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EL vampiro en el folklore Europeo

EL vampiro en el folklore Europeo

EL vampiro en el folklore Europeo

 

“Le vampire littéraire est une figure surnaturelle, véritable manifestation de la peur de l’homme face à la mort” Jarrot 1999: 63)

No sabéis lo duro que ha sido para mi condensar la información que quería daros en este post porque tengo muchas cosas que me gustaría contaros acerca de esta figura que de siempre me ha gustado mucho. Obviamente no voy a poder decir todo lo que quiero decir, pero lo voy a intentar hacer lo mejor que pueda… voy a hablar acerca del vampiro en el folklore Europeo, cómo era concebido antes de que la literatura formara la imagen del vampiro que todos conocemos. Ahora ya sin más os dejo con el vídeo.

El terror a la noche ha hecho a lo largo de los tiempos, que el miedo a lo desconocido y a los seres de la noche sea el punto de partida donde anclar el mito del vampiro. Si a esta concepción primitiva del miedo a la noche le añadimos la incomprensión de la muerte y el miedo a ella, podemos aproximarnos un poco más al terror que debieron sentir los primeros pobladores (y no tan primeros) respecto a los hechos que no eran comprensibles. Desde aquí podemos afirmar que los primeros seres que aterrorizarán al hombre van a combinar el miedo a la muerte y la sangre, porque no olvidemos que la sangre representa la vida, y el retorno de los muertos. Además la creencia en los espectros es una constante en la antropología. El hombre siempre ha creído que el mundo de los vivos y el de los muertos interactúan entre sí, un planteamiento que consuela pero que a la vez producía mucho miedo. Así que estos muertos pueden ser benévolos u hostiles. En las culturas tradicionales se ha creído que quien poseyera el poder sobre la sangre del enemigo tendía el poder sobre su persona, y así de esta manera, el chupador de sangre o el demonio que devora en la noche estará presente en muchas culturas. La creencia en los muertos no ha dejado de atribuirles el poder de retornar de ella muerte y de tomar de los vivos la esencia vital de su existencia, la sangre. Y de aquí viene el mito del vampiro.

En la antigüedad vemos la presencia de estos seres. En Grecia estaba La Lamia, un personaje mítico convertida en un terrible monstruo que devoraba niños y que está más relacionado con las brujas. Estaban las Empusas, que se dice tomaban la forma de bellas damas y tenían relaciones con hombres a los que les extraían la fuerza vital hasta hacerles fallecer.

En el siglo XVIII, Europa vivia la ilustración, una era marcada por el auge del racionalismo y excepticismo hacia lo sobrenatural. Pero en zonas rurales las creencias en vampiros seguían siendo muy fuertes. La ilustración promovía el cuestionamiento de las antiguas creencias, pero esto no fue uniforme en todas las áreas de Europa.

Las epidemias como la peste contribuyeron a este fenómeno. Hay lugares en donde se desencadenaban muertes repentinas que las personas no podían explicar. A menudo éstas eran interpretadas como resultado de intervenciones sobrenaturales. La falta de comprensión de los procesos de descomposición también jugaban un papel importante en todo esto.  Para evitar el contagio de la enfermedad, las personas eran enterradas apresuradamente sin certificar su muerte clínica. Cuando enterraban a ciertos cadáveres en las fosas comunes se daban cuenta de que los que ya estaban enterrados se conservaban intactos y con un hilo de sangre en la boca. Esto es lo que potenció la superstición popular del vampiro y de ahí que comenzara la leyenda. En algunas áreas de Europa se viene haciendo hasta hace pocos años, y quizá se siga haciendo en áreas rurales. La hinchazón o la aparición de sangre en la boca eran vistos como señales de vampirismo. Las personas que se apoyaban en las creencias y el folklore local se aferraban a estas explicaciones que de otro modo les resultaban inexplicables.

Se cita la práctica de canibalismo en periodos de hambrunas, guerras y epidemias como uno de los condicionantes en la aparición del mito. Ante el horror de estas prácticas, lasgente preferían refugiarse en el mito antes que reconocer la realidad de lo que estaba pasando, así que fue necesario inventar una razón para los ataques de los vivos y los cadáveres desmembrados y también con asuntos de mal de ojo o la súbita muerte de los animales. ¿Qué mejor chivo expiatorio podían tener que el vampiro, al igual que la bruja en lugares como España.

Calmet en su obra nos habla de que en ese tiempo hablar de todo aquello produciría rechazo por la mentalidad de la ilustración, pero que todo lo que aquellas personas comentaban tenía mucho sentido y no podía ser descartado como simples ilusiones.

La muerte entra dentro del ámbito de los llamados ritos de iniciación. Arnold van Gennep encuentra tres momentos distintos en estos ritos: los ritos antes de morir, en los que había que librar al que iba a morir de sus pecados, los ritos cuando el óbito se producía y los ritos del funeral. Si no se hacía bien ninguna de estas etapas, la muerte era mala y el difunto se convierte en un peligro para todos. Por lo tanto una buena muerte no era cosa fácil pero era importante.

En la tradición Europea un hombre puede estar condenado desde su nacimiento a volver de la tumba tras su muerte como por ejemplo: por ser el séptimo hijo varón de una familia, muerte prematura o violenta, incumplimiento de rituales funerarios y religiosos, como maldición por acciones criminales o sacrílegas. En Bulgaria, cualquier cadáver bajo el que caminara una gallina o un gato o cualquier moribundo que no hubiera recibido el aceite de la extremaunción se transformaba en un vampiro.

