Los Domovoi. Mitología Eslava.

Los Domovoi. Mitología Eslava.

Los Domovoi. Mitología Eslava.

imagen de: https://www.pinterest.es/pin/83738874311179099/

Los domovoi son espíritus domésticos muy comunes en los mitos eslavos precristianos. Aunque los misioneros cristianos fueron en su mayoría exitosos en la eliminación de las viejas ideas paganas, las tradiciones sobre los domovoi se mantuvieron intactas a lo largo de los siglos.
Los domovoi eran protectores domésticos que generalmente se veían como espíritus amables. La mayoría de las representaciones de domovoi muestran criaturas pequeñas, barbudas y masculinas.
Para completar sus tareas y proteger la casa, un domovoi podía adquirir la forma de una persona para actuar como un amo de casa.
Si el hogar que estaba protegiendo estaba demasiado descuidado o sucio, el domovoi hostigaba a la familia de manera similar a un poltergeist, haciendo pequeñas bromas hasta que la familia mejoraba su comportamiento.
La leyenda del domovoi sobrevivió durante el siglo 20, haciendo apariciones ocasionales en el arte ruso.
 Para atraer al Domovoi, se sale fuera de la vivienda vistiendo las mejores ropas, y se dice en voz alta “Dedushka Dobrojot (benévolo abuelo), por favor entra en mi casa y ayuda a los tuyos”. Para librarse de un Domovoi rival, hay que golpear las paredes con un haz, gritando “abuelo Domovoi, ayúdame a echar el intruso”. En caso de mudanza, se dice “¡Domovoi, Domovoi, no permanezcas aquí y ven nuestra la familia!”.
 Cuando una nueva casa es construida, la tradición polaca atrae un Domovoi colocando un trozo de pan debajo de la estufa o cocina, mientras que en la tradición rusa se invita al antiguo Domovoi de la casa que ha acompañado a la familia con el ofrecimiento de una bota vieja como lugar para alojarse en la casa nueva. En la tradición ucraniana, cuando una familia cambia de casa, dicen que la última noche antes de cambiarse, hay que dar a Domovik de comer y beber, y pedirle que vaya con todos la nueva vivienda, ya que la economía doméstica depende de él.
 Un pan salado envuelto en una tela blanca sirve apara apaciguar al espíritu, y la colocación de un lino blanco y limpio en la habitación, es una invitación a que coma con la familia. Colgar botas viejas en el patio, es otra forma de honrarlo.
     Si el Domovoi se vuelve infeliz, le juega malas pasadas a los miembros de la casa. Si la familia puede determinar la causa del descontento del Domovoi, pueden rectificar la situación volviendo las cosas a la situación normal. En caso contrario, la actuación del espíritu se incrementará. Lo habitual es que la familia viva en armonía con el espíritu, y no ocurran problemas. Si quiere a alguien le hace trenzas en el pelo y si tiene antipatía le da pellizcos.
Acerca del orgien de este y otros duendes se ha escrito muchísimo.CASANOVA & CREUS (2000) ofrecen dos hipótesis para el origen de los
duendes, una de ellas apunta a la misma idea que la de Violant; después de analizar las características de algunos espíritus elementales del folclore catalán, llegan a la conclusión de que el origen de estos seres está en los espíritus de los antepasados que se encuentran ligados al fuego del hogar, por lo tanto, estos seres serían una antropomorfización del fuego y el fuego del hogar el punto de reunión del panteón familiar. LECOUTEUX (2001), que indica que muchos de los espíritus elementales son en realidad genios de lugar (genius loci) cuyo culto ha
pervivido hasta tiempos relativamente recientes, más o menos cristianizados, convirtiéndose en algunas veces en las Vírgenes u otros Santos patrones de cuevas, fuentes, etcétera. Para otros son una reinterpretación, en tiempos más o menos recientes, de antiguos cultos (MICHELET, 2004). ¿Sabremos algun día qué son estos intrépidos personajes?

¿QUIERES SABER MÁS SOBRE MITOLOGÍA? CONSIGUE NUESTRO NUEVO LIBRO. YA A LA VENTA EN AMAZON:

BIBLIOGRAFIA
-http://mitosleyendascriaturas.blogspot.com/2017/01/domovoi.html
– https://www.facebook.com/Nuestras-Fiestas-y-Misterios-Del-Mundo-730371390365524
– NIELL,M “LOS HONGOS Y LOS ESPIRITUS ELEMENTALES”, Revista Catalana de Micologia, vol. 38: 59-69; 2017.

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada.

error: Content is protected !!