sentaba sobre el tronco de un pequeño árbol tendido en el camino.

—»Falta poco, veshito. Vamos», respondió Omar.

Pero, en realidad, se estaban adentrando cada vez más en el centro de esa tupida selva. De pronto, Luis se estremeció y un sudor frío recorrió su cuerpo. Por un momento, mientras bajaba la cabeza, no se percató del destino que le aguardaba. Al levantarla para decirle a Omar que creía que estaban caminando en círculos, se dio cuenta de que el hombre al que con gran esfuerzo estaba siguiendo no era más que un pequeño hombrecito a lo lejos, quien, con una risita burlona, le dirigía una mirada antes de desaparecer en un instante, dejando su risa flotando en el aire.


Hacía mucho tiempo que Luis había perdido el rastro de Omar en aquel alocado recorrido. Mientras tanto, Omar, preocupado porque Luis no le seguía, regresó sobre sus pasos, llamándolo a grandes voces sin obtener ninguna respuesta; solo la inmensidad de la selva devolvía el eco de su voz. Lo buscó hasta el cansancio, pero no pudo encontrarlo. Temiendo perderse al igual que su desafortunado compañero, Omar continuó solo por el camino de regreso. Ahora comprendía que el supay les estaba jugando una de sus acostumbradas patrañas con el propósito de extraviarlos.

Con suerte, llegó hasta la corriente que desembocaba en la cocha y, aferrándose a un tronco a manera de balsa, muy cansado, logró regresar al campamento. Allí encontró sus cosas muy revueltas, como si alguien hubiera querido jugarle una broma pesada. Finalmente, Omar regresó a su pueblo triste y agotado, aunque con el alimento que necesitaban. Pero Luis no tuvo la misma suerte.

Omar y otros vecinos regresaron al mismo lugar para buscar a Luis, con la esperanza de encontrarlo sano. Sin embargo, a pesar de todos sus esfuerzos, no lo lograron.

La selva tiene muchos secretos muy bien guardados. Este es uno de ellos. Nadie sabe qué fue lo que pasó con Luis… solo el supay lo sabe.

¿QUIERES SABER MÁS DE MITOLOGÍA?

LINKS 

DRAGONES:

DUENDES, DIABLOS Y ESPÍRITUS FAMILIARES 

GUÍA DE LOS SERES MITOLÓGICOS ESPAÑOLES 

EL PADRE LOBO Y LAS BRUJAS EN HORTSAVINYÀ

HOMBRES LOBO Y OTROS DEPREDADORES DE LA MITOLOGÍA 

DE VENEFICIS 

Bibliografía

KAMPPINEN, MAITI, «ESPIRITUS INCORPORADOS: THE ROLES OF PLANTS
AND ANIMALS IN THE AMAZONIAN MESTIZO FOLKLORE», ,. Ethnoblol. 6(2):1998, 141-146

https://leyendarioamazonico.blogspot.com/2008/04/mayantu.html

EL MAYANTÚ Y OTROS ESCRITOS Mito y folclore de la Amazonia peruanaUniversidad Nacional de la Amazonia Peruana (UNAP)

Cuentas Ormachea, Enrique (1986). «La Diablada: una expresión de coreografía mestiza del altiplano del Collao». Boletín de Lima (Lima) (44): 35.

 

Reseña del libro » Duendes, diablos y espíritus familiares»

Reseña del libro » Duendes, diablos y espíritus familiares»

Reseña del libro » Duendes, diablos y espíritus familiares»

Hoy os traigo la reseña de este libro que escribió Pablo Ruiz @pabloruiz.escritor publicado con la editorial Nyktelios de @brujeria_iberica . Este libro está dedicado a aquellas personas que quieran adentrarse en profundidad a la mitología del duende. Primero nos habla acerca de ellos en diferentes lugares del mundo pero conforme avanza el libro se centra en la mitología y leyendas ibéricas. Se lleva a cabo una introducción a los espíritus de la naturaleza y diferencias entre algunos de estos seres, acerca de su naturaleza, su aspecto, su origen e incluso su comportamiento. De igual manera, se aborda un capítulo entero sobre los duendes, el pacto y la subyugación del espíritu del duende en la hechicería para ponerlos al servicio propio a través de ofrendas de amistad o invocaciones a través de objetos mágicos. También se dedica un capítulo a responder las preguntas de dónde encontrarlos, cómo poder verlos y cómo poder deshacerse de ellos, porque contrario a lo que muchas personas piensan acerca de los duendes, no suelen ser criaturas precisamente benéficas y adorables, de hecho ¡suele ser lo contrario!. Se explican también las diferencias con el trasgo e incluso se habla de la asociación que a veces se ha hecho de los duendes con los demonios. Por otro lado, se trata el tema de algunos mitos españoles sobre los duendes donde se nombran criaturas como los hombres corteza, el malismo, los trasgos, el trenti, los follets, etc. Para finalizar, el libro nos deleita con algunas leyendas actuales y testimonios del siglo XX muy interesantes acerca de estas criaturas.

