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Explorando las Criaturas Mitológicas: Un Viaje a Través de la Literatura de Pablo Ruiz Osuna. Con David Parcerisa (Rimbel35).

Explorando las Criaturas Mitológicas: Un Viaje a Través de la Literatura de Pablo Ruiz Osuna. Con David Parcerisa (Rimbel35).

Explorando las Criaturas Mitológicas: Un Viaje a Través de la Literatura de Pablo Ruiz Osuna. Con David Parcerisa (Rimbel35).

 

En mi reciente entrevista con David Parcerisa, exploramos diversas criaturas mitológicas que han sido objeto de mis investigaciones y publicaciones. A continuación, presento un análisis detallado de estas entidades legendarias, relacionándolas con mis obras y aportaciones al estudio de la mitología ibérica.

1. Vampiros: La Sombra de la Noche

Aunque los vampiros no han sido el foco principal de mis publicaciones, su presencia en la mitología ibérica es innegable. Estas criaturas nocturnas, asociadas con el miedo a lo desconocido y el anhelo de inmortalidad, han inspirado numerosas leyendas en la península. En futuras investigaciones, planeo profundizar en las particularidades de los vampiros en el contexto ibérico, explorando sus orígenes y las variaciones regionales de sus mitos.

2. Hombres Lobo: La Dualidad Humana

La figura del hombre lobo, símbolo de la lucha interna entre la civilización y la bestialidad, es central en mi libro Hombres Lobo: Y Otros Depredadores de la Mitología. En esta obra, coescrita con Sonia Gupta y Elisa Rivero Bañuelos, exploramos las leyendas de transformaciones humanas en lobos y otras criaturas, rastreando historias desde la Península Ibérica hasta diversas culturas alrededor del mundo. El lobo ha formado siempre una parte indisoluble del ser humano, encarnando nuestras ambiciones y miedos más atávicos. Desde los cofrades encomendados al dios lobo Vaélico, pasando por los berserker vikingos y la aterradora bestia de Gevaudan, hasta los perros fantasmales que, según dicen, aún campan por los ranchos tejanos. Este libro es el resultado de nuestra caza de leyendas, cuyas pruebas gráficas ha ilustrado el brillante Ion Ander Art.

3. Hadas: Luces y Sombras del Mundo Feérico

Las hadas, comúnmente vistas como seres mágicos y benevolentes, poseen un lado oscuro y enigmático que he abordado en mis investigaciones. En Guía de los Seres Mitológicos Españoles, coescrito con David Reñé Quiles, dedicamos secciones a estas entidades, desentrañando sus orígenes y relatos asociados en la tradición española. Este libro pretende rescatar las leyendas y cuentos que hasta hace unas pocas décadas aún podían escucharse en pueblos y villas de las zonas rurales de nuestro país. ¿Sabía que en nuestro país también existían relatos sobre una antigua raza de gigantes? ¿Conocía usted la historia del Herensuge, el dragón de siete cabezas? ¿Sabe usted cómo desencantar un hada? ¿Quiere ganarse el favor de la diosa Mari y descubrir junto a ella los secretos de la madre naturaleza? ¿Sabe cómo derrotar a un hombre lobo? ¿Y convertirse en uno? Estos solo son algunos de los secretos que encontrará en este volumen.

4. Gigantes: Ecos de Antaño

Los gigantes, presentes en múltiples mitologías, simbolizan fuerzas primordiales y desafíos titánicos. Aunque su mención en la entrevista fue breve, en mis obras he recopilado historias sobre estos seres colosales, destacando su relevancia en el folclore ibérico y su influencia en la cultura popular. En Guía de los Seres Mitológicos Españoles, exploramos las leyendas de gigantes en la península, rescatando narrativas que han perdurado en la tradición oral de diversas regiones. También lo hacemos en nuestra reciente obra  Gigantes tras las huellas del pueblo antiguo 

5. Dragones: Guardianes del Saber Ancestral

Los dragones han sido símbolos de poder y misterio en diversas culturas. En mi libro Dragones: Serpientes, Lagartos, Dragones y Otros Engendros de la Mitología Ibérica, coescrito con Ion Ander Ramírez, recuperamos historias ancestrales sobre estas criaturas en la península. Desde el gran dios Sugaar, al poderoso cuélebre, o el ponzoñoso basilisco, una lectura repleta de aventuras le está esperando.

