Navegando por
Etiqueta: mythology

La leyenda de Strigoi/The Legend of the Strigoi

La leyenda de Strigoi/The Legend of the Strigoi

 

La leyenda de Strigoi/The Legend of the Strigoi

imagen de: https://es.pinterest.com/pin/66498531985498724/

 

ESPAÑOL

Llegando a la época oscura del año, vengo aquí a hablaros sobre la figura del strigoi del
folklore rumano. La creencia en los espectros es una constante en la antropología. El
hombre siempre ha creído que el mundo de los vivos y el de los muertos interactúan entre
sí. Y así, los difuntos, entrando en una primera sistematización, pueden ser benévolos u
hostiles. En todas las culturas del mundo existe la creencia en unos seres que, habiendo
fallecido, vuelven al reino de los vivos para atormentar y, en ocasiones, traer la muerte a
familiares y vecinos.
En Rumanía, la imagen de vampiro que conocemos está mucho más lejos de la edulcorada
que presenta el Drácula de Stoker y mucho más próxima a los mitos populares, más
apegados a la tierra y relacionados con las respuestas que el hombre del campo querría dar
a los desastres de la naturaleza o a los misterios que su vida encerraba. A día de hoy,
sobretodo en lugares de montaña, sigue siendo una criatura que causa pánico a muchas
personas y que se llama strigoi.
Las leyendas de los “no muertos” en lugares como Rumanía han pasado de generacion en
generación en las frías noches invernales. Pero de puertas para afuera nadie habla del
strigoi aunque todos son conocedores de su existencia.
Podría pensarse que ya en pleno siglo XXI estas figuras del folklore estarían ya
arrinconadas en el desván de la historia y que solamente podrían servir como argumento en
la ficción o en la literatura, pero no es así.
Los strigoi son figuras a medio camino entre la vida y la muerte que regresan al mundo de
los vivos con diferentes objetivos. Algunos vuelven para aocsar y horrorizar a las víctimas
mientras que otros volvían para dar ayuda o consuelo a sus familiares.
En italiano strega significa bruja y derivan de la palabra latina strix, que designa a una
pequeña ave vampírica. De forma similar, de acuerdo con la mitología rumana y albanesa,
una striga es una especie de bruja-vampiro que se desliza en los cuartos de los pequeños y
absorve su fuerza vital. Son criaturas que cazan humanos, sobretodo niños pequeños para
alimentarse de su sangre, y según el folklore se pueden convertir en animales o volverse
invisibles. Además ese concepto repetido de chupar la sangre de las víctimas también se
puede relacionar con el hecho de quitar la energía del otro para disponer de más existencia.
Físicamente son monstruos gigantescos, y a pesar de su tamaño, se mueven tan rápido que
el ojo humano no alcanza a verlos, trepan por cualquier superficie a velocidades increíbles
y también se dice que emplean a menudo sus formas de murciélago.
En la cultura popular rumana están los strigoi vivos y muertos. Los strigoi muertos son casi
siempre hombres muertos sólo aparentemente o cadáveres que no llegan a pudrirse bien
por haber tenido dos almas -la buena abandona el cuerpo en el momento de la muerte,
mientras que la mala se queda allí- bien porque sus almas han regresado al cuerpo a los
nueve días, a las seis semanas, a los seis meses o a los siete años después del óbito. Tienen
la misma apariencia que la que tuvieron en vida; también pueden crecer más, tener los ojos
rojos, uñas como sierras, cola peluda y una boca grande. Los strigoi vivos son gente del
pueblo, tienen una identidad precisa.

Esto contiene una imagen de: Vampire

A veces su parte mitad de arriba del cuerpo es humana y la parte mitad de abajo tiene
forma de caballo. Esto es debido a que el caballo es un animal funerario y psicopompo por
excelencia. El caballo era el que llevaba al difunto al más allá, realiza la ruptura de nivel,
el paso de este mundo a otros mundos y por eso desempeña también un papel de primer
orden en determinadas clases de iniciación masculina.
El siglo XIV pasa por ser el momento en que se produce la primera oleada de casos de
vampirismo, sobretodo en Prusia Oriental, Silesia y Bohemia. Este fenómeno que no tenía
más que hasta la fecha un carácter anecdótico, se generalizó al tiempo que se constataba
que las expectaculares manifestaciones vampíricas coincidían con las grandes epidemias
de peste. Para evitar el contagio las víctimas de la enfermedad eran enterradas
apresuradamente sin certificar su muerte clínica. El hecho de que unos días más tarde al
abrir los panteones familiares y encontrar cadáveres perfectamente conservados y con
sangre en la boca, fue lo que propició la superstición popular de que éstos eran vampiros
que producían los desastres que ocurrían y se atribuyó a esos cuerpos una existencia física
después de la muerte, así como una esencial dependencia de la sangre de la que
supuestamente se alimentaban.
Alexandra Chereches nos dice lo siguiente acerca del strigoi:
“En algunos relatos puede chupar la sangre como ya decía, pero no solo se dedica a eso
sino que también atrae las malas cosechas, genera enfermedades y epidemias y le quita la
leche a las vacas, así que está muy ligado a comunidades rurales y boscosas. Es peludo,
puede tener los ojos claros, cola y normalemente suelen ser las mujeres quienes más se
ligan a los seres infernales.”
Pero, ¿quién se convertía en strigoi? Aquellos malditos que la tierra vomitaba de sus
entrañas: asesinos, herejes, suicidas, etc. Aunque la leyenda de cómo aparecen estas
criaturas va cambiando según la zona. A veces se contaba que el séptimo varón de una
serie de hermanos tendría la maldición del strigoi, otras veces se decía que a causa de un
mal enterramiento, el esptíritu del difunto se convertiría en un strigoi ya que no encontraría
paz ni descanso y también otras veces se entiende por una maldición que aparece siendo el
hijo de un hereje o una adúltera o incluso por el hecho de nacer con la placenta. El médico
debia conseguir quitársela al bebé antes de que este la agarrase y se la comiese y de esta
manera ya no se convertiría en un strigoi. Además se contaba que estos strigoi de
nacimiento también tenian el poder de echar mal de ojo.
El temor a estos personajes malignos es tan grande que hay muchas narraciones populares
que contienen medidas apotropaicas para tratar de engañarlos en la tumba e impedirles que
regresen o llevar a cabo enterramientos con cuidado de que todas las medidas fuesen
correctas para que no se convirtiese. Una forma de protegerse de ellos es esparcir semillas
y clavos en la habitación donde uno duerme. Estas criaturas obsesivas no pueden seguir su
camino sin antes contar las semillas, pero como hay clavos, terminará pinchándose y
perdiendo la cuenta y tendría que empezar a contar otra vez y así hasta que el amanecer les
haga retirarse. También se les colocaba ajos en las tumbas y cuando un strigoi salía de la
tumba para atacar a alguien, tras identificarlo, se acudía a la tumba, se le clavaba una

