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Autor: paruos

La unión del hombre y el vampiro, el Dhampiro

La unión del hombre y el vampiro, el Dhampiro

La unión del hombre y el vampiro, el Dhampiro

 

 

Hoy venimos con una colaboración muy especial para profundizar en nuestro folclore. En otras entradas de este blog hemos hablado del vampiro pero, nunca hemos hablado de la posible descendencia de esas criaturas.

¿Podría un vampiro tener descendencia con un humano? Parte del folklore eslavo indica que no es así pero en algunas regiones de los Balcanes la respuesta es afirmativa y los niños que fueran engendrados recibirían el nombre de Dhampiros.

Pero… ¿tendrían un Dhampir características especiales? Pues sí, heredaría algunos rasgos de su progenitor vampírico e incluso algunas cualidades increíbles que haría que muchos de ellos decidieran convertirse en cazadores de vampiros.

En Bulgaria se cuenta que los vampiros también asaltaban a mujeres vírgenes. Un vampiro podía incluso viajar a un pueblo donde no fuera conocido, casarse y tener hijos.

A los dhampiros se les atribuye ciertas características propias de los vampiros heredadas de su progenitor, pero no sus debilidades, y tendrían la capacidad de detectar a los vampiros incluso cuando son invisibles, así como de destruirlos o detenerlos por lo que solían ser contratados como cazadores de vampiros.

Las aldeas rumanas respetaban sinceramente a los Dhampiros, usualmente nómades, vagabundos sin patria ni techo que recorrían las comarcas cazando vampiros y recolectando suculentas ofrendas de los campesinos. Siendo hijos de un vampiro, no heredan ninguna de las facultades sobrenaturales de sus progenitores, salvo el hecho respetable de andar, comer y beber estando prolijamente muertos. Además, envejecen a un ritmo frenético, casi cinco veces más rápido que los humanos.

Instintivamente los Dhampiros seguían el rastro migratorio de los vampiros. Cuando ubicaban una aldea infectada se dirigían a las autoridades ofreciendo sus servicios. Una vez acordado sus honorarios, el Dhampiro se dirigía a la plaza central y pronunciaba un desafío a viva voz. Por alguna razón que los vampirólogos han decidido omitir, los vampiros siempre aceptaban este desafío, tal vez por temor a perjudicar su reputación, y se acercaban al sitio acordado bajo una forma traslúcida

Nuestra querida Sonia Gupta habla del tema  en su vídeo :

 

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fuentes:

https://seres-mitologicos.fandom.com/es/wiki/Dhampiro

http://elespejogotico.blogspot.com/2015/03/dhampiros-cuando-una-mujer-tiene-un.html

 

La leyenda de la Sierpe de Pedro Bernardo:Luces y sombras entre mito y realidad.

La leyenda de la Sierpe de Pedro Bernardo:Luces y sombras entre mito y realidad.

La leyenda de la Sierpe de Pedro Bernardo:Luces y sombras entre mito y realidad.

