El temible ojáncano

El temible ojáncano

 El temible ojáncano

imagen de: Rodolfo Gorrín

Uno de los representantes más conocidos de estos seres es el ojáncano, que tiene su hábitat entre las tierras de Cantabria y Asturias
(aunque allí le llaman ijancano). “Es el mito masculino, fiero, malhumorado, gigantesco, siempre pensando en destruir cabañas, en
derrumbar árboles y puentes, en entorpecer las camberas y los senderos con grandes peñascos”

Parece que son inmunes a prácticamente cualquier ataque, pues su inmenso tamaño y resistencia antinatural los convierte en un adversario
temible. Si por desventura cruzas tu camino con uno de ellos puede que la única opción que te quede para salvar tu vida sea huir. No es posible usar la fuerza bruta con ellos, pues cuentan con la fuerza que contaban los primeros hombres de la Edad de Oro.

El más fuerte de los varones de nuestra raza apenas alcanzaría a provocarle pequeñas laceraciones en la piel. Si las leyendas son ciertas,
es capaz de despedazar un oso con sus manos desnudas. Ante un ser de tales capacidades físicas, no parece que la confrontación sea lo
más adecuado.

Por ventura no existe ser de este mundo ni del venidero, terreno o subterráneo, de los cielos y los mares, dios o mortal, que no tenga
una debilidad que explotar. El ojáncano teme a un ser ancestral de mucho menor tamaño, pero mayor en las artes arcanas, la xana. Esta suele rescatar a los humanos del ataque del cíclope si se le presenta ocasión, venciéndolo con suma facilidad mediante el uso de sus artes arcanas.
Si no puedes contar con la ayuda de la xana y si tus piernas no te permiten escapar, aún te queda una última oportunidad para salvar
tu vida. En su frondosa barba, se encuentra un único pelo canoso. Si consigues tirar de él con suficiente fuerza como para arrancarlo, el
monstruo se debilitará hasta que le sobrevenga la muerte.

Paralelamente existen versiones que cuentan la existencia de ojáncanos bondadosos, nacido uno cada cien años, a los que se les podía incluso acariciar y ellos agradecidos avisaban de la llegada de los ojáncanos malos. Este monstruo es considerado el ser más popular de la mitología de Cantabria.

Hay una leyenda de una anjana que se encontró a un ojáncano un frío día de invierno, cuando la nieve caía sin parar. Atacado los lobos, consiguió espantarlos, pero le habían dañado su único ojo, por lo que vagaba perdido en medio de la ventisca, asustado y ciego. La anjana se acercó a él, le tomó de la mano y se lo llevó a vivir con ella. Desde entonces, fueron amigos y permanecieron unidos, sacándole la anjana a pasear los días soleados.

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FUENTES :

https://mitologiaiberica.fandom.com/es/wiki/Oj%C3%A1ncano

RUIZ OSUNA, PABLO Y REÑÉ QUILÉS, David  ” Guía de los seres mitológicos españoles ” Circulo rojo, 2o20.

 

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