estaca y se le sacaba el corazón o algún órgano para poder contar con la certeza de que no
iba a volver a aparecer. De igual manera, se le cortaba la cabeza y se le ponía a los pies o
lo bastante lejos de los hombros para que no volviese a molestar. También se habla de
volver a desenterrar al cadaver y poner estacas o clavos en las extremidades de éste para
que no regrese. Algunos rumanos dicen que el té hecho con las cenizas del corazón de un
strigoi curaría a esa persona atacada por él. También hay otras técnicas dependiendo de la
zona como son: envolver el cuerpo en un tallo de zarzamoras, o introducir algún tipo de
objeto punzante en la boca, así como colocar zarzamoras en los ojos, la nariz y en los oídos
al morir, también insertar piedras o cristales, poner mirra, quemar los genitales, pinchar al
strigoi con agujas.

La tradición también era untar la nariz, el pecho y las plantas de los pies con una mezcla de
polvo de escopeta, ajo y mirra, para prevenir que el muerto regrese. Se ungían las cruces
de estos con miel y harina para que si volvían se les viesen las huellas. Este tipo de rituales
genera en nuestra época muchos problemas ya que a veces los aldeanos quieren desenterrar
los cadáveres que estan malditos, lo cual conlleva problemas de todo tipo sin obviar los
enfrentamientos con las autoridades.
Algunas leyendas Rumanas también nos cuentan lo siguiente:
“Cuando ha muerto alguien, y si poco después vuelve a perecer otro pariente del muerto,
ya no se espera a que pase el tiempo acordado para desenterrar a este, sino que en muchas
regiones desde Moldavia hasta Rumanía, es costumbre que el muerto que falleció en
último lugar se desentierre a las seis semanas y si nos lo encontramos boca abajo se dice
que es un strigoi y enseguida se le clava una estaca de tejo o de roble en el corazón o se le
arranca el corazón y con él se ungen todos los miembros de la familia, ya que haciendo
esto se cree que están protegidos.”

Alexandra también contaba en sus estudios de los strigoi es que las mujeres tienen un
papel protagonista, pero también había hechiceras o curanderas que buscaban aliviar a las
victimas que sufren debido a estos seres. De este modo, se le pide ayuda a mujeres que son
viudas y sin hijos porque así ellas captan el mal para ellas mismas, ya que su condición de
viudas y sin hijos hace que no tengan modo de transmitir la maldición a otros cercanos a
ellas.
Para terminar, os dejo con esta última cita que alguien dijo haciendo referencia a las
últimas palabras de Bram Stocker antes de morir:
“Sus últimas y desesperadas palabras fueron: «¡Strigoi! ¡Strigoi!» Y mientras su cuerpo
temblaba y señalaba hacia un rincón de la habitacion. Queria que los que le acompañaban
en aquel momento final vieran lo que él estaba viendo: «¡Strigoi! ¡Strigoi!»

 

ENG

Reaching the dark time of the year, I come here to speak to you about the figure of the strigoi from Romanian folklore. The belief in specters is a constant in anthropology. Humanity has always believed that the world of the living and the dead interact with each other. Thus, the deceased, entering an early classification, can be either benevolent or hostile. In all cultures around the world, there exists a belief in beings who, having died, return to the realm of the living to torment and, at times, bring death to family and neighbors.

In Romania, the image of the vampire we know is much closer to popular myths, more connected to the land and related to the answers that rural people sought to explain natural disasters or the mysteries of their lives, rather than the softened version presented by Stoker’s Dracula. To this day, especially in mountain areas, it remains a creature that instills panic in many people, and it is called a strigoi.

The legends of the «undead» in places like Romania have been passed down from generation to generation on cold winter nights. However, outside the home, no one speaks of the strigoi, even though everyone is aware of their existence. One might think that in the 21st century, these folklore figures would have been relegated to the attic of history, serving only as fiction or literary material, but that is not the case.

The strigoi are figures halfway between life and death who return to the world of the living with different purposes. Some return to haunt and terrorize their victims, while others return to help or comfort their families.

In Italian, strega means witch, and it derives from the Latin word strix, which refers to a small vampiric bird. Similarly, according to Romanian and Albanian mythology, a striga is a type of vampire-witch that slips into children’s rooms to drain their life force. These creatures hunt humans, especially small children, to feed on their blood. According to folklore, they can turn into animals or become invisible. The concept of sucking the victim’s blood can also be related to draining another’s energy to sustain one’s own life.

Physically, they are enormous monsters, and despite their size, they move so quickly that the human eye cannot see them. They climb any surface at incredible speeds, and it is also said that they often use their bat forms.

In Romanian popular culture, there are living and dead strigoi. Dead strigoi are almost always dead men who only appear dead or whose corpses do not decompose properly, either because they had two souls—the good one leaves the body at the moment of death, while the bad one remains—or because their souls return to the body nine days, six weeks, six months, or seven years after death. They look just like they did in life; they may also grow taller, have red eyes, nails like saws, a hairy tail, and a large mouth. Living strigoi are people from the village with a distinct identity.

Sometimes their upper half is human, while the lower half takes the form of a horse. This is because the horse is a funerary and psychopomp animal par excellence. The horse was the one that carried the deceased to the afterlife, performing the transition from this world to others. That is why it also plays an important role in certain types of male initiation.

The 14th century marks the first wave of vampirism cases, particularly in East Prussia, Silesia, and Bohemia. This phenomenon, which had previously been anecdotal, became widespread as it was noted that spectacular vampiric manifestations coincided with major plague epidemics. To avoid contagion, victims of the disease were hastily buried without confirming clinical death. A few days later, upon reopening family tombs and finding perfectly preserved corpses with blood in their mouths, popular superstition took hold, believing that these were vampires responsible for the disasters, assigning these bodies a physical existence after death and a dependence on blood, which they supposedly fed on.