Además de estos futuros vampiros bien definidos, encontramos vampiros potenciales. Entre ellos se encontraban los pelirrojos, los hermanos que vinieron al mundo durante el mismo mes, los individuos que fueron hombres lobo durante su vida, los malhechores, los que rompieron juramentos, los ahorcados, los que nunca comieron ajo, los que tenían mal de ojo, los que juraban al servicio del diablo y los enterrados al atardecer.” Se decía que los enterrados después del mediodía mataban a sus familiares. Se abrían paso hacia las casas a través de la chimenea, donde torturaban, desfiguraban, estrangulaban o asfixiaban a las personas.

Además, se decía que también tenían la capacidad de transformarse animales. Las formas animales más comunes eran el perro, la cabra, el cuervo y el caballo aunque también se afirmaba que estos espectros también aparecían como pulgas, piojos y garrapatas, parásitos que, por supuesto, son vampíricos.  De algunos pueblos eslavos y germanos viene la creencia de las dos almas, se decía que una de sus almas —el alter ego— era capaz de abandonar el cuerpo durante un tiempo y causar daño a otras personas y se podía transformar en animal.

Aquí es donde viene a adquirir importancia el término “revenant” del francés. Este término va a designar a estos muertos que volvían de las tumbas. Revenant es el participio del verbo “revenir” que significa retornar, regresar o volver. No se trata solo de designar que alguien que murió se aparece a los vivos (el tradicional fantasma) sino de algo más aterrador: alguien que, pese a estar muerto viene, o mejor dicho, vuelve con su cuerpo físico para agredir a los vivos. En castellano la palabra “reviniente” aunque sea similar, no recoge esos matices del término francés en su totalidad. En nuestra lengua, palabras como fantasma o espectro siempre van a llevar consigo ese significado de inmaterialidad que no es el que buscamos nosotros. Sin embargo, la expresión muerto o cadaver sería en español entonces la más asociada para referirnos a este fenómeno del “revenant”, el aspecto corporal del fantasma, que después de haber muerto regresa y bebe la sangre de sus víctimas. Así que vemos que para los precristianos estas apariciones eran totalmente físicas.

(“Un caso muy curioso es el que recoge William of Newburgh que quizá es el más relevante de todos. Un hombre cruel sospechaba que su mujer le era infiel. Una noche, subido a una viga del techo en el dormitorio del matrimonio pudo verificar sus sospechas. De la impresión, este se cayó al suelo y murió a la noche siguiente, negándose a confesar sus culpas y comulgar. Tras ser enterrado en el cementerio, comenzó a salir por las noches (seguido de una jauría de perros) y deambulaba por las calles. Pese a que todos se quedaban en sus casas cerrando las puertas por miedo a este ser, nada pudieron hacer para evitar que este revenant asolara las casas del lugar. Tanta era la desolación, que en Domingo de Ramos, el párroco del lugar convocó a los clérigos, sabios y autoridades para decidir cómo poner remedio a esta calamidad. Cuandoo fueron a ver cómo estaba el cadáver se dieron cuenta de que estaba hinchado de horma animal y su rostro estaba rojizo. En ese momento asestaron un golpe al cuerpo inmóvil y de la herida salió abundante sangre, por lo que entendieron que aquel cadáver había chupado la sangre de muchos. Tras esto, arrastraron el cadáver fuera de la ciudad y elevaron una pira y le extrajeron el corazón. Una vez consumido el cuerpo por las llamas, acabó la peste que había asolado el lugar.”

Aunque ahora os voy a enumerar los tipos de Vampiros según cómo atacaban en el folclore y veréis que no todos chupaban la sangre:

El Invocador: aquel que llama a sus víctimas a viva voz. Aquel que escuchara su nombre por parte de este significaba que iba a morir en poco tiempo. A este invocado se le desenterraba, se le cortaba el cuello y se le echaba agua bendita (aquí vemos como el cristianismo ya se mezcla con estas creencias paganas).

El visitante: Este mataba a los individuos llamando a su puerta. Por ejemplo está el caso de un hombre que escuchó que llamaron a la puerta y al abrir y encontrar la presencia del vampiro murió. También se cuenta el caso de una pareja en la que el chico falleció. La chica todas las noches recibía una visita de su amado y se veían  en el umbral de la puerta. La puerta aquí si nos fijamos es simbólica, actúa como un umbral que da hacia otro mundo.

Neutoter: Estos son los que dan muerte a 9 personas de su alrededor, a sus seres más queridos generalmente.

Aparecido: Este se da cuando la persona viva pierde energía vital a la hora de pasar por ciertos lugares como cementerios, bosques o ciertas encrucijadas o lugares donde estaba alguien enterrado.

Pesadilla: En la antigüedad, la pesadilla era una entidad que abarcaba muchas realidades diferentes: el doble de la bruja que venía y se sentaba pesadamente sobre el pecho de su víctima. Está estrechamente vinculada al aparecido, pero se distingue de él en un aspecto: ataca a los durmientes, mientras que el aparecido se lanza sobre los viajeros y transeúntes. Estrangula a los hombres y los aplasta e incluso chupa la sangre de los vivos. Aquí encontramos ejemplos del Mora checo, el Alp alemán y el ludak lapón.

Masticador: Se le conocía como Nachzehrer. En este caso se sentían ruidos al masticar que provenían de las tumbas, como si el muerto estuviese devorando a alguien. No abandona su sepulcro sino que causa la muerte a distancia a través de magia simpática: al mismo tiempo que devora su mortaja, los que estuvieron en vida cerca de él, se consumen. Se dice también que de noche se transformaba en un cerdo para viajar y que en ocasiones subía al campanario a hacer sonar las campanas condenando a muerte a todo aquel que las escucharse. (también podríamos comparar esto con el efecto de la caza salvaje, ya que todo aquel que la ve, acaba muriendo en poco tiempo).

