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Etiqueta: mitología griega

Las Erinias

Las Erinias

Las Erinias

imagen de: Natasha Fitch

 

Son deidades femeninas ligadas al inframundo y a las fuerzas ctónicas. Hijas de la Noche y de Cronos, residían en el Érebo, un reino oscuro donde gobiernan las sombras y habitan los muertos (J. Méndez, abril de 2022. Las Erinias. Roma infinita). Su origen se remonta con total seguridad a la Madre en su forma de Serpiente, una figura que simboliza su papel como guardiana de la vida y portadora de la muerte. Las Erinias son deidades que evocan la figura arquetípica de la «Madre» o la «Gran Madre», una entidad que en diversas culturas antiguas estaba asociada con la naturaleza y la creación. El origen antiguo de las Erinias está vinculado con la imagen de una «Madre primordial» simbolizada por una serpiente, que gobierna tanto la vida como la muerte, siendo una de las figuras más poderosas y fundamentales de la mitología y el pensamiento antiguo. En el Neolítico, fue venerada en altares domésticos y se la representaba con serpientes en lugar de cabello, lo que simbolizaba su sabiduría y omnisciencia (López A. «De Erinias y Euménides: Derecho y Simbolismo»).

Aunque Homero y otros poetas mencionan a una o más Erinias, no es hasta el siglo V a.C. que estos nombres aparecen claramente en las tragedias de la mitología griega, conocidas como:

  • Megera, también conocida como «la celosa», representa el rencor, la envidia y, por supuesto, los celos. Es la encarnación del odio y la responsable de sembrar disputas, quejas y conflictos entre los hombres. Castiga especialmente los crímenes relacionados con el matrimonio, en particular los de infidelidad. Megera es la Erinia más vengativa, susurra constantemente en los oídos de sus víctimas, recordándoles sus errores hasta que no logran escapar jamás.
  • Alecto, «la implacable», representa la rabia y la manía. Es la Erinia que siempre está enfadada y jamás descansa. Ella impone castigos rigurosos a las faltas morales, como la ira y el orgullo, desatando plagas y maldiciones en consecuencia. Persigue sin descanso al delincuente con antorchas encendidas, impidiéndole tener un sueño tranquilo.
  • Tisífone, «la vengadora», sigue incansablemente todos los homicidios, prestando especial atención a los parricidios, fratricidios y otros asesinatos. Representa la venganza, atormentando a los culpables de tal manera que se vuelven locos.

Como las Erinias eran fuerzas superiores antes de la llegada de los dioses, no se sometían a la autoridad de Zeus. Actuaban con justicia, aunque de forma implacable, torturando incluso a los condenados que se encontraban en el Tártaro, la región del Érebo donde residen los espíritus de los muertos. Se las invocaba mediante la maldición realizada por quien reclamaba venganza. Son deidades femeninas que no utilizan el razonamiento ni sus emociones, ya que su furia y sentido de justicia hacen que sus trabajos sean realizados de forma rápida y eficaz.

Son protectoras del cosmos frente al caos. Las Erinias se presentan bajo la imagen de una mujer mayor, con rasgos envejecidos y piel oscura y tenebrosa. De su espalda despliegan grandes alas de murciélago; sus ojos, oscuros y llenos de furia, parecen ensangrentados. En sus brazos llevan serpientes enrolladas y sobre su cabeza, portan látigos largos y antorchas encendidas. Son muchos los relatos griegos que hablan de su presencia, desde Las Euménides hasta La Ilíada.

 

Hay una festividad en honor a las Erinias, llamada Nefalia, en la que se las honra con libaciones de aguamiel y ofrendas de ovejas negras como forma de sacrificio. A ellas les estaban consagradas la tórtola blanca y la flor del narciso. Su santuario estaba ubicado en Atenas y en Colono, donde, además de un santuario, había una arboleda cuya entrada estaba totalmente prohibida, castigando con ira a quienes osaban incumplir la norma. El culto de las Erinias también se encontraba en Megalópolis, donde se las conocía con el nombre de Manías, «las que te hacen enloquecer». Por su apariencia y por no estar bajo el poder de los demás dioses, a menudo se las confundía con las Gorgonas y las Arpías (J. Méndez, abril de 2022. Las Erinias. Roma infinita).

imagen de: Gema morales pino

La furia de las Erinias solo podía ser apaciguada mediante un ritual de purificación y la realización de una tarea asignada para expiar las culpas. Estas diosas también servían a Hades y Perséfone en el Inframundo, donde supervisaban el castigo de los criminales en las Mazmorras de los Condenados. Las Sorores Genitae Nocte (Hermanas nacidas de la noche) o Erinias eran divinidades implacables, portadoras de fatalidad. Custodiaban las puertas diamantinas de las mazmorras mientras peinaban las serpientes negras que colgaban de sus cabellos. Tisífone, con su cabello desordenado, sacudía sus mechones blancos y apartaba las serpientes que cubrían su rostro. La temible diosa tomó una antorcha empapada en sangre, se vistió con una túnica roja manchada de sangre goteante y enrolló una serpiente alrededor de su cintura. La siniestra Erinia se levantó, extendiendo sus brazos entrelazados con serpientes, y al sacudir su cabello, las serpientes se desprendieron emitiendo silbidos. Algunas reptaban por sus hombros, mientras que otras se deslizaban por su pecho, escupiendo veneno y agitando sus lenguas con un silbido espeluznante. Luego arrancó dos serpientes de su cabello con un propósito fatal y las lanzó hacia Atamante e Ino. Las serpientes, al retorcerse y exhalar su aliento pestilente, no dejaron heridas visibles, pero sus colmillos venenosos afectaron las mentes de sus víctimas. Además, Tisífone preparó un veneno con espuma de Cerbero, veneno de Equidna, delirios, locura, cegueras mentales y deseos de asesinato. Mezcló estos ingredientes con sangre fresca en un caldero de bronce, agitando la mezcla con una vara de cicuta verde. Una vez que la poción estuvo lista, la derramó sobre los pechos de sus víctimas, llevándolos al borde de la locura. Luego agitó su antorcha, creando círculos de fuego, y liberó la serpiente que llevaba ceñida a su cintura (Metamorfosis, IV, 451 y ss.).

La creencia principal en torno a las Euménides radica en la maldición que recae sobre quien destruye la felicidad y paz de su familia, una maldición que un padre invoca. Además de castigar los crímenes tras la muerte, las Euménides también eran vistas como diosas del destino, quienes, junto con Zeus y las Parcas, condenaban a los hombres a sufrir miseria y desgracia (Il. XIX. 87, Od. XV. 234). Ninguna oración, sacrificio o lágrima podía conmoverlas o proteger a su objetivo, y cuando temían que un criminal pudiera escapar, invocaban la ayuda de Dicé, con quien estaban estrechamente vinculadas, teniendo como único propósito la preservación de la justicia estricta. En la era moderna, su representación ha evolucionado según el período y su iconografía, manteniendo una fuerte presencia en el arte pictórico y literario, como se observa en obras como el Infierno de Dante o el Fausto de Goethe, donde las furias también hacen su aparición (Bejarano, A. A. Consideraciones de las Erinias. XXX Seminario de Iconografía Clásica UCM: Monstruos y seres híbridos. MYTHOS UCM).

