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Reseña del libro » Duendes, diablos y espíritus familiares»

Reseña del libro » Duendes, diablos y espíritus familiares»

Reseña del libro » Duendes, diablos y espíritus familiares»

Hoy os traigo la reseña de este libro que escribió Pablo Ruiz @pabloruiz.escritor publicado con la editorial Nyktelios de @brujeria_iberica . Este libro está dedicado a aquellas personas que quieran adentrarse en profundidad a la mitología del duende. Primero nos habla acerca de ellos en diferentes lugares del mundo pero conforme avanza el libro se centra en la mitología y leyendas ibéricas. Se lleva a cabo una introducción a los espíritus de la naturaleza y diferencias entre algunos de estos seres, acerca de su naturaleza, su aspecto, su origen e incluso su comportamiento. De igual manera, se aborda un capítulo entero sobre los duendes, el pacto y la subyugación del espíritu del duende en la hechicería para ponerlos al servicio propio a través de ofrendas de amistad o invocaciones a través de objetos mágicos. También se dedica un capítulo a responder las preguntas de dónde encontrarlos, cómo poder verlos y cómo poder deshacerse de ellos, porque contrario a lo que muchas personas piensan acerca de los duendes, no suelen ser criaturas precisamente benéficas y adorables, de hecho ¡suele ser lo contrario!. Se explican también las diferencias con el trasgo e incluso se habla de la asociación que a veces se ha hecho de los duendes con los demonios. Por otro lado, se trata el tema de algunos mitos españoles sobre los duendes donde se nombran criaturas como los hombres corteza, el malismo, los trasgos, el trenti, los follets, etc. Para finalizar, el libro nos deleita con algunas leyendas actuales y testimonios del siglo XX muy interesantes acerca de estas criaturas.

En general, es un libro muy ameno, fácil de leer ya que no es un libro académico, con lo cual se recomienda como una lectura amena para aprender sobre el tema por lo que tiene un preciado hueco en mi estantería. Si queréis adquirirlo dejo el enlace donde podéis encontrarlo por aquí:

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Índice:
– Prólogo de Diego García
– Capítulo I. Introducción a los espíritus de la naturaleza: gnomos, duendes y familiares
Los enanos en la Antigüedad
¿Existen o existieron gnomos en España?
– Capítulo II. Acerca del origen y naturaleza de los duendes
Del extraño aspecto y comportamiento de los duendes
Sobre la existencia y el hábitat de los duendes
– Capítulo III. Sobre el pacto, la brujería y las invocaciones de los duendes para ponerlos a nuestro servicio
Acerca de la amistad con el duende mediante ofrendas o invocaciones
La subyugación de los duendes mediante objetos mágicos
– Capítulo IV. Sobre dónde encontrar, cómo ver o cómo deshacerse de los duendes
– Capítulo V. Algunos mitos españoles sobre los duendes
Los hombres corteza. El malismo. La Freba. Los tardos. El duende martinico. La
gallina que era un duende. Leyendas sobre trasgos. El duende de Zaragoza.
Duendes de los bosques y los cultivos. El trenti. Los genios de las nubes. Los
follets. Los frailecillos. Los duendes protectores de los niños. El diañu burlón. El
duende y la tradición oral hoy. Leyendas actuales y testimonios del siglo XX.

¿Son las hadas extraterrestres?

¿Son las hadas extraterrestres?

¿Son las hadas extraterrestres?

imagen de:zen.yandex.ru

¿Es lo mismo un hada que un extraterrestre? La primera respuesta a esta pregunta es «¡oh, obviamente no!», la primera viene de un agujero en el suelo, el otro de un agujero en el cielo. Pero piénsalo un momento.