Tipos de vampiros que fueron surgiendo:

Varkolac: Espectro formado por un cadaver y un demonio. Se refieren al hombre lobo y a la animación de un cadaver por una entidad maléfica. Estos regresarían a casa de sus víctimas en varias semanas o meses después de fallecer y la victima se sentiría agotada y comenzaría a consumirse lentamente. El vârkolac era particularmente peligroso porque podía reducir su tamaño a voluntad para entrar en las habitaciones a través de los agujeros de las cerraduras. También se decía que era el séptimo o noveno hijo de la misma pareja, y poseía la capacidad de transformarse en un animal cuando lo deseaba.

Vourdalak.

Los vourdalaks son, según el folclore local, cadáveres que se levantan de sus tumbas para chupar la sangre de los vivos. En este sentido, se comportan como todos los tipos de vampiros, pero tienen otra característica que los hace aún más aterradores. Los vourdalaks prefieren chupar la sangre de sus parientes más cercanos y de sus amigos más íntimos; una vez muertos, las víctimas se convierten ellos mismos en vampiros. Se ha afirmado que pueblos enteros de Bosnia y Hungría se han transformado de esta manera en vourdalaks.

Broucolacas

Se decía que regresaba de su tumba porque había dejado algún negocio o trabajo por acabar porque había sido maldito en vida o por haber cometido un acto impuro o no haber sido enterrado correctamente. Caminaban o cabalgaban, hacían ruidos con sus huesos, aterrorizaban a los vivos y desaparecían al tercer canto del gallo. Cuando se abrían sus tumbas, se los reconocía de inmediato porque estaban tumbados boca abajo.

Strigoï

El término rumano strigoï tenía dos significados: “bruja”, cuando se refería a mujeres vivas, y “revenant”, cuando designaba a hombres que parecían muertos o cadáveres que no se pudrían, ya fuera porque poseían dos almas —una buena que abandonaba el cuerpo en el momento de la muerte y una mala que permanecía— o porque el alma había vuelto a habitar su envoltura carnal seis semanas, seis meses o siete años después de la muerte. De esto ya hice un vídeo que lo dejaré por aquí ()

Pero sí que os contaré un relato sobre un strigoi que nos cuenta Alexandra Chereches: “Su familia encontró la ropa con la que el hombre fue enterrado, fueron al alcalde y pidieron permiso para desenterrarlo. Como solo habían pasado 6 semanas de que lo enterraron, las autoridades no querían hacerlo a menos que fuese un caso importante. Para ello llevaron a un caballo a la tumba y decían que si el caballo pasaba por encima de la tumba era que no era strigoi, pero si por el contrario no quería pasar, significaba que era un strigoi y efectivamente pasó esto último. Cuando lo desenterraron estaba de lado y con sangre en la boca. Con lo cual le sacaron el corazón y lo quemaron.” La relación del caballo con el mundo del más allá es clara aquí. Es un animal funerario y psicopompo. El caballo lleva al difunto al más allá realiza la ruptura de nivel, el paso de este mundo a los otros mundos, y por esto desempeña también un papel de primer orden en determinadas clases de iniciación masculina (los Mannerbunde)

Moroiu

El moroiu era un espíritu pesado y engorroso. Nacía de un niño que había muerto antes de ser bautizado o que había nacido muerto. Muchos de estos individuos eran hijos ilegítimos a quienes sus madres habían matado y enterrado fuera del cementerio. Siete años después del nacimiento, el alma de un niño así gritaba desde la tumba: “¡Bautismo, bautismo!”. Si alguien lo escuchaba y pronunciaba la fórmula ritual del bautismo, le daba un nombre y arrojaba un trozo de tela como regalo hacia el lugar desde donde se escuchó el grito, el niño era bautizado y ya no sería un moroiu. Si su grito no era escuchado o si el rito no se realizaba, el niño se transformaba en vampiro.

Kroijak: (bulgaria) muerto que tras permanecer 40 días en su tumba durante los cuales los huesos se iban solidificandose, iba adquiriendo un poder mágico y luego salía de su tumba para absorver la sangre de los vivos.

Stafia

A diferencia de los revenants, no tenían cuerpo ni cola y estaban atados a este sitio apareciendo solo donde su cuerpo había sido enterrado. Las víctimas de asesinato y los suicidas también podían convertirse en stafia. La stafia también se presentaba en forma de animal (cerdo, perro, gato, carnero, macho cabrío, cabra, caballo, etc.). Aparecía por la noche en casas, sótanos e iglesias, en puentes, en manantiales abandonados, en lugares desiertos, en cruces de caminos y en el bosque.

 

Podríamos decir que todos estos individuos tenían muchos puntos en común y muchas diferencias.

Ahora vamos a ver diferentes métodos para protegerse o deshacerse de ellos y protección:

Para que el alma de este revenant pudiese descansar, se tenían que llevar a cabo una serie de ritos:

-entre los celtas una de las prácticas más extendidas era enterrar el cuerpo cabeza abajo, así como también coloca hoces o guadañas cerca de la tumba, para evitar que los demonios poseyeran el cuerpo o para apaciguar al muerto y que no se levantara de su ataúd.

-En Grecia se ponía una cruz de cera entre los labios del cadáver, así como una pieza de cerámica con una inscripción cristiana para evitar que se convirtiera en vampiro o vrykolakas.

– Cortarles los tendones de los talones y las venas de las rodillas para que ya no pudieran mantenerse en pie

-En Europa oriental era frecuente introducir un diente de ajo en la boca u objetos punzantes como las zarzas en cada uno de los nueve orificios corporales. Alemania se colocaba un limón en la boca del sospechoso de ser un vampiro.

-Los gitanos también introducían espino en un calcetín del muerto, le clavaban una estaca de espino en las piernas o rodeaban la tumba con una barrera de plantas espinosas como las zarzas

-estaca en el corazón

-Poner tornillos en las plantas de los pies.

