El Jikininki, el duende devorador de cadáveres de Japón

El Jikininki, el duende devorador de cadáveres de Japón

 

El Jikininki, el duende devorador de cadáveres de Japón

 


El Jikininki (食人鬼)es un duende devorador de cadáveres humanos. Es un tipo de gaki, es decir, un espíritu condenado a sufrir hambre y sed debido a las faltas cometidas en vida.son los espíritus de los humanos avariciososegoístas o impíos que son malditos después de la muerte para buscar y comer cadáveres humanos

El monstruo devorador de cadáveres representado en “Jikininki” es la intersección de dos fuerzas culturales prominentes en el Japón rural (la trascendencia desinteresada de la naturaleza humana, propia del budismo zen, y las antiguas religiones populares, como el sintoísmo, basadas en los espíritus de la naturaleza y el culto a los antepasados) y, además, parece simbolizar el temor a perder tanto las tradiciones globales del budismo zen como las tradiciones rurales a causa del trato egoísta y los deseos materiales.

 

Lafcadio Hearn recogió la siguiente historia que describe perfectamente la naturaleza atormentada del Jikininki:

Había una vez un sacerdote budista que se perdió en una montaña y buscó desesperadamente refugio. Después de días enteros sin dejar de caminar, se topó con una ermita habitada por un monje ermitaño. A pesar de la desesperación con la que el sacerdote pidió refugio, el monje le indicó severamente que no solía recibir a nadie en su ermita, pero que cerca estaba el hogar de un hombre rico que no dudaría en acogerlo.
El sacerdote llegó a la casa mencionada por el monje y fue recibido por la familia que habitaba allí. En el interior había muchas personas reunidas en una habitación, pero el hijo del dueño dirigió al sacerdote a un cuarto contiguo y lo obsequió ropajes y alimentos.
Al caer la noche, el joven se dirigió de nuevo con el sacerdote: “Al llegar a mi hogar te has topado con muchas personas porque mi padre falleció. Pero como ahora es de noche, mi familia y yo abandonaremos la casa, y te quedarás solo”. El sacerdote prometió cuidar el cadáver y rezar por su alma toda la noche, para que la familia partiera sin preocupaciones.
Mientras transcurría la noche, el sacerdote oraba a la entrada de la habitación del cuerpo del padre. De repente, escuchó unos ruidos extraños, así que se apresuró a investigar y encontró a una horrible criatura devorando el cadáver desde la cabeza. Horrorizado, el sacerdote salió corriendo y logró llegar a una aldea donde relató lo sucedido.
Además de contar su terrible experiencia, preguntó a los aldeanos el por qué el monje de la ermita no había hecho ningún rito funerario para el fallecido, a lo que los aldeanos respondieron que en esa montaña no había ninguna ermita y ningún monje, así que seguramente fue una aparición.
Entre asustado y extrañado, el sacerdote se dio a la tarea de buscar al monje y, como si este lo hubiera escuchado, apareció en medio de la nada. El ermitaño le pidió disculpas por la forma tan grosera en que lo había recibido aquella primera ocasión en que se vieron, y también se disculpó por la forma tan horrible y despiada en que devoró el cadáver de aquel hombre. El monje explicó que en vida siempre olvidaba hacer ritos funerarios, así que se convirtió en un Jikininki y estaba condenado a comer cadáveres. Pidió al sacerdote orar por su alma y desapareció en la penumbra.

 

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BIBLIOGRAFÍA

Cavanagh, N., James, S., & Walter, S. (2017). The Fate of a Materialistic Buddhist: A Cultural Editioin of «Jikininki» by Lafcadio Hearn. Digital Literature Review4, 77–92. https://doi.org/10.33043/DLR.4.0.77-92

Catherine Deshayes – La Voisin La HECHICERA más FAMOSA y TERRIBLE de París

Catherine Deshayes – La Voisin La HECHICERA más FAMOSA y TERRIBLE de París

Catherine Deshayes – La Voisin La HECHICERA más FAMOSA y TERRIBLE de París

La Voisin, France's murderous fortune teller | SYFY WIRE

Situándome en la esplendorosa Francia del Rey Sol, os contaré uno de los episodios más oscuros de la historia de la brujería: el llamado Asunto de los Venenos. Este escándalo salpicó a muchas personas cercanas al monarca, acusadas de ser cómplices e instigadoras de múltiples actos brujeriles y criminales. Fue uno de los casos más sensacionales de la Francia del siglo XVII, ya que implicó a diversas adivinas, miembros de la aristocracia e incluso a la corte, todos acusados de brujería y envenenamiento.

Todo comenzó en 1672 con la muerte del oficial Godin de Sainte-Croix. En su domicilio se hallaron cartas de su amante, la marquesa de Brinvilliers, en las que confesaba haber envenenado a varios miembros de su familia con la ayuda del propio Sainte-Croix. El motivo: disputas por la herencia. Para ello había utilizado agua tofana, un veneno líquido, transparente e insípido, cuya composición exacta sigue siendo desconocida, aunque se sospecha que contenía arsénico y cimbalaria. La marquesa huyó a Londres y luego a los Países Bajos, pero en 1676 fue detenida en un convento por un agente disfrazado de sacerdote. Llevada de nuevo a Francia, fue forzada a confesar sus crímenes, condenada a muerte, decapitada y su cuerpo quemado. Su juicio desató una oleada de investigaciones que daría lugar al célebre Asunto de los Venenos.

Pero hablemos ahora de la gran protagonista de esta historia: Catherine Deshayes, más conocida como La Voisin.

Nacida cerca de París en 1640, Catherine se casó con Antoine Monvoisin, un joyero con el que tuvo una hija. Cuando su esposo cayó en la ruina, Catherine, que desde niña había aprendido el arte de la adivinación, asumió el sustento familiar. Comenzó entonces a ejercer como quiromante, leyendo el futuro en los rostros y manos de sus clientes. Además, practicaba abortos clandestinos, lo cual era un delito en aquella época.

A finales de la década de 1660, La Voisin ya era una adivina rica y célebre, con una clientela formada por miembros de la aristocracia. Atendía consultas a diario y celebraba fastuosas fiestas nocturnas en su jardín para entretener a la alta sociedad. Se dice que en su propiedad fueron hallados los restos de hasta 2.500 fetos, supuestamente quemados en un horno y enterrados en el mismo jardín donde celebraba sus banquetes. Pese a todo, Catherine se mostraba como una cristiana devota, asidua a misa y a la confesión.

Los deseos de sus clientes iban desde provocar el amor de una persona hasta causar la muerte de familiares para heredar. Su negocio fue ampliándose: comenzó a vender amuletos, pociones, ungüentos afrodisíacos y a organizar misas negras. En ellas, los asistentes invocaban a Satán para ver cumplidos sus deseos. En algunos rituales, una mujer desnuda servía de altar viviente y se colocaba un cáliz sobre su vientre; se sacrificaba un niño o se usaba su sangre para llenar el cáliz. La Voisin contaba con numerosos colaboradores, como su amante Adam Lesage o el sacerdote Etienne Guibourg, conocido por elaborar un veneno llamado Avium rifus, que supuestamente provocaba la muerte entre carcajadas.

La Voisin se convirtió en el epicentro del Asunto de los Venenos, suministrando venenos de todo tipo a una extensa red de clientes. Entre los ingredientes de sus preparados se incluían huesos de sapo, dientes de topo, sangre humana y polvo de restos humanos.

Su clienta más influyente fue Madame de Montespan, amante oficial de Luis XIV. Mujer autoritaria, celosa y ambiciosa, recurrió a los servicios de La Voisin para asegurarse el afecto del rey. Poco después de una misa negra organizada por la hechicera, Montespan fue oficialmente reconocida como amante real. A partir de entonces, acudió repetidamente a La Voisin para mantener el favor del monarca.

Cuando Luis XIV mostró interés por María Angélica de Fontanges en 1679, Montespan, presa de los celos, pidió a La Voisin que los asesinara. Aunque al principio dudó, finalmente accedió. Se dice que el 5 de marzo de ese año, La Voisin intentó entregar en mano un veneno al rey en la corte, pero aquel día no se admitieron peticiones, frustrando así su intento.

Las numerosas muertes por envenenamiento en París llevaron al rey a crear una corte especial: la Chambre Ardente, encargada de investigar crímenes de brujería y envenenamiento.

Imagen del Story Pin

La Voisin fue finalmente arrestada, interrogada y encerrada. Aunque existía orden de tortura, no se ejecutó, pues se temía que delatara a figuras importantes. Nunca mencionó a Madame de Montespan, sabiendo que una acusación de regicidio podría costarle una muerte aún más brutal. La identidad de muchos de sus clientes y su implicación en intentos de asesinato solo se conocieron tras su ejecución.

Catherine Deshayes, La Voisin, fue condenada a morir en la hoguera y ejecutada el 22 de febrero de 1680 en la Place de la Grève. En julio de ese mismo año, su hija confesó la implicación de Madame de Montespan, lo que otros acusados también confirmaron. Sin embargo, la amante real nunca fue deshonrada públicamente, en un intento por proteger la imagen del rey.

