Navegando por
Etiqueta: mitología

LA MUERTE DEL INVIERNO Y SUS TRADICIONES POPULARES

LA MUERTE DEL INVIERNO Y SUS TRADICIONES POPULARES

LA MUERTE DEL INVIERNO Y SUS TRADICIONES POPULARES

La muerte del invierno es un proceso simbólico marcando el paso de las estaciones. La muerte del invierno y la llegada del Dios más antiguo anunciaban un periodo de fertilidad.el antiguo Dies Natalis Invictis Solis mitraico de los romanos, al que el Cristianismo superpuso el nacimiento de Jesús (el sol verdadero que triunfaba sobre el sol pagano), marca el inicio de un período de frío y hambre que sólo se verá atenuado con la esperanza que surge en primavera: “Hasta que nace el Niño, ni frío ni hambre”. “Hasta Navidad, ni hambre ni frío pasarás”. “Del Niño en adelante, frío y hambre” (Martínez Kleiser, 1945: 307).»

Mircea Eliade sostiene en El Mito del Eterno Retorno que el hombre ha necesitado desde los albores de los tiempos remarcar cíclicamente determinadas fechas para celebrar el acto de creación primigenio. Frente a nuestra concepción lineal, el campesino experimentaba el tiempo en su quehacer agrario de una manera circular y así, al igual que sus plantas germinaban, crecían, fructificaban y morían, el ciclo anual se aparecía como un ente dotado de vida que nace, envejece y muere, para volver a resurgir en una espiral sin fin. Por eso los meses se representan no pocas veces en la iconografía medieval como las distintas etapas vitales de un hombre, desde su nacimiento hasta su decrepitud, o bien como un agricultor que desempeña cada mes una tarea específica con un estado de ánimo diferente (Campo tejedor, 2006)

En las culturas agrícolas y rurales de la Península Ibérica, el paso de las estaciones marcaba el ritmo de la vida cotidiana. El invierno es la representación de la introspección, del reposo, la muerte temporal de la tierra, la oscuridad. El regreso del sol era la llegada de ceremonias, ritos y celebraciones en honor al renacimiento y la fertilidad. Aunque tiempo después muchas de estas fiestas pasaron a manos cristianas.

Desde la antigüedad y hasta época reciente, el año se ha vivido en el imaginario popular y se ha representado en los calendarios iconográficos o pictóricos como un círculo, una rueda en la que el hombre tiene actividades fijas tanto en el trabajo como en la fiesta. La circularidad está implícita en la propia etimología de ‘año’, del latín annus, que a su vez se tomó de la partícula an equivalente a circum (en torno). El año es pues el tiempo circular, como una serpiente que se muerde la cola –así se representa en muchas culturas–, como un anillo (literalmente ‘círculo pequeño’, annulus), intrínsecamente redondo, inalterable y eterno pues, como mantenía Aristóteles, lo que es eterno es circular y lo que es circular es eterno.(Campo tejedor, 2006).

Una tradición muy popular en España es la quema de Judas. Se fabrica un muñeco con trapos viejos, paja o madera. Representa a Judas pero en muchos lugares también encarna todo lo negativo: el mal, el dolor o incluso el invierno que ya cumplió su ciclo. El ritual culmina con la quema del muñeco, acto de purificación colectiva y renovación. En algunos lugares, los niños lo golpean o lo destrozan antes de quemarlo. En otros lugares podemos ver tradiciones populares en Galicia como es el Entroido, en Valencia, las fallas. Y la celebración más simbólica e importante, San Juan. Todas estas celebraciones paganas el fuego es un elemento de transformación y limpieza, y el uso de un muñeco como objeto que concentra los males o el ciclo que termina. La figura quemada representa la parte de la vida que debe morir para que algo nuevo pueda surgir.

En el País Vasco y en Navarra están arraigadas deter-minadas creencias y cultos en torno a Andramari Martxoko o Amahir:iina Jfartxoko ‘Nuestra Señora de Marzo’, que el puehlo suele celehrar cada 25 de marzo.los días finales de marzo son considerados nefastos para el ganado -fenómeno que tiene una motivación meteorológica y ecológica evidente-, y que ello ha generado dos tipos de reflejo en la mentalidad y la vida comunitarias: uno puramente supersticioso, que pone énfasis sobre lo nefasto de los días zozomikoteak o artzaitxoaren; otro, más estructurado y complejo, que eleva a la categoría de culto católico y conmemoración anual las creencias sobre la divinidad asociada y al mismo tiempo protectora contra tales días nefastos.

 

 

 

 

 

 

¿QUIERES SABER MÁS DE MITOLOGÍA?

LINKS 

DRAGONES:

DUENDES, DIABLOS Y ESPÍRITUS FAMILIARES 

GUÍA DE LOS SERES MITOLÓGICOS ESPAÑOLES 

EL PADRE LOBO Y LAS BRUJAS EN HORTSAVINYÀ

HOMBRES LOBO Y OTROS DEPREDADORES DE LA MITOLOGÍA 

DE VENEFICIS 

 

 

 

BIBLIOGRAFÍA

Campo Tejedor, A. del. (2006). El verano contra el invierno. Mimesis y subversión ritual en la religiosidad popular [Summer against winter. Mimesis and ritual subversion in popular religiousness]. BIBLID, 28, 55–83.

Pedrosa, J. M. (1995). «Si marzo tuerce el rabo, ni pastores ni ganados»: ecología, superstición, cuento popular, mito pagano y culto católico del mes de marzo. Disparidades. Revista De Antropología50(2), 267–293. https://doi.org/10.3989/rdtp.1995.v50.i2.323

Explorando las Criaturas Mitológicas: Un Viaje a Través de la Literatura de Pablo Ruiz Osuna. Con David Parcerisa (Rimbel35).

Explorando las Criaturas Mitológicas: Un Viaje a Través de la Literatura de Pablo Ruiz Osuna. Con David Parcerisa (Rimbel35).

Explorando las Criaturas Mitológicas: Un Viaje a Través de la Literatura de Pablo Ruiz Osuna. Con David Parcerisa (Rimbel35).

 

En mi reciente entrevista con David Parcerisa, exploramos diversas criaturas mitológicas que han sido objeto de mis investigaciones y publicaciones. A continuación, presento un análisis detallado de estas entidades legendarias, relacionándolas con mis obras y aportaciones al estudio de la mitología ibérica.

1. Vampiros: La Sombra de la Noche

Aunque los vampiros no han sido el foco principal de mis publicaciones, su presencia en la mitología ibérica es innegable. Estas criaturas nocturnas, asociadas con el miedo a lo desconocido y el anhelo de inmortalidad, han inspirado numerosas leyendas en la península. En futuras investigaciones, planeo profundizar en las particularidades de los vampiros en el contexto ibérico, explorando sus orígenes y las variaciones regionales de sus mitos.

2. Hombres Lobo: La Dualidad Humana

La figura del hombre lobo, símbolo de la lucha interna entre la civilización y la bestialidad, es central en mi libro Hombres Lobo: Y Otros Depredadores de la Mitología. En esta obra, coescrita con Sonia Gupta y Elisa Rivero Bañuelos, exploramos las leyendas de transformaciones humanas en lobos y otras criaturas, rastreando historias desde la Península Ibérica hasta diversas culturas alrededor del mundo. El lobo ha formado siempre una parte indisoluble del ser humano, encarnando nuestras ambiciones y miedos más atávicos. Desde los cofrades encomendados al dios lobo Vaélico, pasando por los berserker vikingos y la aterradora bestia de Gevaudan, hasta los perros fantasmales que, según dicen, aún campan por los ranchos tejanos. Este libro es el resultado de nuestra caza de leyendas, cuyas pruebas gráficas ha ilustrado el brillante Ion Ander Art.

3. Hadas: Luces y Sombras del Mundo Feérico

Las hadas, comúnmente vistas como seres mágicos y benevolentes, poseen un lado oscuro y enigmático que he abordado en mis investigaciones. En Guía de los Seres Mitológicos Españoles, coescrito con David Reñé Quiles, dedicamos secciones a estas entidades, desentrañando sus orígenes y relatos asociados en la tradición española. Este libro pretende rescatar las leyendas y cuentos que hasta hace unas pocas décadas aún podían escucharse en pueblos y villas de las zonas rurales de nuestro país. ¿Sabía que en nuestro país también existían relatos sobre una antigua raza de gigantes? ¿Conocía usted la historia del Herensuge, el dragón de siete cabezas? ¿Sabe usted cómo desencantar un hada? ¿Quiere ganarse el favor de la diosa Mari y descubrir junto a ella los secretos de la madre naturaleza? ¿Sabe cómo derrotar a un hombre lobo? ¿Y convertirse en uno? Estos solo son algunos de los secretos que encontrará en este volumen.

4. Gigantes: Ecos de Antaño

Los gigantes, presentes en múltiples mitologías, simbolizan fuerzas primordiales y desafíos titánicos. Aunque su mención en la entrevista fue breve, en mis obras he recopilado historias sobre estos seres colosales, destacando su relevancia en el folclore ibérico y su influencia en la cultura popular. En Guía de los Seres Mitológicos Españoles, exploramos las leyendas de gigantes en la península, rescatando narrativas que han perdurado en la tradición oral de diversas regiones. También lo hacemos en nuestra reciente obra  Gigantes tras las huellas del pueblo antiguo 

5. Dragones: Guardianes del Saber Ancestral

Los dragones han sido símbolos de poder y misterio en diversas culturas. En mi libro Dragones: Serpientes, Lagartos, Dragones y Otros Engendros de la Mitología Ibérica, coescrito con Ion Ander Ramírez, recuperamos historias ancestrales sobre estas criaturas en la península. Desde el gran dios Sugaar, al poderoso cuélebre, o el ponzoñoso basilisco, una lectura repleta de aventuras le está esperando.