I) Tanto las hadas como los extraterrestres suelen describirse como humanoides no humanos, a veces con orejas puntiagudas. El aspecto de ambos recuerda al del ser humano, pero con características físicas exageradas (extrema delgadez, palidez, 4 dedos en vez de 5…)

II) Las hadas y los extraterrestres suelen asociarse con luces brillantes. Existen multitud de leyendas antiguos en que se hace referencia a las hadas como seres que se mueven a través de un «haz de luz», la cual es capaz de travesar cualquier obstáculo, o de realizar movimientos casi imposibles de detectar por el ojo humano. En cuanto al llamado «fenómeno ovni», la gran mayoría de avistamientos suelen referirse a unas extrañas luces en el cielo nocturno que se mueven a gran velocidad de forma inteligente.

III) Las hadas y los alienígenas necesitan a la humanidad por razones que no están claras en ninguno de los dos casos: interactúan constantemente con el homo sapiens. En el caso de las hadas, el rapto tiene en ocasiones tintes de temática sexual, cuando no se trata directamente de casos de antropofagia. Con los extraterrestres dicho particular es aún más obtuso, pues la falta de información ha dado a pie a todo tipo de conjeturas que van desde el apareamiento, el llamado «gran remplazo»(sustituir a los humanos con clones que en realidad son alienígenas), o el estudio de nuestra anatomía.

IV) Tanto las hadas como los alienígenas secuestran a humanos, tal y como hemos hecho mención en el apartado anterior.

V) El comportamiento de las hadas y los extraterrestres es impredecible: no son ni totalmente buenos ni totalmente malos, aunque a menudo demuestran tener problemas para controlar la ira.

 

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Los Domovoi. Mitología Eslava.

Los Domovoi. Mitología Eslava.

Los Domovoi. Mitología Eslava.

imagen de: https://www.pinterest.es/pin/83738874311179099/

Los domovoi son espíritus domésticos muy comunes en los mitos eslavos precristianos. Aunque los misioneros cristianos fueron en su mayoría exitosos en la eliminación de las viejas ideas paganas, las tradiciones sobre los domovoi se mantuvieron intactas a lo largo de los siglos.
Los domovoi eran protectores domésticos que generalmente se veían como espíritus amables. La mayoría de las representaciones de domovoi muestran criaturas pequeñas, barbudas y masculinas.
Para completar sus tareas y proteger la casa, un domovoi podía adquirir la forma de una persona para actuar como un amo de casa.
Si el hogar que estaba protegiendo estaba demasiado descuidado o sucio, el domovoi hostigaba a la familia de manera similar a un poltergeist, haciendo pequeñas bromas hasta que la familia mejoraba su comportamiento.
La leyenda del domovoi sobrevivió durante el siglo 20, haciendo apariciones ocasionales en el arte ruso.
 Para atraer al Domovoi, se sale fuera de la vivienda vistiendo las mejores ropas, y se dice en voz alta «Dedushka Dobrojot (benévolo abuelo), por favor entra en mi casa y ayuda a los tuyos». Para librarse de un Domovoi rival, hay que golpear las paredes con un haz, gritando «abuelo Domovoi, ayúdame a echar el intruso». En caso de mudanza, se dice «¡Domovoi, Domovoi, no permanezcas aquí y ven nuestra la familia!».
 Cuando una nueva casa es construida, la tradición polaca atrae un Domovoi colocando un trozo de pan debajo de la estufa o cocina, mientras que en la tradición rusa se invita al antiguo Domovoi de la casa que ha acompañado a la familia con el ofrecimiento de una bota vieja como lugar para alojarse en la casa nueva. En la tradición ucraniana, cuando una familia cambia de casa, dicen que la última noche antes de cambiarse, hay que dar a Domovik de comer y beber, y pedirle que vaya con todos la nueva vivienda, ya que la economía doméstica depende de él.
 Un pan salado envuelto en una tela blanca sirve apara apaciguar al espíritu, y la colocación de un lino blanco y limpio en la habitación, es una invitación a que coma con la familia. Colgar botas viejas en el patio, es otra forma de honrarlo.
     Si el Domovoi se vuelve infeliz, le juega malas pasadas a los miembros de la casa. Si la familia puede determinar la causa del descontento del Domovoi, pueden rectificar la situación volviendo las cosas a la situación normal. En caso contrario, la actuación del espíritu se incrementará. Lo habitual es que la familia viva en armonía con el espíritu, y no ocurran problemas. Si quiere a alguien le hace trenzas en el pelo y si tiene antipatía le da pellizcos.
Acerca del orgien de este y otros duendes se ha escrito muchísimo.CASANOVA & CREUS (2000) ofrecen dos hipótesis para el origen de los
duendes, una de ellas apunta a la misma idea que la de Violant; después de analizar las características de algunos espíritus elementales del folclore catalán, llegan a la conclusión de que el origen de estos seres está en los espíritus de los antepasados que se encuentran ligados al fuego del hogar, por lo tanto, estos seres serían una antropomorfización del fuego y el fuego del hogar el punto de reunión del panteón familiar. LECOUTEUX (2001), que indica que muchos de los espíritus elementales son en realidad genios de lugar (genius loci) cuyo culto ha
pervivido hasta tiempos relativamente recientes, más o menos cristianizados, convirtiéndose en algunas veces en las Vírgenes u otros Santos patrones de cuevas, fuentes, etcétera. Para otros son una reinterpretación, en tiempos más o menos recientes, de antiguos cultos (MICHELET, 2004). ¿Sabremos algun día qué son estos intrépidos personajes?

