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Explorando las Criaturas Mitológicas: Un Viaje a Través de la Literatura de Pablo Ruiz Osuna. Con David Parcerisa (Rimbel35).

Explorando las Criaturas Mitológicas: Un Viaje a Través de la Literatura de Pablo Ruiz Osuna. Con David Parcerisa (Rimbel35).

Explorando las Criaturas Mitológicas: Un Viaje a Través de la Literatura de Pablo Ruiz Osuna. Con David Parcerisa (Rimbel35).

 

En mi reciente entrevista con David Parcerisa, exploramos diversas criaturas mitológicas que han sido objeto de mis investigaciones y publicaciones. A continuación, presento un análisis detallado de estas entidades legendarias, relacionándolas con mis obras y aportaciones al estudio de la mitología ibérica.

1. Vampiros: La Sombra de la Noche

Aunque los vampiros no han sido el foco principal de mis publicaciones, su presencia en la mitología ibérica es innegable. Estas criaturas nocturnas, asociadas con el miedo a lo desconocido y el anhelo de inmortalidad, han inspirado numerosas leyendas en la península. En futuras investigaciones, planeo profundizar en las particularidades de los vampiros en el contexto ibérico, explorando sus orígenes y las variaciones regionales de sus mitos.

2. Hombres Lobo: La Dualidad Humana

La figura del hombre lobo, símbolo de la lucha interna entre la civilización y la bestialidad, es central en mi libro Hombres Lobo: Y Otros Depredadores de la Mitología. En esta obra, coescrita con Sonia Gupta y Elisa Rivero Bañuelos, exploramos las leyendas de transformaciones humanas en lobos y otras criaturas, rastreando historias desde la Península Ibérica hasta diversas culturas alrededor del mundo. El lobo ha formado siempre una parte indisoluble del ser humano, encarnando nuestras ambiciones y miedos más atávicos. Desde los cofrades encomendados al dios lobo Vaélico, pasando por los berserker vikingos y la aterradora bestia de Gevaudan, hasta los perros fantasmales que, según dicen, aún campan por los ranchos tejanos. Este libro es el resultado de nuestra caza de leyendas, cuyas pruebas gráficas ha ilustrado el brillante Ion Ander Art.

3. Hadas: Luces y Sombras del Mundo Feérico

Las hadas, comúnmente vistas como seres mágicos y benevolentes, poseen un lado oscuro y enigmático que he abordado en mis investigaciones. En Guía de los Seres Mitológicos Españoles, coescrito con David Reñé Quiles, dedicamos secciones a estas entidades, desentrañando sus orígenes y relatos asociados en la tradición española. Este libro pretende rescatar las leyendas y cuentos que hasta hace unas pocas décadas aún podían escucharse en pueblos y villas de las zonas rurales de nuestro país. ¿Sabía que en nuestro país también existían relatos sobre una antigua raza de gigantes? ¿Conocía usted la historia del Herensuge, el dragón de siete cabezas? ¿Sabe usted cómo desencantar un hada? ¿Quiere ganarse el favor de la diosa Mari y descubrir junto a ella los secretos de la madre naturaleza? ¿Sabe cómo derrotar a un hombre lobo? ¿Y convertirse en uno? Estos solo son algunos de los secretos que encontrará en este volumen.

4. Gigantes: Ecos de Antaño

Los gigantes, presentes en múltiples mitologías, simbolizan fuerzas primordiales y desafíos titánicos. Aunque su mención en la entrevista fue breve, en mis obras he recopilado historias sobre estos seres colosales, destacando su relevancia en el folclore ibérico y su influencia en la cultura popular. En Guía de los Seres Mitológicos Españoles, exploramos las leyendas de gigantes en la península, rescatando narrativas que han perdurado en la tradición oral de diversas regiones. También lo hacemos en nuestra reciente obra  Gigantes tras las huellas del pueblo antiguo 

5. Dragones: Guardianes del Saber Ancestral

Los dragones han sido símbolos de poder y misterio en diversas culturas. En mi libro Dragones: Serpientes, Lagartos, Dragones y Otros Engendros de la Mitología Ibérica, coescrito con Ion Ander Ramírez, recuperamos historias ancestrales sobre estas criaturas en la península. Desde el gran dios Sugaar, al poderoso cuélebre, o el ponzoñoso basilisco, una lectura repleta de aventuras le está esperando.

6. Duendes y Espíritus Familiares: Entidades del Hogar

En Duendes, Diablos y Espíritus Familiares, profundizo en las historias de seres que habitan en los hogares y bosques, influyendo en la vida cotidiana de las personas. Este libro busca rescatar y preservar las narrativas sobre estos entes, destacando su importancia en la mitología ibérica y su papel en las tradiciones populares.

Duendes, diablos y espíritus familiares (Tapa blanda)

 

7. Reflexiones sobre la Inteligencia Artificial: Más Allá de la Mitología

Aunque mi enfoque principal ha sido la mitología, también he explorado temas contemporáneos como la inteligencia artificial. En La Personalidad Jurídica de los Autómatas Inteligentes, analizo las implicaciones legales y éticas de los avances tecnológicos, ofreciendo una perspectiva crítica sobre el futuro de la interacción entre humanos y máquinas.

Reflexión Final

Mi pasión por la mitología y el folclore me ha llevado a explorar y documentar estas criaturas en mis libros, con el objetivo de preservar y difundir nuestro rico patrimonio cultural. A través de mis obras, invito a los lectores a adentrarse en un mundo donde lo fantástico y lo real se entrelazan, ofreciendo una ventana a las creencias y narrativas que han moldeado nuestra historia colectiva.

 

 

 

La ‘’dona d’aigua’’, el ser feérico en la mitología catalana/The «dona d’aigua,» the fairy being in Catalan mythology.

La ‘’dona d’aigua’’, el ser feérico en la mitología catalana/The «dona d’aigua,» the fairy being in Catalan mythology.

La ‘’dona d’aigua’’, el ser feérico en la mitología catalana/The «dona d’aigua,» the fairy being in Catalan mythology.

imagen de: pinterest https://es.pinterest.com/pin/13933080090859690/

SPANISH

Hoy contamos con la ayuda inestimable de  Gisela Zarco Huertas  quien se une al equipo mitológico de nuestro blog. Os dejamos con la increible historia de la «dona d’aigua»:

La ‘’dona d’aigua’’ o aloja, también conocida como goja, es un ser femenino de
la mitología catalana. Se trata de una criatura feérica de gran belleza, con ojos
claros y cuerpecito de mujer. A veces se les atribuyen alas de mariposa o
libélula. Aparecen desnudas, o con un sutil vestido que deja entrever su silueta,
o vestidas con túnicas de color blanco o dorado. Son eternamente jóvenes,
aunque no inmortales y pueden vivir más de mil años. Estas hadas, ninfas o
genios (djinn) favorecen la fertilidad y son dadores de la vida, relacionadas con
la reencarnación de la tierra y la naturaleza. Este grupo de espíritu femeninos
se asocia a la brujería, representando su aspecto femenino. En general, son
benévolas, pero eso no significa que debamos de confiar ciegamente en su
buen carácter; es esencial mantener precaución y respeto al establecer una
relación con las dones d’aigua.
Aunque la etimología de la palabra ‘’goja’’ nos indica que proviene del catalán
antiguo, significando ‘’doncella joven’’ o ‘’niña’’, estas criaturas habitan en
aguas gélidas y dulces como manantiales, riachuelos, fuentes de los bosques,
saltos de agua y pozos, igual que las náyades, ninfas de origen griego.
Aparecen bajo las cascadas, peinándose su larga melena con un peine dorado.
Son difíciles de ver, ya que pueden aparecer y desaparecer en cuestión de
segundos. Una creencia mágica y supersticiosa sugiere que les goges (dona
d’aigua) suelen aparecer en noches de luna llena, en lugares con cuevas y
grietas profundas. Durante las noches de plenilunio, estos espíritus femeninos
organizan bailes acompañados de cantos atrayentes y envolventes. Desde las
profundidades de la tierra, donde se encuentra el palacio de les goges, emana
una tenue luz rosada y azul. Otra tradición popular afirma que es posible verlas
cuando salen de noche a lavar su ropa. Según la creencia, quien tenga la
suerte de hacerse con una de las prendas de las goges gozará de prosperidad,
abundancia y fertilidad toda su vida. Sin embargo, esto no es tan fácil, ya que,
si atrapan a quien intente robar sus prendas, será transformado en piedra o,
pero aún, su cuerpo será petrificado en cera y quedará a merced de las goges
hasta la muerte. No todo es trágico para el mortal que desee tener una relación
sentimental con una dona d’aigua, ya que estas pueden enamorarse. Sin
embargo, aunque su belleza puede enloquecer al humano, sus celos y
desconfianza son aún más peligrosos. Las goges pueden llevar a un hombre a
la locura, haciéndole creer que es su marioneta. La unión entre una dona
d’aigua y un humano tenía una condición: el hombre, consciente o no de que
se había casado con una dona d’aigua, no podía revelar su secreto; de lo

contrario, la aloja desaparecía de su vida. Es bien sabido que existe una
oportunidad de verlas sin ser hechizados, y es durante la víspera de San Juan,
otro de los mitos más populares sobre este tema. En esa noche, podemos
verlas, aprovechar su poder para realizar magia, obtener deseos y descubrir los
secretos de la naturaleza, de las plantas y del Otro lado.
Para estos espíritus, la relación con el tiempo es distinta a la de los humanos;
suelen prestar especial atención a las fases de la luna, especialmente a la luna
llena. Solo aquel que decida pasar una noche entera en sus palacios de grietas
profundas se dará cuenta, al salir, de que habrán pasado muchos años en el
mundo exterior.