6. Duendes y Espíritus Familiares: Entidades del Hogar

En Duendes, Diablos y Espíritus Familiares, profundizo en las historias de seres que habitan en los hogares y bosques, influyendo en la vida cotidiana de las personas. Este libro busca rescatar y preservar las narrativas sobre estos entes, destacando su importancia en la mitología ibérica y su papel en las tradiciones populares.

Duendes, diablos y espíritus familiares (Tapa blanda)

 

7. Reflexiones sobre la Inteligencia Artificial: Más Allá de la Mitología

Aunque mi enfoque principal ha sido la mitología, también he explorado temas contemporáneos como la inteligencia artificial. En La Personalidad Jurídica de los Autómatas Inteligentes, analizo las implicaciones legales y éticas de los avances tecnológicos, ofreciendo una perspectiva crítica sobre el futuro de la interacción entre humanos y máquinas.

Reflexión Final

Mi pasión por la mitología y el folclore me ha llevado a explorar y documentar estas criaturas en mis libros, con el objetivo de preservar y difundir nuestro rico patrimonio cultural. A través de mis obras, invito a los lectores a adentrarse en un mundo donde lo fantástico y lo real se entrelazan, ofreciendo una ventana a las creencias y narrativas que han moldeado nuestra historia colectiva.

 

 

 

EL vampiro en el folklore Europeo

EL vampiro en el folklore Europeo

EL vampiro en el folklore Europeo

 

“Le vampire littéraire est une figure surnaturelle, véritable manifestation de la peur de l’homme face à la mort” Jarrot 1999: 63)

No sabéis lo duro que ha sido para mi condensar la información que quería daros en este post porque tengo muchas cosas que me gustaría contaros acerca de esta figura que de siempre me ha gustado mucho. Obviamente no voy a poder decir todo lo que quiero decir, pero lo voy a intentar hacer lo mejor que pueda… voy a hablar acerca del vampiro en el folklore Europeo, cómo era concebido antes de que la literatura formara la imagen del vampiro que todos conocemos. Ahora ya sin más os dejo con el vídeo.

El terror a la noche ha hecho a lo largo de los tiempos, que el miedo a lo desconocido y a los seres de la noche sea el punto de partida donde anclar el mito del vampiro. Si a esta concepción primitiva del miedo a la noche le añadimos la incomprensión de la muerte y el miedo a ella, podemos aproximarnos un poco más al terror que debieron sentir los primeros pobladores (y no tan primeros) respecto a los hechos que no eran comprensibles. Desde aquí podemos afirmar que los primeros seres que aterrorizarán al hombre van a combinar el miedo a la muerte y la sangre, porque no olvidemos que la sangre representa la vida, y el retorno de los muertos. Además la creencia en los espectros es una constante en la antropología. El hombre siempre ha creído que el mundo de los vivos y el de los muertos interactúan entre sí, un planteamiento que consuela pero que a la vez producía mucho miedo. Así que estos muertos pueden ser benévolos u hostiles. En las culturas tradicionales se ha creído que quien poseyera el poder sobre la sangre del enemigo tendía el poder sobre su persona, y así de esta manera, el chupador de sangre o el demonio que devora en la noche estará presente en muchas culturas. La creencia en los muertos no ha dejado de atribuirles el poder de retornar de ella muerte y de tomar de los vivos la esencia vital de su existencia, la sangre. Y de aquí viene el mito del vampiro.

En la antigüedad vemos la presencia de estos seres. En Grecia estaba La Lamia, un personaje mítico convertida en un terrible monstruo que devoraba niños y que está más relacionado con las brujas. Estaban las Empusas, que se dice tomaban la forma de bellas damas y tenían relaciones con hombres a los que les extraían la fuerza vital hasta hacerles fallecer.

En el siglo XVIII, Europa vivia la ilustración, una era marcada por el auge del racionalismo y excepticismo hacia lo sobrenatural. Pero en zonas rurales las creencias en vampiros seguían siendo muy fuertes. La ilustración promovía el cuestionamiento de las antiguas creencias, pero esto no fue uniforme en todas las áreas de Europa.

Las epidemias como la peste contribuyeron a este fenómeno. Hay lugares en donde se desencadenaban muertes repentinas que las personas no podían explicar. A menudo éstas eran interpretadas como resultado de intervenciones sobrenaturales. La falta de comprensión de los procesos de descomposición también jugaban un papel importante en todo esto.  Para evitar el contagio de la enfermedad, las personas eran enterradas apresuradamente sin certificar su muerte clínica. Cuando enterraban a ciertos cadáveres en las fosas comunes se daban cuenta de que los que ya estaban enterrados se conservaban intactos y con un hilo de sangre en la boca. Esto es lo que potenció la superstición popular del vampiro y de ahí que comenzara la leyenda. En algunas áreas de Europa se viene haciendo hasta hace pocos años, y quizá se siga haciendo en áreas rurales. La hinchazón o la aparición de sangre en la boca eran vistos como señales de vampirismo. Las personas que se apoyaban en las creencias y el folklore local se aferraban a estas explicaciones que de otro modo les resultaban inexplicables.

Se cita la práctica de canibalismo en periodos de hambrunas, guerras y epidemias como uno de los condicionantes en la aparición del mito. Ante el horror de estas prácticas, lasgente preferían refugiarse en el mito antes que reconocer la realidad de lo que estaba pasando, así que fue necesario inventar una razón para los ataques de los vivos y los cadáveres desmembrados y también con asuntos de mal de ojo o la súbita muerte de los animales. ¿Qué mejor chivo expiatorio podían tener que el vampiro, al igual que la bruja en lugares como España.

Calmet en su obra nos habla de que en ese tiempo hablar de todo aquello produciría rechazo por la mentalidad de la ilustración, pero que todo lo que aquellas personas comentaban tenía mucho sentido y no podía ser descartado como simples ilusiones.

La muerte entra dentro del ámbito de los llamados ritos de iniciación. Arnold van Gennep encuentra tres momentos distintos en estos ritos: los ritos antes de morir, en los que había que librar al que iba a morir de sus pecados, los ritos cuando el óbito se producía y los ritos del funeral. Si no se hacía bien ninguna de estas etapas, la muerte era mala y el difunto se convierte en un peligro para todos. Por lo tanto una buena muerte no era cosa fácil pero era importante.

En la tradición Europea un hombre puede estar condenado desde su nacimiento a volver de la tumba tras su muerte como por ejemplo: por ser el séptimo hijo varón de una familia, muerte prematura o violenta, incumplimiento de rituales funerarios y religiosos, como maldición por acciones criminales o sacrílegas. En Bulgaria, cualquier cadáver bajo el que caminara una gallina o un gato o cualquier moribundo que no hubiera recibido el aceite de la extremaunción se transformaba en un vampiro.

Además de estos futuros vampiros bien definidos, encontramos vampiros potenciales. Entre ellos se encontraban los pelirrojos, los hermanos que vinieron al mundo durante el mismo mes, los individuos que fueron hombres lobo durante su vida, los malhechores, los que rompieron juramentos, los ahorcados, los que nunca comieron ajo, los que tenían mal de ojo, los que juraban al servicio del diablo y los enterrados al atardecer.” Se decía que los enterrados después del mediodía mataban a sus familiares. Se abrían paso hacia las casas a través de la chimenea, donde torturaban, desfiguraban, estrangulaban o asfixiaban a las personas.

Además, se decía que también tenían la capacidad de transformarse animales. Las formas animales más comunes eran el perro, la cabra, el cuervo y el caballo aunque también se afirmaba que estos espectros también aparecían como pulgas, piojos y garrapatas, parásitos que, por supuesto, son vampíricos.  De algunos pueblos eslavos y germanos viene la creencia de las dos almas, se decía que una de sus almas —el alter ego— era capaz de abandonar el cuerpo durante un tiempo y causar daño a otras personas y se podía transformar en animal.

Aquí es donde viene a adquirir importancia el término “revenant” del francés. Este término va a designar a estos muertos que volvían de las tumbas. Revenant es el participio del verbo “revenir” que significa retornar, regresar o volver. No se trata solo de designar que alguien que murió se aparece a los vivos (el tradicional fantasma) sino de algo más aterrador: alguien que, pese a estar muerto viene, o mejor dicho, vuelve con su cuerpo físico para agredir a los vivos. En castellano la palabra “reviniente” aunque sea similar, no recoge esos matices del término francés en su totalidad. En nuestra lengua, palabras como fantasma o espectro siempre van a llevar consigo ese significado de inmaterialidad que no es el que buscamos nosotros. Sin embargo, la expresión muerto o cadaver sería en español entonces la más asociada para referirnos a este fenómeno del “revenant”, el aspecto corporal del fantasma, que después de haber muerto regresa y bebe la sangre de sus víctimas. Así que vemos que para los precristianos estas apariciones eran totalmente físicas.

(“Un caso muy curioso es el que recoge William of Newburgh que quizá es el más relevante de todos. Un hombre cruel sospechaba que su mujer le era infiel. Una noche, subido a una viga del techo en el dormitorio del matrimonio pudo verificar sus sospechas. De la impresión, este se cayó al suelo y murió a la noche siguiente, negándose a confesar sus culpas y comulgar. Tras ser enterrado en el cementerio, comenzó a salir por las noches (seguido de una jauría de perros) y deambulaba por las calles. Pese a que todos se quedaban en sus casas cerrando las puertas por miedo a este ser, nada pudieron hacer para evitar que este revenant asolara las casas del lugar. Tanta era la desolación, que en Domingo de Ramos, el párroco del lugar convocó a los clérigos, sabios y autoridades para decidir cómo poner remedio a esta calamidad. Cuandoo fueron a ver cómo estaba el cadáver se dieron cuenta de que estaba hinchado de horma animal y su rostro estaba rojizo. En ese momento asestaron un golpe al cuerpo inmóvil y de la herida salió abundante sangre, por lo que entendieron que aquel cadáver había chupado la sangre de muchos. Tras esto, arrastraron el cadáver fuera de la ciudad y elevaron una pira y le extrajeron el corazón. Una vez consumido el cuerpo por las llamas, acabó la peste que había asolado el lugar.”