Alexandra Chereches tells us the following about the strigoi:

“In some stories, it can suck blood as I mentioned, but it doesn’t just do that; it also brings bad harvests, generates diseases and epidemics, and takes milk from cows, so it’s very connected to rural and forested communities. It’s hairy, may have light-colored eyes, a tail, and it’s usually women who are most associated with these infernal beings.”

But who becomes a strigoi? Those cursed souls that the earth spits out: murderers, heretics, suicides, etc. However, the legend of how these creatures appear changes depending on the region. Sometimes it was said that the seventh son in a family of brothers would be cursed with the strigoi fate. Other times, a bad burial would cause the deceased’s spirit to become a strigoi, as it would not find peace or rest. In other instances, it was believed that being born to a heretic or adulteress, or even being born with the placenta, could bring about the curse. The doctor had to remove the placenta before the baby grabbed it and ate it, preventing it from becoming a strigoi. Additionally, it was said that these naturally born strigoi could also cast the evil eye.

The fear of these malicious figures is so great that there are many popular stories containing protective measures to trick them in the grave and prevent them from returning. A way to protect oneself is to scatter seeds and nails in the room where one sleeps. These obsessive creatures cannot continue their path without first counting the seeds, but since there are nails, they will prick themselves, lose count, and have to start over until dawn forces them to retreat. Garlic was also placed in tombs, and when a strigoi emerged from the grave to attack someone, after identifying it, people would go to the grave, drive a stake through its heart, or remove some organ to ensure it would not reappear. They would also cut off its head and place it at the feet or far enough away from the shoulders so it would not return. Some regions would dig up the body and drive stakes or nails into its limbs to prevent it from returning. Some Romanians say that tea made from the ashes of a strigoi’s heart would cure a person attacked by one. Other techniques depending on the region included wrapping the body in bramble stems, inserting a sharp object in the mouth, or placing brambles in the eyes, nose, and ears upon death. Other methods included inserting stones or crystals, applying myrrh, burning the genitals, or pinning the strigoi with needles.

The tradition was also to anoint the nose, chest, and soles of the feet with a mixture of gunpowder, garlic, and myrrh to prevent the dead from returning. The crosses on their graves were smeared with honey and flour so that if they returned, their footprints would be visible. These kinds of rituals create many problems in our time because villagers sometimes want to dig up cursed bodies, leading to all kinds of issues, not to mention conflicts with authorities.

Some Romanian legends also tell us the following:

“When someone has died, and shortly after another relative of the deceased dies, there is no waiting for the agreed time to exhume the body. In many regions from Moldova to Romania, it is customary to exhume the last deceased person after six weeks. If they are found lying face down, they are said to be a strigoi, and a stake of yew or oak is immediately driven into their heart, or the heart is removed and used to anoint all family members, as doing so is believed to protect them.”

Alexandra also notes in her studies on strigoi that women play a leading role, but there were also witches or healers who sought to relieve the victims suffering due to these beings. Thus, help was sought from women who were widows and childless, as they could absorb the curse themselves since their status as widows and childless meant they could not pass the curse on to others close to them.

Finally, I leave you with this last quote from someone referencing Bram Stoker’s final words before his death:

“His last, desperate words were: ‘Strigoi! Strigoi!’ And as his body trembled, he pointed toward a corner of the room. He wanted those with him at that final moment to see what he was seeing: ‘Strigoi! Strigoi!’”»

imagen de: https://es.pinterest.com/pin/3307399710407253/

 

 

 

¿Quieres saber más de mitología? Conoce nuestros libros 

LINKS 

DRAGONES:

DUENDES, DIABLOS Y ESPÍRITUS FAMILIARES 

GUÍA DE LOS SERES MITOLÓGICOS ESPAÑOLES 

EL PADRE LOBO Y LAS BRUJAS EN HORTSAVINYÀ

HOMBRES LOBO Y OTROS DEPREDADORES DE LA MITOLOGÍA 

DE VENEFICIS 

Algunos mitos de gigantes del mundo

Algunos mitos de gigantes del mundo

                           ALGUNOS GIGANTES DEL MUNDO

imagen de: https://www.pinterest.es/pin/2181499813022459/

 

el Che Uinic

Las leyendas o referencias recogidas por diversos investigadores, lo describen como un hombre de gran altura, carente de huesos y coyunturas, situación que le dificulta ponerse de pie en caso de caer al suelo, por lo cual cuando duerme debe hacerlo recargado en el tronco de algún gran árbol.

Otro rasgo característico de esta colosal criatura es que tiene los pies invertidos, esto es, los dedos están orientados hacia la espalda y los talones, hacia el frente. Lo anterior -refiere el imaginario popular– le ocasiona problemas para caminar por lo cual utiliza un bastón hecho de un grueso tronco.

La alimentación del Che Uinic está constituida por carne humana. Dice la leyenda que para salvarse de él, es menester, arrancar un par de ramas, bailar con ellas, realizar malabares y, si es posible, cantar. Lo anterior ocasiona que el gigante se ría tan fuerte, que cae al suelo y no se puede levantar; entonces, la persona puede retirarse del sitio.

Ua Ua Pach

Uno de los gigantes más temidos entre los mayas es el Ua Ua Pach (también conocido como Uay Pach). Este ser es tan alto que un hombre de estatura normal apenas le llegaría a las rodillas, sus ojos tienen una iluminación verde intensa. Posee tres lenguas filosas y de su cuello cuelgan tres largos y horribles collares. Su pasatiempo favorito es atormentar  a los seres humanos, por la noche se introduce de manera sigilosa a las poblaciones y cuando advierte la presencia de algún despistado trasnochador, coloca un pie en cada acera de la calle. Al pasar el distraído caminante por debajo del gigante, éste cierra de manera violenta sus poderosas piernas acabando con su víctima. Dicen  los que han llegado a verlo que muestra una siniestra sonrisa de satisfacción al momento de realizar sus fechorías.

