Sedna, la gran deidad acuática de los inuit

Sedna, la gran deidad acuática de los inuit

Sedna, la gran deidad acuática de los inuit

imagen de: sepialepus

 

Hace mucho tiempo, en los confines del gran norte, existió una joven llamada Sedna. vivía sola con su padre, un pescador con barba blanca como la nieve, en una casita perdida en un paisaje de hielo.

Sedna era bonita y lo sabía. Era demasiado consciente de su belleza. Desde muy niña tenía por costumbre plantarse sobre el espejo grande de la entrada para admirar su reflejo largo rato. Cuando su padre la animaba a estudiar o a juntarse con los demás niños, ella respondía siempre que no, alegando que solo le interesaban sus intensos ojos verdes.

El padre, viudo, estaba abatido. Esperaba que, con los años, su hija perdiera en frivolidad y ganara en sensatez, pero nada de eso ocurrió. Sedna, ya adulta, era la más vanidosa de todas.

La chica rechazó una de las pedidas de mano de las muchachos de bien que vivían en las proximidades. Para ella, ninguno era digno. Sedna soñaba con un príncipe azul que igualara sus cualidades, sin darse cuenta que muchos de sus pretendientes la superaban en todo. Cansado de la eterna insatisfacción de su hija, el padre decidió enviarla al exilio a un lugar donde tendría que arreglárselas sin ayuda, con la esperanza de corregir así su carácter.

Cuál no sería su suerte cuando vio que se aporximaba una silueta a lo lejos; un hombre. Cuando llegó a su altura, no le cupo ya la menor duda: alto, guapo y visiblemente fornido, se correspondía del todo con su amor soñado.Conquistada, se encomendó por completo al desconocido y se casó con él sin vacilar. Pero en el instante preciso en que ella pronunciaba los votos, su esposo reveló su auténtica forma: mitand hombre, mitad pájaro. Se trataba de un maléfico chamán.

Después de un tiempo, su padre oyó quejidos más allá del mar: era su hija arrepentida, desesperada al conocer la identidad de su amado, pues estaba siendo maltratada. Embarcó entonces sobre su kayak para ir a buscarla y tras recuperarla, se hizo a la mar con ella.

Viendo a Sedna huir, el chamán, dotado de poderes sobrenaturales, ordenó al mar abrirse y desencadenó una furiosa tempestad. El padre de Sedna, atemorizado, accedió (a lo que se cree) a la voluntad del mar que reclamaba a su hija, y la lanzó al mar. Pero ella logró salir a la superficie, e intentó aferrarse al borde del barco. Como ponía la embarcación en peligro, el padre cortó los dedos de su hija con un hacha, que se convirtieron en peces y focas pequeñas, así como los pulgares y las manos, que se transformaron en okuj o focas de las profundidades, morsas, ballenas y todos los animales marinos.

Así el océano calmó la furia desatada por el chamán, y Sedna se hundió en el fondo, donde todavía reside como la diosa del mar.

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Biliografía

GIORDANO, Remi, GODAR, Olivia, PÉREZ, LAURA, Sirenas de leyendas, errata naturae, 2021, p. 10-12

https://es.wikipedia.org/wiki/Sedna_(mitolog%C3%ADa)

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