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La bruja de Tesalia y los mitos de las hechiceras más antiguas./The Witch of Thessaly and the Myths of the Ancient Sorceresses.

La bruja de Tesalia y los mitos de las hechiceras más antiguas./The Witch of Thessaly and the Myths of the Ancient Sorceresses.

La bruja de Tesalia y los mitos de las hechiceras más antiguas./The Witch of Thessaly and the Myths of the Ancient Sorceresses.

La bruja Ericto es conocida por su aspecto horripilante y por aparecer en la obra de Farsalia del poeta Lucano. Sexto Pompeyo, hijo menos del general Cneo Pompeyo, acude a la bruja Ericto con la finalidad de predecir el futuro de las misiones militares de su padre. La bruja Ericto para predecir tal futuro decide llevar a cabo un acto sobrenatural o mágico: revivir un cadáver con el fin de que este, al ser traído de vuelta a la vida, hable y revele información sobre lo que sucederá en esas batallas militares del padre. Esta historia, según Lucano, se desarrolla en
Tesalia, lugar de brujas. Ericto es conocida por llevar a cabo prácticas crueles, endemoniadas y macabras que son rechazadas hasta por los propios habitantes de Tesalia. Incluso se conocía que la bruja Ericto vivía en las tumbas del cementerio, en tumbas de los cadáveres que ella
misma invocaba para las predicciones. Cuando Ericto ha de buscar un cadáver para sus practicas mágicas, no busca uno cualquiera, busca un cuerpo con los pulmones intactos, para que así pueda hablarle. Acto seguido, Erico arrastra el cadáver con un gancho y lo deja en una caverna que en mayoría de casos es la ‘’puerta al inframundo’’. Ericto inicia un ritual para dicha práctica mágica: le abre el pecho, le introduce sangre hirviendo, babas de perro rabioso, médula de hiena, víscera de lince y otros elementos de origen animal. A continuación, Ericto ordena al alma que regrese al cuerpo y responda a las preguntas de Pompeyo, prometiéndole que, si lo hacía, ella le protegería de otras brujas. Sin embargo, la respuesta que el cadáver le ofrece a Pompeyo probablemente no era lo que él deseaba escuchar, ya que le revela que su padre moriría en Egipto 1 .

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Ericto es una criatura cruel que, si necesita sangre
caliente y órganos palpitantes, no duda en cometer cualquier crimen, incluso si la víctima es un feto aún
en el vientre de su madre (6.554-61). En estos
versos tan desgarradores, se vuelve a mencionar a
la Lamia y, de manera aún más evidente, a las
Striges de Ovidio, que desollaban a los niños y
bebían su sangre. Sin embargo, hay una diferencia:
Ericto no utiliza la carne o la sangre de sus víctimas
como alimento, sino que las emplea en sus rituales
mágicos. Ericto no se trata de una mujer que actúa
conforme a las normas establecidas para su género,
sino de una que las desafía de manera sistemática;
además, es originaria de Tesalia, una región
periférica en relación con Roma, y lo que agrava la
situación es que vive en completo aislamiento, lejos
de sus compatriotas. Cruza de forma permanente el sagrado umbral entre la vida y la muerte,
mezclando peligrosamente ambas realidades e infundiendo temor tanto en los vivos como en
los fallecidos. Ericto se presenta de manera claramente distinta a las demás Thessalides, que
están basadas en las brujas convencionales de la tradición literaria. De hecho, los horripilantes
crímenes de las hechiceras hemónidas le parecen leves e incluso excesivamente piadosos.

 

La crítica se ha enfocado principalmente en comparar a Ericto con algunos personajes de la literatura latina, como Canidia de Horacio (S. 1.8; Ep.5 y 17), la Sibila y la Alecto de Virgilio (Aen. 6 y 7.323-571), la Invidia y la Medea de Ovidio (Met.2.760-794 y 7.169-293) y también la
Medea de Séneca. Aunque Ericto también es conocida en la mitología grecorromana como el demonio matador de niños: la Lamia y la Strige2 .
Ericto con las mismas características devoradoras que las Striges tiene un afán por la carne y la sangre de seres humanos. Lucano nos ofrece una de las primeras imágenes de Erico, es una criatura salvaje que se abalanza con ansia sobre los cuerpos sin vida, los roe, los araña y los
desgarra, arranca los ojos con gran deleite y se aferra a sus nervios con los dientes, e incluso compite con los lobos por sus extremidades. Lucano aparte de esta primera imagen de Ericto, emplea el mismo verbo que Ovidio, ‘’carpere’’ que hace representa la acción que Ericto
comete sobre los cuerpos de sus víctimas 3 .
Pero, ¿Quién eran las brujas de Tesalia?
Las brujas de Tesalia hacen referencia a las mujeres que vivieron entre los siglos III y I a.C, en la Antigua Grecia por sus características habilidades para calcular la fecha de los eclipses de luna con precisión. La tesalia Aglaonice, quedo marcada inmortalmente por autores como Platón o Plutarco y que en la actualidad se le rinde homenaje bajo su nombre caracterizado de Venus.
La etimología de Aglaonice del término ‘’aglaòs’’ (luminoso) y ‘’niké’’ (victoria) de forma conjunta se traduce como ‘’victoria de luz’’. Un significado para aquellos tiempos verdaderamente importante para el mundo de la magia, su resonancia mágica deja especial énfasis en su carácter sobrenatural por sus conocimientos. En Tesalia bajo un estado patriarcal era la única región griega que tenia un rol similar al del hombre ya que estas brujas astrónomas recurrían a los poderes sobrenaturales que tenían una relación estrecha con Hécate, divinidad polimórfica de origen Anatolia, custodiaba los hogares y divinidad importante para el mundo de la hechicería y necromancia. Es por ello que, Aglaonice se identifica como la sacerdotisa del culto hecático y es por ello que recibía de Hécate el poder de manipular la luz del solar y lunar, encendiéndolas o apagándolas a su antojo. La capacidad que tenia Aglaonice de predecir los eclipses fue transmitido por las mujeres de Tesalia, obteniendo esta capacidad como si fuera un poder mágico por naturaleza. En la obra ‘’Las nubes’’ de Aristófanes decía: ‘’Si, comprando una hechicera de Tesalia, hiciera bajar de noche a Selene…’’. La obra de Sosifanes, ‘’Meleagro’’ lo explica así: ‘’Todos dicen que cualquier doncella de Tesalia la hace desaparecer (a la luna) con cantos mágicos y, así pues, se engañosa la bajada de Selene del cielo’’. Incluso Platón en ‘’Gorgias’’ expresando a través de Sócrates: ‘’Pero sí hay que temer, querido amigo, que no nos ocurra, lo que se dice sucede a las mujeres de Tesalia cuando hacer descender la Luna (…)’’ 4 .