H-Wayak

H-Wayak Es un gigante al que le encantaba romper huesos humanos, desde la distancia parecía ser una persona común, pero cuanto más se acercaba, más grande era su tamaño, era tan gigantesco, que podía romper los huesos de un humano incluso con una mano. Se sabe que vivía en los bosques, donde pasaba su tiempo destruyendo árboles sin razón aparente.

omes granizo

Omes Granizos es una expresión aragonesa que se utiliza para llamar a los gigantes, hombre grandioso o ser mitológico muy grande.
Estos gigantes vivieron abundantemente en el Alto Aragón; es decir, que todas las grandes montañas de Aragón poseen en sí un gigante. Unos les llaman “Genios de las Nieves” y otros “Espíritus de las montañas”. Muchos de ellos son seres transformados en montes; es decir que son los orígenes de las montañas. Cómo la leyenda que dice que el Ome Granizo se convirtió en piedra como el Aneto.
Muchos aragoneses dicen que los Pirineos tienen un espíritu en su interior; el cuál, a veces, toma forma humana y aparece así como “Ome Granizo”.

El gigante Roldán

La siguiente leyenda está muy difundida en diferentes regiones de España. Se trata de un gigante legendario llamado Roldán, sí, del mismo nombre que el héroe francés. Se trataría de un hombre de proporciones gigantescas valiente y aguerrido. Existen un sinfín de leyendas y variantes sobre dicho personaje, pero en todas se destaca siempre su predisposición hacia el bien y su capacidad de entrega y honorabilidad.

Aquí hemos rescatado esta pequeña leyenda en que Roldán se enamora de una bella joven y permanece con ella hasta el final:

Dicen que hace mucho tiempo, hace cientos de años, habitaba en las faldas del Puig Campana (el monte situado junto a Finestrat, al norte-noroeste de Benidorm y a poca distancia de este) un robusto gigante llamado Roldán, el cual vivía plácidamente por aquellos lugares, sin más preocupación que la de cazar para comer y recoger leña para proporcionarse una buena lumbre, pues se había construido una cabaña con todas las comodidades de las que podía disponer.

Un buen día vio el gigante a una hermosa doncella por el Puig Campana y, tras percatarse ella de su presencia y observarse mutuamente, quedaron ambos profundamente enamorados. La mujer se trasladó con Roldán, a su cabaña, y allí vivieron felices durante largo tiempo. Aunque todo tiene su fin.

Andaba el gigante paseando por el monte cuando, de forma repentina, se topó con un ente tenebroso, oscuro y extraño. Le advirtió este que su preciosa amada se hallaba agonizando, en la cabaña, y que cuando el último rayo de sol se escondiera, la vida de la mujer se esfumaría igualmente y sin remedio alguno.

Enfurecido, corrió Roldán hacia su humilde hogar y, una vez allí, comprobó lo que aquella sombría figura le había asegurado: la vida de su amada sucumbía, poco a poco.

Pensó el gigante en encontrar una solución para tan trágica situación, pero el astro rey seguía su curso en el cielo, a su parecer, con más presteza que la habitual.

Pronto comenzó a esconderse el sol y, desesperado el gigante, hizo lo posible por conceder unos instantes más de vida a la joven: para que los últimos rayos de sol siguieran alcanzando su cabaña, golpeó con tal fuerza la montaña que un descomunal trozo de roca salió despedido por los aires y fue a parar en medio del mar, creando una nueva isla, la actual isla de Benidorm, l’Illa.

Pero finalmente el sol se escondió, mientras la vida de la moribunda doncella expiraba.

Cuentan que cogió el gigante Roldán a su joven amada, en brazos, y la llevó hasta la isla recién creada por él mismo donde, ya de noche y con luna llena, exhaló esta su último aliento. Lo mismo hizo el gigante, pues allí permaneció, junto al cuerpo inerte de la mujer, hasta perecer de inanición.

El gigante Moncaco

El Moncayo es una impresionante montaña, la más alta del Sistema Ibérico, cuya aislada silueta domina con una extraordinaria personalidad el amplio territorio que se  abre a sus pies. Su cumbre supera los dos mil trescientos metros, elevándose casi dos mil metros por encima del lecho del valle del Ebro, en su vertiente norte, y resultando igualmente muy visible desde cientos de kilómetros si nos aproximamos desde las extensas llanuras sorianas por el sur.

La Crónica general de España, redactada en el siglo XIII por iniciativa Alfonso X el Sabio da cuenta de la leyenda según la cual míticos gigantes poblaron los alrededores de esta montaña. Uno de ellos era el malvado Caco, un gigante mitad hombre y mitad sátiro que tenía atemorizada a la población, el cual, según dicha leyenda, robó los bueyes y vacas de Hércules. El episodio, según cuenta, terminó con una pelea entre ambos gigantes, en la que Hércules, tras su victoria, enterró a Caco con una gran piedra a modo de tumba, conformando así la imagen que hoy contemplamos desde la distancia del Moncayo. El nombre de la montaña, sería pues según esta leyenda, una evolución lingüística de «el Monte de Caco», por ser este el lugar dónde está enterrado el mítico gigante ladrón.

ENG

El Che Uinic

The legends or references collected by various researchers describe him as a man of great height, lacking bones and joints, which makes it difficult for him to stand up if he falls to the ground. For this reason, when he sleeps, he must do so leaning against the trunk of a large tree.

Another characteristic feature of this colossal creature is that his feet are reversed, meaning his toes point towards his back, and his heels face forward. According to popular imagination, this causes him problems when walking, so he uses a cane made from a thick trunk.

The Che Uinic’s diet consists of human flesh. Legend says that to escape from him, one must grab a couple of branches, dance with them, perform tricks, and, if possible, sing. This causes the giant to laugh so hard that he falls to the ground and cannot get up; then, the person can safely leave the area.

Ua Ua Pach

One of the most feared giants among the Maya is Ua Ua Pach (also known as Uay Pach). This being is so tall that a normal-sized man would barely reach his knees, and his eyes emit an intense green light. He has three sharp tongues, and from his neck hang three long and horrible necklaces. His favorite pastime is tormenting humans. At night, he stealthily enters villages, and when he notices a wandering night owl, he places a foot on each side of the street. When the distracted walker passes under the giant, he violently closes his powerful legs, ending the victim’s life. Those who have seen him say that he shows a sinister smile of satisfaction as he commits his misdeeds.