-enterrarle en un cruce de caminos para producir su confusión

-decapitación (germana y eslavas) la cabeza se ponía alejada del cuerpo y se veía como un acto de acelerar la marcha del alma. También se le ataban las piernas.

-incineración del cadaver y rociar la tumba con agua hirviendo. También en entre los rumanos, eslavos y gitanos usaban las cenizas para preparar bebidas que suministraban a los familiares a modo de cura.

-repetir el funeral con agua bendita

-rituales de magia: en Bulgaria se practicaba un ritual consistente en el embotellamiento del vampiro llevado a cabo por personas que se dedicaban a ello. Se servía de una botella que tuviera la estampa de un santo, así como un alimento que le guste al vampiro. Eso lo atraía a su interior y el vampiro quedaba atrapado allí. La botella era arrojada al fuego para destruirla con el vampiro dentro.

Numerosos objetos y sustancias, que varían de región en región, son mencionados en las leyendas sobre vampiros por su efecto apotropaico o protector contra ellos.  En Europa se cree que una rama de rosa silvestre o de espino pueden dañar al vampiro, así como el ajo o el azufre. Otros métodos comunes en Europa incluían esparcir semillas de mostaza o semillas de amapola sobre el tejado de la casa a proteger o en la tierra de una tumba sospechosa de contener a un vampiro para mantenerlo ocupado durante toda la noche contando los granos caídos. También se decía que se debe colgar ajo alrededor del cuello de los niños para protegerlos. El ajo se consideraba eficaz contra los hechizos y hacía huir a los demonios, como todas las plantas con olor fuerte. Incluso se colgaba sobre la puerta de las casas de campo una rueda de hilar antigua porque se creía que el muerto solo podía entrar después de haber dado tantas vueltas alrededor de la casa como la rueda había dado.

Más tarde, con el Romanticismo se descubriría un nuevo concepto de belleza que se apoyaría en esa fascinación por la muerte y lo corrupto y de ahí fue apareciendo la literatura vampirica, comenzando por John William Polidori con su The vampyre en 1819, Sheridan le Fanu con Carmilla o Bram Stocker con su famoso “Drácula”, que presentan a este personaje que bebe de todas las fuentes de la maldad. Así que vemos que a partir de este personaje se romperá con la interpretación del vampiro del folclore popular como hasta ahora hemos visto y creará un nuevo arquetipo del que surgirá el vampiro clásico de la literatura.

Espero que os haya gustado mucho este posty que os haga querer saber más acerca de esta figura.

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BIBLIOGRAFÍA:

The Secret History of Vampires – Claude Lecouteux

El vampiro en la Europa Medieval – Eugenio Olivares Merino

De cadáveres desenterrados y corazones quemados: los muertos vivientes en la literatura oral rumana – Alexandra Chereches y Violeta Catalina Badea

Vampiros, mito y realidad de los no.muertos. Miguel G. Aracil.

El esqueleto vampiro

El esqueleto vampiro

El esqueleto vampiro

Imagen del Story Pin

imagen de: Talyn Woods

SPANISH

Un hombre y su esposa, partiendo de un pueblo Seneca, viajaron durante dos días para cazar. Habiendo construido una cabaña, el hombre comenzó a cazar. Cuando obtuvo suficiente reserva de carne, comenzaron el viaje de regreso. Empacaron toda la carne que pudieron llevar y dejaron el resto en la cabaña. Al partir por la mañana, después de viajar todo el día llegaron a una cabaña donde encontraron a todas las personas muertas. La última persona en morir fue el dueño de la cabaña. La gente del pueblo había colocado el cuerpo en un estante en una caja de corteza que habían hecho. Cuando el hombre y su esposa llegaron ya era de noche. El esposo pensó que era mejor pasar la noche allí que continuar el viaje. Recogió una cantidad de madera con la que hizo fuego. La mujer comenzó a cocinar, asando carne y haciendo una torta de maíz molido, que colocó bajo las cenizas calientes para hornear. El hombre se acostó a descansar un rato y se quedó dormido. Mientras cocinaba, la [459]mujer escuchó un ruido detrás de ella, cerca del lugar donde yacía su esposo; sonaba como el ruido que se hace al masticar carne. Empezó a pensar en el cadáver en el estante y recordó que el hombre muerto era un mago. Poniendo más madera y avivando el fuego, miró hacia la litera, donde vio un chorro de sangre goteando. De esto supo de inmediato que su esposo había sido asesinado por el hombre muerto.

El pan debajo de las cenizas estaba horneado. Entonces habló, diciendo: «Debo hacer una antorcha y traer algo de agua». Preparó una antorcha de corteza de nogal tomada de la cabaña, haciéndola lo suficientemente larga como para durar hasta que pudiera correr a casa. Tomando el balde, salió a hurtadillas, pero una vez fuera de la puerta, rápidamente soltó el balde y corrió por el bosque con todas sus fuerzas. Ya había recorrido más de la mitad del camino a casa cuando el hombre muerto, el vampiro, descubrió que se había ido. De inmediato salió corriendo, gritando, y corrió tras ella. Ella lo escuchó y supo que la seguía. El sonido de los gritos se acercaba cada vez más y por un tiempo, completamente paralizada por el miedo, apenas podía moverse, pero al final, habiendo recuperado su fuerza, corrió. De nuevo el vampiro gritó, y la mujer cayó al suelo de miedo y agotamiento; pero se levantó de nuevo y corrió, hasta que finalmente llegó a la vista de un lugar cerca de su propio pueblo donde había un baile. El esqueleto devorador de hombres que la perseguía estaba ganando terreno, y su antorcha casi se había apagado; pero, corriendo adelante, cayó en la cabaña donde se estaba llevando a cabo el baile, y luego se desmayó. Cuando recobró el sentido, contó lo que le había ocurrido a ella y a su esposo.