La cantina de los encantos en Banyoles es
un mito, como muchos otros que se ubican
en la Cataluña vieja, donde unas mujeres de
agua (dones d'aigua) con aspecto feérico
llenan las leyendas de este lugar. En
Banyoles, se las conoce como "les goges", o
también como alojas, encantadas, hilanderas,
o bajo el nombre de Maria Enganxa, una
mujer de agua que habita dentro de los
depósitos subterráneos de agua, como los
aljibes, esperando que algún niño se asome
para atraparlo con su largo gancho y
arrastrarlo al fondo del pozo, de donde nunca
saldrá. Otros nombres de origen catalán para
estos seres son paitides y llufes, entre otros.
La melodía de sus cantos es tan seductora
como peligrosa, ya que aquellos que son
atraídos por sus dulces voces corren el
riesgo de ser absorbidos por el agua,
mientras se escuchan las risas malévolas de las goges, dándoles la
bienvenida 1 .

 

En cuanto a la botánica, los seres feéricos mantienen una relación profunda.
El árbol es representado como la conexión entre el mundo celeste y divino con
el mundo terrenal y mundano. Cada árbol tiene su propia ninfa y un genio
tutelar; por ello, el árbol es el hogar de los espíritus elementales.

 

El olmo, el roble, el tejo y el sauce son morada de los elfos, al igual que el pino,
el laurel, el cerezo, el nogal, el manzano, el abedul y el ciprés. El limonero, por su
parte, es el favorito de las hadas. Cuando un árbol llega al fin de su vida, los
espíritus feéricos realizan un ritual para trasladar al genio a un nuevo brote. La
filosofía de estos espíritus se basa en que nada finaliza y nada muere; todo es
un ciclo que evoluciona y renace en cada nueva fase. Este ciclo es considerado
el símbolo de la vida  .
Las dríadas son hadas del panteón griego, representadas como pequeñas y
bellas mujeres, siempre sonrientes, pero algo peligrosas. Su existencia está
vinculada a la vida del árbol que eligen como hogar.
Las hamadríades, en particular, son ninfas de los robles. La diosa Diana era
frecuentemente confundida con las dríadas, debido a la similitud en el nombre
(Diana en plural es;diana;), y de ahí se originaron las janas y las hadas.
En el siglo XVI, Paracelso dividió a la planta en tres cuerpos: el cuerpo físico, el
alma (clissus), que representa la fuerza, y el espíritu o cuerpo cósmico (leffas).
Los filipinos creían que sus difuntos se reencarnaban en árboles, ofreciéndoles
ofrendas y vistiendo al árbol con la ropa del fallecido. Antiguamente, los árboles
ejercían un poder divino y eran considerados muy sagrados. Por ello, quien se
atreviera a maltratar o deforestar un árbol era severamente castigado por el
espíritu elemental tutelar del árbol, perdiendo la vista, la salud, o incluso la vida.
El saúco, un árbol considerado hogar de seres feéricos, tiene una leyenda que
advierte que es mejor no acercarse a él al anochecer. Si se desea obtener su
fruto o arrancar alguna ramita, primero debe pedirse permiso a los elfos que
habitan en él. Una tradición popular en Alemania recomienda que, antes de
podar una rama, se recite en voz alta una oración tres veces: ;Frau Ellhorn, dame
un poco de tu madera y yo te daré de la mía cuando crezca en el bosque;, y
luego escupir tres veces.
A los recién nacidos no se les debe dormir en una cuna hecha de madera de
saúco, ya que las hadas podrían llenarlos de moratones y mordeduras. Si se
recogen las flores de saúco en San Juan, se dice que poseen poderes
excepcionales. En las tierras gallegas, las flores se usan para curar
inflamaciones del cuerpo, ahuyentar malos espíritus y tratar enfermedades
dermatológicas. Para expulsar el mal de ojo de un rebaño, se debe tocar a cada
animal con una rama de saúco.
Tener una ramita de saúco encima era considerado
un amuleto de protección contra hechizos y brujería.
Para mayor protección, se recomendaba clavar
hojas de saúco en puertas y ventanas. Publio
Hurtado nos cuenta que en Extremadura se
utilizaban las bayas de saúco para hacer
horóscopos y las ramas también servían como

 

amuletos de protección para alejar a bandidos y ladrones.
Cuando se acerca la primavera, las hadas protegen a las prímulas, conocidas
popularmente como ;primaveras del jardín' por ser la primera flor en florecer con
el cambio de estación. En el oeste de Inglaterra, se les llama 'llaves de paloma',
ya que se cree que abren el tesoro oculto de las hadas. Otros nombres
populares incluyen ;flor llave;, ;ramo de llaves; o ;llave de la señora;.
Oberón, rey de las hadas, utilizaba el pensamiento como filtro de amor.
Finalmente, la Digitalis obscura, conocida en España como dedalera o ;calzones
de zorra;, es una flor de alta toxicidad que contiene digitalina, un potente
estimulante del corazón, lo que hace su uso muy peligroso. En Galicia, recibe el
nombre de ;bilitroques;, y su primer brote ocurre cerca de las fechas de San
Juan. Allí se utiliza para adornar los hogares y para protegerse de las bruxas o
meigas.
Los espíritus feéricos no se limitan a trabajar en una sola planta. Cuando las
macetas están muy cerca unas de otras, los elementales pueden trasladarse
de una a otra con facilidad. Así, cuando una planta comienza a crecer, se
originan los espíritus naturales asociados a ella. Cuando la flor brota, las hadas
específicas de esa flor aparecen junto con ella, encargándose del color y la
estructura. Al podar una flor, las hadas la acompañan y permanecen en ella
durante unas horas.
Los espíritus feéricos dan forma a la naturaleza. En el ámbito del elemento
tierra, encontramos a los gnomos y duendes, que son asistidos por los del
elemento aire, como las hadas y los silfos; las ondinas y nereidas se asocian
con el agua, y las salamandras con el fuego.
Los duendes, elfos y gnomos, como describe el folklore de América y
Sudamérica, son representados con rasgos de ancianos extravagantes. Las
ondinas y nereidas son figuras femeninas desnudas, siendo las ondinas algo
más altas y encontrándose a menudo jugando en cascadas, estanques, ríos y
lagos. Las hadas y silfos, en los cuentos de fantasía, son hermosas doncellas
con alas de colores vivos. Estas alas no son para volar, ya que ellas flotan por
su propia voluntad. Se sienten atraídas por los hombres que tienen el don de
acceder conscientemente a su reino y comunicarse con ellas. Geoffrey Hodson
cree que ;las formas de elfos, hadas y dríadas son resultado de las leyes por
las cuales fue construido el Cosmos;. Se recomienda el libro The Coming of the
Faires de Sir Arthur Conan Doyle y Fairies de E.L. Garner para visualizar la
apariencia de un hada al materializarse  .

ENG

Today, we are fortunate to have the invaluable assistance of Gisela Zarco Huertas, who is joining the mythological team of our blog. We leave you with the incredible story of the «dona d’aigua»:

The «dona d’aigua» or aloja, also known as goja, is a feminine being from Catalan mythology. She is a fairy-like creature of great beauty, with bright eyes and a woman’s delicate figure. Sometimes, she is described as having butterfly or dragonfly wings. They appear either naked, or dressed in a subtle gown that outlines their silhouette, or wearing white or golden robes. They are eternally youthful, though not immortal, and can live for over a thousand years. These fairies, nymphs, or genies (djinn) are associated with fertility and are life-givers, connected to the reincarnation of the earth and nature. This group of female spirits is linked to witchcraft, representing its feminine aspect. Generally, they are benevolent, but this does not mean one should blindly trust their good nature; it is essential to maintain caution and respect when establishing a relationship with the dones d’aigua.

Although the etymology of the word «goja» suggests it comes from Old Catalan, meaning «young maiden» or «girl,» these creatures inhabit cold, fresh waters such as springs, streams, forest fountains, waterfalls, and wells, much like the naiads, nymphs of Greek origin. They often appear under waterfalls, combing their long hair with a golden comb. They are difficult to see, as they can appear and disappear in mere seconds. A magical and superstitious belief suggests that les goges (dona d’aigua) tend to appear on full moon nights, in places with caves and deep crevices. During these full moon nights, these female spirits organize dances accompanied by alluring and mesmerizing songs. From the depths of the earth, where the palace of les goges is located, a soft pink and blue light emanates. Another popular tradition claims that it is possible to see them when they come out at night to wash their clothes. According to legend, whoever is lucky enough to obtain one of the goges’ garments will enjoy prosperity, abundance, and fertility for the rest of their life. However, this is no easy feat, for if they catch anyone trying to steal their garments, that person will be turned to stone or, worse yet, their body will be petrified in wax and left at the mercy of the goges until death. Not everything is tragic for mortals who wish to have a romantic relationship with a dona d’aigua, as they can fall in love. However, although their beauty may drive a human mad, their jealousy and distrust are even more dangerous. The goges can drive a man insane, making him believe he is their puppet. The union between a dona d’aigua and a human came with a condition: the man, whether knowingly or not, who married a dona d’aigua could not reveal her secret; otherwise, the aloja would disappear from his life. It is well known that there is an opportunity to see them without being enchanted, and that is on the eve of Saint John, another of the most popular myths on this topic. On that night, one can see them, take advantage of their power to perform magic, make wishes, and discover the secrets of nature, of plants, and of the Other side.

