LOS CHANEQUES. LOS DUENDES DOMÉSTICOS MEXICANOS

LOS CHANEQUES. LOS DUENDES DOMÉSTICOS MEXICANOS

 

LOS CHANEQUES. LOS DUENDES DOMÉSTICOS MEXICANOS

 

Imagen de: culturacolectiva.com

Los chaneques (del náhuatl, “los que habitan en lugares peligrosos” o “dueños de la casa”) son criaturas de la mitología mexica, entidades asociadas al inframundo cuya principal actividad es cuidar los montes y los animales silvestres; según las creencias pueden tomar diversas formas de las cuales destaca el de pequeño hombre o mujer, y dejan huellas blancas.

Los chaneques destinan parte importante de tiempo a la realización de lo que a ojos humanos podrían ser travesuras, tales como aventar piedras, romper cosas, zarandear las hamacas, jalarle la cola a los perros, asustar a los animales de corral y llevarse objetos. Su relación con la salud o ausencia de ella se manifiesta por el hecho de provocar enfermedades, especialmente aquellas referidas a la pérdida del alma. No obstante, puede recompensar también al hombre con riquezas y buena fortuna.

suelen ser descritos como entidades pequeñas que habitan bajo tierra y que por lo general están desnudos. Estos seres sobrenaturales a
menudo recibían ofrendas de la población con la finalidad de que los protegieran a ellos y a sus cosechas, de la tierra y el agua, función que se les atribuye a estos personajes que ha hecho pensar que pueden ser derivados o residuos de dioses nativos precristianos

De hecho, podemos encontrar relatos muy antiguos concernientes a estas enigmáticas criaturas como el caso de Doña Luisa Cervantes, quien  era la única de su pueblo que podía verlos, siendo constante presa de los arrebatos y desmanes de estos seres:

“Doña Luisa de Cervantes, casada con Alonso de Valdés, regidor de esta ciudad, se hallaba visiblemente perseguida y molestada de un demonio de los que el vulgo llama duendes. Le hacía mil burlas pesadas de las que la pobre mujer quedaba atemorizada, maltratada y corrida. Le daba golpes y bofetadas tremendas en el rostro, dejándoselo señalado y moreteado de los continuos porrazos. Si estaba en vistas con otras damas, de pronto se le salían los guantes de las manos, o bien en presencia de todas, de repente, se le escapaban los chapines sin saber cómo y se iban saltando por el estrado, llevándolos el invisible duende de una parte a otra, y muchas veces, en lo más animado de la conversación, le veían la cara manchada de carbón o de tinta, que el demonio le ponía para enfrentarla, y, lo que era peor, en varias ocasiones le desató y le bajó rápidamente las enaguas, y esto ante señores, con lo que no le quedaba a doña Luisa más remedio que dar un grito y desmayarse. Cuando iba en su carroza, el maldecido duende le descalzaba las jervillas y arrojábalaspor el aire a vista de cuantos pasaban por la calle, y si en su casa estaba ocupada ensu labor y almohadilla, arrebatándosela de las manos se la echaba por las ventanas, y, finalmente, a todas horas y en todos lugares, y aun en las mismas iglesias, no dejaba de perseguirla, quitándole el manto, desgarrándoselo y rompiéndole el libro de sus oraciones o sus novenas, tirándole el rosario, y muchas veces se le presentó en varias formas y figuras horrendas. La atemorizaba de día y de noche de tal manera, que vivía muriendo doña Luisa”.

Tampoco pasa desapercibido el marcado carácter sexual de los duendes que, en ocasiones buscan el contacto carnal con los seres humanos y, pueden tomar la forma que deseen para satisfacer a su compañero/a sexual

“de la persecución que sufría por parte de un duende […] que durante un tiempo la
relación entre ellos había sido tan extremadamente «cordial», que muchas veces el duende
se le acostaba en los brazos, dormía con él y, de hecho, hasta habían tenido comercio
carnal en el monte, obteniendo con él el mismo deleite que se tenía con una mujer. A
pesar de su excitante inventiva, una historia como esta pronto motivó el desconcierto y un
profundo desagrado de su auditorio cuando el joven aclaró que la figura del duende solía
ser la de un «frailecito pequeño de San Francisco», si bien —insistió— cuando habían
sostenido relaciones sexuales siempre había sido con forma de mujer”

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BIBLIOGRAFÍA

-https://es.wikipedia.org/wiki/Chaneque

– Ávila Pardo, Gerardo, “La trampa del Chaneque” REVISTA EntreVerAndo MISCELÁNEA, 2009

-Bañuelos Aquino, Víctor Manuel, ” Tradiciones orales en torno a los duendes y otros seres sobrenaturales asociados al agua en el pueblo de Tepec, en la región sur de Jalisco (México)” Boletín de Literatura Oral, 11 (2021), pp. 193-206

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