imagen de: https://es.pinterest.com/pin/4151824649986244/

Aunque el orden de linaje en cuanto a brujas conocedoras antiguas. Antes que Ericto, la maga Circe, Sagburru y Medea representan a la brujería más antigua. Circe es representada como una diosa que teje, canta, genera encantamientos y descantamientos. Circe es una maga
peligrosa y temible para los hombres que deciden llegar a su isla, Eea, donde ella esta sentada en un trono en su palacio ubicado en las profundidades del bosque y rodeado de animales salvajes como leones y lobos. El relato de Homero en el Canto X de la Odisea (vv. 135 ss.),
Odiseo y sus compañeros arribaron a Eea tras haber logrado escapar con vida de la tierra de los lestrigones, unos gigantes caníbales que devoran a los forasteros. Circe furiosa de celos transformó a Escila en monstruo, mitad mujer-mitad perro, devoradora de hombres.
Devorando a seis de los compañeros de Odiseo cuando intentaban regresar a Ítaca. Medea, sobrina de Circe, elabora un filtro con una sustancia con propiedades mágicas, para adormecer al dragón que se encuentra guardando el Vellocino (un objeto o tesoro valioso). El
dragón es el que custodia este tesoro de manera constante, tanto de día como de noche, lo que le convierte en un obstáculo para alcanzar lo que desea. Medea que consigue aplacar la amenaza que custodia el tesoro, finalmente entrega el Vellocino a su amado, siendo un acto
de amor y sacrificio 5 .
Sagburru es la primera hechicera de la historia, quien se enfrento al poderoso Urgirnunna un mago y sacerdote. El problema surge por el santuario de la diosa «Inanna», ya que el rey de Aratta desea quitárselo a Enmerkar, el rey de Uruk, en Sumeria. Para lograrlo, el mago lanza un hechizo sobre el ganado del pueblo de Uruk, de modo que ni las vacas ni las cabras pueden producir leche. Sin embargo, aparece la «Madre Sagburru», quien lo reta en el río Éufrates, conocido como el río de los dioses. El mago arrojó un talismán y sacó una carpa gigante del agua, pero la madre Sagburru respondió lanzando un águila desde el agua, que atrapó a la carpa gigante y se escapó hacia la montaña. Tras haber lanzado cuatro talismanes más cada uno, al final, Sagburru lanzó su último talismán contra el mago, lo mató y arrojó su cuerpo al
río. Así fue como el rey de Aratta se disculpó con el rey de Uruk, diciéndole: Eres el querido señor de Inanna y el santuario te pertenece. ¡Alabada sea Inanna! ;

ENG

The Witch of Thessaly and the Myths of the Ancient Sorceresses

The witch Erichtho is known for her horrific appearance and her role in the Pharsalia by the poet Lucan. Sextus Pompey, the younger son of the general Gnaeus Pompeius, seeks out Erichtho to predict the future of his father’s military campaigns. To foresee this, the witch decides to perform a supernatural or magical act: reviving a corpse so that it can speak and reveal the outcome of those military battles. According to Lucan, this story takes place in Thessaly, a land of witches. Erichtho is infamous for practicing cruel, demonic, and macabre rituals, even shunned by the people of Thessaly. It was known that she lived among graves, surrounded by the very corpses she summoned for her prophecies. When seeking a body for her magic, she is particular, preferring one with intact lungs so the corpse can speak. Erichtho drags the corpse with a hook into a cave, often described as the “gateway to the underworld.”

She begins a ritual, cutting open the chest, filling it with boiling blood, saliva from a rabid dog, hyena marrow, lynx entrails, and other animal-based substances. Erichtho then commands the soul to return to the body and answer Pompey’s questions, promising protection from other witches if it complies. However, the answer given to Pompey was likely not what he desired, as the revived corpse foretold his father’s death in Egypt.

Erichtho is depicted as a cruel figure who, if needing fresh blood and beating organs, will commit any crime—even if the victim is an unborn fetus (6.554-61). In these shocking verses, the Lamia and Striges, mentioned in Ovid’s works as creatures who skinned children and drank their blood, reappear. However, Erichtho doesn’t use her victims’ flesh or blood for sustenance but for her magic. She defies traditional gender norms and lives in complete isolation, straddling the sacred boundary between life and death, instilling fear in both the living and the dead. Erichtho stands out among the Thessalian witches, her crimes far more horrific than those of other legendary sorceresses.

Scholars have focused on comparing Erichtho to other characters in Latin literature, such as Horace’s Canidia (S. 1.8; Ep.5 and 17), Virgil’s Sibyl and Alecto (Aen. 6 and 7.323-571), and Ovid’s Invidia and Medea (Met.2.760-794 and 7.169-293), as well as Seneca’s Medea. Erichtho also connects to the Lamia and Strix, known in Greco-Roman mythology as child-killing demons. Like the Striges, Erichtho craves human flesh and blood. Lucan offers one of the first vivid descriptions of her as a savage creature who preys on corpses, gnawing, clawing, and tearing them apart, delighting in plucking out their eyes and gnawing on nerves, even competing with wolves for their limbs. Lucan, when introducing Erichtho, uses the same verb as Ovid, carpere, to describe her brutal actions on the bodies.

But who were the witches of Thessaly?

Thessalian witches were women who lived between the 3rd and 1st centuries BCE in Ancient Greece, known for their precise ability to calculate the timing of lunar eclipses. Aglaonice of Thessaly, immortalized by authors like Plato and Plutarch, is even honored today, with Venus bearing her name. The etymology of Aglaonice stems from aglaòs (bright) and niké (victory), translating as «victory of light,» a meaningful phrase in the magical world of that time. Thessaly, under a patriarchal state, was the only region where these astronomer witches had a role similar to men, using their supernatural powers linked to Hecate, a polymorphic Anatolian deity associated with witchcraft and necromancy. Aglaonice was identified as a priestess of the Hecate cult and wielded the power to manipulate solar and lunar light, turning it on or off at will. Aglaonice’s ability to predict eclipses was passed down through Thessalian women, regarded as a natural magical power.

In Aristophanes’ The Clouds, it says: «If, by buying a Thessalian witch, you could bring down Selene at night…». In Sosiphanes’ Meleager, it is explained: “Everyone says that any Thessalian maiden can make the moon disappear with magical songs.” Even Plato, in Gorgias, expresses through Socrates: “But we must be careful, dear friend, that what is said about the Thessalian women who bring down the Moon does not happen to us…”

Before Erichtho, the witches Circe, Sagburru, and Medea represent the oldest forms of witchcraft. Circe is portrayed as a goddess who weaves, sings, and casts enchantments. She is a dangerous sorceress, especially to men who venture to her island of Aeaea, where she sits on a throne in a palace deep within the woods, surrounded by wild animals such as lions and wolves. In Homer’s Odyssey (Book X), Odysseus and his companions reach Aeaea after escaping the land of cannibal giants. Jealous and enraged, Circe transforms Scylla into a monster, devouring six of Odysseus’s men as they attempt to return to Ithaca.

Medea, Circe’s niece, uses a magical potion to lull a dragon guarding the Golden Fleece into sleep, allowing her to secure the treasure for her beloved—a powerful act of love and sacrifice.