For these spirits, their relationship with time differs from that of humans; they pay special attention to the phases of the moon, especially the full moon. Only those who choose to spend an entire night in their deep crevice palaces will realize, upon leaving, that many years have passed in the outside world.

The Cantina of the Enchantments in Banyoles is a myth, like many others located in old Catalonia, where water women (dones d’aigua) with fairy-like appearances fill the legends of this place. In Banyoles, they are known as «les goges,» or also as alojas, enchanted women, spinners, or by the name Maria Enganxa, a water woman who lives within underground water reservoirs, like cisterns, waiting for a child to peek in so she can snatch them with her long hook and drag them to the bottom of the well, from where they will never escape. Other Catalan-origin names for these beings include paitides and llufes, among others. The melody of their songs is as seductive as it is dangerous, for those who are lured by their sweet voices risk being absorbed by the water, all while hearing the malicious laughter of the goges, welcoming them in.

Regarding botany, the fairy beings maintain a deep relationship with trees. The tree is seen as the connection between the celestial and divine world with the earthly and mundane world. Each tree has its own nymph and a tutelary spirit; thus, the tree is the home of elemental spirits.

Elms, oaks, yews, and willows are the dwellings of elves, as are pines, laurels, cherry trees, walnut trees, apple trees, birches, and cypresses. The lemon tree, in particular, is the favorite of fairies. When a tree reaches the end of its life, the fairy spirits perform a ritual to transfer the genius to a new sapling. The philosophy of these spirits is based on the belief that nothing ends and nothing dies; everything is a cycle that evolves and is reborn in each new phase. This cycle is considered the symbol of life.

The dryads are fairies of the Greek pantheon, represented as small, beautiful women, always smiling, but somewhat dangerous. Their existence is linked to the life of the tree they choose as their home. Hamadryads, in particular, are nymphs of oak trees. The goddess Diana was often confused with the dryads due to the similarity in name (Diana in plural is «dianas»), and from this originated the janas and fairies.

In the 16th century, Paracelsus divided the plant into three bodies: the physical body, the soul (clissus), which represents strength, and the spirit or cosmic body (leffas). The Filipinos believed that their deceased ancestors reincarnated in trees, offering them gifts and dressing the tree with the clothes of the deceased. In ancient times, trees held divine power and were considered very sacred. Therefore, anyone who dared to harm or deforest a tree was severely punished by the tree’s tutelary elemental spirit, losing their sight, health, or even their life.

The elder tree, considered a home for fairy beings, has a legend that warns against approaching it at nightfall. If one wishes to harvest its fruit or break off a branch, permission must first be asked from the elves who inhabit it. A popular tradition in Germany recommends that before pruning a branch, one should recite aloud three times: «Frau Ellhorn, give me some of your wood, and I will give you some of mine when it grows in the forest,» and then spit three times.

Newborns should not be laid to sleep in a cradle made of elderwood, as fairies might leave them covered in bruises and bites. If elderflowers are gathered on Saint John’s Day, they are said to possess exceptional powers. In the Galician lands, the flowers are used to heal body inflammations, ward off evil spirits, and treat skin diseases. To remove the evil eye from a flock, one must touch each animal with an elder branch.

Carrying a small branch of elder was considered an amulet of protection against spells and witchcraft. For greater protection, it was recommended to nail elder leaves to doors and windows. Publio Hurtado tells us that in Extremadura, elderberries were used to make horoscopes, and the branches also served as protective amulets to ward off bandits and thieves.

As spring approaches, fairies protect the primroses, commonly known as «spring flowers» for being the first to bloom with the change of season. In western England, they are called «dove keys» because they are believed to open the hidden treasure of fairies. Other popular names include «key flower,» «bouquet of keys,» or «lady’s key.»

Oberon, the king of fairies, used pansies as a love potion. Finally, Digitalis obscura, known in Spain as foxglove or «fox pants,» is a highly toxic flower that contains digitalin, a potent heart stimulant, making its use very dangerous. In Galicia, it is known as «bilitroques,» and its first bloom occurs around Saint John’s Day. There, it is used to decorate homes and to protect against witches or «meigas.»

Fairy spirits are not limited to working with a single plant. When flowerpots are placed very close to each other, elementals can easily move from one plant to another. Thus, when a plant begins to grow, the natural spirits associated with it are born. When the flower blooms, the fairies specific to that flower appear along with it, taking care of its color and structure. When a flower is pruned, the fairies accompany it and remain with it for a few hours.

Fairy spirits shape nature. In the realm of the earth element, we find gnomes and goblins, who are assisted by those of the air element, such as fairies and sylphs; undines and nereids are associated with water, and salamanders with fire.

Goblins, elves, and gnomes, as described in the folklore of America and South America, are depicted with the features of eccentric old men. Undines and nereids are nude female figures, with undines being slightly taller and often found playing in waterfalls, ponds, rivers, and lakes. Fairies

Bibliografía

Rackham. A. (1921). Sabrina Rises, Attended by Water-Nymphs. De la obra Comus de John
Milton.

1 Almoina, P. (marzo, 2004). La cantina dels encants. Les Goges. Recuperado a través del enlace:
https://web.archive.org/web/20070311011038/http://la_cantina_dels_encants.lamevaweb.info/post/6
1/1033

Callejo, J. (2015). Sabiduría ancestral de las plantas. Editorial Almuzara.
Cicely Mary B. (1940). El elfo del saúco.

Hodson, G. (2003). El reino de los dioses. Editorial Kier

Las lamias

Las lamias

Lamias

 

imagen de:Aneley Chan

En la mitología griega Lamia era originalmente una mujer hermosa, posiblemente hija del rey Belo, que se convirtió en amante de Zeus. Cuando Hera, la esposa del dios, descubrió la infidelidad, asesinó a los hijos de Lamia como venganza (o según otra versión, la enloqueció y empujó a matar ella misma a sus hijos) y la convirtió en un monstruo.1​ Lamia fue condenada a no poder cerrar sus ojos, de modo que estuviera siempre obsesionada con la imagen de sus hijos muertos. Zeus le otorgó el don de poder extraerse los ojos para así descansar, y volver a ponérselos luego. Lamia sentía envidia de las otras madres y devoraba a sus hijos. Tenía el cuerpo de una serpiente y los pechos y la cabeza de una mujer

Las lamias son, en la mitología vasca, entes de género femenino que vivían en cuevas o ríos. Los hombres se enamoraban de ellas y las lamias también de ellos. Según algunas leyendas, las lamias ayudaban a los agricultores en sus quehaceres, después de comer por las noches la comida que les dejaban. Pero no todo lo que hacían las lamias era positivo, secuestraban a los hombres y en otras ocasiones, si no estaban dispuestos a ayudarlas, les hacían el mal.

El concepto que la tradición actual conserva de estos genios no siempre es coincidente e, incluso, llega a ser contradictorio. Tanto el perfil antropomórfico como las actividades que se les atribuye aparecen distorsionados y dificultan la definición unitaria del personaje. Hay un cúmulo de actuaciones agresivas propias del mundo de las brujas, y que en determinados lugares se asocian también a las lamias. El gesto amable e inofensivo se convierte entonces en ceño hosco y talante dañino, extremos difícilmente compaginables entre sí

Los amuletos también pueden proteger de los ataques de las lamias, sobre todo las que contienen ruda y apio. Las leyendas de Ataun, Ondarroa, Mutriku o Deba, por ejemplo, dan cuenta de la eficacia de los amuletos. Cuando un hombre se acercó a dos lamias, una de ellas le dijo a la otra que atrapase al hombre, la otra le contestó que lo hiciese ella, que el hombre llevaba apio y ruda puestos por su madre.

Al gallo de marzo también se le pedía ayuda para protegerse de las lamias, según las leyendas de Abaurrea Baja y en Lekeitio, por ejemplo. En esa última localidad se cuentan las «Liñuen minak» (penas del lino): desde las doce de la noche hasta las dos de la madrugada no se podía pasar por delante de la cueva que hay en Okabixo, entre Lekeitio y Markina. Por una apuesta, un joven pasó por delante de la cueva y una lamia le agarró y lo llevo dentro, para comerlo. El hombre pidió que antes de ser sacrificado, le dejasen contar las «penas del lino»:

«Lehenego sorotik atera,
gero leortu,
gero trangatu,
gero sapindu makilakin edo buztarriakin,
gero zurezko trunkesekin trangatu,
gero txarrantxatu,
gero ardatzean jarri,
gero iruin,
gero astalkatu,
gero egosi,
gero errekan garbitu,
gero leortu,
gero arildu,
gero eio,
gero josi edo soineko bihurtu,
gero erabili,
gero hautsi,
gero…»

El hombre lo recitó muy despacio y la lamia, como tenía hambre, le dijo que fuese más rápido. Entonces cantó el gallo del caserío de al lado y la lamia tuvo que huir: «Ai Okabixoko oilar gorri martxoan jaioa! Nik afaltzeko eskutan neukan legatz aundia kendu didazu. Azari batek aterako al dizu ezkerreko begia!». (¡Ay gallo rojo de marzo (nacido en marzo) de Okabixo! Me has arrebatado la gran merluza que yo tenía en mis manos para cenar. Que un raposo te arranque el ojo izquierdo).