Aunque ahora os voy a enumerar los tipos de Vampiros según cómo atacaban en el folclore y veréis que no todos chupaban la sangre:

El Invocador: aquel que llama a sus víctimas a viva voz. Aquel que escuchara su nombre por parte de este significaba que iba a morir en poco tiempo. A este invocado se le desenterraba, se le cortaba el cuello y se le echaba agua bendita (aquí vemos como el cristianismo ya se mezcla con estas creencias paganas).

El visitante: Este mataba a los individuos llamando a su puerta. Por ejemplo está el caso de un hombre que escuchó que llamaron a la puerta y al abrir y encontrar la presencia del vampiro murió. También se cuenta el caso de una pareja en la que el chico falleció. La chica todas las noches recibía una visita de su amado y se veían  en el umbral de la puerta. La puerta aquí si nos fijamos es simbólica, actúa como un umbral que da hacia otro mundo.

Neutoter: Estos son los que dan muerte a 9 personas de su alrededor, a sus seres más queridos generalmente.

Aparecido: Este se da cuando la persona viva pierde energía vital a la hora de pasar por ciertos lugares como cementerios, bosques o ciertas encrucijadas o lugares donde estaba alguien enterrado.

Pesadilla: En la antigüedad, la pesadilla era una entidad que abarcaba muchas realidades diferentes: el doble de la bruja que venía y se sentaba pesadamente sobre el pecho de su víctima. Está estrechamente vinculada al aparecido, pero se distingue de él en un aspecto: ataca a los durmientes, mientras que el aparecido se lanza sobre los viajeros y transeúntes. Estrangula a los hombres y los aplasta e incluso chupa la sangre de los vivos. Aquí encontramos ejemplos del Mora checo, el Alp alemán y el ludak lapón.

Masticador: Se le conocía como Nachzehrer. En este caso se sentían ruidos al masticar que provenían de las tumbas, como si el muerto estuviese devorando a alguien. No abandona su sepulcro sino que causa la muerte a distancia a través de magia simpática: al mismo tiempo que devora su mortaja, los que estuvieron en vida cerca de él, se consumen. Se dice también que de noche se transformaba en un cerdo para viajar y que en ocasiones subía al campanario a hacer sonar las campanas condenando a muerte a todo aquel que las escucharse. (también podríamos comparar esto con el efecto de la caza salvaje, ya que todo aquel que la ve, acaba muriendo en poco tiempo).

Tipos de vampiros que fueron surgiendo:

Varkolac: Espectro formado por un cadaver y un demonio. Se refieren al hombre lobo y a la animación de un cadaver por una entidad maléfica. Estos regresarían a casa de sus víctimas en varias semanas o meses después de fallecer y la victima se sentiría agotada y comenzaría a consumirse lentamente. El vârkolac era particularmente peligroso porque podía reducir su tamaño a voluntad para entrar en las habitaciones a través de los agujeros de las cerraduras. También se decía que era el séptimo o noveno hijo de la misma pareja, y poseía la capacidad de transformarse en un animal cuando lo deseaba.

Vourdalak.

Los vourdalaks son, según el folclore local, cadáveres que se levantan de sus tumbas para chupar la sangre de los vivos. En este sentido, se comportan como todos los tipos de vampiros, pero tienen otra característica que los hace aún más aterradores. Los vourdalaks prefieren chupar la sangre de sus parientes más cercanos y de sus amigos más íntimos; una vez muertos, las víctimas se convierten ellos mismos en vampiros. Se ha afirmado que pueblos enteros de Bosnia y Hungría se han transformado de esta manera en vourdalaks.

Broucolacas

Se decía que regresaba de su tumba porque había dejado algún negocio o trabajo por acabar porque había sido maldito en vida o por haber cometido un acto impuro o no haber sido enterrado correctamente. Caminaban o cabalgaban, hacían ruidos con sus huesos, aterrorizaban a los vivos y desaparecían al tercer canto del gallo. Cuando se abrían sus tumbas, se los reconocía de inmediato porque estaban tumbados boca abajo.

Strigoï

El término rumano strigoï tenía dos significados: “bruja”, cuando se refería a mujeres vivas, y “revenant”, cuando designaba a hombres que parecían muertos o cadáveres que no se pudrían, ya fuera porque poseían dos almas —una buena que abandonaba el cuerpo en el momento de la muerte y una mala que permanecía— o porque el alma había vuelto a habitar su envoltura carnal seis semanas, seis meses o siete años después de la muerte. De esto ya hice un vídeo que lo dejaré por aquí ()

Pero sí que os contaré un relato sobre un strigoi que nos cuenta Alexandra Chereches: “Su familia encontró la ropa con la que el hombre fue enterrado, fueron al alcalde y pidieron permiso para desenterrarlo. Como solo habían pasado 6 semanas de que lo enterraron, las autoridades no querían hacerlo a menos que fuese un caso importante. Para ello llevaron a un caballo a la tumba y decían que si el caballo pasaba por encima de la tumba era que no era strigoi, pero si por el contrario no quería pasar, significaba que era un strigoi y efectivamente pasó esto último. Cuando lo desenterraron estaba de lado y con sangre en la boca. Con lo cual le sacaron el corazón y lo quemaron.” La relación del caballo con el mundo del más allá es clara aquí. Es un animal funerario y psicopompo. El caballo lleva al difunto al más allá realiza la ruptura de nivel, el paso de este mundo a los otros mundos, y por esto desempeña también un papel de primer orden en determinadas clases de iniciación masculina (los Mannerbunde)

Moroiu

El moroiu era un espíritu pesado y engorroso. Nacía de un niño que había muerto antes de ser bautizado o que había nacido muerto. Muchos de estos individuos eran hijos ilegítimos a quienes sus madres habían matado y enterrado fuera del cementerio. Siete años después del nacimiento, el alma de un niño así gritaba desde la tumba: “¡Bautismo, bautismo!”. Si alguien lo escuchaba y pronunciaba la fórmula ritual del bautismo, le daba un nombre y arrojaba un trozo de tela como regalo hacia el lugar desde donde se escuchó el grito, el niño era bautizado y ya no sería un moroiu. Si su grito no era escuchado o si el rito no se realizaba, el niño se transformaba en vampiro.

Kroijak: (bulgaria) muerto que tras permanecer 40 días en su tumba durante los cuales los huesos se iban solidificandose, iba adquiriendo un poder mágico y luego salía de su tumba para absorver la sangre de los vivos.

Stafia

A diferencia de los revenants, no tenían cuerpo ni cola y estaban atados a este sitio apareciendo solo donde su cuerpo había sido enterrado. Las víctimas de asesinato y los suicidas también podían convertirse en stafia. La stafia también se presentaba en forma de animal (cerdo, perro, gato, carnero, macho cabrío, cabra, caballo, etc.). Aparecía por la noche en casas, sótanos e iglesias, en puentes, en manantiales abandonados, en lugares desiertos, en cruces de caminos y en el bosque.

 

Podríamos decir que todos estos individuos tenían muchos puntos en común y muchas diferencias.

Ahora vamos a ver diferentes métodos para protegerse o deshacerse de ellos y protección:

Para que el alma de este revenant pudiese descansar, se tenían que llevar a cabo una serie de ritos:

-entre los celtas una de las prácticas más extendidas era enterrar el cuerpo cabeza abajo, así como también coloca hoces o guadañas cerca de la tumba, para evitar que los demonios poseyeran el cuerpo o para apaciguar al muerto y que no se levantara de su ataúd.

-En Grecia se ponía una cruz de cera entre los labios del cadáver, así como una pieza de cerámica con una inscripción cristiana para evitar que se convirtiera en vampiro o vrykolakas.

– Cortarles los tendones de los talones y las venas de las rodillas para que ya no pudieran mantenerse en pie

-En Europa oriental era frecuente introducir un diente de ajo en la boca u objetos punzantes como las zarzas en cada uno de los nueve orificios corporales. Alemania se colocaba un limón en la boca del sospechoso de ser un vampiro.

-Los gitanos también introducían espino en un calcetín del muerto, le clavaban una estaca de espino en las piernas o rodeaban la tumba con una barrera de plantas espinosas como las zarzas

-estaca en el corazón

-Poner tornillos en las plantas de los pies.

-enterrarle en un cruce de caminos para producir su confusión

-decapitación (germana y eslavas) la cabeza se ponía alejada del cuerpo y se veía como un acto de acelerar la marcha del alma. También se le ataban las piernas.

-incineración del cadaver y rociar la tumba con agua hirviendo. También en entre los rumanos, eslavos y gitanos usaban las cenizas para preparar bebidas que suministraban a los familiares a modo de cura.

-repetir el funeral con agua bendita

-rituales de magia: en Bulgaria se practicaba un ritual consistente en el embotellamiento del vampiro llevado a cabo por personas que se dedicaban a ello. Se servía de una botella que tuviera la estampa de un santo, así como un alimento que le guste al vampiro. Eso lo atraía a su interior y el vampiro quedaba atrapado allí. La botella era arrojada al fuego para destruirla con el vampiro dentro.

Numerosos objetos y sustancias, que varían de región en región, son mencionados en las leyendas sobre vampiros por su efecto apotropaico o protector contra ellos.  En Europa se cree que una rama de rosa silvestre o de espino pueden dañar al vampiro, así como el ajo o el azufre. Otros métodos comunes en Europa incluían esparcir semillas de mostaza o semillas de amapola sobre el tejado de la casa a proteger o en la tierra de una tumba sospechosa de contener a un vampiro para mantenerlo ocupado durante toda la noche contando los granos caídos. También se decía que se debe colgar ajo alrededor del cuello de los niños para protegerlos. El ajo se consideraba eficaz contra los hechizos y hacía huir a los demonios, como todas las plantas con olor fuerte. Incluso se colgaba sobre la puerta de las casas de campo una rueda de hilar antigua porque se creía que el muerto solo podía entrar después de haber dado tantas vueltas alrededor de la casa como la rueda había dado.