6. Duendes y Espíritus Familiares: Entidades del Hogar

En Duendes, Diablos y Espíritus Familiares, profundizo en las historias de seres que habitan en los hogares y bosques, influyendo en la vida cotidiana de las personas. Este libro busca rescatar y preservar las narrativas sobre estos entes, destacando su importancia en la mitología ibérica y su papel en las tradiciones populares.

Duendes, diablos y espíritus familiares (Tapa blanda)

 

7. Reflexiones sobre la Inteligencia Artificial: Más Allá de la Mitología

Aunque mi enfoque principal ha sido la mitología, también he explorado temas contemporáneos como la inteligencia artificial. En La Personalidad Jurídica de los Autómatas Inteligentes, analizo las implicaciones legales y éticas de los avances tecnológicos, ofreciendo una perspectiva crítica sobre el futuro de la interacción entre humanos y máquinas.

Reflexión Final

Mi pasión por la mitología y el folclore me ha llevado a explorar y documentar estas criaturas en mis libros, con el objetivo de preservar y difundir nuestro rico patrimonio cultural. A través de mis obras, invito a los lectores a adentrarse en un mundo donde lo fantástico y lo real se entrelazan, ofreciendo una ventana a las creencias y narrativas que han moldeado nuestra historia colectiva.

 

 

 

LYCAÓN . EL PRIMER HOMBRE LOBO GRIEGO

LYCAÓN . EL PRIMER HOMBRE LOBO GRIEGO

LYCAÓN . EL PRIMER HOMBRE LOBO GRIEGO

 

imagen de:https://www.pinterest.es/pin/5066618326897838/

 

redactado por boadicea_battlecrow

Hijo de una ninfa y un mortal autóctono de Arcadia, Licaón (Λυκάων en griego) llegó a ser
un sabio y respetado rey de esta región. Fue muy querido por el pueblo, pues gracias a su
afán religioso llevó a las gentes a abandonar la vida más salvaje y campestre que llevaban
hasta entonces. Se le atribuye también una mente culta y un fanatismo religioso tan grande
que incluso le llevó a realizar sacrificios a Zeus en el altar que instauró en Licosura, ciudad
que había fundado. Este altar estaba dedicado al Zeus Liceo.
Sin embargo Licaón no solo destacaba por sus virtudes y sus buenas acciones, pues
paradójicamente fue un rey de lo más macabro, llegando a sacrificar extranjeros que
llegaban a sus tierras en el altar de Zeus. Esto, unido a su fanatismo religioso, le granjeó
muy mala fama y llegó a oídos del dios, quien viendo lo que estaba haciendo se indignó.
No hay que olvidar que para los griegos la hospitalidad era uno de los pilares
fundamentales de la sociedad, que demostraba respeto y acogida a los de otros pueblos,
algo así como la sagrada hospitium de los pueblos íberos, que no debían romper bajo
ningún concepto. Todo ciudadano que se acogía a esta hospitalidad debía ser atendido y
bien recibido, no se podía matar o tratar mal a un extranjero al que previamente se le había
prometido hospitium.
Podríamos decir que era similar al hecho de ‘acogerse a sagrado’ en la Edad Media.
Dicha condición de «hospiciano» dotaba a estos extranjeros de protección por parte del
anfitrión. No fue así con Licaón… Lejos de aquella hospitalidad, Licaón ofrecía una
muerte en sacrificio a los forasteros y peregrinos que allí paraban.
Conocedor Zeus de estas atrocidades quiso hacerse pasar por un transeúnte y pedir allí
cobijo, para comprobar si esto que hacía el rey era cierto. Pero alertado Licaón por señales
divinas y las habladurías de sus súbditos, rechazó su idea inicial de sacrificar a aquel
extraño. En su lugar, se dice que mandó cocinar la carne de un esclavo o de una de sus
anteriores víctimas, de tal modo que ofrecería un buen trato al dios brindándole hospicio y
comida. Lo que en realidad quería el rey con esta treta era saber si ciertamente aquel era
Zeus u otro dios que se había presentado en su palacio, pues el canibalismo era
considerado un gran pecado y un dios no podía cometerlo.
Como era de esperar, Zeus no soportó tal ofensa y condenó a Licaón a sufrir por sus
crímenes y crueldades. Transformó al rey en un lobo e incendió su palacio, condenándole
eternamente a a aullar y delirar sin consuelo. Así relata Ovidio su metamorfosis: "El terror
golpeó y huyó, y en las llanuras silenciosas está aullando en sus vanos intentos de hablar;
él delira y enfurece, y sus codiciosas mandíbulas, deseando su acostumbrada matanza, se
vuelven contra las ovejas, todavía ansiosas por su sangre. Su vestimenta se separa en el
pelo peludo, sus brazos se convierten en piernas; y como lobo tiene los mismos mechones
grises, la misma cara dura, los mismos ojos brillantes, la misma mirada feroz”.
Otras versiones del mito se habla de Licaón y su gran cantidad de hijos (nombran hasta
50), estos serían impíos e irrespetuosos, demasiado orgullosos y habrían cometido
fechorías y sacrificios. Según el autor griego Pseudo-Apolodoro, Zeus bajó enfadado a
poner fin a esto y fueron los hijos quienes, matando a su propio hermano lo ofrecieron
como comida (hay versiones que dicen que mataron a un criado).