Por la mañana, un grupo de hombres fue a la cabaña, en la que encontraron los huesos de su marido, de los cuales se había comido toda la carne. Bajando la caja de corteza, miraron el esqueleto del muerto y encontraron su cara y sus manos ensangrentadas. El jefe dijo que no estaba bien dejar a los muertos de esa manera; por lo tanto, cavaron un hoyo, en el que enterraron el esqueleto devorador de hombres y se llevaron los huesos del otro hombre a casa. El jefe lo hizo enterrar y ordenó que a partir de entonces todos los muertos fueran enterrados en la tierra. Al principio colocaban a los muertos en andamios, pero la gente solía ver cosas que les asustaban, porque los muertos se levantaban y corrían tras los vivos. Entonces se decidió construir cabañas de corteza para los muertos y colocarlos en estanterías. Este plan no funcionó bien, como muestra la historia anterior. Hace unos cien años, dice el relator, se inició el actual sistema de entierro en la tierra. Antes de que se adoptara el sistema de entierro, solían colocar el cadáver en el suelo, en una cámara como una habitación excavada en la ladera de una colina. Si el difunto estaba casado, el marido o la mujer debía velar con el cadáver en este lugar, y cada diez días durante un año los amigos llevaban comida al velador. Si el observador sobrevivía el año, salía y quedaba libre para volver a casarse. Sin embargo, el observador moría a menudo en la excavación, porque estaba oscura y asquerosa.

Una vez, un hombre que se fue con el cuerpo de su esposa escuchó, después de un tiempo, un ruido ocasional de crujidos y comida. La siguiente vez que sus amigos vinieron con comida, les contó esto. Acto seguido celebraron un consejo y el jefe envió varios hombres a la excavación para determinar la causa del ruido. Descubrieron que los cuerpos habían sido devorados y que un profundo agujero conducía al suelo, que debió haber sido hecho por una gran serpiente. Después de esto, Séneca dejó de enterrar de esta manera y enterró a sus muertos como lo hace actualmente.

Cuando era costumbre colocar los cuerpos en las cabañas de corteza, el marido o la mujer debía permanecer en la cabaña y cuidar de los muertos durante un año. Al final de este período se sacaban los huesos y se fijaban a un poste en posición erguida, y se realizaba una gran danza alrededor de ellos.

 

ENGLISH

 The Vampire Skeleton

A man with his wife, starting from a Seneca village, went from it two days’ journey to hunt. Having built a lodge, the man began hunting. When he had obtained a sufficient store of meat, they started for home. They packed all the meat they could carry and left the rest at the lodge. Setting out in the morning, after traveling all day they came to a cabin in which they found all the people dead. The last person to die was the owner of the lodge. The people of the village had put the body on a shelf in a bark box which they had made. When the man and his wife came it was already dark. The husband thought it better to spend the night there than to continue the journey. He gathered a quantity of wood with which he made a fire. The woman began to cook, broiling meat and making a cake of pounded corn, which she placed under the hot ashes to bake. The man lay down to rest a while and fell asleep. While cooking the woman heard a noise behind her, near the place where her husband lay; it sounded like the noise made in the chewing of flesh. She began to think about the corpse on the shelf and remembered that the dead man was a wizard. Putting on more wood and making the fire blaze up, she looked toward the bunk, where she saw a stream of blood trickling out. From this she knew at once that her husband had been killed by the dead man.

The bread under the ashes was baked. She then spoke, saying, “I must make a torch and bring some water.” Thereupon she prepared a torch of hickory bark taken from the lodge, making it long enough to last until she could run home. Taking the pail, she stole out, but once outside of the door she quickly dropped the pail, and ran through the woods with all her might. She had gotten more than halfway home when the dead man, the vampire, found that she was gone. At once he rushed out, whooping, and ran after her. She heard him, and knew that he was following her. The sound of the whooping came nearer and nearer, and for a while, unnerved completely by fear, she could scarcely move, but at last, having regained her strength, she ran on. Again the vampire whooped, and the woman fell down from fear and exhaustion; but she arose again and ran on, until finally she came within sight of a place near her own village where there was a dance. The pursuing man-eating skeleton was gaining on her, and her torch was almost gone; but, running ahead, she fell into the lodge in which the dancing was in progress, and then fainted. When she came to her senses, she told what had occurred to her and her husband.

In the morning a body of men went over to the cabin, in which they found the bones of her husband, from which all the flesh had been eaten. Taking down the bark box, they looked at the skeleton of the dead man and found his face and hands bloody. The chief said it was not right to leave dead people in that way; therefore they dug a hole, in which they buried the man-eating skeleton, and took the bones of the other man home. The chief had him buried and ordered that thereafter all dead people should be buried in the ground. At first the dead were put on scaffolds, but the people used to see sights which frightened them, for the dead would rise and run after the living. Then it was resolved to build bark lodges for the dead and to put them on shelves therein. This plan did not work well, as the foregoing story shows. About one hundred years ago, says the relator, the present system of earth burial was begun. Before the burial system was adopted they used to put the corpse on the ground, into a chamber like a room dug into a hillside. If the deceased was married, the husband or wife had to watch with the corpse in this place, and every ten days for a year friends brought food to the watcher. If the watcher lived through the year, he or she was then brought out and became free to marry again. The watcher often died in the excavation, however, for it was dark and foul.

Once a man left with the body of his wife heard, after a time, an occasional noise of craunching and eating. The next time his friends came with food he told them of this. Thereupon they held a council, and the chief sent several men into the excavation to ascertain the cause of the noise. They found that the bodies had been eaten, and that a deep hole led down into the ground, which must have been made by a great serpent. After that the Seneca ceased to bury in this way and put their dead into the ground as they do at present.