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BIBLIOGRAFIA
-http://mitosleyendascriaturas.blogspot.com/2017/01/domovoi.html
– https://www.facebook.com/Nuestras-Fiestas-y-Misterios-Del-Mundo-730371390365524
– NIELL,M «LOS HONGOS Y LOS ESPIRITUS ELEMENTALES», Revista Catalana de Micologia, vol. 38: 59-69; 2017.
La leyenda del malvado duende Todín

La leyenda del malvado duende Todín

La leyenda del malvado duende Todín

 

 

Los trasgos son insidiosos y excéntricos; ocupan la cúspide de su escala de valores molestar y perturbar la paz. Cuando pueden rompen y arrojan objetos, provocan pesadillas e inquietan a los desdichados que se cruzan en su camino. Las leyendas así lo atestiguan, pues siempre que aparece el trasgo, la amargura anida en los corazones de sus víctimas.

He añadido una curiosa leyenda de un trasgo algo perturbadora. Aunque en la leyenda se refiere a él como un duende, a mi juicio esta leyenda debe encontrase entre la de los trasgos

Érase una vez un joven pescador llamado Andrés, de sonrisa franca y rostro agradable, de fuertes brazos que trabajaba incansablemente para el sostén de su familia y que convivía con el mar y la soledad. Era hombre de pocas palabras y todos los atardeceres embarcaba en su lancha rumbo al océano y a sí mismo. Un día, ya muy entrada la noche, larga su red cerca de la playa del Osmo, en Corme, y observa que, en el umbral de la urna del mismo nombre, había una hoguera y que a su alrededor danzaban, dando vueltas y más vueltas, unos extraños pequeños seres, semejantes a los hombres, de tez blanquecina, ojos verdosos y vestimenta de chillones colores rojos y verdes.

Uno de ellos, al percibir la presencia del pescador, se encamina hacia él y, desde la orilla, entre el rumor del agua, le pregunta su nombre.

―Me llamo Andrés ―le contesta nervioso y temblando de pies a cabeza.

―Yo soy el duende Todín ―le dice mientras se acerca a la barca, moviéndose como pez a través de las aguas.

Andrés, asustado, no soltaba palabra; entre tanto, lo observaba fijamente; pero al cabo de un rato comenzó a tranquilizarse cuando vio que aquel extraño ser, de mirada vivaracha pero serena, parecía inofensivo.

De pronto, el duende lo coge de un brazo, se sienta frente a él, remira rectamente a los ojos y le dice:

―No temas, me caes bien y quiero ayudarte.

La noche avanzaba y la conversación entre ellos se hacía ininterrumpida y amena. Andrés no tardó en darse cuenta de lo endiabladamente inteligente y tortuoso que era Todín y presentía que una amistad, aunque extraña, estaba naciendo. Al amanecer, con los primeros rayos de la aurora, el pescador recoge la red y queda admirado al observar que estaba repleta de los más variados peces.