En otras versiones se dice que, mientras Zeus mató con sus rayos a padre e hijos, la
piadosa Gea (madre Tierra), frenó la mano del dios y consiguió salvar al hijo menor,
Nyctimus y fue este quien sucedió a su padre en el trono. Durante su reinado ocurrió el
diluvio universal (la versión griega del mito), siendo provocado por todas las acciones de
Licaón y sus hijos, como un castigo ejemplar.

Se habla también de más de un personaje mítico llamado Licaón. De uno de ellos, también
convertido en lobo, se dice que volvía a tomar su forma humana si durante varios años no
había comido carne de otros humanos.
Se inicia así la leyenda de los hombres-lobo o licántropos.
Hay que tener en cuenta que ya la raíz de su nombre ‘lika’ ya viene de la palabra griega
λύκος (‘lykos’) que se traduce como ‘lobo’.

Este mito de los hombres lobo es originario de Europa y se relaciona en gran medida con la
magia negra y las transformaciones al ingerir ciertas sustancias, dormir cubierto con piel de
lobo o tener comportamientos salvajes como dormir desnudo a la luz de la luna. En
ocasiones también se creía que ser el séptimo hijo no bautizado de una familia
desencadenaba esta transformación. Pero en la mayoría de creencias y relatos la
metamorfosis se debe a la ruptura de alguna norma social o del mundo civilizado,
convirtiendo a la persona en más bestia que hombre.
Esto fue lo que, según el mito, le ocurrió a Licaón, pues perdió su civismo al romper el
sagrado hospicio.

Hoy en día los licántropos van muy relacionados con el mundo y la imaginería vampírica,
siendo enemigos en muchas películas y vistos como seres enfrentados.

 

La mitología en el videojuego : Resident evil Village

La mitología en el videojuego : Resident evil Village

La mitología en el videojuego : Resident evil Village

Fuente: Videojuego Resident evil Village

Hace ya algunas semanas tuvo su debut un nuevo juego de la mítica saga de «Resident evil». Para aquellos que no estén familiarizados con la saga (la cual cuenta con decenas de videojuegos a sus espaldas) podemos decir someramente que se trata de unos juegos del llamado género «survival horror». La historia básicamente gira entorno a una compañia farmaceutica, Umbrella, la cual ha hallado una forma de, según ellos, detener el envejecimiento humano y, por lo tanto, alcanzar la inmortalidad.  Como no podía ser de otro modo, el experimiento resulta en una catástrofe sin precedentes.

La Corporación Umbrella, inyecta su medicamento revelación «el virus T» a los sujetos de prueba pero, para su sorpresa, los resultados son que todos ellos sufren una extraña mutación que les convierte en muertos viventes. Por supuesto, y como no podía ser de otro modo, lejos de detener el experimento continúan con sus malas praxis.