 

BIBLIOGRAFÍA

RUIZ OSUNA, PABLO REÑÉ QUILES, DAVID «Guía de los seres mitológicos españoles», 2021, editorial Círculo Rojo

MARÍA SATRÚSTEGUI, JOSÉ, Lamias y sirenas a través de la simbología

https://www.hiru.eus/es/cultura-vasca/lamia

El lado oscuro de las hadas III

El lado oscuro de las hadas III

El lado oscuro de las hadas

 

Generalmente tenemos la idea preconcebida de que las hadas son seres de luz, una fuerza atávica de la naturaleza con la intención de hacer el bien. Sin embargo, las antiguas tradiciones distan mucho de ese concepto. Es común en el folclore encontrar cierta tradición que habla de como con el pueblo antiguo hay que andarse con cuidado. Por ejemplo, el reverendo Robert Kirk afirma en su tratado «la comunidad secreta» como a los seres feéricos se les denomina «la buena gente» con la intención de que no ataquen a los humanos, y no porque se trate de seres con buenas intenciones.

Uno de los engaños frecuentes de las hadas es que, si alguien osa adentrarse en sus dominios procuran que nunca vuelva a la superficie (o que permanezca por aquellos lares durante generaciones). Y es que en multitud de tradiciones se habla de los famosos «banquetes de hadas». En ellos los elfos disfrutan de manjares imposibles y música embelesadora. Según se cuenta, si un humano acepta algo que estos seres le ofrezcan de alimento, quedará preso de aquel lugar y perderá la noción del tiempo. Tal es así que no son pocas las historias que hablan acerca de un contacto con los seres intraterrenos(elfos de las minas) en que el humano pasa un lapso no especialmente largo (lo que este interpreta como un día) y cuando vuelve a su aldea no conoce a nadie, pues han pasado varios lustros desde que desapareció, aunque él no ha envejecido ni un solo día.

Por si este peligro fuera poco, sorprenderá al lector descubrir que las hadas podían causar la muerte. Cuando entraban en cólera, eran capaces de proferir terribles maldiciones que llegaban a causar estragos en los humanos. Incluso, Brasey relata en su libro «hadas y elfos» como algunas de ellas eran capaces de crear un haz de luz en forma de flecha, la cual arrojaban a los humanos si entraban en cólera. Aquellos humanos que eran alcanzados por aquella energía reluciente podían perder la vida.

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BIBLIOGRAFÍA

-KIRK, ROBERT «La comunidad secreta»

-BRASEAY EODUARD,  «Hadas y elfos»

– Ruiz osuna, Pablo «Guía de los seres mitológicos españoles»

El Veturnættur

El Veturnættur

 

 

El Veturnættur

 

Buenas noches a todos. Os traemos esta colaboración con Nuestras Fiestas y Misterios Del Mundo. Hoy con la festividad de Veturnættur y adjuntamos el texto original de su página de facebook:

 

El Veturnættur o Noche de Invierno se celebra el momento final de la cosecha y el paso del verano al invierno. En este momento, los campesinos realizaban la matanza de los cerdos y otras reses que no se podían mantener durante los meses oscuros, ya que la falta de pastos frescos lo hacian inviable, y esto se tomaba como una bendición que daba la cosecha. Es así pues, un tiempo en que se celebraba todo el esfuerzo que había comportado las labores de la recolección que ya había tocado su fin ese año. Los campesinos recogían a todas las reses que estaban en pasturas a los establos acompañados de graneros ya llenos. Dado que el trabajo en el campo ya había tocado su fin, se aprovechaba estos meses fríos y oscuros para hacer aquellas tareas en el hogar que no pudieron realizarse. Estas podían consistir en reparar aquellas partes de la casa dañadas durante el año, ampliar partes de la misma, hilando el lino y la lana obtenido ese año, y planeando y organizando aquellas tareas para el año siguiente. Es decir, se preparaba conveniente el invierno en ciernes.

No podemos constatar una fecha exacta de la Noche de Invierno. En la tradición islandesa, caía entre el 12 y 15 de octubre, o por lo menos uno de los días a mediados de octubre, dependiendo de la bonanza del tiempo. Se sugiere que el nombre anglosajón Winterfyllith, «Luna Llena de Invierno», podría haber sido la fecha de dicha festividad, y algunos paganos góticos la han tomado como referencia a la primera luna llena después del equinocio de otoño (o el fin de semana más cercano). Las Sagas Islandesas describen festejos en los que era costumbre los juegos con pelota sobre lagos helados que ya se daban en estas tierras por esas alturas del año, algo que difícilmente podríamos realizar los paganos en algunas latitudes. Asi se practicaban las Hoenir Rida, es decir, las carreras de esquis o patines, sobre el hielo en honor a este dios. O combates rituales de Glima o Holmgangr (duelo con armas, pero sin derramamiento de sangre), las Hestaat o hestavig, carreras de caballos o luchas de marañones, en las que se cruzaban grandes apuestas, el tiro con arco, las peleas rituales en el agua (una diversion y lucimiento de la clase noble ante su pueblo), al parecer rememorando el mitico combate entre Heimdall y Loki, en el que ambos trataron de ahogarse, mutuamente, el deporte consiste en aguantar la zambullida del contrario el maximo tiempo posible, teniendo este que soltarte en cuanto le palmees la pierna. Sobre el juego de pelota sobre los lagos helados, pudo haberse tratado del knattleikr una especie de beisbol o crikett que se jugaba por equipos, donde se golpeaba la pelota de crin cosida con cuero, con unas mazas o bastones.

Hablando respecto a los Elfos y las Hadas (Disas), se puede destacar que es una de las festividades de recuerdo y ceremonia a nuestros ancestros familiares el cual el nombre más antiguo de este rito fue llamado Álfablót (Sacrificio a los Elfos) o Dísablót (Sacrificio a las Hadas). Por consiguiente, podemos interpretar y ver una equivalencia entre el Samhain Céltico el cual dicha fecha se celebraba con banquetes el reencuentro con los ancestros familiares y tenia tambien conexiones con el mundo feerico celta. Volviendo a la tradición nordica, hay un fuerte paralelismo con la celebración del Jól-Yule, sin embargo en la Noche de Invierno su énfasis es más próximo a la finalización de la cosecha (En el que hemos recibido la ayuda de los Elfos y las Hadas o entidades de los ancestros, por llamarlas de modo comprensible), en cuanto que el Jól o el Yule es una celebración bien entrado el invierno el cual tiene más conexión con el mundo oculto y el culto a los dioses y diosas mas especifico. Este día se recibe con alegría a toda la familia la cual se reune con los ancestros familiares, y se debe entender así, ya que los nordicos y germanos, (los llamados pueblos de tradicion nordico-gotica), buscaban esos días los recuerdos felices y no el dolor de su pérdida.

Estos días se da uno de los fenómenos que sólo se dan pocas veces en el año, en cual podemos incluir en los solsticios y equinocios. Este es un momento de inflexión en el paso del verano al invierno, de la luz a la oscuridad; fenómeno que no dejaba indiferente a unos pueblos en armonía con la naturaleza tales como los paganos nórdicos que al igual que los celtas, marcaban el paso del tiempo y el ritmo de sus vidas por los ciclos lunares y solares. Es después de esta fechas cuando se inicia la Caza Salvaje y Odin o a veces Hel comienza a cabalgar por las praderas ya segadas, es tiempo de oscuridad y peligros afuera de la seguridad de las moradas, Duergos, Trolls y fantasmas se aproximan a los asentamientos de los seres humanos. Entonces, aunque la Noche de Invierno es vista como una fiesta de alegría, también es una fiesta que se practica con solemnidad ya que marca la advertencia del principio del tiempo en que las almas de los espíritus salvajes están libres; y es durante el Jól-Yule y proximidades de Ostara cuando tienen mucha más actividad. Durante esta época, Ódin es reconocido bajo su aspecto de Dios de los Muertos y Señor de la Caza, Skadi domina como Dama Etona del Invierno y señora de los Varg, los lobos o alimañas carniceras de los bosques. Aquellos que deseen interpretar al cazador como Ullr y Freyr Ingvi o como Njórd el que domina los vientos como señores del paso de Verano-Invierno, pueden consagrarlos en estas fechas. Es una epoca de recogimiento y de agradecer a los Dioses sus dones, mientras la naturaleza permanece en letargo y las criaturas oscuras tienen su tiempo propicio.