H-Wayak

H-Wayak is a giant who loved breaking human bones. From a distance, he seemed like an ordinary person, but the closer he got, the larger his size became. He was so gigantic that he could break a human’s bones even with one hand. It is known that he lived in the forests, where he spent his time destroying trees for no apparent reason.

Omes Granizo

Omes Granizos is an Aragonese expression used to refer to giants, grand men, or very large mythological beings. These giants lived abundantly in Alto Aragón; that is, all the large mountains of Aragón are said to possess a giant within. Some call them «Snow Geniuses» and others «Mountain Spirits.» Many of them are beings transformed into mountains; that is, they are the origins of the mountains. Like the legend that says that Ome Granizo turned into stone like Aneto. Many Aragonese believe that the Pyrenees have a spirit inside, which sometimes takes human form and appears as “Ome Granizo.”

The Giant Roldán

The following legend is widespread in different regions of Spain. It is about a legendary giant named Roldán, indeed the same name as the French hero. He would be a man of gigantic proportions, brave and fierce. There are countless legends and variations about this character, but in all of them, his predisposition towards good and his capacity for devotion and honor are always highlighted.

Here we have rescued this small legend in which Roldán falls in love with a beautiful young woman and stays with her until the end:

It is said that a long time ago, hundreds of years ago, there lived on the slopes of Puig Campana (the mountain located next to Finestrat, north-northwest of Benidorm and a short distance from it) a robust giant named Roldán, who lived peacefully in those parts, with no other concern than hunting for food and collecting firewood to keep a good fire going, for he had built himself a cabin with all the comforts he could obtain.

One fine day, the giant saw a beautiful maiden on Puig Campana, and after she noticed his presence and they gazed at each other, they both fell deeply in love. The woman moved in with Roldán to his cabin, and there they lived happily for a long time. But everything has an end.

The giant was walking on the mountain when, suddenly, he encountered a dark, sinister, and strange entity. The entity warned him that his beloved was dying in the cabin and that when the last ray of sunlight disappeared, the woman’s life would also fade away without remedy.

Enraged, Roldán ran to his humble home, and once there, he confirmed what the ominous figure had told him: his beloved’s life was slowly slipping away.

The giant thought of finding a solution to such a tragic situation, but the sun continued its course in the sky, seemingly faster than usual.

Soon the sun began to set, and in his desperation, the giant did everything he could to grant the young woman a few more moments of life: to ensure that the last rays of sunlight would continue to reach his cabin, he struck the mountain with such force that a massive piece of rock was flung into the air and landed in the middle of the sea, creating a new island, the current island of Benidorm, l’Illa.

But finally, the sun set, and the dying maiden’s life expired.

It is said that the giant Roldán took his young beloved in his arms and carried her to the island he had just created, where, under the full moon, she breathed her last breath. The giant did the same, for he remained there, beside the lifeless body of the woman, until he died of starvation.

The Giant Moncaco

Moncayo is an impressive mountain, the highest of the Iberian System, whose isolated silhouette dominates with extraordinary presence the vast territory that unfolds at its feet. Its summit exceeds two thousand three hundred meters, rising nearly two thousand meters above the bed of the Ebro Valley on its northern slope, and is equally visible from hundreds of kilometers away when approaching from the wide plains of Soria to the south.

The Crónica General de España, written in the 13th century at the initiative of Alfonso X the Wise, recounts the legend that mythical giants populated the surroundings of this mountain. One of them was the evil Caco, a giant half-man and half-satyr who terrorized the population, and according to legend, he stole Hercules’ oxen and cows. The episode, as told, ended in a battle between the two giants, in which Hercules, after his victory, buried Caco with a large stone as a tomb, forming the image we see today from a distance of Moncayo. According to the legend, the mountain’s name is an evolution of «the Mountain of Caco,» as this was the place where the mythical thieving giant was buried.

fuentes: 

hhttps://es.wikipedia.org/wiki/Che_Uinic

ttp://leyendasytradiciones.blogspot.com/2017/08/omes-granizos-aragon.html

Trujillo, Jose. TRATADO DE GIGANTOLOGÍA: Recopilación de leyendas, crónicas, menciones y noticias sobre la existencia de gigantes (Spanish Edition) (pp. 31-32). Edición de Kindle.

https://sendasyleyendas.com/2015/12/el-ocaso-que-origino-una-nueva-isla/

http://dosmilescastillayleon.com/el-gigante-soriano-rumbo-al-moncayo/

 

¿QUIERES SABER MÁS DE MITOLOGÍA?

Sígueme en mis redes:

instagram : Pablo.ruizescritor

linktree a mis libros : linktr.ee/paruos1990

 

el lado oscuro de las hadas (parte 2)

el lado oscuro de las hadas (parte 2)

                  El lado oscuro de las hadas (parte 2)

Hace unos días comenzamos en este blog un pequeño apartado en que reflexionaba sobre la parte oscura del mundo feérico. Muchos me pidieron que ahondara en tan extraña cuestión y, tras mucho detenimiento, he decidido redactar estas líneas.

En el anterior post nos referimos a esa oscura aura que envuelve estas criaturas y sus encuentros con los humanos. Pues bien, conviene ahora que profundicemos sobre dicha cuestión, con la esperanza de que uno se guarde y mucho de tomarse a la ligera los avistamientos de estas entidades.

Su naturaleza es distinta a la nuestra a la nuestra y, por ende, su propio devenir puede ser nocivo para los humanos. Contaba  el reverendo Robert Kirk allá en el 1691 en su tratado, La comunidad secreta, algunas de las costumbres de las hadas que podían ser nocivas para los humanos. Por ejemplo, las hadas tienden a bailar durante horas en una especie de gran círculo mágico. Si el humano topa con  dicho ritual, debe guardarse de no unirse a ellas, pues ese trance puede durar días y puede provocar la muerte al sujeto bien  por agotamiento o por inanición.

A veces el solo avistamiento del hada provoca un enamoramiento febril en el hombre ( o mujer) hasta tal punto que, quienes dicen haberlas visto caían en una profunda melancolía si no podían volver a verlas e, incluso, morían tras una larga agonía. Podemos ver un ejemplo en el celebérrima leyenda de Bécquer «la mujer de ojos verdes»:

Herido va el ciervo… herido va; no hay duda. Se ve el rastro de la sangre entre las zarzas del monte, y al saltar uno de esos lentiscos han flaqueado sus piernas… Nuestro joven señor comienza por donde otros acaban… en cuarenta años de montero no he visto mejor golpe… ¡Pero por San Saturio, patrón de Soria! cortadle el paso por esas carrascas, azuzad los perros, soplad en esas trompas hasta echar los hígados, y hundidle á los corceles una cuarta de hierro en los ijares: ¿no véis que se dirige hacia la fuente de los Álamos, y si la salva antes de morir podemos darle por perdido?