―Ya sabes ―le dice el duende―, cuando quieras tener una abundante pesca, te acercas a esta playa, me llamas tres veces y, mientras hablamos amistosamente, tu red se llenará de peces.

―De acuerdo, ya te buscaré ―dijo el pescador, guiñando un ojo.

Andrés, como era prudente, no quería abusar de la magnanimidad del duende y procuraba ir solo a la playa del Osmo cuando la pesca en otros lugares escaseaba o el mar de estas atlánticas costas se enfurecía.

Pasó el tiempo y, un día, Todín le confiesa que es un ser muy poderoso, ya que posee tres monedas de oro con poderes mágicos, pero solo se las daría a una buena persona, y él se lo parecía.

―Quiero compartir contigo, mi buen amigo, ―le dice el astuto duende― este poder mágico que tengo gracias al designio de mis antepasados.

A decir verdad, Andrés era desconfiado. No creía en regalos en apariencia desinteresados. Aunque trabajaba hasta la saciedad todas las noches del año, por experiencia sabía que de la pobreza no era fácil escapar. Era un pobre pescador, como lo fue su padre y había sido su abuelo.

Todín le introdujo en la urna, iluminada por velas aromáticas en candelabros de oro con forma de búhos de la buena suerte. Sobre mesas ovaladas había esmeraldas en bandejas de marfil y enormes caracolas llenas de perlas. Abre un cofre de madera de ébano y saca tres monedas.

La primera que le mostró era la moneda de la salud. En una de sus caras tenía tallada una ninfa con un cáliz entre sus manos, y le dice:

―Con ella vivirás muchos, muchos años, conocerás a los nietos de tus nietos e ignorarás el dolor.

La segunda era la de las riquezas. En ella se veía un cofre lleno de las más variadas joyas; y le comunica:

Todo lo que ambiciones lo tendrás.

La tercera era la de la sabiduría. En su dorso se percibía una serpiente; y le explica:

―Nada ignorarás y serás sabio. El que goza de la sabiduría está en posesión de la verdad.

―La verdad para mí es algo muy sencillo ―responde el pescador―: es lo que está bien; lo demás, si no es falso, me lo parece.

Andrés permaneció en silencio durante un buen rato y, por fin, con aire resignado y con voz suave, le preguntó:

―¿A cambio de qué?

Sin hacerse rogar, responde el duende:

―En trueque de tu alma.

De nuevo guardó un prolongado silencio, no había motivo para tener miedo, y no tenía; se trataba simplemente de expresar un deseo y, además, él era sincero por naturaleza, como suele ocurrir con la gente de la costa.

―De acuerdo, acepto el canje, si me das otra moneda más ―expresa Andrés.

Cordial, pero con una cordialidad que parecía fría, distante; porque intuía que no era él quien dominaba la situación, Todin le responde:

―No te preocupes, tengo muchas, la del amor, que ningún rayo la podrá destruir ni toda el agua del mar apagarlo; la del poder…

―Solo quiero, además de las tres primeras, la moneda de la caridad ―responde el pescador.

Perplejo, lleno de desesperación y furioso ante tan inesperada petición, se quedó petrificado de rabia; mas, intentando disimular su enojo, replicó el duende, profundamente sorprendido:

―¿Por qué la moneda de la caridad? Esa es la única que no tengo.

Lamenta no poder concederle esa moneda e intenta, una y otra vez, convencerlo de las cualidades de las otras que le había ofrecido, pero sus tentativas resultaron inútiles y sus argumentos terminaban en rotundos fracasos, a pesar de que sus palabras golpeaban en los oídos del obstinado pescador, con tenacidad e ininterrumpidamente, como agua en la roca.

―No insistas, no podrás convencerme ―responde Andrés―, puede parecer soberbia o tal vez ingenuidad, pero esas tres monedas sin caridad humana no me interesan; lo nimio, a menudo, es lo importante.