Sagburru is known as the first witch in history, challenging the powerful wizard-priest Urgirnunna. The conflict arose over the sanctuary of the goddess Inanna, which the king of Aratta sought to seize from Enmerkar, the king of Uruk in Sumeria.To achieve this, the wizard cast a spell on the livestock of the people of Uruk, causing neither cows nor goats to produce milk. However, “Mother Sagburru” appeared and challenged him at the Euphrates River, known as the river of the gods. The wizard threw a talisman into the water, bringing forth a giant carp, but Mother Sagburru responded by summoning an eagle from the water, which seized the giant carp and escaped toward the mountains. After both had cast four more talismans, Sagburru finally threw her last talisman at the wizard, killing him and casting his body into the river. Thus, the king of Aratta apologized to the king of Uruk, saying:
«You are the beloved lord of Inanna, and the sanctuary belongs to you. Praise be to Inanna!»

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Bibliografía

1 Año/Cero. (julio, 2021). La bruja más cruel de Roma. https://www.pressreader.com/

2 Vázquez, A. M. (noviembre, 2013). Hécate y su raza. Hechiceras antiguas con nombre propio. Las
grandes hechiceras antiguas y sus secretos de magia. UNED Illes Balears.
3 Ibid.

4 Álvarez, J. (julio, 2020). Aglaonice de Tesalia, la astrónoma griega considerada bruja por predecir
eclipses de luna. LBV Magazine cultural independiente.
https://www.labrujulaverde.com/2020/07/aglaonice-de-tesalia-la-astronoma-griega-considerada-bruja-
por-predecir-eclipses-de-luna
5 Vázquez, A. M. (noviembre, 2013). Hécate y su raza. Hechiceras antiguas con nombre propio. Las
grandes hechiceras antiguas y sus secretos de magia. UNED Illes Balears.
6 https://mitoscortos.net/mitologia/mesopotamia/sagburru-urgirnunna/

LAS HARPIAS: La jauría de ZEUS

LAS HARPIAS: La jauría de ZEUS

LAS HARPIAS: La jauría de ZEUS

Imagen de: Ignis art

 

Las harpías o arpías fueron tenidas en la mitología griega y latina como genios
maléficos, o espíritus violentos y destructivos que personificaban a la tempestad.
Tienen un carácter raptor que de hecho está asociado directamente a su
etimología que ha dotado a estos seres del papel de mensajeras del dios infernal
que vienen a raptar a los mortales para devorar su alma.
Virgilio también nos contaba que se encontraban a la entrada del infierno como
mensajeras de Hades. Clebert menciona que la decoración de ciertas tumbas
griegas las representa revoloteando, llevando el alma del difunto entre sus garras
simbolizando esa llevada hasta el inframundo. Se conforma por lo general de
cabeza de mujer, cuerpo femenino o de ave pudiendo tener incluso patas de ave
de presa. Se dice que su olor es pútrido y que se esparcía por el lugar donde
pasaban trayendo inmundicia y enfermedades al lugar. De hecho es su carácter
repugnante, devorador y aéreo las relaciona con los infiernos. La fisionomía de
estos seres es algo variable. En ocasiones se conciben como monstruos alados
con cara de mujer horrible, cuerpo de pájaro y zarpas de león, en otros casos
como monstruos alados de rostro de vieja y cuerpo de buitre. En ocasiones puede
mostrar un largo cuello e incluso patas de cuadrúpedo.
La traducción del término griego de su nombre sería algo como “arrebatar” o
“hacer presa”, por eso se las consideraba raptoras de niños, raptoras de las
almas de los difuntos y personas desaparecidas. Ovidio de hecho las describía
como buitres humanos. Habitualmente suele confundirse con la sirena-pájaro, que
desde la Antiguedad ya era descrita como un ser compuesto por rostro femenino
y cuerpo de ave, diferenciándose de la arpía medieval por la ausencia de cola de
serpiente o escorpión.
De hecho se cuenta, que las sirenas antes de ser concebidas como seres del
mar, eran en la mitología unas doncellas normales que acompañaban a
Perséfone. Cuando Perséfone fue raptada en el inframundo, Demeter, su madre,
estaba tan furiosa que contactó con las harpías, hijas del viento y la tormenta, y
dio órdenes para hacer justicia. Las arpías descendieron y enfrentaron a las
sirenas porque no pudieron proteger a Persefone. Dijeron que por ese fallo iban a
sufrir y les lanzaron una maldición condenándolas a vivir como criaturas de doble
naturaleza al igual que ellas pero claramente con sus diferencias.
Chevalier afirmaba que las arpias simbolizan a las pasiones viciosas y figuran la
disposición a los vicios y provocaciones de la maldad. Para Sáenz Rodríguez, las
arpias pasaron a la Edad Media como las alegorías de los vicios de culpa y
castigo: codicia, fraude y falsedad.

Según Homero, las arpías eran diosas o genios furiosos del temporal que lloraban
con el buen tiempo y cantaban con la tormenta. Solo el viento del Norte y soplo
del espíritu, podía ahuyentarlas. En la leyenda de los Argonautas son Furias con
forma híbrida de doncella y ave de rapiña, raptoras que secuestraban a niños y
adultos con sus garras.
De acuerdo con este mismo autor, nos cuenta que lloraban con el buen tiempo y
cantaban con la tormenta. Solo el viento del Norte podía ahuyentarlas. Del texto
de Virgilio podemos destacar este pasaje:
“No hay monstruo más aciago que ellas ni peste alguna más cruel o castigo de los
dioses nació de las aguas estigias. Rostros de doncella en cuerpos de ave,
nauseabundo el excremento de su vientre,
manos que se hacen garras y rasgos siempre pálidos de hambre”

El carácter sanguinario de la lamia y de la arpía griega se relaciona con las
creencias en las brujas del mundo antiguo, las strigae de Ovidio. Las strigae eran
espíritus nocturnos que adoptaban la forma de pájaro-animal nocturno y se
nutrían de la sangre de infantes. De hecho se las relaciona directamente con las
brujas si bien refiriéndose y tratándolas como un espíritu nocturno, no como una
persona de carne y hueso.
Las arpías fueron tenidas en la mitología griega y latina como genios maléficos,
divinidades del viento asociadas a la tempestad, si bien su carácter raptor –
asociado a su etimología– dotó a estos seres del papel de mensajeras del dios
infernal que vienen a raptar a los mortales para devorar su alma.