Las cuencas del Moncayo repitieron de eco en eco el bramido de las trompas, el latir de la jauría desencadenada y las voces de los pajes resonaron con nueva furia, y el confuso tropel de hombres, caballos y perros se dirigió al punto que Iñigo, el montero mayor de los marqueses de Almenar, señalara como el más á propósito para cortarle el paso á la res.

Pero todo fué inútil. Cuando el más ágil de los lebreles llegó á las carrascas jadeante y cubiertas las fauces de espuma, ya el ciervo, rápido como una saeta, las había salvado de un solo brinco, perdiéndose entre los matorrales de una trocha que conducía á la fuente.

—¡Alto!… ¡Alto todo el mundo! gritó Iñigo entonces; estaba de Dios que había de marcharse. Y la cabalgata se detuvo, y enmudecieron las trompas, y los lebreles dejaron refunfuñando la pista á la voz de los cazadores. En aquel momento se reunía á la comitiva el héroe de la fiesta, Fernando de Argensola, el primogénito de Almenar.

—¿Qué haces? exclamó dirigiéndose á su montero, y en tanto, ya se pintaba el asombro en sus facciones, ya ardía la cólera en sus ojos. ¿Qué haces, imbécil? ¡Ves que la pieza está herida, que es la primera que cae por mi mano, y abandonas el rastro y la dejas perder para que vaya á morir en el fondo del bosque! ¿Crees acaso que he venido á matar ciervos para festines de lobos?

—Señor, murmuró Iñigo entre dientes, es imposible pasar de este punto.

—¡Imposible! ¿y por qué?

—Porque esa trocha, prosiguió el montero, conduce á la fuente de los Alamos; la fuente de los Alamos, en cuyas aguas habita un espíritu del mal. El que osa enturbiar su corriente, paga caro su atrevimiento. Ya la res habrá salvado sus márgenes; ¿cómo la salvaréis vos sin atraer sobre vuestra cabeza alguna calamidad horrible? Los cazadores somos reyes del Moncayo, pero reyes que pagan un tributo. Pieza que se refugia en esa fuente misteriosa, pieza perdida.

—¡Pieza perdida! Primero perderé yo el señorío de mis padres, y primero perderé el ánima en manos de Satanás, que permitir que se me escape ese ciervo, el único que ha herido mi venablo, la primicia de mis excursiones de cazador… ¿Lo ves?… ¿lo ves?… Aún se distingue á intervalos desde aquí… las piernas le faltan, su carrera se acorta; déjame… déjame… suelta esa brida, ó te revuelco en el polvo.. ¿Quién sabe si no le daré lugar para que llegue á la fuente? y si llegase, al diablo ella, su limpidez y sus habitadores. ¡Sus! ¡Relámpago! ¡sus, caballo mío! si lo alcanzas, mando engarzar los diamantes de mi joyel en tu serreta de oro.

Caballo y jinete partieron como un huracán.

Iñigo los siguió con la vista hasta que se perdieron en la maleza; después volvió los ojos en derredor suyo; todos, como él, permanecían inmóviles y consternados.

El montero exclamó al fin:

—Señores, vosotros lo habéis visto; me he expuesto á morir entre los pies de su caballo por detenerle. Yo he cumplido con mi deber. Con el diablo no sirven valentías. Hasta aquí llega el montero con su ballesta; de aquí adelante, que pruebe á pasar el capellán con su hisopo.

II

—Tenéis la color quebrada; andáis mustio y sombrío; ¿qué os sucede? Desde el día, que yo siempre tendré por funesto, en que llegásteis á la fuente de los Álamos en pos de la res herida, diríase que una mala bruja os ha encanijado con sus hechizos.

Ya no váis á los montes precedido de la ruidosa jauría, ni el clamor de vuestras trompas despierta sus ecos. Sólo con esas cavilaciones que os persiguen, todas las mañanas tomáis la ballesta para enderezaros á la espesura y permanecer en ella hasta que el sol se esconde. Y cuando la noche oscurece y volvéis pálido y fatigado al castillo, en balde busco en la bandolera los despojos de la caza. ¿Qué os ocupa tan largas horas lejos de los que más os quieren?

Mientras Iñigo hablaba, Fernando, absorto en sus ideas, sacaba maquinalmente astillas de su escaño de ébano con el cuchillo de monte.

Después de un largo silencio, que sólo interrumpía el chirrido de la hoja al resbalarse sobre la pulimentada madera, el joven exclamó dirigiéndose á su servidor, como si no hubiera escuchado una sola de sus palabras.

—Iñigo, tú que eres viejo, tú que conoces todas las guaridas del Moncayo, que has vivido en sus faldas persiguiendo á las fieras, y en tus errantes excursiones de cazador subiste más de una vez á su cumbre, dime: ¿has encontrado por acaso una mujer que vive entre sus rocas?

—¡Una mujer! exclamó el montero con asombro y mirándole de hito en hito.

—Sí, dijo el joven; es una cosa extraña lo que me sucede, muy extraña… Creí poder guardar ese secreto eternamente, pero no es ya posible; rebosa en mi corazón y asoma á mi semblante. Voy, pues, á revelártelo… Tú me ayudarás á desvanecer el misterio que envuelve á esa criatura, que al parecer solo para mí existe, pues nadie la conoce, ni la ha visto, ni puede darme razón de ella. El montero, sin despegar los labios, arrastró su banquillo hasta colocarle junto al escaño de su señor, del que no apartaba un punto los espantados ojos. Este, después de coordinar sus ideas, prosiguió así:

—Desde el día en que á pesar de tus funestas predicciones llegué á la fuente de los Álamos, y atravesando sus aguas recobré el ciervo que vuestra superstición hubiera dejado huir, se llenó mi alma del deseo de la soledad.