La escritora Madame de Sévigné relató así su ejecución en una carta a su hija:

“A las cinco en punto fue atada, vestida de blanco: una especie de atuendo para ser quemada. Estaba muy roja, y se veía cómo empujaba con violencia al confesor y al crucifijo. En Notre-Dame se negó a pronunciar la multa honorable, y en la Grève luchó con todas sus fuerzas para no bajar del carro. La bajaron por la fuerza. Fue atada al poste, sentada y sujeta con un hierro, luego cubierta con paja. Maldijo mucho, empujó la paja hacia atrás cinco o seis veces, pero el fuego creció, desapareció de la vista y sus cenizas se dispersaron en el aire”.

El Asunto de los Venenos implicó a 442 sospechosos; se emitieron 367 órdenes de arresto, de las cuales 218 fueron ejecutadas. Hubo 36 ejecuciones, 23 condenas al exilio y muchos otros murieron por tortura o suicidio. Algunos detenidos nunca fueron juzgados, sino encarcelados de por vida sin proceso.

Tiempo después, el rey ordenó quemar todos los documentos del caso para que cayera en el olvido. Lo que no sabía era que existían copias, gracias a las cuales hoy podemos conocer este oscuro episodio de la corte del Rey Sol.

¿Te gustó esta historia?Puedes verla y escucharla aquí

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¿Deben los robots tener derechos? Una conversación que ya no podemos postergar

¿Deben los robots tener derechos? Una conversación que ya no podemos postergar

¿Deben los robots tener derechos? Una conversación que ya no podemos postergar

por Pablo Ruiz Osuna

 

Hace unos días tuve el privilegio de participar en el primer episodio de la serie “Yo soy Aelón”, producida por xHUB.AI. Bajo la dirección de Plácido Doménech Espí, nos sumergimos en uno de los debates más apasionantes y urgentes de nuestra época: el de los derechos de los robots.  En esta conversación estuvimos profundizando sobre mi tema de investigación posdoctoral y de mi libro «La personalidad jurídica de los autómatas inteligentes»

Imagen de La personalidad jurídica de los autómatas inteligentes

Este no es un ejercicio de ciencia ficción. Es una reflexión crítica que nos interpela desde el presente, mientras convivimos cada vez más con inteligencias artificiales que toman decisiones, aprenden y, en algunos casos, aparentan tener conciencia de su entorno. ¿Debemos empezar a reconocerles ciertos derechos? ¿Qué implicaría eso para nuestro sistema jurídico, ético y social?

Durante el programa, abordamos esta cuestión desde múltiples ángulos:

La subjetividad artificial: ¿conciencia o simulacro?

Uno de los puntos centrales de la conversación fue el concepto de subjetividad artificial. ¿Puede una IA desarrollar algo semejante a la conciencia? Y si no es conciencia como la humana, ¿es legítimo ignorar las posibles formas de experiencia que emergen en estas entidades? Este dilema no tiene una respuesta sencilla, pero sí tiene consecuencias profundas. Si algún día reconocemos que una IA puede tener un tipo de «experiencia interna», tendríamos que replantearnos su estatuto moral y jurídico.

¿Un nuevo marco de derechos?

Otro tema clave fue si es viable o deseable aplicar los derechos humanos a los robots. Muchos argumentan que estos marcos fueron creados para proteger a seres con vulnerabilidades biológicas y emocionales específicas. Sin embargo, la pregunta no es si los robots son “humanos”, sino si su interacción con nuestro mundo puede generar deberes hacia ellos. ¿Necesitamos un marco jurídico específico, que no copie los derechos humanos, pero que sí los inspire?

Participar en esta conversación fue mucho más que un ejercicio intelectual. Fue una llamada a la responsabilidad. Como jurista y como investigador en inteligencia artificial, estoy convencido de que este debate debe salir de los laboratorios y las aulas, y llegar a la esfera pública. Porque si no diseñamos ahora las preguntas correctas, las respuestas —cuando lleguen— podrían resultarnos inasumibles.

Invito a quienes me leen a ver el episodio completo aquí y a sumarse a esta conversación que nos atañe a todos, no solo como ciudadanos, sino como especie.

LA MUERTE DEL INVIERNO Y SUS TRADICIONES POPULARES

LA MUERTE DEL INVIERNO Y SUS TRADICIONES POPULARES

LA MUERTE DEL INVIERNO Y SUS TRADICIONES POPULARES

La muerte del invierno es un proceso simbólico marcando el paso de las estaciones. La muerte del invierno y la llegada del Dios más antiguo anunciaban un periodo de fertilidad.el antiguo Dies Natalis Invictis Solis mitraico de los romanos, al que el Cristianismo superpuso el nacimiento de Jesús (el sol verdadero que triunfaba sobre el sol pagano), marca el inicio de un período de frío y hambre que sólo se verá atenuado con la esperanza que surge en primavera: “Hasta que nace el Niño, ni frío ni hambre”. “Hasta Navidad, ni hambre ni frío pasarás”. “Del Niño en adelante, frío y hambre” (Martínez Kleiser, 1945: 307).»

Mircea Eliade sostiene en El Mito del Eterno Retorno que el hombre ha necesitado desde los albores de los tiempos remarcar cíclicamente determinadas fechas para celebrar el acto de creación primigenio. Frente a nuestra concepción lineal, el campesino experimentaba el tiempo en su quehacer agrario de una manera circular y así, al igual que sus plantas germinaban, crecían, fructificaban y morían, el ciclo anual se aparecía como un ente dotado de vida que nace, envejece y muere, para volver a resurgir en una espiral sin fin. Por eso los meses se representan no pocas veces en la iconografía medieval como las distintas etapas vitales de un hombre, desde su nacimiento hasta su decrepitud, o bien como un agricultor que desempeña cada mes una tarea específica con un estado de ánimo diferente (Campo tejedor, 2006)

En las culturas agrícolas y rurales de la Península Ibérica, el paso de las estaciones marcaba el ritmo de la vida cotidiana. El invierno es la representación de la introspección, del reposo, la muerte temporal de la tierra, la oscuridad. El regreso del sol era la llegada de ceremonias, ritos y celebraciones en honor al renacimiento y la fertilidad. Aunque tiempo después muchas de estas fiestas pasaron a manos cristianas.

Desde la antigüedad y hasta época reciente, el año se ha vivido en el imaginario popular y se ha representado en los calendarios iconográficos o pictóricos como un círculo, una rueda en la que el hombre tiene actividades fijas tanto en el trabajo como en la fiesta. La circularidad está implícita en la propia etimología de ‘año’, del latín annus, que a su vez se tomó de la partícula an equivalente a circum (en torno). El año es pues el tiempo circular, como una serpiente que se muerde la cola –así se representa en muchas culturas–, como un anillo (literalmente ‘círculo pequeño’, annulus), intrínsecamente redondo, inalterable y eterno pues, como mantenía Aristóteles, lo que es eterno es circular y lo que es circular es eterno.(Campo tejedor, 2006).

Una tradición muy popular en España es la quema de Judas. Se fabrica un muñeco con trapos viejos, paja o madera. Representa a Judas pero en muchos lugares también encarna todo lo negativo: el mal, el dolor o incluso el invierno que ya cumplió su ciclo. El ritual culmina con la quema del muñeco, acto de purificación colectiva y renovación. En algunos lugares, los niños lo golpean o lo destrozan antes de quemarlo. En otros lugares podemos ver tradiciones populares en Galicia como es el Entroido, en Valencia, las fallas. Y la celebración más simbólica e importante, San Juan. Todas estas celebraciones paganas el fuego es un elemento de transformación y limpieza, y el uso de un muñeco como objeto que concentra los males o el ciclo que termina. La figura quemada representa la parte de la vida que debe morir para que algo nuevo pueda surgir.

En el País Vasco y en Navarra están arraigadas deter-minadas creencias y cultos en torno a Andramari Martxoko o Amahir:iina Jfartxoko ‘Nuestra Señora de Marzo’, que el puehlo suele celehrar cada 25 de marzo.los días finales de marzo son considerados nefastos para el ganado -fenómeno que tiene una motivación meteorológica y ecológica evidente-, y que ello ha generado dos tipos de reflejo en la mentalidad y la vida comunitarias: uno puramente supersticioso, que pone énfasis sobre lo nefasto de los días zozomikoteak o artzaitxoaren; otro, más estructurado y complejo, que eleva a la categoría de culto católico y conmemoración anual las creencias sobre la divinidad asociada y al mismo tiempo protectora contra tales días nefastos.

 

 

 

 

 

 

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BIBLIOGRAFÍA

Campo Tejedor, A. del. (2006). El verano contra el invierno. Mimesis y subversión ritual en la religiosidad popular [Summer against winter. Mimesis and ritual subversion in popular religiousness]. BIBLID, 28, 55–83.

Pedrosa, J. M. (1995). «Si marzo tuerce el rabo, ni pastores ni ganados»: ecología, superstición, cuento popular, mito pagano y culto católico del mes de marzo. Disparidades. Revista De Antropología50(2), 267–293. https://doi.org/10.3989/rdtp.1995.v50.i2.323

El origen mítico de los diablos de yare.

El origen mítico de los diablos de yare.

El origen mítico de los diablos de yare.

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Hace siglos, según la tradición oral, el pueblo de San Francisco de Yare fue asediado por un espíritu maligno que trajo consigo enfermedades y desastres naturales. La comunidad, aterrorizada, no encontraba manera de librarse de esta maldición. En su desesperación, los ancianos decidieron acudir al Santísimo Sacramento para pedir protección. 