 
                                                                       obra de : Celebrill
Es difícil encontrar a alguien que no haya oído hablar de la leyenda de La Sierpe. Durante generaciones, nuestros antepasados contaron a los niños la espeluznante historia de una culebra que habitaba en una cueva en lo alto del risco sobre el que se erige el pueblo de Pedro Bernardo, y que lleva el mismo nombre. El Risco de la Sierpe, con su topónimo, mantiene viva la leyenda de aquel ser mitológico que nunca morirá en nuestro imaginario colectivo.
 Una historia que se repite en la mitología cantábrica.
La versión simplificada habla de una terrible sierpe que habitaba en la ladera sobre el caserío de Pedro Bernardo. Por el día, moraba en una cueva custodiando un valioso tesoro, y por la noche, acudía a las majadas de los pastores para alimentarse de su ganado. Cuentan que la sierpe era tan grande que podía devorar una cabra de un solo bocado. Unos dan medidas precisas, como D. Rufino Martín Romero en 1899, y dicen que medía 7 varas de largo. Otros, que su longitud era tal, que cuando bajaba a beber al Tiétar aún se veía su cola zigzagueando ladera abajo. En la versión escrita del siglo XVIII se cuenta que el lugar al que acudía a beber era la fuente de las Gamelleras, justo debajo del pico en el que habitaba. La versión popular dice que los pastores y cabreros del pueblo se unieron para acabar con tan terrible monstruo. A sabiendas de la glotonería de la bestia, acordaron colocar un pellejo, unos dicen que de cabra y otros que fue de oveja, pero en ambos casos, que estaba relleno de yesca encendida. La sierpe acudió como cada noche en busca de ganado y encontró el pellejo, y lo tragó de una asentada abrasando sus entrañas y muriendo en su intentona de llegar a las aguas del Tiétar.
En la mayoría de los pueblos existen leyendas similares y seres mitológicos  que se mantuvieron vivos gracias a la tradición oral. A simple vista, se ve que el argumento de la historia poco varía de las versiones que se cuentan en pueblos de la cornisa cantábrica, cuyas gentes repoblaron estas tierras.
Sabido es que a estas tierras se trajeron en la época de la Repoblación familias montañesas procedentes de la zona de León (como los Mansos), de Asturias (como los Fernández-Yánez), o de Cantabria (como los Sánchez del Arco). Así mismo, en siglos posteriores, muchos hombres norteños procedentes de Galicia y de la cornisa cantábrica, acudían a Pedro Bernardo y  a otros pueblos del Castilla a segar el cereal y a realizar trabajos estacionarios de recolección, etc. Muchos de ellos se quedaron a vivir aquí, y es posible que sus tradiciones se mezclasen en parte con las nuestras. Y digo esto porque, leyendo mitología cántabra y asturiana, se encuentra bajo otras denomnaciones la figura de la Sierpe, como el “Culebre” (Cantabria) y el “Cuélebre” (Asturias).
Si bien para los cántabros el Culebre era una serpiente con rasgos de dragón, para los asturianos era una horrible serpiente de gran tamaño que habitaba en cuevas y fuentes custodiando tesoros, que se alimentaba de ganado y de jóvenes doncellas vírgenes. Al monstruo sólo se le podía dar muerte clavando una espada de hierro en el cuello o dándole de comer una hogaza de pan llena de alfileres o de piedras calientes al rojo vivo.
         Con esto vemos las relaciones entre la Sierpe cucharera y, por ejemplo, el Cuélebre asturiano, en cuanto al aspecto, lugar en el que habita, e incluso la forma de darle muerte, engañándolo con un alimento (un pellejo o una hogaza de pan) que contiene fuegos o elementos punzantes.
Algo de verdad en todo esto: Tras la pista de Juan García-Granado
No obstante lo anterior, el caso de Pedro Bernardo es excepcional, pues además de las conexiones con la mitología de las regiones cantábricas, se tienen referencias escritas que datan del siglo XVIII, y que llenan aún más de misterio la leyenda de Pedro Bernardo.
En el año 1718,  D. Juan González-Robles Villanueva, cura párroco de la localidad y comisario de la Inquisición, anota en el libro de Becerro la ya por entonces conocida leyenda de la Sierpe, y dice que, habiendo preguntado a los más antiguos hombres del lugar, concluyeron que el vecino que se encargó de dar muerte a la bestia fue Juan Gª Granado. Se adjunta un extracto de lo que anotó en el Libro Bercerro de la iglesia parroquial:
“…Dícese que Juan García Granado, vecino que fue de esta villa, abuelo de Antonio García Granado, que falleció en 1704 y tío de Juan García Barril, vecino que es al presente de ella, y quien con más fundamento da esta noticia, la quitó la vida con maravillosa industria…”
“ … y por cosa irregular y monstruosa la llevó a Madrid, al Excmo. Sr. Duque de Alburquerque el dicho Juan García Granado (…) y admirado (el duque) por la excelencia de verla y de la industria y artificio de que se valió para matarla, le mandó pidiese alguna merced en su tierra, y como el que para pobre nace con poco se contenta, no se dice que pidiera más que el que no le quitasen el agua de la Cerrada, que baja por el Egido y se junta con el arroyo al puente de piedra de él, dentro de esta villa, con lo cual regaba unos castaños que tenía en dicho pago, y así mismo pidió un pedazo de tierra donde llaman El Barranco, cerca de donde nace el arroyo dicho, todo lo cual concedió su Excelencia”.
Ahondando en mi investigación genealógica, localicé la partida de bautismo de Juan García-Granado, nacido en Pedro Bernardo en 1641, que a su vez tuvo un nieto llamado Antonio García-Granado, nacido en 1696.  No ha sido posible localizar la defunción de Juan García-Granado en 1704, año que cita D. Juan González-Robles como fecha de su fallecimiento, pero pudo perfectamente morir en ese año, a la edad de 63.
En cualquier caso, si es que esta parte de la leyenda tiene algo de cierto, es más que probable que fuese el hombre al que se refiere D. Juan en el Libro Becerro, ya que puedo corroborar la inexistencia en aquella época en Pedro Bernardo de otros hombres llamados Juan Gª Granado que no fueran éste, a excepción de su padre, según consta en la partida de bautismo y llamado igual, que debió nacer en torno a 1615 – 1620 (debido a un incendio en el archivo parroquial no se conservan registros anteriores a 1641). A continuación se transcribe la partida de bautismo de Juan García-Granado localizada en el folio 2º (vuelto) del Libro I de Bautismos de la Iglesia de Pedro Bernardo, antepasado directo del que me separan once generaciones (el apellido García-Granado era originalmente compuesto y deriva a partir de 1857 en la forma simple actual “Granado”):
Jnº, Hijo de Jnº Garcia.
 En Pedro Bernardo, a seys días del mes de noviembre de milyseyscientos y quarenta y un años, yo Francisco  de Olivas Montalbán cura deste infrascripto lug. baptizé un niño que se llamo Juan hijo de Jnº Grª Granado y de Isabel gs. sumuger. Fueron padrinos Germo  Diaz y Rufina hdz su cuñada todos vez.os deste  (…) Lug.r   advertiles lacognicion espiritual y lo firme ff.º ut supra
                                               Francisco de Olivas Montalbán

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LA DRAGA , El dragón de Banyoles

LA DRAGA , El dragón de Banyoles

LA DRAGA , El dragón de Banyoles.

imagen de:unrealitymag.com

Cerca del lago de Banyoles, al norte de Cataluña existía, según una leyenda medieval, un voraz dragón que tenía aterrorizada a la población de la región.  Se trataba de un dragón venenoso con largas alas y patas curvas, que envenenaba las aguas cristalinas con su aliento fétido.

La historia del dragón de Banyoles como figura representada en sus fiestas es muy antigua, y se remonta a más de 400 años[1].

La denominaban Draga y se dedicaba a, secar las fuentes y matar el ganado. Se cuenta que el propio Carlomagno al frente de sus tropas francas intentó matar al dragón, pero que fracasó[2]. Para evitar sus destrozos, los campesinos acordaron entregarle cada día un niño para que fuera devorado.