Más tarde, con el Romanticismo se descubriría un nuevo concepto de belleza que se apoyaría en esa fascinación por la muerte y lo corrupto y de ahí fue apareciendo la literatura vampirica, comenzando por John William Polidori con su The vampyre en 1819, Sheridan le Fanu con Carmilla o Bram Stocker con su famoso “Drácula”, que presentan a este personaje que bebe de todas las fuentes de la maldad. Así que vemos que a partir de este personaje se romperá con la interpretación del vampiro del folclore popular como hasta ahora hemos visto y creará un nuevo arquetipo del que surgirá el vampiro clásico de la literatura.

Espero que os haya gustado mucho este posty que os haga querer saber más acerca de esta figura.

PUEDES ESCUCHAR ESTE POST EN YOUTUBE:

 

¿QUIERES SABER MÁS DE MITOLOGÍA?

LINKS 

DRAGONES:

DUENDES, DIABLOS Y ESPÍRITUS FAMILIARES 

GUÍA DE LOS SERES MITOLÓGICOS ESPAÑOLES 

EL PADRE LOBO Y LAS BRUJAS EN HORTSAVINYÀ

HOMBRES LOBO Y OTROS DEPREDADORES DE LA MITOLOGÍA 

DE VENEFICIS 

 

BIBLIOGRAFÍA:

The Secret History of Vampires – Claude Lecouteux

El vampiro en la Europa Medieval – Eugenio Olivares Merino

De cadáveres desenterrados y corazones quemados: los muertos vivientes en la literatura oral rumana – Alexandra Chereches y Violeta Catalina Badea

Vampiros, mito y realidad de los no.muertos. Miguel G. Aracil.

El mito del autómata inteligente

El mito del autómata inteligente

El mito del autómata inteligente

Imagen del Story Pin

imagen de: MR_EL

 

Recientemente, tuve el honor de ver publicado mi artículo titulado «El mito del autómata inteligente: Gólems, Hómunculos y vida artificial en la Edad Media», en la revista especializada Acta Maleficarum, una edición especial que rinde homenaje a los mitos y leyendas de la Semana Cidiana. En este artículo, exploro el antiguo deseo humano de crear vida artificial, a través del análisis de mitos como el Gólem, los homúnculos y otras creaciones que desafían la barrera entre la vida y la automatización.

El estudio parte de las primeras representaciones en la mitología griega, como Prometeo y Pandora, quienes desafiaron el orden divino al entregar a los humanos poderes reservados solo para los dioses. Estos mitos anticipan la tensión que luego se manifestará durante la Edad Media en torno a la creación de vida artificial. En ese periodo, se desarrollaron varias representaciones de seres creados por el hombre, como los homúnculos, pequeños seres artificiales nacidos en laboratorios alquímicos, y los Gólems, figuras de barro a las que se otorgaba vida temporalmente a través de rituales mágicos.

Descripción: Imagen de la portada del artículo (link al final del artículo)

El artículo resalta que estas creaciones, ya fueran de barro, metal o mediante fórmulas alquímicas, reflejan la ambivalencia de la humanidad frente a su capacidad de imitar la vida. Si bien el hombre busca convertirse en creador, estas historias nos advierten de los peligros inherentes en tal ambición. La creación artificial se concibe como una transgresión al orden divino, y a menudo el creador termina destruido o apartado de su creación, como un eco del mito de Prometeo castigado por Zeus.

A lo largo de los siglos, estas narrativas mitológicas han sido un espejo de las inquietudes humanas sobre el poder y las limitaciones de la ciencia y la tecnología. En tiempos medievales, a través de la alquimia y la magia, los intentos de crear autómatas o seres vivos artificiales continuaron desafiando tanto los límites del conocimiento como las fronteras morales y filosóficas.

Finalmente, mi análisis ubica estas historias en el contexto de nuestra evolución tecnológica, destacando cómo la fascinación por la creación de vida artificial ha evolucionado hasta nuestros días. A través de estas narrativas, se revela un miedo persistente: que lo que creamos termine por superar nuestro control, una advertencia que resuena con fuerza en la era de la inteligencia artificial.

PINCHA ESTE LINK PARA ACCEDER  AL ARTÍCULO DE DESCARGA GRATUITA:

ENFERMEDADES, PLAGAS Y EPIDEMIAS EN LA MITOLOGÍA

ENFERMEDADES, PLAGAS Y EPIDEMIAS EN LA MITOLOGÍA

ENFERMEDADES, PLAGAS Y EPIDEMIAS EN LA MITOLOGÍA/DISEASES, PLAGUES, AND EPIDEMICS IN MYTHOLOGY

En vista de los tiempos que corren y ya que de pandemias y enfermedad va la cosa estos meses, no puedo evitar dedicar unas líneas a tratar aquí el tema y hacer referencia a algunas de las más destacadas epidemias, plagas y devastaciones que, según algunas mitologías, asolaron la humanidad. Muchas de estas plagas fueron enviadas o creadas por sus dioses con una determinada finalidad: dañar a la humanidad o castigarla por un comportamiento que no pensaban tolerar. Aunque, en ocasiones son los mismos dioses quienes frenan a otros y evitan la calamidad.

De entre todas estas calamidades, destaca la de la plagas de Egipto, que supongo que todos conocemos. Aquella en la que Yahveh envía, una tras otra, hasta 10 plagas para que los egipcios liberen a su pueblo de la esclavitud. Envió ranas, langostas, piojos e incluso peste al ganado.

Similar a estas fueron las plagas de Louhi o Loviatar, diosa finesa que nace de Tuoni y Tuonetar (dioses del inframundo) y  tras quedar embarazada del viento del Este dio a luz a 9 desastres y enfermedades. Según el Kalévala (poema finés escrito en el siglo XIX), la diosa llevó a estas nueve criaturas pesadas en su seno y nadie quiso darle cobijo ni ayudarle. Solamente una reina, considerada una bruja, le ayudó a dar a luz tras 9 años de sufrimiento. Al nacer, fueron conocidos como «todas las enfermedades y plagas de las tierras del norte» (Cáncer, Cólico, Gota, Fiebre, Úlcera, etc.). Según los eruditos de la Edad Media, estas eran las enfermedades más comunes en la época. A esta diosa se la conoce también como «Madre de los 9 desastres«. Se dice que lo último que dio a luz fue la Envidia, la peor de todas las plagas.

Otra de las ‘plagas’ más conocidas de la mitología es aquella que desata Pandora al abrir su «caja» (frasco o jarro en realidad, mala traducción heredada del siglo XVI por Erasmo de Rotterdam).  Hesíodo nos dice en el mito que, al abrir este recipiente, la humanidad pasa de la Edad de Oro a la de Plata; una era de enfermedad, catástrofe y muerte. Hay que recordar que este regalo le fue enviado por los dioses como castigo porque Prometeo les robó el fuego para los humanos.  No podemos olvidar tampoco la epidemia que en el siglo IV a.C. asoló Grecia, en concreto Tebas. Ocasionada por los actos del rey Edipo y su estirpe maldita, pues los dioses provocaron que se desataran estas consecuencias como castigo. En realidad, se cree que pudo ser consecuencia de la ingestión de leche no filtrada o carne de vacas infectadas. Pero no sólo Tucídides nos habla de esta epidemia durante la Guerra del Peloponeso, ya en la Ilíada se nos cuenta que una epidemia mermaba a los aqueos sus fuerzas y el ejército griego sufre muchas bajas por esta causa.

En otras mitologías como la Egipcia podemos encontrar epidemias o enfermedades que los dioses envían como castigo. Es el caso de Sekhmet o La Terrible, diosa de la guerra y la venganza, a la que el dios supremo Ra envió para castigar a la humanidad por adorar a otros dioses cuando él se empezó a aburrir de los humanos. Sekhmet creó enfermedades y epidemias que, cuando Ra se arrepintió, ya eran imparables. Así que tintó toneles de cerveza y los hizo pasar por sangre. Ella, emborrachándose al bebérsela, cayó en un sueño y tras esto, Ra creó nuevos dioses protectores, pues las enfermedades pasaron a formar parte de la humanidad.

Esta no es la única referencia Egipcia que tenemos de una diosa que se convierte en una plaga. Ya hablamos antes de la famosa plaga de las ranas, enviada por el dios judío. Esta plaga se asocia con la diosa Heket, a quienes las egipcias adoraban, puesto que simbolizaba la fertilidad y protección. Matar a una rana estaba prohibido y castigado. Por ello, se les envió esta plaga, para que en vez de adorar a esta diosa, pasasen a odiarla de inmediato y dejar de confiar en la protección de una vida larga y eterna.

Si incluimos otras mitologías como la hindú o la tibetana, encontramos también referencias de enfermedades o epidemias. En el primer caso, el mundo se crea de dos huevos y surgen todas las enfermedades infecciosas y armas dañinas de la cáscara de uno de ellos: el que crean el dios Munpa Zerden y la deidad oscura femenina; mientras que los hindúes consideran que todas las enfermedades nacen de la gota de sudor de uno de sus dioses principales, Shiva, intentando dar caza al animal que sacrificarían en el banquete al que no le invitaron. Él mismo prometió esparcirlas y disgregarlas para que no fueran tan dañinas, si finalmente le invitaban.

ENGLISH

In light of current times and the focus on pandemics and illness in recent months, I cannot help but dedicate a few lines to this subject and reference some of the most notable epidemics, plagues, and devastations that, according to various mythologies, ravaged humanity. Many of these plagues were sent or created by their gods for a specific purpose: to harm or punish humanity for behavior they would not tolerate. However, at times, it is the gods themselves who intervene to stop others and prevent disaster.

Among all these calamities, the plagues of Egypt stand out, which I suppose everyone knows. This is where Yahweh sends, one after another, up to 10 plagues to compel the Egyptians to release his people from slavery. He sent frogs, locusts, lice, and even pestilence upon the livestock.