Una noche, durante la vigilia, un grupo de hombres vestidos con ropa rojas y máscaras grotescas apareció en el pueblo. Estos hombres, que se identificaron como «diablos protectores», afirmaron que habían sido enviados por las fuerzas divinas para combatir al espíritu maligno que atormentaba a la comunidad.

 La leyenda sobre los diablos danzantes nos cuenta que, hace siglos, una sequía devastó la región de Yare, poniendo en peligro a sus habitantes. A causa de su desesperación y desquicia, prometieron al Santísimo Sacramento (que es) realizar una danza cada año si eran salvados. Tiempo después, la lluvia llegó, y la comunidad cumplió su promesa, instaurando la tradición que ha perdurado hasta la actualidad. En esta mitología los diablos simbolizan las fuerzas malignas que, aunque poderosas, terminan rindiéndose ante lo divino.

Su origen se remonta al siglo XVIII,1​ siendo esta la hermandad más antigua del continente americano y la más grande del mundo. La fraternidad de diablos está dividida en un orden jerárquico, representado en sus máscaras. Cada jueves de Corpus Christi (9 jueves después del Jueves Santo) se hace una danza ritual de los llamados diablos danzantes, donde se rinde culto al Santísimo Sacramento del Altar y se celebra el triunfo del bien sobre el mal.1​ Se visten con trajes completamente de color rojo y máscaras de apariencia grotesca, además del uso de cruces, escapularios, rosarios y otros amuletos como protección contra los malos espíritus.

Uno de los aspectos que constituye la génesis de la celebración del Corpus Christi, la fundación de la Cofradía del Santísimo Sacramento de los Diablos Danzantes de Yare, es el ofrecimiento de pago de promesa por personas o devotos de ambos sexos de la religión católica, que se aprecia como parte de las prácticas religiosas de los pueblos de América, transmitida por la Iglesia Católica desde la conquista hasta nuestros
tiempos (Marzal, 2002).

Durante la danza ritual, estás fuerzas son representadas por bailarines que portan máscaras grotescas, cuernos y atuendos llamativos, quienes se inclinan frente a la iglesia y al Santísimo Sacramento como un acto de sumisión y derrota ante el bien. En la mitología de los Diablos de Yare, el diablo representa un símbolo de dualidad, un recordatorio de que el caos y el orden son partes intrínsecas del universo y del ser humano. Las máscaras que llevan estos diablos son un reflejo de esta dualidad. Los diseños de la vestidura que portan son diseños grotescos y extravagantes que representan el desorden y el peligro, mientras que los colores vivos aluden a la energía vital que puede ser transformada y canalizada hacia el bien. Así, el ritual de los Diablos Danzantes no sólo representa la victoria sobre el mal, sino también la reconciliación de estos elementos opuestos. 

La danza ritual de los Diablos de Yare es un acto simbólico cargado de significado espiritual.

El zapatero, representa la lucha entre el bien y el mal.

Los círculos, simbolizan la protección y el cierre de energías negativas.

Y las referencias, son un acto de sumisión del diablo ante la divinidad.

Además, el repique de los tambores conecta a los danzantes con sus ancestros y con las fuerzas espirituales, creando un puente entre el pasado, el presente y lo eterno.

Está danza venezolana es un reflejo de que dicho país donde lo sagrado y lo profano, lo ancestral y lo moderno, coexisten y se enriquecen mutuamente. Está tradición simboliza la lucha eterna entre el bien y el mal, invitando a los espectadores a reflexionar sobre su propia dualidad y a reconocer que, al igual que los diablos se inclinan ante el Santísimo, todos llevamos dentro la capacidad de armonizar nuestras energías opuestas.

 

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El FENÓMENO del DOBLE o el VUELO del ESPÍRITU – BILOCACIÓN y DOPPELGANGER 

El FENÓMENO del DOBLE o el VUELO del ESPÍRITU – BILOCACIÓN y DOPPELGANGER 

El FENÓMENO del DOBLE o el VUELO del ESPÍRITU – BILOCACIÓN y DOPPELGANGER

“Vendrá la muerte y tendrá tus ojos”. Hay un poema de Pavese que empieza con ese verso. 

La palabra doppelganger es un vocablo alemán para definir el doble malvado de una persona viva. La palabra proviene de doppel, que significa ‘doble’ y gänger: ‘andante’. Se traduce algo así por ‘el que camina al lado’ y evoca la imagen de un gemelo oscuro que camina en paralelo a nuestra existencia, un reflejo distorsionado de nuestra propia esencia. El término se utiliza para designar a cualquier doble de una persona comúnmente a raíz de la literatura y los cuentos en referencia al gemelo malvado, aunque también muy relacionado con el fenómeno de la bilocación o la salida del doble que voy a explicar a continuación.

El concepto del doppelgänger apareció por primera vez en una novela romántica alemana de 1796, escrita por Jean Paul Richter, Siebenkäs, en la que un hombre infelizmente casado acude a su doble quien le aconseja que finja su propia muerte.

Pero aunque ese concepto surgiera en ese momento, en el folklore Europeo se contaban historias sobre dobles sobrenaturales que aparecían en un lugar minutos antes de que llegase la persona a quien se esperaba. Estos dobles provocaban gran confusión cuando, al presentarse el individuo auténtico, los testigos le aseguraban que llevaba ya un rato allí, comportándose con total normalidad. En este caso, también se podría explicar como un fenómeno de déjà vu, al tener la sensación de haber vivido ya ese episodio, o como ya hemos nombrado, el conocido fenómeno de la bilocación. De hecho, la persona que se puede bilocar puede trascender los diferentes planos o mundos y experimentar dos ubicaciones al mismo tiempo. De esto veremos un claro ejemplo más adelante.

El significado de este fenómeno es, sin duda, funesto desde incluso la antigüedad, pues en las leyendas nórdicas y germanas aquel que tuviese la mala suerte de encontrarse con su doble debía temer por su propia vida o la de un ser querido, pues se trataba de un augurio de muerte. «El que ve a su doble debe morir», según explicaba Strindberg. 

Esto contiene una imagen de: Graphite Portraits Distort and Intertwine Subjects to Visualize Metaphors of the Body

Todo esto tiene su explicación. En el sustrato de creencias paganas de Europa, el alma raramente se presentaba como una entidad única, sino que tenía varias partes. Si el alma fuera un único elemento, no podría explicarse la universal experiencia del viaje de la consciencia fuera del cuerpo sin que el cuerpo muriera. Aunque ya después bajo el cristianismo, estas creencias se unificaron y se comenzó a creer que solo había una única alma. El alma para los germanos en concreto (aunque esto se aplica a otras culturas en la antigüedad) estaba dividida en tres partes: El Hamr, el Hugr y la Filgja. Era esta última parte, la filgja, la que acompañaba siempre a la persona incluso desde antes del nacimiento. En griego se la identifica con el daimón, en la cultura egipcia se le entendía como Ka, y en el cristianismo puede entendérsele como el ángel de la guarda. Se decía que en los momentos de enfermedad o muerte ésta aparecía para anunciar la desgracia. No se tiene muy claro si esta conciencia es una conciencia que es exterior a nosotros o que está dentro de nosotros como si fuese nuestro yo supraconsciente o una intuición que viene de nosotros mismos y no de una información exterior. Mi teoría es que nosotros tenemos acceso en esa parte de nuestra alma a información que se nos manifiesta del exterior, por tanto, no es 100% de fuera ni 100% de dentro. 

A este mismo fenómeno se le conoce como “fetch” en el folklore irlandés.

Un fetch es generalmente tomado como augurio de la muerte de su original, pero John Banim cuenta que, si el doble aparece por la mañana en vez de por la tarde, es un signo de prosperidad y larga vida.

Su etimología además es algo oscura. El hecho de que su significado se traduzca por “el que busca” o “el que trae” sugiere que puede ser originalmente el nombre usado para definir a un psicompompo que acompaña al inframundo a las almas orientándolas en la hora de su fallecimiento. Sin embargo, la palabra puede provenir de fæcce, según dos viejos glosarios ingleses. En ambos textos, fæcce es glosada para mære, que es un espíritu asociado con la muerte y las pesadillas. 

Existen, además, figuras muy comunes en el folclore europeo relacionado con los dobles o el desdoblamiento:

  • Está el fenómeno de la teriantropía que es la habilidad de un hombre para transformarse en un animal… Que de esa hablaremos en el próximo vídeo 😉
  • Y está la idea de que el dopplegänger está muy estrictamente relacionado con la idea de las las brujas. La brujería se conformó sobre un sustrato de creencias y prácticas paganas que recogían prácticas de la chamanidad europea. Ciertas mujeres decían marchar en espíritu, dejando el cuerpo en la cama, a reunirse con las comitivas espectrales femeninas. Todas estas prácticas se basaban en los estados alterados de conciencia, frecuentemente obtenidos mediante el sueño. El doble, además, es un cuerpo no sujeto a las limitaciones del mundo físico, con capacidades como tornarse invisible o maleable, atravesar paredes, volar grandes distancias en un instante o pasar por el ojo de una cerradura. Por eso se decía que las brujas podían salir del cuerpo y podían entrar por las chimeneas e incluso por la cerradura de las puertas. La creencia popular siempre refleja que aquello que le suceda al doble, afecta de igual forma al cuerpo físico. Esto suponía una creencia opuesta al dogma de la Iglesia, en el que el alma es incorpórea y no puede ser marcada de ninguna forma.