El tributo se sorteaba entre los ciudadanos y una vez fue a tocar a una sobrina del abad del monasterio. Ésta desconsolada fue a pedir ayuda a su tío el cual, apiadado de su situación, decidió enfrentarse con el dragón y terminar con su amenaza. Para ello se invistió con todos sus atributos religiosos, y se dirigió hacia el «clot del drac», lugar donde vivía el dragón. Cuando el dragón lo vio se le abalanzó abriendo su enorme boca para atacarlo, pero el abad le tiró su estola sobre su cuello y éste se amansó inmediatamente. Reducido de esta forma el dragón, fue llevado hasta la plaza de la ciudad donde sus habitantes le dieron muerte.

No es la primera vez que nos encontramos ante un mito semejante. La idea de un párroco que hace frente a un dragón o a una serpiente me es harto conocida, pues fue mi abuelo quien transmitió una pequeña leyenda a mi padre, y este, la compartió conmigo. Según contaba, un día una serpiente enorme paseaba por Suellacabras (Soria) e intentó entrar en la iglesia del pueblo. A las mismas puertas de la Iglesia del pueblo el párroco acabó con la serpiente de un rápido y certero golpe en su sien. Pues bien, aunque esta historia ha llegado a mis oídos algo incompleta, lo cierto es que a lo largo de la geografía existen historias semejantes. En Asturias se contaba que las serpientes inmortales, los cuélebres, se escondían en las iglesias y devoraban los cadáveres allí enterrados. Muchas historias cuentan como el párroco mata a la bestia cuando esta sale de la iglesia, golpeándole en la cabeza.

La idea de un hombre religioso expulsando serpientes no es nueva. A San Patricio se le atribuye la expulsión de las serpientes de Irlanda, mediante exorcismos, para librar al país del mal, pero puesto que jamás ha habido ninguna serpiente en Irlanda, su hazaña fue más legendaria que mágica[3].

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[1] PALMADA AUGUET, Guerau Recovering the Banyoles dragon

[2] https://mitologia.fandom.com/es/wiki/El_monstruo_de_Banyoles

[3] http://www.cervantesvirtual.com/obra-visor/serpientes-ni-dioses-ni-demonios/html/ (visitado el 08-07-2021).

 

Ningyo, las sirenas japonesas.- Colaboración con Nuestras Fiestas y Misterios Del Mundo.

Ningyo, las sirenas japonesas.- Colaboración con Nuestras Fiestas y Misterios Del Mundo.

Ningyo, las sirenas japonesas.

 

Hoy nuestro amigo de Nuestras Fiestas y Misterios Del Mundo. nos birnda esta leyenda de su página de facebook. Esperamos que la disfrutéis:
Las sirenas son conocidas como Ningyo en japonés, pero son muy diferentes de las sirenas de la tradición occidental. Los Ningyo se asemejan más a los peces que a los humanos, con un nivel variable de características similares a las humanas. Sus características van desde una fea y deformada cara de pez con boca que se parece a la de un mono, escamas doradas, un torso humano entero hasta unos dedos largos y huesudos terminados en garras afiladas. Pueden variar en tamaño desde el tamaño de un niño humano hasta el tamaño de un sello grande. A diferencia de las sirenas de las leyendas del Atlántico y el Mediterráneo, los Ningyo del Pacífico y el Mar de Japón son horribles de contemplar, más parecido a una pesadilla de otro mundo que a una sirena seductora.
Las sirenas se asemejan a las razas conocidas en todo el oeste, en un atractivo torso humano y en la parte inferior del cuerpo.
Particularmente desde el final del período Edo y la apertura de Japón hacia el oeste, se han visto más y más sirenas atlánticas de estilo occidental en aguas japonesas. Sin embargo, la sirena japonesa más común es más bestia que belleza.
Los avistamientos de Ningyo se remontan a las primeras historias escritas de Japón. Los primeros avistamientos de sirenas en Japón se encuentran en el Nihon Shoki, uno de los libros más antiguos de la historia clásica japonesa, que data del año 619 d. C.
Se cree que la carne deliciosa de un Ningyo otorga vida eterna y juventud a aquellos que la comen y, por lo tanto, es el tema de muchos cuentos populares. Sin embargo, conlleva un peligro que la mayoría de la gente no está dispuesta a arriesgar. Los Ningyo pueden lanzar una poderosa maldición sobre los humanos que intentan herirlos o capturarlos, y algunas leyendas hablan de pueblos enteros que fueron tragados por los terremotos o maremotos después de que un pescador llevara a casa un Ningyo en una de sus capturas.
Si aparece uno de estos peces muerto sobre la playa, indica calamidad o guerra.
Se dice que este pez emite un silbido similar al sonido de una flauta, por lo que es un motivo más por el que se les ha relacionado con las sirenas occidentales.
Si bien su apariencia grotesca y sus poderes sobrenaturales los convierten en un tema intrigante, es mejor evitarlos a toda costa.
Una popular historia cuenta que hace muchos años, un pescador ofreció este manjar a sus invitados, pero al ver el aspecto del pez, éstos se negaron a comerlo. Uno de ellos, borracho de sake, llevó el trozo de pescado a su casa, donde su hija lo comió. El padre, asustado, vigiló a la joven por un tiempo, pero nada pareció suceder. Con el tiempo la chica se casó y tuvo hijos, pero notó que jamás envejecía. Enterró a su esposo y a sus hijos viviendo 800 años.

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NUEVO LIBRO DE MITOLOGÍA IBÉRICA : «DRAGONES»

NUEVO LIBRO DE MITOLOGÍA IBÉRICA : «DRAGONES»

NUEVO LIBRO DE MITOLOGÍA IBÉRICA : «DRAGONES»

 

Después del éxito de «Guía de los seres mitológicos españoles», volvemos con un nuevo proyecto ilusionante.