Similar to these are the plagues of Louhi or Loviatar, the Finnish goddess born of Tuoni and Tuonetar (gods of the underworld). After becoming pregnant by the East Wind, she gave birth to nine disasters and diseases. According to the Kalevala (a Finnish poem written in the 19th century), the goddess carried these nine heavy creatures in her womb, but no one would shelter her or offer her help. Only one queen, considered a witch, assisted her in giving birth after nine years of suffering. Upon birth, they were known as «all the diseases and plagues of the northern lands» (Cancer, Colic, Gout, Fever, Ulcer, etc.). According to medieval scholars, these were the most common diseases of the time. This goddess is also known as the «Mother of the Nine Disasters.» It is said that the last thing she gave birth to was Envy, the worst of all plagues.

Another of the most famous «plagues» in mythology is the one unleashed by Pandora when she opens her «box» (actually a jar, a mistranslation inherited from the 16th century by Erasmus of Rotterdam). Hesiod tells us in the myth that, upon opening this container, humanity transitions from the Golden Age to the Silver Age, an era of disease, catastrophe, and death. It’s important to remember that this gift was sent by the gods as punishment because Prometheus stole fire for the humans.

We must also not forget the epidemic that ravaged Greece, specifically Thebes, in the 4th century BC. It was caused by the actions of King Oedipus and his cursed lineage, as the gods unleashed these consequences as punishment. In reality, it is believed to have been due to the ingestion of unfiltered milk or meat from infected cows. But it wasn’t just Thucydides who wrote about this epidemic during the Peloponnesian War; in the Iliad, we are also told of an epidemic that weakened the Achaeans, and the Greek army suffered many losses because of it.

In other mythologies, like the Egyptian, we can find epidemics or diseases sent by the gods as punishment. This is the case with Sekhmet, or «The Terrible,» the goddess of war and vengeance, whom the supreme god Ra sent to punish humanity for worshiping other gods when he grew bored of humans. Sekhmet created diseases and epidemics that, once Ra regretted it, had already become unstoppable. So, he dyed barrels of beer to make them look like blood. She, getting drunk after drinking it, fell into a deep sleep, and afterward, Ra created new protective gods, as the diseases had become part of humanity.

This is not the only Egyptian reference we have of a goddess becoming a plague. We already mentioned the famous plague of frogs, sent by the Jewish god. This plague is associated with the goddess Heket, whom Egyptian women worshiped, as she symbolized fertility and protection. Killing a frog was forbidden and punishable. For this reason, this plague was sent, so that instead of worshiping this goddess, they would immediately come to despise her and lose trust in her protection of a long and eternal life.

 

¿QUIERES SABER MÁS DE MITOLOGÍA?

LINKS 

DRAGONES:

DUENDES, DIABLOS Y ESPÍRITUS FAMILIARES 

GUÍA DE LOS SERES MITOLÓGICOS ESPAÑOLES 

EL PADRE LOBO Y LAS BRUJAS EN HORTSAVINYÀ

HOMBRES LOBO Y OTROS DEPREDADORES DE LA MITOLOGÍA 

DE VENEFICIS 

Reseña del libro » Duendes, diablos y espíritus familiares»

Reseña del libro » Duendes, diablos y espíritus familiares»

Reseña del libro » Duendes, diablos y espíritus familiares»

Hoy os traigo la reseña de este libro que escribió Pablo Ruiz @pabloruiz.escritor publicado con la editorial Nyktelios de @brujeria_iberica . Este libro está dedicado a aquellas personas que quieran adentrarse en profundidad a la mitología del duende. Primero nos habla acerca de ellos en diferentes lugares del mundo pero conforme avanza el libro se centra en la mitología y leyendas ibéricas. Se lleva a cabo una introducción a los espíritus de la naturaleza y diferencias entre algunos de estos seres, acerca de su naturaleza, su aspecto, su origen e incluso su comportamiento. De igual manera, se aborda un capítulo entero sobre los duendes, el pacto y la subyugación del espíritu del duende en la hechicería para ponerlos al servicio propio a través de ofrendas de amistad o invocaciones a través de objetos mágicos. También se dedica un capítulo a responder las preguntas de dónde encontrarlos, cómo poder verlos y cómo poder deshacerse de ellos, porque contrario a lo que muchas personas piensan acerca de los duendes, no suelen ser criaturas precisamente benéficas y adorables, de hecho ¡suele ser lo contrario!. Se explican también las diferencias con el trasgo e incluso se habla de la asociación que a veces se ha hecho de los duendes con los demonios. Por otro lado, se trata el tema de algunos mitos españoles sobre los duendes donde se nombran criaturas como los hombres corteza, el malismo, los trasgos, el trenti, los follets, etc. Para finalizar, el libro nos deleita con algunas leyendas actuales y testimonios del siglo XX muy interesantes acerca de estas criaturas.

En general, es un libro muy ameno, fácil de leer ya que no es un libro académico, con lo cual se recomienda como una lectura amena para aprender sobre el tema por lo que tiene un preciado hueco en mi estantería. Si queréis adquirirlo dejo el enlace donde podéis encontrarlo por aquí:

https://brujeriaiberica.bigcartel.com/product/duendes-diablos-y-espiritus-familiares-tapa-blanda

Índice:
– Prólogo de Diego García
– Capítulo I. Introducción a los espíritus de la naturaleza: gnomos, duendes y familiares
Los enanos en la Antigüedad
¿Existen o existieron gnomos en España?
– Capítulo II. Acerca del origen y naturaleza de los duendes
Del extraño aspecto y comportamiento de los duendes
Sobre la existencia y el hábitat de los duendes
– Capítulo III. Sobre el pacto, la brujería y las invocaciones de los duendes para ponerlos a nuestro servicio
Acerca de la amistad con el duende mediante ofrendas o invocaciones
La subyugación de los duendes mediante objetos mágicos
– Capítulo IV. Sobre dónde encontrar, cómo ver o cómo deshacerse de los duendes
– Capítulo V. Algunos mitos españoles sobre los duendes
Los hombres corteza. El malismo. La Freba. Los tardos. El duende martinico. La
gallina que era un duende. Leyendas sobre trasgos. El duende de Zaragoza.
Duendes de los bosques y los cultivos. El trenti. Los genios de las nubes. Los
follets. Los frailecillos. Los duendes protectores de los niños. El diañu burlón. El
duende y la tradición oral hoy. Leyendas actuales y testimonios del siglo XX.

Los gigantes en la mitología

Los gigantes en la mitología

                                     Los gigantes en la mitología

imagen de: https://www.pinterest.es/pin/251286854202153228/

Si he llegado más lejos que otros, es porque me subí a hombros de gigantes” decía Newton en una de sus cartas. Caminar a hombros de gigantes quiere decir que, para lograr nuestras metas o avances, nos hemos apoyado en el conocimiento y el precedente que otros sentaron antes.

Pero… ¿Quiénes son en realidad los gigantes?

Son seres legendarios de gran fuerza y tamaño que representan la naturaleza salvaje e indómita, a veces destructiva y caótica. Sin embargo, no son la representación del mal, aunque en ocasiones son violentos o aplastan y comen niños según los relatos e historias del folklore. Las referencias de hombres gigantes o seres de gran altura no hacen más que remarcar la diferencia con los humanos, denota un tamaño colosal y monstruoso.

Aparecen en cuentos de hadas, en fuentes históricas y bíblicas y en el imaginario popular. Según nos cuenta Saxo Gramaticus, los gigantes debieron existir porque alguien tuvo que construir los ciclópeos muros y monumentos que hoy en día vemos. Y, en cierto modo, era la explicación más lógica. Para Pausanias, los gigantes son las criaturas que se enfrentan a los dioses en la famosa Gigantomaquia (del griego antiguo γιγαντo-μαχια, “guerra de los gigantes”) que quedó plasmada en el escudo de la Atenea de Fidias.

Mucho antes ya aparecieron gigantes en la epopeya de Gilgamesh y en varios pasajes de la Biblia, de entre los cuales destaca el famoso enfrentamiento entre David y el gigante Goliat, que a pesar de su envergadura y tamaño fue vencido con una pequeña piedra, representando así el triunfo del orden sobre el caos. También en el Génesis aparece nombrada una raza de gigantes llamada Nemrod.

Sin embargo, si hay una cultura que destaque por sus referencias y continuas apariciones de gigantes es la nórdica, pues ellos son el origen de la mayoría de monstruos y criaturas de su mitología. Tras la unión del hielo y el fuego surgió el primer ente viviente, el gigante Ymir, quien dio lugar a toda una estirpe de gigantes de hielo que nacieron de su sudor al contacto con el fuego. Estos Jötnar (plural de Jotunn) estaban en constante conflicto con los dioses, a pesar de que algunos se casaron con ellos y dieron lugar a los dioses más importantes. Se cuenta que uno de ellos construyó las murallas de Asgard (hogar de los dioses, como el Olimpo para los griegos). A cambio pedía la mano de la diosa más bella: Freya; pero no lo consiguió, Loki se transformó en yegua y distrajo al caballo que ayudaba al gigante a transportar las ciclópeas piedras. Al ser Loki también un Jotunn (vivía entre los dioses), surgió de esa unión una criatura: un caballo de 8 patas. También son hijos suyos Fenrir (lobo gigante) y Jörmungandr (gigantesca serpiente marina que rodea la Tierra).

A día de hoy, conservamos tradiciones en las que los gigantes hacen aparición, como en las fiestas de gigantes y cabezudos en algunos pueblos o la tradición vasca del Olentzero, que no es otro que un gigante de la mitología vasca que con la llegada del cristianismo se convirtió en Papá Noel.