Además el doppelganger actual de la literatura se basa en la creencia antigua de que este doble astral era totalmente corpóreo. En el catolicismo nos ha llegado la creencia de este alma que es completamente intangible, mientras que en el folklore Europeo estas apariciones o dobles si que tenían cierta corporeidad.

Esta experiencia de ver a tu doble era una aberración de las leyes universales tal como eran entendidas en otras épocas. Una persona no podía existir por duplicado sin la intervención de poderes ocultos o, por qué no, malignos, según la opinión de la iglesia. Y esto se debía al carácter indivisible de la unión entre individuo y alma. Por eso, según he observado y según me cuadra, mas tarde en la literatura surge esta imagen del doppelganger, que tiene su base en el folklore Europeo acerca de esta concepción del alma. 

Los doppelgängers han figurado entonces en diversos ámbitos de las ficciones y las creencias mitológicas de distintas culturas a lo largo de la historia. En los relatos folclóricos de la antigüedad se dice que los dobles no tienen sombra ni reflejo, el cual a su vez presenta una fuerte relación con otro de los mitos que ya hemos visto anteriormente: el del vampirismo.

Leyendas de personajes célebres:

Existen leyendas muy célebres sobre la naturaleza fatídica de la aparición del doppelgänger. Se cuenta que Abraham Lincoln, antes de ser elegido presidente de Estados Unidos, vio en el espejo no un reflejo de su figura, sino dos. Otro ejemplo célebre, sucedido en el siglo XVII, es el del escritor Izaak Walton, quien estaba de viaje en París mientras su esposa embarazada reposaba en Londres. Walton vio a la doble de su esposa sosteniendo a un niño muerto en brazos. Muy afectado, hasta el punto de que sus amistades parisinas temían por su salud mental, Walton envió un mensajero a Inglaterra; este retornó con las noticias de que su mujer había sufrido un aborto natural y se encontraba muy enferma. Por otro lado, Percy Bysshe Shelley, marido de Mary Shelley, dijo haber visto a una persona idéntica a sí mismo en 1822; semanas después se dice que falleció ahogado. 

Emilie Sagee.

Cuando se aborda el tema de los doppelgängers, frecuentemente sale a relucir el nombre de Emilie Sagee, que vivió sobre el 1845, sobre todo por lo extraño y tenebroso que resultó su caso. Esta mujer había estudiado para convertirse en docente, y a pesar de resultar una excelente pedagoga, prácticamente cambiaba de escuela cada año.

Durante los 16 años que ejerció como maestra pasó por un total de 19 colegios. Las razones eran tan simples como increíbles: Emilie vivía atormentada por su doppelgänger, que la seguía a donde quiera que iba. Esta “gemela maligna” frecuentemente se presentaba ante los alumnos realizando imitaciones de sus movimientos. Sin embargo, Emilie nunca pudo verla.

La historia dice que cuando la doppelgänger entraba en escena, Emilie Sagee pasaba por una especie de trance. Como este fenómeno se iba haciendo cada vez más frecuente, el terror en los alumnos no hacía más que crecer y los reportes terminaban obligando a los directivos de las escuelas a despedir a Emilie. Cuando la profesora regresaba de su trance, aseguraba recordar las cosas que su doppelgänger había realizado como si hubieran sido sus propias acciones.

Uno de los eventos más extraños fue que mientras las alumnas estaban solas en un salón, apareció la doble de la profesora en una de las sillas, pero la verdadera Émilie Sagée se encontraba en el jardín recogiendo flores, ya que la podían ver las alumnas desde la ventana del aula. Parece ser que intentaron tocar a la doble, pero al hacerlo ésta se desvaneció.

 Guy de Maupassant.

La leyenda dice que el escritor francés alguna vez se encontró con su doppelgänger, mismo que le habría dictado un relato.

Esta historia giraba en torno a un hombre que había sido poseído por un espíritu maligno, cuya cordura era devorada poco a poco hasta que terminó volviéndose loco. La leyenda es interesante pues la salud mental del propio Guy de Maupassant empezó a deteriorarse poco a poco, supuestamente por la sífilis, hasta que terminó muriendo en un asilo mental tras varios años de sufrimiento.

Catalina II de Rusia.

También recordada como Catalina la Grande, esta emperatriz rusa existió durante el siglo XVIII. Cierta noche, su séquito fue a despertarla con premura pues la habían visto saliendo de los aposentos para dirigirse a la sala del trono.

Catalina se dirigió a investigar personalmente y terminó encontrándose frente a frente con su doppelgänger sentada en el trono. Inmediatamente ordenó a los guardias que atacaran al “fantasma”, pero fue en vano pues desapareció. Poco tiempo después, Catalina murió de un ataque fulminante de un derrame cerebral cuando se disponía a tomar un baño.

María de Jesús de Ágreda.

Durante el siglo XVII, cuando exploradores franciscanos buscaban poblaciones a las que convertir al catolicismo en Nuevo México, se encontraron con grupos indígenas que ya practicaban la religión. Estos pobladores aseguraban que habían sido instruidos por una mujer vestida de azul.

Una investigación minuciosa del caso llegó hasta María de Jesús de Ágreda, una monja española que jamás había dejado su convento. La leyenda dice que tenía la habilidad para controlar a su doppelgänger y, gracias a esto, podía manifestarse en otro lugar. La monja llegó a ser acusada de brujería, pero salió libre de toda culpa y su poder, la bilocación, hoy en día se considera un don.

Como la bilocación de lord Byron, que no se contempló a sí mismo, pero supo que muchas personas atestiguaban su presencia en la corte inglesa mientras, en realidad, él estaba en el extranjero, convaleciente de una enfermedad tropical. Cuando llegaron a sus oídos las extrañas historias sobre su doppelgänger, lord Byron se limitó a decir: «Espero que mi otro yo se comporte como un gentleman». 

Isabel I de Inglaterra.

La última en el linaje de los Tudor que tuvo la oportunidad de gobernar Inglaterra aseguraba haber visto a su doppelgänger recostada en sus aposentos, como si estuviera muerta.

Isabel creyó que la aparición había sido un presagio sobre su propia muerte. Tal vez tenía razón, pues poco tiempo después murió.

Carne Rasch.

En el año de 1906, durante una sesión del Parlamento Británico, uno de los parlamentarios presentes observó a Sir Frederick Carne Rasch observando un acalorado debate. Sin embargo, se suponía que Carne Rasch debía estar metido en la cama recuperándose de una fuerte gripe. A este miembro del parlamento le pareció oportuno saludar a Rasch, pero no obtuvo respuesta, aquel personaje simplemente se mantuvo sentado.

Lo perdieron de vista un instante y poco tiempo después se había ido. Investigó entre los demás miembros presentes, que también lo habían visto sentado en la misma silla, pero nadie observó cuando salió del recinto. Después de eso Rasch dijo haber estado en cama todo el tiempo y que nunca estuvo allí.

El doble malvado en la literatura.

Desde los albores de los tiempos la máscara ha sido utilizada por los seres humanos como símbolo del «otro” y, al mismo tiempo, de su ser más profundo. De las sagradas ceremonias de iniciación hasta las mascaradas del carnaval medieval, la máscara sigue en pie hoy en día como esa imagen del «doble» del otro yo o del «lado oscuro» del que el hombre intenta continuamente alejarse y al mismo tiempo, casi inconscientemente, también acercarse.

Pero, si en la época arcaica se experimentaba e integraba la máscara y por tanto el «otro» mediante rituales iniciáticos colectivos e individuales, en la edad moderna las cosas cambian significativamente: El ser humano al final no es una unidad perfecta en sí mismo, sino también una multiplicidad de almas y máscaras, pero que en este caso se experimenta no como un enigma, si no más bien como una maldición. 

En el tratamiento del doppelgänger en la literatura podríamos hacer una distinción, entre el doble literal (que se parece físicamente al personaje) y el doble psicológico (es decir, el individuo que tiene «dos caras» o dos personalidades).

El romanticismo sobretodo se interesa por el fenómeno del doble como materialización del lado oscuro y misterioso del ser humano (lo que Jung llamará “la sombra”) En “Los Elixires del Diablo”, de Hoffman, Medardo, el protagonista, sufre la persecución de un Doble que en ocasiones es corpóreo, pero otras veces parece una parte escindida de la psique del propio Medardo. 

En su relato «La sombra», Hans Christian Andersen también narraba la historia de un hombre cuya sombra empieza a desarrollar una personalidad propia hasta el punto de terminar sustituyéndolo por completo. El ejemplo más obvio de un doppelgänger en literatura es el Dr. Jekyll y el Sr. Hyde en la novela de Robert Louis Stevenson. El Dr. Henry Jekyll es un hombre en conflicto con su ser interior más oscuro, y decide, a través de una serie de experimentos, dejar libre a ese lado en la forma de Edward Hyde, una criatura siniestra y  malvada. Finalmente, Hyde se vuelve tan fuerte que el Dr. Jekyll no puede controlar sus transiciones, por lo que se envenena para evitar que Hyde cometa más asesinatos en la ciudad.