«Dragones» es un libro ilustrado que hace un recorrido por nuestra península en la búsqueda de un pasado legendario.

¿Quién no ha soñado con las historias de dragones que nos contaron nuestros mayores?
Hoy estas historias casi han desaparecido. Este libro responde a la necesidad de preservar nuestro pasado y legado cultural casi olvidado. Esos cuentos y leyendas que un día oímos a la luz de la lumbre, o en nuestro cuarto cuando amablemente nos las contaban nuestros padres y abuelos, ya no somos capaces de contarlas a nuestros hijos. Este libro trata de recuperar todo ese saber ancestral para que una vez más, querido lector, pueda usted y sus seres queridos vibrar con esas historias.
Desde el gran dios Sugaar, al poderoso cuélebre, o el ponzoñoso basilisco, una lectura repleta de aventuras le está esperando.
¡Adelante draconiano!

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Duendes entrañables de la mitología ibérica (parte 1)

Duendes entrañables de la mitología ibérica (parte 1)

Duendes entrañables de la mitología ibérica (parte 1)

En este blog hemos dedicado un espacio a advertir sobre la gran cantidad de seres elementales que son dañinos para los humanos. No obstante, sí es cierto que existen algunos duendes y gnomos que están de nuestra parte y que, lejos de buscar nuestra ruina, nos ayudan y buscan nuestro bienestar. Para ello es necesario seguir un marcado protocolo de respeto y cordialidad y, sobretodo no cometer ningún error, pues su naturaleza volátil les lleva a castigar con gran severidad cuando se sienten ofendidos.

Os dejamos un recopilatorio de seres de la mitología ibérica tan curiosos como entrañables. Esperamos que os gusten:

 

1-Freba

imagen de ion art

Un hada de los prados, pequeña y brillante, que viaja en un carro de oro del que tiran grillos o escolancios (luciones), entre la hierba rosada del alba. Si alguien se encuentra con ella, lo que es bien difícil, queda sumergido para siempre en una pereza triste y placentera al mismo tiempo, ya que ninguna ayalga puede superarla en belleza, por lo que el infeliz que consigue verla queda prendado de sus encantos el resto de su vida, pero sin posibilidad de alcanzarla o estar a su lado. De alguien ausente y con aire nostálgico se dice que: «Probe, namorólu Freba»

 

2-Ratones coloraos

Los ratones coloraos son la versión   murciana más genuina de la figura del duende. Su versión femenina serían  las  ratas colorás, listísimas, en efecto, como dice el refrán, escurridizas y prácticamente invisibles, salvo para los niños más pequeños, con quienes juegan y a quienes divierten con sus travesuras. Se trata de una tipología de duende doméstico y que además es amiga y protectora de los niños. Se trataría de una especie de genio familiar protector que acompañaría al infante hasta que este alcanzara su edad adulta.

3-Elfos de las minas

Imagen de J.B. Mongue.

Los elfos de las minas son una tipología de duendes o gnomos que viven en la cavidades montañosas en busca de tesoros y minerales preciosos. Según se cuenta en las leyendas, algunos de los seres de este pueblo antiguo han forjado alianzas con las comunidades mineras. A cambio de presentes por parte de los humanos (generalmente comida) ellos les ayudan a encontrar tesoros, les guían en las profundidades de la mina, o les rescatan si quedan atrapados.

    4-  Trenti

imagen de itnasmorilla

En la mitología cántabra los Trentis son duendes traviesos de los bosques. Van vestidos con hojas, musgo y raíces, por ello pasa desapercibido entre la vegetación pues se confunde perfectamente con el entorno. Durante el invierno este ser de vida silvestre duerme al abrigo de las torcas y en verano bajo la frescura de los árboles. Se alimenta de panojas y endrinas y bebe leche pero jamás bebe agua pues es ponzoña para él.

El Trenti es un ser muy bromista y travieso. Su entretenimiento favorito es ocultarse entre los bardales para poder tirar de las sayas y pellizcar las pantorrillas a las muchachas, para después escapar corriendo entre los bardales, dando volteretas. Tambien le gusta tomar el pelo a los Montañeses que aciertan a cruzársele por los montes de Cantabria. Aunque son bromistas por naturaleza, también pueden ayudar al hombre sin que estos lo sepan, sintiendo especial predilección por lo niños. Auxilian al pastor a encontrar su ganado tras la tormenta o las maldades del Ojáncanu y ayudan a las viejas que no pueden valerse por si mismas

 

5-Meniñeiro

Imagen de Pascual Moguérou.

Es un simpático duende gallego (o más correctamente un trasno)decidido protector de los niños muy pequeños (generalmente los bebes) con los que juegan y se dedican a entretener y a divertir, mientras que los adultosno los pueden ver (como los bebés no hablan, nunca pueden decir algo sobre estos diminutos sers). En zonas de Galicia (como en Ourense y Chantada), cuando un bebé sonríe sin motivo aparente se suele decir: “Ya anda por aquí el meniñeiro”

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Bibliografia

Iniesta González, José-Emilio «MITOLOGÍA POPULAR DE LA REGIÓN DE MURCIA »

https://mitologia.fandom.com/es/wiki/Meni%C3%B1eiro

https://mitologia.fandom.com/es/wiki/Trenti

Diccionario dos seres míticos galegos

Las damas blancas (parte 1)

Las damas blancas (parte 1)

 

 

Las damas blancas (parte 1)

 

by LaVolpeCimina

Con anterioridad, en este blog hemos dedicado un espacio para tratar sobre las llamas apariciones o presagios de muerte. Hemos hablado sobre la procesión de almas, la santa compaña o la mítica Rolda. Ahora bien, valda decir que existen un sinfín de tradiciones recurrentes que hablan de unas bellísimas mujeres de tez pálida como la fría nieve. Al parecer el encuentro con estas misteriosas entidades tiene funestas consecuencias, aunque, en algunos casos, pueden resultar entidades benevolentes.