Lo que se conoce con respecto a las strigae también mejora mucho nuestra
comprensión del papel que desempeñaron estas oscuras tropas de espíritus
malignos a la hora de conformar el concepto del aquelarre y las visiones
diferentes de la brujería a lo largo del tiempo.
El la mitologáa griega las arpáas serían hijas de Taumante y Electra, y por tanto
las hermanas de la diosa Iris, la mensajera de los Dioses. Había tres arpías
famosas cuyos nombres eran Aelo (viento furioso), Ocipete (la rápida en el vuelo),
que no eran del todo malvadas y solían dedicarse a rescatar algunas almas
torturadas de ciertos demonios. Por último estaba Celeno (oscura) que según la
leyenda era la más malvada de todas las harpías y que disfrutaba torturando y
amenazando y siempre tenía sed de muerte. Las harpías están ligadas a dos
mitos bastante conocidos:
En una de las más famosas leyendas, aparecen ligadas al mito de Fineo, rey de
Tracia que tenía el don de la profecía. Tras haber revelado ciertos secretos, Zeus

lo relegó a una isla con un festín del que no podía disfrutar, dado que las Arpías
robaban su comida antes de que pudiera tomarla. El castigo se prolongó hasta la
llegada de Jasón y los Argonautas, que acudieron a Fineo en busca de consejo,
solicitando éste a cambio que le liberasen de las arpías. Fueron Zetes y Calais,
los hijos alados de Bóreas, los encargados por Jasón para expulsarlas,
trasladándolas finalmente a las islas Strofadas. Hay otra teoría que cuenta que
fue Iris, hermana de las harpías quien le pidió a los hijos de Bóreas que las
dejaran en paz y que estos cedieron.
Otro héroe que se enfrenta a las arpías fue el troyano Eneas. Este se topó con las
Harpías cuando fue ne busca de comida en las Estréfades (islas donde vivían las
arpias) camino de Italia, robando aquellas repetidamente el banquete que los
troyanos se hallaban preparando. Celeno los maldijo diciendo que acabarían tan
hambrientos que devorarían sus mesas antes de que el día terminase. Los
troyanos huyeron asustados.

¡Espero que os haya gustado!

 

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Hefesto, el dios de la forja de la mitología griega

Hefesto, el dios de la forja de la mitología griega

Hefesto, el dios de la forja de la mitología griega

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Canta. Musa de voz clara, a Hefesto, célebre por su talento, el que, con Atenea la de ojos de lechuza, enseñó espléndidos oficios a los hombres sobre la tierra, hombres que antes habitaban en grutas en los montes como fieras.
Ahora, instruidos en los oficios por Hefesto, célebre por su destreza, pasan cómodamente la vida, hasta el día que cumple el año, en sus propias moradas.
¡Séme, pues, propicio, Hefesto, y concédeme virtud y prosperidad.

Himno homérico a Hefesto

 

Hefesto, en la mitología griega, (Ἥφαιστος Hêphaistos, quizá de φαίνω phainô, ‘brillar’) es el dios del fuego y la forja, así como de los herreros, los artesanos, los escultores, los metales y
la metalurgia.
Era adorado en todos los centros artesanales de Grecia, especialmente en Atenas. Su equivalente aproximado en la mitología etrusca era Sethlans y en la romana era Vulcano.
Hefesto era hijo de Hera, con Zeus o sin él.era, mortificada por haber alumbrado una descendencia imperfecta, no tardó en arrojarlo del Olimpo. Hefesto cayó en el mar, donde, como cuenta su mismo personaje en la Ilíada, dos diosas del mar, la nereida Tetis (madre de Aquiles) y la oceánide Eurínome, lo recogieron y lo cuidaron en la isla de Lemnos, y allí creció hasta convertirse en un maestro artesano.

Hefesto nunca perdonó a su madre y para vengarse fabricó un gran trono de oro con magia, logrando que, cuando Hera se sentara en el trono, fuera incapaz de levantarse. La diosa cayó en la trampa de su hijo y quedó atrapada. Los demás dioses le rogaron que deshiciera el maleficio. Sin embargo, Hefesto aun lleno de ira, se negó marchándose. Los dioses quisieron convencerlo de volver al Olimpo para liberar a su madre, pero se rechazaba continuamente la petición; hasta que el astuto Dionisio -en quien tenía absoluta confianza- logró embriagarlo y llevarlo de vuelta al Olimpo, en una mula y acompañado de una multitud de seres.

Hefesto, ya en el Olimpo, no liberó a su madre del trono hasta que le concedieron su deseo: la mano de Afrodita, diosa del Amor. Los dioses aceptaron, Afrodita también y Hera fue liberada. Así es como Hefesto se convirtió en uno de los doce dioses olímpicos y en el único en volver al Olimpo luego de haber sido exiliado.

Mientras que los demás dioses olímpicos son perfectos, Hefesto tiene la particularidad de sufrir una discapacidad física y realizar trabajo manual. La versión popular del mito dice que Hera lo tiró al mar desde el Olimpo para ocultarlo cuando nació con cojera. Tanto es así, que caminaba con la ayuda de un bastón o ayudándose de sus autómatas. En algunas vasijas pintadas, sus pies aparecen a veces al revés. En el arte, se le representa cojo, sudoroso, con la barba desaliñada y el pecho descubierto, inclinado sobre su yunque, a menudo trabajando en su fragua.

Entre sus numerosas creaciones encontraríamos  al gigante de Talos, la bella Pandora, o Las Kourai Khryseai (Κουραι Χρυσεαι, ‘doncellas doradas’), que eran dos autómatas de oro con la apariencia de jóvenes mujeres vivas. Se decía que poseían inteligencia, fuerza y el don del habla.

Una de las mejores escenas de Hefesto trabajando en su forja nos la ofrece Virgilio en «La Eneida»:

Virgilio, Eneida VIII, 416 ss. 

Junto a la costa sicana y a la Lípara eolia una isla se alza erizada de peñascos humeantes, bajo la cual truenan la gruta y de los Cíclopes los antros etneos corroídos de chimeneas y se oyen los golpes que arrancan gemidos a los yunques y en las cavernas rechinan las barras de los cálibes y el fuego respira en los hornos, de Vulcano morada y tierra de Vulcano por su nombre.

Aquí baja entonces el señor del fuego de lo alto del cielo. El hierro trabajaban los Cíclopes en su vasta guarida, Brontes y Estéropes y Piragmón con el cuerpo desnudo. Ocupados estaban en terminar, en parte ya pulido, un rayo de los muchos que lanza el padre por todo el cielo a la tierra; otra parte estaba aún sin acabar. Habían añadido tres puntas retorcidas de lluvia, tres de nube de agua, tres del rojo fuego y del alado Austro. Fulgores horríficos y trueno y espanto añadían ahora a su trabajo y las iras a las llamas tenaces. En otro lado preparaban a Marte su carro y las ruedas veloces, con las que a las ciudades provoca y a los hombres; y la égida terrible, arma de la enojada Palas, se esforzaban en cubrir de escamas de serpientes y de oro, y las culebras enlazadas y la misma Gorgona en el pecho de la diosa haciendo girar sus ojos sobre el cuello cortado.

MATRIMONIO CON AFRODITA 

La relación entre Afrodita y Hefesto es una de las más interesantes y complejas de la mitología griega, especialmente por la dicotomía que representa: Afrodita, la diosa del amor, la belleza y el deseo, unida en matrimonio con Hefesto, el dios del fuego, la forja y la artesanía, pero también considerado físicamente menos atractivo y con una deformidad en sus pies.

Origen del matrimonio

El matrimonio entre Afrodita y Hefesto fue más una imposición que una elección por amor. Según varias fuentes, incluyendo «La Ilíada» de Homero y la «Teogonía» de Hesíodo, Zeus decidió casar a Afrodita con Hefesto, en parte para resolver el problema de los celos y la disputa entre los dioses que competían por la mano de la hermosa diosa. Así, el matrimonio fue visto como un arreglo más que como una unión basada en el amor.