Dostoyewsky por su parte, aborda en su obra El doble el desdoblamiento de la personalidad desde un punto de vista que ya podemos definir como psicológico, adentrándose en las oscuridades del pensamiento humano.

Otro ejemplo de un doppelgänger se puede encontrar en «William Wilson» de Edgar Allan Poe. El narrador relata su tiempo en la escuela donde entró en contacto con otro estudiante, también llamado William Wilson, cuya apariencia y habilidades idénticas crean una rivalidad . Este doble se convierte en una pesadilla para el narrador, quien es visitado por el oscuro y misterioso William Wilson sin importar a dónde vaya.  Esta vez, sin embargo, en un esfuerzo por destruirlo de una vez por todas con su espada, el narrador se encuentra frente a un espejo, sangrando, y se da cuenta de que el doppelgänger estaba dentro de sí todo el tiempo.

En su largo ensayo sobre el Doppelganger Dimitris Vardoulakis sostiene que el doppelgänger es mucho más que un “motivo literario”; sino que es una respuesta desde el romanticismo alemán a la preocupación por la identidad.

El yo, la conciencia y la identidad han sido temas que han intrigado a la filosofía durante aquellos tiempos. Y en ese contexto, la figura del Doppelgänger ha permitido indagar los límites de la subjetividad humana.

En el psicoanálisis de Freud también se menciona con respecto a estos dobles. En el psicoanálisis freudiano, la supuesta visualización de un doppelgänger por parte del paciente se observa como un aspecto en particular de su personalidad contra la cual el paciente está luchando por controlar. El supuesto doppelgänger, en este caso, presenta numerosas similitudes con el paciente, que reconoce sus similitudes pero también encuentra que su doble tiene comportamientos que el original considera, en cierto modo, extremos. De este modo, se manifiesta distintos aspectos de la psique que quizá fueron reprimidos en algún momento por el individuo. 

 

Como ya vemos, la figura del Doppelganger actual ha pasado por muchos filtros. Su posible origen puede venir desde la concepción que se tenía del alma en la antigüedad, pareciéndose a algunos fenómenos del folklore IndoEuropeo, pasando por leyendas e historias sobre estas apariciones que se han ido dando a lo largo del tiempo y que han dado inspiración a la literatura y que más tarde hoy en día se analiza mucho bajo la perspectiva psicológica e incluso científica! 

 

El caso es que encontrarse con su doble perfecto desde siempre ha supuesto uno de los miedos que siguen latentes; y no hablo solo del miedo a lo que hay fuera sino también a veces a lo que hay dentro de nosotros. Nuestra visión del mundo ha cambiado mucho, pero no nuestro cableado interno propenso a interpretar lo que vemos no como lo que es, sino como lo que podría significar su presencia. Un tigre no es un tigre, sino algo que puede atacarnos. Un trueno no es un trueno, sino la señal de que ocurren fenómenos que escapan a nuestro control. Y el doble perfecto de uno mismo… ¿Qué sentirías te encontrases de repente con tu doppelgänger? No importa cuánto aprendamos sobre el mundo; los viejos miedos funcionan con mecanismos propios. Y no hay nada más aterrador que, parafraseando a Nietzsche, uno mire a la imagen de uno mismo, y que esa imagen le devuelva la mirada.

PUEDES ESCUCHAR ESTE POST AQUÍ:

 

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Nueva colaboración de Eyra Lundberg

Nueva colaboración de Eyra Lundberg

Buenos días a todos:

Nuestra colaboradora, Eyra Lundberg, ha participado en el programa Ecos del Abismo, donde reflexionó sobre la práctica tradicional de la brujería, desvelando mitos y prejuicios preconcebidos. Allí demostró sus conocimientos junto a dos grandes referentes del mundo brujeril: Solitud of Alanna y Cardo Espino. Pudimos apreciar los puntos en común que a veces existen entre el cristianismo y la brujería tradicional, algo que muchos han negado (quizá sin razón), cuando la evidencia muestra el uso de santos en la brujería tradicional y de hechizos que recuerdan a salmos cristianos.

También tuvimos la oportunidad de escuchar el maravilloso testimonio de estos tres practicantes de la brujería tradicional, que nos invita a reencontrarnos con nuestro pasado mítico.

Nos alegra enormemente ver que cada vez más personas se interesan por el folclore tradicional.

 

Aquí os dejamos su intervención:

Las selkies , las hadas foca de la mitología celta y nórdica

Las selkies , las hadas foca de la mitología celta y nórdica

Las selkies , las hadas foca de la mitología celta y nórdica

 

En la mitología celta y nórdica, los selkies (también conocidos como silkies, sylkies o selchies) o selkie folk, que en escocés significa “gente de las focas”, son criaturas míticas capaces de transformarse de foca a humano al desprenderse de su piel. Estas figuras aparecen en los relatos tradicionales y la mitología de las Islas del Norte de Escocia. Los relatos populares a menudo se centran en selkies femeninas forzadas a relacionarse con humanos después de que alguien les roba y oculta su piel de foca, reflejando así el motivo narrativo de la doncella cisne. La leyenda narra que, si un humano encuentra la piel de un selkie, puede dominarlo, pues este obedecerá al dueño de su piel. Sin embargo, si el selkie logra recuperar su piel, huirá al mar de inmediato. En casos en los que el humano que lo sometió fue cruel, el selkie puede buscar venganza de manera implacable.

Se dice que las selkies hembras suelen abandonar el mar en noches de luna llena o durante celebraciones. Si encuentran a un hombre que les agrada, pasarán la noche bailando y bebiendo con él, pero al amanecer regresarán al océano. Si el hombre espera con paciencia junto al mar durante varias lunas llenas, podría ganarse el afecto de la selkie, quien decidiría quedarse con él.

Las selkies que se convierten en esposas humanas son conocidas por ser excelentes compañeras, aunque su melancolía por el mar nunca desaparece. Muchas historias trágicas cuentan cómo un pescador roba la piel de una selkie para obligarla a quedarse con él. Tras años de matrimonio, suele ser un hijo fruto de la unión quien encuentra accidentalmente la piel escondida. La madre, al recuperarla, no puede resistir el impulso de regresar al mar, abandonando a su familia. En algunos relatos, sin embargo, se dice que la selkie vuelve ocasionalmente para jugar con sus hijos en las olas.

A continuación, os explicaré la leyenda de Kópakonan.

Kópakonan, conocida como la “mujer foca”, es una figura emblemática en la mitología de las Islas Feroe. La leyenda narra que todas las focas en su momento fueron personas que decidieron dejar la tierra para sumergirse en las profundidades del mar (enfundadas en su magnífica piel de foca).

La leyenda cuenta que las focas son seres humanos que, habiendo decidido vivir en el mar, se revisten con pieles de foca. Una vez al año, en la víspera del Día de Reyes, estas criaturas emergen a tierra firme, se despojan de sus pieles y celebran bailando en cuevas cercanas al pueblo de Mikladalur, en la isla de Kalsoy.

Según la tradición, un joven de Mikladalur, al conocer esta costumbre, decidió espiar a las mujeres focas durante su celebración. Quedó cautivado por la belleza de una de ellas y, con el propósito de retenerla, le robó su piel de foca. Privada de su medio para regresar al mar, la mujer se vio obligada a permanecer en tierra, casándose con el joven y teniendo hijos con él. Sin embargo, siempre anhelaba volver al océano. El hombre guardaba la piel en un baúl cerrado con llave, la cual llevaba siempre consigo. Un día, al olvidar la llave en casa, la mujer encontró su piel, se la puso y retornó al mar, dejando atrás a su familia.

Enfurecido por su partida, el hombre organizó una cacería masiva de focas. Esa noche, soñó con su esposa advirtiéndole que, si llevaba a cabo la matanza, todos los hombres de Mikladalur estarían condenados a morir en el mar. Ignorando la advertencia, procedió con la cacería, lo que desencadenó la maldición de Kópakonan:

“Todos los hombres de Mikladalur están condenados a morir en el mar”.

Esta leyenda refleja la relación entre los humanos y la naturaleza en la cultura feroesa, destacando temas como el amor, la libertad y las consecuencias de las acciones humanas. La figura de Kópakonan ha sido inmortalizada en una estatua situada en Mikladalur, que rinde homenaje a esta historia y se ha convertido en una atracción turística significativa en las Islas Feroe.

La leyenda de Kópakonan comparte similitudes con otros mitos de seres cambiantes en las tradiciones nórdicas y celtas, como los selkies, criaturas capaces de transformarse de foca a humano al despojarse de su piel. Estas narraciones suelen explorar la dualidad entre la vida terrestre y la marina, y las complejas interacciones entre humanos y seres sobrenaturales.