El hecho es que las damas blancas pertenecen al folklore europeo y así se atestigua en una amplia tradición leyendística Por ejemplo, en Escocia y Alemania se conoce así a unos seres sobrenaturales que se consideraban ligados a la suerte de ciertas familias. Así, según una leyenda que circula por Berlín y otros lugares, una dama blanca, mujer vestida de blanco, con máscara y guantes negros, hace su aparición a
medianoche y a veces al mediodía; se dice que la aparición anuncia a quienes la ven la muerte del cabeza de familia o de un personaje importante. Fue vista por primera vez en 1486 en Plassenburg, y en otras ocasiones; incluso se dice que fue vista por Napoleón en la campaña de Rusia, y se dijo que la aparición anunció en 1.888 la muerte de Guillermo I. Con variantes, se encuentra también en Yugoslavia y en Países Bajos. De todos modos, no son ni cuentos ni leyendas ni motivos sólo de ámbito europeo. En América, por ejemplo, esta actuación espectral es concordante con el mismo patrón de “La llorona”, entidad fantasmagórica que aparece en los primeros años del México colonial anunciando desgracias.

¡Hemos recopilado algunas de estas leyendas que esperamos que disfrutéis!

 

SENHORA DAS NEVES

Andava uma rapariga a guardar ovelhas e a chorar. Apareceu-lhe uma mulher, que era a Senhora das Neves, e perguntou-lhe o que tinha. A rapariga disse que a mãe lhe não tinha dado pão. A mulher tornou-lhe que fosse pedir pão à mãe, que esta tinha uma arca cheia de pão. Enquanto a mulher lhe ficou a guardar as ovelhas, a rapariga foi e contou à mãe. Esta mandou-a à arca e efectivamente estava cheia de pão. A
rapariga tirou para si e voltou para o monte; as ovelhas estavam lá, mas a mulher não. No terceiro dia tornou a aparecer à rapariga e disse-lhe que fosse ter com a mãe para esta madar fazer uma casa de oração, que o dinheiro apareceria. É esta a origem da actual igreja da Senhora das Neves. (Foi um velho que me contou isto em 1890, mas não me soube dar mais explicações)..

 

El auxilio de la dama blanca

Cuando se dio cuenta de que se había perdido, Joaquín dejó rodar por sus mejillas dos gruesas y silenciosas lágrimas. El manojo de espárragos que aprisionaba en la mano se fue aflojando poco a poco hasta caer suavemente sobre la hierba. Ya era sol puesto. La niebla, ahora espesa, parecía haberse tragado todo el panorama de los alrededores. La indecisión lo desalentó. Fue a sentarse en una pequeña roca que había allí cerca, al lado de un cerro poco prominente. No pasó mucho tiempo, cuando el niño se dio cuenta de un cambio atmosférico. El viento había cesado y una luz que cada vez se hacía más y más intensa invadió un punto en lo alto del cerro. Joaquín, sin comprender, abrió los ojos. En aquel momento quiso oír una música celestial y lejana. A pocos pasos de él, entre el resplandor de la luz ya cegadora, apareció una señora vestida de blanco, con un manto azul. El niño abrió la boca de asombro… Sus ojos no pestañearon. A los pocos segundos oyó que le decía:
– SOY TU MADRE DEL CIELO.
Joaquín era un niño sensible. Aquella voz, aquellas palabras, lo invadieron de ternura. Repentinamente se arrodilló. De nuevo la voz de la Señora, una voz que parecía tener eco:
– VEN -le dijo-.
Como un sonámbulo, Joaquín se levantó lentamente, atraído por la voz y la figura. Cuando llegó a su lado, la Señora lo cubrió con su manto azul, en un abrazo tierno. El niño no sabía qué decir, se tragaba las palabras. Pero ahora sentía un gozo infinito. Un calor de nido le recorría todo el cuerpo. Luego, en su imaginación infantil, le parecía estar en el lecho de plumas de Dª Julia, su maestra de escuela, y pensaba
con alegría si no estaría ya en el cielo. Permanecía inmóvil, por miedo a que el más mínimo movimiento hiciera desaparecer la visión. De repente ocurrió algo extraordinario. Empezaron a caer copos de nieve, espesos y abundantes. Lo más extraño era que a él no le tocaban. En esa pequeña circunferencia había como un fuego que los derretía. Joaquín no sentía ningún frío. El calor que emanaba la Señora le hizo
entrar en una dejada somnolencia. Cerró los ojos y se durmió profundamente.