¿Quieres saber más sobre mitología?  Consigue nuestros libros: linktr.ee/paruos1990

La mitología en el videojuego : Resident evil Village

La mitología en el videojuego : Resident evil Village

La mitología en el videojuego : Resident evil Village

Fuente: Videojuego Resident evil Village

Hace ya algunas semanas tuvo su debut un nuevo juego de la mítica saga de «Resident evil». Para aquellos que no estén familiarizados con la saga (la cual cuenta con decenas de videojuegos a sus espaldas) podemos decir someramente que se trata de unos juegos del llamado género «survival horror». La historia básicamente gira entorno a una compañia farmaceutica, Umbrella, la cual ha hallado una forma de, según ellos, detener el envejecimiento humano y, por lo tanto, alcanzar la inmortalidad.  Como no podía ser de otro modo, el experimiento resulta en una catástrofe sin precedentes.

La Corporación Umbrella, inyecta su medicamento revelación «el virus T» a los sujetos de prueba pero, para su sorpresa, los resultados son que todos ellos sufren una extraña mutación que les convierte en muertos viventes. Por supuesto, y como no podía ser de otro modo, lejos de detener el experimento continúan con sus malas praxis.

Pues bien, así llegamos a el nuevo juego de la saga «Resident Evil Village» . En este nuevo capítulo de la serie conoceremos los orígenes de la creación de la corporación Umbrella, y de cómo hallaron la fórmula de su virus letal.  Aunque para lo que nos interesa en este blog vamos a hacer referencia a dos puntos. El primero es el análisis de la aparición de unos nuevos enemigos llamados «lycans» que recuerdan a la versión cinematográfica que tenemos sobre los hombres lobo.

En relación a este particular, ya hemos hablado en este blog y en nuestro libro sobre los orígenes del mito del hombre lobo y su diferenciación con la visión moderna. La principal diferencia con las versiones antiguas del mito es el proceso de trasnformación. Y es que en muchas tradiciones alrededor de Europa, la transformación es más psíquica que física. El cambio no es tan espectacular. No se convierte el afectado por la maldición (si es que es una maldición) en un críptido gigantesco de dos metros, sino que el afectado o bien se coniverte en un lobo (anda a cuatro patas) o únicamente presenta cambios menores.

En las tradiciones en que sí encontramos la mencionada transformación, esta se presenta de forma muy distinta  a la que vemos en  las películas. Ello es así dado que en las antiguas tradiciones animistas, se creía que los seres humanos tenían un alma animal que residía en su interior de forma latente. Las personas que eran capaz de despertar ese espíritu eran capaces de controlar algunas de las caracteristicas del dios animal como en este caso el lobo. Así la metamorfosis era directamente arrancándose la piel, pues el lobo ya estaba en el interior. Tú eras el lobo, pero esta parte de tu alma permanecía dormida en tu interior. De hecho, uno de los nombres que recibían aquellos que podían despertar el poder del lobo era «pieles vuelta».

El otro punto interesante a tratar es el hecho de la fusión entre ciencia y mitología que da como resultado esta nueva «mitología de la ciencia». De hecho, el juego  plantea un escenario en que todo es posible dado que se ha conseguido por un experimento ciéntifico. Existen zombies por el virus, hombres-lobo por el virus, e incluso madre Miranda es inmortal y puede volar por la infección. Resulta curioso que una de las formas de transformarse en hombre lobo en la antiguedad (según se decía) era mediante la ingesta de una bebida misteriosa. Como véis queridos amigos, el mito nunca decae y siempre vuelve bajo caprichosas formas.

 

¿Quieres saber más y ayudar con este blog?  Adquiere nuestro libro en esta página

La serie «Siren». Similitudes y diferencias con el antiguo mito de las sirenas

La serie «Siren». Similitudes y diferencias con el antiguo mito de las sirenas

La serie «Siren». Similitudes y diferencias con el antiguo mito de las sirenas.

Hace dos años tuve la noticia de que habían estrenado una serie sobre el mundo de las sirenas llamada «Siren». Siren (Sirena en Hispanoamérica) es una serie de televisión estadounidense de fantasía y suspenso que se estrenó el 29 de marzo de 2018 en Freeform y su primera temporada consiste de 10 episodios.12​ El 15 de mayo de 2018, se anunció la renovación de la serie para una segunda temporada de 16 episodios, que fue estrenada el 24 de enero de 2019.34

La serie fue cancelada tras su tercera temporada y emitió su último episodio el 28 de mayo de 2020.

Pues bien, el otro día tuve la ocasión de visionar la serie y decidí que sería un ejercicio divertido comparar la visión que ofrece esta comparación con el mito universal para la sirena.

En primer lugar, y siendo justos con la serie, dado que esta se canceló, mucha de la posible trama que hubieran tenido preparada para las siguientes temporadas se  perdió para siempre, así que tendremos que analizar lo poco que nos ofrece la ya cancelada serie.  En ella se nos habla de las sirenas como una especie de raza u homínido marino. De hecho, la serie se aprovecha de la llamada «teoría del homínido acuatico» para explicar la existencia de las sirenas.  Esta teoría  proviene de las ideas que propuso Allister Hardy en la década de 1930 y popularizó Elaine Morgan con su libro The Descent of Woman en 1972. Esta teoría o hipótesis postula que el antepasado de los seres humanos actuales era un primate acuático o semi-acuático, ya bípedo y sin apenas pelo.

La serie se acoge a esta visión y trata de explicar la existencia de dichas criaturas racionales como una rama de la familia de los homínidos que evolucionó en el entorno marino. Así, en «Siren» las sirenas (y tritones) tienen una piel más gruesa que los seres humanos, unos colmillos muy afilados, están provistos de aletas y branquias, y lo más importante, tienen un canto que produce hipnosis o la propia muerte.

Pues bien, antes de proceder con nuestro análisis, debemos matizar que el aspecto de la sirena en el mito no siempre fue la de un humano con extremidades de cetáceo y,  de hecho, no siempre tuvo un sexo determinado, sino que se intuía que eran femeninas. Muchos consideran que el texto más antiguo en que se mencionan estos genios del mar es la Odisea, pero ya aparecen reminiscencias sobre los mismos en los textos mesopotámicos. Ya en la mitología sumeria aparece la figura de Lilith, un ser monstruoso de rostro de mujer y extremidades de pájaro.

Cabe la posibilidad de que estas historias fueran conocidas por los mercaderes griegos que viajaron a Asia Menor y sirvieran de base al
mito de la sirena. Este ser, Lilith, posee ciertas características que coinciden con la personalidad y costumbres de las sirenas, pero
difiere en algunos aspectos. Esto lleva a no poder descartar que el mito de la sirena sea un mito autóctono de los griegos, pues el mito
griego presenta características propias y diferenciadas. Valga decir que el propio relato de la sirena ha sufrido multitud de metamorfosis a lo largo de la historia. De hecho, la primera vez que se hace referencia a estos seres en la obra de Homero apenas se ofrecen detalles descriptivos. Como se observa, «las sirenas homéricas son entes vagamente femeninos todavía ni siquiera claramente provistos de alas y la condición de hembras de las sirenas no está subrayada».

En la obra Hómerica  «La Odisea» aparece una característica de las sirenas que no está presente en la serie, como es el la clarividencia y el conocer los secretos de la vida, de la muerte, y del inframundo:

Ven, ¡Oh, ilustre Ulises!, alta gloria de los aqueos. Detén tu nave a fin de
que escuches mi voz. Ningún hombre ha pasado de nuestra isla a bordo
de su negra nave sin escuchar nuestra dulce voz, sino que se han alejado
llenos de alegría y sabiendo muchas cosas. Sabemos, en efecto, todo
cuanto han sufrido aqueos y troyanos ante la vasta Troya por la voluntad
de los Dioses, y sabemos asimismo todo aquello que ocurre en la tierra
nutridora (Homero, Odisea, «Canto XII»).

En los relatos más antiguos, la sirena aparece con rasgos que distan mucho de las tradiciones que nosotros conocemos. En nuestras leyendas aparecen con elementos que recuerdan más a las de un cetáceo que a las de un ave. La razón detrás de este cambio en el mito puede ser la fusión, y posterior absorción del mito de la sirena griega con el mito de la sirena celta.

En las zonas de tradición celta existían multitud de leyendas sobre sirenas, como las mermaids en la zona de Irlanda. Las tradiciones de los pueblos celtas, en especial del foco británico, se convirtieron en un foco de difusiones de esas otras sirenas por el occidente medieval.

Durante un largo tiempo, ambas tradiciones, mujer‑pez y mujer‑ave compartieron espacio en el imaginario popular. Es bien entrado el siglo XII cuando paulatinamente desaparece la tradición griega en favor del hada con cola de pez[1]. Así puede constatarse en los primeros bestiarios medievales, donde ya se hace referencia a la figura que acabará por imponerse, la mujer pez. Tal es el caso del Liber Monstruorum, que habla así de las sirenas:

Las sirenas son doncellas marinas que seducen a los navegantes con su espléndida figura y con la dulzura de su canto. Desde la cabeza hasta el ombligo tienen cuerpo femenino y son idénticas al género humano, pero tienen las colas escamosas de los peces, con las que siempre se mueven en las profundidades[2].

Las sirenas escamosas defenestraron poco a poco la figura de la sirena‑ave y finalmente se impusieron en el imaginario popular. Junto a ello, se entremezcló la idea  de un ser mitologíco con la de una raza o pueblo que vivía con nostros. Valga decir que, a diferencia de como ocurre hoy, las sirenas (y tritones) eran descritos por los diferentes testimonios como seres peligrosos.

San Leandro en su obra De institutione virginum advertía a los incautos que querían ser contactados por las sirenas:

Ante las sirenas, siempre huir. Y no por un posible sentimiento de repelencia que puedan suscitar, sino por todo lo contrario. Su atractivo es tan grande que es difícil sustraerse a su influjo. Por ello, nada más avistarlas, y antes de que sea demasiado tarde, hay que rechazarlas y escapar[3].