Infidelidades de Afrodita

La relación entre ambos estuvo marcada por las infidelidades de Afrodita, siendo su amante más famoso Ares, el dios de la guerra. Esta infidelidad está detallada en el Canto VIII de la «Odisea», donde se narra cómo Hefesto, al descubrir el romance entre Afrodita y Ares, urde una trampa: crea una red invisible y resistente que coloca sobre su cama. Cuando Afrodita y Ares están juntos, son atrapados por la red y expuestos al escarnio de los demás dioses.

Según Robert L. Fowler en su obra «Early Greek Mythography: Volume 2» (2000), esta historia «subraya la relación irónica entre los dioses de la pasión y la técnica, donde la maestría de Hefesto es burlada por la naturaleza indómita del deseo» (p. 215). La infidelidad de Afrodita y la humillación pública de Hefesto evidencian una relación desequilibrada en términos de poder y afecto.

Contraste de personalidades

El contraste entre ambos personajes es notable: Afrodita es el epítome de la sensualidad y la belleza, mientras que Hefesto, aunque extremadamente talentoso, es presentado en la mitología como cojo y poco agraciado físicamente. Algunos estudiosos interpretan esta relación como un símbolo de la tensión entre la belleza externa y las cualidades internas, o incluso como una crítica a la superficialidad del deseo frente a la solidez del trabajo y la creatividad. Como señala Jenny Strauss Clay en «The Politics of Olympus: Form and Meaning in the Major Homeric Hymns» (1989), «la unión entre Afrodita y Hefesto refleja una paradoja, donde la apariencia no siempre se alinea con el valor interno» (p. 167).

 

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BIBLIOGRAFÍA

Miriam Valdés Guía « Las Cecrópidas como imagen representativa de las madres en Atenas arcaica y clásica », ‘Ilu. Revista de Ciencias de las Religiones, 2023.

https://es.wikipedia.org/wiki/Hefesto

Jenny Strauss Clay en «The Politics of Olympus: Form and Meaning in the Major Homeric Hymns» (1989),

Poseidón: El Señor de los Mares en la Mitología Griega

Poseidón: El Señor de los Mares en la Mitología Griega

Poseidón: El Señor de los Mares en la Mitología Griega

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En el vasto panteón de dioses griegos, ninguno representa el poder y la majestuosidad del mar como Poseidón. Este deidad, hermano de Zeus y Hades, gobierna las aguas del mundo y ejerce un dominio absoluto sobre los océanos, ríos y todo lo que yace bajo su manto azul. En esta entrada, te sumergirás en el fascinante mundo de Poseidón y su relevancia en la mitología griega.

Origen y Genealogía: Poseidón es el hijo de Cronos y Rea, y pertenece a la generación de los dioses olímpicos que derrocaron a los titanes en la Titanomaquia. Después de la victoria, Zeus, Hades y Poseidón se repartieron el mundo, y a Poseidón le correspondió el reino de los océanos y las aguas.

El Señor de los Mares: Poseidón es conocido como el Señor de los Mares y el dios de los terremotos. Su poderoso tridente, forjado por los Cíclopes, es su atributo distintivo y simboliza su control sobre las aguas. Se le atribuye la creación de caballos, y es a menudo representado montando un carro tirado por hipocampos o caballos.

Personalidad y Atributos: Poseidón es un dios con una personalidad temperamental. Aunque puede ser generoso y protector de los navegantes, también puede desatar su furia en forma de tormentas y terremotos cuando se siente ofendido. Su rivalidad con Atenea por la ciudad de Atenas es una de las leyendas más famosas, y su disputa dio lugar a la creación del Erecteion, un templo en la Acrópolis de Atenas.

Leyendas Asociadas: Poseidón protagoniza muchas leyendas y episodios mitológicos. Uno de los más famosos es su papel en la odisea de Odiseo, donde se convierte en su adversario durante su larga travesía de regreso a Ítaca. También es el dios detrás de la creación del caballo de Troya, que llevó a la caída de la ciudad.

Culto y Celebraciones: El culto a Poseidón era particularmente importante en las ciudades costeras, donde los marineros y pescadores lo adoraban para ganarse su favor y protección en el mar. En Atenas, se celebraba un gran festival llamado las «Grandes Dionisias», en honor a Poseidón y Atenea, durante el cual se realizaban competiciones deportivas y actuaciones teatrales.

Legado de Poseidón: La influencia de Poseidón en la mitología griega es innegable, ya que su dominio sobre los océanos y su papel en la vida de los mortales lo convierten en una figura icónica. Su historia es un recordatorio constante de la poderosa conexión entre los dioses y los elementos naturales.

En resumen, Poseidón, el Señor de los Mares, es una de las figuras más impactantes de la mitología griega, un dios cuyo poder abarca los vastos océanos y cuya personalidad impetuosa lo hace tanto protector como amenaza para los mortales. Su legado perdura como un recordatorio de la inmensa influencia que los dioses tenían en la vida de los antiguos griegos y en la rica mitología que dejaron atrás.

ENG

In the vast pantheon of Greek gods, none represents the power and majesty of the sea like Poseidon. This deity, brother of Zeus and Hades, rules the waters of the world and exerts absolute dominion over the oceans, rivers, and everything that lies beneath his blue mantle. In this entry, you will dive into the fascinating world of Poseidon and his relevance in Greek mythology.

Origin and Genealogy: Poseidon is the son of Cronus and Rhea, and belongs to the generation of Olympian gods who overthrew the Titans in the Titanomachy. After the victory, Zeus, Hades, and Poseidon divided the world, and Poseidon was given the realm of the oceans and waters.

The Lord of the Seas: Poseidon is known as the Lord of the Seas and the god of earthquakes. His powerful trident, forged by the Cyclopes, is his distinctive attribute and symbolizes his control over the waters. He is credited with the creation of horses and is often depicted riding a chariot pulled by hippocampi or horses.

Personality and Attributes: Poseidon is a god with a temperamental personality. Although he can be generous and a protector of sailors, he can also unleash his fury in the form of storms and earthquakes when offended. His rivalry with Athena for the city of Athens is one of the most famous legends, and their dispute led to the creation of the Erechtheion, a temple on the Acropolis of Athens.

Associated Legends: Poseidon plays a role in many myths and legendary episodes. One of the most famous is his role in Odysseus’s odyssey, where he becomes his adversary during his long journey back to Ithaca. He is also the god behind the creation of the Trojan Horse, which led to the fall of the city.

Worship and Celebrations: The worship of Poseidon was particularly important in coastal cities, where sailors and fishermen revered him to earn his favor and protection at sea. In Athens, a great festival called the «Great Dionysia» was held in honor of Poseidon and Athena, during which sporting competitions and theatrical performances were held.

Legacy of Poseidon: The influence of Poseidon in Greek mythology is undeniable, as his dominion over the oceans and his role in the lives of mortals make him an iconic figure. His story is a constant reminder of the powerful connection between the gods and the natural elements.

In summary, Poseidon, the Lord of the Seas, is one of the most impactful figures in Greek mythology, a god whose power spans the vast oceans and whose impetuous personality makes him both protector and threat to mortals. His legacy endures as a reminder of the immense influence that the gods had on the lives of the ancient Greeks and the rich mythology they left behind.