Los antiguos se refirieron también a esta fiesta como el Freysblót o Sacrificio a Freyr. La Saga de Gísla nos narra que «Þórgrímr celebró una fiesta de la cosecha en el Veturættur, saludo al invierno y realizó un sacrificio en honor de Freyr”. Evidentemente Freyr Yngvi Froði es el señor de los Elfos, sobretodo de los Landvættir y Huldufólk (Elfos de la Tierra) los cuales se le relaciona con los difuntos y con la prosperidad de los campos. Por ello, él es uno de los señores de la fiesta, pero a pesar, de la importancia vital de la fertilidad de los campos y de la actividad beneficiosa de los elfos, también se vio a Odin como otro de los señores de esta época. Es tiempo de agradecer a los elfos y demas entidades sobrenaturales de la naturaleza, sus atenciones para con los humanos, todo el grano y fruto que no se ha recogido, toda res extaviada, se da por perdida, o mas bien, ofrecida a los Alfar y Disir. Es muy similar a lo que hacian los celtas, que consideraban que todo fruto en esta epoca, pertenecia a Cailleach. Es la epoca de ofrecer sacrificios en las piedras marco, talladas con las figuras de los protectores Landvaettir, y de consagrar las aguas y manantiales.

Referente al otro nombre, Dísablót o sacrificio de las Hadas y espiritus de los antepasados, también fue usado para nombrar esta etapa, ya que al parecer las mujeres tuvieron un rol esencial en esta fecha “La abuela Álfhildr de Starkaðr bendijo a las hadas y a la Húsfreyja , explicándole a Sigvatr que debía marchar del lugar porque se estaba celebrando una bendición a los elfos no pudiendo estar ningún hombre, y temiendo la ira de Odin abandonó el lugar”. Esta leyenda nos lleva a entender de que las Matronas o espiritus de la Muerte y el destino (ligadas tambien a las Nornas),y los espiritus de la Fertilidad tuvieron la potestad sobre esta festividad. Es creencia que en estas fechas se honrraba la fertilidad de la mujer, incluso muchas jovencitas que habian tenido su primera menstruacion eran presentadas en sociedad con gran pompa y celebracion. Ellas servian por vez primera el cuerno de hidromiel a los hombres de la casa, y acabado el rito, todos ellos guardaban silencio, y la Husfreya, se adelantaba y usando kenningars poeticos como “la flor se ha abierto”, “la mies ha dado fruto” o otros muy similares, hacia saber a todos, que la joven habia dejado de ser niña, y a partir de esa noche,devia ser vista por todos como una mujer nordica de pleno derecho.

En la Saga de Egil Skallagrimsson, el Dísablót fue celebrado con un gran baquete y con mucha bebida , es por tanto una gran fiesta y reunion social, un festejo donde todos los clanes amigos se unen y hermanan. A pesar de que la descripción de malestar y rechazo de Sigvatr para viajar al otoño a su hogar, esto nos puede llevar a la conclusión que dicha fiesta suele ser un asunto familiar. La Saga de Gísla menciona que Þórgrímr invitó a mucha gente al banquete de la Noche de Invierno, en cuanto la Saga de Egil nos lo muestra como un evento apropiado para invitar a una persona de alta reputación como podría ser un Rey, el cual presidiría el banquete como cuando Bárðr invitó a Eirik Hacha de Sangre y la Reina Gunnhildr. También podemos constatar la invitación de mucha gente en la Saga de Víga-Glúms, pero en este caso los invitados eran amigos allegados y parientes familiares, en cuanto a la Saga de Egil, los invitados de menor rango eran colocados fuera de la casa y sólo se les ofrecía Skyr (Un yogur agrio vikingo para beber, no confundir con el Skýr Islandés contemporáneo, que es un producto lácteo entre yogur y queso que parece más un queso de untar dulce). Con todo, es una fiesta donde se honrra al visitante, y como tal se contemplan todas las reglas de hospitalidad, cama, comida y posada no se niegan a nadie en estas noches. Se contaran ciertamente historias acerca del “Gongumadr” el errante que premia o castiga a los anfitriones según su comportamiento, asimilable a Odin, Tyr, Freyr o cualquier otro dios en transito

 

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La serie «Siren». Similitudes y diferencias con el antiguo mito de las sirenas

La serie «Siren». Similitudes y diferencias con el antiguo mito de las sirenas

La serie «Siren». Similitudes y diferencias con el antiguo mito de las sirenas.

Hace dos años tuve la noticia de que habían estrenado una serie sobre el mundo de las sirenas llamada «Siren». Siren (Sirena en Hispanoamérica) es una serie de televisión estadounidense de fantasía y suspenso que se estrenó el 29 de marzo de 2018 en Freeform y su primera temporada consiste de 10 episodios.12​ El 15 de mayo de 2018, se anunció la renovación de la serie para una segunda temporada de 16 episodios, que fue estrenada el 24 de enero de 2019.34

La serie fue cancelada tras su tercera temporada y emitió su último episodio el 28 de mayo de 2020.

Pues bien, el otro día tuve la ocasión de visionar la serie y decidí que sería un ejercicio divertido comparar la visión que ofrece esta comparación con el mito universal para la sirena.

En primer lugar, y siendo justos con la serie, dado que esta se canceló, mucha de la posible trama que hubieran tenido preparada para las siguientes temporadas se  perdió para siempre, así que tendremos que analizar lo poco que nos ofrece la ya cancelada serie.  En ella se nos habla de las sirenas como una especie de raza u homínido marino. De hecho, la serie se aprovecha de la llamada «teoría del homínido acuatico» para explicar la existencia de las sirenas.  Esta teoría  proviene de las ideas que propuso Allister Hardy en la década de 1930 y popularizó Elaine Morgan con su libro The Descent of Woman en 1972. Esta teoría o hipótesis postula que el antepasado de los seres humanos actuales era un primate acuático o semi-acuático, ya bípedo y sin apenas pelo.

La serie se acoge a esta visión y trata de explicar la existencia de dichas criaturas racionales como una rama de la familia de los homínidos que evolucionó en el entorno marino. Así, en «Siren» las sirenas (y tritones) tienen una piel más gruesa que los seres humanos, unos colmillos muy afilados, están provistos de aletas y branquias, y lo más importante, tienen un canto que produce hipnosis o la propia muerte.

Pues bien, antes de proceder con nuestro análisis, debemos matizar que el aspecto de la sirena en el mito no siempre fue la de un humano con extremidades de cetáceo y,  de hecho, no siempre tuvo un sexo determinado, sino que se intuía que eran femeninas. Muchos consideran que el texto más antiguo en que se mencionan estos genios del mar es la Odisea, pero ya aparecen reminiscencias sobre los mismos en los textos mesopotámicos. Ya en la mitología sumeria aparece la figura de Lilith, un ser monstruoso de rostro de mujer y extremidades de pájaro.

Cabe la posibilidad de que estas historias fueran conocidas por los mercaderes griegos que viajaron a Asia Menor y sirvieran de base al
mito de la sirena. Este ser, Lilith, posee ciertas características que coinciden con la personalidad y costumbres de las sirenas, pero
difiere en algunos aspectos. Esto lleva a no poder descartar que el mito de la sirena sea un mito autóctono de los griegos, pues el mito
griego presenta características propias y diferenciadas. Valga decir que el propio relato de la sirena ha sufrido multitud de metamorfosis a lo largo de la historia. De hecho, la primera vez que se hace referencia a estos seres en la obra de Homero apenas se ofrecen detalles descriptivos. Como se observa, «las sirenas homéricas son entes vagamente femeninos todavía ni siquiera claramente provistos de alas y la condición de hembras de las sirenas no está subrayada».

En la obra Hómerica  «La Odisea» aparece una característica de las sirenas que no está presente en la serie, como es el la clarividencia y el conocer los secretos de la vida, de la muerte, y del inframundo:

Ven, ¡Oh, ilustre Ulises!, alta gloria de los aqueos. Detén tu nave a fin de
que escuches mi voz. Ningún hombre ha pasado de nuestra isla a bordo
de su negra nave sin escuchar nuestra dulce voz, sino que se han alejado
llenos de alegría y sabiendo muchas cosas. Sabemos, en efecto, todo
cuanto han sufrido aqueos y troyanos ante la vasta Troya por la voluntad
de los Dioses, y sabemos asimismo todo aquello que ocurre en la tierra
nutridora (Homero, Odisea, «Canto XII»).

En los relatos más antiguos, la sirena aparece con rasgos que distan mucho de las tradiciones que nosotros conocemos. En nuestras leyendas aparecen con elementos que recuerdan más a las de un cetáceo que a las de un ave. La razón detrás de este cambio en el mito puede ser la fusión, y posterior absorción del mito de la sirena griega con el mito de la sirena celta.

En las zonas de tradición celta existían multitud de leyendas sobre sirenas, como las mermaids en la zona de Irlanda. Las tradiciones de los pueblos celtas, en especial del foco británico, se convirtieron en un foco de difusiones de esas otras sirenas por el occidente medieval.

Durante un largo tiempo, ambas tradiciones, mujer‑pez y mujer‑ave compartieron espacio en el imaginario popular. Es bien entrado el siglo XII cuando paulatinamente desaparece la tradición griega en favor del hada con cola de pez[1]. Así puede constatarse en los primeros bestiarios medievales, donde ya se hace referencia a la figura que acabará por imponerse, la mujer pez. Tal es el caso del Liber Monstruorum, que habla así de las sirenas:

Las sirenas son doncellas marinas que seducen a los navegantes con su espléndida figura y con la dulzura de su canto. Desde la cabeza hasta el ombligo tienen cuerpo femenino y son idénticas al género humano, pero tienen las colas escamosas de los peces, con las que siempre se mueven en las profundidades[2].