Hasta cierto punto, la serie es fiel a esta ambiguedad de las sirenas en las que son peligrosas y temibles, pues buscan o bien raptar a los seres humanos para proceder a la cópula, o directamente para devorarlos. En la mitología además se da a entender que poseen una clase de chillido o estruendo para comunicarse unos con otros a grandes distancias. Tal y como relata TORQUEMADA:

Viéndose presos, dan unos gemidos dolorosos grandes y unas voces mal formadas y a la hora se oyen una infinidad de otros gritos y voces de la mesma manera, que atruenan y ensordecen los oídos que los están escuchando, pareciendo encima del agua tantas cabezas de tritones como si fuese algún grande ejército de muchas gentes, y así con esto como con el gran ruido que hacen comienzan a levantarse las ondas como si viniese alguna muy grande tempestad[4].

Ahora bien, la gran diferencia de la serie y el mito original se evidencia en dos aspectos. El primero en que en las leyendas tradicionales las sirenas parecen ser un pueblo rico (tienen palacios de nacar, plata y cristal) y además cuentan con objetos y fetiches de poder siendo capaces de terribles sortilegios. El segundo matiz, quizá más sutil, es que en las traciones orales se deja bastante claro que el mundo de la sirena y el del humano no pueden converger sin que la desgracia se cierna sobre uno de los dos compañeros o amantes.

Pues hasta aquí nuestra pequeña comparativa intentando evidenciar los aciertos y equívocos que introduce la serie en cuestión. Si le ha gustado, comparta con su amigos y conocidos, ayudando a que este blog crezca.

¿Quieres saber más? Consigue nuestro libro y profundiza sobre el mundo de las sirenas. A la venta en este blog.

 

 

 

 

 

Bibliografía

Introducción a la Teoría del Mono Acuático-https://bit.ly/3aPj6UC

[1] Rodríguez López, María Isabel: «Las sirenas: génesis y evolución de su iconografía medieval», Revista de Arqueología 211 (1998), <https://dialnet.unirioja.es/ejemplar/8823>, pág. 7.

[2] Rodríguez López, María Isabel: «Las sirenas: génesis y evolución de su iconografía medieval», op. cit. pág. 7.

[3] Lorenzo Arribas, Josemi: «El canto que encanta. Las sirenas en la tradición hispana antigua y medieval», Mirabilia 7 (2007): 39–58, <https://dialnet.unirioja.es/descarga/articulo/2571696.pdf>. (3)

[4 De Torquemada, A.: Jardín de flores curiosas, op. cit. pág. 61.

el lado oscuro de las hadas (parte 2)

el lado oscuro de las hadas (parte 2)

                  El lado oscuro de las hadas (parte 2)

Hace unos días comenzamos en este blog un pequeño apartado en que reflexionaba sobre la parte oscura del mundo feérico. Muchos me pidieron que ahondara en tan extraña cuestión y, tras mucho detenimiento, he decidido redactar estas líneas.

En el anterior post nos referimos a esa oscura aura que envuelve estas criaturas y sus encuentros con los humanos. Pues bien, conviene ahora que profundicemos sobre dicha cuestión, con la esperanza de que uno se guarde y mucho de tomarse a la ligera los avistamientos de estas entidades.

Su naturaleza es distinta a la nuestra a la nuestra y, por ende, su propio devenir puede ser nocivo para los humanos. Contaba  el reverendo Robert Kirk allá en el 1691 en su tratado, La comunidad secreta, algunas de las costumbres de las hadas que podían ser nocivas para los humanos. Por ejemplo, las hadas tienden a bailar durante horas en una especie de gran círculo mágico. Si el humano topa con  dicho ritual, debe guardarse de no unirse a ellas, pues ese trance puede durar días y puede provocar la muerte al sujeto bien  por agotamiento o por inanición.

A veces el solo avistamiento del hada provoca un enamoramiento febril en el hombre ( o mujer) hasta tal punto que, quienes dicen haberlas visto caían en una profunda melancolía si no podían volver a verlas e, incluso, morían tras una larga agonía. Podemos ver un ejemplo en el celebérrima leyenda de Bécquer «la mujer de ojos verdes»:

Herido va el ciervo… herido va; no hay duda. Se ve el rastro de la sangre entre las zarzas del monte, y al saltar uno de esos lentiscos han flaqueado sus piernas… Nuestro joven señor comienza por donde otros acaban… en cuarenta años de montero no he visto mejor golpe… ¡Pero por San Saturio, patrón de Soria! cortadle el paso por esas carrascas, azuzad los perros, soplad en esas trompas hasta echar los hígados, y hundidle á los corceles una cuarta de hierro en los ijares: ¿no véis que se dirige hacia la fuente de los Álamos, y si la salva antes de morir podemos darle por perdido?

Las cuencas del Moncayo repitieron de eco en eco el bramido de las trompas, el latir de la jauría desencadenada y las voces de los pajes resonaron con nueva furia, y el confuso tropel de hombres, caballos y perros se dirigió al punto que Iñigo, el montero mayor de los marqueses de Almenar, señalara como el más á propósito para cortarle el paso á la res.

Pero todo fué inútil. Cuando el más ágil de los lebreles llegó á las carrascas jadeante y cubiertas las fauces de espuma, ya el ciervo, rápido como una saeta, las había salvado de un solo brinco, perdiéndose entre los matorrales de una trocha que conducía á la fuente.

—¡Alto!… ¡Alto todo el mundo! gritó Iñigo entonces; estaba de Dios que había de marcharse. Y la cabalgata se detuvo, y enmudecieron las trompas, y los lebreles dejaron refunfuñando la pista á la voz de los cazadores. En aquel momento se reunía á la comitiva el héroe de la fiesta, Fernando de Argensola, el primogénito de Almenar.

—¿Qué haces? exclamó dirigiéndose á su montero, y en tanto, ya se pintaba el asombro en sus facciones, ya ardía la cólera en sus ojos. ¿Qué haces, imbécil? ¡Ves que la pieza está herida, que es la primera que cae por mi mano, y abandonas el rastro y la dejas perder para que vaya á morir en el fondo del bosque! ¿Crees acaso que he venido á matar ciervos para festines de lobos?

—Señor, murmuró Iñigo entre dientes, es imposible pasar de este punto.

—¡Imposible! ¿y por qué?

—Porque esa trocha, prosiguió el montero, conduce á la fuente de los Alamos; la fuente de los Alamos, en cuyas aguas habita un espíritu del mal. El que osa enturbiar su corriente, paga caro su atrevimiento. Ya la res habrá salvado sus márgenes; ¿cómo la salvaréis vos sin atraer sobre vuestra cabeza alguna calamidad horrible? Los cazadores somos reyes del Moncayo, pero reyes que pagan un tributo. Pieza que se refugia en esa fuente misteriosa, pieza perdida.

—¡Pieza perdida! Primero perderé yo el señorío de mis padres, y primero perderé el ánima en manos de Satanás, que permitir que se me escape ese ciervo, el único que ha herido mi venablo, la primicia de mis excursiones de cazador… ¿Lo ves?… ¿lo ves?… Aún se distingue á intervalos desde aquí… las piernas le faltan, su carrera se acorta; déjame… déjame… suelta esa brida, ó te revuelco en el polvo.. ¿Quién sabe si no le daré lugar para que llegue á la fuente? y si llegase, al diablo ella, su limpidez y sus habitadores. ¡Sus! ¡Relámpago! ¡sus, caballo mío! si lo alcanzas, mando engarzar los diamantes de mi joyel en tu serreta de oro.

Caballo y jinete partieron como un huracán.

Iñigo los siguió con la vista hasta que se perdieron en la maleza; después volvió los ojos en derredor suyo; todos, como él, permanecían inmóviles y consternados.

El montero exclamó al fin:

—Señores, vosotros lo habéis visto; me he expuesto á morir entre los pies de su caballo por detenerle. Yo he cumplido con mi deber. Con el diablo no sirven valentías. Hasta aquí llega el montero con su ballesta; de aquí adelante, que pruebe á pasar el capellán con su hisopo.

II

—Tenéis la color quebrada; andáis mustio y sombrío; ¿qué os sucede? Desde el día, que yo siempre tendré por funesto, en que llegásteis á la fuente de los Álamos en pos de la res herida, diríase que una mala bruja os ha encanijado con sus hechizos.

Ya no váis á los montes precedido de la ruidosa jauría, ni el clamor de vuestras trompas despierta sus ecos. Sólo con esas cavilaciones que os persiguen, todas las mañanas tomáis la ballesta para enderezaros á la espesura y permanecer en ella hasta que el sol se esconde. Y cuando la noche oscurece y volvéis pálido y fatigado al castillo, en balde busco en la bandolera los despojos de la caza. ¿Qué os ocupa tan largas horas lejos de los que más os quieren?

Mientras Iñigo hablaba, Fernando, absorto en sus ideas, sacaba maquinalmente astillas de su escaño de ébano con el cuchillo de monte.

Después de un largo silencio, que sólo interrumpía el chirrido de la hoja al resbalarse sobre la pulimentada madera, el joven exclamó dirigiéndose á su servidor, como si no hubiera escuchado una sola de sus palabras.

—Iñigo, tú que eres viejo, tú que conoces todas las guaridas del Moncayo, que has vivido en sus faldas persiguiendo á las fieras, y en tus errantes excursiones de cazador subiste más de una vez á su cumbre, dime: ¿has encontrado por acaso una mujer que vive entre sus rocas?

—¡Una mujer! exclamó el montero con asombro y mirándole de hito en hito.

—Sí, dijo el joven; es una cosa extraña lo que me sucede, muy extraña… Creí poder guardar ese secreto eternamente, pero no es ya posible; rebosa en mi corazón y asoma á mi semblante. Voy, pues, á revelártelo… Tú me ayudarás á desvanecer el misterio que envuelve á esa criatura, que al parecer solo para mí existe, pues nadie la conoce, ni la ha visto, ni puede darme razón de ella. El montero, sin despegar los labios, arrastró su banquillo hasta colocarle junto al escaño de su señor, del que no apartaba un punto los espantados ojos. Este, después de coordinar sus ideas, prosiguió así:

—Desde el día en que á pesar de tus funestas predicciones llegué á la fuente de los Álamos, y atravesando sus aguas recobré el ciervo que vuestra superstición hubiera dejado huir, se llenó mi alma del deseo de la soledad.