When it was the custom to place bodies in the bark lodges the husband or wife had to remain in the lodge and look after the dead for a year. At the end of this period the bones were taken out and fastened to a post in an erect position, and a great dance was held around them.

BIBLIOGRAFÍA

  • Hewitt, J.B.N. ((1918)). Seneca Fiction, Legends, and Myths. Annual Report of the Bureau of American Ethnology to the Secretary of the Smithsonian Institution.

 

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La unión del hombre y el vampiro, el Dhampiro

La unión del hombre y el vampiro, el Dhampiro

La unión del hombre y el vampiro, el Dhampiro

 

 

Hoy venimos con una colaboración muy especial para profundizar en nuestro folclore. En otras entradas de este blog hemos hablado del vampiro pero, nunca hemos hablado de la posible descendencia de esas criaturas.

¿Podría un vampiro tener descendencia con un humano? Parte del folklore eslavo indica que no es así pero en algunas regiones de los Balcanes la respuesta es afirmativa y los niños que fueran engendrados recibirían el nombre de Dhampiros.

Pero… ¿tendrían un Dhampir características especiales? Pues sí, heredaría algunos rasgos de su progenitor vampírico e incluso algunas cualidades increíbles que haría que muchos de ellos decidieran convertirse en cazadores de vampiros.

En Bulgaria se cuenta que los vampiros también asaltaban a mujeres vírgenes. Un vampiro podía incluso viajar a un pueblo donde no fuera conocido, casarse y tener hijos.

A los dhampiros se les atribuye ciertas características propias de los vampiros heredadas de su progenitor, pero no sus debilidades, y tendrían la capacidad de detectar a los vampiros incluso cuando son invisibles, así como de destruirlos o detenerlos por lo que solían ser contratados como cazadores de vampiros.

Las aldeas rumanas respetaban sinceramente a los Dhampiros, usualmente nómades, vagabundos sin patria ni techo que recorrían las comarcas cazando vampiros y recolectando suculentas ofrendas de los campesinos. Siendo hijos de un vampiro, no heredan ninguna de las facultades sobrenaturales de sus progenitores, salvo el hecho respetable de andar, comer y beber estando prolijamente muertos. Además, envejecen a un ritmo frenético, casi cinco veces más rápido que los humanos.

Instintivamente los Dhampiros seguían el rastro migratorio de los vampiros. Cuando ubicaban una aldea infectada se dirigían a las autoridades ofreciendo sus servicios. Una vez acordado sus honorarios, el Dhampiro se dirigía a la plaza central y pronunciaba un desafío a viva voz. Por alguna razón que los vampirólogos han decidido omitir, los vampiros siempre aceptaban este desafío, tal vez por temor a perjudicar su reputación, y se acercaban al sitio acordado bajo una forma traslúcida

Nuestra querida Sonia Gupta habla del tema  en su vídeo :

 

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fuentes:

https://seres-mitologicos.fandom.com/es/wiki/Dhampiro

http://elespejogotico.blogspot.com/2015/03/dhampiros-cuando-una-mujer-tiene-un.html

 

Leyendas de vampiros ( parte 1)

Leyendas de vampiros ( parte 1)

Leyendas de vampiros ( parte 1)

Buenas noches a todos. Abrimos una nueva sección en que iremos recopilando leyendas sobre el mundo de los vampiros. Esperamos que este espacio sirva para que todo este saber pueda preservarse. Hoy os traemos dos leyendas extraídas del tratado de Agustín Calmet y que analizamos en nuestro libro.

Durante la llamada «epidemia vampírica», Don Agustín Calmet recogió multitud de episodios vampíricos en su tratado, de los que recojo los que me han resultado más ilustrativos:

Leyenda 1

Hace alrededor de quince años que un soldado que estaba de guarnición, hospedado por un campesino , en la frontera de Hungría, vio entrar en la casa, cuando estaba sentado a la mesa con su anfitrión, a un desconocido que se sentó también a la mesa con ellos.

El dueño de la casa fue extrañamente asustado de ello, lo mismo que el resto de la reunión. El soldado no sabía qué pensar, ignorante como estaba de la cuestión. Pero, habiendo muerto el amo de la casa al día siguiente, el soldado se informó de lo que era. Le dijeron que era el padre de su huésped, muerto y enterrado hacía más de diez años, quien así había venido a sentarse a su lado, y le había anunciado y causado la muerte.

El soldado informó primeramente al regimiento, y el regimiento lo hizo saber al cuartel general, que comisionó al conde de Cabreras, capitán del regimiento de infantería Alandetti, para que informase del hecho. Habiéndose trasladado al lugar con otros oficiales, un cirujano y un auditor tomaron declaración a todas las personas de la casa, que atestiguaron de manera uniforme que el re‑viviente era el padre del dueño de la casa, y que todo lo que el soldado había dicho y referido era la verdad exacta, lo que fue también atestiguado por todos los habitantes del lugar.

En consecuencia, se hizo desenterrar el cuerpo del espectro, y se le encontró como el de un hombre que acabase de expirar, y su sangre como la de un hombre vivo. El conde de Cabreras hizo que le cortasen la cabeza, antes de volverlo a depositar en la tumba. Se informó además de otros re‑vivientes semejantes, entre otros de un hombre muerto hacía más de treinta años, que había vuelto en tres ocasiones a su casa y siempre a la hora de la comida: la primera vez había chupado la sangre del cuello a su propio hermano; la segunda, a uno de sus hijos; y la tercera, a un criado de la casa; los tres habían muerto al instante. Basándose en esta declaración el comisario hizo desenterrar al hombre y, encontrándolo como al primero, con la sangre fluida como la tendría un hombre vivo, ordenó que con un clavo de gran tamaño le atravesasen las sienes, y que después lo colocasen de nuevo en la tumba.

