Sarah Ellen, una vampira en el Perú

 Sarah Ellen, una vampira en el Perú

 

              Sarah Ellen, una vampira en el Perú

imagen de : Victoria Frances – ArtAskAgency

A través de las épocas encontramos que uno de los mitos que gozan de mayor salud en pleno siglo XXI es el mito del vampiro El motivo, sin duda, sería el mismo que en otras tradiciones culturales, es decir, un irresistible poder de fascinación estético y conceptual derivado de la liminalidad ontológica que lo hace oscilar entre lo humano y lo sobrenatural, lo vivo y lo muerto, lo seductor y lo siniestro, lo cotidiano y lo extraño. Y es que como se ha dicho más de una vez:

el vampiro personificaría la simbiosis entre lo bello y lo ominoso, aparente antítesis que, como es bien sabido, está en la base del sentimiento romántico identificado hasta la actualidad, en gran medida, con las veleidades que articulan la esencia de lo gótico

Sin embargo, esta vez no se trata de un strigoi de algún castillo misterioso de Rumanía. Esta vez tenemos una vampiresa de un lugar tan distante de la europa del este como es el país andino. Lo que uno se puede preguntar es, ¿Vampiros en Perú? ¿Cómo es esto posible?. Vayamos pues a conocer su historia:

Según la tradición, esta mujer inglesa fallecida y sepultada el 9 de junio de 1913 en la ciudad costera de Pisco, habría sido acusada de vampirismo debido a su inclinación por las prácticas rabdomantes, ocultistas y esotéricas. Otra versión en 1893 fue acusada de vampirismo y brujería, luego asesinada por sus propios vecinos y prometió regresar de la muerte luego de cien años para vengarse. Una última versión, quizá la más enigmática , afirma que fue el mismísimo Drácula quien la sedujo, convirtiéndola en su amante vampira.

Por supuesto y dada las características propias de una historia gótica de vampiros, la historia no acaba aquí. Según se dice, Sarah no pudo descansar en suelo brítanico (No querían emitir el certificado de defunción para ella) por lo que su marido Roberts viajó a la localidad de Pisco (Perú) para darle cristiana sepultura.

La tradición habla acerca de extrañas desapariciones y muertes en extrañas circunstancias ya durante la travesía en barco hacía el país andino. La idea de que aquella mujer podía maldecir a cuantos se acercaran a su ataud se extendió e, incluso, las propias autoridades de la región se aprovecharon de dicha situación. Por ejemplo, la dictadura de Alberto Fujimori utilizó este mito como psicosocial, congregando a legiones de curiosos en su tumba la noche anunciada. Esto produciría decenas de reportajes televisivos y de prensa, de medios peruanos y extranjeros.

En 1993, la mayoría de los ciudadanos de Pisco vigilaron su tumba e incluso pusieron puestos de vigilancia en el interior de la necrópolis. Absolutamente todo el pueblo se concentró en la plaza, armados de crucifijos y agua bendita, para luchar contra la “Vampira” si ésta llegaba a salir de su tumba y así poder defenderse de su ira. Aparte de los ciudadanos, vinieron de otras provincias una gran aglomeración de chamanes y brujas que realizaron rituales para evitar que la mujer vampiro pudiese salir de su tumba, y en el caso de que ésta llegara a salir, no tuviera poder suficiente para maldecirlos con su mal.

Con el tiempo, la historia de Sarah Ellen había pasado a la tipica habladuría local hata que, en 2007, un terremoto en la localidad dejó la tumba de la “vampira” al descubierto. Este suceso detonó en un sinfín de historias sobre el personaje, pues la gente recordaba esa tradición de su retorno para vengarse. Incluso no faltaron aquellos que decían que su cadaver se encontraba en perfecto estado de conservación, o que la vampira había vuelto…

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María Díez Cobo, Rosa, “La vampira santificada: el mito peruano de Sarah Ellen”, Entropía, 2020, 1(1), 193-204,

https://creepypasta.fandom.com/es/wiki/Sarah_Hellen

Vallejo Sameshima, Miguel Ángel, “El mito de la vampiresa Sarah Ellen en la obra de José Donayre: tres soportes góticos que fundan
un fantástico criollo peruano”, TRADICIÓN, Segunda época 2019 N° 19 pp. 61-69.

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