No solo tenemos constancia de estas leyendas en la mitología celta y nórdica que nos dan a conocer a estos seres capaces de transformarse o que tienen un nexo con el mar y las focas. Las doncellas cisne en la mitología nórdica y germánica son seres sobrenaturales que tienen la habilidad de transformarse de cisne a humano. Al igual que las selkies, si un humano roba su vestimenta de plumas, la doncella queda obligada a permanecer en forma humana. En estas historias podemos encontrar cómo el hombre esconde la vestimenta de plumas para casarse con la doncella y retenerla a su lado. Pero, si la doncella logra encontrar su vestimenta original, sin duda se dirigirá a su verdadero hogar, el mar.

imagen de: Jeff Leland Davis

Otros seres extraños son los espíritus acuáticos de la mitología escocesa, los kelpies. Estos habitan en lagos y ríos, y a menudo se representan como caballos que pueden transformarse en humanos. Son muy peligrosos, pues se sabe que atraen a los viajeros hacia el agua para ahogarlos. No obstante, otras historias los presentan como seres benignos. En el folclore de las Islas Orcadas, los finfolk son seres marinos con habilidades mágicas y la capacidad de cambiar de forma. Habitan en un reino submarino llamado Finfolkaheem y pueden adoptar formas humanas para interactuar con los mortales. Al igual que las selkies, las historias de los finfolk exploran la relación entre humanos y seres del mar, a menudo con advertencias sobre los peligros de tales encuentros. Estas leyendas comparten temas comunes con las historias de las selkies, como la transformación, la interacción entre humanos y seres sobrenaturales, y la tensión entre la vida terrestre y la marina.

Es curioso cómo la mitología de la mujer foca, especialmente en las leyendas celtas y de los pueblos inuit, tiene una conexión profunda con el chamanismo, sobre todo en la idea de la transformación entre el mundo humano y el animal. En muchas tradiciones chamánicas, el chamán es capaz de transformarse en animal o invocar su espíritu. Esto es similar a la historia de las selkies, quienes pueden cambiar entre su forma de foca y su forma humana quitándose o poniéndose su piel. En el chamanismo, esta capacidad se ve como un modo de adquirir sabiduría, poder o habilidades específicas del animal. En los mitos de las mujeres foca, muchas veces un humano roba su piel para impedir que vuelva al mar, lo que representa la pérdida de su verdadera identidad o de su conexión con su esencia. En el chamanismo, algo similar ocurre cuando un chamán pierde su espíritu auxiliar o su vínculo con el mundo espiritual, lo que puede provocar enfermedad o debilidad. Recuperarlo es clave para su poder. Las focas, al moverse entre el agua y la tierra, representan seres liminales que existen entre dos mundos.

En muchas culturas chamánicas, el chamán es también un mediador entre el mundo de los humanos y el de los espíritus, viajando entre ambos en un estado de trance. En algunas tradiciones inuit, las focas son consideradas espíritus guardianes o tótems de los chamanes. En los viajes chamánicos, el chamán puede recibir ayuda de un animal espiritual, que le brinda protección y conocimiento, como la mujer foca que guía o seduce a los humanos hacia el mar, es decir, hacia lo desconocido.

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Explorando las Criaturas Mitológicas: Un Viaje a Través de la Literatura de Pablo Ruiz Osuna. Con David Parcerisa (Rimbel35).

Explorando las Criaturas Mitológicas: Un Viaje a Través de la Literatura de Pablo Ruiz Osuna. Con David Parcerisa (Rimbel35).

Explorando las Criaturas Mitológicas: Un Viaje a Través de la Literatura de Pablo Ruiz Osuna. Con David Parcerisa (Rimbel35).

 

En mi reciente entrevista con David Parcerisa, exploramos diversas criaturas mitológicas que han sido objeto de mis investigaciones y publicaciones. A continuación, presento un análisis detallado de estas entidades legendarias, relacionándolas con mis obras y aportaciones al estudio de la mitología ibérica.

1. Vampiros: La Sombra de la Noche

Aunque los vampiros no han sido el foco principal de mis publicaciones, su presencia en la mitología ibérica es innegable. Estas criaturas nocturnas, asociadas con el miedo a lo desconocido y el anhelo de inmortalidad, han inspirado numerosas leyendas en la península. En futuras investigaciones, planeo profundizar en las particularidades de los vampiros en el contexto ibérico, explorando sus orígenes y las variaciones regionales de sus mitos.

2. Hombres Lobo: La Dualidad Humana

La figura del hombre lobo, símbolo de la lucha interna entre la civilización y la bestialidad, es central en mi libro Hombres Lobo: Y Otros Depredadores de la Mitología. En esta obra, coescrita con Sonia Gupta y Elisa Rivero Bañuelos, exploramos las leyendas de transformaciones humanas en lobos y otras criaturas, rastreando historias desde la Península Ibérica hasta diversas culturas alrededor del mundo. El lobo ha formado siempre una parte indisoluble del ser humano, encarnando nuestras ambiciones y miedos más atávicos. Desde los cofrades encomendados al dios lobo Vaélico, pasando por los berserker vikingos y la aterradora bestia de Gevaudan, hasta los perros fantasmales que, según dicen, aún campan por los ranchos tejanos. Este libro es el resultado de nuestra caza de leyendas, cuyas pruebas gráficas ha ilustrado el brillante Ion Ander Art.

3. Hadas: Luces y Sombras del Mundo Feérico

Las hadas, comúnmente vistas como seres mágicos y benevolentes, poseen un lado oscuro y enigmático que he abordado en mis investigaciones. En Guía de los Seres Mitológicos Españoles, coescrito con David Reñé Quiles, dedicamos secciones a estas entidades, desentrañando sus orígenes y relatos asociados en la tradición española. Este libro pretende rescatar las leyendas y cuentos que hasta hace unas pocas décadas aún podían escucharse en pueblos y villas de las zonas rurales de nuestro país. ¿Sabía que en nuestro país también existían relatos sobre una antigua raza de gigantes? ¿Conocía usted la historia del Herensuge, el dragón de siete cabezas? ¿Sabe usted cómo desencantar un hada? ¿Quiere ganarse el favor de la diosa Mari y descubrir junto a ella los secretos de la madre naturaleza? ¿Sabe cómo derrotar a un hombre lobo? ¿Y convertirse en uno? Estos solo son algunos de los secretos que encontrará en este volumen.

4. Gigantes: Ecos de Antaño

Los gigantes, presentes en múltiples mitologías, simbolizan fuerzas primordiales y desafíos titánicos. Aunque su mención en la entrevista fue breve, en mis obras he recopilado historias sobre estos seres colosales, destacando su relevancia en el folclore ibérico y su influencia en la cultura popular. En Guía de los Seres Mitológicos Españoles, exploramos las leyendas de gigantes en la península, rescatando narrativas que han perdurado en la tradición oral de diversas regiones. También lo hacemos en nuestra reciente obra  Gigantes tras las huellas del pueblo antiguo 

5. Dragones: Guardianes del Saber Ancestral

Los dragones han sido símbolos de poder y misterio en diversas culturas. En mi libro Dragones: Serpientes, Lagartos, Dragones y Otros Engendros de la Mitología Ibérica, coescrito con Ion Ander Ramírez, recuperamos historias ancestrales sobre estas criaturas en la península. Desde el gran dios Sugaar, al poderoso cuélebre, o el ponzoñoso basilisco, una lectura repleta de aventuras le está esperando.

6. Duendes y Espíritus Familiares: Entidades del Hogar

En Duendes, Diablos y Espíritus Familiares, profundizo en las historias de seres que habitan en los hogares y bosques, influyendo en la vida cotidiana de las personas. Este libro busca rescatar y preservar las narrativas sobre estos entes, destacando su importancia en la mitología ibérica y su papel en las tradiciones populares.

Duendes, diablos y espíritus familiares (Tapa blanda)

 

7. Reflexiones sobre la Inteligencia Artificial: Más Allá de la Mitología

Aunque mi enfoque principal ha sido la mitología, también he explorado temas contemporáneos como la inteligencia artificial. En La Personalidad Jurídica de los Autómatas Inteligentes, analizo las implicaciones legales y éticas de los avances tecnológicos, ofreciendo una perspectiva crítica sobre el futuro de la interacción entre humanos y máquinas.

Reflexión Final

Mi pasión por la mitología y el folclore me ha llevado a explorar y documentar estas criaturas en mis libros, con el objetivo de preservar y difundir nuestro rico patrimonio cultural. A través de mis obras, invito a los lectores a adentrarse en un mundo donde lo fantástico y lo real se entrelazan, ofreciendo una ventana a las creencias y narrativas que han moldeado nuestra historia colectiva.

 

 

 

EL vampiro en el folklore Europeo

EL vampiro en el folklore Europeo

EL vampiro en el folklore Europeo

 

“Le vampire littéraire est une figure surnaturelle, véritable manifestation de la peur de l’homme face à la mort” Jarrot 1999: 63)

No sabéis lo duro que ha sido para mi condensar la información que quería daros en este post porque tengo muchas cosas que me gustaría contaros acerca de esta figura que de siempre me ha gustado mucho. Obviamente no voy a poder decir todo lo que quiero decir, pero lo voy a intentar hacer lo mejor que pueda… voy a hablar acerca del vampiro en el folklore Europeo, cómo era concebido antes de que la literatura formara la imagen del vampiro que todos conocemos. Ahora ya sin más os dejo con el vídeo.