Las sirenas escamosas defenestraron poco a poco la figura de la sirena‑ave y finalmente se impusieron en el imaginario popular. Junto a ello, se entremezcló la idea  de un ser mitologíco con la de una raza o pueblo que vivía con nostros. Valga decir que, a diferencia de como ocurre hoy, las sirenas (y tritones) eran descritos por los diferentes testimonios como seres peligrosos.

San Leandro en su obra De institutione virginum advertía a los incautos que querían ser contactados por las sirenas:

Ante las sirenas, siempre huir. Y no por un posible sentimiento de repelencia que puedan suscitar, sino por todo lo contrario. Su atractivo es tan grande que es difícil sustraerse a su influjo. Por ello, nada más avistarlas, y antes de que sea demasiado tarde, hay que rechazarlas y escapar[3].

Hasta cierto punto, la serie es fiel a esta ambiguedad de las sirenas en las que son peligrosas y temibles, pues buscan o bien raptar a los seres humanos para proceder a la cópula, o directamente para devorarlos. En la mitología además se da a entender que poseen una clase de chillido o estruendo para comunicarse unos con otros a grandes distancias. Tal y como relata TORQUEMADA:

Viéndose presos, dan unos gemidos dolorosos grandes y unas voces mal formadas y a la hora se oyen una infinidad de otros gritos y voces de la mesma manera, que atruenan y ensordecen los oídos que los están escuchando, pareciendo encima del agua tantas cabezas de tritones como si fuese algún grande ejército de muchas gentes, y así con esto como con el gran ruido que hacen comienzan a levantarse las ondas como si viniese alguna muy grande tempestad[4].

Ahora bien, la gran diferencia de la serie y el mito original se evidencia en dos aspectos. El primero en que en las leyendas tradicionales las sirenas parecen ser un pueblo rico (tienen palacios de nacar, plata y cristal) y además cuentan con objetos y fetiches de poder siendo capaces de terribles sortilegios. El segundo matiz, quizá más sutil, es que en las traciones orales se deja bastante claro que el mundo de la sirena y el del humano no pueden converger sin que la desgracia se cierna sobre uno de los dos compañeros o amantes.

Pues hasta aquí nuestra pequeña comparativa intentando evidenciar los aciertos y equívocos que introduce la serie en cuestión. Si le ha gustado, comparta con su amigos y conocidos, ayudando a que este blog crezca.

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Bibliografía

Introducción a la Teoría del Mono Acuático-https://bit.ly/3aPj6UC

[1] Rodríguez López, María Isabel: «Las sirenas: génesis y evolución de su iconografía medieval», Revista de Arqueología 211 (1998), <https://dialnet.unirioja.es/ejemplar/8823>, pág. 7.

[2] Rodríguez López, María Isabel: «Las sirenas: génesis y evolución de su iconografía medieval», op. cit. pág. 7.

[3] Lorenzo Arribas, Josemi: «El canto que encanta. Las sirenas en la tradición hispana antigua y medieval», Mirabilia 7 (2007): 39–58, <https://dialnet.unirioja.es/descarga/articulo/2571696.pdf>. (3)

[4 De Torquemada, A.: Jardín de flores curiosas, op. cit. pág. 61.

Las hadas, ¿una raza que desaparece?

Las hadas, ¿una raza que desaparece?

1-Las hadas, ¿una raza que desaparece?

 

Parece que, en las tradiciones mejor conservadas de los pueblos, el hada pasaba por ser una entidad o deidad menor. La gente le ofrecía ofrendas en busca de consejo y protección. Conseguir esta información en lugares donde la tradición aún está viva tiene un valor incalculable. Ya sea para los amantes de la historia, de la antropología, y por qué no, para los creyentes de la vieja religión, estas historias constituyen un patrimonio digno de elogiar.

Como hemos visto hasta ahora, las hadas parecen poseer poderes más allá de toda comprensión. Produce cierta perplejidad que necesiten constantemente nuestra ayuda, aun contando con tan majestuosos poderes. ¿Por qué necesitaría de un humano alguien inmortal y con tan poderosos dones?

Las viejas leyendas dejan constancia de una realidad terrible en torno a las hadas. Las hadas tienen fabulosos poderes, pero padecen una debilidad congénita[1]. Según las viejas tradiciones, las hadas son físicamente débiles y escuálidas. Tan escuálidos son sus cuerpos maltrechos, que o bien no pueden cuidar de sus hijos[2] o bien nos necesitan para tenerlos.

Esta es la razón que esgrimen algunos para tratar de entender la extraña costumbre que tienen las hadas de robar niños. Según se cuenta, aprovechan el despiste de las madres humanas para intercambiar sus débiles vástagos por el de la mujer humana. Al cabo de un tiempo (unos meses o años dependiendo la leyenda), el hada aparece para recobrar a su hijo y devuelve el infante humano.

Tampoco podemos obviar el hecho de que, en multitud de ocasiones, las sirenas, las llamadas hadas del mar, seduzcan a marineros jóvenes para aparearse. El acto sexual en ocasiones no es voluntario para el ser humano, pues a este se le embotan los sentidos preso de un hechizo, o directamente es agredido sexualmente por la fatal criatura.

Se ha dicho también que las hadas y otros seres mágicos se alimentan de nuestra energía vital o, más concretamente, de nuestra fe o confianza en ellos. Es una forma poética de esa oración tan manida que hemos escuchado en alguna ocasión: «Cada vez que alguien deja de creer en las hadas, muere una de ellas».

Pues bien, ya sea por un defecto endémico que afecta su ciclo reproductivo o por ir progresivamente perdiendo su mundo en favor de los humanos, lo cierto es que cada vez se ven menos hadas. No quiere decir que los encuentros hayan desaparecido, pero bien es cierto que, con el tiempo, las áreas en que antes se podía escuchar su música y ver su luz ahora restan en silencio…

y tú, ¿Qué opinas querido lector? ¿Las hadas han muerto?

 

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3-Bibliografía

[1] «En el caso concreto del rapto de bebés humanos, se han barajado dos posibles teorías, a cual más variopinta, pero en las que tantos argumentos hay a favor como en contra para considerarlas aceptables. La primera de ellas dice que se trata de una raza en clara decadencia genética y por eso sus visibles manifestaciones cada vez son menores». Callejo, Jesús, op. cit. pág. 74.

 

[2] «Las hadas se aprovechan de la inteligencia y la fuerza de los seres humanos, lo que da lugar a ocasionales interacciones en su mundo: efectuando secuestros de comadronas para que les ayuden en difíciles partos “feéricos” o para amamantar a sus recién nacidos que, por lo general, son débiles y enclenques». Callejo, Jesús, op. cit. pág. 74.

 

 

el lado oscuro de las hadas (parte 2)

el lado oscuro de las hadas (parte 2)

                  El lado oscuro de las hadas (parte 2)

Hace unos días comenzamos en este blog un pequeño apartado en que reflexionaba sobre la parte oscura del mundo feérico. Muchos me pidieron que ahondara en tan extraña cuestión y, tras mucho detenimiento, he decidido redactar estas líneas.

En el anterior post nos referimos a esa oscura aura que envuelve estas criaturas y sus encuentros con los humanos. Pues bien, conviene ahora que profundicemos sobre dicha cuestión, con la esperanza de que uno se guarde y mucho de tomarse a la ligera los avistamientos de estas entidades.

Su naturaleza es distinta a la nuestra a la nuestra y, por ende, su propio devenir puede ser nocivo para los humanos. Contaba  el reverendo Robert Kirk allá en el 1691 en su tratado, La comunidad secreta, algunas de las costumbres de las hadas que podían ser nocivas para los humanos. Por ejemplo, las hadas tienden a bailar durante horas en una especie de gran círculo mágico. Si el humano topa con  dicho ritual, debe guardarse de no unirse a ellas, pues ese trance puede durar días y puede provocar la muerte al sujeto bien  por agotamiento o por inanición.

A veces el solo avistamiento del hada provoca un enamoramiento febril en el hombre ( o mujer) hasta tal punto que, quienes dicen haberlas visto caían en una profunda melancolía si no podían volver a verlas e, incluso, morían tras una larga agonía. Podemos ver un ejemplo en el celebérrima leyenda de Bécquer «la mujer de ojos verdes»:

Herido va el ciervo… herido va; no hay duda. Se ve el rastro de la sangre entre las zarzas del monte, y al saltar uno de esos lentiscos han flaqueado sus piernas… Nuestro joven señor comienza por donde otros acaban… en cuarenta años de montero no he visto mejor golpe… ¡Pero por San Saturio, patrón de Soria! cortadle el paso por esas carrascas, azuzad los perros, soplad en esas trompas hasta echar los hígados, y hundidle á los corceles una cuarta de hierro en los ijares: ¿no véis que se dirige hacia la fuente de los Álamos, y si la salva antes de morir podemos darle por perdido?

Las cuencas del Moncayo repitieron de eco en eco el bramido de las trompas, el latir de la jauría desencadenada y las voces de los pajes resonaron con nueva furia, y el confuso tropel de hombres, caballos y perros se dirigió al punto que Iñigo, el montero mayor de los marqueses de Almenar, señalara como el más á propósito para cortarle el paso á la res.

Pero todo fué inútil. Cuando el más ágil de los lebreles llegó á las carrascas jadeante y cubiertas las fauces de espuma, ya el ciervo, rápido como una saeta, las había salvado de un solo brinco, perdiéndose entre los matorrales de una trocha que conducía á la fuente.