En general, es un libro muy ameno, fácil de leer ya que no es un libro académico, con lo cual se recomienda como una lectura amena para aprender sobre el tema por lo que tiene un preciado hueco en mi estantería. Si queréis adquirirlo dejo el enlace donde podéis encontrarlo por aquí:

https://brujeriaiberica.bigcartel.com/product/duendes-diablos-y-espiritus-familiares-tapa-blanda

Índice:
– Prólogo de Diego García
– Capítulo I. Introducción a los espíritus de la naturaleza: gnomos, duendes y familiares
Los enanos en la Antigüedad
¿Existen o existieron gnomos en España?
– Capítulo II. Acerca del origen y naturaleza de los duendes
Del extraño aspecto y comportamiento de los duendes
Sobre la existencia y el hábitat de los duendes
– Capítulo III. Sobre el pacto, la brujería y las invocaciones de los duendes para ponerlos a nuestro servicio
Acerca de la amistad con el duende mediante ofrendas o invocaciones
La subyugación de los duendes mediante objetos mágicos
– Capítulo IV. Sobre dónde encontrar, cómo ver o cómo deshacerse de los duendes
– Capítulo V. Algunos mitos españoles sobre los duendes
Los hombres corteza. El malismo. La Freba. Los tardos. El duende martinico. La
gallina que era un duende. Leyendas sobre trasgos. El duende de Zaragoza.
Duendes de los bosques y los cultivos. El trenti. Los genios de las nubes. Los
follets. Los frailecillos. Los duendes protectores de los niños. El diañu burlón. El
duende y la tradición oral hoy. Leyendas actuales y testimonios del siglo XX.

Kobolds: Los Intrigantes Habitantes del Mundo Subterráneo

Kobolds: Los Intrigantes Habitantes del Mundo Subterráneo

Kobolds: Los Intrigantes Habitantes del Mundo Subterráneo

imagen de: Jean Baptiste Mongue

En el vasto mundo de la fantasía, existe una miríada de criaturas misteriosas y fascinantes que capturan la imaginación de los aficionados a la literatura y los juegos de rol. Entre ellas, los Kobolds se destacan como unas de las razas más enigmáticas y subestimadas.

¿Qué son los Kobolds?

De hecho, la palabra «Kobold» proviene del alemán «Kobalt», que significa «espíritu del cobre», ya que se creía que estos seres escondían minerales preciosos en la tierra.En la mitología germana, un kobold era un tipo de espíritu menor que habitaba en cuadrascuevas y casas. Se dedicaba a las labores domésticas cuando sus dueños se ausentaban de la casa, es decir, iba a por agua, partía la leña, daba de comer al ganado.Aunque normalmente es invisible, un kobold puede materializarse en forma de animal, fuego, ser humano y vela. Las representaciones más comunes de kobolds los muestran como figuras humanas del tamaño de niños pequeños. Los kóbolds que viven en hogares humanos visten la ropa de los campesinos; los que viven en las minas son encorvados y feos; Los kobolds que viven en barcos fuman pipas y visten ropa de marinero.

Las leyendas describen a los kobolds de las minas desde ancianos de 0,6 metros de altura vestidos como mineros hasta criaturas bajas y encorvadas con rasgos «feos», incluyendo, en algunos relatos, la piel negra. En 1820, la espiritista Emma Hardinge Britten registró una descripción de los kobolds de las minas de una tal Madame Kalodzy, que se alojaba con unos campesinos llamados Dorothea y Michael Engelbrecht:

Estábamos a punto de sentarnos a tomar el té cuando Mdlle. Gronin llamó nuestra atención sobre una luz fija, redonda y del tamaño de un plato de queso, que apareció de repente en la pared del pequeño jardín, justo enfrente de la puerta de la cabaña en la que estábamos sentados.