El terror a la noche ha hecho a lo largo de los tiempos, que el miedo a lo desconocido y a los seres de la noche sea el punto de partida donde anclar el mito del vampiro. Si a esta concepción primitiva del miedo a la noche le añadimos la incomprensión de la muerte y el miedo a ella, podemos aproximarnos un poco más al terror que debieron sentir los primeros pobladores (y no tan primeros) respecto a los hechos que no eran comprensibles. Desde aquí podemos afirmar que los primeros seres que aterrorizarán al hombre van a combinar el miedo a la muerte y la sangre, porque no olvidemos que la sangre representa la vida, y el retorno de los muertos. Además la creencia en los espectros es una constante en la antropología. El hombre siempre ha creído que el mundo de los vivos y el de los muertos interactúan entre sí, un planteamiento que consuela pero que a la vez producía mucho miedo. Así que estos muertos pueden ser benévolos u hostiles. En las culturas tradicionales se ha creído que quien poseyera el poder sobre la sangre del enemigo tendía el poder sobre su persona, y así de esta manera, el chupador de sangre o el demonio que devora en la noche estará presente en muchas culturas. La creencia en los muertos no ha dejado de atribuirles el poder de retornar de ella muerte y de tomar de los vivos la esencia vital de su existencia, la sangre. Y de aquí viene el mito del vampiro.

En la antigüedad vemos la presencia de estos seres. En Grecia estaba La Lamia, un personaje mítico convertida en un terrible monstruo que devoraba niños y que está más relacionado con las brujas. Estaban las Empusas, que se dice tomaban la forma de bellas damas y tenían relaciones con hombres a los que les extraían la fuerza vital hasta hacerles fallecer.

En el siglo XVIII, Europa vivia la ilustración, una era marcada por el auge del racionalismo y excepticismo hacia lo sobrenatural. Pero en zonas rurales las creencias en vampiros seguían siendo muy fuertes. La ilustración promovía el cuestionamiento de las antiguas creencias, pero esto no fue uniforme en todas las áreas de Europa.

Las epidemias como la peste contribuyeron a este fenómeno. Hay lugares en donde se desencadenaban muertes repentinas que las personas no podían explicar. A menudo éstas eran interpretadas como resultado de intervenciones sobrenaturales. La falta de comprensión de los procesos de descomposición también jugaban un papel importante en todo esto.  Para evitar el contagio de la enfermedad, las personas eran enterradas apresuradamente sin certificar su muerte clínica. Cuando enterraban a ciertos cadáveres en las fosas comunes se daban cuenta de que los que ya estaban enterrados se conservaban intactos y con un hilo de sangre en la boca. Esto es lo que potenció la superstición popular del vampiro y de ahí que comenzara la leyenda. En algunas áreas de Europa se viene haciendo hasta hace pocos años, y quizá se siga haciendo en áreas rurales. La hinchazón o la aparición de sangre en la boca eran vistos como señales de vampirismo. Las personas que se apoyaban en las creencias y el folklore local se aferraban a estas explicaciones que de otro modo les resultaban inexplicables.

Se cita la práctica de canibalismo en periodos de hambrunas, guerras y epidemias como uno de los condicionantes en la aparición del mito. Ante el horror de estas prácticas, lasgente preferían refugiarse en el mito antes que reconocer la realidad de lo que estaba pasando, así que fue necesario inventar una razón para los ataques de los vivos y los cadáveres desmembrados y también con asuntos de mal de ojo o la súbita muerte de los animales. ¿Qué mejor chivo expiatorio podían tener que el vampiro, al igual que la bruja en lugares como España.

Calmet en su obra nos habla de que en ese tiempo hablar de todo aquello produciría rechazo por la mentalidad de la ilustración, pero que todo lo que aquellas personas comentaban tenía mucho sentido y no podía ser descartado como simples ilusiones.

La muerte entra dentro del ámbito de los llamados ritos de iniciación. Arnold van Gennep encuentra tres momentos distintos en estos ritos: los ritos antes de morir, en los que había que librar al que iba a morir de sus pecados, los ritos cuando el óbito se producía y los ritos del funeral. Si no se hacía bien ninguna de estas etapas, la muerte era mala y el difunto se convierte en un peligro para todos. Por lo tanto una buena muerte no era cosa fácil pero era importante.

En la tradición Europea un hombre puede estar condenado desde su nacimiento a volver de la tumba tras su muerte como por ejemplo: por ser el séptimo hijo varón de una familia, muerte prematura o violenta, incumplimiento de rituales funerarios y religiosos, como maldición por acciones criminales o sacrílegas. En Bulgaria, cualquier cadáver bajo el que caminara una gallina o un gato o cualquier moribundo que no hubiera recibido el aceite de la extremaunción se transformaba en un vampiro.

Además de estos futuros vampiros bien definidos, encontramos vampiros potenciales. Entre ellos se encontraban los pelirrojos, los hermanos que vinieron al mundo durante el mismo mes, los individuos que fueron hombres lobo durante su vida, los malhechores, los que rompieron juramentos, los ahorcados, los que nunca comieron ajo, los que tenían mal de ojo, los que juraban al servicio del diablo y los enterrados al atardecer.” Se decía que los enterrados después del mediodía mataban a sus familiares. Se abrían paso hacia las casas a través de la chimenea, donde torturaban, desfiguraban, estrangulaban o asfixiaban a las personas.

Además, se decía que también tenían la capacidad de transformarse animales. Las formas animales más comunes eran el perro, la cabra, el cuervo y el caballo aunque también se afirmaba que estos espectros también aparecían como pulgas, piojos y garrapatas, parásitos que, por supuesto, son vampíricos.  De algunos pueblos eslavos y germanos viene la creencia de las dos almas, se decía que una de sus almas —el alter ego— era capaz de abandonar el cuerpo durante un tiempo y causar daño a otras personas y se podía transformar en animal.

Aquí es donde viene a adquirir importancia el término “revenant” del francés. Este término va a designar a estos muertos que volvían de las tumbas. Revenant es el participio del verbo “revenir” que significa retornar, regresar o volver. No se trata solo de designar que alguien que murió se aparece a los vivos (el tradicional fantasma) sino de algo más aterrador: alguien que, pese a estar muerto viene, o mejor dicho, vuelve con su cuerpo físico para agredir a los vivos. En castellano la palabra “reviniente” aunque sea similar, no recoge esos matices del término francés en su totalidad. En nuestra lengua, palabras como fantasma o espectro siempre van a llevar consigo ese significado de inmaterialidad que no es el que buscamos nosotros. Sin embargo, la expresión muerto o cadaver sería en español entonces la más asociada para referirnos a este fenómeno del “revenant”, el aspecto corporal del fantasma, que después de haber muerto regresa y bebe la sangre de sus víctimas. Así que vemos que para los precristianos estas apariciones eran totalmente físicas.

(“Un caso muy curioso es el que recoge William of Newburgh que quizá es el más relevante de todos. Un hombre cruel sospechaba que su mujer le era infiel. Una noche, subido a una viga del techo en el dormitorio del matrimonio pudo verificar sus sospechas. De la impresión, este se cayó al suelo y murió a la noche siguiente, negándose a confesar sus culpas y comulgar. Tras ser enterrado en el cementerio, comenzó a salir por las noches (seguido de una jauría de perros) y deambulaba por las calles. Pese a que todos se quedaban en sus casas cerrando las puertas por miedo a este ser, nada pudieron hacer para evitar que este revenant asolara las casas del lugar. Tanta era la desolación, que en Domingo de Ramos, el párroco del lugar convocó a los clérigos, sabios y autoridades para decidir cómo poner remedio a esta calamidad. Cuandoo fueron a ver cómo estaba el cadáver se dieron cuenta de que estaba hinchado de horma animal y su rostro estaba rojizo. En ese momento asestaron un golpe al cuerpo inmóvil y de la herida salió abundante sangre, por lo que entendieron que aquel cadáver había chupado la sangre de muchos. Tras esto, arrastraron el cadáver fuera de la ciudad y elevaron una pira y le extrajeron el corazón. Una vez consumido el cuerpo por las llamas, acabó la peste que había asolado el lugar.”

Aunque ahora os voy a enumerar los tipos de Vampiros según cómo atacaban en el folclore y veréis que no todos chupaban la sangre:

El Invocador: aquel que llama a sus víctimas a viva voz. Aquel que escuchara su nombre por parte de este significaba que iba a morir en poco tiempo. A este invocado se le desenterraba, se le cortaba el cuello y se le echaba agua bendita (aquí vemos como el cristianismo ya se mezcla con estas creencias paganas).

El visitante: Este mataba a los individuos llamando a su puerta. Por ejemplo está el caso de un hombre que escuchó que llamaron a la puerta y al abrir y encontrar la presencia del vampiro murió. También se cuenta el caso de una pareja en la que el chico falleció. La chica todas las noches recibía una visita de su amado y se veían  en el umbral de la puerta. La puerta aquí si nos fijamos es simbólica, actúa como un umbral que da hacia otro mundo.

Neutoter: Estos son los que dan muerte a 9 personas de su alrededor, a sus seres más queridos generalmente.

Aparecido: Este se da cuando la persona viva pierde energía vital a la hora de pasar por ciertos lugares como cementerios, bosques o ciertas encrucijadas o lugares donde estaba alguien enterrado.

Pesadilla: En la antigüedad, la pesadilla era una entidad que abarcaba muchas realidades diferentes: el doble de la bruja que venía y se sentaba pesadamente sobre el pecho de su víctima. Está estrechamente vinculada al aparecido, pero se distingue de él en un aspecto: ataca a los durmientes, mientras que el aparecido se lanza sobre los viajeros y transeúntes. Estrangula a los hombres y los aplasta e incluso chupa la sangre de los vivos. Aquí encontramos ejemplos del Mora checo, el Alp alemán y el ludak lapón.