Pues bien, así llegamos a el nuevo juego de la saga «Resident Evil Village» . En este nuevo capítulo de la serie conoceremos los orígenes de la creación de la corporación Umbrella, y de cómo hallaron la fórmula de su virus letal.  Aunque para lo que nos interesa en este blog vamos a hacer referencia a dos puntos. El primero es el análisis de la aparición de unos nuevos enemigos llamados «lycans» que recuerdan a la versión cinematográfica que tenemos sobre los hombres lobo.

En relación a este particular, ya hemos hablado en este blog y en nuestro libro sobre los orígenes del mito del hombre lobo y su diferenciación con la visión moderna. La principal diferencia con las versiones antiguas del mito es el proceso de trasnformación. Y es que en muchas tradiciones alrededor de Europa, la transformación es más psíquica que física. El cambio no es tan espectacular. No se convierte el afectado por la maldición (si es que es una maldición) en un críptido gigantesco de dos metros, sino que el afectado o bien se coniverte en un lobo (anda a cuatro patas) o únicamente presenta cambios menores.

En las tradiciones en que sí encontramos la mencionada transformación, esta se presenta de forma muy distinta  a la que vemos en  las películas. Ello es así dado que en las antiguas tradiciones animistas, se creía que los seres humanos tenían un alma animal que residía en su interior de forma latente. Las personas que eran capaz de despertar ese espíritu eran capaces de controlar algunas de las caracteristicas del dios animal como en este caso el lobo. Así la metamorfosis era directamente arrancándose la piel, pues el lobo ya estaba en el interior. Tú eras el lobo, pero esta parte de tu alma permanecía dormida en tu interior. De hecho, uno de los nombres que recibían aquellos que podían despertar el poder del lobo era «pieles vuelta».

El otro punto interesante a tratar es el hecho de la fusión entre ciencia y mitología que da como resultado esta nueva «mitología de la ciencia». De hecho, el juego  plantea un escenario en que todo es posible dado que se ha conseguido por un experimento ciéntifico. Existen zombies por el virus, hombres-lobo por el virus, e incluso madre Miranda es inmortal y puede volar por la infección. Resulta curioso que una de las formas de transformarse en hombre lobo en la antiguedad (según se decía) era mediante la ingesta de una bebida misteriosa. Como véis queridos amigos, el mito nunca decae y siempre vuelve bajo caprichosas formas.

 

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El mito del hombre lobo(parte 1)

El mito del hombre lobo(parte 1)

EL MITO DEL HOMBRE LOBO

imagen de David Reñe «Guía de los seres mitológicos españoles»

 

Las historias sobre hombres lobo se remontan a tiempos antiguos, siendo un patrimonio común en el folclore de los pueblos. En primer lugar, cabe señalar una clara diferenciación entre dos figuras que suelen confundirse. Por un lado, tendríamos la licantropía como síndrome o enfermedad mental estudiada por la medicina[1]. Las causas que llevan a una persona a sufrir tal síndrome son heterogéneas. Aunque ciertamente se suele presentar en personas bipolares, con esquizofrenia, o incluso con psicosis aguda[2], no siempre es así[3]. Los casos de licantropía no se circunciden a los humanos, pues se han registrado casos en perros, ranas e incluso en abejas[4].

Ya se mencionan casos de licantropía en tiempos muy antiguos. Así lo atestigua Marcelo de Side en uno de los pocos fragmentos que se conservan de su época:

Los dominados por la enfermedad llamada cinantropía o licantropía salen de noche durante el mes de febrero, imitando en todo a lobos o perros, y hasta que se hace de día pasan el tiempo especialmente en torno a los sepulcros, a los que abren. Reconocerás al que la padece por los siguientes síntomas: se encuentran pálidos, tienen la vista debilitada y los ojos secos, sin lágrima alguna. Los verás con los ojos hundidos y la lengua seca, sin gota de saliva. Están sedientos y tienen las piernas con heridas abiertas por sus constantes caídas y los mordiscos de los perros[5].

También hay que mencionar la extraña enfermedad conocida como hipertricosis. Es un grupo de patologías relativamente raras y que son conocidas desde hace siglos.