Antes de que ninguno de nosotros pudiera levantarse para examinarla, aparecieron casi simultáneamente cuatro luces más, con la misma forma y que sólo variaban de tamaño. Alrededor de cada una de ellas se dibujaba la tenue silueta de una pequeña figura humana, negra y grotesca, más parecida a una pequeña imagen tallada en madera negra y brillante, que a cualquier otra cosa a la que pueda asemejarlas. Dorotea besó las manos ante aquellas espantosas figuritas, y Miguel se inclinó con gran reverencia. En cuanto a mí y a mis compañeros, estábamos tan asombrados y a la vez divertidos ante aquellas formas cómicas, que no pudimos movernos ni hablar hasta que ellas mismas parecieron revolotear en una especie de danza vacilante, y luego desaparecer, una a una.

La mayoría de las veces, los kobolds permanecen completamente invisibles Aunque el rey Goldemar (o Goldmar), un famoso kobold del castillo de Hardenstein, tenía las manos «delgadas como las de una rana, frías y suaves al tacto», nunca se dejó ver. El señor del castillo de Hundermühlen, donde vivía Heinzelmann, convenció al kobold para que le dejara tocarle una noche. Los dedos del kobold eran infantiles y su cara parecía una calavera, sin calor corporal. Una leyenda cuenta que una sirvienta se encaprichó del kobold de su casa y pidió verlo. El kobold se niega, alegando que mirarlo sería aterrador. La criada insiste y el kobold le dice que se reúna con él más tarde y que le traiga un cubo de agua fría. El kobold espera a la doncella desnudo y con un cuchillo de carnicero clavado en la espalda. La doncella se desmaya al verlo y el kobold la despierta con el agua fría[ En una variante, la doncella ve un bebé muerto flotando en un barril lleno de sangre; años antes, la mujer había tenido un hijo bastardo, lo había matado y lo había escondido en ese barril Las leyendas cuentan que quienes intentan engañar a un kobold para que se deje ver son castigados por la fechoría. Por ejemplo, Heinzelmann engañó a un noble haciéndole creer que el kobold se escondía en una jarra. Cuando el noble tapó la boca de la jarra para atrapar a la criatura, el kobold le reprendió:

Si no me hubiera enterado hace tiempo por otras personas de que eres un necio, ahora podría saberlo por mí mismo, ya que pensaste que estaba sentado en una jarra vacía, y fuiste a taparla con la mano, como si me tuvieras atrapado. No creo que merezcas la pena, pues de lo contrario te habría dado, hace tiempo, tal lección, que te acordarías de mí lo suficiente. Pero antes de que pase mucho tiempo te llevarás un ligero revolcón.

Kobolds en la Literatura y los Juegos

Los Kobolds han aparecido en una amplia variedad de medios, desde la literatura fantástica hasta los juegos de rol y videojuegos. Uno de los ejemplos más notables es su presencia en el juego de rol «Dungeons & Dragons», donde son criaturas comunes que actúan como enemigos o aliados según la trama. En este juego, se les representa como seres ingeniosos que aprovechan su número y su astucia para superar a los aventureros más fuertes.

Kobolds en la Cultura Popular

A pesar de su relativa oscuridad en comparación con otras razas fantásticas, los Kobolds han dejado una huella en la cultura popular. Los fanáticos de los juegos de rol y la fantasía a menudo aprecian su papel como desafiantes opositores en aventuras subterráneas. Además, su estética única y su carácter distintivo los convierten en elecciones populares para disfraces y cosplays en convenciones de fanáticos.

¿Deseas saber más? Consigue nuestro tratado sobre los duendes:

Duendes, diablos y espíritus familiares 

¿Son las hadas extraterrestres?

¿Son las hadas extraterrestres?

¿Son las hadas extraterrestres?

imagen de:zen.yandex.ru

¿Es lo mismo un hada que un extraterrestre? La primera respuesta a esta pregunta es «¡oh, obviamente no!», la primera viene de un agujero en el suelo, el otro de un agujero en el cielo. Pero piénsalo un momento.