Masticador: Se le conocía como Nachzehrer. En este caso se sentían ruidos al masticar que provenían de las tumbas, como si el muerto estuviese devorando a alguien. No abandona su sepulcro sino que causa la muerte a distancia a través de magia simpática: al mismo tiempo que devora su mortaja, los que estuvieron en vida cerca de él, se consumen. Se dice también que de noche se transformaba en un cerdo para viajar y que en ocasiones subía al campanario a hacer sonar las campanas condenando a muerte a todo aquel que las escucharse. (también podríamos comparar esto con el efecto de la caza salvaje, ya que todo aquel que la ve, acaba muriendo en poco tiempo).

Tipos de vampiros que fueron surgiendo:

Varkolac: Espectro formado por un cadaver y un demonio. Se refieren al hombre lobo y a la animación de un cadaver por una entidad maléfica. Estos regresarían a casa de sus víctimas en varias semanas o meses después de fallecer y la victima se sentiría agotada y comenzaría a consumirse lentamente. El vârkolac era particularmente peligroso porque podía reducir su tamaño a voluntad para entrar en las habitaciones a través de los agujeros de las cerraduras. También se decía que era el séptimo o noveno hijo de la misma pareja, y poseía la capacidad de transformarse en un animal cuando lo deseaba.

Vourdalak.

Los vourdalaks son, según el folclore local, cadáveres que se levantan de sus tumbas para chupar la sangre de los vivos. En este sentido, se comportan como todos los tipos de vampiros, pero tienen otra característica que los hace aún más aterradores. Los vourdalaks prefieren chupar la sangre de sus parientes más cercanos y de sus amigos más íntimos; una vez muertos, las víctimas se convierten ellos mismos en vampiros. Se ha afirmado que pueblos enteros de Bosnia y Hungría se han transformado de esta manera en vourdalaks.

Broucolacas

Se decía que regresaba de su tumba porque había dejado algún negocio o trabajo por acabar porque había sido maldito en vida o por haber cometido un acto impuro o no haber sido enterrado correctamente. Caminaban o cabalgaban, hacían ruidos con sus huesos, aterrorizaban a los vivos y desaparecían al tercer canto del gallo. Cuando se abrían sus tumbas, se los reconocía de inmediato porque estaban tumbados boca abajo.

Strigoï

El término rumano strigoï tenía dos significados: “bruja”, cuando se refería a mujeres vivas, y “revenant”, cuando designaba a hombres que parecían muertos o cadáveres que no se pudrían, ya fuera porque poseían dos almas —una buena que abandonaba el cuerpo en el momento de la muerte y una mala que permanecía— o porque el alma había vuelto a habitar su envoltura carnal seis semanas, seis meses o siete años después de la muerte. De esto ya hice un vídeo que lo dejaré por aquí ()

Pero sí que os contaré un relato sobre un strigoi que nos cuenta Alexandra Chereches: “Su familia encontró la ropa con la que el hombre fue enterrado, fueron al alcalde y pidieron permiso para desenterrarlo. Como solo habían pasado 6 semanas de que lo enterraron, las autoridades no querían hacerlo a menos que fuese un caso importante. Para ello llevaron a un caballo a la tumba y decían que si el caballo pasaba por encima de la tumba era que no era strigoi, pero si por el contrario no quería pasar, significaba que era un strigoi y efectivamente pasó esto último. Cuando lo desenterraron estaba de lado y con sangre en la boca. Con lo cual le sacaron el corazón y lo quemaron.” La relación del caballo con el mundo del más allá es clara aquí. Es un animal funerario y psicopompo. El caballo lleva al difunto al más allá realiza la ruptura de nivel, el paso de este mundo a los otros mundos, y por esto desempeña también un papel de primer orden en determinadas clases de iniciación masculina (los Mannerbunde)

Moroiu

El moroiu era un espíritu pesado y engorroso. Nacía de un niño que había muerto antes de ser bautizado o que había nacido muerto. Muchos de estos individuos eran hijos ilegítimos a quienes sus madres habían matado y enterrado fuera del cementerio. Siete años después del nacimiento, el alma de un niño así gritaba desde la tumba: “¡Bautismo, bautismo!”. Si alguien lo escuchaba y pronunciaba la fórmula ritual del bautismo, le daba un nombre y arrojaba un trozo de tela como regalo hacia el lugar desde donde se escuchó el grito, el niño era bautizado y ya no sería un moroiu. Si su grito no era escuchado o si el rito no se realizaba, el niño se transformaba en vampiro.

Kroijak: (bulgaria) muerto que tras permanecer 40 días en su tumba durante los cuales los huesos se iban solidificandose, iba adquiriendo un poder mágico y luego salía de su tumba para absorver la sangre de los vivos.

Stafia

A diferencia de los revenants, no tenían cuerpo ni cola y estaban atados a este sitio apareciendo solo donde su cuerpo había sido enterrado. Las víctimas de asesinato y los suicidas también podían convertirse en stafia. La stafia también se presentaba en forma de animal (cerdo, perro, gato, carnero, macho cabrío, cabra, caballo, etc.). Aparecía por la noche en casas, sótanos e iglesias, en puentes, en manantiales abandonados, en lugares desiertos, en cruces de caminos y en el bosque.

 

Podríamos decir que todos estos individuos tenían muchos puntos en común y muchas diferencias.

Ahora vamos a ver diferentes métodos para protegerse o deshacerse de ellos y protección:

Para que el alma de este revenant pudiese descansar, se tenían que llevar a cabo una serie de ritos:

-entre los celtas una de las prácticas más extendidas era enterrar el cuerpo cabeza abajo, así como también coloca hoces o guadañas cerca de la tumba, para evitar que los demonios poseyeran el cuerpo o para apaciguar al muerto y que no se levantara de su ataúd.

-En Grecia se ponía una cruz de cera entre los labios del cadáver, así como una pieza de cerámica con una inscripción cristiana para evitar que se convirtiera en vampiro o vrykolakas.

– Cortarles los tendones de los talones y las venas de las rodillas para que ya no pudieran mantenerse en pie

-En Europa oriental era frecuente introducir un diente de ajo en la boca u objetos punzantes como las zarzas en cada uno de los nueve orificios corporales. Alemania se colocaba un limón en la boca del sospechoso de ser un vampiro.

-Los gitanos también introducían espino en un calcetín del muerto, le clavaban una estaca de espino en las piernas o rodeaban la tumba con una barrera de plantas espinosas como las zarzas

-estaca en el corazón

-Poner tornillos en las plantas de los pies.

-enterrarle en un cruce de caminos para producir su confusión

-decapitación (germana y eslavas) la cabeza se ponía alejada del cuerpo y se veía como un acto de acelerar la marcha del alma. También se le ataban las piernas.

-incineración del cadaver y rociar la tumba con agua hirviendo. También en entre los rumanos, eslavos y gitanos usaban las cenizas para preparar bebidas que suministraban a los familiares a modo de cura.

-repetir el funeral con agua bendita

-rituales de magia: en Bulgaria se practicaba un ritual consistente en el embotellamiento del vampiro llevado a cabo por personas que se dedicaban a ello. Se servía de una botella que tuviera la estampa de un santo, así como un alimento que le guste al vampiro. Eso lo atraía a su interior y el vampiro quedaba atrapado allí. La botella era arrojada al fuego para destruirla con el vampiro dentro.

Numerosos objetos y sustancias, que varían de región en región, son mencionados en las leyendas sobre vampiros por su efecto apotropaico o protector contra ellos.  En Europa se cree que una rama de rosa silvestre o de espino pueden dañar al vampiro, así como el ajo o el azufre. Otros métodos comunes en Europa incluían esparcir semillas de mostaza o semillas de amapola sobre el tejado de la casa a proteger o en la tierra de una tumba sospechosa de contener a un vampiro para mantenerlo ocupado durante toda la noche contando los granos caídos. También se decía que se debe colgar ajo alrededor del cuello de los niños para protegerlos. El ajo se consideraba eficaz contra los hechizos y hacía huir a los demonios, como todas las plantas con olor fuerte. Incluso se colgaba sobre la puerta de las casas de campo una rueda de hilar antigua porque se creía que el muerto solo podía entrar después de haber dado tantas vueltas alrededor de la casa como la rueda había dado.

Más tarde, con el Romanticismo se descubriría un nuevo concepto de belleza que se apoyaría en esa fascinación por la muerte y lo corrupto y de ahí fue apareciendo la literatura vampirica, comenzando por John William Polidori con su The vampyre en 1819, Sheridan le Fanu con Carmilla o Bram Stocker con su famoso “Drácula”, que presentan a este personaje que bebe de todas las fuentes de la maldad. Así que vemos que a partir de este personaje se romperá con la interpretación del vampiro del folclore popular como hasta ahora hemos visto y creará un nuevo arquetipo del que surgirá el vampiro clásico de la literatura.

Espero que os haya gustado mucho este posty que os haga querer saber más acerca de esta figura.

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BIBLIOGRAFÍA:

The Secret History of Vampires – Claude Lecouteux

El vampiro en la Europa Medieval – Eugenio Olivares Merino

De cadáveres desenterrados y corazones quemados: los muertos vivientes en la literatura oral rumana – Alexandra Chereches y Violeta Catalina Badea

Vampiros, mito y realidad de los no.muertos. Miguel G. Aracil.

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