Hizo quemar a un tercero, enterrado hacía más de dieciséis años, y que había chupado la sangre y causado la muerte a dos de sus hijos. El comisario habiendo hecho su informe al cuartel general, se envió luego a la corte del emperador, que ordenó que enviasen oficiales de guerra, de justicia, médicos y cirujanos, y algunos sabios para examinar las causas de tan extraordinarios acontecimientos. Quien nos ha referido estas particularidades las había conocido del señor conde de Cabreras en Freiburg im Breisgau en 1730[1].

LEYENDA 2

Hace alrededor de cinco años que un cierto heiduque habitante de Médreïga, llamado Arnold Paul, fue aplastado por la caída de un carro de heno. Treinta días después de su muerte, cuatro personas murieron súbitamente y de la manera que mueren, según la tradición del país, los que son perturbados por los vampiros. Se acordaron entonces que este Arnold Paul había contado a menudo que, en los alrededores de Cassova y en las lindes de la Serbia turca, había sido atormentado por un vampiro turco (pues también creen que los que han sido en vida vampiros pasivos se convierten en activos después de su muerte, es decir, que los que han sido chupados chupan también a su vez); pero que había encontrado el medio de curarse, comiendo tierra del sepulcro del vampiro y frotándose con su sangre; precaución que no le impidió, sin embargo, llegar a serlo después de su muerte, porque fue exhumado cuarenta días después del entierro, y encontraron en su cadáver todas las marcas de un archi vampiro. El cuerpo estaba bermejo; los cabellos, las uñas y la barba se habían renovado; y las venas estaban todas llenas de sangre fluida, que rezumaba de todas las partes del cuerpo en el sudario en el que había sido envuelto. El hadnagi o baile del lugar, en presencia del cual se hizo la exhumación, y que era un hombre experto en vampirismo, hizo clavar, según la costumbre, en el corazón del difunto Arnold Paul una estaca muy aguda, con la que le atravesaron el cuerpo de parte aparte, lo que le hizo dar, según dicen, un espantoso grito, como si estuviese aún con vida. Hecho lo cual, le cortaron la cabeza y lo quemaron. Después se usó el mismo procedimiento con los cadáveres de las otras cuatro personas muertas de vampirismo, por miedo de que fuesen a matar a otros a su vez

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Bibliografía

[1] Calmet, Agustín: Tratado sobre los vampiros, op. cit. pág. 44-45.

El mito del vampiro (PARTE 1)

El mito del vampiro (PARTE 1)

     El mito del vampiro

¿Conoces la historia del mito del vampiro?
Fue la novela de Bram Stoker, Drácula, la que catapultó la historia del vampiro a la fama mundial. Pero antes de la célebre publicación de la novela, ya venían contándose mitos y leyendas de vampiros desde hacía siglos.

Lo cierto es que historias de vampiros ya existían desde la noche de los tiempos. Los primeros testimonios podemos encontrarlos entre los acadios y los sumerios, de los que bebe el mito hebreo de Lilith. En la Grecia Clásica se creía en las lamias, seres mitad vampiro y mitad mujer que vivían en los cementerios, desenterraban los cadáveres y se comían sus carnes.

Los romanos creían en las strige o strix, pájaros vampiro que se creía que eran la reencarnación de aquellos que en vida habían sido maléficos. Las strix volaban durante la noche sobre las cunas de los niños y les chupaban la sangre[1]. Los casos de vampiro no se reportan tan solo en Europa, sino que se encuentran dispersos alrededor del globo[2]. Por tanto, hay que entender el mito del vampiro como un sustrato cultural común a casi la práctica totalidad de las culturas.

En cuanto al origen del término «vampiro», es probable que provenga de palabra magiar vampyr. Este término de origen eslavo aparece también en ruso, polaco, checo, serbio, y búlgaro (si bien encontramos también las variantes rusas upir / upyr y upuir en el sur de Rusia; búlgaras vapir / vepir; rutenas tlepyr / vopyr / opyr y la variante polaca upier)[3].

Se ha discutido hasta la saciedad cómo se originó el mito del vampiro, sin que hasta la fecha haya una tesis concluyente. Algunos han visto en una vieja enfermedad, la porfiria, el origen de los mitos relacionados al vampiro. Quien padece la enfermedad tiene palidez, eritrodontia, fotosensibilidad, cambios oculares, hipertricosis e incluso daño óseo[4. En algunos casos, «el exceso de porfirinas, además de afectar la piel, provoca un compromiso sistémico crónico, especialmente de tipo hepático o biliar y, lo más grave, origina crisis neuro‑psiquiátricas que pueden llevar a alucinaciones, trastornos de personalidad, parálisis de extremidades y paros respiratorios, con riesgo de muerte»[5].

Sin embargo, como bien afirma Salomé Guadalupe, la catalepsia no explicaría la no descomposición de los cuerpos con que se asocian los mitos vampíricos[6]. La falta de descomposición en los cadáveres por la falta de oxígeno en la tumba[7], la baja temperatura o la saponificación[8] podrían en parte explicar el fenómeno, mas no del todo.

Puede que no exista una única forma de entender el mito del vampiro. Sino que es muy probable que, en la gestación de la leyenda hayan contribuido episodios de distinta índole. Con tan solo la ciencia no puede entenderse en su complejidad el mito del vampiro, pues lleva a una tesis imperfecta y reduccionista[9]. Lo más prudente para mí es no pronunciarme y dejar que cada uno decida de qué trata este mito. Si es leyenda, superstición, patología, mito o realidad. Fueran las que fueran las circunstancias que dieron vida al mito del vampiro, lo cierto es que este sobrevivió a la época antigua.