I) Tanto las hadas como los extraterrestres suelen describirse como humanoides no humanos, a veces con orejas puntiagudas. El aspecto de ambos recuerda al del ser humano, pero con características físicas exageradas (extrema delgadez, palidez, 4 dedos en vez de 5…)

II) Las hadas y los extraterrestres suelen asociarse con luces brillantes. Existen multitud de leyendas antiguos en que se hace referencia a las hadas como seres que se mueven a través de un «haz de luz», la cual es capaz de travesar cualquier obstáculo, o de realizar movimientos casi imposibles de detectar por el ojo humano. En cuanto al llamado «fenómeno ovni», la gran mayoría de avistamientos suelen referirse a unas extrañas luces en el cielo nocturno que se mueven a gran velocidad de forma inteligente.

III) Las hadas y los alienígenas necesitan a la humanidad por razones que no están claras en ninguno de los dos casos: interactúan constantemente con el homo sapiens. En el caso de las hadas, el rapto tiene en ocasiones tintes de temática sexual, cuando no se trata directamente de casos de antropofagia. Con los extraterrestres dicho particular es aún más obtuso, pues la falta de información ha dado a pie a todo tipo de conjeturas que van desde el apareamiento, el llamado «gran remplazo»(sustituir a los humanos con clones que en realidad son alienígenas), o el estudio de nuestra anatomía.

IV) Tanto las hadas como los alienígenas secuestran a humanos, tal y como hemos hecho mención en el apartado anterior.

V) El comportamiento de las hadas y los extraterrestres es impredecible: no son ni totalmente buenos ni totalmente malos, aunque a menudo demuestran tener problemas para controlar la ira.

 

SI DESEAS SABER MÁS…

LINK DE COMPRA: https://brujeriaiberica.bigcartel.com/product/duendes-diablos-y-espiritus-familiares-tapa-blanda

 

LOS CHANEQUES. LOS DUENDES DOMÉSTICOS MEXICANOS

LOS CHANEQUES. LOS DUENDES DOMÉSTICOS MEXICANOS

 

LOS CHANEQUES. LOS DUENDES DOMÉSTICOS MEXICANOS

 

Imagen de: culturacolectiva.com

Los chaneques (del náhuatl, «los que habitan en lugares peligrosos» o «dueños de la casa») son criaturas de la mitología mexica, entidades asociadas al inframundo cuya principal actividad es cuidar los montes y los animales silvestres; según las creencias pueden tomar diversas formas de las cuales destaca el de pequeño hombre o mujer, y dejan huellas blancas.

Los chaneques destinan parte importante de tiempo a la realización de lo que a ojos humanos podrían ser travesuras, tales como aventar piedras, romper cosas, zarandear las hamacas, jalarle la cola a los perros, asustar a los animales de corral y llevarse objetos. Su relación con la salud o ausencia de ella se manifiesta por el hecho de provocar enfermedades, especialmente aquellas referidas a la pérdida del alma. No obstante, puede recompensar también al hombre con riquezas y buena fortuna.

suelen ser descritos como entidades pequeñas que habitan bajo tierra y que por lo general están desnudos. Estos seres sobrenaturales a
menudo recibían ofrendas de la población con la finalidad de que los protegieran a ellos y a sus cosechas, de la tierra y el agua, función que se les atribuye a estos personajes que ha hecho pensar que pueden ser derivados o residuos de dioses nativos precristianos

De hecho, podemos encontrar relatos muy antiguos concernientes a estas enigmáticas criaturas como el caso de Doña Luisa Cervantes, quien  era la única de su pueblo que podía verlos, siendo constante presa de los arrebatos y desmanes de estos seres:

«Doña Luisa de Cervantes, casada con Alonso de Valdés, regidor de esta ciudad, se hallaba visiblemente perseguida y molestada de un demonio de los que el vulgo llama duendes. Le hacía mil burlas pesadas de las que la pobre mujer quedaba atemorizada, maltratada y corrida. Le daba golpes y bofetadas tremendas en el rostro, dejándoselo señalado y moreteado de los continuos porrazos. Si estaba en vistas con otras damas, de pronto se le salían los guantes de las manos, o bien en presencia de todas, de repente, se le escapaban los chapines sin saber cómo y se iban saltando por el estrado, llevándolos el invisible duende de una parte a otra, y muchas veces, en lo más animado de la conversación, le veían la cara manchada de carbón o de tinta, que el demonio le ponía para enfrentarla, y, lo que era peor, en varias ocasiones le desató y le bajó rápidamente las enaguas, y esto ante señores, con lo que no le quedaba a doña Luisa más remedio que dar un grito y desmayarse. Cuando iba en su carroza, el maldecido duende le descalzaba las jervillas y arrojábalaspor el aire a vista de cuantos pasaban por la calle, y si en su casa estaba ocupada ensu labor y almohadilla, arrebatándosela de las manos se la echaba por las ventanas, y, finalmente, a todas horas y en todos lugares, y aun en las mismas iglesias, no dejaba de perseguirla, quitándole el manto, desgarrándoselo y rompiéndole el libro de sus oraciones o sus novenas, tirándole el rosario, y muchas veces se le presentó en varias formas y figuras horrendas. La atemorizaba de día y de noche de tal manera, que vivía muriendo doña Luisa».

Tampoco pasa desapercibido el marcado carácter sexual de los duendes que, en ocasiones buscan el contacto carnal con los seres humanos y, pueden tomar la forma que deseen para satisfacer a su compañero/a sexual

«de la persecución que sufría por parte de un duende […] que durante un tiempo la
relación entre ellos había sido tan extremadamente «cordial», que muchas veces el duende
se le acostaba en los brazos, dormía con él y, de hecho, hasta habían tenido comercio
carnal en el monte, obteniendo con él el mismo deleite que se tenía con una mujer. A
pesar de su excitante inventiva, una historia como esta pronto motivó el desconcierto y un
profundo desagrado de su auditorio cuando el joven aclaró que la figura del duende solía
ser la de un «frailecito pequeño de San Francisco», si bien —insistió— cuando habían
sostenido relaciones sexuales siempre había sido con forma de mujer»

¿QUIERES SABER MÁS SOBRE MITOLOGÍA? ADQUIERE NUESTRO LIBRO EN AMAZON.

BIBLIOGRAFÍA

-https://es.wikipedia.org/wiki/Chaneque

– Ávila Pardo, Gerardo, «La trampa del Chaneque» REVISTA EntreVerAndo MISCELÁNEA, 2009

-Bañuelos Aquino, Víctor Manuel, » Tradiciones orales en torno a los duendes y otros seres sobrenaturales asociados al agua en el pueblo de Tepec, en la región sur de Jalisco (México)» Boletín de Literatura Oral, 11 (2021), pp. 193-206

El Muqui, el duende de las minas.

El Muqui, el duende de las minas.

El Muqui, el duende de las minas.

imagen de: Kceon Nika on ArtStation.

 

El muki o anchancho, es un duende de la mitología de los Andes centrales en Bolivia, Perú, Ecuador, y Colombia; el cual se caracteriza por ser minero y, como tal, su existencia está circunscrita al espacio subterráneo: el muqui habita en el interior de la mina.

La palabra Muqui resulta de la castellanización del vocablo quechua murik, que significa «el que asfixia» o muriska «el que es asfixiado». En su vertientehuancavelicana, la palabra muqui sugiere «el acto de torcer», «ahorcar». Por ello, los antiguos mineros inconscientemente, identificaron al Muqui con el sílice, polvo letal que produce la silicosis.

Otro de los significados de las palabras muqui / mukiq en Huancavelica es “el acto de torcer’, ‘ahorcar’ (Salazar Soler 2006), tal vez por el
efecto de la sílice13 que produce la silicosis, por la inseguridad y los accidentes en la mina. Al ser la mina un universo negado a los seres
humanos que lo hollan, se ha relacionado al muqui con la muerte como castigo que inflige a los que ingresan en sus dominios.

Posiblemente en los años nefastos, al muqui se lo llama supay o arrierito por su poder de transportar el mineral de una zona a otra
a lomo de llama o de hacerlo aparecer o desaparecer en la mina, puesto que aunque no produce el mineral, es el guardián o dueño
y puede cambiarlo de lugar. Esto explica las invocaciones de los mineros solicitándole que transporte el mineral y que enriquezca la mina.
Generalmente es al muqui a quien se entregan las ofrendas. Para los trabajadores, el muqui es una presencia concreta en la mina, a veces
visible; los conoce, vigila, les hace bromas y enalgunas oportunidades establece una relación directa con ellos.