—¡Alto!… ¡Alto todo el mundo! gritó Iñigo entonces; estaba de Dios que había de marcharse. Y la cabalgata se detuvo, y enmudecieron las trompas, y los lebreles dejaron refunfuñando la pista á la voz de los cazadores. En aquel momento se reunía á la comitiva el héroe de la fiesta, Fernando de Argensola, el primogénito de Almenar.

—¿Qué haces? exclamó dirigiéndose á su montero, y en tanto, ya se pintaba el asombro en sus facciones, ya ardía la cólera en sus ojos. ¿Qué haces, imbécil? ¡Ves que la pieza está herida, que es la primera que cae por mi mano, y abandonas el rastro y la dejas perder para que vaya á morir en el fondo del bosque! ¿Crees acaso que he venido á matar ciervos para festines de lobos?

—Señor, murmuró Iñigo entre dientes, es imposible pasar de este punto.

—¡Imposible! ¿y por qué?

—Porque esa trocha, prosiguió el montero, conduce á la fuente de los Alamos; la fuente de los Alamos, en cuyas aguas habita un espíritu del mal. El que osa enturbiar su corriente, paga caro su atrevimiento. Ya la res habrá salvado sus márgenes; ¿cómo la salvaréis vos sin atraer sobre vuestra cabeza alguna calamidad horrible? Los cazadores somos reyes del Moncayo, pero reyes que pagan un tributo. Pieza que se refugia en esa fuente misteriosa, pieza perdida.

—¡Pieza perdida! Primero perderé yo el señorío de mis padres, y primero perderé el ánima en manos de Satanás, que permitir que se me escape ese ciervo, el único que ha herido mi venablo, la primicia de mis excursiones de cazador… ¿Lo ves?… ¿lo ves?… Aún se distingue á intervalos desde aquí… las piernas le faltan, su carrera se acorta; déjame… déjame… suelta esa brida, ó te revuelco en el polvo.. ¿Quién sabe si no le daré lugar para que llegue á la fuente? y si llegase, al diablo ella, su limpidez y sus habitadores. ¡Sus! ¡Relámpago! ¡sus, caballo mío! si lo alcanzas, mando engarzar los diamantes de mi joyel en tu serreta de oro.

Caballo y jinete partieron como un huracán.

Iñigo los siguió con la vista hasta que se perdieron en la maleza; después volvió los ojos en derredor suyo; todos, como él, permanecían inmóviles y consternados.

El montero exclamó al fin:

—Señores, vosotros lo habéis visto; me he expuesto á morir entre los pies de su caballo por detenerle. Yo he cumplido con mi deber. Con el diablo no sirven valentías. Hasta aquí llega el montero con su ballesta; de aquí adelante, que pruebe á pasar el capellán con su hisopo.

II

—Tenéis la color quebrada; andáis mustio y sombrío; ¿qué os sucede? Desde el día, que yo siempre tendré por funesto, en que llegásteis á la fuente de los Álamos en pos de la res herida, diríase que una mala bruja os ha encanijado con sus hechizos.

Ya no váis á los montes precedido de la ruidosa jauría, ni el clamor de vuestras trompas despierta sus ecos. Sólo con esas cavilaciones que os persiguen, todas las mañanas tomáis la ballesta para enderezaros á la espesura y permanecer en ella hasta que el sol se esconde. Y cuando la noche oscurece y volvéis pálido y fatigado al castillo, en balde busco en la bandolera los despojos de la caza. ¿Qué os ocupa tan largas horas lejos de los que más os quieren?

Mientras Iñigo hablaba, Fernando, absorto en sus ideas, sacaba maquinalmente astillas de su escaño de ébano con el cuchillo de monte.

Después de un largo silencio, que sólo interrumpía el chirrido de la hoja al resbalarse sobre la pulimentada madera, el joven exclamó dirigiéndose á su servidor, como si no hubiera escuchado una sola de sus palabras.

—Iñigo, tú que eres viejo, tú que conoces todas las guaridas del Moncayo, que has vivido en sus faldas persiguiendo á las fieras, y en tus errantes excursiones de cazador subiste más de una vez á su cumbre, dime: ¿has encontrado por acaso una mujer que vive entre sus rocas?

—¡Una mujer! exclamó el montero con asombro y mirándole de hito en hito.

—Sí, dijo el joven; es una cosa extraña lo que me sucede, muy extraña… Creí poder guardar ese secreto eternamente, pero no es ya posible; rebosa en mi corazón y asoma á mi semblante. Voy, pues, á revelártelo… Tú me ayudarás á desvanecer el misterio que envuelve á esa criatura, que al parecer solo para mí existe, pues nadie la conoce, ni la ha visto, ni puede darme razón de ella. El montero, sin despegar los labios, arrastró su banquillo hasta colocarle junto al escaño de su señor, del que no apartaba un punto los espantados ojos. Este, después de coordinar sus ideas, prosiguió así:

—Desde el día en que á pesar de tus funestas predicciones llegué á la fuente de los Álamos, y atravesando sus aguas recobré el ciervo que vuestra superstición hubiera dejado huir, se llenó mi alma del deseo de la soledad.

Tú no conoces aquel sitio. Mira, la fuente brota escondida en el seno de una peña, y cae resbalándose gota á gota por entre las verdes y flotantes hojas de las plantas que crecen al borde de su cuna. Aquellas gotas que al desprenderse brillan como puntos de oro y suenan como las notas de un instrumento, se reúnen entre los céspedes, y susurrando, susurrando como un ruido semejante al de las abejas que zumban en torno de las flores, se alejan por entre las arenas, y forman un cauce, y luchan con los obstáculos que se oponen á su camino, y se repliegan sobre sí mismas, y saltan, y huyen, y corren, unas veces con risa, otras con suspiros, hasta caer en un lago. En el lago caen con un rumor indescriptible. Lamentos, palabras, nombres, cantares, yo no sé lo que he oído en aquel rumor cuando me he sentado solo y febril sobre el peñasco, á cuyos pies saltan las aguas de la fuente misteriosa para estancarse en una balsa profunda, cuya inmóvil superficie apenas riza el viento de la tarde.

Todo es allí grande. La soledad con sus mil rumores desconocidos, vive en aquellos lugares y embriaga el espíritu en su inefable melancolía. En las plateadas hojas de los álamos, en los huecos de las peñas, en las ondas del agua, parece que nos hablan los invisibles espíritus de la naturaleza, que reconocen un hermano en el inmortal espíritu del hombre.

Cuando al despuntar la mañana me veías tomar la ballesta y dirigirme al monte, no fué nunca para perderme entre sus matorrales en pos de la caza, no; iba á sentarme al borde de la fuente, á buscar en sus ondas… no sé qué, ¡una locura! El día en que salté sobre ella con mi Relámpago, creí haber visto brillar en su fondo una cosa extraña… muy extraña… los ojos de mujer.

Tal vez sería un rayo de sol que serpeó fugitivo entre su espuma; tal vez una de esas flores que flotan entre las algas de su seno, y cuyos cálices parecen esmeraldas… no sé: yo creí ver una mirada que se clavó en la mía; una mirada que encendió en mi pecho un deseo absurdo, irrealizable: el de encontrar una persona con unos ojos como aquellos.

En su busca fui un día y otro á aquel sitio.

Por último, una tarde… yo me creí juguete de un sueño… pero no, es verdad, la he hablado ya muchas veces, como te hablo á tí ahora… una tarde encontré sentada en mi puesto, y vestida con unas ropas que llegaban hasta las aguas y flotaban sobre su haz, una mujer hermosa sobre toda ponderación. Sus cabellos eran como el oro; sus pestañas brillaban como hilos de luz, y entre las pestañas volteaban inquietas unas pupilas que yo había visto… sí; porque los ojos de aquella mujer eran los ojos que yo tenía clavados en la mente; unos ojos de un color imposible; unos ojos…

—¡Verdes! exclamó Iñigo con un acento de profundo terror, é incorporándose de un salto en su asiento.

Fernando le miró á. su vez como asombrado de que concluyese lo que iba á decir, y le preguntó con una mezcla de ansiedad y de alegría:

—¿La conoces?

—¡Oh, no! dijo el montero. ¡Líbreme Dios de conocerla! Pero mis padres, al prohibirme llegar hasta esos lugares, me dijeron mil veces que el espíritu, trasgo, demonio ó mujer que habita en sus aguas, tiene los ojos de ese color. Yo os conjuro, por lo que más améis en la tierra, á no volver á la fuente de los Álamos. Un día ú otro os alcanzará su venganza, y expiaréis, muriendo, el delito de haber encenagado sus ondas.

—¡Por los que más amo!… murmuró el joven con una triste sonrisa.

—¡Sí, prosiguió el anciano; por vuestros padres, por vuestros deudos, por las lágrimas de la que el cielo destina para vuestra esposa, por las de un servidor que os ha visto nacer…

—¿Sabes tú lo que más amo en este mundo? ¿Sabes tú por qué daría yo el amor de mi padre, los besos de la que me dió la vida, y todo el cariño que pueden atesorar todas las mujeres de la tierra? Por una mirada, por una sola mirada de esos ojos… ¡Cómo podré yo dejar de buscarlos!

Dijo Fernando estas palabras con tal acento, que la lágrima que temblaba en los párpados de Iñigo se resbaló silenciosa por su mejilla, mientras exclamó con acento sombrío: ¡Cúmplase la voluntad del cielo!