En la Edad Media, el mito del vampiro resurgiría con fuerza. Los primeros padres de la Iglesia vieron en el vampiro una manifestación del diablo. La figura del vampiro, asociada ahora a la acción del maligno, tomaría carices muy distintos. Una parte de los curas asociaría el vampiro con una clase de demonios llamados súcubos. La explicación era que el diablo necesitaba semen humano para crear su progenie. De este modo, San Agustín indicaba:

[…] que los demonios no pueden producir semen, a pesar de tener pasiones similares a las humanas. Por ello lo toman del cuerpo de diez hombres para inyectarlo después en el cuerpo de las mujeres dormidas y dejarlas embarazadas. Santo Tomás de Aquino es quizás más específico, cuando indicaba que, como el diablo no puede producir semen, se convierte en súcubo para recibir el semen del hombre y posteriormente en íncubo para trasmitirlo a la mujer[10].

 

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BIBLIOGRAFÍA

[1] Agustí Aparisi, Carme: «Calmet y el vampiro…», op. cit. pág. 181.

[2] El repertorio de seres vampirescos es mucho más extenso y entre ellos pueden citarse los ekimmus en Asiria, guls entre los árabes, jigar-khor en la India, los ch’ing-shihs en China, los jikinikis en Japón o los khu en Egipto, entre otros. Otro ejemplo todavía más lejano es el antiguo mito del dios murciélago en las culturas mesoamericanas vinculado a la sangre, a la noche, a la oscuridad y relacionado con otras criaturas del inframundo a su vez asociadas a los decapitados en ciertos sanguinarios sacrificios rituales (entre esas criaturas se cuenta de nuevo la araña, el búho y el alacrán). Puede decirse que el mito de la sangre como fuente de juventud y vida es una constante prácticamente universal.

[3] Ingelmo Guadalupe, Salomé: «La sangre es la vida, a la caza del vampiro semítico», Isimu 11 (1999): 143–64, <https://revistas.uam.es/isimu/article/download/3689/3927>. (143)

[4] «Las porfirias son un grupo heterogéneo de desórdenes metabólicos congénitos y/o adquiridos que consisten en una falla en la biosíntesis del grupo hem de la hemoglobina, cuya consecuencia es el depósito anormal de porfirinas en distintos tejidos como la piel, sangre, hueso y dentina, además de heces y orina. Los pacientes de dicha enfermedad presentan algunos de los síntomas algo similares a los que presenta el vampiro en el mito». Díaz‑Rosales, Juan de Dios E. Romo Jesús: Mitos y ciencia: Porfiria y vampirismo, op. cit. pág. 45.

[5] Díaz‑Rosales, Juan de Dios E. Romo Jesús, op. cit. pág. 46.

[6] «Pero sin embargo la catalepsia no explicaría en absoluto la no descomposición de los cuerpos. Esta teoría obligaría por tanto a sostener que todos los cuerpos que según las crónicas fueron desenterrados y presentaban síntomas de vampirismo, fueron desenterrados poquísimo tiempo después de su defunción y sabemos a través de las crónicas que esto no es cierto». Guadalupe Ingelmo, Salomé: «La sangre es la vida», op. cit. pág 162-163.

[7] «El primero en este hallazgo fue un importante personaje histórico que merece ser nombrado, es el austriaco Gerard von Sweiten (1700-1772), quien fue médico de cabecera de la emperatriz María Teresa y director de la Facultad de Medicina de la Universidad de Viena. Su importancia radica en haber sido uno de los primeros científicos en oponerse a las supersticiones sobre los vampiros. En su Discurso sobre la existencia de los fantasmas (Abhandlung des Daseyns der Gespenster), Sweiten expone argumentos racionales en contra de este mito. Menciona, por ejemplo, que la falta de oxígeno en algunas tumbas evitaba el proceso de fermentación en los cuerpos y que esta era la causa de que al exhumar algunos cadáveres no se apreciara una descomposición. Como consecuencia de este reporte, la emperatriz María Teresa emitió un comunicado que dictaminaba la prohibición de prácticas como el empalamiento, la decapitación y la cremación de los difuntos». Salazar Morales, Miguel Fernando y Cea Bonilla, María Alicia del Sagrado Corazón: «Licántropos, hematófagos y brujas…», op. cit. pág 8.

[8] «En cualquier caso, podría existir una explicación científica para la no descomposición de los cuerpos al margen de las bajas temperaturas: la saponificación. Este proceso puede desarrollarse en lugares húmedos y consiste en la conversión de los tejidos subcutáneos en una substancia similar a la cera, que permite que el cuerpo se conserve durante años. Son las grasas las que se convierten en jabón, actuando como catalizadores de la reacción los fermentos denominados lipasas». Guadalupe Ingelmo, Salomé, op. cit. pág. 163.

[9] «El racionalismo y la todopoderosa ciencia han intentado explicar a través de la medicina, con todas las propuestas imaginables, el mito del vampiro, estudiando las epidemias de vampirismo declaradas en los Balcanes a fines del siglo XVII e inicios del XVIII. Parece que los médicos se olvidan absolutamente de todo el bagaje cultural que existe alrededor del vampiro y no se dan cuenta de que sus sesudas explicaciones servirían, como mucho, para explicar los casos “recientes” de vampirismo atestados en Europa, pero en absoluto para explicar el nacimiento del mito en si en las sociedades antiguas. Además, dado lo arraigada que se encuentra la figura del vampiro en el inconsciente colectivo desde probablemente la más tierna infancia del hombre, no resulta necesario ni siquiera intentar explicar el fenómeno reciente a través de causas médicas, dado que no hay que perder de vista la sugestión». Guadalupe Ingelmo, Salomé, op. cit. pág. 162.

[10] Guadalupe Ingelmo, Salomé, op. cit. pág. 148.

 

 

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