Tú no conoces aquel sitio. Mira, la fuente brota escondida en el seno de una peña, y cae resbalándose gota á gota por entre las verdes y flotantes hojas de las plantas que crecen al borde de su cuna. Aquellas gotas que al desprenderse brillan como puntos de oro y suenan como las notas de un instrumento, se reúnen entre los céspedes, y susurrando, susurrando como un ruido semejante al de las abejas que zumban en torno de las flores, se alejan por entre las arenas, y forman un cauce, y luchan con los obstáculos que se oponen á su camino, y se repliegan sobre sí mismas, y saltan, y huyen, y corren, unas veces con risa, otras con suspiros, hasta caer en un lago. En el lago caen con un rumor indescriptible. Lamentos, palabras, nombres, cantares, yo no sé lo que he oído en aquel rumor cuando me he sentado solo y febril sobre el peñasco, á cuyos pies saltan las aguas de la fuente misteriosa para estancarse en una balsa profunda, cuya inmóvil superficie apenas riza el viento de la tarde.

Todo es allí grande. La soledad con sus mil rumores desconocidos, vive en aquellos lugares y embriaga el espíritu en su inefable melancolía. En las plateadas hojas de los álamos, en los huecos de las peñas, en las ondas del agua, parece que nos hablan los invisibles espíritus de la naturaleza, que reconocen un hermano en el inmortal espíritu del hombre.

Cuando al despuntar la mañana me veías tomar la ballesta y dirigirme al monte, no fué nunca para perderme entre sus matorrales en pos de la caza, no; iba á sentarme al borde de la fuente, á buscar en sus ondas… no sé qué, ¡una locura! El día en que salté sobre ella con mi Relámpago, creí haber visto brillar en su fondo una cosa extraña… muy extraña… los ojos de mujer.

Tal vez sería un rayo de sol que serpeó fugitivo entre su espuma; tal vez una de esas flores que flotan entre las algas de su seno, y cuyos cálices parecen esmeraldas… no sé: yo creí ver una mirada que se clavó en la mía; una mirada que encendió en mi pecho un deseo absurdo, irrealizable: el de encontrar una persona con unos ojos como aquellos.

En su busca fui un día y otro á aquel sitio.

Por último, una tarde… yo me creí juguete de un sueño… pero no, es verdad, la he hablado ya muchas veces, como te hablo á tí ahora… una tarde encontré sentada en mi puesto, y vestida con unas ropas que llegaban hasta las aguas y flotaban sobre su haz, una mujer hermosa sobre toda ponderación. Sus cabellos eran como el oro; sus pestañas brillaban como hilos de luz, y entre las pestañas volteaban inquietas unas pupilas que yo había visto… sí; porque los ojos de aquella mujer eran los ojos que yo tenía clavados en la mente; unos ojos de un color imposible; unos ojos…

—¡Verdes! exclamó Iñigo con un acento de profundo terror, é incorporándose de un salto en su asiento.

Fernando le miró á. su vez como asombrado de que concluyese lo que iba á decir, y le preguntó con una mezcla de ansiedad y de alegría:

—¿La conoces?

—¡Oh, no! dijo el montero. ¡Líbreme Dios de conocerla! Pero mis padres, al prohibirme llegar hasta esos lugares, me dijeron mil veces que el espíritu, trasgo, demonio ó mujer que habita en sus aguas, tiene los ojos de ese color. Yo os conjuro, por lo que más améis en la tierra, á no volver á la fuente de los Álamos. Un día ú otro os alcanzará su venganza, y expiaréis, muriendo, el delito de haber encenagado sus ondas.

—¡Por los que más amo!… murmuró el joven con una triste sonrisa.

—¡Sí, prosiguió el anciano; por vuestros padres, por vuestros deudos, por las lágrimas de la que el cielo destina para vuestra esposa, por las de un servidor que os ha visto nacer…

—¿Sabes tú lo que más amo en este mundo? ¿Sabes tú por qué daría yo el amor de mi padre, los besos de la que me dió la vida, y todo el cariño que pueden atesorar todas las mujeres de la tierra? Por una mirada, por una sola mirada de esos ojos… ¡Cómo podré yo dejar de buscarlos!

Dijo Fernando estas palabras con tal acento, que la lágrima que temblaba en los párpados de Iñigo se resbaló silenciosa por su mejilla, mientras exclamó con acento sombrío: ¡Cúmplase la voluntad del cielo!

III

—¿Quién eres tú? ¿Cuál es tu patria? ¿En dónde habitas? Yo vengo un día y otro en tu busca, y ni veo el corcel que te trae á estos lugares, ni á los servidores que conducen tu litera. Rompe de una vez el misterioso velo en que te envuelves como en una noche profunda, yo te amo, y, noble ó villana, seré tuyo, tuyo siempre…

El sol había traspuesto la cumbre del monte; las sombras bajaban á grandes pasos por su falda; la brisa gemía entre los álamos de la fuente, y la niebla, elevándose poco á poco de la superficie del lago, comenzaba á envolver las rocas de su margen.

Sobre una de estas rocas, sobre una que parecía próxima á desplomarse en el fondo de las aguas, en cuya superficie se retrataba temblando el primogénito de Almenar, de rodillas á los pies de su misteriosa amante, procuraba en vano arrancarle el secreto de su existencia.

Ella era hermosa, hermosa y pálida, como una estatua de alabastro. Uno de sus rizos caía sobre sus hombros, deslizándose entre los pliegues del velo como un rayo de sol que atraviesa las nubes, y en el cerco de sus pestañas rubias brillaban sus pupilas como dos esmeraldas sujetas en una joya de oro.

Cuando el joven acabó de hablarle, sus labios se removieron como para pronunciar algunas palabras, pero sólo exhalaron un suspiro, un suspiro débil, doliente, como el de la ligera onda que empuja una brisa al morir entre los juncos.

—¡No me respondes! exclamó Fernando al ver burlada su esperanza; ¿querrás que dé crédito á lo que de tí me han dicho? ¡Oh! No… Háblame: yo quiero saber si me amas; yo quiero saber si puedo amarte, si eres una mujer…

—O un demonio… ¿Y si lo fuese?

El joven vaciló un instante; un sudor frío corrió por sus miembros; sus pupilas se dilataron al fijarse con más intensidad en las de aquella mujer, y fascinado por su brillo fosfórico, demente casi, exclamó en un arrebato de amor:

—Si lo fueses… te amaría… te amaría como te amo ahora, como es mi destino amarte, hasta más allá de esta vida, si hay algo más allá de ella.

—Fernando, dijo la hermosa entonces con una voz semejante á una música: yo te amo más aún que tú me amas; yo, que desciendo hasta un mortal, siendo un espíritu puro. No soy una mujer como las que existen en la tierra; soy una mujer digna de tí, que eres, superior á los demás hombres. Yo vivo en el fondo de estas aguas; incorpórea como ellas, fugaz y trasparente, hablo con sus rumores y ondulo con sus pliegues. Yo no castigo al que osa turbar la fuente donde moro; antes le premio con mi amor, como á un mortal superior á las supersticiones del vulgo, como á un amante capaz de comprender mi cariño extraño y misterioso.

Mientras ella hablaba así, el joven, absorto en la contemplación de su fantástica hermosura, atraído como por una fuerza desconocida, se aproximaba más y más al borde de la roca. La mujer de los ojos verdes prosiguió así:

—¿Ves, ves el límpido fondo de ese lago, ves esas plantas de largas y verdes hojas que se agitan en su fondo?… Ellas nos darán un lecho de esmeraldas y corales… y yo… yo te daré una felicidad sin nombre, esa felicidad que has soñado en tus horas de delirio, y que no puede ofrecerte nadie… Ven, la niebla del lago flota sobre nuestras frentes como un pabellón de lino… las ondas nos llaman con sus voces incomprensibles, el viento empieza entre los álamos sus himnos de amor; ven… ven…

La noche comenzaba á extender sus sombras, la luna rielaba en la superficie del lago, la niebla se arremolinaba al soplo del aire, y los ojos verdes brillaban en la oscuridad como los fuegos fatuos que corren sobre el haz de las aguas infectas… Ven… ven… estas palabras zumbaban en los oídos de Fernando como un conjuro. Ven… y la mujer misteriosa le llamaba al borde del abismo, donde estaba suspendida, y parecía ofrecerle un beso… un beso…

Fernando dió un paso hacia ella… otro… y sintió unos brazos delgados y flexibles que se haban á su cuello, y una sensación fría en sus labios ardorosos, un beso de nieve… y vaciló… y perdió pie, y cayó al agua con un rumor sordo y lúgubre.

Las aguas saltaron en chispas de luz, y se cerraron sobre su cuerpo, y sus círculos de plata fueron ensanchándose, ensanchándose hasta espirar en las orillas.

Tras la lectura de estas líneas, la conclusión es que  el hada ejerce sobre el incauto joven una poderosa influencia que enturbia su mente hasta tal punto que le lleva a la muerte….

¿QUIERES SABER MÁS DE MITOLOGÍA?

LINKS 

DRAGONES:

DUENDES, DIABLOS Y ESPÍRITUS FAMILIARES 

GUÍA DE LOS SERES MITOLÓGICOS ESPAÑOLES 

EL PADRE LOBO Y LAS BRUJAS EN HORTSAVINYÀ

HOMBRES LOBO Y OTROS DEPREDADORES DE LA MITOLOGÍA 

DE VENEFICIS 

 

Bibliografía

-Becquer, Gustavo Adolfo «Rimas y leyendas»

-Ruiz Osuna, Pablo y Reñé Quilés, David «Guía de los seres mitológicos españoles»

-https://es.wikisource.org/wiki/Los_ojos_verdes

 

 

error: Content is protected !!