Juan y Vicenta habían sido acogidos en una huerta de los alrededores. Con las primeras luces del nuevo día salieron a buscar el niño . Sus ojos escudriñaban con avidez el paisaje, creyendo adivinar su figura en cualquier bulto aparente. La esperanza no les abandonó. Con pasos cansados llegaron a un lugar donde se divisaba el cerro de la aparición. Juan fue el primero que se fijó en aquella mancha roja que destacaba de los campos.
– ¡Es él, es su chaleco rojo! ¡Es Joaquín… !
El tono de su voz parecía resucitar. Fueron corriendo, él y ella, abandonando el cansancio. Joaquín estaba dormido con la cabeza apoyada entre los brazos. Su semblante inspiraba serenidad, parecía un ángel. La emoción de sus padres lo despertó. Las preguntas se multiplicaron, pero él tan sólo acertaba a decirles:
– Vi una señora que me tapó con su manto y me dormí. No tuve frío, de verdad,
no tuve

     La Dama blanca d’Aubinyà

En el pasado gobernó en estas tierras un obispo injusto y opresor. Nada hacía cambiar su actitud, ni siquiera las advertencias de ser castigado por la Dama Blanca, una hermosa mujer siempre vestida de blanco. Una noche, al pasar con sus soldados por el río Aubinyà, el obispo vio a una misteriosa mujer al pie de una cascada. Deslumbrado por su belleza, la siguió entre las aguas y (supuestamente) desapareció para siempre. Poco después un lobo muy feroz empezó a atacar los rebaños de los alrededores. Parecía imposible cazarlo, hasta que el síndico de Andorra consiguió abatir la bestia, pero cayó enfermo al instante. Entonces apareció la Dama Blanca afirmando que el obispo, convertido en lobo, había causado la enfermad del síndico. Ella no podría salvar al moribundo, pero prometió que desde ese momento protegería para siempre el Principado

 

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Bibliografía

https://www.grandvalira.com/sites/default/files/files/Llegenda%20La%20dama%20blanca%20d’Aubinya.pdf

Martos Núñez, Eloy, La casa encantada: estudios sobre cuentos, mitos y leyendas de España y Portugal : seminario interuniversitario de estudios sobre la tradición, Junta de Extremadura, Editora Regional de Extremadura, 1997, pp. 100-110.

A. Limpo Píriz: Olivenza Antología esencial. P. 310-2, texto de m. Dolores
Mira.

 

El temible ojáncano

El temible ojáncano

 El temible ojáncano

imagen de: Rodolfo Gorrín

Uno de los representantes más conocidos de estos seres es el ojáncano, que tiene su hábitat entre las tierras de Cantabria y Asturias
(aunque allí le llaman ijancano). «Es el mito masculino, fiero, malhumorado, gigantesco, siempre pensando en destruir cabañas, en
derrumbar árboles y puentes, en entorpecer las camberas y los senderos con grandes peñascos»

Parece que son inmunes a prácticamente cualquier ataque, pues su inmenso tamaño y resistencia antinatural los convierte en un adversario
temible. Si por desventura cruzas tu camino con uno de ellos puede que la única opción que te quede para salvar tu vida sea huir. No es posible usar la fuerza bruta con ellos, pues cuentan con la fuerza que contaban los primeros hombres de la Edad de Oro.

El más fuerte de los varones de nuestra raza apenas alcanzaría a provocarle pequeñas laceraciones en la piel. Si las leyendas son ciertas,
es capaz de despedazar un oso con sus manos desnudas. Ante un ser de tales capacidades físicas, no parece que la confrontación sea lo
más adecuado.

Por ventura no existe ser de este mundo ni del venidero, terreno o subterráneo, de los cielos y los mares, dios o mortal, que no tenga
una debilidad que explotar. El ojáncano teme a un ser ancestral de mucho menor tamaño, pero mayor en las artes arcanas, la xana. Esta suele rescatar a los humanos del ataque del cíclope si se le presenta ocasión, venciéndolo con suma facilidad mediante el uso de sus artes arcanas.
Si no puedes contar con la ayuda de la xana y si tus piernas no te permiten escapar, aún te queda una última oportunidad para salvar
tu vida. En su frondosa barba, se encuentra un único pelo canoso. Si consigues tirar de él con suficiente fuerza como para arrancarlo, el
monstruo se debilitará hasta que le sobrevenga la muerte.

Paralelamente existen versiones que cuentan la existencia de ojáncanos bondadosos, nacido uno cada cien años, a los que se les podía incluso acariciar y ellos agradecidos avisaban de la llegada de los ojáncanos malos. Este monstruo es considerado el ser más popular de la mitología de Cantabria.

Hay una leyenda de una anjana que se encontró a un ojáncano un frío día de invierno, cuando la nieve caía sin parar. Atacado los lobos, consiguió espantarlos, pero le habían dañado su único ojo, por lo que vagaba perdido en medio de la ventisca, asustado y ciego. La anjana se acercó a él, le tomó de la mano y se lo llevó a vivir con ella. Desde entonces, fueron amigos y permanecieron unidos, sacándole la anjana a pasear los días soleados.

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FUENTES :

https://mitologiaiberica.fandom.com/es/wiki/Oj%C3%A1ncano

RUIZ OSUNA, PABLO Y REÑÉ QUILÉS, David  » Guía de los seres mitológicos españoles » Circulo rojo, 2o20.

 

La mitología en el videojuego : Resident evil Village

La mitología en el videojuego : Resident evil Village

La mitología en el videojuego : Resident evil Village

Fuente: Videojuego Resident evil Village

Hace ya algunas semanas tuvo su debut un nuevo juego de la mítica saga de «Resident evil». Para aquellos que no estén familiarizados con la saga (la cual cuenta con decenas de videojuegos a sus espaldas) podemos decir someramente que se trata de unos juegos del llamado género «survival horror». La historia básicamente gira entorno a una compañia farmaceutica, Umbrella, la cual ha hallado una forma de, según ellos, detener el envejecimiento humano y, por lo tanto, alcanzar la inmortalidad.  Como no podía ser de otro modo, el experimiento resulta en una catástrofe sin precedentes.

La Corporación Umbrella, inyecta su medicamento revelación «el virus T» a los sujetos de prueba pero, para su sorpresa, los resultados son que todos ellos sufren una extraña mutación que les convierte en muertos viventes. Por supuesto, y como no podía ser de otro modo, lejos de detener el experimento continúan con sus malas praxis.

