Quesintuu y Umantuu. Las sirenas del Perú como fusión de la mitología precolombina y las tradiciones europeas

Quesintuu y Umantuu. Las sirenas del Perú como fusión de la mitología precolombina y las tradiciones europeas

 

Quesintuu y Umantuu. Las sirenas del Perú como fusión de la mitología precolombina y las tradiciones europeas

imagen de: m.bonanza.com

La etimología del término deriva, de la palabra púnica SIR, que significa canto o bien del vocablo semítico SEIREN, “hembra que fascina con sus cantos”. Se las consideraba aves de almas porque tenían la facultad de atraer a otras almas a la perdición produciendo una agonía ante la muerte. Hemos podido establecer con anterioridad cuan funestas consecuencias tenía el encuentro con las sirenas y todo ello a pesar de que son pocas las adaptaciones modernas tanto literarias como cinematográficas que guardan relación con el mito original de la sirena.

Las sirenas en el Perú presentan una feminidad voluptuosa y sensual indiscutible. Sensualidad y peligro tentador se aúnan entonces en un analogía colonial que nos remite a un tercer elemento relacionado con los anteriores, la música. Y es que uno de los poderes que tienen estos seres son su poderoso canto que parece hipnotizar y embelesar a cuantos le oyen, tal y como sucede por ejemplo con los Yacuruna 

Por supuesto, con el tiempo también han aparecido otro tipo de “sirenas”. Se trataría de seres que una vez fueron humanos y que, mediante algún sortilegio, maldición o a causa de una muerte trágica acaban malditos y se transforman en sirenas. La historia en estos casos es muy similar con el resto de arquetipos del hada. Esta permanece en un mismo lugar durante siglos (por ejemplo en el mismo lugar en el que feneció) hasta que alguien consigue romper el hechizo redimiéndolas de su destino.

Tampoco faltan historias de amor entre nuestra especie y el de las sirenas, si bien, por unas razones o por otras, nunca termina bien para el enamorado/a. Tal vez la unión entre ambos sea imposible o, quizá, se trate de un poder imposible de controlar y asimilar por los humanos. ¡Quien sabe!

Os dejamos algunas leyendas para que las disfrutéis:

 

Leyenda 1

Cuentan que antiguamente Huacachina era un pozo, junto a un algarrobo.

Cerca de este lugar vivía una joven princesa incaica. Que era conocida por todos como Huacca-China (la que hace llorar). Era una princesa de verdes pupilas, áurea cabellera y que cantaba de una manera extraordinaria hasta el punto que todo aquel que escuchaba su melodía lloraba, porque ella tenía un secreto y es que su corazón quedo enamorado de un feliz varón.

La princesa buscaba un rincón donde llorar y al hallarse libre, cavaba ante el árbol un hueco donde hundir el dulce nombre de su amor. Cierta vez en el hueco que había abierto en la arena, ante el algarrobo, se llenó de agua tibia y sumergió su blanca desnudez. Cuando salió del baño, se envolvió en la sabana y al verse en el espejo, descubrió un espía, un cazador, que al ver su belleza, quedó prendado de sus encantos, viniéndose como un sátiro, hacia ella.

La princesa huyó seguida obstinadamente por el cazador entre las dunas y breñas en las cuales iba dejando trozos desgarrados de su manto, que por momentos dejaban ver su desnudez. La sabana quedó enredada en un zorzal y la princesa quedó desolada sin fijarse en nada. Entonces la sabana abierta se hizo arenal. Siguió huyendo la princesa con su espejo en alto, cuando quiso dar un salto tropezó y de su puño falto de fuerzas, se escapó el espejo. Y ocurrió una conmoción, pues el espejo roto se volvió una laguna y la princesa se transformó en una sirena que en las noches de luna sale a cantar su antigua canción.

Los Comatraneros (ciudadanos de la zona) sostienen que existe una corvina encantada, la cual dicen haberla visto, pero más que calan las redes nunca llegan a apresarla. También hay una leyenda de la vieja que toca su cajita para aumentar de ese modo el caudal del agua y es la explicación que da la gente para ese extraño sonido de los cerros cuando lo bate el viento.

                                                 Leyenda 2

Es otro de los “encantos”, personaje mágico de la amazonía. Dicen que vive solitaria, pero siempre en busca de compañero, en las profundidades de los ríos y cochas, que sube a la superficie por medio de las muyunas o remolinos. Entonces, en una playa solitaria o en un barranco cercano de agua, canta con dulce acento lastimero y si algún joven la escucha, será atraído hacia ese lugar y terminará rindiéndose ante ella. Seducido por los encantos y la ternura de la sirena, el hombre lo abandonará todo y se marchará con ella para siempre.

Los familiares del desaparecido dirán entonces: se habrá ahogado, pero el cuerpo jamás será encontrado y si se consulta con un buen chaman ayahuasquero; seguro les dirá que la sirena lo ha encantado y lo llevó a vivir con ella, a su reino de las profundidades.

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Bibliografía

Revilla Orías, Paola, “Quesintuu y Umantuu: Sirenas y memoria andina”, RUNA XXXIII (2),2012,  pp 133-155,

http://leyendas-peru.blogspot.pe/2011/06/la-sirena-de-huacachina-ica.html

http://leyendas-peru.blogspot.pe/2012/10/la-sirena.html

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