III

—¿Quién eres tú? ¿Cuál es tu patria? ¿En dónde habitas? Yo vengo un día y otro en tu busca, y ni veo el corcel que te trae á estos lugares, ni á los servidores que conducen tu litera. Rompe de una vez el misterioso velo en que te envuelves como en una noche profunda, yo te amo, y, noble ó villana, seré tuyo, tuyo siempre…

El sol había traspuesto la cumbre del monte; las sombras bajaban á grandes pasos por su falda; la brisa gemía entre los álamos de la fuente, y la niebla, elevándose poco á poco de la superficie del lago, comenzaba á envolver las rocas de su margen.

Sobre una de estas rocas, sobre una que parecía próxima á desplomarse en el fondo de las aguas, en cuya superficie se retrataba temblando el primogénito de Almenar, de rodillas á los pies de su misteriosa amante, procuraba en vano arrancarle el secreto de su existencia.

Ella era hermosa, hermosa y pálida, como una estatua de alabastro. Uno de sus rizos caía sobre sus hombros, deslizándose entre los pliegues del velo como un rayo de sol que atraviesa las nubes, y en el cerco de sus pestañas rubias brillaban sus pupilas como dos esmeraldas sujetas en una joya de oro.

Cuando el joven acabó de hablarle, sus labios se removieron como para pronunciar algunas palabras, pero sólo exhalaron un suspiro, un suspiro débil, doliente, como el de la ligera onda que empuja una brisa al morir entre los juncos.

—¡No me respondes! exclamó Fernando al ver burlada su esperanza; ¿querrás que dé crédito á lo que de tí me han dicho? ¡Oh! No… Háblame: yo quiero saber si me amas; yo quiero saber si puedo amarte, si eres una mujer…

—O un demonio… ¿Y si lo fuese?

El joven vaciló un instante; un sudor frío corrió por sus miembros; sus pupilas se dilataron al fijarse con más intensidad en las de aquella mujer, y fascinado por su brillo fosfórico, demente casi, exclamó en un arrebato de amor:

—Si lo fueses… te amaría… te amaría como te amo ahora, como es mi destino amarte, hasta más allá de esta vida, si hay algo más allá de ella.

—Fernando, dijo la hermosa entonces con una voz semejante á una música: yo te amo más aún que tú me amas; yo, que desciendo hasta un mortal, siendo un espíritu puro. No soy una mujer como las que existen en la tierra; soy una mujer digna de tí, que eres, superior á los demás hombres. Yo vivo en el fondo de estas aguas; incorpórea como ellas, fugaz y trasparente, hablo con sus rumores y ondulo con sus pliegues. Yo no castigo al que osa turbar la fuente donde moro; antes le premio con mi amor, como á un mortal superior á las supersticiones del vulgo, como á un amante capaz de comprender mi cariño extraño y misterioso.

Mientras ella hablaba así, el joven, absorto en la contemplación de su fantástica hermosura, atraído como por una fuerza desconocida, se aproximaba más y más al borde de la roca. La mujer de los ojos verdes prosiguió así:

—¿Ves, ves el límpido fondo de ese lago, ves esas plantas de largas y verdes hojas que se agitan en su fondo?… Ellas nos darán un lecho de esmeraldas y corales… y yo… yo te daré una felicidad sin nombre, esa felicidad que has soñado en tus horas de delirio, y que no puede ofrecerte nadie… Ven, la niebla del lago flota sobre nuestras frentes como un pabellón de lino… las ondas nos llaman con sus voces incomprensibles, el viento empieza entre los álamos sus himnos de amor; ven… ven…

La noche comenzaba á extender sus sombras, la luna rielaba en la superficie del lago, la niebla se arremolinaba al soplo del aire, y los ojos verdes brillaban en la oscuridad como los fuegos fatuos que corren sobre el haz de las aguas infectas… Ven… ven… estas palabras zumbaban en los oídos de Fernando como un conjuro. Ven… y la mujer misteriosa le llamaba al borde del abismo, donde estaba suspendida, y parecía ofrecerle un beso… un beso…

Fernando dió un paso hacia ella… otro… y sintió unos brazos delgados y flexibles que se haban á su cuello, y una sensación fría en sus labios ardorosos, un beso de nieve… y vaciló… y perdió pie, y cayó al agua con un rumor sordo y lúgubre.

Las aguas saltaron en chispas de luz, y se cerraron sobre su cuerpo, y sus círculos de plata fueron ensanchándose, ensanchándose hasta espirar en las orillas.

Tras la lectura de estas líneas, la conclusión es que  el hada ejerce sobre el incauto joven una poderosa influencia que enturbia su mente hasta tal punto que le lleva a la muerte….

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DE VENEFICIS 

 

Bibliografía

-Becquer, Gustavo Adolfo «Rimas y leyendas»

-Ruiz Osuna, Pablo y Reñé Quilés, David «Guía de los seres mitológicos españoles»

-https://es.wikisource.org/wiki/Los_ojos_verdes

 

 

El lado oscuro de las hadas (parte 1)

El lado oscuro de las hadas (parte 1)

El lado oscuro de las hadas

Hasta la fecha, en este blog nos hemos centrado en el análisis de los atributos positivos de estas enigmáticas criaturas, pero rara vez hemos hecho mención al lado oscuro de estos personajes. Nos referimos a que, en los antiguos testimonios de encuentros con las hadas, encontramos referencias a prácticas antropófagas, rapto sexual, engaño, hipnosis, manipulación entre otros.

En ocasiones, el encuentro con el hada es absolutamente traumático para el contactado. Bien sea por el desasosiego que sufre con posterioridad o por que el hada decide retenerlo en sus dominios, lo cierto es que esa persona no vuelve a ser la misma.

Los protagonistas del rapto los encontramos entre toda la gama de personajes que pueblan la mitología: dioses olímpicos, divinidades menores, gigantes, ninfas, sátiros, centauros, héroes y mortales aunque algunas de ellas han alcanzado mayor popularidad y han sido objeto de múltiples representaciones iconográficas como el rapto de Europa o el rapto de Helena.

Es lógico pensar que este hecho del rapto, popularizado en la mitología, sea un reflejo de la situación real existente en las primitivas sociedades en las que la mujer o el muchacho joven, pues ambos son objeto del deseo según veremos, formaban parte del lote de la naturaleza de la que cualquier varón podía incautarse y las diferencias en los distintos casos estriban en los componentes
que acompañan a la acción como es la sorpresa, la astucia, la violencia, pasión, etc.

Un ejemplo de esto es el caso de Co. Wicklow cuando una niña desapareció durante tres días. Toda la comunidad la buscó por todas partes, buscando en los campos, zanjas y bosques, pero fue en vano. Cuando la niña finalmente reapareció, les contó a sus padres que había sido secuestrada por pequeños hombres de rojo. La niña logró superar su terrible experiencia, pero el lugar del secuestro fue registrado por los lugareños y conservado para asegurarse de que nadie más sufriera el mismo destino…

En nuestro libro Guía de lo seres mitológicos españoles  hemos recopilado un sinfín de relatos sobre encuentros peligrosos con las hadas… os invitamos a que descubráis que eran estos seres en realidad….

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Bibliografía

-Assela Alamillo EL RAPTO EN LA MITOLOGÍA CLÁSICA

-RUIZ OSUNA Pablo y REÑÉ QUILES, David «Guía de los seres mitológicos españoles»

La leyenda de la encantaria (leyenda 1)

La leyenda de la encantaria (leyenda 1)

La leyenda de la encantaria.

                                                                 imagen de : Tracy Marais

 

En la península ibérica existen infinidad de relatos de mujeres presas de una maldición.  Uno las puede rescatar si actúa con valor, humildad y entrega. En nuestro blog vamos a ir recopilando cada una de las historias y las daremos a conocer. Empezamos por esta antigua leyenda que se remonta al siglo XIX:

«Corre el año 1830. La aurora del 24 de junio. Una mujer, llamada María fue a lavar la ropa a la cieca. Era la alborada del día de San Ju mientras lavaba, descubrió que una hila de lana descendía por la cieca.  Comenzó a devanar, la lana era roja, siguió devanando … una figura etérea de rasgos indefinidos y vestiduras blancas contemplaba la escena. Conforme iba devanando, la mujer, los rasgos adquirían mayor claridad … ese rostro estaba completamente señala- do; no eran sólo los perfiles, era el rostro de una muchacha joven, pálida y con los ojos brillantes; su nariz era pequeña y graciosa; en sus labios empezaba a dibujar una sonrisa … sólo las manos faltaban por adquirir la perfección de las formas … En aquel momento, María, cansada de devanar y teniendo un ovillo muy grande cortó la hila … la figura esbelta de la muchacha, en pie sobre un saliente de la roca, a muy poca distancia de la lavandera, lanzó un grito desgarrador, su figura comenzó a diluirse; pero de sus labios brotaron estas palabras: ¡Desdichada de mí, me has encantado para otros trescientos años! Rápidamente la figura desapareció…[1]

 

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Bibliografía

[1] SELVA INIESTA, Antonio “La Encantada de La Camareta.Antología e Interpretación.(Révisión Del Tema),” ob cit pp. 481

2 RUIZ OSUNA Pablo y REÑÉ QUILES, David «Guía de los seres mitológicos españoles»

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