Tú no conoces aquel sitio. Mira, la fuente brota escondida en el seno de una peña, y cae resbalándose gota á gota por entre las verdes y flotantes hojas de las plantas que crecen al borde de su cuna. Aquellas gotas que al desprenderse brillan como puntos de oro y suenan como las notas de un instrumento, se reúnen entre los céspedes, y susurrando, susurrando como un ruido semejante al de las abejas que zumban en torno de las flores, se alejan por entre las arenas, y forman un cauce, y luchan con los obstáculos que se oponen á su camino, y se repliegan sobre sí mismas, y saltan, y huyen, y corren, unas veces con risa, otras con suspiros, hasta caer en un lago. En el lago caen con un rumor indescriptible. Lamentos, palabras, nombres, cantares, yo no sé lo que he oído en aquel rumor cuando me he sentado solo y febril sobre el peñasco, á cuyos pies saltan las aguas de la fuente misteriosa para estancarse en una balsa profunda, cuya inmóvil superficie apenas riza el viento de la tarde.

Todo es allí grande. La soledad con sus mil rumores desconocidos, vive en aquellos lugares y embriaga el espíritu en su inefable melancolía. En las plateadas hojas de los álamos, en los huecos de las peñas, en las ondas del agua, parece que nos hablan los invisibles espíritus de la naturaleza, que reconocen un hermano en el inmortal espíritu del hombre.

Cuando al despuntar la mañana me veías tomar la ballesta y dirigirme al monte, no fué nunca para perderme entre sus matorrales en pos de la caza, no; iba á sentarme al borde de la fuente, á buscar en sus ondas… no sé qué, ¡una locura! El día en que salté sobre ella con mi Relámpago, creí haber visto brillar en su fondo una cosa extraña… muy extraña… los ojos de mujer.

Tal vez sería un rayo de sol que serpeó fugitivo entre su espuma; tal vez una de esas flores que flotan entre las algas de su seno, y cuyos cálices parecen esmeraldas… no sé: yo creí ver una mirada que se clavó en la mía; una mirada que encendió en mi pecho un deseo absurdo, irrealizable: el de encontrar una persona con unos ojos como aquellos.

En su busca fui un día y otro á aquel sitio.

Por último, una tarde… yo me creí juguete de un sueño… pero no, es verdad, la he hablado ya muchas veces, como te hablo á tí ahora… una tarde encontré sentada en mi puesto, y vestida con unas ropas que llegaban hasta las aguas y flotaban sobre su haz, una mujer hermosa sobre toda ponderación. Sus cabellos eran como el oro; sus pestañas brillaban como hilos de luz, y entre las pestañas volteaban inquietas unas pupilas que yo había visto… sí; porque los ojos de aquella mujer eran los ojos que yo tenía clavados en la mente; unos ojos de un color imposible; unos ojos…

—¡Verdes! exclamó Iñigo con un acento de profundo terror, é incorporándose de un salto en su asiento.

Fernando le miró á. su vez como asombrado de que concluyese lo que iba á decir, y le preguntó con una mezcla de ansiedad y de alegría:

—¿La conoces?

—¡Oh, no! dijo el montero. ¡Líbreme Dios de conocerla! Pero mis padres, al prohibirme llegar hasta esos lugares, me dijeron mil veces que el espíritu, trasgo, demonio ó mujer que habita en sus aguas, tiene los ojos de ese color. Yo os conjuro, por lo que más améis en la tierra, á no volver á la fuente de los Álamos. Un día ú otro os alcanzará su venganza, y expiaréis, muriendo, el delito de haber encenagado sus ondas.

—¡Por los que más amo!… murmuró el joven con una triste sonrisa.

—¡Sí, prosiguió el anciano; por vuestros padres, por vuestros deudos, por las lágrimas de la que el cielo destina para vuestra esposa, por las de un servidor que os ha visto nacer…

—¿Sabes tú lo que más amo en este mundo? ¿Sabes tú por qué daría yo el amor de mi padre, los besos de la que me dió la vida, y todo el cariño que pueden atesorar todas las mujeres de la tierra? Por una mirada, por una sola mirada de esos ojos… ¡Cómo podré yo dejar de buscarlos!

Dijo Fernando estas palabras con tal acento, que la lágrima que temblaba en los párpados de Iñigo se resbaló silenciosa por su mejilla, mientras exclamó con acento sombrío: ¡Cúmplase la voluntad del cielo!

III

—¿Quién eres tú? ¿Cuál es tu patria? ¿En dónde habitas? Yo vengo un día y otro en tu busca, y ni veo el corcel que te trae á estos lugares, ni á los servidores que conducen tu litera. Rompe de una vez el misterioso velo en que te envuelves como en una noche profunda, yo te amo, y, noble ó villana, seré tuyo, tuyo siempre…

El sol había traspuesto la cumbre del monte; las sombras bajaban á grandes pasos por su falda; la brisa gemía entre los álamos de la fuente, y la niebla, elevándose poco á poco de la superficie del lago, comenzaba á envolver las rocas de su margen.

Sobre una de estas rocas, sobre una que parecía próxima á desplomarse en el fondo de las aguas, en cuya superficie se retrataba temblando el primogénito de Almenar, de rodillas á los pies de su misteriosa amante, procuraba en vano arrancarle el secreto de su existencia.

Ella era hermosa, hermosa y pálida, como una estatua de alabastro. Uno de sus rizos caía sobre sus hombros, deslizándose entre los pliegues del velo como un rayo de sol que atraviesa las nubes, y en el cerco de sus pestañas rubias brillaban sus pupilas como dos esmeraldas sujetas en una joya de oro.

Cuando el joven acabó de hablarle, sus labios se removieron como para pronunciar algunas palabras, pero sólo exhalaron un suspiro, un suspiro débil, doliente, como el de la ligera onda que empuja una brisa al morir entre los juncos.

—¡No me respondes! exclamó Fernando al ver burlada su esperanza; ¿querrás que dé crédito á lo que de tí me han dicho? ¡Oh! No… Háblame: yo quiero saber si me amas; yo quiero saber si puedo amarte, si eres una mujer…

—O un demonio… ¿Y si lo fuese?

El joven vaciló un instante; un sudor frío corrió por sus miembros; sus pupilas se dilataron al fijarse con más intensidad en las de aquella mujer, y fascinado por su brillo fosfórico, demente casi, exclamó en un arrebato de amor:

—Si lo fueses… te amaría… te amaría como te amo ahora, como es mi destino amarte, hasta más allá de esta vida, si hay algo más allá de ella.

