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LAS HARPIAS: La jauría de ZEUS

LAS HARPIAS: La jauría de ZEUS

LAS HARPIAS: La jauría de ZEUS

Imagen de: Ignis art

 

Las harpías o arpías fueron tenidas en la mitología griega y latina como genios
maléficos, o espíritus violentos y destructivos que personificaban a la tempestad.
Tienen un carácter raptor que de hecho está asociado directamente a su
etimología que ha dotado a estos seres del papel de mensajeras del dios infernal
que vienen a raptar a los mortales para devorar su alma.
Virgilio también nos contaba que se encontraban a la entrada del infierno como
mensajeras de Hades. Clebert menciona que la decoración de ciertas tumbas
griegas las representa revoloteando, llevando el alma del difunto entre sus garras
simbolizando esa llevada hasta el inframundo. Se conforma por lo general de
cabeza de mujer, cuerpo femenino o de ave pudiendo tener incluso patas de ave
de presa. Se dice que su olor es pútrido y que se esparcía por el lugar donde
pasaban trayendo inmundicia y enfermedades al lugar. De hecho es su carácter
repugnante, devorador y aéreo las relaciona con los infiernos. La fisionomía de
estos seres es algo variable. En ocasiones se conciben como monstruos alados
con cara de mujer horrible, cuerpo de pájaro y zarpas de león, en otros casos
como monstruos alados de rostro de vieja y cuerpo de buitre. En ocasiones puede
mostrar un largo cuello e incluso patas de cuadrúpedo.
La traducción del término griego de su nombre sería algo como “arrebatar” o
“hacer presa”, por eso se las consideraba raptoras de niños, raptoras de las
almas de los difuntos y personas desaparecidas. Ovidio de hecho las describía
como buitres humanos. Habitualmente suele confundirse con la sirena-pájaro, que
desde la Antiguedad ya era descrita como un ser compuesto por rostro femenino
y cuerpo de ave, diferenciándose de la arpía medieval por la ausencia de cola de
serpiente o escorpión.
De hecho se cuenta, que las sirenas antes de ser concebidas como seres del
mar, eran en la mitología unas doncellas normales que acompañaban a
Perséfone. Cuando Perséfone fue raptada en el inframundo, Demeter, su madre,
estaba tan furiosa que contactó con las harpías, hijas del viento y la tormenta, y
dio órdenes para hacer justicia. Las arpías descendieron y enfrentaron a las
sirenas porque no pudieron proteger a Persefone. Dijeron que por ese fallo iban a
sufrir y les lanzaron una maldición condenándolas a vivir como criaturas de doble
naturaleza al igual que ellas pero claramente con sus diferencias.
Chevalier afirmaba que las arpias simbolizan a las pasiones viciosas y figuran la
disposición a los vicios y provocaciones de la maldad. Para Sáenz Rodríguez, las
arpias pasaron a la Edad Media como las alegorías de los vicios de culpa y
castigo: codicia, fraude y falsedad.

Según Homero, las arpías eran diosas o genios furiosos del temporal que lloraban
con el buen tiempo y cantaban con la tormenta. Solo el viento del Norte y soplo
del espíritu, podía ahuyentarlas. En la leyenda de los Argonautas son Furias con
forma híbrida de doncella y ave de rapiña, raptoras que secuestraban a niños y
adultos con sus garras.
De acuerdo con este mismo autor, nos cuenta que lloraban con el buen tiempo y
cantaban con la tormenta. Solo el viento del Norte podía ahuyentarlas. Del texto
de Virgilio podemos destacar este pasaje:
“No hay monstruo más aciago que ellas ni peste alguna más cruel o castigo de los
dioses nació de las aguas estigias. Rostros de doncella en cuerpos de ave,
nauseabundo el excremento de su vientre,
manos que se hacen garras y rasgos siempre pálidos de hambre”

El carácter sanguinario de la lamia y de la arpía griega se relaciona con las
creencias en las brujas del mundo antiguo, las strigae de Ovidio. Las strigae eran
espíritus nocturnos que adoptaban la forma de pájaro-animal nocturno y se
nutrían de la sangre de infantes. De hecho se las relaciona directamente con las
brujas si bien refiriéndose y tratándolas como un espíritu nocturno, no como una
persona de carne y hueso.
Las arpías fueron tenidas en la mitología griega y latina como genios maléficos,
divinidades del viento asociadas a la tempestad, si bien su carácter raptor –
asociado a su etimología– dotó a estos seres del papel de mensajeras del dios
infernal que vienen a raptar a los mortales para devorar su alma.

Lo que se conoce con respecto a las strigae también mejora mucho nuestra
comprensión del papel que desempeñaron estas oscuras tropas de espíritus
malignos a la hora de conformar el concepto del aquelarre y las visiones
diferentes de la brujería a lo largo del tiempo.
El la mitologáa griega las arpáas serían hijas de Taumante y Electra, y por tanto
las hermanas de la diosa Iris, la mensajera de los Dioses. Había tres arpías
famosas cuyos nombres eran Aelo (viento furioso), Ocipete (la rápida en el vuelo),
que no eran del todo malvadas y solían dedicarse a rescatar algunas almas
torturadas de ciertos demonios. Por último estaba Celeno (oscura) que según la
leyenda era la más malvada de todas las harpías y que disfrutaba torturando y
amenazando y siempre tenía sed de muerte. Las harpías están ligadas a dos
mitos bastante conocidos:
En una de las más famosas leyendas, aparecen ligadas al mito de Fineo, rey de
Tracia que tenía el don de la profecía. Tras haber revelado ciertos secretos, Zeus

lo relegó a una isla con un festín del que no podía disfrutar, dado que las Arpías
robaban su comida antes de que pudiera tomarla. El castigo se prolongó hasta la
llegada de Jasón y los Argonautas, que acudieron a Fineo en busca de consejo,
solicitando éste a cambio que le liberasen de las arpías. Fueron Zetes y Calais,
los hijos alados de Bóreas, los encargados por Jasón para expulsarlas,
trasladándolas finalmente a las islas Strofadas. Hay otra teoría que cuenta que
fue Iris, hermana de las harpías quien le pidió a los hijos de Bóreas que las
dejaran en paz y que estos cedieron.
Otro héroe que se enfrenta a las arpías fue el troyano Eneas. Este se topó con las
Harpías cuando fue ne busca de comida en las Estréfades (islas donde vivían las
arpias) camino de Italia, robando aquellas repetidamente el banquete que los
troyanos se hallaban preparando. Celeno los maldijo diciendo que acabarían tan
hambrientos que devorarían sus mesas antes de que el día terminase. Los
troyanos huyeron asustados.

¡Espero que os haya gustado!

 

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