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Las lamias

Las lamias

Lamias

 

imagen de:Aneley Chan

En la mitología griega Lamia era originalmente una mujer hermosa, posiblemente hija del rey Belo, que se convirtió en amante de Zeus. Cuando Hera, la esposa del dios, descubrió la infidelidad, asesinó a los hijos de Lamia como venganza (o según otra versión, la enloqueció y empujó a matar ella misma a sus hijos) y la convirtió en un monstruo.1​ Lamia fue condenada a no poder cerrar sus ojos, de modo que estuviera siempre obsesionada con la imagen de sus hijos muertos. Zeus le otorgó el don de poder extraerse los ojos para así descansar, y volver a ponérselos luego. Lamia sentía envidia de las otras madres y devoraba a sus hijos. Tenía el cuerpo de una serpiente y los pechos y la cabeza de una mujer

Las lamias son, en la mitología vasca, entes de género femenino que vivían en cuevas o ríos. Los hombres se enamoraban de ellas y las lamias también de ellos. Según algunas leyendas, las lamias ayudaban a los agricultores en sus quehaceres, después de comer por las noches la comida que les dejaban. Pero no todo lo que hacían las lamias era positivo, secuestraban a los hombres y en otras ocasiones, si no estaban dispuestos a ayudarlas, les hacían el mal.

El concepto que la tradición actual conserva de estos genios no siempre es coincidente e, incluso, llega a ser contradictorio. Tanto el perfil antropomórfico como las actividades que se les atribuye aparecen distorsionados y dificultan la definición unitaria del personaje. Hay un cúmulo de actuaciones agresivas propias del mundo de las brujas, y que en determinados lugares se asocian también a las lamias. El gesto amable e inofensivo se convierte entonces en ceño hosco y talante dañino, extremos difícilmente compaginables entre sí

Los amuletos también pueden proteger de los ataques de las lamias, sobre todo las que contienen ruda y apio. Las leyendas de Ataun, Ondarroa, Mutriku o Deba, por ejemplo, dan cuenta de la eficacia de los amuletos. Cuando un hombre se acercó a dos lamias, una de ellas le dijo a la otra que atrapase al hombre, la otra le contestó que lo hiciese ella, que el hombre llevaba apio y ruda puestos por su madre.

Al gallo de marzo también se le pedía ayuda para protegerse de las lamias, según las leyendas de Abaurrea Baja y en Lekeitio, por ejemplo. En esa última localidad se cuentan las «Liñuen minak» (penas del lino): desde las doce de la noche hasta las dos de la madrugada no se podía pasar por delante de la cueva que hay en Okabixo, entre Lekeitio y Markina. Por una apuesta, un joven pasó por delante de la cueva y una lamia le agarró y lo llevo dentro, para comerlo. El hombre pidió que antes de ser sacrificado, le dejasen contar las «penas del lino»:

«Lehenego sorotik atera,
gero leortu,
gero trangatu,
gero sapindu makilakin edo buztarriakin,
gero zurezko trunkesekin trangatu,
gero txarrantxatu,
gero ardatzean jarri,
gero iruin,
gero astalkatu,
gero egosi,
gero errekan garbitu,
gero leortu,
gero arildu,
gero eio,
gero josi edo soineko bihurtu,
gero erabili,
gero hautsi,
gero…»

El hombre lo recitó muy despacio y la lamia, como tenía hambre, le dijo que fuese más rápido. Entonces cantó el gallo del caserío de al lado y la lamia tuvo que huir: «Ai Okabixoko oilar gorri martxoan jaioa! Nik afaltzeko eskutan neukan legatz aundia kendu didazu. Azari batek aterako al dizu ezkerreko begia!». (¡Ay gallo rojo de marzo (nacido en marzo) de Okabixo! Me has arrebatado la gran merluza que yo tenía en mis manos para cenar. Que un raposo te arranque el ojo izquierdo).

 

BIBLIOGRAFÍA

RUIZ OSUNA, PABLO REÑÉ QUILES, DAVID «Guía de los seres mitológicos españoles», 2021, editorial Círculo Rojo

MARÍA SATRÚSTEGUI, JOSÉ, Lamias y sirenas a través de la simbología

https://www.hiru.eus/es/cultura-vasca/lamia

LYCAÓN . EL PRIMER HOMBRE LOBO GRIEGO

LYCAÓN . EL PRIMER HOMBRE LOBO GRIEGO

LYCAÓN . EL PRIMER HOMBRE LOBO GRIEGO

 

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redactado por boadicea_battlecrow

Hijo de una ninfa y un mortal autóctono de Arcadia, Licaón (Λυκάων en griego) llegó a ser
un sabio y respetado rey de esta región. Fue muy querido por el pueblo, pues gracias a su
afán religioso llevó a las gentes a abandonar la vida más salvaje y campestre que llevaban
hasta entonces. Se le atribuye también una mente culta y un fanatismo religioso tan grande
que incluso le llevó a realizar sacrificios a Zeus en el altar que instauró en Licosura, ciudad
que había fundado. Este altar estaba dedicado al Zeus Liceo.
Sin embargo Licaón no solo destacaba por sus virtudes y sus buenas acciones, pues
paradójicamente fue un rey de lo más macabro, llegando a sacrificar extranjeros que
llegaban a sus tierras en el altar de Zeus. Esto, unido a su fanatismo religioso, le granjeó
muy mala fama y llegó a oídos del dios, quien viendo lo que estaba haciendo se indignó.
No hay que olvidar que para los griegos la hospitalidad era uno de los pilares
fundamentales de la sociedad, que demostraba respeto y acogida a los de otros pueblos,
algo así como la sagrada hospitium de los pueblos íberos, que no debían romper bajo
ningún concepto. Todo ciudadano que se acogía a esta hospitalidad debía ser atendido y
bien recibido, no se podía matar o tratar mal a un extranjero al que previamente se le había
prometido hospitium.
Podríamos decir que era similar al hecho de ‘acogerse a sagrado’ en la Edad Media.
Dicha condición de «hospiciano» dotaba a estos extranjeros de protección por parte del
anfitrión. No fue así con Licaón… Lejos de aquella hospitalidad, Licaón ofrecía una
muerte en sacrificio a los forasteros y peregrinos que allí paraban.
Conocedor Zeus de estas atrocidades quiso hacerse pasar por un transeúnte y pedir allí
cobijo, para comprobar si esto que hacía el rey era cierto. Pero alertado Licaón por señales
divinas y las habladurías de sus súbditos, rechazó su idea inicial de sacrificar a aquel
extraño. En su lugar, se dice que mandó cocinar la carne de un esclavo o de una de sus
anteriores víctimas, de tal modo que ofrecería un buen trato al dios brindándole hospicio y
comida. Lo que en realidad quería el rey con esta treta era saber si ciertamente aquel era
Zeus u otro dios que se había presentado en su palacio, pues el canibalismo era
considerado un gran pecado y un dios no podía cometerlo.
Como era de esperar, Zeus no soportó tal ofensa y condenó a Licaón a sufrir por sus
crímenes y crueldades. Transformó al rey en un lobo e incendió su palacio, condenándole
eternamente a a aullar y delirar sin consuelo. Así relata Ovidio su metamorfosis: "El terror
golpeó y huyó, y en las llanuras silenciosas está aullando en sus vanos intentos de hablar;
él delira y enfurece, y sus codiciosas mandíbulas, deseando su acostumbrada matanza, se
vuelven contra las ovejas, todavía ansiosas por su sangre. Su vestimenta se separa en el
pelo peludo, sus brazos se convierten en piernas; y como lobo tiene los mismos mechones
grises, la misma cara dura, los mismos ojos brillantes, la misma mirada feroz”.
Otras versiones del mito se habla de Licaón y su gran cantidad de hijos (nombran hasta
50), estos serían impíos e irrespetuosos, demasiado orgullosos y habrían cometido
fechorías y sacrificios. Según el autor griego Pseudo-Apolodoro, Zeus bajó enfadado a
poner fin a esto y fueron los hijos quienes, matando a su propio hermano lo ofrecieron
como comida (hay versiones que dicen que mataron a un criado).