Consiste en un aumento excesivo de lanugo, pelo velloso o terminal que aparece de manera independiente de la edad, raza o sexo y que afecta zonas del cuerpo, no dependientes de estímulos androgénicos. Muchos de los que la padecían eran asociados a hombres lobos o expuestos en circos, siendo el más conocido el ruso Theodoro Petrov, apodado Jo, el niño caro de perro o Sky Terrier[6].

En opinión de otros investigadores, enfermedades como la Herpes estiomenos y la porfiria[7] ayudaron a que se extendiera la creencia de los hombres lobo.

Radicalmente distinto resulta el tema de los hombres lobo. En este caso, nos encontramos con historias en que efectivamente se da la transformación del hombre en lobo. Estas gozan también de gran antigüedad y tradición, pues pueden rastrearse por amplias zonas del globo. Las tradiciones en la zona mediterránea sitúan su origen en la antigua Mesopotamia. Concretamente, en el antiguo texto mítico conocido como Epopeya de Gilgamesh, donde Ishtar transforma en lobo a un pastor que había sido su amante[8]. También el historiador Heródoto nos da noticias de hombres lobo. En sus escritos habla de la capacidad de los neures, pueblo vecino de los escitas, para transformarse en lobos. Al parecer podían transformarse tan solo una vez al año durante unos días, y retornaban después a su forma humana[9].

imagen de Canva.com

 

Tampoco escapa la mitología griega de los relatos de hombres lobo. En su antigua religión, se contaba la historia de Lycaon, monarca de Arcadia, que había sido recto y justo. Sin embargo, tanto él como su familia cometieron crímenes terribles que hastiaron al propio Zeus. Este, al comprobar cómo se daban a la antropofagia y cometían rituales mágicos‑religiosos de sacrificios humanos, castigó a Lycaon. Lo condenó a convertirse en un lobo salvaje y perder la razón, como bien nos relata Ovidio en su Metamorfosis[10]. Por su parte, los romanos utilizaron el término versipellis (piel vuelta): se suponía que el pelo les crecía hacia dentro. Se conservan algunas descripciones de ellos, como la que Petronio incluye en su Satiricón[11].

Otra fuente de relatos sobre hombres lobo viene constituida por la tradición germánica[12]. Ya en tiempos de la antigua Roma, los germanos se creían hijos del dios lobo, lo que los convertía a estos en licántropos. De estas tradiciones pudo surgir la palabra anglosajona werewolf. Por su parte, los egipcios creían en el dios lobo Upuatut[13] y los antiguos pueblos nórdicos, en el gran lobo Fenirir. En la India se cree en el dios Pushan y en Mongolia se cree en el lobo azul, Bortä‑Tchino[14].

[1] «En medicina, la licantropía clínica está bien descrita como una rara condición psiquiátrica en la que el paciente cree que es posible su transformación anatómica total parcial en un animal. Creer que es una persona cercana la que se convierte en animal o tomar únicamente el comportamiento de determinado animal son también variantes de este síndrome». VV. AA.: «Mitos y ciencia: licantropía clínica y hombres lobo», Boletín Mexicano de Historia y Filosofía de la Medicina 11, n.º 2 (2008): 68–70, <https://www.medigraphic.com/cgi-bin/new/resumen.cgi?>, pág. 68.

 

 

Este ha sido un extracto del libro «guía de los seres mitológicos españoles». Puedes comprarlo en este blog

 

 

BIBLIOGRAFÍA

 

[2] VV. AA.: «Mitos y ciencia: licantropía clínica y hombres lobo», op. cit. pág. 68.

[3] «En las actas del único caso judicializado de licantropía, el llamado “caso Romasanta”, los psicólogos no encontraron evidencias de trastorno mental». Casado Sánchez, E.: «Homicidio y cultura: un caso de licantropía», Boletín Galego de Medicina Legal e Forense 14 (2005): 27–46, <www.agmf.es/boletines/boletin14>.

[4] VV. AA.: «Mitos y ciencia: licantropía clínica y hombres lobo», op. cit. pág. 68.

[5] Llinares García, Mar: «Lobishome. La metamorfosis en lobo en las tradiciones europea y gallega», Memoria y civilización. Anuario de Historia 17 (2014): 123–48, <https://www.unav.edu/publicaciones/revistas/index.php/myc/article/view/181/258>, pág. 137.