Pues bien, así llegamos a el nuevo juego de la saga «Resident Evil Village» . En este nuevo capítulo de la serie conoceremos los orígenes de la creación de la corporación Umbrella, y de cómo hallaron la fórmula de su virus letal.  Aunque para lo que nos interesa en este blog vamos a hacer referencia a dos puntos. El primero es el análisis de la aparición de unos nuevos enemigos llamados «lycans» que recuerdan a la versión cinematográfica que tenemos sobre los hombres lobo.

En relación a este particular, ya hemos hablado en este blog y en nuestro libro sobre los orígenes del mito del hombre lobo y su diferenciación con la visión moderna. La principal diferencia con las versiones antiguas del mito es el proceso de trasnformación. Y es que en muchas tradiciones alrededor de Europa, la transformación es más psíquica que física. El cambio no es tan espectacular. No se convierte el afectado por la maldición (si es que es una maldición) en un críptido gigantesco de dos metros, sino que el afectado o bien se coniverte en un lobo (anda a cuatro patas) o únicamente presenta cambios menores.

En las tradiciones en que sí encontramos la mencionada transformación, esta se presenta de forma muy distinta  a la que vemos en  las películas. Ello es así dado que en las antiguas tradiciones animistas, se creía que los seres humanos tenían un alma animal que residía en su interior de forma latente. Las personas que eran capaz de despertar ese espíritu eran capaces de controlar algunas de las caracteristicas del dios animal como en este caso el lobo. Así la metamorfosis era directamente arrancándose la piel, pues el lobo ya estaba en el interior. Tú eras el lobo, pero esta parte de tu alma permanecía dormida en tu interior. De hecho, uno de los nombres que recibían aquellos que podían despertar el poder del lobo era «pieles vuelta».

El otro punto interesante a tratar es el hecho de la fusión entre ciencia y mitología que da como resultado esta nueva «mitología de la ciencia». De hecho, el juego  plantea un escenario en que todo es posible dado que se ha conseguido por un experimento ciéntifico. Existen zombies por el virus, hombres-lobo por el virus, e incluso madre Miranda es inmortal y puede volar por la infección. Resulta curioso que una de las formas de transformarse en hombre lobo en la antiguedad (según se decía) era mediante la ingesta de una bebida misteriosa. Como véis queridos amigos, el mito nunca decae y siempre vuelve bajo caprichosas formas.

 

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La serie «Siren». Similitudes y diferencias con el antiguo mito de las sirenas

La serie «Siren». Similitudes y diferencias con el antiguo mito de las sirenas

La serie «Siren». Similitudes y diferencias con el antiguo mito de las sirenas.

Hace dos años tuve la noticia de que habían estrenado una serie sobre el mundo de las sirenas llamada «Siren». Siren (Sirena en Hispanoamérica) es una serie de televisión estadounidense de fantasía y suspenso que se estrenó el 29 de marzo de 2018 en Freeform y su primera temporada consiste de 10 episodios.12​ El 15 de mayo de 2018, se anunció la renovación de la serie para una segunda temporada de 16 episodios, que fue estrenada el 24 de enero de 2019.34

La serie fue cancelada tras su tercera temporada y emitió su último episodio el 28 de mayo de 2020.

Pues bien, el otro día tuve la ocasión de visionar la serie y decidí que sería un ejercicio divertido comparar la visión que ofrece esta comparación con el mito universal para la sirena.

En primer lugar, y siendo justos con la serie, dado que esta se canceló, mucha de la posible trama que hubieran tenido preparada para las siguientes temporadas se  perdió para siempre, así que tendremos que analizar lo poco que nos ofrece la ya cancelada serie.  En ella se nos habla de las sirenas como una especie de raza u homínido marino. De hecho, la serie se aprovecha de la llamada «teoría del homínido acuatico» para explicar la existencia de las sirenas.  Esta teoría  proviene de las ideas que propuso Allister Hardy en la década de 1930 y popularizó Elaine Morgan con su libro The Descent of Woman en 1972. Esta teoría o hipótesis postula que el antepasado de los seres humanos actuales era un primate acuático o semi-acuático, ya bípedo y sin apenas pelo.

La serie se acoge a esta visión y trata de explicar la existencia de dichas criaturas racionales como una rama de la familia de los homínidos que evolucionó en el entorno marino. Así, en «Siren» las sirenas (y tritones) tienen una piel más gruesa que los seres humanos, unos colmillos muy afilados, están provistos de aletas y branquias, y lo más importante, tienen un canto que produce hipnosis o la propia muerte.

Pues bien, antes de proceder con nuestro análisis, debemos matizar que el aspecto de la sirena en el mito no siempre fue la de un humano con extremidades de cetáceo y,  de hecho, no siempre tuvo un sexo determinado, sino que se intuía que eran femeninas. Muchos consideran que el texto más antiguo en que se mencionan estos genios del mar es la Odisea, pero ya aparecen reminiscencias sobre los mismos en los textos mesopotámicos. Ya en la mitología sumeria aparece la figura de Lilith, un ser monstruoso de rostro de mujer y extremidades de pájaro.

Cabe la posibilidad de que estas historias fueran conocidas por los mercaderes griegos que viajaron a Asia Menor y sirvieran de base al
mito de la sirena. Este ser, Lilith, posee ciertas características que coinciden con la personalidad y costumbres de las sirenas, pero
difiere en algunos aspectos. Esto lleva a no poder descartar que el mito de la sirena sea un mito autóctono de los griegos, pues el mito
griego presenta características propias y diferenciadas. Valga decir que el propio relato de la sirena ha sufrido multitud de metamorfosis a lo largo de la historia. De hecho, la primera vez que se hace referencia a estos seres en la obra de Homero apenas se ofrecen detalles descriptivos. Como se observa, «las sirenas homéricas son entes vagamente femeninos todavía ni siquiera claramente provistos de alas y la condición de hembras de las sirenas no está subrayada».