Agradeció su gentileza lo mejor posible y se despidió de inmediato y, bogando a ritmo lento, se aleja en su lancha hacia altamar, mientras con voz clara pero serena, le dice:

Tres monedas me ofreciste para que te entregue el alma. Aunque viviera mil años,

los reyes me envidiaran,

los hombres me conocieran

y los sabios me encumbraran; no quiero cambiar de vida

ni tampoco trocar mi alma.

Ni la salud, ni riquezas,

ni sabiduría tanta,

son lo bastante importantes ni son suficiente paga

para dejar estos mares, por vida, dinero y fama.

Si no tienes caridad,

el vivir no importa nada, la riqueza enorgullece, la sabiduría ufana[1].

Esta leyenda difiere de cuantas he podido consultar. Aquí el trasgo tiene un comportamiento completamente distinto. Esta vez, lejos de perturbar y molestar a los habitantes de una casa, Todín busca la ruina del incauto que caiga en sus argucias. He encontrado leyendas referidas a los seres elementales que insinúan que tratar con ellos conlleva la perdición, pero esta es la única que he encontrado referida en estos términos a los trasgos.

¿Quieres saber más? Esta es solo una de las leyendas recogida en nuestro libro «Guía de los seres mitológicos españoles» cómpralo aquí:

https://es.ulule.com/2-edicion-guia-de-los-seres-mitologicos-espa-oles/

Bibliografía

[1] Cousillas Rodríguez, Manuel: «Los duendes en la literatura española», op. cit. pág. 66-68.

 

 

Los duendes (parte 1)

Los duendes (parte 1)

imagen de: jean baptiste monge

«El duende, pues, era el fuego de las humanidades primitivas. Cuando por vez primera apareció en las oscuridades de la noche se le juzgó el espíritu más grato, más próximo y más amigo. […] Y el fuego brotó pronto, como un muerto amoroso y protector que se transformaba en lumbre…” (Constantino Cabal)

 

Desde la noche de los tiempos puede rastrearse la creencia en unos seres elementales de la naturaleza, los gnomos y los duendes. Su mundo se desarrolla paralelo al nuestro, y aunque ambos se encuentran conectados, parece que su mundo se rige por unas reglas distintas que escapan a nuestra comprensión.

En cuanto a los habitantes de este maravilloso mundo, los seres feéricos, también llamados «gente pequeña» o duendes, son la personificación de las pasiones y de los sentimientos de las almas que existen en los bosques, los ríos, los caminos y las casas. La «buena gente» son seres mágicos que viven entre este mundo y el sobrenatural del que provienen.

Acercarse al estudio de estos simpáticos personajes puede presentarse como un camino tortuoso. La primera dificultad de presentar este tema es que han recibido multitud de nombres a lo largo de la historia. Así a los gnomos en otros lugares les llamaban dwarfs, dvergar, pigmeos, etc. Con un único fin divulgativo, me he tomado la libertad de «clasificar» estos seres de acuerdo con las referencias que de ellos hacen las fuentes.

En Cataluña y las Islas Baleares, se habla de un tipo de enano, «el negret», que tiene la capacidad de convertir en oro lo que toca. Inclusive él mismo es capaz de convertirse en oro de acuerdo con la tradición[1]. En Cantabria existe la leyenda del «enano buscador». «Alegre y bromista, es de ronca voz y fuerte risa. De tamaño pequeño, como todos los duendes, su larga nariz y grandes ojos negros le ayudan en su labor de rastreador[2]. Si en alguien pierde un objeto importante solo debe recitar: “Duende, duende, duendecito una cosa yo perdí; duende duendecito compadécete de mí”»[3].

 

 

 

Fuente : pixaby.com

Los duendes de los niños 

 

Además de los ya conocidos duendes familiares, existen también a lo largo de toda la geografía Española unos duendes muy simpáticos. Estos son los duendes “de los niños», con quienes juegan y cuidan. Estos diminutos elementales suelen acompañar a los niños cuando están solos y cuando duermen, siendo los vigías de sus sueños.