[6] Camargo Sánchez, Andrés: «Cuidando demonios, vampiros, hombres lobos y zombis a lo largo de la historia entre la realidad y la fantasía», Revista U.D.C.A. Actualidad & Divulgación Científica 19, n.º 2 (2016): 285–95, <https://revistas.udca.edu.co/index.php/ruadc/article/view/82.>. (289-290)

[7] «Sin embargo, la licantropía no se explica solamente por trastornos psiquiátricos, pues existen otras dos entidades que hacen alusión al mito del hombre lobo. La primera de ellas incluso debe su nombre al hecho de que la morfología de sus lesiones recuerda las mordidas de un lobo hambriento: el lupus eritematoso sistémico, una enfermedad autoinmune. Se atribuye a Hipócrates la primera descripción de una ulceración cutánea, quien la llamó Herpes estiomenos (significa algo así como dermatosis roída o en mordiscos). El vocablo lupus no fue usado sino hasta el año 1230, cuando Rogerius Frugardi describió las erosiones faciales características de la enfermedad. La designación de «lupus eritematoso sistémico», propiamente dicho, fue acuñada hasta finales del siglo XIX por Sir William Osler, quien para entonces ya hacía referencia a afecciones de tipo cardíaco, pulmonar y renal en los pacientes con dicha enfermedad. Es así como el simple hecho de que las lesiones fueran aparentadas a las mordidas de un animal hizo pensar que se trataba de heridas autoinflingidas por un individuo después de haber adquirido la morfología bestial. La otra entidad de la cual pudo haber derivado el mito de la licantropía es un conjunto de enfermedades conocido como «porfirias», que se deben a anomalías enzimáticas en la ruta de síntesis del grupo hemo, y que se caracterizan, entre otras cosas, por provocar fotosensibilidad. Es la razón por la cual, a modo de protección, en algunas ocasiones se presenta una marcada hipertricosis, el crecimiento del vello corporal en zonas no dependientes de andrógenos, en las partes del cuerpo que no están cubiertas por prendas de vestir. Esta última característica, aunada a las manifestaciones neurológicas y psiquiátricas que presentan algunas variantes de porfirias, bien pudieron aparentar el arquetipo del licántropo en algún desdichado». Salazar Morales, Miguel Fernando y María Alicia del Sagrado Corazón Cea Bonilla: «Licántropos, hematófagos y brujas: ¿enfermos incomprendidos de su época?», CIENCIAS 103 (2011): 4–11, <https://www.revistaciencias.unam.mx>. (6)

[8] Llinares García, Mar: «Lobishome. La metamorfosis…», op. cit. pág. 124.

[9] Halicarnaso, H.: Los nueve libros de la historia de Herodoto de Halicarnaso (elaleph.com, 2000), <https://doi.org/10.1017/CBO9781107415324.004>. IV, 105,2, p. 385

[10] 401Ovidio Nasón, Publio: Metamorfosis, ed. Ana Pérez Vega, 1a (Barcelona: Editorial Bruguera. S. A, 1983). Libro 1,2.

[11] VV. AA.: Los hombres lobo, 1a (Madrid: Penguin Clásicos, 2017). pág. 6.

[12] Blécourt, W de: “I Would Have Eaten You Too : Werewolf Legends in the Flemish, Dutch and German Area,” Folklore 118 (2007): 23–43, <http://hdl.handle.net/20.500.11755/1e908e27-506a-4582- 8a69-f77511e14ae2>.

[13] 404«Los egipcios tenían un dios lobo de los muertos llamado Upuaput (“lo que abre el camino”), que era el encargado de guiar la barca del Sol en su desplazamiento nocturno. Upuaput tenía una ciudad, que posteriormente los griegos llamarían Licópolis, que recuerda cómo un ejército de lobos había detenido a una invasión etíope sobre el territorio. Cuando el dios lobo era invocado por los vivos, los conducía por múltiples pruebas hasta llegar al camino de los Bienaventurados». Solé‑Cabrera, Alba, Alba Solé‑Sorribes y Silvia Vidal: «La Fera d’ulls de Color Mel. El Seu Retorn a Catalunya», 2011.

[14] <https://proyectoaullidos.wordpress.com/el-lobo-en-la-mitologia/>.

 

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