—Fernando, dijo la hermosa entonces con una voz semejante á una música: yo te amo más aún que tú me amas; yo, que desciendo hasta un mortal, siendo un espíritu puro. No soy una mujer como las que existen en la tierra; soy una mujer digna de tí, que eres, superior á los demás hombres. Yo vivo en el fondo de estas aguas; incorpórea como ellas, fugaz y trasparente, hablo con sus rumores y ondulo con sus pliegues. Yo no castigo al que osa turbar la fuente donde moro; antes le premio con mi amor, como á un mortal superior á las supersticiones del vulgo, como á un amante capaz de comprender mi cariño extraño y misterioso.

Mientras ella hablaba así, el joven, absorto en la contemplación de su fantástica hermosura, atraído como por una fuerza desconocida, se aproximaba más y más al borde de la roca. La mujer de los ojos verdes prosiguió así:

—¿Ves, ves el límpido fondo de ese lago, ves esas plantas de largas y verdes hojas que se agitan en su fondo?… Ellas nos darán un lecho de esmeraldas y corales… y yo… yo te daré una felicidad sin nombre, esa felicidad que has soñado en tus horas de delirio, y que no puede ofrecerte nadie… Ven, la niebla del lago flota sobre nuestras frentes como un pabellón de lino… las ondas nos llaman con sus voces incomprensibles, el viento empieza entre los álamos sus himnos de amor; ven… ven…

La noche comenzaba á extender sus sombras, la luna rielaba en la superficie del lago, la niebla se arremolinaba al soplo del aire, y los ojos verdes brillaban en la oscuridad como los fuegos fatuos que corren sobre el haz de las aguas infectas… Ven… ven… estas palabras zumbaban en los oídos de Fernando como un conjuro. Ven… y la mujer misteriosa le llamaba al borde del abismo, donde estaba suspendida, y parecía ofrecerle un beso… un beso…

Fernando dió un paso hacia ella… otro… y sintió unos brazos delgados y flexibles que se haban á su cuello, y una sensación fría en sus labios ardorosos, un beso de nieve… y vaciló… y perdió pie, y cayó al agua con un rumor sordo y lúgubre.

Las aguas saltaron en chispas de luz, y se cerraron sobre su cuerpo, y sus círculos de plata fueron ensanchándose, ensanchándose hasta espirar en las orillas.

Tras la lectura de estas líneas, la conclusión es que  el hada ejerce sobre el incauto joven una poderosa influencia que enturbia su mente hasta tal punto que le lleva a la muerte….

¿QUIERES SABER MÁS DE MITOLOGÍA?

LINKS 

DRAGONES:

DUENDES, DIABLOS Y ESPÍRITUS FAMILIARES 

GUÍA DE LOS SERES MITOLÓGICOS ESPAÑOLES 

EL PADRE LOBO Y LAS BRUJAS EN HORTSAVINYÀ

HOMBRES LOBO Y OTROS DEPREDADORES DE LA MITOLOGÍA 

DE VENEFICIS 

 

Bibliografía

-Becquer, Gustavo Adolfo «Rimas y leyendas»

-Ruiz Osuna, Pablo y Reñé Quilés, David «Guía de los seres mitológicos españoles»

-https://es.wikisource.org/wiki/Los_ojos_verdes

 

 

el diablo burlón/ el diañu burlón(parte 1)

el diablo burlón/ el diañu burlón(parte 1)

El diaño burlón

 

 

el diaño burlón. Ilustración de Alberto Álvarez Peña

ilustración de Alberto Álvarez Peña.

 

Desde tiempo inmemorial en España(principalmente en la zona de Asturias) se cree en un enigmático ser apodado «diablo burlón» (diaño burlón el asturiano). Al parecer, se trata de un diablillo de pequeño tamaño y patas de cabra que se dedica a gastar pesadas bromas a los incautos que se atreven a adentrarse en sus dominios. No obstante, tras un análisis pormenorizado del personaje, nos persuadimos de que este relato tradicional guarda más secretos de lo que parece.

Para empezar, su aspecto nos recuerda a las criaturas feéricas  de las que hemos estado hablando en este blog. Su apariencia, comportamiento e incluso poderes guardan una estrecha relación con el mundo de los duendes. No es difícil afirmar que, antaño, este diablo no fue sino una deidad feérica. Véase su capacidad para cambiar su forma en un animal salvaje(generalmente un macho cabrío) aumentar su peso y tamaño, o incluso tomar forma humana. Probablemente este mito sea el resultado de la fusión de creencias paganas y cristianas. Por un lado, esa antigua deidad de los bosques y minas y, por otro, el del demonio o diablo.

Entre sus travesuras más comunes cabe citar la del burro blanco que se ofrece como montura al caminante y que una vez montado crece y crece sin cesar, el caballo que después de una galopada infernal devuelve al jinete al mismo lugar de donde partió, le arroja de cabeza al río o le quema los pantalones. También se cuenta que se transforma en macho cabrío, de color rojo, que se deja coger por el pastor, y cada vez va pesando más hasta dejar extenuado al hombre y meándole encima.

En la senda del camín  encantáu de  Ardisana (Llanes) el Diañu Burlón, nos dice:

 

«Soy el Diañu Burlón y
a podrás atraparme.

Ni los romanos pudieron
y esos sí que eran listos,
no como tú.

Puedo cambiar de forma y engañarte
para que hagas lo que yo quiera.
Ay, que tontos sois los humanos» .

 

El Diañu burlón | Los Oscos Rural

 

¿QUIERES SABER MÁS DE MITOLOGÍA?

LINKS 

DRAGONES:

DUENDES, DIABLOS Y ESPÍRITUS FAMILIARES 

GUÍA DE LOS SERES MITOLÓGICOS ESPAÑOLES 

EL PADRE LOBO Y LAS BRUJAS EN HORTSAVINYÀ

HOMBRES LOBO Y OTROS DEPREDADORES DE LA MITOLOGÍA 

DE VENEFICIS 

 

Bibliografía

https://mitologiaiberica.fandom.com/es/wiki/Dia%C3%B1u_burl%C3%B3n

http://www.senderismoenasturias.es/eldianu.htm

 

error: Content is protected !!