Una manera muy curiosa de manifestarse que tienen estos duendes, es a través de las motas de polvo, visibles al fundirse con los rayos de sol. Sin embargo, el privilegio de verlos solo ocurre durante la infancia ya que al crecer, se cree que perdemos esa sensibilidad para percibirlos.

 

Bibliografía

[1] «Si un afortunado mortal se topara con este personaje y se le ocurriera rozarlo con la candela, el negret se convertiría inmediatamente en monedas contantes y sonantes, haciendo rico al humano suertudo. Estas tradiciones se encuadran dentro del mito del “toque mágico”, es decir, se debe efectuar un contacto especial con algún objeto o material determinado para que el espíritu conceda sus dones y favores (como ocurre con la gallina y sus pititos de oro de las hadas) o para que se produzca el desencantamiento (como ocurre con las ayalgas asturianas)». Callejo Cabo, Jesús, op. cit. pág. 46.

 

[2] Cano Herrera, Mercedes, op. cit. pág 64.

 

[3] Cano Herrera, Mercedes, op. cit. pág 64.

el diablo burlón/ el diañu burlón(parte 1)

el diablo burlón/ el diañu burlón(parte 1)

El diaño burlón

 

 

el diaño burlón. Ilustración de Alberto Álvarez Peña

ilustración de Alberto Álvarez Peña.

 

Desde tiempo inmemorial en España(principalmente en la zona de Asturias) se cree en un enigmático ser apodado «diablo burlón» (diaño burlón el asturiano). Al parecer, se trata de un diablillo de pequeño tamaño y patas de cabra que se dedica a gastar pesadas bromas a los incautos que se atreven a adentrarse en sus dominios. No obstante, tras un análisis pormenorizado del personaje, nos persuadimos de que este relato tradicional guarda más secretos de lo que parece.

Para empezar, su aspecto nos recuerda a las criaturas feéricas  de las que hemos estado hablando en este blog. Su apariencia, comportamiento e incluso poderes guardan una estrecha relación con el mundo de los duendes. No es difícil afirmar que, antaño, este diablo no fue sino una deidad feérica. Véase su capacidad para cambiar su forma en un animal salvaje(generalmente un macho cabrío) aumentar su peso y tamaño, o incluso tomar forma humana. Probablemente este mito sea el resultado de la fusión de creencias paganas y cristianas. Por un lado, esa antigua deidad de los bosques y minas y, por otro, el del demonio o diablo.

Entre sus travesuras más comunes cabe citar la del burro blanco que se ofrece como montura al caminante y que una vez montado crece y crece sin cesar, el caballo que después de una galopada infernal devuelve al jinete al mismo lugar de donde partió, le arroja de cabeza al río o le quema los pantalones. También se cuenta que se transforma en macho cabrío, de color rojo, que se deja coger por el pastor, y cada vez va pesando más hasta dejar extenuado al hombre y meándole encima.

En la senda del camín  encantáu de  Ardisana (Llanes) el Diañu Burlón, nos dice:

 

«Soy el Diañu Burlón y
a podrás atraparme.

Ni los romanos pudieron
y esos sí que eran listos,
no como tú.

Puedo cambiar de forma y engañarte
para que hagas lo que yo quiera.
Ay, que tontos sois los humanos» .

 

El Diañu burlón | Los Oscos Rural

 

¿QUIERES SABER MÁS DE MITOLOGÍA?

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DRAGONES:

DUENDES, DIABLOS Y ESPÍRITUS FAMILIARES 

GUÍA DE LOS SERES MITOLÓGICOS ESPAÑOLES 

EL PADRE LOBO Y LAS BRUJAS EN HORTSAVINYÀ

HOMBRES LOBO Y OTROS DEPREDADORES DE LA MITOLOGÍA 

DE VENEFICIS 

 

Bibliografía

https://mitologiaiberica.fandom.com/es/wiki/Dia%C3%B1u_burl%C3%B3n

http://www.senderismoenasturias.es/eldianu.htm

 

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