En la obra Hómerica  «La Odisea» aparece una característica de las sirenas que no está presente en la serie, como es el la clarividencia y el conocer los secretos de la vida, de la muerte, y del inframundo:

Ven, ¡Oh, ilustre Ulises!, alta gloria de los aqueos. Detén tu nave a fin de
que escuches mi voz. Ningún hombre ha pasado de nuestra isla a bordo
de su negra nave sin escuchar nuestra dulce voz, sino que se han alejado
llenos de alegría y sabiendo muchas cosas. Sabemos, en efecto, todo
cuanto han sufrido aqueos y troyanos ante la vasta Troya por la voluntad
de los Dioses, y sabemos asimismo todo aquello que ocurre en la tierra
nutridora (Homero, Odisea, «Canto XII»).

En los relatos más antiguos, la sirena aparece con rasgos que distan mucho de las tradiciones que nosotros conocemos. En nuestras leyendas aparecen con elementos que recuerdan más a las de un cetáceo que a las de un ave. La razón detrás de este cambio en el mito puede ser la fusión, y posterior absorción del mito de la sirena griega con el mito de la sirena celta.

En las zonas de tradición celta existían multitud de leyendas sobre sirenas, como las mermaids en la zona de Irlanda. Las tradiciones de los pueblos celtas, en especial del foco británico, se convirtieron en un foco de difusiones de esas otras sirenas por el occidente medieval.

Durante un largo tiempo, ambas tradiciones, mujer‑pez y mujer‑ave compartieron espacio en el imaginario popular. Es bien entrado el siglo XII cuando paulatinamente desaparece la tradición griega en favor del hada con cola de pez[1]. Así puede constatarse en los primeros bestiarios medievales, donde ya se hace referencia a la figura que acabará por imponerse, la mujer pez. Tal es el caso del Liber Monstruorum, que habla así de las sirenas:

Las sirenas son doncellas marinas que seducen a los navegantes con su espléndida figura y con la dulzura de su canto. Desde la cabeza hasta el ombligo tienen cuerpo femenino y son idénticas al género humano, pero tienen las colas escamosas de los peces, con las que siempre se mueven en las profundidades[2].

Las sirenas escamosas defenestraron poco a poco la figura de la sirena‑ave y finalmente se impusieron en el imaginario popular. Junto a ello, se entremezcló la idea  de un ser mitologíco con la de una raza o pueblo que vivía con nostros. Valga decir que, a diferencia de como ocurre hoy, las sirenas (y tritones) eran descritos por los diferentes testimonios como seres peligrosos.

San Leandro en su obra De institutione virginum advertía a los incautos que querían ser contactados por las sirenas:

Ante las sirenas, siempre huir. Y no por un posible sentimiento de repelencia que puedan suscitar, sino por todo lo contrario. Su atractivo es tan grande que es difícil sustraerse a su influjo. Por ello, nada más avistarlas, y antes de que sea demasiado tarde, hay que rechazarlas y escapar[3].

Hasta cierto punto, la serie es fiel a esta ambiguedad de las sirenas en las que son peligrosas y temibles, pues buscan o bien raptar a los seres humanos para proceder a la cópula, o directamente para devorarlos. En la mitología además se da a entender que poseen una clase de chillido o estruendo para comunicarse unos con otros a grandes distancias. Tal y como relata TORQUEMADA:

Viéndose presos, dan unos gemidos dolorosos grandes y unas voces mal formadas y a la hora se oyen una infinidad de otros gritos y voces de la mesma manera, que atruenan y ensordecen los oídos que los están escuchando, pareciendo encima del agua tantas cabezas de tritones como si fuese algún grande ejército de muchas gentes, y así con esto como con el gran ruido que hacen comienzan a levantarse las ondas como si viniese alguna muy grande tempestad[4].

Ahora bien, la gran diferencia de la serie y el mito original se evidencia en dos aspectos. El primero en que en las leyendas tradicionales las sirenas parecen ser un pueblo rico (tienen palacios de nacar, plata y cristal) y además cuentan con objetos y fetiches de poder siendo capaces de terribles sortilegios. El segundo matiz, quizá más sutil, es que en las traciones orales se deja bastante claro que el mundo de la sirena y el del humano no pueden converger sin que la desgracia se cierna sobre uno de los dos compañeros o amantes.

Pues hasta aquí nuestra pequeña comparativa intentando evidenciar los aciertos y equívocos que introduce la serie en cuestión. Si le ha gustado, comparta con su amigos y conocidos, ayudando a que este blog crezca.

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Bibliografía

Introducción a la Teoría del Mono Acuático-https://bit.ly/3aPj6UC

[1] Rodríguez López, María Isabel: «Las sirenas: génesis y evolución de su iconografía medieval», Revista de Arqueología 211 (1998), <https://dialnet.unirioja.es/ejemplar/8823>, pág. 7.

[2] Rodríguez López, María Isabel: «Las sirenas: génesis y evolución de su iconografía medieval», op. cit. pág. 7.

[3] Lorenzo Arribas, Josemi: «El canto que encanta. Las sirenas en la tradición hispana antigua y medieval», Mirabilia 7 (2007): 39–58, <https://dialnet.unirioja.es/descarga/articulo/2571696.pdf>. (3)

[4 De Torquemada, A.: Jardín de flores curiosas, op. cit. pág. 61.

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