Según las diversas descripciones del muqui, su cuerpo no es armónico: es pequeño, fornido, su cabeza está unida al tronco sin
cuello, es de rostro muy blanco y colorado, cubierto de vellos y barba blanquecina, larga, alcaparrosa; tiene cabellos rubios, brillantes
y largos; también en la zona de Oruro se lo describe como un enano viejo

El muqui es un duende ambiguo. Puede premiar o castigar. Los mineros pueden ser guiados por él para encontrar oro, plata y cobre, con la
condición de cederle la mitad de la riqueza que se encuentre. Él sabe si el minero que promete es honesto, pero generalmente los pactos con
el muqui terminan con la muerte del minero. Se ha destacado en las fuentes aimaras su caracterización negativa, más que la positiva:
“Ser maligno”.

¿Te fascina el mundo de la mitología? Adquiere ya nuestros libros:

 

Bibliografía:

https://el-bestiario.fandom.com/es/wiki/Muqui

https://es.wikipedia.org/wiki/Muqui_(mitolog%C3%ADa)

Carrasco Ligarda, Rosa «Palabras, creencias y ritos relacionados con el muqui, el duende de las minas» CONSENSUS 21 (2) 2016.

Los aluxes, los duendes de los antiguos mayas.

Los aluxes, los duendes de los antiguos mayas.

 

Los aluxes

 

Pequeños personajes de la cosmogonía maya, siguen presentes en la mentalidad de los habitantes de Yucatán, preferentemente en la de aquellos de origen maya. s. En cuanto a su fisonomía, los describen como niños traviesos con la estatura de uno de 3 a 4 años de edad, pero con apariencia de adultos o viejos. Para algunos, llevan barba larga y una corona en la cabeza. Según otros, visten como campesinos mayas; usan alpargatas, sombrero, escopeta, tirahule12, hacha, coa, machete, y los acompaña un perro.es común oírlos por el ruido que hacen mientras trabajan, cuando dejan caer objetos, o cuando tiran piedras a intrusos que entran al sitio custodiado por ellos; sin embargo, también se les puede llegar a ver como sombras. Otra coincidencia es que su función es precisamente cuidar los terrenos en cultivo y los solares de posibles ladrones.

imagen de: aluxin.com

Algunos mayas contemporáneos aún creen que los aluxes son convocados en cuanto un campesino construye en su propiedad una especie de altar en una casita conocida como kahtal alux o «la casa del alux», normalmente en su milpa. Durante siete años, los aluxes ayudarán a crecer el maíz, llamar la lluvia y vigilar los campos de noche, silbando para espantar a los animales de rapiña o delatar a los ladrones. Al final de los siete años, el granjero debe cerrar las ventanas y las puertas de la casita, sellando al alux dentro. Si esto no es así, se puede perder el control sobre el alux y este empezará a comportarse de forma agresiva en contra de las personas. Consideran que los altares les son útiles en sus labores de campo (aunque sus orígenes y el propósito verdaderos de estos les sean desconocidos).

Además, existen relatos que indican que los aluxo’ob se detienen ocasionalmente en los caminos para pedir una ofrenda a los viajeros. Si ellos se la niegan, el alux a menudo causará estragos y extenderá enfermedades. Sin embargo, si aceptan sus condiciones, el alux protegerá a la persona de los ladrones en incluso le traerá buena suerte. Si los tratan con respeto, pueden ser muy útiles.

Se dice en los relatos que no es bueno llamarlos en voz alta, ya que se podría convocar sin querer a un alux malhumorado.

¿QUIERES SABER MÁS SOBRE MITOLOGÍA? CONSIGUE NUESTRO NUEVO TRABAJO 

 

 

BIBLIOGRAFÍA:

Villanueva Villanueva, Nancy Beatriz, «La concepción de los aluxes, según niños de ascendencia maya yucateca» Temas Antropológicos. Revista Científica de Investigaciones Regionales, vol. 36, núm. 2, abril-septiembre, 2014, p. 97.

 

error: Content is protected !!