En otras versiones se dice que, mientras Zeus mató con sus rayos a padre e hijos, la
piadosa Gea (madre Tierra), frenó la mano del dios y consiguió salvar al hijo menor,
Nyctimus y fue este quien sucedió a su padre en el trono. Durante su reinado ocurrió el
diluvio universal (la versión griega del mito), siendo provocado por todas las acciones de
Licaón y sus hijos, como un castigo ejemplar.

Se habla también de más de un personaje mítico llamado Licaón. De uno de ellos, también
convertido en lobo, se dice que volvía a tomar su forma humana si durante varios años no
había comido carne de otros humanos.
Se inicia así la leyenda de los hombres-lobo o licántropos.
Hay que tener en cuenta que ya la raíz de su nombre ‘lika’ ya viene de la palabra griega
λύκος (‘lykos’) que se traduce como ‘lobo’.

Este mito de los hombres lobo es originario de Europa y se relaciona en gran medida con la
magia negra y las transformaciones al ingerir ciertas sustancias, dormir cubierto con piel de
lobo o tener comportamientos salvajes como dormir desnudo a la luz de la luna. En
ocasiones también se creía que ser el séptimo hijo no bautizado de una familia
desencadenaba esta transformación. Pero en la mayoría de creencias y relatos la
metamorfosis se debe a la ruptura de alguna norma social o del mundo civilizado,
convirtiendo a la persona en más bestia que hombre.
Esto fue lo que, según el mito, le ocurrió a Licaón, pues perdió su civismo al romper el
sagrado hospicio.

Hoy en día los licántropos van muy relacionados con el mundo y la imaginería vampírica,
siendo enemigos en muchas películas y vistos como seres enfrentados.

 

Los dioses de la guerra: Atenea diosa de la guerra justa y Ares dios de la guerra de conquista

Los dioses de la guerra: Atenea diosa de la guerra justa y Ares dios de la guerra de conquista

Los dioses de la guerra: Atenea diosa de la guerra justa y Ares dios de la guerra de conquista

imagen de : Redwarrior3 y Master-Caz Caz

La guerra puede desencadenar en lo mejor y lo peor del ser humano. Los griegos dieron oportuna cuenta de esta ambiguedad a través de su mitología en dos dioses de la guerra: Atenea diosa de la guerra justa y Ares dios de la guerra de conquista

La talla del dios Ares  es descrita como sobrehumana, es fornido, musculoso, profieregritos terribles; personifica la furia guerrera y el ardor combativo; es el espíritu de la batallaque goza de la matanza y la sangre. Ares es un dios violento, inhospitalario, odioso ybrutal, que no abandona las armas casi nunca y poco le importa la justicia de las causasque defiende. Es un dios feroz, sañudo, sanguinario, torpe y sin inteligencia; es brutal,incansable y se obsesiona con sus metas, lo que hace que en ocasiones se presentecomo un dios terco, sañudo y que no atiende a la razón; ni tan siquiera guerrea bien,cayendo en el ridículo en múltiples ocasiones.

Orfeo, en el Himno a Ares lo describe de la siguiente manera:

“Inquebrantable, de ánimo bronco, vigoroso, poderosa deidad, que disfrutas con lasarmas, indomable, aniquilador de mortales, demoledor de murallas, soberano Ares,que te mueves en medio del estrépito de las armas, siempre manchado de sangre,disfrutando de la matanza, metido en el fragor del combate, terrible; que deseas el toscocombate de espadas y lanzas. Contén la pelea rabiosa y deja ir la fatiga que causa doloral alma y cede al deseo de Cipris y a los alegres cortejos de Lieo, cambiando la fuerza delas armas por los trabajos de Deo, ansiando la paz que alimenta a los jóvenes y proporcionala dicha”

Llama bastante la atención que Ares, el dios de la guerra, se una con Afrodita, diosadel amor, pues ambos términos son opuestos. Además de la oposición y complementariedadde los dioses olímpicos, quizás podemos entrever que tanto el Amor como la Guerra son dosfuerzas destructoras. Y, por otro lado, Ares, dios de la guerra, separa y enfrenta, en cambioAfrodita, reconcilia y une:“El amor, la seducción y el placer erótico son, en cierto modo, la otra cara de la violenciaque provoca el deseo de dominar al adversario”

A diferencia de Atenea que además de diosa de la guerra es la protectora de losartesanos, de los héroes, de los trabajos manuales, etc., Ares es por excelencia el dios de lahostilidad, identificado a menudo con el combate mismo. Es una  diosa de la sabiduría y de la prudencia—
el suyo es probablemente el parto más notable de entre las diosas de la Grecia clásica:

 

«A ella la engendró por sí solo el prudentezeus de su augusta cabeza, provis tu de
belicoso armamento de radiante oro.
Un religioso temor se apoderó de todos los inmortales al verla. Y ella, delante de Zeus
egidi-fero, saltó impetuosamente de la cabeza inmortal, agitando una aguda jabalina. El
gran Olimpo se estremecía terriblemente, bajo el ímpetu de la de ojos de lechuza. En torno
suyo, la tierra bramó espantosamente. Se conmovió, por tanto, el ponto, henchido de
agitadas olas, y quedó de súbito inmóvil la salada superficie. Detuvo el ilustre hijo de
Hiperión sus corceles de raudos pies por largo rato, hasta que se hubo quitado de sus inmortales hombros las armas divinales la virgen Palas Atenea. Y se regocijó el prudente Zeus.
Así que te saludo a ti también, hija del egidíjiro Zew, que yo también me acordaré de
otro canto y de ti «.
(Himnos Homéricos, Himno XXVIII)

los griegos la consideraban patrona de la llamada “guerra justa”, la guerra defensiva, y en particular de la estrategia y las tácticas —es decir, de la parte aparentemente intelectual de los conflictos armados— no afecta a la violencia abierta y desmesurada propia de Ares, el dios griego de la guerra

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Bibliografía

BLANCO RODRÍGUEZ, SUSANA «ARES EL DIOS MÁS ODIADODEL OLIMPO GRIEGO», MINIUS XIII, 2005, pp. 15-26

Benavides Medina, Pelayo «Palas Atenea: visiones y modelos culturales de la inteligencia y el conocimiento Perfiles Educativos», vol. XXXIV, núm. 136, 2012, pp. 149-161

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